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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

tener hambre

-> ES DELITO TENER HAMBRE
-> A LA CAZA DEL SER HUMANO
-> LEGALIDAD INMORAL EN MELILLA Y CEUTA

ES DELITO TENER HAMBRE
JOSE MARIA GARCIA-MAURIÑO, Cristianos por el Socialismo

ECLESALIA, 14/10/05.- Al ver por TV esas imágenes de autobuses llenos de inmigrantes de color, camino del desierto y esposados, nos preguntamos qué delito han cometido. Porque son tratados como delincuentes. Y se les condena a una muerte segura de hambre y sed en el Sahara. El único delito que han cometido es tener hambre. Después de andar cientos de kilómetros desde sus tierras para acercarse a la frontera española, lo único que encuentran es una valla de 6 metros de alta llena de pinchos. Nada de acogida, nada de comida. Un rechazo a su ansia de vivir. Muchos mueren por balas marroquíes o por balas españolas, otros por agotamiento. Ahí están esos africanos y africanas desesperados. El hambre no tiene fronteras, ni se puede tratar sólo por medios “diplomáticos”, ni con mucha colaboración de policías y militares en esa llamada inmigración ilegal. Mientras se da libre curso y no se ponen ningún impedimento a la libre circulación de capitales y al libre comercio de las empresas multinacionales en esta Europa, a los inmigrantes se les pone el muro de la vergüenza, y se blindan todas sus fronteras para que no puedan pasar. La represión no es una solución a este problema. El hambre no puede esperar. Con el hambre no se juega.

Nos volvemos a preguntar ¿por qué esta otra barbarie de consentir la llamada civilización occidental que los inmigrantes se pasen meses esperando en los bosques de Marruecos para saltar la frontera a España, pasar unas vallas con puntas, padecer muchos muertos y finalmente lanzarlos al desierto, más de 500, sin agua ni comida? ¿Qué es lo que está pasando aquí? El problema es África, el hambre, la pobreza, la miseria, el sida. Es la hipocresía de la “Europa-fortaleza” que no quieren que le molesten, y no quiere saber nada de los pueblos que ha colonizado y esclavizado en tiempos atrás y en tiempos actuales. Les han quitado todas sus riquezas naturales, petróleo, diamantes, clotán, han saqueado todos sus productos naturales, han empobrecido sus países hasta límites increíbles, y ahora tienen que buscarse la vida fuera de sus tierras. Porque lo que quieren es comer, vivir. Los poderosos han optado por la muerte, no por la vida.

Como CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO, recordamos el Juicio de las Naciones al Final de la Historia: que nos cuenta el Evangelio, “Tuve hambre y no me disteis de comer” ¿Qué responderá España, qué responderá Europa, ante el Juez Supremo? “¿Cuando te vimos...?” Cuando me acerqué a vuestras fronteras y me rechazasteis, y pusisteis todos los impedimentos posibles para vivir, cuando hacíais Tratados políticos, manipulando mi pobreza, cuando nos ahogabais con una Deuda Externa ya pagada, cuando mirabais más a las multinacionales farmacéuticas y armamentistas, que mi salud y mi cultura, siempre que favorecéis a los ricos, a los que más tienen y no miráis por nuestras vidas y nuestra dignidad, cuando me condenabais a muerte tirándome al desierto sin agua ni comida. “Apartaos de mí, malditos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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A LA CAZA DEL SER HUMANO
JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ
ALGECIRAS (CÁDIZ).

ECLESALIA, 14/10/05.- Nos bajaron, a punta de fusil, de unos viejos autobuses y nos dejaron en medio del desierto, con órdenes de caminar. Buscaba a mi mujer y mis hijos y no los encontraba. Por el carril que caminábamos no cabíamos todos. Unas veces se caminaba hacia adelante, otras hacia atrás. Los comentarios, las heridas, las cicatrices hablaban de una verdadera “caza del ser humano”. Aquel dicho de que “el hombre es lobo para el hombre” sigue vigente, a pesar de teorías contrarias. Las miradas de los inmigrantes deportados me preguntaban qué hacía yo allí. Abandonados, despreciados y vigilados no sabían dónde ir y para qué… Quise gritar diciendo:”esto es la caza al ser humano”, pero no me salían las palabras. Me desperté y mi esposa me preguntó qué decía…

Nacer en un sito puede marcar el futuro de las personas. Los inmigrantes llegan de aldeas y ciudades en las que se hace imposible seguir viviendo. Salir de tierra de esclavitud es una necesidad para romper con sistemas sociales injustos. El hambre no se vence con milagros prodigiosos ni con visitas de gobernantes, contemplando a inmigrantes cargados de cientos de Kilómetros en busca de libertad. Las decisiones de deportación, tomadas en fríos despachos, sin tener en cuenta el valor humano de personas separadas por vallas, tiene que ser duro para quiénes se prestan al desempeñar una desagradable escena teatral. A falta de soluciones justas, abandonar a gente hambrienta, volviéndole la espalda, es condenarles a muerte.

Los sentimientos de lástima no bastan. Hay que despertar y provocar el portentoso milagro de la solidaridad. Me viene a la mente la escena de Jesús: “Caída la tarde se acercaron los discípulos a decirle: -Estamos en descampado y ya ha pasado la hora; despide a las multitudes, que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús les contestó: No necesitan ir; dadle vosotros de comer. Ellos le replicaron: -¡Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces! Les dijo: -Traédmelos” (Mt.14, 15-18). Los discípulos se preocupan para que los despida, de que se vayan a comprar. Comprar sin dinero es imposible. Y para los inmigrantes significa volver a la sociedad de la que salieron para someterse de nuevo a las leyes económicas que los mantendrán en la miseria.

A la propuesta de evasión de los discípulos de “comprar”, Jesús presenta otra alternativa: “dadles vosotros de comer”. Es comprensible la reacción de los discípulos. Bajo prisma económico cinco panes no son suficientes para dar de comer a cinco mil hombres. Pero, para el pensamiento y los planes de Jesús, cinco panes y dos peces suman siete, que bíblicamente significa “totalidad”.Y mandó a las muchedumbres que se “recostaran” en la hierba y, “tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos a su vez se los dieron a las multitudes. Comieron todos hasta quedar saciados y recogieron los trozos sobrantes: doce cestos llenos. Los que comieron eran cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños” (Mt. 14,19-21)

Decirles a unas personas, que necesitan buscar comida, que se sienten en la hierba y obedezcan a Jesús significaba ya un hecho prodigioso. Era un paso hacia la libertad. Para matemáticos exegetas es un campo apasionante profundizar en el número cinco mil, múltiplo de cincuenta (50 por 100, multiplicador que indica la repetición ilimitada) y alude a las comunidades proféticas del Antiguo Testamento (1 Reyes 18,4.13; 2 Reyes 2,7). Compartiendo el pan, se comunica el Espíritu, que lleva a la libertad. Repartiendo el pan y los peces prologan la generosidad que da vida. Los doce cestos que sobraron indican que compartiendo puede desaparecer el hambre.

La pobreza no es una virtud sino producto de la injusticia contra la que hay que luchar. Los “pobres” de los que habla el Evangelio son aquellos que se entregan y ponen lo que tienen a disposición de los que lo necesitan. Lo que hizo diferente a Jesús de todos los de su época fue la capacidad para despertar los mejores sentimientos de la gente: amor, generosidad. Él pide a sus seguidores que se ofrezcan como agentes de solidaridad entre el pueblo ofreciendo lo que son y todo lo que tienen. Lo que nos acerca a Jesús es el amor incondicional a Él a través del amor a las personas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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LEGALIDAD INMORAL EN MELILLA Y CEUTA
JUAN LUIS HERRERO DEL POZO, teólogo
LOGROÑO (LA RIOJA).


ECLESALIA, 14/10/05.- Legal e inmoral en modo alguno son contradictorios. La sociedad civil está llena de ejemplos: el muro en Israel, la vallas de Ceuta y Melilla están respaldadas por leyes del país pero no dejan de ser inmorales y acarrean consecuentemente la obligación de no respetarlas. Si te “pillan” no tienes otra que pagar multa, cárcel o deportación, con todas las de la ley… pero con las maldiciones de la gente decente.

Los subsaharianos que se aferran en el mar a una patera o se dejan la piel en jirones en la valla (¿se han fijado ustedes que no es la habitual alambre de púas sino de diminutos cuchillos?) no han elegido una manera especial de hacer turismo. Los empuja el hambre, sí, señora, el hambre y tienen todo el derecho del mundo a buscar dónde comer y cómo trabajar para comer. Si un hambriento de veras que ha buscado dónde comer sin éxito y me arrebata la barra de pan que llevo bajo el brazo tiene la bendición de Dios.

El encefalograma de gran parte de la sociedad y de buena porción de políticos es tan espantosamente plano que consideran y gestionan la aldea global como una residencia de imbéciles, Porque es de imbéciles estar convencidos y declarar que los ricos somos dueños omnímodos de nuestras cuentas corrientes, de nuestros paraísos fiscales, nuestras industrias de armamento, de nuestras mansiones y yates de lujo, de los kilos de comida arrojados a la basura, de las innumerables docenas de trajes y zapatos apenas estrenados, de la usura de la deuda externa que vampiriza a millones de pobres, de los miles de millones de euros en publicidad mendaz y venenosa… (que cada cual coja papel y lápiz y anote todos sus caprichos superfluos y su precio). Somos realmente imbéciles enseñar al mundo por televisión este derroche descomunal de lujo y jugar a amontonar planes, leyes, barreras, controles, verjas, muros (¿no se usan metralletas en la frontera mejicana?) para que no pasen. Tiempo al tiempo: la inmigración es IMPARABLE.

Además, nos la hemos ganado a pulso. No son países pobres sino empobrecidos por nosotros, países ricos. Desde todas las conquistas, española, inglesa, portuguesa, francesa, americana… hasta los actuales mecanismos de expolio mediante el comercio internacional, las guerras de baja intensidad, la rapiña del cobre, los diamantes, el uranio, el coltan, el petróleo, el trabajo de esclavos por empresas interpuestas y un interminable etc… los países se han enriquecido a costa de los pobres. Es un latrocinio, un bandidaje, una sangría ¡Un horror de maldad y cinismo que hace aspavientos con terrorismos, países-granuja, lucha contra el Mal, defensa de la Democracia y… monigotes de guiñol gobernando el mundo. La hipocresía y el cinismo llegan a endosar el empobrecimiento de tantos países, a la haraganería de sus pobladores y a corrupción de los dictadores fantoches que nosotros mismos, occidentales escatológicos hemos aupado y que nos sirven de recaudadores.

La inmigración es una montaña de agua que presiona sobre una frágil presa. No cabe duda que la hará saltar en pedazos y arrasará. Los Jefes de las naciones saben de sobra dónde están las verdaderas soluciones. Lo saben pero prefieren reforzar la presa, el ultraliberalismo, que acabará volando por los aires. Pero ¿a costa de cuánto sufrimiento para todos? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

interreligioso

"CENTRO DE ENCUENTROS PARA EL CONOCIMIENTO MUTUO Y EL DIÁLOGO INTERCULTURAL E INTERRELIGIOSO ENTRE ESPAÑOLES Y EXTRANJEROS"
Un proyecto para realizar
JUAN ANTONIO RIBERA
MADRID.

QUÉ CARACTERÍSTICAS TENDRÍA ESTE CENTRO

ECLESALIA, 13/10/05.- Uno de los aspectos más singulares de este Centro es que los protagonistas del mismo son todos sus participantes. A diferencia de otros Centros de Formación para inmigrantes donde una parte da o pone y otra parte recibe, en este Centro todos darían o pondrían y al mismo tiempo todos recibirían o se beneficiarían. O, dicho de otra manera, todos serían beneficiarios porque todos, autóctonos y extranjeros, pondrían y participarían por igual.

Habría, eso sí, un equipo estable animador que haría ofertas de actividades y recogería iniciativas de los participantes y también habría unos equipos coyunturales para dinamizar las actividades que se propongan.

QUÉ SERIA

Un Centro cuyo objetivo fundamental es el conocimiento mutuo entre autóctonos y extranjeros a fin de que dicho conocimiento ayude a una verdadera integración de éstos en nuestra sociedad y a una mejor convivencia entre unos y otros.

QUÉ NO SERÍA

- Un Centro para Debates en torno a las Migraciones o en torno al binomio Primer Mundo-Tercer Mundo.

- Un Centro de Enseñanza, donde los inmigrantes vienen a aprender técnicas, idiomas o determinados conocimientos.

- Un Centro donde hay maestros y alumnos, conferenciantes y oyentes, emisores y receptores, etc. en estamentos separados, sino que todos son una y otra cosa al mismo tiempo pero en diferentes momentos.

QUÉ DIFICULTADES DETECTAMOS DE ENTRADA

- Es un Centro que no responde a una demanda real de los destinatarios (autóctonos y extranjeros). No es algo que te piden unos y otros por diversos motivos, pero sí es algo que es bueno para unos y para otros, y por eso lo proponemos. Lógicamente los inmigrantes aún no asentados de un modo estable tendrán más problemas que los otros para interesarse por este tipo de Centro.

- El encontrar unas actividades que sean capaces de atraer y mantener la asistencia y permanencia en el Centro.

- El disponer de un equipo básico animador integrado del modo más equilibrado que se pueda por miembros de ambos estamentos.

- Las peculiaridades de ciertos grupos de inmigrantes como los chinos o magrebíes.

QUÍENES SERÍAN LOS DESTINATARIOS

Inicialmente:

- JÓVENES AUTÓCTONOS Y EXTRANJEROS (16-29)

- ADULTOS AUTÓCTONOS Y EXTRANJEROS (30ss)

Posteriormente:

- Se harían otros grupos según el número y edad de los participantes.

QUÉ TIPO DE ACTIVIDADES SE LLEVARÍAN A CABO

- Cine-Forums de películas con temática sobre encuentros/desencuentros entre culturas, razas, religiones, o sobre otros temas que puedan dar lugar a un rico diálogo entre los participantes, etc.

- Exposición de Historias Personales de Vida de los propios participantes, etc.

- Exposiciones-Coloquios para dar a conocer el arte, la cultura, la ciencia, la religión, etc. de los distintos países de origen de los inmigrantes.

- Análisis de noticias sobre emigrantes aparecidas en la prensa de cada día y en las revistas.

- Momentos de oración interreligiosa y ecuménica.

- Otras actividades de tipo educativo sugeridas por los propios y que estén en consonancia con los objetivos del Centro.

CUANDO FUNCIONARÍA EL CENTRO

En principio lo haría dos días a la semana en los dos niveles previstos: VIERNES y SÁBADOS, de 19,30 a 21,30 aproximadamente.

EN DÓNDE SE UBICARÍA

En Marqués de Mondéjar 32 (metro Ventas o Manuel Becerra).

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Observaciones importantes sobre el perfil de los destinatarios

1ª. No se requerirá ningún requisito de ningún tipo para poder participar en este Centro salvo el de la edad mínima (16 años cumplidos).

2ª. Desde el principio se cuidará que haya el mayor equilibrio posible (sin llegar a una cuota cerrada) entre el número de extranjeros y el de autóctonos.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: ispxjarm@yahoo.es // 917252578 // 600785588

los mismos

‘LO MISMO Y LOS MISMOS’
Las víctimas de octubre
JON SOBRINO, 09/10/05
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 12/10/05.- En El Salvador siempre hay mártires que recordar. Ahora nos acercamos a los de la UCA en noviembre, a las cuatro religiosas norteamericanas en diciembre y a los innumerables mártires de siempre. Pero este mes de octubre ha traído otras víctimas, producto de la naturaleza -tormenta y erupción de un volcán- y de la iniquidad de los humanos. En San Marcos toda una familia, papás y tres niños, murió soterrada. El comentario que se oyó fue lacónico y certero: “No los ha matado la naturaleza, sino la pobreza”.

Sobre estas víctimas y sus responsables, sobre lo que nos exigen y también sobre lo que nos ofrecen -si nos abrimos al misterio de la vida- queremos hacer unas breves reflexiones.

1. “Siempre lo mismo y los mismos”. El pueblo crucificado. Las escenas de sufrimiento y crueldad son sobrecogedoras, y la magnitud es escalofriante. Los muertos son más de 70, los damnificados, de una u otra forma, pasan de 70,000, y los daños materiales pueden ser lo equivalente a tres o cuatro veces el presupuesto nacional. La catástrofe se extiende a México y Nicaragua, y sobre todo a Guatemala. El poblado de Panabaj ha sido declarado camposanto: unas 3,000 personas murieron soterradas. “Una aldea maya yace bajo 12 metros de lodo”, decía la noticia. Al escribir estas líneas ha ocurrido el terremoto en Cachemira: 30,000 víctimas y dos millones y medio de damnificados.

Ante esto, nuestra primera reflexión es la siguiente. Estas terribles realidades no nos ofrecen nada que no hayamos visto antes. Con matices distintos, dicen lo de siempre: en su inmensísima mayoría, las víctimas siempre son los pobres. Las catástrofes muestran la pobreza de nuestro mundo, y, a su vez, esa pobreza es, en buena parte, causante de las catástrofes y de sus consecuencias. A ello nos hemos acostumbrado con naturalidad, para que la psicología, la insensibilidad o la mala conciencia de los seres humanos pueda convivir con la catástrofe. Sin palabras se viene a decir: “Es normal que ellos, los pobres, sufran, pues así son las cosas. Anormal sería que nosotros, los que no somos pobres, suframos este tipo de desgracias”.

Los que sufren en las inundaciones, terremotos y erupción de volcanes -como ahora el de Santa Ana-, los que no tienen trabajo o son despedidos, los mojados y los expulsados de Estados Unidos, los que pierden sus casitas y pertenencias, los que ven morir a sus hijos o a sus padres, son siempre los mismos, los pobres. Y con frecuencia son mayoría los más débiles de entre ellos: niños, mujeres y ancianos. Lo mismo ocurría en tiempo de represión y guerra: la mayoría de los torturados, desaparecidos, muertos, eran pobres. Hace falta un Roque Dalton para poder cantar bien esa letanía.

De manera precisa lo decía Ellacuría. Lo que caracteriza a nuestro país es el “pueblo crucificado”. Y añadía dos cosas, a cual más fuerte y lúcida. Una es que a ese pueblo le arrebatan “la vida”, lo más fundamental y básico. Y la otra es que ese signo que nos caracteriza es “siempre” el pueblo crucificado. Ya lo hemos dicho: con matices y excepciones, terremotos, inundaciones, derrumbes -antes, torturas, muertes, desaparecimientos- siempre se ceban en los mismos, los pobres. Y siempre producen lo mismo, muerte o cercanía a la muerte. Esto produce indignación -aunque hoy en día ya no parece estar muy bien visto el indignarse, aunque los poderosos toleren lamentos y llamadas, entre convencidas y rutinarias, a la solidaridad. Y menos existe la indignación cuando se repite, como en nuestro país, que las cosas van bien, o que van por buen camino. Pero además de indignar, la catástrofe hace pensar.

Se ofrece globalización como promesa firme y cierta de salvación, pero esta globalización, en contradicción flagrante con el concepto y la formulación, cuando ocurren las grandes tragedias, sigue siendo absolutamente selectiva: siempre en contra de los pobres, nunca -o rara vez- en contra de los ricos. Durante el tsunami sorprendió ver sufrir a europeos y norteamericanos, pero no sorprendió que sufrieran los pobres de Asia. Y durante el Katrina no sorprendió que los ricos abandonaran Nueva Orleans en jets privados, ni sorprendió que otros hicieran largas colas para conseguir gasolina en las carreteras. Ni que otros muchos, personas de raza negra, hombres y mujeres, siguieran entre inundaciones en el casco pobre de la ciudad. Es la estratificación natural de la sociedad. El “lugar natural”, que decía Aristóteles, de los pobres es la pobreza.

Ni el Banco Mundial, ni el Fondo Monetario, ni el G-8, ni los que proclaman el reto del milenio son capaces de pensar y decidirse en serio por una globalización real de la vida. No se trata de que todos sufran, sino de que nadie sufra.

Lo que ocurre estos días es escándalo de lesa humanidad. Nelson Mandela, en el marco de la presentación del último informe de Naciones Unidas, ha dicho que la inmensa pobreza y la obscena desigualdad son flagelos de esta época tan espantosos como el apartheid o la esclavitud lo fueron en épocas anteriores. Y Eduardo Galeano, llegado a nuestro país en medio de las inundaciones, ha dicho: “Espero que sirvan al menos para subrayar que debemos de dejar de llamarlas catástrofes naturales. Sí, son catástrofes, pero son el resultado del sistema de poder que ha enviado al clima al manicomio”.

2. “¿La opción por los ricos?” El pecado del mundo. Si la tragedia no es mero producto de catástrofes naturales y si la letanía de “lo mismo y los mismos” no es casualidad, algo sigue estando muy mal en nuestro país. Antes se le llamaba pecado estructural. Los cristianos hablaban de “pecado del mundo”, citaban a los profetas de Israel, a Jesús de Nazaret y la carta de un airado Santiago. Ahora ya no se estila mucho ese lenguaje, ni siquiera en las iglesias. Y el mundo democrático occidental, por una parte laico y secular, con todo derecho, no acaba de encontrar -y no sé si le interesa- palabras equivalentes que expresen la tragedia y la responsabilidad. Y menos si le salpican a él. Por eso habla de “los menos favorecidos”, “países en vías de desarrollo”. Eufemismos.

La tragedia de estos días muestra, una vez más, la injusticia estructural en el país. Antes de la tragedia, siguiendo una práctica secular, seguía sin protegerse adecuadamente las carreteras al construirlas, ni se cuidaba la construcción, muy vulnerable, de los sectores más pobres. Y todo ello es más escandaloso, cuando no se ha impedido que los millonarios deforesten y construyan sus casas a su antojo. Las promesas de prevención han sido papel mojado.

Ahora, ante la tragedia hay que preguntarse cuánto han sufrido unos y cuánto dinero han ganado otros, edificando en zonas prohibidas por la ley o por la conciencia. ¿Y qué hacen los responsables para impedirlo? ¿Dónde queda la opción por los pobres -por los “más pobres”, que decía sin inmutarse el presidente Christiani? Las catástrofes muestran lo que todo el mundo sabe. La opción de los que configuran el país va en la otra dirección: es, en directo, la opción por los que tienen dinero y por lo que da dinero. Optar por los pobres puede responder a algún vago sentimiento ético o a una estrategia para que la situación siga favoreciendo a los ricos. Pero no hay opción, no se piensa en los pobres antes que en los ricos al configurar el país.

Esto es de siempre y tiene raíces estructurales. Ahora, sin embargo, con las catástrofes afloran otros males coyunturales, que son también recurrentes. Ciertamente no es fácil dar a conocer la verdad de todo lo ocurrido, pero los miembros del gobierno no parecen estar preparados para informar. Es una expresión de irresponsabilidad gubernamental. Y mucho menos se quiere dar a conocer la verdad de las causas de lo ocurrido, pues entonces saldrían a relucir responsables y culpables.

Lo fácil es disimular, eximir de responsabilidades, exagerar lo que se ha hecho para paliar la catástrofe, prometer transparencia, o simplemente callar, no decir la verdad. Todo ello para que autoridades, políticos y adinerados queden bien. Es el encubrimiento de la realidad, práctica tan usada por el presidente Bush, hasta que los féretros aparecen en televisión y la realidad se hace inocultable. Entre nosotros no debiera extrañar la desvergüenza de no decir verdad. Todavía, 25 años después, los gobiernos no dicen la verdad sobre el asesinato de Monseñor Romero, aunque la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas ya emitió su juicio hace doce años. Y por otra parte se alaba públicamente y sin escrúpulos a responsables de escuadrones de la muerte.

También aparece la inmoralidad de la propaganda partidista. El partido en el poder capitaliza la tragedia en su favor. En televisión se ofrecen en cadena -privada- microprogramas del partido Arena, de cinco a diez minutos, en los que aparecen sus candidatos a alcaldes y a diputados repartiendo ropa, camisetas…

Aparece la prepotencia de algunos grandes del capital, fotografiados en los periódicos, entregando cheques para los damnificados. Ignoran lo que decía Jesús: “que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda.

Y aparece la deshumanización de la industria de los medios. Algunos de ellos se disputan la “primicia” de la noticia, la foto del cadáver de una niñita rescatada. El éxito profesional, el ranking, interesa más que comunicar el dolor de la gente y sus sentimientos.

Sin embargo, aun con mucho en su contra, la verdad se ha vuelto a abrir paso: en los clamores de la gente que sufre, en personas sensatas que se preguntan con incredulidad cómo es posible tener un país así. A la entrada de la YSUCA, recogiendo y organizando ayuda de emergencia, un sacerdote de Sonsonate, lo dijo muy bien. “En el día a día pasa desapercibida, pero ésta es la verdad del país: la pobreza”.

3. “El corazón de carne”. Solidaridad. En medio de la tragedia siempre aparece la fuerza de la vida, de la esperanza, del amor. Y en estas ocasiones toma la forma de solidaridad.

Muchos colaboran para aliviar el sufrimiento -la respuesta a las llamadas de la YSUCA, y de otros, es realmente impresionante. Llega gente con quintales de maíz, frijoles -a veces lo cargan mujeres sencillas sobre la cabeza-, azúcar, maseca, botes de leche, cientos de fardos de ropa, docenas de colchonetas, frazadas, medicina… Son gente sencilla, normal, que inmediatamente se ponen a ayudar para hacer llegar la ayuda. También se acercan algunas personas de más medios con donativos importante. A veces. empleados de empresas conocidas que, entre ellos, han recogido la ayuda. Hasta un equipo pesado ofreció un constructor para remover escombros. Y llegan médicos, enfermeras, religiosas… Es la ayuda y el servicio que brota como lo obvio, como lo que nos mantiene con un mínimo de humanidad.

Muchos albergues son atendidos por las iglesias. La ayuda gubernamental, cuando llega, llega tarde y limitada, y a veces hasta es rechazada por la gente. Muchas parroquias y comunidades, católicas y protestantes, comunidades, religiosas, agentes de pastoral, pastores… se desviven estos días. Y lo hacen con sencillez y con gran creatividad, como lo que les permite ser cristianos y cristianas por que son humanos y humanas. Y lo hacen sin esperar ni depender mucho de orientaciones de arriba.

También hay ofertas de ayuda de afuera. Según una tradición secular, algunas llegarán con eficacia e integridad, fruto del dolor y del cariño. Son “los solidarios de siempre”, personas e instituciones, que también en tiempos de normalidad ayudan a la promoción de las comunidades, a las instituciones que velan por los derechos de los pobres, y a las que analizan y dicen su verdad. Estos solidarios, por cierto, también vienen al país cuando el pueblo celebra a Monseñor Romero y a sus mártires. Es la solidaridad “salvadoreñizada”.

Otras ayudas llegarán con mayor burocracia, con mayor interés político y con mayores sospechas de no llegar a su destino como Dios manda. Bienvenidas sean, al menos para emergencias. Pero añadamos un deseo: que no olviden que, si no ayudan a cambiar nuestras estructuras injustas, peor aún, si las solidifican y se aprovechan de ellas para hacer ellos un buen negocio, ayudar en las catástrofes es rutina que no humaniza. Y puede ser escarnio. Es como mantener moribundo al pobre Lázaro junto al ricachón, cada vez más vivo y opulento.

4. “Santidad primordial”. Lo heroico de vivir. Hagamos ahora unas reflexiones más allá de lo visible y constatable. Son audaces. Aceptarlas o no, dependerá de la sensibilidad y de la fe de cada quien, fe religiosa o humana, con que se mira la realidad. Y ante las víctimas sólo podemos hacerlas con el máximo respeto.

En los lugares afectados por las catástrofes las escenas son desgarradoras. Como en el siervo sufriente de Jahvé, no hay en ellas belleza alguna. Al ver a las víctimas clamando, defendiendo a sus hijos pequeños, llorando sobre sus cadáveres, agarradas a un silla -lo único que les ha quedado- para que no se la lleve el agua, rezando también, protestando por lo que el gobierno hace y no hace, vienen a la mente muchas otras catástrofes. Entre nosotros, terremotos, represión y miseria cotidiana; en otros lugares, Níger, Sudáfrica, los Grandes Lagos, madres y niños famélicos, con SIDA, caminando en grandísimas caravanas cientos de kilómetros sin prácticamente nada. Pero puede ocurrir -y ocurre- el gran milagro: las víctimas quieren vivir, ayudarse mutuamente para vivir. Y entonces en medio de la catástrofe aparece dignidad, amor, esperanza, hasta organización popular, religiosa y civil -de mujeres sobre todo- para decir su palabra y mantener su dignidad. En El Salvador es bien conocida la decisión de las víctimas a rehacer sus vidas después de las catástrofes.

No creo que hay palabras adecuadas para describirlo, pero quizás sirvan éstas. “A este anhelo de sobrevivir en medio de grandes sufrimientos, los trabajos para lograrlo con creatividad, resistencia y fortaleza sin límites, desafiando inmensos obstáculos, lo hemos llamado la santidad primordial. Comparada con la oficial, de esa santidad no se dice todavía lo que en ella hay de libertad o necesidad, de virtud u obligación, de gracia o mérito. No tiene por qué ir acompañada de virtudes heroicas, pero expresa una vida toda ella heroica. Esa santidad primordial invita a dar y recibir unos a otros y unos de otros, y al gozo de ser humanos unos con otros”.

5. “¿Dónde está Dios?”. En la cruz. Ese misterio de esperanza y dignidad en medio de las catástrofes nos lleva al misterio de Dios. Empecemos recordando, por si algún lector así lo piensa, que Dios no envía catástrofes para castigar a los seres humanos, como lo gritan unos. Tampoco están predichas en la Biblia, como predican otros. La predicción más segura es la de Mateo 25: “la salvación y la condenación dependen de servir o no al pobre”.

Sí abunda un sentimiento religioso de que “ante las cosas de Dios no podemos hacer mucho”. Es la fe respetuosa. Pero no impide preguntarle y cuestionarle, como Job, como Jesús en la cruz, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué nos has desamparado?”. Es la teodicea de que hablan los teólogos.

Sea cual fuera la respuesta o el silencio de Dios que escuchamos, bueno es recordar en estas situaciones lo que Rutilio Grande decía a los campesinos de Aguilares: “Dios no está en una hamaca en el cielo”. En nuestros días está en medio del sufrimiento y de las víctimas. No para bendecirlo y justificarlo, sino para decir que él no quiere quedarse placenteramente en el cielo cuando sus hijos e hijas, los más queridos suyos, los pobres, sufren en esta tierra.

Esto es lenguaje simbólico. Con él se quiere decir que Dios ama en verdad a las víctimas de este mundo. Se podrá o no creer en ese Dios, se podrá preguntarle “¿por qué?”, sobre todo los que se han quedado sin nada, sin su casita, sus hijos, sus papás. Se podrá dudar de su omnipotencia, pero no se le podrá acusar de indiferencia. Un gran teólogo alemán decía en medio de los horrores de la segunda guerra mundial: “sólo un Dios así, sufriente con nosotros, puede salvarnos”.

6. “Bajar de la cruz a los crucificados”. El mandamiento de Dios. Lo que acabamos de decir no es la última palabra de Dios en estos días. Su última palabra -y para quien no sea creyente, la última palabra de la conciencia- es una exigencia, que -si se nos perdona la audacia- pudiera ser ésta:

“Salven a este mundo. No hay nada más urgente ni más importante. No piensen que se olvidan de mí por acoger damnificados, recoger y enterrar cadáveres, consolar a sus familiares. Están más cerca que nunca… Estudien, investiguen y busquen, por amor a mi nombre, soluciones de verdad para prevenir y paliar catástrofes… Terminen con la corrupción y la mentira, gobiernen con justicia y honradez, sin escapatorias… Y no se llenen la boca gritando democracia, globalización. Y aprendan de mi enviado Jeremías. Zahirió a los que obraban mal y se excusaban gritando “templo de Jerusalén, templo de Jerusalén”. Les digo a ustedes, lo que Jeremías les dijo a ellos: ‘Lo que Jahvé quiere es que mejoren su conducta y obras, que hagan justicia, que no opriman al forastero, al huérfano y a la viuda’. Hoy les digo: ‘¡bajen de la cruz a los crucificados!’”.

7. ¿Y los aniversarios de los mártires? Estas reflexiones iban a ser sobre los mártires de la UCA del 16 de noviembre y sobre las cuatro religiosas norteamericanas del 2 de diciembre. En aquel entonces las víctimas morían violentamente a manos de victimarios. Las de estos días han muerto, o siguen sufriendo, en buena parte, por la desidia, la corrupción, la ambición egoísta, que lentamente erosiona nuestro país. Y sobre ellas hemos hablado.

Pero no olvidemos que hace años hubo mártires porque había víctimas, y aquéllos las defendieron hasta el final, dando su vida. Estos días no hay mejor forma de recordarles que socorriendo y consolando a las víctimas de la naturaleza, defendiéndolas de estructuras ineptas e injustas, y de todo egoísmo. Fomentando justicia y vida, y sobre todo esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

inmigración

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-> ¡SEÑOR: NO PERMITAS QUE ACABEN MURIENDO!

CEUTA Y MELILLA, LA HORA DE LA VERDAD
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Profesor de Moral Social Cristiana
VITORIA (ÁLAVA).

ECLESALIA, 11/10/05.- Yo creo que la mayoría de nosotros estamos viviendo los acontecimientos de Melilla y Ceuta como si nos retorcieran un brazo hasta hacernos gritar, ¡basta! Es un dolor moral que casi podemos sentir de forma física.

Oímos con estupor unas noticias que no queremos asumir y vemos unas imágenes que no podemos reconocer. Pero las noticias son ciertas y las imágenes nos inculpan.

Vamos a dejarnos de pamplinas. Que si es competencia de Marruecos. Que si tiene unos compromisos internacionales que no cumple. Que si hace la vista gorda y presiona para lograr más ayuda económica de Europa. Que si aspira a hacerse con Ceuta y Melilla. Bien. Enredos políticos. Interesante. Pero la gente, la gente que huye de la miseria en África, está ahí, con todos sus derechos de persona y con toda la urgencia de un estado de necesidad. Y en caso de necesidad absoluta, todos los bienes, hasta cubrir los mínimos de una vida digna de tal nombre, son comunes. La tradición moral cristiana, y en esto no hace sino aplicar el sentido común ante la vida, enseña que, en caso de extrema necesidad, prima el uso común de los bienes de la tierra sobre otros derechos, como el de propiedad privada o los derivados de la soberanía de los Estados. Mucho más, como es el caso, si la propiedad privada y las sociedades desarrolladas han acumulado tanto poder que pueden y deben considerarse estructuras de opresión humana. En lenguaje del cristianismo, estructuras de pecado, es decir, pecados que han cristalizado como estructuras de esclavitud contra los pobres.

Se dice que el problema es muy complejo, y es cierto. Pero se están proponiendo medidas que no son tan difíciles. Es la hora de exigirlas. Es la hora del talante socialista en la mayoría de la población y en sus gobernantes. ¿Cuáles? Pensemos en éstas:

- Que se cree una Comisión de Investigación, con la participación de observadores internacionales independientes, que aclare todo lo sucedido en los luctuosos sucesos de Ceuta y Melilla y determine las responsabilidades a que hubiere lugar, por parte de España, de Marruecos y de la Unión Europea.

- Que Europa exija y ayude a poner fin de inmediato a la persecución, hostigamiento, violencia y deportaciones hacia la muerte en las fronteras de Argelia y Mauritania por parte del gobierno marroquí sobre los inmigrantes subsaharianos.

- Que se exija y habilite el acceso de ayuda de emergencia a estas personas a cargo de organismos internacionales de carácter humanitario.

- Que se cumplan escrupulosamente los convenios internacionales y las leyes españolas que protegen al solicitante de asilo y que establecen protocolos de atención a los inmigrantes.

- De forma más general, es imprescindible un cambio de rumbo en las políticas migratorias de la Unión Europea, que tengan como eje inspirador los criterios de solidaridad y de respeto a los derechos humanos, con especial atención a la deuda histórica con el continente africano.

- Es moralmente obligatorio compartir y exigir las campañas internacionales de condonación de la deuda externa, el destino del 0’7% al desarrollo y la puesta en marcha de un ambicioso plan de cooperación para el desarrollo estructural destinado prioritariamente a acabar con las situaciones de pobreza y miseria que vive el continente africano. Cuantos trabajan por el fin de la violencia que arruina a numerosos países africanos, y por su democratización, hacen, sin duda, una aportación irrenunciable para el futuro.

Ideas y llamamientos, por tanto, hay muchos. Voluntad política en los gobernantes, y pueblos que se lo exijan, esto es lo que falta. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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¿HASTA CUÁNDO…?
JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ
ALGECIRAS (CÁDIZ).

ECLESALIA, 11/10/05.- Vallas que separan y muros que aíslan. En un mundo cada vez más abierto, al mismo tiempo cada vez existe mayor desconfianza y egoísmo. Quiénes vivimos, más o menos, en la abundancia nos convertimos en islas entre un inmenso océano de necesidades. Las vallas, los muros y otras barreras pretenden defender la seguridad y poner a salvo del asalto de los empobrecidos. Ahora se les llama “menos favorecidos” porque la palabra “pobre” nos suena mal y parece que nos deja más tranquilos en nuestros silencios, usando palabras más suaves.

Al otro lado de las vallas-fronteras de Ceuta y Melilla acechan a la suerte varios cientos de africanos procedentes de Níger, Mali, Burkina, Congo…donde la sequía, la guerra, la inseguridad, la necesidad hacen insufrible la vida de las mayorías. Los que esperan pasar, han recorrido miles de Kilómetros, han atravesado el desierto, pagado sobornos y padecido abusos, especialmente las mujeres, para entrar en vía muerta: no pueden volver ni avanzar. Se alzan las vallas y se refuerza la vigilancia. ¿Hasta cuándo va a continuar esta situación? Las encuestas sobre la inmigración reflejan actitudes muy complejas y a veces poco solidarias.

Cuando se acerque y llegue el invierno con sus fríos ¿dónde se podrán cobijar los que esperan ante las vallas o los que se encuentran semiescondidos en los montes, sin nada de comer y con escaso abrigo? En esta situación, intentar saltar vallas es humano. No pueden esperar morir poco a poco y de prisa. Sin entrar en responsables cercanos, las muertes están ahí. Los pobres no son peligrosos, se les hace “molestos” cuando se les niega la comida y el derecho a la vida.

La inmigración no puede solucionarse con controles de fronteras, ni sólo con “cupos de mano de obra” admitidos según el momento económico o las necesidades de nuestras campañas agrícolas. Plantear la inmigración como un problema de orden público puede convertirse en un camino peligroso y sin salida. Por otra parte, dejar el problema en manos de la solidaridad de la buena gente es eludir la responsabilidad de quiénes fueron elegidos para hacer una sociedad más justa.

La inmigración es el resultado de la injusticia y viene a sacar a la luz las propias contradicciones internas de un ensalzado modelo económico y social. Si no se soluciona la inmigración, seguirá agravándose como asignatura pendiente. No podemos quedarnos tranquilos haciendo a las víctimas culpables de su situación y protegiéndonos contra sus intentos de buscar la defensa de sus vidas. ¿Hasta cuándo esperar? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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¡SEÑOR: NO PERMITAS QUE ACABEN MURIENDO!
JUAN ZAPATERO
BARCELONA.

ECLESALIA, 11/10/05.- ¡Señor!:
hoy quiero pedirte, de entrada y sin más,
compasión y misericordia para todos los subsaharianos
que han sido abandonados en medio del desierto
sin pan, sin agua y sin ningún tipo de ayuda
con qué poder resistir y aguantar
para poder continuar sobreviviendo.

¿No te acuerdas, Señor,
que tu pueblo de Israel, hace ya unos cuantos siglos,
vivió la misma experiencia,
cuando estuvo viviendo en el desierto
durante cuarenta años?

Seguro que sigues teniendo muy presente
la situación tan desesperada que vivieron aquellos israelitas,
hasta el punto de llegar a renegar de Ti
y echarte la culpa de todos los males
que en aquellos momentos convulsionaban sus vidas.

Pero tu compasión y tu misericordia,
siempre grandes e inmensas hasta rebosar,
hicieron aquel gran milagro
de darles el pan del maná y el agua de la roca,
que les ayudó a aguantar hasta llegar a la Tierra Prometida.

Hoy, Señor,
no te pido que hagas el milagro
de enviar pan y agua a esos pobres subsaharianos;
y no te lo pido sencillamente porque no es necesario.

Pero, en cambio, sí que te pido un milagro aún más difícil:
que muevas nuestros corazones y nuestras conciencias;
pero mueve sobre todo el corazón y la conciencia
de los que gobiernan la Unión Europea,
la del presidente de los Estados Unidos,
y la de los gobernantes de los países más ricos del mundo.
Pues somos nosotros y ellos quienes tenemos la solución.

Pero este milagro, Señor,
sí que te resultará difícil,
debido, entre otras cosas,
a que nuestros ojos están cegados por la avaricia
y nuestro corazón embotado por el egoísmo.

Señor:
hoy te pido que tengas misericordia y te apiades de ellos y de mi.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

guatemala

DESDE GUATEMALA CON DOLOR
Mª CARMEN y FERNANDO, misioneros
SAN MARCOS (GUATEMALA).

ECLESALIA, 10/10/05.- Estimados amigos lectores de Eclesalia: Hoy 8 de octubre enviamos estas letras, cuando ya es de noche, en medio del dolor y la impotencia al ver a multitud de gente sufriendo. Ya es el quinto día de sufrir la tormenta tropical Stan, con torrenciales lluvias ininterrumpidas. Día y noche cayendo agua sin cesar. Un diluvio interminable y desesperante. Los ríos se desbordaron inundando pueblos y aldeas y arrasando cosechas y destruyendo viviendas y puentes. Varios barrios pobres de la ciudad de Tecún Umán han desaparecido arrasados por las aguas desbordadas del río Suchiate, que hace de frontera con México, muriendo multitud de gente. En las zonas altas, por la saturación de agua, la tierra se aflojó y comenzaron a desmoronarse las montañas sobre los poblados. En el departamento de San Marcos todas las carreteras quedaron cortadas por los derrumbes y algunas completamente destruidas. Aquí en la ciudad de San Marcos y San Pedro estamos incomunicados con la Capital, la región de la Costa y del altiplano. Según datos oficiales 400 aldeas y caseríos del departamento de San Marcos han quedado incomunicados, con multitud de viviendas destruidas y familias soterradas bajo los escombros o arrastradas por las corrientes de los ríos.

Para colmo estamos sin agua, sin teléfono y sin energía eléctrica (hoy ya se restableció la luz). Tampoco hay gas para cocinar y varias gasolineras han cerrado por falta de combustible.

Un momento duro para nosotros fue cuando nos comunicaron que una comunidad cercana a San Marcos, llamada Piedra Grande, situada al pié de la montaña Chil, sufrió el reventamiento de una laguna subterránea, comenzando a salir un torrencial de agua, arrastrando enormes piedras y troncos de árboles, cayendo todo ello sobre las humildes viviendas de la gente. Era la tarde del miércoles 5, llovía torrencialmente, los caminos de la montaña se habían convertido de repente en ríos impetuosos, arrastrando gente, hombres mujeres y niños, unos todavía vivos y otros muertos. Se calcula en este lugar unos 40 muertos. Los sobrevivientes están ahora en escuelas, iglesias y salones comunitarios convertidos en albergues. Sólo en San Pedro y San Marcos hay aproximadamente alrededor de 30 albergues con varios millares de personas. Estamos recibiendo noticias del resto de los municipios del Departamento: en Tacaná se derrumbó una montaña sobre la población con alrrededor de cien muertos y centenares de heridos, lo mismo en el municipio de Sibinal, San José Ojetenám, Ixchiguán, Tejutla...

Durante todos estos días nos estamos encontrando con rostros doloridos de personas damnificadas que han venido a pié desde sus poblados incomunicados por los derrumbes, caminando 4, 5 y hasta 10 horas, suplicando auxilio porque hay viviendas destruidas, familias soterradas y porque no tienen alimentos, ni agua, ni medicinas, con niños enfermos y desesperada la gente.

Esto que está sucediendo en San Marcos también lo está sufriendo otros 14 departamentos del país, como Quetzaltenango, Sololá, Chimaltenango, la región de la Costa de Santa Rosa, Escuintla, Suchitepequez... así también Chiapas (México), El Salvador y Honduras.

Nosotros estamos bien y vivos, pero un poco cansados y fuertemente conmocionados al ver tanta destrucción y muerte y tanta impotencia para poder ayudar. Mary Carmen, como parte de la Pastoral Social de la Diócesis, está colaborando en la preparación y distribución de alimentos para los albergues. Fernando, una religiosa y el obispo Don Alvaro forman parte del Comité de Emergencia que se ha conformado con el Gobernador y representantes de instituciones del Estado a nivel departamental: Jefatura de la Policía, Cuerpo de Bomberos, Jefatura de Salud, Educación, Fonapaz, Ministerio de Agricultura, Caminos... Fernando está en la comisión de información para dar a conocer por Radio Nacional de San Marcos todas las noticias que llegan de los distintos municipios, necesidades que se presentan y para solicitar solidaridad con los damnificados a toda la población.

Este es el drama que estamos viviendo, y como siempre, es la gente más pobre, la que vive a la orilla de los barrancos o en las laderas de las montañas, la más afectada por los azotes de la naturaleza, una naturaleza que se ve cada vez más herida a causa de la contaminación atmosférica por causa de las industrias y de los bombardeos de las últimas guerras. La consecuencia es que en unos lugares del planeta aparecen grandes sequías y en otros diluvios huracanados.

Un abrazo solidario.

Mª Carmen y Fernando.

verbo divino

‘VERBO DIVINO’ SE OFRECE
Carta abierta a los lectores de Eclesalia
CHUS SANZ.
ESTELLA (NAVARRA).

ECLESALIA.- Estimados amigos de Eclesalia: En primer lugar, me presento: Soy Chus Sanz, y actualmente trabajo en el departamento de promoción de la Editorial Verbo Divino, en Estella, Navarra. No sé si conocéis esta editorial, pero su línea es la de promover el conocimiento, profundización, comprensión y oración con la Palabra de Dios. Tiene una línea teológica seria y abierta y ofrece tanto libros como revistas periódicas y cursos de formación muy válidos e interesantes.

Personalmente estoy “conectada” a Eclesalia desde hace años y al comenzar mi trabajo en esta editorial me he acordado de todos vosotros, especialmente de los cristianos “anónimos” y de las comunidades laicales que están un poco más en el margen de las estructuras eclesiales; también de los religiosos/as, sacerdotes, que andan en la alfarería de una Iglesia más plural e incluyente.

Al “meterme en harina” en la editorial, me he encontrado con que justo la mayoría de vosotros no estáis en nuestra base de datos y no tengo facilidad para ofreceros lo qué se hace desde aquí y que creo que os podría ayudar. Especialmente a vosotros me gustaría haceros llegar la información de todas las herramientas, medios, materiales, cursos... que desde aquí vamos elaborando teniendo como fuente siempre la Palabra. Os aseguro que es una gran inquietud personal: creo que hay demasiada vida, inquietud, sed de formación fundamentada... a veces oculta en nuestra Iglesia, que en ocasiones no sabe por dónde encontrar apoyos o guías para seguir creciendo y ahondando en la fe.

Por eso, si estás interesado en recibir información periódica (no soy nada pesada... más o menos cinco veces al año) sobre nuestros materiales bíblicos, teológicos y pastorales y sobre nuestras ofertas de formación bíblica para ti o tu comunidad sobre la Palabra de Dios, escríbeme un correo a promocion@verbodivino.es con tu correo electrónico.

Desde aquí quiero ofrecer ese servicio a todos los lectores de Eclesalia, como compañera de camino que soy y desde luego, acogeré con gusto vuestras sugerencias, opiniones, peticiones, ideas... Que sepáis que aquí me tenéis.

¿No creéis que “las redes” del Reino se encuentran y enriquecen de muchas formas?

Un saludo a todos y buen curso ¡Espero vuestras respuestas!

Chus Sanz

compartida

HERMANO MÍO, HERMANA MÍA
ROBERTO BORDA DE LA PARRA
MADRID.

ECLESALIA, 06/10/05.- Hermano mío que estas aquí al lado, hermana mía con quien comparto, seguro, la tierra que pisamos, no es mucho pero es lo esencial.

Respetado sea tu nombre; en todas las lenguas del mundo. Hagamos juntos una tierra que no explote a nadie;
que a nadie relegue a los márgenes. Una tierra en la que todo aquello que es un regalo; el agua, el alimento, el viento, el suelo...este en manos de todos; y de esta forma el reino de Aquel al que llamamos Padre vaya viniendo;
a la tierra, al mar, a cada rincón donde un hermano se siente amado y dispuesto a amar.

Que nuestro pan, hermano, sea el de hoy, y si hoy alguno de los dos no tiene pan, llame a la puerta del otro, tal vez nos quedemos con el estomago medio vacío, pero nunca con el corazón reseco; porque mi mesa es tu mesa, y mi casa, no es mi casa, es casa de todos.

Y perdóname si en algún momento todo esto se me olvida; y de repente creo que nuestro Padre no es tan nuestro y es más mío, perdóname y ayúdame. Recuérdame, entonces que el dolor del mundo es también mío y que si yo voy diciendo que mi Padre es nuestro, no puedo volver mis ojos, parar mis manos.

Y no te preocupes, este pacto es mutuo, si yo en algún momento me siento ofendido por ti, te lo haré saber. De esta forma podremos construir de nuevo; que la forma de librar del mal a nuestra tierra es sintiendo sus males, y a partir de la vida compartida con el hermano... construir, caminar, amar.

A si sea. Hermano.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).