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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

tener hambre

-> ES DELITO TENER HAMBRE
-> A LA CAZA DEL SER HUMANO
-> LEGALIDAD INMORAL EN MELILLA Y CEUTA

ES DELITO TENER HAMBRE
JOSE MARIA GARCIA-MAURIÑO, Cristianos por el Socialismo

ECLESALIA, 14/10/05.- Al ver por TV esas imágenes de autobuses llenos de inmigrantes de color, camino del desierto y esposados, nos preguntamos qué delito han cometido. Porque son tratados como delincuentes. Y se les condena a una muerte segura de hambre y sed en el Sahara. El único delito que han cometido es tener hambre. Después de andar cientos de kilómetros desde sus tierras para acercarse a la frontera española, lo único que encuentran es una valla de 6 metros de alta llena de pinchos. Nada de acogida, nada de comida. Un rechazo a su ansia de vivir. Muchos mueren por balas marroquíes o por balas españolas, otros por agotamiento. Ahí están esos africanos y africanas desesperados. El hambre no tiene fronteras, ni se puede tratar sólo por medios “diplomáticos”, ni con mucha colaboración de policías y militares en esa llamada inmigración ilegal. Mientras se da libre curso y no se ponen ningún impedimento a la libre circulación de capitales y al libre comercio de las empresas multinacionales en esta Europa, a los inmigrantes se les pone el muro de la vergüenza, y se blindan todas sus fronteras para que no puedan pasar. La represión no es una solución a este problema. El hambre no puede esperar. Con el hambre no se juega.

Nos volvemos a preguntar ¿por qué esta otra barbarie de consentir la llamada civilización occidental que los inmigrantes se pasen meses esperando en los bosques de Marruecos para saltar la frontera a España, pasar unas vallas con puntas, padecer muchos muertos y finalmente lanzarlos al desierto, más de 500, sin agua ni comida? ¿Qué es lo que está pasando aquí? El problema es África, el hambre, la pobreza, la miseria, el sida. Es la hipocresía de la “Europa-fortaleza” que no quieren que le molesten, y no quiere saber nada de los pueblos que ha colonizado y esclavizado en tiempos atrás y en tiempos actuales. Les han quitado todas sus riquezas naturales, petróleo, diamantes, clotán, han saqueado todos sus productos naturales, han empobrecido sus países hasta límites increíbles, y ahora tienen que buscarse la vida fuera de sus tierras. Porque lo que quieren es comer, vivir. Los poderosos han optado por la muerte, no por la vida.

Como CRISTIANOS POR EL SOCIALISMO, recordamos el Juicio de las Naciones al Final de la Historia: que nos cuenta el Evangelio, “Tuve hambre y no me disteis de comer” ¿Qué responderá España, qué responderá Europa, ante el Juez Supremo? “¿Cuando te vimos...?” Cuando me acerqué a vuestras fronteras y me rechazasteis, y pusisteis todos los impedimentos posibles para vivir, cuando hacíais Tratados políticos, manipulando mi pobreza, cuando nos ahogabais con una Deuda Externa ya pagada, cuando mirabais más a las multinacionales farmacéuticas y armamentistas, que mi salud y mi cultura, siempre que favorecéis a los ricos, a los que más tienen y no miráis por nuestras vidas y nuestra dignidad, cuando me condenabais a muerte tirándome al desierto sin agua ni comida. “Apartaos de mí, malditos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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A LA CAZA DEL SER HUMANO
JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ
ALGECIRAS (CÁDIZ).

ECLESALIA, 14/10/05.- Nos bajaron, a punta de fusil, de unos viejos autobuses y nos dejaron en medio del desierto, con órdenes de caminar. Buscaba a mi mujer y mis hijos y no los encontraba. Por el carril que caminábamos no cabíamos todos. Unas veces se caminaba hacia adelante, otras hacia atrás. Los comentarios, las heridas, las cicatrices hablaban de una verdadera “caza del ser humano”. Aquel dicho de que “el hombre es lobo para el hombre” sigue vigente, a pesar de teorías contrarias. Las miradas de los inmigrantes deportados me preguntaban qué hacía yo allí. Abandonados, despreciados y vigilados no sabían dónde ir y para qué… Quise gritar diciendo:”esto es la caza al ser humano”, pero no me salían las palabras. Me desperté y mi esposa me preguntó qué decía…

Nacer en un sito puede marcar el futuro de las personas. Los inmigrantes llegan de aldeas y ciudades en las que se hace imposible seguir viviendo. Salir de tierra de esclavitud es una necesidad para romper con sistemas sociales injustos. El hambre no se vence con milagros prodigiosos ni con visitas de gobernantes, contemplando a inmigrantes cargados de cientos de Kilómetros en busca de libertad. Las decisiones de deportación, tomadas en fríos despachos, sin tener en cuenta el valor humano de personas separadas por vallas, tiene que ser duro para quiénes se prestan al desempeñar una desagradable escena teatral. A falta de soluciones justas, abandonar a gente hambrienta, volviéndole la espalda, es condenarles a muerte.

Los sentimientos de lástima no bastan. Hay que despertar y provocar el portentoso milagro de la solidaridad. Me viene a la mente la escena de Jesús: “Caída la tarde se acercaron los discípulos a decirle: -Estamos en descampado y ya ha pasado la hora; despide a las multitudes, que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús les contestó: No necesitan ir; dadle vosotros de comer. Ellos le replicaron: -¡Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces! Les dijo: -Traédmelos” (Mt.14, 15-18). Los discípulos se preocupan para que los despida, de que se vayan a comprar. Comprar sin dinero es imposible. Y para los inmigrantes significa volver a la sociedad de la que salieron para someterse de nuevo a las leyes económicas que los mantendrán en la miseria.

A la propuesta de evasión de los discípulos de “comprar”, Jesús presenta otra alternativa: “dadles vosotros de comer”. Es comprensible la reacción de los discípulos. Bajo prisma económico cinco panes no son suficientes para dar de comer a cinco mil hombres. Pero, para el pensamiento y los planes de Jesús, cinco panes y dos peces suman siete, que bíblicamente significa “totalidad”.Y mandó a las muchedumbres que se “recostaran” en la hierba y, “tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos a su vez se los dieron a las multitudes. Comieron todos hasta quedar saciados y recogieron los trozos sobrantes: doce cestos llenos. Los que comieron eran cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños” (Mt. 14,19-21)

Decirles a unas personas, que necesitan buscar comida, que se sienten en la hierba y obedezcan a Jesús significaba ya un hecho prodigioso. Era un paso hacia la libertad. Para matemáticos exegetas es un campo apasionante profundizar en el número cinco mil, múltiplo de cincuenta (50 por 100, multiplicador que indica la repetición ilimitada) y alude a las comunidades proféticas del Antiguo Testamento (1 Reyes 18,4.13; 2 Reyes 2,7). Compartiendo el pan, se comunica el Espíritu, que lleva a la libertad. Repartiendo el pan y los peces prologan la generosidad que da vida. Los doce cestos que sobraron indican que compartiendo puede desaparecer el hambre.

La pobreza no es una virtud sino producto de la injusticia contra la que hay que luchar. Los “pobres” de los que habla el Evangelio son aquellos que se entregan y ponen lo que tienen a disposición de los que lo necesitan. Lo que hizo diferente a Jesús de todos los de su época fue la capacidad para despertar los mejores sentimientos de la gente: amor, generosidad. Él pide a sus seguidores que se ofrezcan como agentes de solidaridad entre el pueblo ofreciendo lo que son y todo lo que tienen. Lo que nos acerca a Jesús es el amor incondicional a Él a través del amor a las personas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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LEGALIDAD INMORAL EN MELILLA Y CEUTA
JUAN LUIS HERRERO DEL POZO, teólogo
LOGROÑO (LA RIOJA).


ECLESALIA, 14/10/05.- Legal e inmoral en modo alguno son contradictorios. La sociedad civil está llena de ejemplos: el muro en Israel, la vallas de Ceuta y Melilla están respaldadas por leyes del país pero no dejan de ser inmorales y acarrean consecuentemente la obligación de no respetarlas. Si te “pillan” no tienes otra que pagar multa, cárcel o deportación, con todas las de la ley… pero con las maldiciones de la gente decente.

Los subsaharianos que se aferran en el mar a una patera o se dejan la piel en jirones en la valla (¿se han fijado ustedes que no es la habitual alambre de púas sino de diminutos cuchillos?) no han elegido una manera especial de hacer turismo. Los empuja el hambre, sí, señora, el hambre y tienen todo el derecho del mundo a buscar dónde comer y cómo trabajar para comer. Si un hambriento de veras que ha buscado dónde comer sin éxito y me arrebata la barra de pan que llevo bajo el brazo tiene la bendición de Dios.

El encefalograma de gran parte de la sociedad y de buena porción de políticos es tan espantosamente plano que consideran y gestionan la aldea global como una residencia de imbéciles, Porque es de imbéciles estar convencidos y declarar que los ricos somos dueños omnímodos de nuestras cuentas corrientes, de nuestros paraísos fiscales, nuestras industrias de armamento, de nuestras mansiones y yates de lujo, de los kilos de comida arrojados a la basura, de las innumerables docenas de trajes y zapatos apenas estrenados, de la usura de la deuda externa que vampiriza a millones de pobres, de los miles de millones de euros en publicidad mendaz y venenosa… (que cada cual coja papel y lápiz y anote todos sus caprichos superfluos y su precio). Somos realmente imbéciles enseñar al mundo por televisión este derroche descomunal de lujo y jugar a amontonar planes, leyes, barreras, controles, verjas, muros (¿no se usan metralletas en la frontera mejicana?) para que no pasen. Tiempo al tiempo: la inmigración es IMPARABLE.

Además, nos la hemos ganado a pulso. No son países pobres sino empobrecidos por nosotros, países ricos. Desde todas las conquistas, española, inglesa, portuguesa, francesa, americana… hasta los actuales mecanismos de expolio mediante el comercio internacional, las guerras de baja intensidad, la rapiña del cobre, los diamantes, el uranio, el coltan, el petróleo, el trabajo de esclavos por empresas interpuestas y un interminable etc… los países se han enriquecido a costa de los pobres. Es un latrocinio, un bandidaje, una sangría ¡Un horror de maldad y cinismo que hace aspavientos con terrorismos, países-granuja, lucha contra el Mal, defensa de la Democracia y… monigotes de guiñol gobernando el mundo. La hipocresía y el cinismo llegan a endosar el empobrecimiento de tantos países, a la haraganería de sus pobladores y a corrupción de los dictadores fantoches que nosotros mismos, occidentales escatológicos hemos aupado y que nos sirven de recaudadores.

La inmigración es una montaña de agua que presiona sobre una frágil presa. No cabe duda que la hará saltar en pedazos y arrasará. Los Jefes de las naciones saben de sobra dónde están las verdaderas soluciones. Lo saben pero prefieren reforzar la presa, el ultraliberalismo, que acabará volando por los aires. Pero ¿a costa de cuánto sufrimiento para todos? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
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