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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Actualidad

buena nueva

LA BUENA NOTICIA DE DIOS EN EL SIGLO XXI
Antonio Zugasti

ECLESALIA, 22/12/05.- Por aquellos días salió un edicto del emperador Jorge
ordenando que todos los pueblos pobres pagaran el dinero que sus procónsules
y virreyes habían recibido de los prestamistas imperiales. En vano
suplicaron los
pueblos: "Nuestros gobernantes dedicaron la mayor parte del dinero a comprar
vuestras armas o lo pusieron a su nombre en vuestros bancos y empresas.
Nosotros
apenas recibimos nada, y lo poco que recibimos lo hemos devuelto con creces"
"No -respondió el emperador- debéis pagarlo todo y con los intereses que
nosotros os pongamos. Y mientras no lo hagáis, debéis permitir que nuestras
empresas exploten vuestras riquezas naturales, y seguiréis fielmente las
normas que os dicte el FMI."

Entonces sobrevino una gran hambre en todos aquellos pueblos. José era
carpintero en una remota región de África. El taller donde trabajaba tuvo
que cerrar, pues los muebles los fabricaba más baratos una multinacional con
novísimos instrumentos y muy bajos jornales. José se quedó sin trabajo y no
encontraba medio de alimentar a su familia. Entonces tomó a su esposa,
María, que estaba encinta, y emprendió un largo camino hacia las tierras
donde había comida abundante hasta para los perros y leche para los gatos.
Allí, donde la televisión mostraba que todos eran felices, tenían suntuosas
viviendas, potentes automóviles y se perfumaban con esencias que cautivaban
a hombres y mujeres.

Pasando grandes trabajos, lograron alcanzar la orilla del mar y se
embarcaron para llegar a los países del norte. Y sucedió que mientras
estaban allí, se le cumplieron a María los días del alumbramiento, y dio a
luz a su hijo, lo envolvió en una vieja camisa y lo acostó en el fondo de la
patera, porque no había sitio para ellos en el barco.

En la playa donde llegaron estaban unos pescadores que remendaban sus redes
y se preparaban para la faena. Cuando vieron al niño y a su madre, el
Espíritu de Dios los envolvió con su luz, y ofrecieron al niño y a sus
padres, ropa seca, leche caliente y refugio en sus sencillas casas.

Por la mañana unos voluntarios de Andalucía Acoge fueron preguntando: "Hemos
recibido un mensaje de que ha llegado una patera con un niño recién nacido.
Queremos saber dónde está y tratar de ayudarles". La noticia llegó al
gobernador de aquellas tierras que airado ordenó a sus guardias buscar a los
recién llegados para expulsarlos inmediatamente. Pero los voluntarios
recibieron un nuevo mensaje y llegaron hasta donde estaba el niño con sus
padres. Entrando, les dieron la bienvenida y les ofrecieron toda su ayuda.
Al salir, se decían admirados: "El Señor Todopoderoso nos visita en la
pobreza y debilidad de este niño". Y su corazón se llenó de alegría, paz y
amor. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus
artículos, indicando su procedencia).

posconciliar

posconciliar

40 AÑOS DEL CONCILIO VATICANO II
Una interpretación de la involución posconciliar
BENJAMÍN FORCANO, sacerdote y teólogo; autor de “El Evangelio como horizonte”
MADRID

Un hecho innegable: la involución posconciliar

ECLESALIA, 07/12/05.- Somos muchos los que podemos subrayar la esperanza y entusiasmo suscitados por el concilio Vaticano II y su progresivo declive hasta nuestros días. Han pasado 40 años. La celebración del Vaticano II fue tan importante que no se puede encontrar nada en los últimos siglos que haya revolucionado tanto a la Iglesia católica. Esta revolución incidió principalmente en el tema de la Iglesia y en el de sus nuevas relaciones con el mundo. La Iglesia era comunidad (Pueblo de Dios) y la jerarquía ministerio, puro servicio. Todos, dentro de ella, gozaban de una misma igualdad y de los derechos a la participación y responsabilidad. Con el mundo se establecía una nueva relación de colaboración y diálogo sin absolutismos ni exclusión de nadie.

Por todo esto, el concilio supuso un gran signo de credibilidad para la Iglesia y se acogió con regocijo y esperanza.

Pero, pronto comenzó la restauración. Llevamos cuarenta años en pugna, donde se dirime una simple cuestión: vuelta a Trento o fidelidad al Vaticano II. Es de justicia constatar que el período posconciliar se ha caracterizado por un repertorio amplio de involución, diseñado y protagonizado por la jerarquía y los movimientos neoconservadores. Entre otros hechos, podemos señalar: la desvirtuación de la colegialidad episcopal, de las conferencias episcopales y de los sínodos; la intromisión ejercida en la Compañía de Jesús y en otras Congregaciones religiosas; el control romano del nombramiento de los obispos; la censura sobre la Conferencia de Santo Domingo y del Sínodo Africano; la prevención y acoso a la Teología de la Liberación y otras teologías modernas; la represión de muchos teólogos; la marginación de los obispos más avanzados; el control de revistas y otros medios de información; el enfoque preconciliar del nuevo catecismo, de la encíclica “Veritatis Splendor”; el fomento de un catolicismo de masas a través de los controvertidos viajes del Juan Pablo II, etc.

Las causas de la involución

Sin duda alguna, pueden señalarse diversas causas que expliquen este estado de involución. Me limito a señalar la que, para mí, sería la causa principal: falta de democracia en la Iglesia o, si se quiere, la vuelta a un modelo jerárquico de Iglesia.

Ligeramente muchos creerán que, quienes reivindicamos fidelidad al Vaticano II, lo hacemos encubriendo intenciones de relajo y desobediencia. Nosotros más bien partimos del hecho histórico de que la configuración de la autoridad en la Iglesia se ha apartado, demasiadas veces, del espíritu del Evangelio. Una cosa es luchar contra la autoridad y otra contra el autoritarismo. Y es deber hacerlo cuando éste traspasa los límites debidos. Y los traspasa cuando actúa con procedimientos antidemocráticos, claramente opuestos a la dignidad humana y sus derechos.

Se trata, pues, de un conflicto entre renovación e involución, democracia y autoritarismo y, más al fondo, de un actitud que rechaza la modernidad. Porque, se quiera o no, la modernidad trajo la democracia y con ella otros valores. Y la Iglesia, como institución, funciona con estructuras altamente autoritarias y no podía aceptar la democracia. Lo escribe magníficamente el teólogo E. Schillebeeckx: “La razón humana debe usarse al cien por cien en el campo de la fe. Sacar a colación la obediencia y cerrar los ojos, no es cristiano, no es católico. Es cada vez más necesaria la racionalidad, sobre todo, para reaccionar contra el fundamentalismo que mina cada vez más a la Iglesia... El retorno al catolicismo del primer milenio es , para Juan Pablo II, el gran reto. En el segundo milenio, Europa ha decaído y con ella ha decaído toda la cultura occidental. Para reevangelizar Europa es necesario superar la modernidad y todos los valores modernos y regresar al primer milenio... Yo critico este retorno porque los valores modernos de libertad de conciencia, de religión, de tolerancia no son, desde luego, los valores del primer milenio” (Soy un teólogo feliz, Atenas, 1994, pp. 73-74).

Seguramente, la jerarquía eclesiástica se opone al cambio bajo el pretexto de querer mantener la fidelidad al patrimonio auténtico del cristianismo. Pero no es ese el problema. La cuestión está en no abrirse a un modelo cultural distinto, que obliga a relativizar modelos del pasado y a distinguir lo que en ellos hay de contenido fundamental de la revelación y de formulación variable del mismo.

La merma o ausencia de democracia dentro de la Iglesia se muestra en tres cosas:

A) Vuelta al modelo de Iglesia preconciliar, en el que la Iglesia era entendida en paralelismo radical al mundo, como si no necesitara par nada de él. Ella sería el único lugar de lo sagrado, de la salvación, de los valores éticos y, por tanto, de la solución para los problemas. El mundo sería el lugar del mal y de lo negativo. No se puede confiar en él.

B) Reimplantación hegemónica de la jerarquía. La jerarquía volvería a ser el elemento central y dominante, en desigualdad con la comunidad. Tal posición imposibilita que la Iglesia funcione desde la responsabilidad y creatividad de la comunidad y acepte la renovación.

C) Una teología institucional uniforme y eclesiocéntrica, que supervalora el papel de la autoridad y del magisterio, que marca jurídicamente el ámbito de pertenencia a la Iglesia, que acentúa lo propio frente a lo común y que frena y deslegitima a los movimientos más críticos y transformadores. Se busca una Iglesia fuerte, socialmente cohesionada, que permita actuar con homogeneidad poderosa.

El por qué o interpretación de una “Iglesia sin democracia”

Yo creo ver la edificación del autoritarismo eclesiástico sobre el concepto de una obediencia ciega como “ideal de vida”, que lleva a extinguir el yo, trasladando la voluntad propia a la voluntad de otro. Esta dejación se reviste de humildad, pero en el fondo se trata de ir reduciendo el yo -indigno, pecador, inseguro, recalcitrante- para que interiorice las consignas de la autoridad. Se sustenta así la convicción de que lo personal es falso, sospechoso, inauténtico, contrario a la voluntad de Dios, es decir, se engendra una radical desconfianza en sí mismo y una tendencia a depositar la responsabilidad, el crédito y la salvación en las orientaciones de los que mandan.

Una expresión máxima de esta mentalidad la vemos en el texto de Inocencio II cuando escribe: “Todo clérigo debe obedecer al Papa, aun cuando le ordene hacer el mal, ya que nadie puede juzgar al Papa” (Citado por Drewermann, en Clérigos, p. 413). Y comenta al respecto el mismo Drewermann: “En nuestro tiempo sólo tenemos una palabra para describir esa mentalidad: fascista. Un ´caudillo´ que es dueño de la verdad y del derecho, que exige la obediencia como medio para imponer las verdades establecidas. ¡Qué perversión de la ´verdad´ del cristianismo! ¡Qué lejos está la realidad imperante hoy en la Iglesia de aquellas palabras sarcásticas de Jesús en Mc 10, 42 sobre la ´tiranía´ que los gobernantes ejercen sobre sus súbditos, y del enérgico mandato: ´Entre vosotros no sea así´“( Idem, Clérigos, p. 414).

De esta manera, el colectivo jerarquía se disuelve en una magnitud absoluta, incuestionable, que pretende ser la verdad misma. La verdad en este caso ya no se hace depender de razones, sino de la función. Por el simple hecho de ser autoridad se tiene la verdad. Las personas concretas no cuentan para nada. El grupo jerárquico, por otra parte, se identifica con Cristo y, así, obedecerle a él es obedecer a Cristo. La anulación de sí mismo y de la propia inteligencia y voluntad se elevan a categoría de ideal cristiano: “Aparece como aberrante y escandaloso que, entre todos los movimientos espirituales y culturales de Occidente, la Iglesia católica haya sido la única que se ha atrevido a mantener hasta hoy su interpretación de la ´obediencia evangélica`, entendida como una sumisión incondicional del individuo a la voluntad de los superiores eclesiásticos, y que no ha querido adaptar su estilo de vida comunitario al espíritu fundamental de la era moderna, es decir, a la libertad del hombre y, en particular, a la `libertad del cristiano´” (Drewerman, Idem, p. 411).

¿Qué es, pues, lo que lo que fundamenta el autoritarismo eclesiástico?

Descubrir en virtud de qué mecanismo una persona renuncia a sí misma dejándose creer que su realización se alcanza por el camino inverso de la obediencia es dar seguramente con la base que sustenta el autoritarismo eclesiástico.

Drewermann desarrolla una tesis original, que se puede sintetizar en estos aspectos: 1. Los clérigos son el eje de la Iglesia. A pesar de la nueva eclesiología del Vaticano II, los clérigos son y siguen siendo la clase preferente de la Iglesia. 2. Por consiguiente, la continuidad y el éxito están asegurados mientras pueda mantenerse fuerte esta clase preferente. Pero, entiéndase, los clérigos son tales no por cuenta propia sino porque se ajustan a una características estructurales que se les exigen para poder ejercer su función. 3. Esta característica consiste en desarrollar en su vida la función central de clérigo, que le confiere oficialmente (es ordenado por el obispo a quien se siente vinculado y sometido incondicionalmente) el rango de “jefe”, de ser “extraordinario”, de “mediador de la divinidad”, etc. Su proyecto y camino personal quedan asumidos y reemplazados por el proyecto y camino clerical. 4. Su realización como persona va unida a esta función, que le exige obediencia a sus superiores y le demanda exigirla a sus subordinados. Obedecer y, a su vez, mandar, es lo suyo. La función le viene dada, lo suyo es ser funcionario de Dios tal como se le prescribe, es decir, lo clerical se instaura en su vida como elemento autónomo. Sus aspiraciones de crear, expresarse con libertad, realizar sus sentimientos con sinceridad podrá hacerlo mientras no se lo prohíba el “superego” clerical. El clérigo debe realizarse según las exigencias de esta su función y no según las exigencias de su propia persona. Nunca en público podrá tener él la razón y la verdad sino su condición de clérigo.

El clérigo, si se quiere acabar con la raíz de todo despotismo eclesiástico, debe atreverse a pensar, a pensar por cuenta propia y expresar sus convicciones para no ser, cuando haga falta, un funcionario, mero ejecutor de los mandatos de una estructura jerárquica. Esto supone, y requiere, estudio y convicciones profundas, sinceridad y, si el caso lo requiere, valentía para oponerse a lo establecido: “La mentalidad funcional empuja inexorablemente de todo clérigo a poner su lealtad al deber ministerial por encima de la sinceridad personal y del auténtico amor a la libertad” (Idem, p. 122). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

horizontalidad

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EXPERIENCIA DE HORIZONTALIDAD
‘Asamblea 2005’ en Madrid
U. Un participante en la Asamblea

ECLESALIA, 21/11/05.- Tengo todavía el buen sabor de boca que me ha dejado la participación en la “Asamblea 2005. Fe cristiana y conciencia ciudadana”, celebrada en Madrid los días 19 y 20 de Noviembre. Destaco sobre todo el ambiente de distensión, alegría y naturalidad que hemos respirado durante todo el fin de semana. Un sano ejercicio práctico de horizontalidad; un oasis de sentida vivencia comunitaria de ecclesia fraterna, de libre expresión, comunicación y celebración. Un balón de oxígeno que genera ilusión. Doy gracias a Dios por ello.

El lugar no era indiferente: un instituto público –“Virgen de la Paloma”- que, tristemente y con realismo, asegura mayor libertad que los lugares de la Institución; un sitio con mucha amplitud de espacios, pero en el que los talleres los hicimos con ciertas apreturas, ya que cada sala debía ser alquilada y... ya se sabe que los/as cristianos/as de base no andamos sobrados de medios y de disponibilidades económicas. Esto también es signo. Estupendo auditorio utilizado como multiusos para las 300 personas que nos juntamos. Una de las alas laterales flanqueadas para la ocasión con testigos del arte realista comprometido de Siro López. Pluralidad justa y necesaria en los títulos del escenario: en castellano, catalán, gallego, euskera. La procedencia geográfica: nutrido grupo de Galicia, gentes de Catalunya, Andalucía, Valencia, Extremadura, Asturies, Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa, Castilla, Zaragoza... y, por supuesto, los anfitriones de Madrid. Detrás de esos 300, muchos más en cada lugar. Representábamos a grupos y colectivos de Iglesia de base plural: Asociación Irimia, foro Encrucillada y Coordinadora de Crentes Galegos, Comunidades Cristianas Populares, Kristau Sarea (en Bizkaia), Iglesia de base de Madrid, Corriente Somos Iglesia, Cristianos por el Socialismo, MOCEOP (movimiento pro celibato opcional), Som Esglesia Catalunya, Area de asuntos religiosos de la FELGT (colectivo estatal de gays, lesbianas y transexuales), Católicas por el Derecho a Decidir, Mujeres y Teología (Madrid), revistas Utopía, Alandar, Eclesalia, Tiempo de Hablar... Algo seguro que me dejo en el tintero. Buen trabajo previo de preparación y logística, que se agradece.

Ganas de expresarse y de compartir; sin protagonismos personales ni nadie por encima -ni por debajo- de nadie: puro Evangelio. Buena acogida interpersonal y buen humor: fundamental. Aportación significativa de las mujeres en cuanto a creatividad, expresión libre, presentación..: se agradece esta sensibilidad en medio de una Iglesia tan machista y masculinizada. Pluralidad, cercanía, valoración de las personas: compartimos juntos/as personas laicas, religiosos, curas; gente soltera -con o sin compromiso- , gente casada y gente separada o divorciada; curas en “ejercicio institucional” y curas casados, personas heterosexuales y homosexuales (salidos/as y no salidos/as de los respectivos armarios); adultos y jóvenes (aunque menos; también los cristianos de base quisiéramos llegar más a la gente joven); teólogos/as y los/as de la teología en zapatillas; es decir... como la vida misma.

Salada presentación de los grupos convocantes, especialmente por parte de las mujeres. Estupenda representación monólogo por parte de Malentxu Álvarez, que nos hizo reír poniéndose en el papel de chica cristiana “tradicional” con plumero gris y de chica cristiana “progre” con plumero de arco iris. Humor e ironía para reírnos de nosotros mismos. Genial; exquisita sensibilidad en movimientos y pasos de danza contemplativa. Talleres: la Asamblea no estaba pensada a propósito en el esquema de ponencias, sino de talleres participativos, lo cual contribuyó a la horizontalidad. Los había sobre “¿Escuela laica?”, “¿Fe en medio de una sociedad laica?” (este estuvo “petado” de gente), “Vivencia homosexual y creencias religiosas”, “Familias diversas y homoparentales”, “¿Podemos las mujeres vivir hoy con esperanza en nuestra Iglesia?”, “Pobreza y derechos reproductivos”, “Mecanismos psicológicos del fundamentalismo”, “Fundamentalismos y diálogo entre religiones”, “Desobediencia civil en la Iglesia”, “Protestantismo, evangelismo y fundamentalismo” (coordinado por un pastor evangelista). Al atardecer se hizo la puesta en común de los talleres y, en base a eso, un equipillo se encargó de redactar el “Comunicado final de la Asamblea”.

En el contexto y lugar de la Asamblea participamos en una reunión para intentar caminar juntos, en una coordinación estatal de cristianos/as desde la base. Era la segunda que se hacía (la primera tuvo lugar aprovechando el Congreso de Teología en Septiembre). A la reunión asistimos representantes de todos los grupos y colectivos convocantes de la Asamblea, de revistas y de algunos enlaces en territorios. Buenos comienzos. La impresión es positiva, la iniciativa también, los medios los iremos poniendo... todo se andará. Quedamos conectados en red y dejamos a un equipo en Madrid encargado de vehiculizarlo.

La oración de la noche del sábado, dirigida por un grupo de chicas, fue una danza de bendición, con la que nos movimos al son de una agradable música todos/as los que casi llenábamos el auditorio: significativa y dinámica plegaria salida de todo nuestro ser -cuerpo y espíritu-. La celebración eucarística de la mañana del domingo tuvo sus textos bien escogidos y sus cantos bien dirigidos y animados, sus expresiones espontáneas, su bonita ofrenda (consistía en ir dejando en un cesto un puñado de tierra traída de los diversos lugares de origen acompañada de una breve explicación) y su gesto simbólico (que fue ir tejiendo una red a base de anudar cada trozo de cuerda que teníamos cada uno/a y que elevamos una vez hecha como techo común). Comunión en Cristo Jesús, Señor de la Vida.

La cosa terminó en el parque público cercano al instituto y consistió en una sencillo acto en el que delante de una pancarta que rezaba “Pobreza cero” colocada entre dos árboles, se hizo una representación que podríamos titular “Derribar muros; construir fraternidad” y terminamos intentando hacer una cadeneta en espiral a los sones cortados de la música de Kepa Junkera. La espiral no salió muy “católica” (¿por qué sería?), pero, como veis, lo pasamos bien; de eso también se trataba. Allí mismo concluimos leyendo el comunicado o manifiesto final de la Asamblea. Abrazos y despedidas... y cada mochuelo/a a su olivo/”a”.

Final: oportunidades abiertas, ampliación y coordinación de redes, iniciativas de futuro comunes, reflexión y reformulación de la fe, gestos constructivos en común, diálogo dentro y fuera... al socaire del Espíritu del Señor. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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ASAMBLEA DEL PUEBLO DE DIOS-A
Joaquín José Martínez Sánchez
MADRID.

ECLESALIA, 21/11/05.- No tenéis los ojos rasgados por el odio
sino por la sed de ver camino que correr
en un tiempo en que todo cambia, el suelo vence
la vida se rinde, el velo corta el aire, la carne desconfía
de su destino en otra carne.
Me espanta el modo en que reunís lo propio con lo ajeno
Me conmueve la apertura de corazón en diástole
como si no hiciera frío, como si no doliera, como si nada
Me descalzo ante ti, como dice la mejor amiga
Me desnudo ante tu luz y ante tu sombra querida
reverenciada criatura por quien Dios-a se acerca a mí
en asamblea, confiado en que acojas mis despojos
y no te olvides ni de una las víctimas que llevamos
tatuadas en la cara.
Hemos vencido a la muerte programada por un sistema
obsceno que mata sin mirar, hemos llegado a esta casa
y en cada gesto sentimos, sin resentirnos de todo
que el reino de Dios-a empieza
por una palabra y por
una mujer que habla.
Jesús, tú que eres primero en ser último
bendícenos con el ungüento con que te ungió María
con la hondura de Rut, la danza de Sofía
el único porvenir que está de fiesta cuando hacemos
memoria de muchas heridas y muchos errores, horrores
tanta violencia sin sentido ni entrañas
para llegar a este puerto y encontrar
tantas y tantos compañeros/as sin máscara
Andad, andemos, pues, el camino es largo
Gracias por venir a esta parada

Ahora
todo amor
sólo amor
nada más de nada


tras la tormenta

DESPUÉS DE LA TORMENTA
Mª CARMEN y FERNANDO, misioneros
SAN MARCOS (GUATEMALA).

ECLESALIA, 28/10/05.- Amigos y amigas: Desde San Marcos, Guatemala, reciban un fraternal saludo de esperanza. ¿Qué consecuencias ha dejado el huracán Stan? A nivel nacional: 280.396 damnificados. 24.212 viviendas destruídas o dañadas. 1,507 muertos y desaparecidos. 847 kilometros de carreteras afectadas. Concretamente en el departamento de San Marcos: 256 comunidades afectadas; 412 muertos y desaparecidos; 3,741 viviendas arrasadas; 13,175 viviendas dañadas; 145 escuelas destruídas o dañadas; 23 puentes arrastrados por las corrientes; 56 acueductos y sistemas de agua destruídos. En la comunidad en donde vivimos, aldea Champollap, se destruyó totalmente el sistema de agua y estamos sin el vital líquido desde el 5 de octubre. El 80 % de la agricultura del sudoccidente del país se ha perdido, con un costo aproximado de 3 mil millones de pérdidas lo que equivale a 400 millones de dólares, lo que significa que el año entrante va a ser de hambruna.

El huracán ha generado mucha destrucción y muerte, pero también ha despertado mucha solidaridad entre los pueblos, a nivel nacional e internacional. Nos hacemos eco del Comunidado de la Conferencia Episcopal: “En esta hora hemos podido admirar los gestos de heroísmo de quienes han salido en busca del hermano necesitado de ayuda. Hemos experimentado la solidaridad de personas, familias, instituciones y grupos que se han volcado de corazón en ayuda de sus hermanos. Muchas parroquias de todas nuestras diócesis se han entregado en gestos de solidaridad y ayuda. Lo mejor del pueblo guatemalteco es términos de generosidad ha salido a relucir en este tiempo de dolor. Y hemos visto también sus frutos: han conseguido salvar muchas vidas y han llevado alivio al que sufría hambre o sed y padecía enfermedad; han distribuído agua y vestidos. Y, sobre todo, han hecho posible que no se perdiera la esperanza. En cada gesto de amor, podemos leer la bondad de Dios en medio de la adversidad”.

Agradecemos a todos los amigos y amigas su solidaridad con el pueblo de Guatemala y concretamente con el departamento de San Marcos, que ha sido el más afectado del país. Han venido ayudas de España, Panamá, Estados Unidos, Venezuela... Hemos recibido la visita de la reina Sofía y del embajador de España. Mención especial merece la ayuda de Cuba, que ha enviado a San Marcos más de cien médicos que, con mucha generosidad y dedicación, están prestando sus servicios en los pueblos y aldeas más apartados. Todo esto es un signo de esperanza, porque son pasos hacia la globalización de la solidaridad frente a un mundo neoliberal cada vez más inhumano.

Cuando ocurren las grandes tragedias “naturales” los más golpeados son siempre los pobres, los que viven en las laderas de las montañas, en los barrancos, en las orillas de los ríos o en los tugurios de miseria de las áreas marginales suburbanas. Esta catástrofe ha sacado a flote la cruel desigualdad que tenemos, la abismal diferencia entre la oligarquía y el pueblo empobrecido, en su mayoría campesino e indígena. Los damnificados son las víctimas de un sistema estructuralmente injusto e inhumano. Por eso podemos decir que más que una catástrofe natural es una catástrofe social, fruto del “pecado del mundo” del que habla el Evangelio.

En medio del dolor estamos aprendiendo mucho del pueblo, un pueblo sufrido que no pierde la esperanza. El caserío Independencia del municipio de Ayutla, fue completamente arrasado por las aguas del río Suchiate que hace frontera con México. Un señora pobre, vecina de este caserío y madre de cinco niños, nos llevó al lugar donde había estado su casita. Lo perdió todo, absolutamente todo, pero con una extraordinaria paz y, casi bromeando, dijo: lo importante es que hemos salvado la vida. Otro señor, Ricardo, campesino, originario de la aldea Piedra Grande, municipio de San Pedro Sacatepéquez, perdió a su esposa y a sus hijos menos a una hija de dieciséis años que fue rescatada de las aguas torrenciales que arrasó su casa. En medio del dolor por la pérdida de su familia, de su casa y de sus tierras, expresó con serenidad: sólo nos queda confiar en Dios y seguir adelante.

La Diócesis de San Marcos, con su obispo Alvaro Ramazzini al frente, ha asumido desde el primer momento de la tragedia, un papel de servicio a los damnificados, llevando comida a los albergues, participando en el Comité Departamental de Emergencia (COE); en la Comisión de Transparencia para que las ayudas sean distribuídas con equidad (donde participa Fernando); apoyando a nivel psicosocial a los damnificados (donde participa Maricarmen); colaborando en la elaboración de un diagnóstico de cara a la reconstrucción... Nuestra Diócesis contempla en los damnificados el rostro sufriente de Cristo y hace un llamado para que la solidaridad no se limite sólo en dar de comer sino también en ayudar a cambiar las estructuras injustas. La solidaridad nos exige a todos ayudar a “bajar de la cruz a los crucificados”, para que tengan una vida plena, una vida digna, porque para eso vino Cristo al mundo “para que todos tengamos vida y vida en abundancia” (Jn 10,10).

En algunos ambientes se escucha que estas catástrofes son “voluntad de Dios”, “que así está escrito en la Biblia”. Nosotros decimos que Dios no envía catástrofes para castigar a los seres humanos en las que los pobres son siempre los damnificados. No podemos responsabilizar a Dios de nuestras irresponsabilidades. La desigualdad social, las condiciones inhumanas en que viven muchos hombres y mujeres, el deterioro del medio ambiente con el calentamiento del planeta que provoca huracanes y tormentas tropicales cada vez más frecuentes y más intensas… son responsabilidades humanas, particularmente de los poderosos de este mundo y de los países industrializados.

Desde este rincón de Centroamérica nos solidarizamos con el pueblo salvadoreño, que también ha sufrido los estragos del huracán, con los pobres (negros e hispanos) de Estados Unidos, con el pueblo de Chiapas y Yucatán en México, con los pueblos de Pakistán y Cachemira y con los migrantes saharianos y subsaharianos. Lo que acontezca en cualquier parte del mundo afecta al corazón de todo hombre y mujer solidario, señalaba Ernesto Che Guevara. Estamos convencidos de que sólo los hombres y mujeres con profundidad ética y espiritual, con corazón solidario y conciencia universal serán capaces de aportar a un desarrollo sostenible y a la construcción de un mundo nuevo más humano. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Amigos y amigas, esto es lo que hemos querido compartir con ustedes.

Unidos en la esperanza y en la solidaridad,

San Marcos, 26 de octubre de 2005

guatemala

DESDE GUATEMALA CON DOLOR
Mª CARMEN y FERNANDO, misioneros
SAN MARCOS (GUATEMALA).

ECLESALIA, 10/10/05.- Estimados amigos lectores de Eclesalia: Hoy 8 de octubre enviamos estas letras, cuando ya es de noche, en medio del dolor y la impotencia al ver a multitud de gente sufriendo. Ya es el quinto día de sufrir la tormenta tropical Stan, con torrenciales lluvias ininterrumpidas. Día y noche cayendo agua sin cesar. Un diluvio interminable y desesperante. Los ríos se desbordaron inundando pueblos y aldeas y arrasando cosechas y destruyendo viviendas y puentes. Varios barrios pobres de la ciudad de Tecún Umán han desaparecido arrasados por las aguas desbordadas del río Suchiate, que hace de frontera con México, muriendo multitud de gente. En las zonas altas, por la saturación de agua, la tierra se aflojó y comenzaron a desmoronarse las montañas sobre los poblados. En el departamento de San Marcos todas las carreteras quedaron cortadas por los derrumbes y algunas completamente destruidas. Aquí en la ciudad de San Marcos y San Pedro estamos incomunicados con la Capital, la región de la Costa y del altiplano. Según datos oficiales 400 aldeas y caseríos del departamento de San Marcos han quedado incomunicados, con multitud de viviendas destruidas y familias soterradas bajo los escombros o arrastradas por las corrientes de los ríos.

Para colmo estamos sin agua, sin teléfono y sin energía eléctrica (hoy ya se restableció la luz). Tampoco hay gas para cocinar y varias gasolineras han cerrado por falta de combustible.

Un momento duro para nosotros fue cuando nos comunicaron que una comunidad cercana a San Marcos, llamada Piedra Grande, situada al pié de la montaña Chil, sufrió el reventamiento de una laguna subterránea, comenzando a salir un torrencial de agua, arrastrando enormes piedras y troncos de árboles, cayendo todo ello sobre las humildes viviendas de la gente. Era la tarde del miércoles 5, llovía torrencialmente, los caminos de la montaña se habían convertido de repente en ríos impetuosos, arrastrando gente, hombres mujeres y niños, unos todavía vivos y otros muertos. Se calcula en este lugar unos 40 muertos. Los sobrevivientes están ahora en escuelas, iglesias y salones comunitarios convertidos en albergues. Sólo en San Pedro y San Marcos hay aproximadamente alrededor de 30 albergues con varios millares de personas. Estamos recibiendo noticias del resto de los municipios del Departamento: en Tacaná se derrumbó una montaña sobre la población con alrrededor de cien muertos y centenares de heridos, lo mismo en el municipio de Sibinal, San José Ojetenám, Ixchiguán, Tejutla...

Durante todos estos días nos estamos encontrando con rostros doloridos de personas damnificadas que han venido a pié desde sus poblados incomunicados por los derrumbes, caminando 4, 5 y hasta 10 horas, suplicando auxilio porque hay viviendas destruidas, familias soterradas y porque no tienen alimentos, ni agua, ni medicinas, con niños enfermos y desesperada la gente.

Esto que está sucediendo en San Marcos también lo está sufriendo otros 14 departamentos del país, como Quetzaltenango, Sololá, Chimaltenango, la región de la Costa de Santa Rosa, Escuintla, Suchitepequez... así también Chiapas (México), El Salvador y Honduras.

Nosotros estamos bien y vivos, pero un poco cansados y fuertemente conmocionados al ver tanta destrucción y muerte y tanta impotencia para poder ayudar. Mary Carmen, como parte de la Pastoral Social de la Diócesis, está colaborando en la preparación y distribución de alimentos para los albergues. Fernando, una religiosa y el obispo Don Alvaro forman parte del Comité de Emergencia que se ha conformado con el Gobernador y representantes de instituciones del Estado a nivel departamental: Jefatura de la Policía, Cuerpo de Bomberos, Jefatura de Salud, Educación, Fonapaz, Ministerio de Agricultura, Caminos... Fernando está en la comisión de información para dar a conocer por Radio Nacional de San Marcos todas las noticias que llegan de los distintos municipios, necesidades que se presentan y para solicitar solidaridad con los damnificados a toda la población.

Este es el drama que estamos viviendo, y como siempre, es la gente más pobre, la que vive a la orilla de los barrancos o en las laderas de las montañas, la más afectada por los azotes de la naturaleza, una naturaleza que se ve cada vez más herida a causa de la contaminación atmosférica por causa de las industrias y de los bombardeos de las últimas guerras. La consecuencia es que en unos lugares del planeta aparecen grandes sequías y en otros diluvios huracanados.

Un abrazo solidario.

Mª Carmen y Fernando.

por luciani

por luciani “SON LAS LÁGRIMAS DE LA MONTAÑA”
Dice el Señor a Sobna, mayordomo de palacio: -Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo (Is 22,19-21)
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 29/09/05.- Se cumplen 27 años de la muerte de Albino Luciani, el “Papa de la sonrisa”. De aquella madrugada del 29 de septiembre de 1978 cuando sor Vincenza, la primer testigo, encontró su cuerpo, aún tibio, sentado sobre la cama, iniciando una leve sonrisa, y con unos folios en la mano. Una muerte dulce, sin lucha, que no encajaba con la versión oficial: “infarto de miocardio”. La fatal noticia se anunciaba al mundo casi tres horas después. Sor Vincenza lamentaba: “no se ha redactado un verdadero certificado médico oficial sobre la verdadera causa mortis del Papa Luciani... como sin embargo se hizo con el Papa Juan y con Pablo VI”. Lo confesaba ante Camilo Bassotto, periodista, el amigo fiel de Luciani y “la principal fuente veneciana”. Él fue recogiendo el testimonio de la línea caliente de testigos que, con el tiempo, empezaron a hablar. “Un enfermo de corazón no escala montañas, como hacía el patriarca conmigo todos los años. Íbamos a Pietralba, cerca de Bolzano, y subíamos al Corno Bianco, desde los 1500 hasta los 2400 metros, a buena velocidad… Aquel verano del 78, con la muerte de Pablo VI, cambió su programa”, confesaba, años después, Mario Senigaglia, su secretario en Venecia. En 1998 el cardenal brasileño, Aloisio Lorsheider, tuvo el coraje de romper el silencio oficial: “Las sospechas siguen en nuestro corazón como una sombra amarga, como una pregunta a la que no se ha dado respuesta”.

Todo lo que rodea al papa Luciani es sorprendente, y misterioso. Pablo VI se quitó su estola papal para colocársela sobre los hombros. Sor Lucía, la vidente de Fátima, le auguró en su encuentro con el patriarca en Coimbra que él sería el próximo Papa pero que su pontificado sería breve. “Un hecho que me ha turbado durante un año… desde aquel día no he olvidado Fátima… Ahora la previsión de sor Lucía se ha verificado… Siento repugnancia por contar estas cosas… no he pensado nunca, y menos deseado, ser Papa”. Él mismo recalcó, misteriosamente, que su pontificado sería corto y que le sucedería “el papa extranjero”, “el que estaba sentado junto a mí en el cónclave”. Era el cardenal Wojtyla (el candidato del Secretario de Estado, Villot, del sector conservador de la Curia, y del Opus). Una mística, Erika, asegura en el último libro preparado por el famoso teólogo Urs Von Baltasar, Erika, haber tenido una revelación: ve a dos hombres entrando en sus aposentos e inyectan una medicina mortal al Papa Luciani… y “el Santo Padre lo sabe y lo cree”. Poco después, Juan Pablo II concedía el capelo cardenalicio a Von Baltasar. El periodista Mino Pecorelli, famoso por sus revelaciones en artículos crípticos en la revista OP, escribía, 16 días antes de la muerte del Papa Luciani, un artículo sobre la Gran Logia Vaticana y un artículo de ficción, sobre un Papa (Petrus Secundus) que muere tras un breve e infernal pontificado: “Está loco como Cristo y es tan peligroso, dijo el presidente del Consiglio...”.

Pero más sorprendentes, para un oyente de la Palabra, fueron las tres lecturas y el salmo del calendario litúrgico correspondientes al día 26 de agosto de 1978, el día de su elección. Hablaban de la destitución del mayordomo de palacio, de Isaías; de que “El Señor se fija en el humilde”, como decía el salmo 138; un salmo que, casualmente, también se leía el día de su muerte. “Qué insondables son tus decisiones, qué irrastreables tus caminos” decía la segunda lectura, de la carta a los Romanos (11,33-36). Y, como remate, el evangelio era el de la confesión (y la elección) de Pedro: “Tú eres el Cristo… Tu eres Pedro…” (Mt 16,13-20). Su última jornada como Papa, en la mañana del 28, recibió a unos obispos filipinos dándoles la bienvenida con el pasaje que se había encontrado en el breviario, casualmente el mismo que citó Pablo VI en su visita a Filipinas: Yo debo dar testimonio de su nombre: Jesús es el Cristo. Era la confesión de Pedro cumplida en Juan Pablo I..

En su funeral, la curia, a través del cardenal decano monseñor Confalonieri, “utilizó” en la homilía la segunda lectura de Romanos, la del día de su elección: “Qué inescrutables son tus juicios…”. A la vez que ponían impedimentos para investigar su muerte tan extraña. De forma tajante, el cardenal Oddi, ayudante de Villot durante la sede vacante, dijo que no habría ninguna investigación, ni se aceptaría el menor control por parte de nadie. La tan proclamada libertad profética del “¡No tengáis miedo!”, porque La verdad os hará libres (Jn 8,32) no tenía sitio en la sede de Pedro. Se cumplía, una vez más, el dicho de que en el Vaticano lo que no es sagrado es secreto. Después de la homilía, “un violento aguacero cayó sobre Roma: ¿Desde cuándo no se recuerda en Roma una cosa así?”, advertía, como detalle, un sacerdote.

Albino Luciani eligió llamarse Juan Pablo I por fidelidad al Concilio, asumiendo el nombre de sus dos predecesores. No lo hacía por imagen. Eligió HUMILITAS como lema papal: no quería ser un papa estrella, ni un monarca absoluto. “En estos días he sentido curiosidad de leer en el Anuario Pontificio los titulares con que está condecorado el Papa… Es un residuo del poder temporal. Falta sólo el título del Papa Rey. Los títulos verdaderos deberían ser: …elegido obispo de Roma y por ello sucesor del apóstol Pedro y por ello siervo de los siervos de Dios. ¿Cómo puede el Papa presentarse y dialogar, como hermano y padre en Cristo, con las Iglesias hermanas, investido de aquellos títulos?”. “Tengo la impresión de que la figura del Papa sea demasiado alabada... Hay un cierto riesgo de caer en el culto a la personalidad, que yo no quiero en modo alguno… La Iglesia no es del Papa, es de Cristo”.

Un Papa comprometido con la verdadera purificación del templo; diferente a esas purificaciones menores, de maquillaje, oportunistas (como la que pretende vetar el acceso al seminario a personas de orientación homosexual, ...). “Cristo Jesús, Pedro y Pablo y Juan no fueron jefes de Estado (…) La Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas (…) Yo no quiero escoltas ni soldados. Como no quiero que los guardias suizos se arrodillen a mi paso… Deseo que un pequeño sínodo permanente de obispos me conforte con sugerencias y consejos de modo que cuando el Papa se encuentre con los pueblos y las Iglesias locales pueda llevar el pensamiento religioso, eclesial y pastoral expresado y madurado por la colegialidad de los obispos… Yo soy el hermano mayor de los obispos (…) Son pensamientos que vuelven a mi mente en estas noches de insomnio”, le confía el papa Luciani a Germano Pattarro, su consejero teológico. Tras años de silencio, Germano daba testimonio (“aunque estoy seguro que suscitará en muchos, aquí en Venecia y en Roma, profundo estupor”): “El papa Luciani estaba en el camino de la profecía”.

Un cardenal amigo, Felici, le anticipó que tendría un “vía crucis”. “Un infierno entre dos cónclaves”, como se titula el capítulo 5º de El Día de la cuenta. “Sé que un obispo alto y robusto, siempre de esta casa, ha declarado que la elección del papa ha sido un ‘descuido’ del Espíritu Santo”, comentaba. “Puede ser”, se respondía con sorprendente humildad, y con humor: “No he sido yo quien ha querido ser Papa. Yo, como Albino Luciani, puedo ser una zapatilla rota, pero como Juan Pablo es Dios quien actúa en mí”. Del mayordomo de palacio se dijo que, tras la elección de Luciani, “había cambiado por completo. Estaba deprimido y desesperado...”. Para Bassotto, recoge Juan Arias, “Juan Pablo I preparaba una profunda reforma del Vaticano”, “un programa de cambios”. “En apariencia parecía sumiso. En sus intenciones tenía la firmeza de la roca de sus montañas” decía Villot a personas de su confianza (la “persona de Roma”).

Su elección no pareció un traspaso de poderes hecho en la trastienda. Hubo más detalles que silencios. Así lo vivieron los cardenales más comprometidos con el Concilio: “Era el candidato de Dios” (B. Hume, de Londres); “La elección la ha provocado literalmente el espíritu Santo” (L. Suenens, de Bruselas); “Nos pusimos de pie para aplaudir, pero no lo veíamos. Estaba acurrucado, se había hecho pequeño, pequeño, quería casi esconderse. Es una pena que no podamos contar lo que hemos vivido… mucho más hermoso de lo que os podéis imaginar” (E. Tarancón)...

Un punto y aparte merece el testimonio del cardenal argentino Eduardo Pironio: “Hemos sido testigos de un auténtico milagro moral”. Pablo VI lo nombró secretario de la Conferencia de Medellín. Fue presidente del CELAM. “Destacó en las sesiones del Concilio por su apertura conciliar y espiritualidad, por su transparencia y sencillez”. Él es la enigmática persona de Roma: “es Pironio. No puede ser otro; en Roma no hay otro”, concluía el periodista jesuita Pedro M. Lamet, conocedor del mundo romano. Compartía la opinión del sacerdote Jesús López Sáez autor de EL DIA DE LA CUENTA. Juan Pablo II a examen, de reciente edición pública (está en Internet: www.comayala.es).

A la persona de Roma está dedicado todo el capítulo tercero de El día de la cuenta: “quizá el testimonio más importante” dice su autor. Camilo Bassotto recibió, firmada a mano, fechada el 14 de mayo de 1989 la declaración de la “persona de Roma”. Era el día de Pentecostés. Todo un detalle para el cura Jesús: fue un impulso del Espíritu. “Su testimonio sobre lo que le dijo Juan Pablo I y, particularmente, sobre la comprometida situación que, a su pesar, como Papa, tuvo que afrontar (destitución de Marcinkus, degradación del IOR, posición firme y clarificadora ‘delante de todos’ frente a la masonería cubierta o descubierta y frente a la mafia) hace historia y, sobre todo, hace justicia al papa Luciani”. Camilo lo publicó, aunque sin dar el nombre de la fuente: “Los apuntes que le adjunto son para usted… Medito también la idea de publicarlos, pero el puesto que ocupo no me lo permite, al menos por ahora”.

Cinco años antes, en noviembre del 85, Pillar Bellosillo (que fue Auditora en el Concilio y en el Tercer Sínodo de Obispos, Presidenta nacional de Acción Católica y Responsable Internacional de Organizaciones Católicas) había estado en Roma invitada precisamente por su amigo Pironio a la conmemoración del Decreto Conciliar sobre Apostolado Seglar. Pero el verdadero motivo de su viaje era entrevistarse con Pironio (“una misión muy especial… enviada por la comunidad”) para entregarle un Pliego sobre la muerte de Juan Pablo I, del sacerdote Jesús López Sáez, publicado en la revista Vida Nueva. “Es un tema relacionado con la purificación del templo… hecho desde un discernimiento de la escucha de la Palabra… contrastada montones de veces (…) Se ha metido en la comunidad la presencia de Juan Pablo I, comparamos su muerte con la de santo Tomás Becket (…) Creemos que monseñor Pironio lo puede comprender, a él se le puede decir”. De regreso de Roma, Pilar contó la experiencia de su encuentro con el cardenal a su comunidad (La comunidad de Ayala). Su testimonio, grabado en cinta magnetofónica, se puede escuchar, y leer completo, en Internet (“Viaje de Pilar Bellosillo a Roma”).

Oscar Romero también es comparado con Tomás Becket. Juan Pablo I tenía muy presentes a hombres de iglesia, proféticos, que habían sentido la marginación de la Institución por denunciar los silencios y las tolerancias de la Iglesia en diferentes situaciones históricas. Habla del coraje del dominico De las Casas, “el padre de los indios del Amazonas, profeta no escuchado y perseguido”; de Antonio de Rosmini “que veía con claridad en las estructuras eclesiales los retrasos y los fallos evangélicos y pastorales de la Iglesia”; del cardenal Andrea Ferrari, “condenado por modernista por (san) Pío X”. Y de contemporáneos suyos, como Lorenzo Milani y Primo Mazzolari, “dos profetas dejados solos”…

Juan Pablo I no habría desmantelado la teología de la liberación. Ni habría auspiciado ninguna “Gran Alianza” con el poderoso del Norte. Dos católicos pueden tomar compromisos diversos, uno puede ser lícitamente democristiano y el otro lícitamente comunista, pero a condición de que en cada uno la fe sea la misma, decía a finales del 75. Él ve más compromiso en el Sur: “Pregunte, por favor, si es posible atrasar (“para febrero o marzo del próximo año”) la Conferencia de Puebla prevista del 12 al 28 de octubre… Yo deseo estar allí. Aquel continente lo llevo muy en el corazón. He estado y conozco los fermentos, las ansias, las esperanzas… Aquellas comunidades tienen muchas cosas que enseñarnos a los europeos. Viven un cristianismo de frontera pero dentro de la fe. Me traiga las Actas de la Asamblea de Medellín en el 68. Querría ver cuanto antes al presidente del CELAM, el cardenal Aloisio Lorscheider, a quien conozco desde hace años y a quien he dado mi voto en el Cónclave. Deseo que Pironio, que es el obispo de la esperanza, venga conmigo”.

“Mi primera carta será sobre la Unidad de la Iglesia… La segunda, sobre La Colegialidad de los Obispos… quiero potenciarla y extenderla efectivamente a todos. La tercera, sobre La Mujer en la sociedad civil y en la vida eclesial. Es hora de que el Papa diga… Demasiado desprecio, demasiados prejuicios y marginaciones…”. Y sobre los pobres: “Hablaré y escribiré sobre Los pobres y la pobreza en el mundo… los pueblos del hambre interpelan a los pueblos de la opulencia…”. Y, por supuesto, de los jóvenes: “Querría encontrarme frecuentemente con los jóvenes… Los jóvenes hoy no creen en la pobreza de la Iglesia, en su espíritu evangélico, en su despego de los bienes y poder del mundo…”. Las “CONFIDENCIAS DEL PAPA LUCIANI” (y “La extraña muerte de Juan Pablo I”) están en Internet.

Encaja que un Papa profético como Juan Pablo I, comprometido con la purificación de la Iglesia (con la expulsión de los mercaderes), se hiciera esta pegunta sobre el papado: “¿Piedra de construcción o de escándalo?”. Así se titula una reciente catequesis del sacerdote que más ha luchado por hacer justicia al papa Luciani cuya figura ha sido “distorsionada”, y silenciada. “Todo tu material es importante para la historia y para la purificación de la Iglesia” le escribe el Obispo Casaldáliga al autor de El Día de la cuenta.

El 26 de agosto de 1979, primer aniversario de la elección del papa Luciani, su sucesor, el papa Wojtyla, fue invitado al pueblo de Juan Pablo I, Canale dÁgordo, en las montañas dolomíticas. Casualmente, como en el día de su funeral, la misa fue en la plaza, y también estuvo pasada por agua. “...Estoy conmovido… son las lágrimas de la montaña” dijo Juan Pablo II.

Una monja también lloraba desconsoladamente, desde hacía más tiempo. Era como una madre para el papa Luciani, decía Camilo Bassotto, el amigo y testigo fiel, responsable de los archivos venecianos de Juan Pablo I. Así lo cuenta: "Hablé en dos ocasiones con sor Vincenza. La primera, con la provincial delante. La segunda, a solas. En esta ocasión, sor Vincenza se echó a llorar desconsoladamente. Yo no sabía qué hacer. Sor Vincenza me dijo que la Secretaría de Estado le había intimidado a no decir nada, pero que el mundo debía conocer la verdad. Ella se consideraba liberada de tal imposición en el momento de su muerte (ya acaecida, en 1983). Entonces podría darse a conocer”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)."

sínodo eucaristía

ANTE EL PRÓXIMO SÍNODO DE OBISPOS
FRANCISCO ASENSI
VALENCIA.

ECLESALIA, 22/09/05.- La Curia Romana ha preparado (por “su” cuenta, como es costumbre inmemorial), un documento de trabajo preparatorio para ese Sínodo, que tendrá lugar en Roma del 2 al 23 del próximo mes de Octubre. Los obispos (únicos “doctores” que detentan la sabiduría sobre todas las materias) se reunirán para estudiar y diagnosticar los males que aquejan a la Iglesia, e imponer las soluciones a la grey (rebaño obediente, sin voz ni voto).

Sus “eminencias”, desde su torre de marfil, se han asomado al mundo. Con sorpresa y gran frustración, se dan cuenta de que sus propios fieles ni escuchan su doctrina ni les hacen caso… ¿Qué está pasando, se preguntan desolados.

La culpa de tanto mal como detectan la tienen todos, especialmente este mundo cuya mentalidad secularizada se ha colado en la propia Iglesia. En ningún momento se paran a reflexionar sobre su responsabilidad y sus propios pecados. Ni el papa ni los cardenales están acostumbrados a entonar, en tiempo real, el mea culpa. Si alguna vez lo hacen, será dentro de quinientos o seiscientos años.

Veamos cuáles son algunas de sus preocupaciones:

1.- Existe una gran desproporción entre los muchos que comulgan y los pocos que se confiesan. Muchos no sienten la necesidad y la obligación de confesar sus pecados al sacerdote.

2.- La crisis llega al extremo de que muchos católicos divorciados reciben la comunión. Otros, aún negando las enseñanzas de la Iglesia o sosteniendo públicamente opciones inmorales, como el aborto. No sólo eso. Hay quienes apoyan a candidatos políticos favorables al aborto o a otros actos graves contra la vida, la justicia y la paz.

3.- Está en crisis no sólo el sentido de pecado sino el sentido de pertenencia a la Iglesia.

4.- Ante este panorama, hay que dar más relieve a la santificación y conversión personales y enfatizar aún más la unidad entre la enseñanza de la Iglesia y la vida moral.

5.- En este sentido, los católicos que ocupan cargos relevantes en política deben tomar conciencia de su especial responsabilidad.

La confesión ha caído en picado. La doctrina sobre la sexualidad, en todas sus vertientes, no se sigue. Se pasa olímpicamente de los preceptos y de las enseñanzas eclesiásticas… La jerarquía está considerada como una institución anquilosada y obsoleta…

Estos y otros muchos desbarajustes, que la Curia detecta en sus fieles (también en muchos sacerdotes), vistos desde otra perspectiva, pueden tomarse como signos de los tiempos y síntomas de que el laicado y el hombre de hoy han llegado a su mayoría de edad.

Es curioso que, cuando se trata ad extra (de oponerse a determinados gobiernos, a éticas que no son la suya, etc.), los obispos clamen por la objeción de conciencia. Y cuando se trata de cuestiones ad intra, la maticen hasta hacerla sospechosa: “El hombre moderno, insistiendo unilateralmente sobre el juicio de la propia conciencia, puede llegar a trastocar el sentido del pecado; transformando la distinción entre el bien y el mal en una distinción subjetiva”.

Sigo a pie juntillas a Navarro Valls, portavoz de la Santa Sede y preclaro miembro del Opus Dei, cuando dice: “la conciencia es la más alta instancia sobre la conducta de una persona”. Más aún: “quien actúa en contra de su conciencia, abdica de sí mismo”. Con sumo agrado recibiremos las enseñanzas del Sínodo de los Obispos siempre que no vayan contra el sentido común, contra el Evangelio o contra nuestra conciencia.

--------------

El pasado 9 de septiembre, en el marco del XXV congreso de teología, Eclesalia participó en la primera reunión de grupos y colectivos cristianos de talante aperturista de la Iglesia católica española. Acudimos a la invitación que se nos había hecho. Después de las presentaciones de unas veinticinco personas, cristianas y cristianos representantes de casi todas las regiones y de varios colectivos de Iglesia, escuchamos con esperanza los planteamientos que fuimos haciendo en torno a la necesaria coordinación de sentires comunes presentes en numerosos grupos dispersos en nuestro país...

- - -> Sigue la información en www.eclesalia.blogia.com del día 14 de septiembre de 2005.

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ANTE EL PRÓXIMO SÍNODO DE OBISPOS
FRANCISCO ASENSI
VALENCIA.

ECLESALIA, 22/09/05.- La Curia Romana ha preparado (por “su” cuenta, como es costumbre inmemorial), un documento de trabajo preparatorio para ese Sínodo, que tendrá lugar en Roma del 2 al 23 del próximo mes de Octubre. Los obispos (únicos “doctores” que detentan la sabiduría sobre todas las materias) se reunirán para estudiar y diagnosticar los males que aquejan a la Iglesia, e imponer las soluciones a la grey (rebaño obediente, sin voz ni voto).

Sus “eminencias”, desde su torre de marfil, se han asomado al mundo. Con sorpresa y gran frustración, se dan cuenta de que sus propios fieles ni escuchan su doctrina ni les hacen caso… ¿Qué está pasando, se preguntan desolados.

La culpa de tanto mal como detectan la tienen todos, especialmente este mundo cuya mentalidad secularizada se ha colado en la propia Iglesia. En ningún momento se paran a reflexionar sobre su responsabilidad y sus propios pecados. Ni el papa ni los cardenales están acostumbrados a entonar, en tiempo real, el mea culpa. Si alguna vez lo hacen, será dentro de quinientos o seiscientos años.

Veamos cuáles son algunas de sus preocupaciones:

1.- Existe una gran desproporción entre los muchos que comulgan y los pocos que se confiesan. Muchos no sienten la necesidad y la obligación de confesar sus pecados al sacerdote.

2.- La crisis llega al extremo de que muchos católicos divorciados reciben la comunión. Otros, aún negando las enseñanzas de la Iglesia o sosteniendo públicamente opciones inmorales, como el aborto. No sólo eso. Hay quienes apoyan a candidatos políticos favorables al aborto o a otros actos graves contra la vida, la justicia y la paz.

3.- Está en crisis no sólo el sentido de pecado sino el sentido de pertenencia a la Iglesia.

4.- Ante este panorama, hay que dar más relieve a la santificación y conversión personales y enfatizar aún más la unidad entre la enseñanza de la Iglesia y la vida moral.

5.- En este sentido, los católicos que ocupan cargos relevantes en política deben tomar conciencia de su especial responsabilidad.

La confesión ha caído en picado. La doctrina sobre la sexualidad, en todas sus vertientes, no se sigue. Se pasa olímpicamente de los preceptos y de las enseñanzas eclesiásticas… La jerarquía está considerada como una institución anquilosada y obsoleta…

Estos y otros muchos desbarajustes, que la Curia detecta en sus fieles (también en muchos sacerdotes), vistos desde otra perspectiva, pueden tomarse como signos de los tiempos y síntomas de que el laicado y el hombre de hoy han llegado a su mayoría de edad.

Es curioso que, cuando se trata ad extra (de oponerse a determinados gobiernos, a éticas que no son la suya, etc.), los obispos clamen por la objeción de conciencia. Y cuando se trata de cuestiones ad intra, la maticen hasta hacerla sospechosa: “El hombre moderno, insistiendo unilateralmente sobre el juicio de la propia conciencia, puede llegar a trastocar el sentido del pecado; transformando la distinción entre el bien y el mal en una distinción subjetiva”.

Sigo a pie juntillas a Navarro Valls, portavoz de la Santa Sede y preclaro miembro del Opus Dei, cuando dice: “la conciencia es la más alta instancia sobre la conducta de una persona”. Más aún: “quien actúa en contra de su conciencia, abdica de sí mismo”. Con sumo agrado recibiremos las enseñanzas del Sínodo de los Obispos siempre que no vayan contra el sentido común, contra el Evangelio o contra nuestra conciencia.

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El pasado 9 de septiembre, en el marco del XXV congreso de teología, Eclesalia participó en la primera reunión de grupos y colectivos cristianos de talante aperturista de la Iglesia católica española. Acudimos a la invitación que se nos había hecho. Después de las presentaciones de unas veinticinco personas, cristianas y cristianos representantes de casi todas las regiones y de varios colectivos de Iglesia, escuchamos con esperanza los planteamientos que fuimos haciendo en torno a la necesaria coordinación de sentires comunes presentes en numerosos grupos dispersos en nuestro país...

- - -> Sigue la información en www.eclesalia.blogia.com del día 14 de septiembre de 2005.