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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

exagerar

CARTA A IGNACIO ELLACURÍA
‘Extra pauperes nulla salus’, fuera de los pobres no hay salvación
JON SOBRINO, 21/11/05
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 23/11/05.- Querido Ellacu: De salvación y pecado antes hablábamos mucho en teología, y mirábamos a la realidad desde ambas cosas. Ahora, sin embargo, ya no se habla, pues pareciera que en la sociedad civil no hay lugar para tales conceptos. Pero es la realidad la que clama por una salvación que la limpie del pecado.

En nuestros días el pecado abunda de manera espectacular: la depredación del tercer mundo, y la privación de dignidad de sus pueblos; la violencia que da muerte, aunque ahora ocurra desde lejanos portaviones y con leyes comerciales que condenan al hambre -y como desesperada respuesta, seres humanos que se inmolan y dan muerte a otros; y la mentira, el encubrimiento y el silencio: los medios no acaban de decirnos la verdad de lo que es este planeta y de lo que somos nosotros. No faltan pecados, pero hay gran déficit de examen de conciencia y de la antigua “confesión de boca”: y no la van a hacer los gobiernos, el mundo político, la gran banca, los ejércitos...

Tampoco se habla mucho de salvación. En la sociedad del bienestar no está de moda hablar de la salvación del alma, por supuesto, ni de la del cuerpo. Y es que no hace falta: el buen vivir es el interés central de esas sociedades, y se congratulan de haber alcanzado un alto grado de buen vivir y de estar bien encaminadas a vivir cada vez mejor.

Evidentemente, Ellacu, entre nosotros las cosas no son así. No estamos en una sociedad del bienestar, sino en una sociedad del mal vivir de las mayorías. Y cuando nos ofrecen el buen vivir, no se preocupan de que eso traiga más justicia, más verdad, más humanidad, ni si va a traer una libertad menos egocéntrica, una luz más luminosa, y una mayor bondad -perdónesenos la palabra- para ser más humanos. Pues bien, en este contexto te escribo esta carta: extra pauperes nulla salus, fuera de los pobres no hay salvación. Bien sabes que el nulla salus surgió en el ámbito de la discusión teológica, pero ahora lo pensamos para iluminar la realidad.

Durante siglos se decía extra ecclesiam nulla salus, fuera de la Iglesia no hay salvación, con lo que se expresaba la alegría de haber encontrado salvación en Jesús, a quien nos hace presente la Iglesia. Pero reflejaba también un exceso de triunfalismo eclesial. Hoy ya no se dicen estas cosas, y después del Vaticano II se ha avanzado positivamente. Siguiendo sus huellas, Edward Schillebeeckx escribió bellamente: extra mundum nulla salus, fuera del mundo no hay salvación, con lo cual venía a decir que el mundo y la historia, la creación de Dios, es el lugar en que Dios lleva a cabo su obra salvífica en y a través de las mediaciones humanas. La idea es a la vez religiosa e histórica, habla de la acción salvadora de Dios y dice dónde y cómo aparece esa salvación que nos hace seres humanos, hijos e hijas de Dios.

Pero hemos dado un paso más. Como en muchas otras cosas, Medellín y la teología de la liberación, tan viva en sus intuiciones como enterrada, muchas veces con malas artes, por quienes nunca han querido entenderla o porque, entendiéndola, se han visto sacudidos por ella, concretó lo fundamental de nuestra fe desde los pobres. Habló del privilegio hermenéutico de los pobres para la teología: los pobres ayudan a interpretar textos y tradiciones de la fe. Y un obispo, con toda paz, desde los pobres reformuló al gran Ireneo: “Gloria Dei vivens pauper”, “la gloria de Dios es el pobre que vive”, sin retórica, sino profundizando el misterio de Dios. El obispo fue Mons. Romero

Pues bien, también en el tema de la salvación hemos dado un paso más, y decimos: extra pauperes nulla salus, fuera de los pobres no hay salvación. Creo que lo leí por primera vez en González Faus -y después en nuestro común amigo Javier Vitoria-, hablando precisamente sobre el legado de la teología de la liberación.

Que yo recuerde, Ellacu, tú no usaste esa fórmula, pero sí tuviste la misma intuición y la desarrollaste con originalidad. Y no sólo relacionaste a los pobres con el “lugar” de salvación (un ubi categorial, que diría Aristóteles), sino con el “contenido” de la salvación (un quid sustancial). Con profundidad y audacia, y con una originalidad difícil de encontrar en otras teologías, recordaste una verdad cristiana central: del siervo sufriente de Yahvé, de Cristo crucificado, proviene salvación. Y también redención, es decir, la erradicación del mal en el mundo.

Lo más original tuyo fue historizar esas grandes verdades, que se repiten ortodoxa y litúrgicamente, pero que rara vez se ponen en relación con la historia. Dijiste así que de los pobres viene luz para conocer la verdad y superar la mentira, lo que explicaste en dos conocidas metáforas: el tercer mundo como espejo invertido en el que el primer mundo puede ver su verdad, y como las heces que aparecen en el coproanálisis del primer mundo.

Dijiste también, desafiantemente, que de los pobres y de las víctimas nace esperanza, no el miedo que abunda en el primer mundo, y la fuerza para la conversión, el difícil cambio del corazón de piedra en corazón de carne, tan necesario al ver con cuánta dificultad el mundo de abundancia renuncia a su lujo insultante y sigue escenificando, sin avergonzarse, la parábola del ricachón y del pobre Lázaro. Y así otros bienes fundamentales que están más presentes en el mundo de la pobreza que en el de la riqueza: alegría, creatividad, lucha, paciencia, arte, cultura, esperanza, y no sólo como elementos aislados, sino como “una civilización de la solidaridad, que es el “reverso del mundo de los ricos”, que dice José Comblin.

También de los pobres provienen otros bienes, formas de vida social y comunitaria, formas de economía popular, y en muchas culturas un comportamiento ecológico que cuida y sana la naturaleza mucho mejor que occidente. Pero en conjunto, pienso que los bienes de los pobres apuntan sobre todo a la humanización de la humanidad, lo cual es todo menos tautología. Ese es su aporte a la salvación.

En los últimos diez años lo propusiste en forma de tesis, por cierto sin encontrar mucho eco: la civilización de la pobreza es lo que puede superar y redimir a la civilización de la riqueza. Veías en el mundo de los pobres espíritu para humanizar, o por lo menos un potencial y una reserva de espíritu mayores que en la civilización de la riqueza. Hoy, en la apoteosis propagandística de la globalización, te lo vuelvo a agradecer.

Que de abajo viene salvación y que fuera de los pobres no la vamos a encontrar para poder vivir como seres humanos, me sigue dando vueltas a la cabeza. Estos días, al celebrar los 40 años de la UCA, he repasado textos tuyos sobre “la inspiración cristiana de una universidad”, y me ha encantado ver que ya en tus primeros años pensabas en la salvación que viene de abajo. En 1979, en un texto sobre Las funciones fundamentales de la Universidad y su operativización, decías que “el testimonio más explícito de la inspiración cristiana de la UCA es si ésta es realmente para el servicio del pueblo y si en ese servicio se deja orientar por el mismo pueblo oprimido“.

Lo primero, que la universidad debe ponerse al servicio de los pobres y desarrollar modelos económicos, sociales y culturales para que las mayorías puedan vivir con dignidad, no era una novedad. Era hacer la opcion por los pobres, tan ortodoxa en aquellos tiempos. Occidente no la ha hecho ni se vislumbra que vaya a hacerlo.

Pero siendo todo esto verdad, me impacta más la segunda parte de la frase: “hay que dejarse orientar por el pueblo oprimido”. Supone que ese pueblo puede indicar el camino que debe recorrer una universidad y la sociedad. Lo mismo habías dicho -y en forma más tajante- en 1975 a los diez años de la fundación de la UCA: “El cristianismo ve en los más necesitados, de una u otra forma, a los redentores de la historia”. Son palabras mayores. Los de abajo, los pobres, los oprimidos y las víctimas, traen redención y salvación. Fuera de ellos difícilmente se encontrarán raíces para una salvación comprendida cristianamente como vida y fraternidad de hijos e hijas de Dios.

Lo que acabamos de decir es claramente contracultural en el occidente globalizado. Para que éste pueda al menos entender de qué estamos hablando tiene que despertar de un sueño dogmático: “de los pobres no puede venir salvación”, para lo cual, como nos avisaba Kant, no debemos ser eternamente “menores de edad”, sino que debemos tener “la audacia de pensar de otra manera”. Y si del filósofo Kant pasamos al teólogo Pablo, tiene que superar la hybris -arrogancia- de que “lo real somos nosotros”, lo que está arriba en la historia, en la sociedad de la abundancia.

Y para que no nos acusen de ingenuidad hagamos tres breves reflexiones. La primera es que en el abajo de la historias, el mundo, de pobres y víctimas, también está actuando el mysterium iniquitatis. Los horrores de los Grandes Lagos, los diez homicidios diarios en El Salvador, el machismo opresor... están ahí. Sólo que, pensamos, los males de ese mundo, por las carencias increíbles, por la desesperación que se puede apoderar de los pobres, por el bombardeo a que están sometidos para que abandonen sus valores y se apunten a los valores mucho más cuestionables del Norte y sus antivalores, nos parecen “menos malos” que los males de la sociedad de abundancia. Y, como hemos escrito, en él está presente, muchas veces de manera eximia, el mysterium salutis. Ese mundo es el lugar de la “santidad primordial”, que con dificultad aparece en el mundo de abundancia.

Por otra parte, también del mundo de arriba puede provenir salvación, pero tiene que pasar por sanación y redención, para lo cual tiene que abajarse, aunque sea análogamente, al abajo de la historia, sin olvidar cuál es el analogatum princeps de ese abajo y no caer en la manipulación que suele hacerse de “los pobres de espíritu” de Mateo, como si todos pudiesen ser pobres, sin dejar de ser ricos. No se puede estar abajo sin algún tipo de abajamiento real y de compartir realmente la pobreza. Pero esto sí puede ocurrir análogamente. Puede haberinserción fáctica y acompañante en el mundo de los pobres, trabajo inequívocamente en su favor, aceptación de riesgos por defenderlos, sufrir su destino de persecución y muerte, participar en sus gozos y esperanzas. Estas son cosas reales, no intencionales. Entonces, el mundo de arriba puede traer salvación.

Y por último hay que entender bien la finalidad de todo lo dicho. Que los pobres traen salvación no significa que para eso están los pobres, para prestar un servicio más a los ricos. Evidentemente no. Lo que sí es verdad es que, si nos dejamos salvar por ellos, con mayor decisión viviremos y nos desviviremos por salvarles a ellos. Como dice tu gran amigo Pedro Trigo, cuando hemos experimentado la misericordia de los pobres hacia nosotros, más decididamente usaremos de misericordia hacia ellos. Entonces haremos de la compasión y de la justicia, como dice J. B. Metz, lo central del cristianismo. Haremos mejor aquello en lo que tanto insistías: “bajar de la cruz a los pueblos crucificados”. Y viviremos en verdadera solidaridad: dando unos a otros y recibiendo unos de otros. Eso sí es familia humana y la superación de una especie animal racional.

No sé que pensará el lector de estas líneas. Quizás le parezcan exageradas. A mí no me lo parecen, pero en cualquier caso mucho habría que exagerar para acercarnos, nada digamos para superar, la increíble avalancha que nos viene en dirección contraria todos los días y de todas partes: de arriba, de la acumulación de la riqueza, cuanta más mejor, del poder, cuanto más mejor, de la prosperidad, cuanta más mejor, del éxito, cuanto más mejor, viene la salvación.

Ellacu, no sé que dirías hoy, en tiempos de globalización y postmodernidad, sobre la salvación, la civilización de la riqueza y de la pobreza. Por mi parte, quisiera terminar con una convicción y un deseo que expresé hace unos meses en una conferencia sobre cómo veías tú la realidad, el pecado y la salvación. Terminé con estas palabras:

“A Ellacuría lo mataron porque se enfrentó con la civilización de la riqueza. No le dejemos morir porque defendió una civilización de la pobreza”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


horizontalidad

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EXPERIENCIA DE HORIZONTALIDAD
‘Asamblea 2005’ en Madrid
U. Un participante en la Asamblea

ECLESALIA, 21/11/05.- Tengo todavía el buen sabor de boca que me ha dejado la participación en la “Asamblea 2005. Fe cristiana y conciencia ciudadana”, celebrada en Madrid los días 19 y 20 de Noviembre. Destaco sobre todo el ambiente de distensión, alegría y naturalidad que hemos respirado durante todo el fin de semana. Un sano ejercicio práctico de horizontalidad; un oasis de sentida vivencia comunitaria de ecclesia fraterna, de libre expresión, comunicación y celebración. Un balón de oxígeno que genera ilusión. Doy gracias a Dios por ello.

El lugar no era indiferente: un instituto público –“Virgen de la Paloma”- que, tristemente y con realismo, asegura mayor libertad que los lugares de la Institución; un sitio con mucha amplitud de espacios, pero en el que los talleres los hicimos con ciertas apreturas, ya que cada sala debía ser alquilada y... ya se sabe que los/as cristianos/as de base no andamos sobrados de medios y de disponibilidades económicas. Esto también es signo. Estupendo auditorio utilizado como multiusos para las 300 personas que nos juntamos. Una de las alas laterales flanqueadas para la ocasión con testigos del arte realista comprometido de Siro López. Pluralidad justa y necesaria en los títulos del escenario: en castellano, catalán, gallego, euskera. La procedencia geográfica: nutrido grupo de Galicia, gentes de Catalunya, Andalucía, Valencia, Extremadura, Asturies, Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa, Castilla, Zaragoza... y, por supuesto, los anfitriones de Madrid. Detrás de esos 300, muchos más en cada lugar. Representábamos a grupos y colectivos de Iglesia de base plural: Asociación Irimia, foro Encrucillada y Coordinadora de Crentes Galegos, Comunidades Cristianas Populares, Kristau Sarea (en Bizkaia), Iglesia de base de Madrid, Corriente Somos Iglesia, Cristianos por el Socialismo, MOCEOP (movimiento pro celibato opcional), Som Esglesia Catalunya, Area de asuntos religiosos de la FELGT (colectivo estatal de gays, lesbianas y transexuales), Católicas por el Derecho a Decidir, Mujeres y Teología (Madrid), revistas Utopía, Alandar, Eclesalia, Tiempo de Hablar... Algo seguro que me dejo en el tintero. Buen trabajo previo de preparación y logística, que se agradece.

Ganas de expresarse y de compartir; sin protagonismos personales ni nadie por encima -ni por debajo- de nadie: puro Evangelio. Buena acogida interpersonal y buen humor: fundamental. Aportación significativa de las mujeres en cuanto a creatividad, expresión libre, presentación..: se agradece esta sensibilidad en medio de una Iglesia tan machista y masculinizada. Pluralidad, cercanía, valoración de las personas: compartimos juntos/as personas laicas, religiosos, curas; gente soltera -con o sin compromiso- , gente casada y gente separada o divorciada; curas en “ejercicio institucional” y curas casados, personas heterosexuales y homosexuales (salidos/as y no salidos/as de los respectivos armarios); adultos y jóvenes (aunque menos; también los cristianos de base quisiéramos llegar más a la gente joven); teólogos/as y los/as de la teología en zapatillas; es decir... como la vida misma.

Salada presentación de los grupos convocantes, especialmente por parte de las mujeres. Estupenda representación monólogo por parte de Malentxu Álvarez, que nos hizo reír poniéndose en el papel de chica cristiana “tradicional” con plumero gris y de chica cristiana “progre” con plumero de arco iris. Humor e ironía para reírnos de nosotros mismos. Genial; exquisita sensibilidad en movimientos y pasos de danza contemplativa. Talleres: la Asamblea no estaba pensada a propósito en el esquema de ponencias, sino de talleres participativos, lo cual contribuyó a la horizontalidad. Los había sobre “¿Escuela laica?”, “¿Fe en medio de una sociedad laica?” (este estuvo “petado” de gente), “Vivencia homosexual y creencias religiosas”, “Familias diversas y homoparentales”, “¿Podemos las mujeres vivir hoy con esperanza en nuestra Iglesia?”, “Pobreza y derechos reproductivos”, “Mecanismos psicológicos del fundamentalismo”, “Fundamentalismos y diálogo entre religiones”, “Desobediencia civil en la Iglesia”, “Protestantismo, evangelismo y fundamentalismo” (coordinado por un pastor evangelista). Al atardecer se hizo la puesta en común de los talleres y, en base a eso, un equipillo se encargó de redactar el “Comunicado final de la Asamblea”.

En el contexto y lugar de la Asamblea participamos en una reunión para intentar caminar juntos, en una coordinación estatal de cristianos/as desde la base. Era la segunda que se hacía (la primera tuvo lugar aprovechando el Congreso de Teología en Septiembre). A la reunión asistimos representantes de todos los grupos y colectivos convocantes de la Asamblea, de revistas y de algunos enlaces en territorios. Buenos comienzos. La impresión es positiva, la iniciativa también, los medios los iremos poniendo... todo se andará. Quedamos conectados en red y dejamos a un equipo en Madrid encargado de vehiculizarlo.

La oración de la noche del sábado, dirigida por un grupo de chicas, fue una danza de bendición, con la que nos movimos al son de una agradable música todos/as los que casi llenábamos el auditorio: significativa y dinámica plegaria salida de todo nuestro ser -cuerpo y espíritu-. La celebración eucarística de la mañana del domingo tuvo sus textos bien escogidos y sus cantos bien dirigidos y animados, sus expresiones espontáneas, su bonita ofrenda (consistía en ir dejando en un cesto un puñado de tierra traída de los diversos lugares de origen acompañada de una breve explicación) y su gesto simbólico (que fue ir tejiendo una red a base de anudar cada trozo de cuerda que teníamos cada uno/a y que elevamos una vez hecha como techo común). Comunión en Cristo Jesús, Señor de la Vida.

La cosa terminó en el parque público cercano al instituto y consistió en una sencillo acto en el que delante de una pancarta que rezaba “Pobreza cero” colocada entre dos árboles, se hizo una representación que podríamos titular “Derribar muros; construir fraternidad” y terminamos intentando hacer una cadeneta en espiral a los sones cortados de la música de Kepa Junkera. La espiral no salió muy “católica” (¿por qué sería?), pero, como veis, lo pasamos bien; de eso también se trataba. Allí mismo concluimos leyendo el comunicado o manifiesto final de la Asamblea. Abrazos y despedidas... y cada mochuelo/a a su olivo/”a”.

Final: oportunidades abiertas, ampliación y coordinación de redes, iniciativas de futuro comunes, reflexión y reformulación de la fe, gestos constructivos en común, diálogo dentro y fuera... al socaire del Espíritu del Señor. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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ASAMBLEA DEL PUEBLO DE DIOS-A
Joaquín José Martínez Sánchez
MADRID.

ECLESALIA, 21/11/05.- No tenéis los ojos rasgados por el odio
sino por la sed de ver camino que correr
en un tiempo en que todo cambia, el suelo vence
la vida se rinde, el velo corta el aire, la carne desconfía
de su destino en otra carne.
Me espanta el modo en que reunís lo propio con lo ajeno
Me conmueve la apertura de corazón en diástole
como si no hiciera frío, como si no doliera, como si nada
Me descalzo ante ti, como dice la mejor amiga
Me desnudo ante tu luz y ante tu sombra querida
reverenciada criatura por quien Dios-a se acerca a mí
en asamblea, confiado en que acojas mis despojos
y no te olvides ni de una las víctimas que llevamos
tatuadas en la cara.
Hemos vencido a la muerte programada por un sistema
obsceno que mata sin mirar, hemos llegado a esta casa
y en cada gesto sentimos, sin resentirnos de todo
que el reino de Dios-a empieza
por una palabra y por
una mujer que habla.
Jesús, tú que eres primero en ser último
bendícenos con el ungüento con que te ungió María
con la hondura de Rut, la danza de Sofía
el único porvenir que está de fiesta cuando hacemos
memoria de muchas heridas y muchos errores, horrores
tanta violencia sin sentido ni entrañas
para llegar a este puerto y encontrar
tantas y tantos compañeros/as sin máscara
Andad, andemos, pues, el camino es largo
Gracias por venir a esta parada

Ahora
todo amor
sólo amor
nada más de nada


parodia

parodia

LOSANTOS NO VAN AL INFIERNO
JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ FAUS, responsable académico de Cristianisme i Justícia

ECLESALIA, 21/11/05.- Fonéticamente hablando (aunque no semánticamente) el odio parece una deformación del oído, mientras que el humor suena cercano al amor. Uno, que intenta ser cristiano, quisiera escribir con amor o, por lo menos, acercarse a eso. Por ello me permito una mala parodia del título de aquella buena novela de G. Cesbron sobre los curas obreros, que jugó de pancarta en muchas manifestaciones de nuestros años mozos.

Últimamente todos los papeles andan escandalizados por cómo peca la COPE. Y hasta parece que, ya que es una emisora confesional, al menos debería rezar diciendo aquello de: “yo copeador me confieso a Dios”… Con este motivo Don Federico Jiménez Losantos se ha visto citado y denostado por lo poco cristianas de algunas de sus actuaciones. No son horas de lanzar piedras contra nadie, ni responder con la misma moneda. Pero quizá sea posible aportar un par de informaciones que ayuden a reflexionar.

1.- En primer lugar, hace ya algunos años, en el libro de José Mª Gironella Nuevos Cien españoles y Dios (p. 216), el señor Jiménez Losantos declaraba no creer en Dios ni en la divinidad de Jesucristo, aunque confesaba sentir cierta añoranza por ello. No cabe atacarle por ello pues todo el mundo tiene derecho a ser ateo. Y además, es muy cristiano y muy democrático el principio aquel: “odio lo que usted está diciendo pero daría mi vida porque pueda seguir diciéndolo”. No obstante, alguien preguntará tras este dato, cómo se explica la presencia de un ateo en una cadena que la Iglesia dedica a la evangelización. A mí se me ocurren diversas explicaciones posibles.

Por ejemplo, y para empezar, no sé si el señor Jiménez Losantos ha vuelto a la fe en estos últimos años. También Bush dice que se convirtió no sé cuándo. Y también el PP tuvo una ministra que había sido militante de Bandera Roja y un ministro antiguo del PSUC… Si esto se debe a que es de sabios cambiar de opinión, o a que París bien vale una misa, es un juicio de intenciones que a los humanos no nos está permitido pronunciar, porque nuestros ojos no ven los corazones.

Pero además, la presencia de un ateo en una cadena episcopal puede ser interpretada como una muestra de gran respeto al pluralismo, por parte de la jerarquía española, a la que a veces atacamos de poco pluralista. Por donde cabe esperar con optimismo que, dentro de poco, se concederá otra vez a la asociación Juan XXIII celebrar sus congresos de teología en un lugar de la Iglesia, como en sus inicios, Igualmente cabe deducir que, si un ateo tiene sitio en una plataforma eclesiástica formadora de opinión, también podrá tenerlo en la enseñanza de la religión un cristiano convicto y sinceramente creyente, pero con su situación de pareja no jurídicamente regulada. Pues, a la hora de comunicar la fe, esto segundo es de mucha menos entidad que el ser creyente o no. Y además porque la autoridad eclesiástica no quiere perder credibilidad, y sabe bien que nada quita tanto la credibilidad como los modos de actuar contradictorios. ¿Ven ustedes cómo siempre hay razones para seguir optimista?

En tercer lugar, nobleza obliga a reconocer que El Sr Losantos es un gran insultador: quizás el mejor del reino. Insultar no está bien, pero se puede hacer con agudeza y con gracia, o sin ellas. Y es honesto reconocer que el citado periodista tiene esa gracia, aunque la emplee mal: “qué buen vasallo si oviera buen señor” diría el romancero del Cid. Que también un culé puede proclamar a Ronaldo como un gran goleador, aunque lamente todos los goles que marca. O como diría la moral escolástica cuando se ponía sutil: reír un chiste verde no es inmoral si se ríe la gracia, sólo está mal cuando se ríe “la verdura”...

Estas pueden ser razones para no hacer autos de fe, que nunca son buenos ni aun contra los herejes convictos y confesos. Por suerte, en un estado de derecho hay leyes y cada cuál habrá de vérselas con ellas si otros sienten que las ha lesionado. Por lo que hace a las personas, he explicado en otros lugares cómo Jesús de Nazaret, que fue muy duro con algunos colectivos concretos (fariseos, ricos, escribas, sacerdotes, a veces hasta el pueblo), nunca fue duro con las personas concretas (con la única excepción de una vez que llamó “zorra” a Herodes). Un poco en seguimiento de esta actitud, va la segunda información que quisiera aportar a nuestro tema.

2.- Esta información es un poquito más larga y desborda el caso concreto del que hemos partido. Habré de darla pues del modo más sucinto posible. Pero quiero darla porque a mí me enseña mucho sobre el tema, por aquello de que la historia se repite casi siempre.

A comienzos del siglo pasado, con ocasión de la tercera república, hubo en Francia una enorme tensión entre el gobierno y buena parte de la Iglesia que, si no estoy equivocado, llevó hasta una breve ruptura de relaciones con Roma. En esa hora difícil entran en escena dos personajes llamados Charles Maurras y Marc Sangnier. Son de esas gentes que, cuando a uno se las presentan por primera vez, comenta: “yo a usted creo haberlo visto en otro lugar”… Veamos si no.

Maurras era un ateo convicto, chauvinista exagerado y antecesor del Frente Nacional de Le Pen. Pero se profesaba gran admirador de la iglesia católica porque (en palabra suyas), él se rendía ante “una organización que ha sabido desactivar con tanta eficacia el veneno del Magníficat que lleva en su seno”. Fundó la Action Française, y puedo asegurar que, al lado de cómo Maurras manipuló a la Iglesia, nuestra COPE queda reducida a una monjita de clausura de las de antes (porque ahora las hay muy bizarras)…

A pesar de las muchas quejas que llegaron a Roma por esas manipulaciones, incluso de parte de obispos franceses, Pío X se negó siempre a desautorizar a Maurras, porque “es un gran defensor de la Iglesia” (aunque quizá no del Evangelio de Jesucristo). Al final, dos papas más tarde y cuando ya lo peor había pasado, Pío XI acabó condenando decididamente la Action Française en 1926, casi con veinte años de retraso. Maurras por descontado, no aceptó la condena, ni tenía por qué aceptarla puesto que no era católico.

Por el otro lado habíamos citado a Marc Sangnier, cristiano admirable, de gran sentido social, defensor de la república y de la laicidad del estado, y fundador de un prometedor movimiento (Le Sillon: el surco), al que León XIII, y el mismo Pío X, habían alabado y alentado públicamente en 1902 y 1903. Sin embargo, su decantamiento hacia la izquierda, y las denuncias tergiversadas a Roma, por parte de los fariseos de rigor, acabaron consiguiendo que Pío X condenara al movimiento en 1910. Sangnier se sometió ejemplarmente, y, una vez más en la historia de la Iglesia, se frustró una semilla prometedora para el cristianismo francés.

La historia es maestra de la vida, pero a condición de que queramos aprender sus lecciones; y Francia va por delante de nosotros, no sólo en fútbol sino en experiencia histórica. No resulta por tanto inconveniente acabar con esta parodia de un conocido refrán “cuando las barbas de tu vecino [francés] veas cortar, pon las tuyas a remojar”…

El refrán vale para la sociedad civil en lo relativo a los inmigrantes, a la capacidad de integrarlos sin relegarlos a guetos y, en caso contrario, a la amenaza de estallidos violentos desesperados, como los que estamos presenciando durante este noviembre. Pero el refrán vale además para las autoridades eclesiásticas, porque la historia de la Action Française y Le Sillon podría estar repitiéndose entre nosotros con nombres cambiados. Ello confirmaría la acusación tantas veces dirigida a Roma, de que tiene dos medidas muy distintas para tratar a las derechas y a las izquierdas. O que su principio fundamental parece ser cargarse a la izquierda, por cristiana que pudiera ser, y sostener siempre a la derecha, ni por atea que sea.

Y sin embargo, como escribió hace ya más de treinta años J. B. Metz (que pasa por ser uno de los mayores teólogos del momento) “si el carrusel de la política se moviese según la música del Evangelio, giraría hacia la izquierda”.

Vaya por Dios, hombre. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

otro punto

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OTRO PUNTO DE VISTA ES POSIBLE
Presentación del libro “Cara y Cruz” de Siro López
REDACCIÓN de ECLESALIA
MADRID.

ECLESALIA, 18/11/05.- El martes 29 de noviembre tendrá lugar la presentación del libro de Siro López “Cara y Cruz” (editorial Siglo XXI) en el Círculo de Bellas de Madrid a las 20’00 h. En la mesa participarán Mª Ángeles López Romero, redactora jefe de la revista 21rs. José Manuel Vidal, periodista del periódico El Mundo. Siro López, autor del libro. Posteriormente se proyectarán todas las imágenes del libro acompañadas de la música a cargo del DJ’s digital Pol Aparicio.

“Cara y Cruz” es un contenedor de imágenes y textos, de silencios, de llamadas… fruto de un trabajo minucioso lleno de reflexión, de escucha, de frescura, de pasión. Con las herramientas del diseño y de la publicidad Siro López hace de restaurador y cirujano para actualizar dos imágenes influyentes y mediáticas: el rostro de Jesucristo y la cruz. Imágenes enmarcadas en el movimiento de una alternativa a la globalización neoliberal tanto económica, como social y religiosa.

Siro López es licenciado en Teología y artista polifacético que conjuga la pintura, el diseño, la fotografía, el teatro, el mimo y la danza. Tiene de forma itinerante dos exposiciones de pintura por España y el resto de Europa tituladas “Infancia y Derechos Humanos” y “Mujer, Arte y Compromiso Social”. Su exposición fotográfica “Cuerpo y Sangre” estará presente en la “Asamblea 2005” (19 y 20 de noviembre) en Madrid. Actualmente es director de arte de la revista “21rs”. En esta nueva obra interpela a creyentes y no creyentes. Se trata de un libro lleno de ventanas, provocador para algunos, oxígeno para otros. Un libro de Arte, un libro de hoy.

Algunos comentarios realizados sobre el libro

Eduardo Galeano, periodista y escritor: “Donde los evangelios dicen sí o dicen no, estas imágenes colocan un signo de interrogación. Las imágenes preguntonas provienen, como la palabra evangélica, de la cruz: la cruz que quiere ser cara y está harta de servir a dos señores”.

José Manuel Vidal, El Mundo: "Isaías, el profeta, rompía el cántaro para sacudir la conciencia de los suyos. Siro, Isaías del siglo XXI, repite el gesto con imágenes en vez de cántaros. Iconos del hombre de hoy, que sacuden conciencias y remiten a la utopía abandonada del Nazareno: el amor y los pobres. Cuando la Iglesia se hace espectáculo y multinacional, siempre hay profetas en busca de lo esencial".

José Antonio Hernández, El País: “Humanizando la figura de Dios, las imágenes tratan de insuflar una bocanada de aire fresco y renovado a la Iglesia, animándola a eludir tensiones involucionistas y postulando un mayor apego a los desprotegidos y a la realidad social”.

Jesús Bastante, ABC: "Un artista radicalmente auténtico, que muestra una sincera búsqueda de una fe dialogada, sin ataduras, crítica, alejada de unas estructuras que la corrompen y del ordeno y mando. ’Cara y Cruz’... como la vida, como el propio Jesucristo. Unas imágenes que dan que pensar en mitad de un mundo plano".

Puede ver alguna de las imágenes del libro en http://www.sigloxxieditores.com/siro01 y en http://blogs.periodistadigital.com/sirolopez.php

Para más información: www.sirolopez.com / expo@sirolopez.com


otra iglesia

otra iglesia

OTRA IGLESIA ES POSIBLE
Pistas para caminar en el libro “Vamos a recuperar la alegría”
EVARISTO VILLAR
MADRID.

1. ¿Qué es y qué podemos encontrar en este librito?

ECLESALIA, 17/11/05.- Para saber si este librito es interesante o no parece lógico que lo conozcamos previamente. ¿Qué es, qué podemos encontrar en él? Ya el título llama la atención “Vamos a recuperar la alegría”. Como se dice en la presentación, se trata no sólo de una decisión o propósito loable (precisamente en medio de los dramáticos telediarios a que nos tienen acostumbrados), sino, fundamentalmente, de un programa y de una invitación. Invitar hoy a la alegría suena como el anuncio de una Buena Noticia largamente esperada. “Vamos a recuperar la alegría” va acompañado del siguiente denominador o subtítulo que lo despoja de toda tentación angelical o voluntarista: “Análisis y toma de postura ante la situación sociopolítica y religiosa española”. Se pone, pues, el pie en tierra, y se encamina en una orientación concreta.

Físicamente el librito no es grande, es más bien un folleto. Consta de tres documentos base, con un saludo de bienvenida (que hace referencia al Encuentro –Convivencia del 7 de mayo, en que se presentaron los documentos para ser matizados por una asamblea de unas 200 personas), y un mensaje final que es el que dio finalmente título al librito. En la edición actual todo esto va precedido, a su vez, por una presentación o prefacio que destaca las características y objetivos que persigue la publicación. Los tres documentos-base son: 1º Análisis de coyuntura de la sociedad española y posicionamiento de la Iglesia jerárquica ante la misma; 2º Posicionamiento de cristianos de base (sujeto amplio) ante algunos desafíos mayores de la actualidad (se destacan las dos grandes crisis que afectan al cristianismo occidental); y 3º ¿Qué vías de salida tenemos? (y aquí se apuntan: la globalización de lo humano, el cambio de agenda de las Iglesias, el derecho a la diferencia, la necesidad de tejer con lo diverso, etc.). Cada documento va introducido por una cabecera en la que aparecen todos y todas los y las componentes del equipo responsable de su elaboración y las páginas van enriquecidas con unos ladillos o sumarios que facilitan su rápida lectura, así como algunos dibujos que hacen más entretenida la ya de por sí breve extensión del texto.

2. Su originalidad

¿En qué está la originalidad de este librito? Ya es difícil ser original hoy día en casi nada. No obstante, algunos detalles podrían acercarnos a esa retadora aspiración:

- Se trata de una obra colectiva (en una época de predominio individualista) en la que han participado tres equipos de unas 15 a 20 personas durante los cinco primeros meses de este año. El trabajo se ha desarrollado en tres fases: 1ª fase de intercambio de impresiones, ideas y recogida de datos; 2ª fase de elaboración de un borrador con todo lo recogido e intercambio de ida y vuelta entre los miembros de cada equipo; y 3ª de participación de toda una asamblea, de unas 200 personas, enriqueciéndolo con nuevas aportaciones. Se trata de un trabajo realmente “colectivo”.

- Es, en segundo lugar, un trabajo que asume conscientemente estos dos polos: el realismo del mundo en que vivimos, de la sociedad y cultura, de las iglesias, etc., visto desde los perdedores y la utopía o creatividad a la que empuja siempre el Evangelio del seguimiento de Jesús. En esta tensión entre la realidad y la utopía, entre la denuncia profética y la terapia, entre la acomodación y la alternativa el librito aboga por una pedagogía y una praxis de la “permanente reforma”, sin “romper la caña cascada”, pero sin dejar de caminar hacia el encuentro honesto con la humanidad o con el proyecto del Reino de Dios.

- Finalmente, le librito refleja un talante. Se trata de romper el “síndrome de plañideras” que acompaña generalmente a los espíritus más críticos y proféticos, e intenta recuperar “el humor y la alegría”, propios de quienes tienen esperanza en el futuro. Algunos de las frases finales lo expresan abiertamente, (p. 70).

3. La ocasión o circunstancias de su gestación

Todas las cosas tienen una causa y todo suele tener también una circunstancia, una ocasión. En este caso la circunstancia fue la presencia de la Red Europea de la Iglesia por la Libertad en Madrid durante el pasado mes de mayo. Para nosotros fue un motivo de inspiración, de creatividad. (Teológicamente se podría hablar hasta de un kairós bíblico). Esta Red coordina un movimiento de ámbito europeo en el que participan un buen número de colectivos cristiano-católicos de toda Europa. (Desde aquí, desde España participan tres: Iglesia de Base de Madrid, Somos Iglesia y el Col-lectiu de Dones en l’Esglesia, de Catalunya). Se trata de una Red de movimientos que tiene como objetivo-base la defensa de los Derechos Humanos tanto al interior de la Iglesia (y en este sentido elaboró una verdadera “Constitución democrática” para la Iglesia católica en 1999), como hacia fuera, hacia la sociedad (y aquí es frecuente sus presencia en el Parlamento Europeo tomando postura ante temas de real importancia, como durante el proceso de elaboración de la Constitución europea). Tiene también esta Red como cometido la “recuperación de la dimensión diacónica o samaritana de la Iglesia en el mundo”, porque, como dirá Mons. Gaillot, “una Iglesia que no sirve, no sirve para nada”.

Pues bien, la sección española de esta Red iba a ser, durante el 6 al 8 del pasado mes de mayo, anfitriona de su XV asamblea anual (cada año en un país distinto), y, con este motivo, se nos ocurrió analizar en profundidad tanto lo que nos estaba pasando como las diferentes respuestas que, desde el punto de vista cristiano, estamos dando a los desafíos y retos de una sociedad en permanente cambio. Pretendíamos también hacernos conocer más allá de nuestras fronteras. Y ¿qué mejor ocasión para este objetivo que la que nos estaba brindando esta Red? En este contexto nacieron estos documentos. Y hemos visto que la experiencia ha sido rica y que puede repetirse.

4. La verdadera razón, o el telón de fondo de este trabajo

Si tuviéramos que buscar una razón más profunda que justifique este librito, no encontraríamos otra que la “gran crispación” que, desde hace algún tiempo, se ha instalado (muchas veces sin saber bien por qué) sobre este país nuestro. Estamos viviendo en España una situación anómala que se traduce en un desencuentro general en casi todo: desencuentro entre los representantes políticos (lucha cuerpo a cuerpo entre los partidos mayoritarios que están instalando la descalificación –donde tú dices sí, yo, por principio, digo no- y la mentira como método de acción política); desencuentro entre el gobierno y la Iglesia (ésta acusa al gobierno de laicismo antirreligioso que quiere acabar con la religión -las manifestaciones contra la reforma de la enseñanza religiosa-; de ir contra la familia (matrimonio homosexual); de no tener autoridad moral en ciertos campos: ampliación de los supuestos del aborto, eutanasia, investigación con células madre, en todo lo relativo a la sexualidad y a la reproducción, etc. Por su parte, el gobierno o el PSOE ve en todo esto un afán desmedido de la Iglesia en la búsqueda prebendas y defensa de privilegios. Desencuentro entre las cúpulas directivas de las iglesias y las bases (ignorancia mutua). En fin, hay que decir que no se respira el clima de corresponsabilidad, entendimiento y colaboración que se requiere para hacer frente conjuntamente a los grandes retos que hoy tenemos planteados como son la pobreza y la injusticia, el proyecto educativo y de investigación necesaria, la organización racional de la convivencia y la solidaridad entre las comunidades autónomas, la acogida e integración de los emigrantes, la colaboración y encuentro entre las confesiones religiosas y las iglesias, etc. Dentro del mismo ámbito de los Cristianos de Base se respira desunión y atomización, suspicacias y malentendidos, desconocimiento y falta de apoyo mutuo.

No podemos ignorarlo, en el fondo de todo este maremagnum arraiga una enorme crisis que está afectando a toda la realidad existente: a la condición humana y su modo de organizarse, al planeta Tierra como sistema mayor, a las confesiones religiosas y a las mismas iglesias. Y este es el problema fuente o raíz de todo lo que nos está pasando. Tanto como ciudadanos como creyentes, cristianos o no, estamos siendo azotados por una crisis de tales dimensiones que no es fácil precisar, pero que necesitamos analizar para saber en qué huracán estamos instalados. Con la “globalización” (mejor diríamos mundialización) la palabra que mejor define la condición del mundo actual es, sin duda, la palabra crisis. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

4.1. Breve descripción:

Aunque aquí y ahora nos interesa más la crisis que afecta a la religión, al cristianismo, a la Iglesia, sin embargo creo que cualquier aclaración, que en este campo podamos hacer, no sería correcta si no la situáramos en un marco más amplio, dentro de un “mundo en crisis”. Parece necesario que reflejemos algunas manifestaciones de esta crisis mundial.

Leonardo Boff en diversas lugares (Ética planetaria desde el gran Sur, 20001; El cuidado esencial. Ética de lo humano, compasión por la Tierra, 2002; Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres, 32002, etc.) describe las dimensiones de esta crisis mundial en tres planos complementarios:

- La crisis social, cuya fuente está en el modo de acceso a la producción y distribución de bienes tanto materiales como culturales /espirituales. El acceso es desigual y privilegia a las minorías que detectan el tener, el poder y el saber (tanto eres cuanto puedes, cuanto sabes, cuanto tienes) sobre las mayorías. La robotización y la informática han multiplicado exponencialmente la producción de bienes, y el reparto desigual está abriendo una brecha cada día mayor entre pobres y ricos. Se alberga el temor de que la especie humana se está “bifurcando” en dos sociedades alternativas y antagónicas (por ejemplo, la Valla de Ceuta y Melilla): la que está en el centro (opulenta, consumista, controladora de los procesos científicos –técnicos, económicos y políticos) y la que se queda en la periferia, es decir, en la marginación y la exclusión. (Interpretar lo que está pasando actualmente en Francia como fracaso del multiculturalismo o como falta de integración de otras culturas quizás tenga parte de verdad; interpretarlo como lucha de civilizaciones es excesivo; más acertado parece ver en todo ello la desigualdad de oportunidades ante los bienes y servicios de una sociedad opulenta).

- La crisis del trabajo que origina la automatización en la producción (la máquina inteligente excluye mano de obra en la producción de riqueza). Esto divide nuevamente a la humanidad entre unas minorías superespecializadas para quienes no hay horas suficientes en el día ni días suficientes en el año capaces de absorber la acumulación de tareas, y las grandes masas de parados que no tienen nada que hacer, que no tienen ocupación. Esto hace que, de cara al futuro, el problema no sea ya el trabajo, sino el ocio. ¿Cómo pasar del pleno empleo a la sociedad de la “plena actividad” que garantice la subsistencia individual? ¿Cómo conseguir que el ocio sea creativo? (Entre nosotros, cuando aún no existían los “contratos basura”, allá por 1983, aunque superábamos el 20% de desempleo, Luis Racionero, en Anagrama, se atrevía a plantear ya este tema con originalidad y brillantez. El libro se titulaba “Del Paro al Ocio”). En definitiva, mientras no lleguemos a descubrir y asumir una nueva cultura del trabajo y del ocio estaremos siempre a merced de las regulaciones de empleo, de las jubilaciones anticipadas, del cierre y traslado de empresas… En crisis laboral permanente.

- La crisis ecológica cuya raíz está en la equivocada relación del hombre con la Tierra, en el dominio y falta de reconocimiento y cuidado. Esto está causando un gran desequilibrio que afecta decisivamente a toda la tierra como sistema integrador de sistemas. Es como el infarto que afecta al corazón y, desde él, a todo el organismo humano. La tierra es, como el corazón, el gran sistema, cuyo cambio/alteración afecta directamente a otros sistemas con ella relacionados: al clima, al agua potable, a los bosques, a la capa do ozono, a los microorganismos, a la misma sociedad humana en general. Hemos inventado el principio de “autodestrucción”, dirá Boff, necesitamos tomarnos más en serio el principio de “corresponsabilidad” de la casa común.

Esta es la gran crisis que afecta al mundo actual neoliberal y occidental. En nuestro librito, para darle un nombre más cercano, la llamamos (en el documento1) fundamentalismo de mercado, desigualdad en la distribución de riqueza, devaluación de la democracia, hegemonía de los medios de información (supeditados, a su vez, a las empresas financieras), creciente elitismo en la educación, irregularidades administrativas, falta de integración de los emigrantes, etc.

4.2. La Crisis que afecta a todo el complejo religioso.

Como he dicho este es el principal objetivo del librito que estamos presentando. En el documento2 (p. 33) distinguimos entre “crisis de significación (o plausibilidad) de la fe cristiana” y “crisis de credibilidad de la Iglesia” (de las iglesias en general). Pero tampoco en este campo de las creencias abordaríamos correctamente el fenómeno si no lo situáramos en un contexto más amplio, en la “crisis de la religión en general”. Crisis que, según MARTÍN VELASCO (Metamorfosis de lo sagrado y futuro del cristianismo, 1999), afecta a todo Occidente. Esta “crisis epocal” (como la llama H. Küng) o “crisis axial” se puede advertir, al menos en estos tres planos:

1º En la “pérdida de relevancia” de la religión en la sociedad y en la cultura actuales (su antiguo espacio lo han ocupado la razón y la ciencia que han reducido a la religión al ámbito privado de la conciencia).

2º En la “práctica selectiva” que hacemos de la oferta religiosa (en cualquier religión). Hoy día se está imponiendo, dice MARTÍN VALASCO, “la religión a la carta”: una práctica que selecciona entre ortodoxia y ortopraxia lo que le interesa y olvida el resto. (No se trata necesariamente de disidencia, herejía o sincretismo).

3º Más al fondo, esta crisis se manifiesta en la teología, en la metafísica. Lo que Martín Buber (filósofo alemán de origen judío, s.XX) llamó “eclipse de Dios” y Juan Bautista METZ llama simplemente “crisis de Dios”: Dios está en crisis porque muchas personas han dejado de creer en él (aunque su lugar lo estén ocupando otros dioses, es verdad).

4.3. La crisis que afecta al cristianismo y, en particular, a la Iglesia católica

Las raíces de esta crisis vienen de lejos. No es necesario acudir a la teología de la “kénosis” del Dios cristiano para reconocer que esta imagen de Dios, que se vacía de si mismo para entregarse al mundo, lo pone todo en permanente crisis. Tampoco es necesario recorrer toda “la historia cristiana” para reconocer que la crisis ha sido siempre una fiel compañera de la fe: recordemos las tensiones entre los misioneros ambulantes y las comunidades urbanas de los orígenes cristianos (Gerd Theissen, Estudios de sociología del cristianismo primitivo, 1979); los conflictos que acompañaron a la normalización “constantiniana” del cristianismo del s.IV; la lucha de la Iglesia jerárquica en los s. XIX y XX contra el modernismo (Pío X y la encíclica Pascendi Domini gregis y el Sillabus) y su rechazo de los “maestros de la sospecha” (Marx, Nietzsche, Freud); las tensiones en el Vaticano II entre la “mayoría conciliar” renovadora y “la minoría curial”, defensora del mantenimiento de la Iglesia de cristiandad; o la lucha que actualmente se está librando desde la “minoría jerárquica” de la Iglesia contra la ciencia y las nuevas tecnologías (biología, bioética, ecología, pluralismo religioso, etc.).

La impresión dominante que actualmente tenemos es que las iglesias cristianas –singularmente la católica- están sumidas en una aguda crisis que ni siquiera “la euforia mediática” que acompañó a la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI ha logrado disipar (p. 34). GONZALEZ FAUS en un amplio estudio, (publicado en la revista Concilium 311, p. 325, titulado, Crisis de credibilidad en el cristianismo, España como síntoma) señala, entre otras, algunas de las manifestaciones o causas de esta crisis:

1ª. La infidelidad de la Iglesia a la eclesiología del Vaticano II. Infidelidad “hacia adentro” (donde se están reinterpretando, con espíritu preconciliar, las mayores aportaciones de la constitución Lumen Gentium: la relación Iglesia de Cristo-Iglesia católica, el pueblo de Dios, la personalidad del laico, la dignidad de la mujer, la colegialidad de los obispos, etc.); e infidelidad “hacia fuera” (donde se está desvirtuando la apuesta de la constitución Gaudium et Spes que habla de una presencia diakónica o samaritana de la Iglesia en el mundo; la Iglesia es para el mundo; está llamada, según la acertada traducción de Ignacio Ellacuría (inspirado en Zubiri), a “hacerse cargo”, a encargarse” y a “cargar con” el mundo).

2ª La referencia a un “Cristo sin Jesús”, que carece de rostro humano y se convierte en un Dios sacralizado al que se le puede dar el rostro del poder eclesiástico.

3ª La apelación al pecado (dimensión personal), separado del sufrimiento humano (estructural).

4ª La pérdida de la “experiencia espiritual” en los que gestionan la institución. Rahner afirmó que “el cristiano del s. XXI será un místico o no será cristiano”. Dimensión ésta que no aparece tan evidente en la imagen de la iglesia católica actual.

En el documento2 del libro “Vamos a recuperar la alegría” se afirma decididamente que esta crisis eclesial, entre otros síntomas, se está manifestando en una especie de “sinfonía del miedo” que recorre todos los planos de la iglesia jerárquica (p. 39).

4.3 ¿Cómo interpretar esta crisis? ¿Tenemos salida?

Son de sobra conocidas las teorías sociológicas que intentan analizar, explicar y responder a las crisis sociales o políticas. Sin ir más lejos, la teoría marxista relaciona el análisis de la crisis con los procesos de producción económica, que siempre tienen repercusión social y política. El enfoque que se le dé a la crisis va a depender mucho del paradigma que se utilice para explicar/organizar la sociedad. Entre otros, estos son los dos modelos o paradigmas que nos ofrecen alguna luz para comprender las crisis y alguna vía para superarlas:

- En el paradigma funcionalista la crisis siempre es una disfunción o alteración que ocurre dentro del sistema. Para equilibrarlo, basta con aplicar los “medios internos” adecuados, por ejemplo, los recursos, los instrumentos, las técnicas precisas, etc.

- Pero en un paradigma estructural la crisis puede provocar un desastre total (como las Torres Gemelas, como el Windsor de Madrid) y por ello requiere intervenciones externas para superarla. En esta perspectiva más crítica, la crisis denota una situación crucial para cuya solución resultan insuficientes los recursos internos del sistema y se exigen prestaciones externas.

Pues bien, aplicados estos dos esquemas a la crisis religiosa actual, principalmente cristiana y católica, en ambos se descubre una situación grave, pero no exenta de posibilidades. O visto en positivo, la crisis ofrece la alternativa o bien para abrir la fe a las “nuevas oportunidades” del presente y futuro, o bien para apuntalar o restaurar el viejo sistema que ahora se está resquebrajando. La opción por una parte de la alternativa o por otra dependerá mucho del juicio previo que nos hayamos hecho de la situación del cristianismo actual y también del espíritu, actitud o talante con que hayamos decidido enfocar nuestra vida de fe.

Pongamos un ejemplo: Si yo asumo como juicio definitivo sobre la situación actual que “hemos llegado al final de la historia” con la implantación global del sistema capitalista (es decir, con la democracia formal, la economía de mercado y la cultura liberal) la crisis que está atravesando el mundo actual será meramente funcional. Es decir, estará creando una disfunción dentro del sistema que se puede corregir con los medios, técnicas y recursos que el mismo sistema genera. Del mismo modo, si religiosamente yo tengo la convicción de que el cristianismo es la única religión verdadera (porque está directamente revelada por Dios) y que la Iglesia católica es la única Iglesia de Cristo (porque la fundó Jesús mismo), entonces la crisis que actualmente está atravesando la Iglesia católica será una mera disfunción que se corrige aplicando los medios internos propios de la Iglesia (más tradición, ortodoxia, disciplina, moral propia, liturgia ritual, derecho canónico, etc.). Pero si, por el contrario, no creo que el capitalismo sea el sistema definitivo, ni que la religión cristiana sea la única revelada por Dios, ni que la Iglesia católica fuera fundada directamente por Jesús, ni que sea exactamente (coincida justamente) la Iglesia de Cristo entonces la crisis religiosa, cristianocatólica se aproximarse más al paradigma estructural. Y entonces es cuando entra en juego el espíritu, actitud o talante con que decidamos abordar este tiempo entre una estructura que está en quiebra y otra que está naciendo.

Recojo en breve síntesis (siguiendo de cerca el lúcido escrito del profesor indio Felix Wilfred en la revista Concilium 311, titulado El cristianismo, entre la decadencia y el resurgimiento, pp. 311 y ss.) algunas propuestas de solución que se están dando actualmente y que encierran no sólo un juicio sobre la crisis, sino, lo que también es importante, una actitud, un espíritu o talante ante la misma:

- Por un lado está la postura ortodoxa que interpreta la crisis como meramente funcional. Trata de defender su “idea de fe”, el sistema actualmente vigente (ahora en crisis), aunque para ello tenga que tergiversar el sentido de los textos del Vaticano II que ella misma creo. En esta actitud se ha ido pasando desde la lucha contra la ilustración y la modernidad hasta la “secularización” y el “pluralismo religioso” actual. En esta interpretación ortodoxa siempre se ha intentado subordinar la cultura, la sociedad y las religiones a su particular interpretación de la fe cristiana. Se trata de una actitud o convicción exclusivista ( “extra ecclesiam nulla salus”, fuera de la Iglesia no hay salvación). NI que decir tienen que gran parte de la jerarquía de la Iglesia católica está en está convencida de la verdad de esta postura ortodoxa. Será cuestión de preguntarse si la intransigencia y el alejamiento del Vaticano II, que frecuentemente refleja esta postura, no es una de las causas que originan la crisis de la Iglesia actual. ¿Qué papel están jugando en esta crisis las “certezas” de Juan Pablo II y las descalificaciones ideológicas hechas por el cardenal Ratzinger -actualmente Benedicto XVI- desde la Congregación para la Doctrina de la fe?

- Aunque no abiertamente confesada, entre muchos cristianos y católicos funciona la idea –abiertamente teorizada en EEUU- de que la actual crisis del cristianismo va unida a la falta de implantación seria del capitalismo. Según su teórico más representativo, Michael NOVAK, el “capitalismo es un argumento moral” a favor del cristianismo; y la riqueza, un signo de las bendiciones de Dios. Se trata de la nueva teología liberal o teología de la riqueza y la prosperidad. (Ya en 1959 Richard Nieburk en The Kingdom of God in America, lo expresaba de este modo: “Se trata de un Dios sin ira (que) lleva a los hombres sin pecado a un reino sin juicio en virtud de los buenos oficios de un Cristo sin cruz”). La consecuencia parece lógica: sin el capitalismo el capitalismo se pone en crisis; promovamos, pues, el capitalismo para salir de la misma. Ahora bien, ¿cómo consagrar esta visión desde la “escandalosa vida de Jesús” (siempre “en malas compañías”) y de los pobres y excluidos del mundo, que son mayoría? ¿No será esta actitud otra de las causas de la actual crisis?

- En la Europa posmoderna se ha llegado a identificar la crisis del cristianismo con la “crisis de Dios”, con la crisis de la metafísica. Vivimos en un mundo posmoderno y posmetafísico en el que la gente ya no cree en Dios; y como el cristianismo se ha ligado tan indisolublemente a Dios, a la metafísica, tampoco se acepta como plausible la fe cristiana. Para salir de esta crisis la solución que se propone está en la recuperación de la metafísica por parte del cristianismo, lo que implicaría la recuperación de Dios. Pero en este viaje de recuperación del cristianismo no habría que olvidar su paso por la modernidad para no reducirlo al reino del mito, de lo misterioso y de lo mágico sin contacto con la historia. También en esta postura se levantan muchas cuestiones. Por ejemplo, ¿se hace justicia con esta posición al Evangelio? ¿No se reduce peligrosamente el Evangelio cuando se convierte en una religión, en una metafísica? Por otra parte, ¿no se corre el peligro de absolutizar el cristianismo frente al resto de las religiones, privatizando exclusivamente la imagen de Dios y convirtiéndola en un Dios parcial, de una raza, de un pueblo, de una sola religión? ¿Y de los otros pueblos, de las otras razas, de las otras etnias se ha olvidado Dios, las ha rechazado? ¿Dónde está la razón del privilegio de la elección cristiana? ¿No es Dios, como ha dicho Pedro casaldáliga, “el Dios de los muchos nombres”?

Conclusión con algunas propuestas

No se agotan las propuestas para superar la actual crisis en estas tres propuestas que, por otra parte, resultan claramente occidentales, del Norte, hasta eurocéntricas (precisamente cuando el cristianismo católico es mayoritario en el Sur). Y desde el Sur el paradigma cristiano que se refleja es distinto. No está exclusivamente vinculado a la metafísica, sino abierto a la pluralidad de expresiones y manifestaciones en los nuevos contextos. La originalidad del mensaje de Jesús no reside tanto a su confesada base metafísica cuanto a su propuesta de una humanidad más honda, en la hondura de haber encarnado Jesús en su persona “el pacto o la apuesta de Dios en defensa de los pobres” (La frase lapidaria de Alfred Loisy “Jesús predicó el Reino y vino la Iglesia” se podría traducir en este caso así: “Jesús predicó el Reino y sus discípulos le predicaron a él” olvidando, en gran parte, su historia). La recuperación de su mensaje de amor y defensa de los pobres parece ser el mejor antídoto o el mejor impulso para la superación de esta crisis. (De hecho, en el Sur, donde abundan los pobres, el cristianismo no está pasando precisamente por las dificultades que encuentra en el Centro. En esta perspectiva, se abren algunas oportunidades que simplemente insinúo:

La 1ª es, como se señala en la Primera vía de salida del libro Vamos a recuperar al Alegría (p. 51), la globalización de la humano. Pues en un mundo en crisis –lleno de conflictos, violencias, guerras, destrucción ecológica, pobreza extrema y exclusión- el futuro cristiano va a depender de su aportación para superar estos retos. Ya no importa tanto la inculturación –como afirma el teólogo camerunés Marc Elá con referencia al Continente africano- cuanto la necesidad de dar respuesta a los problemas cruciales que afectan a la gente. Porque actualmente se respira una gran incapacidad de la humanidad para crear un orden equitativo y justo en la ciudad, para cultivar reverentemente este jardín de la tierra en que hemos sido plantados, para escuchar agradecidamente la propia corporeidad, superando el ego (el afán de poder). Pues bien, en la medida en que el cristianismo ayude a superar esta crisis mundial se está ganando su futuro.

La 2ª, como se indica en la Tercera vía de salida de nuestro libro, es el derecho a la diferencia y a la diversidad. Más que la ortodoxia, hoy día parece más importante “la experiencia religiosa”. Y esta (como siempre ha hecho) nos religa a los tres ámbitos de la Real: lo divino, lo humano y lo cósmico. Lo que Raimon PANIKKAR ha llamado experiencia “cosmoteándrica”. Se trata de un nuevo lugar de revelación en el que confluyen las tres dimensiones más importantes del ser humano, aunque no siempre de forma simultánea y con la misma intensidad: la recuperación del cuerpo, el retorno a la tierra y la sacralizad de la polis. Vivir intensamente esa experiencia te hace libre y creativo, creador e inventivo. Te hace necesariamente diferente y diverso. Pues bien, en la medida en que el cristianismo sea capaz de crear este ambiente y proyectar esta experiencia en el mundo se está afirmando como una fuerza apasionante de humanización y de trascendencia.

La 3ª, como se apunta en las Segunda y cuarta vías de salida del librito, tejer con lo diverso, en cambiar de agenda las iglesias y religiones, etc., cada día cobra mayor fuerza e interés. En un mundo fragmentado y dividido “promover el entendimiento y la comunión” parece de urgente necesidad. El encuentro con otras culturas y tradiciones religiosas será el fruto del conocimiento, de la tolerancia, de la aceptación. Hans Küng he visto necesario este encuentro para establecer la justicia y la paz en el mundo. El mayor obstáculo para este encuentro lo ha señalado Wolfhart PANNENBERG: “El dogmatismo intolerante fue probablemente el pecado más desastroso del cristianismo tradicional desde los primeros siglos”…(Concilium 311, p. 318). Y nosotros confirmamos, por desgracia, que sigue siéndolo en estos comienzos del siglo XXI. Arrepentirse de este pecado supone emprender un camino que necesita superar al menos dos obstáculos y asumir un reto cada día más urgente: El exclusivismo cristiano, expresado en la frase “fuera de la Iglesia no hay salvación”; el Inclusivismo cristológico (“fuera de Cristo no hay salvación”); y el reto está en llegar a asumir con todas sus consecuencias el pluralismo religioso actual, conscientes de que todas las religiones son salvífícas y verdaderas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> El libro lo puedes adquirir en: iglesia.base.madrid@nodo50.org

otra liturgia

otra liturgia

OTRA LITURGIA ES POSIBLE
Danza en el monasterio
Mª JOSÉ SOTORRÍO BÁRCENA, monja trinitaria en el monasterio de Suesa
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 16/11/05.- En la Pascua que celebramos este año en el monasterio, la comunidad tuvo la oportunidad de introducir una danza en la liturgia de la Vigilia Pascual, gracias al grupo que vino a vivir el Triduo Pascual con nosotras. Hacía tiempo que sabíamos de la existencia de personas que realizan danza contemplativa, y éste fue un impulso del Espíritu para animarnos a incorporar a nuestra liturgia monástica esta expresión orante; siguiendo el camino que esta comunidad ha tomado hace tiempo respecto a vivificar, de manera sencilla y cercana, nuestra liturgia.

El fin de Semana del 5 al 6 de Noviembre, dentro de las actividades de la Asociación “Amigos del Monasterio de Suesa”, su recién estrenada comisión de “Encuentros y Actividades Religiosas” convocó un curso sobre danza contemplativa. El taller fue impartido por Mª Victoria Hernández, psicomotricista, bailarina y coreógrafa perteneciente al grupo "Jesús Arte y Vida“. Se quedaron en lista de espera diez personas, puesto que nuestra hospedería dispone de 27 plazas. Además parte de la comunidad participó en el curso.

Mi experiencia fue muy rica. Poco a poco fui descubriendo la danza contemplativa, como una nueva forma de orar, experimentando lo que nuestros antepasados en la fe ya habían expresado. Esta manera de danzar, integra y recupera viejas formas, que son significativas en la expresión y comunicación de las personas que habitamos nuestro mundo hoy, en Occidente, en este siglo XXI. ¡Cuánto tenemos que aprender de África, India..., de los pueblos que llamamos “tercermundistas”.

Tantas veces nos preguntamos ¿por qué las discotecas se llenan?, ¿por qué se imparten clases de bailes de todo tipo?, ¿por qué muchas canciones llevan incorporadas coreografía? La respuesta se descubre fácilmente: tenemos necesidad de expresarnos con nuestro cuerpo.

Algunas de las danzas con las que oramos este fin de semana eran hebreas, recuperadas de nuestra antigua tradición judía, otras cristianas, en las que a través de pasos sencillos, armónicos, rítmicos, íbamos unificando nuestro ser, creando un clima de oración y silencio. Fue una forma de sentirnos unidos al pueblo judío que hoy sigue danzando a Yahvé, y a los pueblos del centro de Europa que también con estas danzas se dirigen a Dios. Una forma de orar juntos desde diferentes credos, actitudes y compromisos en la fe. Una forma de diálogo interreligioso sumamente respetuoso y comunicativo.

La danza contemplativa potencia la integridad de la persona y alaba y bendice con todo lo que se es al Dios Vivo, Solícito, que quiere seamos conscientes de que habita en nosotros.

He celebrado y compartido mi fe, a través de gestos sencillos, de miradas transparentes que invitan dar sentido pleno a lo que celebramos.

Creo necesitamos sentir en todo nuestro ser, conformado por cuerpo y espíritu, a ese Todo, que nos habita y que quiere hacerse espacio e inundar nuestra existencia, nuestro interior de hombres y mujeres que se exponen a guardar, y a sentir el silencio en su interior; y cuando el Silencio habla, se abren espacios nuevos, se quitan caretas y miedos, y aparece el auténtico yo, imagen y semejanza del Creador. Entonces, Él nos habita.

He ido descubriendo que es esencial unificarme, ser consciente que mi cuerpo es vehículo para sentir al otro, apreciarle, dialogar. Es nuestro medio de comunión más expresivo.

¡Cuántas cosas expresamos, y dejamos sin expresar a través de nuestro cuerpo!. Él, denota nuestro estado de ánimo, nuestro cansancio, nuestra alegría, nuestra irritación, nuestra paz. Él es el rostro de nuestro yo.

El taller de danza contemplativa, consistió, como su nombre indica, en diversas danzas que nos invitaron a”saborear”, a “contemplar” nuestro cuerpo como templo vivo, dinámico, habitado por el Amor. Fuimos aquietando y dejando que todo nuestro ser se fuera abandonando en los brazos de ese Dios Padre- Madre que es todo ternura y cercanía.

Poco a poco la música iba inundando mi ser, cerraba los ojos, me dejaba mecer y arrullar por ella, y en el silencio del entorno, con la música de fondo, con un grupo de hermanos y hermanas, arropada por la comunidad, mi cuerpo se hacía cuna de silencio.

No oía ruido, sólo escuchaba Su voz en mi interior… y abandonándome a Su Armonía , al ritmo de su Melodía, todo mi ser se elevaba en un silencio ascendente, creciente, envolvente, y de repente yo y Su Música éramos uno.

Sentía y notaba al Espíritu de Dios que llenaba y transportaba mi ser, y con toda docilidad a su Sinfonía, ahora ya sanadora, daba gracias, alababa, suplicaba , bendecía y al final abandonada, adoraba.

Unas veces mis brazos como flechas emergentes, se alzaban hacia lo alto, sintiendo la necesidad de retener esos momentos en que todo mi ser ascendía como de puntillas y temblando hacía Él, y otras veces doblaba mis rodillas, inclinaba la cabeza, y sintiéndome nada, me abandonaba en su regazo.

Sentí, sí, repito, sentí al Dios Ternura en mi. Iba dejando de lado los cálculos y el raciocinio, y toda la delicadeza, la intimidad, la confianza, la dulzura de la Trinidad me iba envolviendo y acunando. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: http://www.montrinisuesa.net


otro discurso

otro discurso

OTRO DISCURSO CRISTIANO ES POSIBLE
Carta abierta
ANA ARQUER
BARCELONA.

ECLESALIA, 15/11/05.- He releído con interés vuestras llamadas y las de otros grupos cristianos a la coordinación de los que creemos que hemos de volver a las raíces del Evangelio siguiendo los pasos de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II y he pensado cómo y de que manera yo podría colaborar.

Participo en grupos de Cáritas y parroquiales, pero son muy variopintos y no siempre entienden los posicionamientos eclesiales abiertos y progresistas.

Antes, quiero decir cuando los años y la salud no me frenaban, iba con frecuencia a seminarios, cursos, incluso llegue a acabar la diplomatura en ciencias religiosas del ISCREB, en la facultad de teología de Barcelona, pero eso ya son tiempos pasados.

Cuando veo una anuncio de unos cursos interesantes me digo a mi misma, me gustaría ir... pero luego las fuerzas fallan, o la pereza vence. Para que entendáis, tengo 74 años y vivo en el área metropolitana de Barcelona, lo cual quiere decir que he de coger tren, autobús...

Pero existe internet; creo que debe haber personas como yo, que a través de la red podríamos participar en muchas actividades, seminarios, cursos, si se dieran por la red. No creo que fuera muy difícil que los mismos profesores que dan cursos presenciales pudieran enviar apuntes y luego a través de un foro intercambiar opiniones, preguntas, y de paso relacionarnos. Por ejemplo el curso sobre "El Hecho religioso", los de fuera de Madrid podrían aprovecharlo.

Yo he participado en algunos foros cristianos, pero o bien entran personas con la intención de destrozarlos, o el aburrimiento por la falta de temas con garra acaba con ellos. Sin pretensiones de titulación podría ser como una universidad a distancia para cristianos con ganas de reciclarse.

¿Que tal la idea?

Sigo con mucho interés todos los artículos que me enviáis, y procuro difundirlos entre mis amigos y amigas, seguid por ese camino que hace mucho más bien del que os podéis imaginar.

Un abrazo

Ana

- - -> Para más información: anaarquer@yahoo.com


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El día 14 de septiembre informábamos desde nuestro informativo de la iniciativa de grupos y colectivos cristianos aperturistas que buscan coordinarse. Desde entonces recibimos en torno a setenta respuestas de suscriptoras y suscriptores interesados en contactar con la persona de contacto de su comunidad autónoma. Hemos mandado ya sus datos a los contactos de cada lugar. La iniciativa parte y es para España, sin embargo hemos recibido también adhesiones de otros países. A todas ellas, las de aquí y las de allá, les informamos que en el encuentro "Asamblea 2005" (http://www.asam2005.info) nos encontraremos las mismas personas que nos vimos en el XV Congreso de Teología para poner en común las referencias de los grupos y colectivos interesados en coordinarse.

Para más información: "Coordinación esperada" en el weblog de Eclesalia www.eclesalia.blogia.com del día 14 de septiembre de 2005. También "El alegre compromiso cristiano" en la página del periódico Alandar www.alandar.org


otra clase

otra clase

OTRA CLASE DE RELIGIÓN ES POSIBLE
No podemos seguir así
CÉSAR ROLLÁN
MADRID.

Parece claro que así no podemos seguir. Es necesario clarificar de una vez por todas esta situación. Hay muchas sensibilidades y animadversiones a flor de piel, por no hablar del poder y dinero que hay de por medio. No podemos seguir así con “lo de la clase de religión”.

¿Qué hacer con la clase de religión? La religión es un hecho en nuestra sociedad, en nuestras culturas, en el interior de millones de seres humanos; es un hecho cierto, palpable a diario, liberador o condicionante para multitud de conciencias. La escuela es el lugar en el que se imparten las enseñanzas necesarias que capacitan a la persona en una formación integral. Desde la escuela, su estructura y organización de materias se debe justificar la integración o no de los saberes humanos. La educación religiosa tiene sentido desde la escuela, como un saber más que capacita en una formación integral. No es difícil de justificar.

¿Qué educación religiosa para la clase de religión? Teniendo en cuenta lo anterior, parece que la enseñanza de la religión más adecuada sería la educación en el hecho religioso y las religiones como materia obligatoria y evaluable en todos los cursos y con un profesorado cualificado. No sería difícil diseñar un programa de estudios de infantil, primaria, secundaria y bachillerato, sistemático, atractivo, motivador, multicultural en el que se conserven las tradiciones propias que hagan comprensible nuestra cultura, abierto a las nuevas “incorporaciones” y, en cualquier caso, con sentido de trascendencia. Es urgente dignificar al profesorado de religión en la escuela pública, su acceso al puesto de trabajo como el resto de docentes, valorar su salario y condiciones laborales.

¿Y el derecho de los padres a la una formación para sus hijos acorde con sus propias creencias y convicciones? El estado español es aconfesional, “ninguna confesión tendrá carácter estatal”, pero de acuerdo con las convicciones de la familia se podría organizar en el ámbito escolar una formación religiosa específica como actividad voluntaria, con los mismos derechos y ayudas que el resto de actividades que se propongan los padres y madres en cada centro escolar. No sería difícil organizar la catequesis en coordinación con la parroquia, o cualquier otro tipo de formación religiosa en las escuelas, al igual que se organizan clases extras de “guitarra” o de “predeporte”. Además, cada proyecto de centro (público, concertado o privado) podría establecer las adaptaciones que se crean oportunas según su capacidad.

Lo que está claro es que no podemos seguir así. No vale ni el odio visceral a la religión en todas sus formas ni el empeño en mantener privilegios como si fueran derechos. No vale desterrar la educación religiosa a materia sin peso académico, ni mantener el discurso único en una sociedad multiconfesional.

Es necesario clarificar de una vez por todas esta situación. Basta ver el diseño curricular de la educación religiosa en Gran Bretaña para darse cuenta de que sí es posible.