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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

publicaciones 06/12/05

PUBLICACIONES RECIBIDAS EN ECLESALIA
Diciembre 2005
REDACCIÓN de ECLESALIA
MADRID.

ECLESALIA, 06/12/05.- Títulos que han llegado a nuestra redacción durante los últimos meses, como novedades editoriales, reediciones o por envío de los autores. La presentación de publicaciones en esta sección pretende ser un servicio informativo para las suscriptoras y suscriptores de Eclesalia sobre distintas ofertas bibliográficas, discográficas y videográficas.

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- ‘ORAR EN ADVIENTO’
- ‘EL ÁRBOL DE NAVIDAD’
- ‘LA FAMILIA DE NAZARET, EJEMPLO DE VALORES’
- ‘GÁNATE A TUS HIJOS’
- ‘EDUCAR VALORES EN GRUPO’
- ‘ORACIONES PARA CATEQUISTAS Y EVANGELIZADORES’
- ‘50 CARTAS A DIOS’
- ‘ACOGEMOS TU PALABRA’
- ‘JESÚS COMPAÑERO DE CAMINO’
- ‘HABLAR DE CRISTO A LOS JÓVENES’
- ‘EL JOVEN EN EL CENTRO’
- ‘LA PALABRA DEL DOMINGO Y FIESTAS’
- ‘LA HOMILÍA DOMINICAL’
- ‘EL EVANGELIO EN EL CIBERESPACIO’
- ‘IMÁGENES PARA EL AÑO LITÚRGICO. CICLO B’
- ‘BAJO LAS ALAS DEL DIOS DE ISRAEL’
- ‘CONSTRUIR LA CASA SOBRE ROCA’
- ‘JUNTOS SOMOS MÁS QUE DOS’
- ‘INMIGRANTE Y CIUDADANO’
- ‘REVERDECERÁ’
- ‘TRANSMITIENDO EL CUERPO DEL CONOCIMIENTO’
- ‘DE RATZINGER A BENEDICTO XVI’
- ‘JOSÉ DE LA ESCUELA BUENA’
- ‘CUANDO VAYAS A ORAR…’
- ‘AUTORIDAD Y OBEDIENCIA EN LA VIDA RELIGIOSA HOY’
- ‘MECHA Y CANDÍL’
- ‘NUESTRAS RELIGIONES
- ‘PASATIEMPOS Y JUEGOS PARA LA CLASE DE RELIGIÓN’
- ‘EL SANADOR’
- ‘PUNTO DE PARTIDA’
- ‘PAREDES QUE DAN GLORIA A DIOS’


‘ORAR EN ADVIENTO’
Mari Patxi Ayerra y Álvaro Ginel
EDITORIAL CCS
MADRID

Propuesta de oración que consiste en: Referencia de las lecturas bíblicas del día; Breve comentario a partir de una de las lecturas o del salmo; Una reflexión, Punto de Encuentro, para tu meditación; Una oración, Oye, Señor, para que abras el corazón a Dios; Unas sugerencias, para que pases de la teoría a la práctica. El Adviento es un tiempo litúrgico bonito que nos abre a la acogida de todo lo que Dios ha pensado para nosotros. Hoy también Dios quiere venir a cada uno de nosotros y a nuestro mundo para hacerlo más divino y menos guiado por las solas ambiciones de las personas.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘EL ARBOL DE NAVIDAD’
Mariano Fuertes
EDITORIAL CCS
MADRID

Dramatizaciones rítmico-musicales para niños y niñas de Educación Infantil y Primaria: El árbol de Navidad, San Nicolás y Santa Claus, El primer Belén, Los Magos de Oriente, El aguinaldo.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘LA FAMILIA DE NAZARET, EJEMPLO DE VALORES’
Instituto Misionero Hijas de San Pablo, Colombia
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

Esta Novena que tienes entre las manos ha sido preparada con esmero, elaborada desde nuestra propia realidad, y ofrece para la reflexión algunos valores que se vivieron en la Familia de Nazaret y que ahora nos sirven como modelo para recrearlos y vivirlos en nuestros días. Puede ser una gran ayuda para preparar, celebrar, profundizar y llevar a nuestra vida el misterio de la Encarnación de Jesús, el nacimiento y la presencia de Dios entre nosotros, que es el más humano de todos los misterios.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘GÁNATE A TUS HIJOS’
José Manuel Tarrío Ocaña
EDITORIAL CCS
MADRID

Guía práctica para educar con éxito. Orientaciones para educar a los hijos desde la problemática que presentan actualmente.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘EDUCAR VALORES EN GRUPO’
Juan Manuel Alarcón Fernández
EDITORIAL ALJIBE
Málaga

Con este libro se ofrece a los educadores, un conjunto de dinámicas, técnicas y recursos que les permitan, con sus educandos (grupos de todas las edades), vivir y experimentar el proceso de humanización; de crecimiento personal en el ámbito grupal; de ser mejores personas... Un libro útil para tutorías en Secundaria y Bachillerato.

Para más información: aljibe@vnet.es

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‘ORACIONES PARA CATEQUISTAS Y EVANGELIZADORES’
Álvaro Ginel
EDITORIAL CCS
MADRID

Recopilación de oraciones pensando en los catequistas y sus destinatarios; para diversas circunstancias y de distintas fuentes, desde la Biblia a los grandes santos y creyentes.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘50 CARTAS A DIOS’
VV.AA.
EDITORIAL PPC
MADRID

Se trata de cincuenta cartas de católicos, no creyentes, un budista y un musulmán dirigidas a Dios, redactadas en primera persona y sometidas a la prueba de la verdad de la realidad que cada cual es, por más que la quiera esconder o disimular. Es un libro realizado sin concesiones a la galería, un cara a cara con Aquel que nos salva, con Aquel ante quien dejamos de creer, ante Aquel que nos sobrepasa o al que sencillamente no llegamos. Por eso nos introduce en un ámbito de encuentro amistoso donde nos reconocemos seres que buscamos con nostalgia de plenitud. Un libro para explorar hacia fuera y hacia dentro de uno mismo.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘ACOGEMOS TU PALABRA’
Antonio Llamas Vela
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

Los textos litúgicos de Adviento y Navidad, nos permiten gustar y saborear la Palabra de Dios. El autor con sencillez nos ayuda a introducirnos en la experiencia de la Lectio Divina, dándole una orientación eminentemente pastoral y espiritual. Lo hace desde la experiencia que posee como profesor del Seminario y del Centro Bíblico de Córdoba.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘JESÚS COMPAÑERO DE CAMINO’
Lucas Spigariol
EDITORIAL EPIFANÍA
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

Completa la obra una introducción al método experiencial en la pastoral de jóvenes y la reflexión sobre el Itinerario educativo, para orientar toda actividad grupal con objetivos pensados como instancias de crecimiento personal y comunitario. Una gran variedad de recursos para todos los que trabajan con adolescentes y jóvenes, grupos de perseverancia, de animación y promoción, scouts, catequesis y espacios educativos pastorales.

Para más información: epifanialibros@yahoo.com.ar

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‘HABLAR DE CRISTO A LOS JÓVENES’
Bruno Forte
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

Esta sugerente reflexión de Bruno Forte tiene como finalidad la formación de jóvenes animadores de pastoral que deseen ser testigos de esperanza para otros jóvenes, en sus propios ambientes, y a un amplio sector de lectores que trabajan en el acompañamiento a los jóvenes, la pastoral vocacional y juvenil. El autor nos invita a seguir convocando, a separar la verdad de la máscara, a realizar la propuesta evangélica en este tiempo de crisis, siguiendo el soplo del Espíritu y siendo discípulos del Único, testigos del sentido y siervos por amor.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘EL JOVEN EN EL CENTRO’
Salvatore Curró
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

La hipótesis sobre la que se basa este estudio es que cada joven, cada persona, en la riqueza de su humanidad y en las relaciones concretas de reciprocidad que construye, es el lugar donde Dios habla y actúa profundamente. La persona llamada por Dios está en el centro. Esto viene antes de cualquier objetivación: la organización pastoral, la finalidad de la Iglesia y de las instituciones educativas, los proyectos, etc. Las objetivaciones son solamente mediaciones y se analizan sólo a partir de la centralidad de la persona y de su propia historia.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘LA PALABRA DEL DOMINGO Y FIESTAS’
Mari Patxi Ayerra y Álvaro Ginel
EDITORIAL CCS
MADRID

Comentario y oración. Reflexiones y oraciones para preparar la homilía y hacer oración sobre los textos litúrgicos de cada día festivo.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘LA HOMILÍA DOMINICAL’
Fidel Aizpurúa
EDITORIAL CCS
MADRID

La Palabra de Dios de los domingos y fiestas. Esquemas para desarrollar la homilía de cada día festivo del Ciclo B. Sigue el esquema: constatación, iluminación de la Palabra, reflexión, profundización y conclusión.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘EL EVANGELIO EN EL CIBERESPACIO’
Pierre Babien y Angela Ann Zukowskix
EDITORIAL PPC
MADRID

Este libro es un ejemplo vivo de las formas de evangelizar en los albores del siglo XXI. Ha sido escrito en el mercado del mundo. Ambos autores dirigen institutos de aprendizaje de la comunicación, centros ecuménicos internacionales donde personas de 120 países han venido a formarse.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘IMÁGENES PARA EL AÑO LITÚRGICO. CICLO B’
Steve Erspamer
EDITORIAL PPC
MADRID

Abrir este libro se parece mucho a entrar en una gran catedral: allá hacia donde uno se vuelva, queda atrapada su mirada, agraciado su corazón y cuestionada su mente por los grandes misterios de la fe, por los hombres y mujeres santos de nuestra tradición y por los símbolos que han configurado de generación en generación las esperanzas y creencias cristianas. Este libro contiene cientos de ilustraciones deliciosas y atractivas, muy útiles para boletines, cancioneros, programas litúrgicos, calendarios y folletos de mano para cada tiempo y domingo del año litúrgico. Un libro dirigido especialmente a párrocos o coadjutores, maestros, catequistas, encargados de pastoral, coordinadores de liturgia, etc.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘BAJO LAS ALAS DEL DIOS DE ISRAEL’
Anna Maria Cànopi
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

Como el grano de mostaza de la parábola evangélica, el libro de Rut es uno de los más breves de la Sagrada Escritura y tal vez uno de los menos comentados en la tradición patrística; pero su potencial de vida es tal, que conduce hacia horizontes insospechados de luz y de esperanza a quien lo lee con fe.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘CONSTRUIR LA CASA SOBRE ROCA’
Anna Maria Cànopi
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

Estas parábolas nos ofrecen, en síntesis, una enseñanza fundamental: durante la vida nos encontramos con numerosas ocasiones en que hemos de tomar una decisión. Aunque a nuestros ojos puedan parecer de poca importancia, no hay que descuidarlas ni afrontarlas con ligereza. Porque en cada instante se decide para la eternidad.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘JUNTOS SOMOS MÁS QUE DOS’
Mari Patxi Ayerra y José Luis Cortés
EDITORIAL PPC
MADRID

Este libro es el conjunto de cosas que una madre le dice a su hijo cuando va a iniciar su vida de pareja. Le cuenta lo que le gustaría que alguien le hubiera dicho a ella y se lo dice desde su aprendizaje de los cuarenta y tantos años de vida en pareja y en familia.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘INMIGRANTE Y CIUDADANO’
Emilio José Gómez Ciriano y Nicole Fuchs
EDITORIAL PPC
MADRID

La inmigración presenta muchos retos a la sociedad que, si se afrontan debidamente, llevan sin duda a un enriquecimiento y desarrollo creativo, y, sin embargo, si no son planteados de modo adecuado, pueden causar muchos problemas, crear situaciones de injusticia permanente o estructural y llevar a los grupos humanos a situaciones en las que la desigualdad social, la estigmatización y el desprecio de los diversos grupos humanos se presenten como fenómenos normales e incluso naturales.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘REVERDECERÁ’
Marcía Moya
EDITORIAL ANUDANDO
QUITO (ecuador).

“A través de los poemas recogidos en este libro ‘Reverdecerᒠse saborea una profunda espiritualidad en la observación de las personas queridas, en los coloridos de los paisajes andinos, en los sabores y perfumes de las sensaciones vividas. Esta antología de poemas es como una biografía de una mujer que mantiene viva la antorcha de la esperanza con ilusiones y sueñois en un mundo violento y diariamente violentado. De esta manera, Marcia quiere también hacer su aporte a la teología feminista” (Helmut Renard en la introducción del libro).

Para más información: anudando@ecuanex.net.ec---

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‘TRANSMITIENDO EL CUERPO DEL CONOCIMIENTO’
Marcía Moya
EDITORIAL ANUDANDO
QUITO (ecuador).

El presente libro intenta actualizar conceptos de la hermenéutica feminsta para despertar hacia una “nueva conciencia de mujeres”, donde el conocimiento ayude a uvicarnos como personas enmarcadas en un proceso socio-histórico y así recrear también por medio de las marcas del cuerpo, el “ombligo”, el recuerdo de que somos nacidas y nacidos de otras mujeres.

Para más información: anudando@ecuanex.net.ec

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‘DE RATZINGER A BENEDICTO XVI’
José Catalán Deus
EDITORIAL ESPEJO DE TINTA
MADRID

Joseph Ratzinger parecía predestinado a llegar a lo más alto. Siempre quiso ser sacerdote, siempre quiso ser teólogo, siempre quiso enseñar las verdades de su Iglesia. En su vida no hay vacilaciones sino una vocación inamovible de revivir la tradición, de avanzar reafirmando las esencias, del sentido del deber. Al llegar el año 2000, implantado el «wojtylismo», hubo que asegurar la continuidad de este proyecto histórico. Y contra todo pronóstico, el amigo de confianza y el sostén doctrinal tuvo que protagonizar la sucesión de Juan Pablo II. Aproximarse a su biografía es descubrir un triunfador nato, un puño de hierro en guante de terciopelo. Conociendo su vida y analizando las primeras semanas de su pontificado podremos detectar las claves de su papado.---

Para más información: pedidos@espejodetinta.es

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‘JOSÉ DE LA ESCUELA BUENA’
José Luis Cortés
EDITORIAL PPC
MADRID

Un cómic de Cortés que narra la trayectoria de José de Calasanz y las motivaciones profundas que le animaron en la creación de una buena y nueva escuela: la primera escuela gratuita de Europa.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘CUANDO VAYAS A ORAR…’
Mª Dolores López Guzmán
EDITORIAL CCS
MADRID

Guía y ayuda para adentrarse en la oración. Guía pedagógica para quien desee iniciarse o iniciar a otros en el camino de la oración.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘AUTORIDAD Y OBEDIENCIA EN LA VIDA RELIGIOSA HOY’
José Rovira
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

El autor de este cuaderno no ofrece sólo una visión teológica y antropológica del sentido de la obediencia en la vida religiosa, sino que desciende a la arena de la complejidad que se da en las relaciones diarias entre los miembros que componen la comunidad y la autoridad de la misma: la actitud de partida, el carácter propio, el diálogo, la prudencia, la temporalidad del cargo, el autoritarismo y la dejación de responsabilidad.... Servirá para fortalecer una relación más fraterna, humana y responsable entre la autoridad y la comunidad.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘MECHA Y CANDÍL’
Alejandro Fernández Barrajón
EDITORIAL PAULINAS
MADRID

Abrir sus páginas es adentrarnos en una aventura apasionante, la de la llamada y la misión a ser felices y comunicar esa felicidad a los demás. Necesitamos recuperar el ‘encanto’ de la Vida Consagrada. Para ello tal vez tengamos que abandonar nuestras viejas rutas, nuestras despensas abarrotadas de seguridades, para afrontar el descampado de lo cotidiano”.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘NUESTRAS RELIGIONES’
Angela Weinhold
EDITORIAL ELFOS
BARCELONA

Libro ilustrado, con ventanitas sorpresa para invitar al niño a participar activamente. Trata de las principales religiones: hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islamismo. Los textos bajo las solapas explican con más profundidad y detalle los diversos temas. El libro defiende la comprensión y el respeto por las creencias de otras personas, con ello desea contribuir a consolidad la paz en el mundo. Hermosa y útil herramienta para padres y educadores y, por supuesto, para los más pequeños.

Para más información: elfos-ed@teleline.es

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‘PASATIEMPOS Y JUEGOS PARA LA CLASE DE RELIGIÓN’
Ricardo Davico y Rosa Mac-Mahón
EDITORIAL CCS
MADRID

Recursos para la clase de Religión y la catequesis. Sigue el orden de los libros del Antiguo Testamento y de la cronología de la vida de Jesús. Niños/as de 6 a 9 años.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘EL SANADOR’
CD.Hermano Seamus
PRODUCCIONES DE LA RAIZ
ASTURIAS

Aquí encontrarás música de sanación. Déjala que fluya a través de ti. Relájate y esta música traerá calma a tu alma y paz a tu corazón

Para más información: delaraiz@delaraiz.com

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‘PUNTO DE PARTIDA’
CD. Amparo Alonso
EDITORIAL SAN PABLO
ASTURIAS

Punto de partida se fue gestando hace mucho tiempo y se ha visto enriquecido por el trabajo que últimamente ha realizado la autora en África, un continente que forma parte esencial de cada tema y a cuyos pueblos va dedicado este disco. Los temas hablan de la vida de una manera poética y profunda, haciendo sencilla su complejidad: habla del ritmo de los días y las noches, de la soledad y la compañía, del desencanto y del amor, del bullicio y del silencio, del camino y de sus huellas, de las dudas y las certezas, de los deseos, la ternura y la pasión. Los arreglos musicales dan prioridad al acústico e incorporan ritmos de influencia africana. Un disco de una gran calidad en la que han participado artistas de altura, hecho para disfrutar de buena música, conocerse uno mismo, aprender de lo sencillo y compartir con los desfavorecidos.

Para más información: editorial@sanpablo-ssp.es

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‘PAREDES QUE DAN GLORIA A DIOS’
DVD. VV.AA.
AGUSTINOS RECOLETOS
ROMA - MADRID

Esas paredes son, por una parte, las de la capilla funeraria de san Nicolás, en el convento agustino de Tolentino (Italia) y, por otro, las de la cripta a él dedicada en la parroquia madrileña de Santa Rita (Gaztambide, 75). Unas y otras están por entero recubiertas de pinturas relativas al Santo: las italianas se remontan al siglo XIV, y son obra del maestro Pedro de Rímini y su equipo; las de la parroquia de Madrid las pintó Juan Barba a finales de los años 50 del pasado siglo. El documental sobre las primeras, dura 45 minutos; el segundo reportaje, 28. Los dos se presentan en cuatro lenguas: español, inglés, portugués e italiano.

Para más información: www.agustinosrecoletos.org

cuarenta años

cuarenta años

- A LOS 40 AÑOS DEL VATICANO II
- EL VATICANO II Y NOSOTROS

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A LOS 40 AÑOS DEL VATICANO II
EVARISTO VILLAR, teólogo
MADRID.

ECLESALIA, 05/12/05.- Desde los sectores más renovadores del catolicismo frecuentemente se siguen haciendo grandes elogios de un Concilio -el Vaticano II- que se clausuró hace ahora justamente 40 años (08/12/1965). Y no sin razón, porque, aunque estos eventos, organizados por las instituciones generalmente desde arriba, suelen ser antes un punto de llegada que de partida, el Concilio Vaticano II, como es sabido, rebasó en muchos aspectos esta norma. En este sentido, tanto como punto de llegada (final de la Contrarreforma), o como punto de partida (“aggiornamento” de la Iglesia y encuentro con la modernidad) el Vaticano II seguirá siendo para los cristianos (y no sólo para ellos) un referente de enorme interés.

Para enfocar bien este asunto deberíamos recordar someramente la necesidad de reforma con que la Iglesia católica llega a la segunda mitad del siglo XX. Lastrada por el peso de una tradición secular que la asfixia y paraliza, pero removida interiormente, a su vez, por la presencia soterrada de un impulso renovador que pugnaba por salir a flote, la Iglesia está atravesando esa tensa calma que suele preceder a momentos de gran agitación. En esta situación se reproduce en ella el habitual conflicto que surge siempre entre el inmovilismo del poder que se asienta sobre posiciones doctrinales bien amarradas y los movimientos renovadores que, en contacto con otras realidades, pugnan por cambiar la situación. El conflicto aflora ahora en la Iglesia cuando el mejor conocimiento de sus fuentes (la Sagrada Escritura y la Patrística) y el mayor contacto con el mundo real hacen ya inviables la forma y estilo que se habían venido imponiendo durante siglos. La contrarreforma (o respuesta católica a la reforma luterana del siglo XVI), que se había mantenido sobre las investidas de la Ilustración (s. XVIII) y del modernismo (s. XIX), se desmorona ahora como un castillo de naipes ante los incontenibles avances socioculturales y científicos de la segunda mitad del siglo XX. Desde todos sus ángulos se está necesitando otra forma de Iglesia que acoja y ampare su dinamismo interno y proyecte otro modo de presencia cristiana en el mundo.

En este contexto, fue providencial la llegada del Papa Roncali, Juan XXIII, que, recogiendo fielmente las aspiraciones del momento, decidió “abrir las ventanas de la Iglesia para respirar aire fresco”. Y, ante la sorpresa general, anunció la convocatoria de un Concilio (25-01.59) para responder a la pregunta “Iglesia de Dios, ¿qué dices de ti misma?”, y, también, para redefinir su misión en el mundo. Una misión que luego, durante el desarrollo del Concilio, se fue perfilando como presencia cristiana entre los gozos y angustias de la humanidad, singularmente entre los más pobres y excluidos (Gaudium et Spes 1).

No es este el lugar para hacer un pormenorizado balance de los resultados de este empeño. Pero es justo reconocer que, si las tres grandes apuestas del Vaticano II (la reforma interna de la Iglesia, la unión de las Iglesias cristianas y la presencia “profética” en la mundo) no han llegado a producir el fruto que se esperaba, su mayor responsabilidad no habría que echarla sobre el aula conciliar donde se encubaron, sino sobre la aplicación que se ha hecho de las mismas en el posconcilio. Precisamente, del espíritu que reinó en el aula conciliar afirmó Pablo VI, al clausurar el concilio (el 8 de diciembre de 1965), que “aquella antigua historia del buen samaritano había sido el ejemplo y la norma, según la cual se ha regido la espiritualidad de nuestro concilio”. Y, sobre la aplicación que de todo esto se ha hecho en el posconcilio, para nadie es hoy ninguna novedad afirmar que ha estado marcada por la involución y un restauracionismo, que se ha pretendido reimplantar nuevamente la contrarreforma y época de la cristiandad.

Pero no haríamos honor a la verdad si no dijéramos, después de todo esto, que esas mismas voces, que no han escatimado elogios al decisivo impulso que el Vaticano II dio a las grandes transformaciones sociopolíticas, culturales y religiosas del pasado siglo, reconocen ahora, ante los retos que el nuevo milenio nos está planteando (y no sólo a los cristianos, sino también al resto de las confesiones religiosas y a la misma conciencia humana), sus lagunas o insuficiencias. Pues, si es cierto que los cambios en nuestra época se suceden en forma vertiginosa, no parece menos cierto que hoy, más que a una época de muchos cambios, a lo que estamos asistiendo es a un “cambio de época”. Y esto nos pilla, en cierto modo, desprevenidos. Porque éste “cambio epocal” no sólo nos enfrenta a problemas cuantitativamente numerosos, sino, a situaciones que, en gran medida, son cualitativamente diferentes, nuevas.

En este sentido, no le podemos exigir al vaticano II lo que él no puede dar. Surgido en una época aun no globalizada (por lo que a nosotros toca, en plena vigencia del “nacional-catolicismo”), ni las preocupaciones, ni los objetivos, ni los medios con que contaba podrían haber elaborado respuestas adecuadas a las nuevas situaciones. Su mejor aportación -amén de su proyección de una nueva imagen de Iglesia- es sin duda su decidida apuesta por la presencia pública de la Iglesia, y de forma “samaritana”, en el mundo y su voluntad de colaborar con todas las instancias, y con talante inclusivo y renovador, en la difícil solución de los grandes problemas que aquejan a la humanidad. En consecuencia, para los nuevos desafíos de hoy estamos necesitando nuevas respuestas que sólo como inspiración podemos recoger del Vaticano II. Me voy a referir sólo a los dos retos que considero de mayor calado. (Para muchos autores no se trata de dos problemas enteramente nuevos, sus raíces vienen de lejos y ya existían, en forma larbada, durante la época del Concilio. Pero éste no pudo abordarlos. Por esta razón se piensa que el Concilio llegó insuficientemente y tarde a la cita con la historia: llegó a la modernidad cuando ya el mundo (occidental) estaba transitando las vías de la postmodernidad.

En primer lugar, el reto que supone para la conciencia humana la existencia de inmensas masas de pobres que la globalización de la economía neoliberal ha dejado al descubierto. A esta nueva situación hemos llegado como final desafortunado de la “guerra fría” o guerra de confrontación geopolítica entre los dos grandes sistemas del momento, el capitalismo y el socialismo. Con el triunfo inapelable del primero, cuyo símbolo podemos advertir en “la caída del muro de Berlín” (1989), se impone un único sistema económico (¿y político?), no social, el “sistema mundo” que ha clausurado el “ciclo de emancipaciones nacionales” que venían defendiendo su supervivencia y libertad en décadas anteriores (singularmente en Centroamérica y el Caribe). Ahora todo ha quedado bajo la hegemonía inapelable de un mercado controlado por los grandes intereses del capital. Un mercado que excluye, por principio, a todos y a todas los que no tienen nada que mercar. Es decir, esa “inmensa masa de pobres” que malviven entre la resignación, la desesperación y la ilusión de alcanzar algún día ese mínimo de bienestar que hoy día el sistema –que protege nuestra comodidad- les está negando.

Pues bien, para abordar esta nueva situación, que afecta a las tres cuartas partes de la humanidad, no se pueden encontrar recetas en el vaticano II. (Y esto a pesar de su gran Constitución Gaudium et Spes, uno de los documentos, de inspiración religiosa, más brillantes de pasado siglo). Tampoco la Teología de la Liberación, que se desarrolló a partir de la década de los 70 en América Latina, directamente inspirada en el mismo Vaticano II, puede, desde su ámbito eminentemente sectorial, ofrecer respuestas adecuadas a este magno problema de la entera humanidad.

El otro botón de muestra es la presencia en escena de las muchas religiones, o del pluralismo religioso. Aunque las religiones ya estaban ahí, algunas desde hace milenios, su epifanía en el horizonte actual es un fenómeno nuevo, no enteramente desvinculado de las masas de pobres que señalábamos en el punto anterior. Porque, si el sistema mundo nos ha puesto ante los ojos las masas de pobres que existen en el planeta, estos mismos pobres nos han descubierto las muchas religiones que existen en el mundo. Porque a nadie se le escapa que es entre los pobres donde las religiones tienen mayor audiencia. Y, a su vez, que son las religiones, todas las religiones, las instituciones que, por regla general, muestran mayor “preferencia” hacia los pobres y los que sufren. De este modo, los muchos pobres, dejados a la intemperie por la globalización neoliberal, han puesto de manifiesto, a su vez, las muchas religiones. (Y no entramos ahora a verificar si las religiones empujan a los pobres a liberarse de su situación, a la construcción de un mundo otro -como axioma cristiano desarrollado por la Teología de la Liberación-, o, más bien, los están llevando a la resignación y a la pasividad, lo que las convertiría en verdadero “opio del pueblo”, como ya denunció Marx).

Pues bien, siendo honestos, tampoco este magno problema de relación de la Iglesia católica con el pluralismo religioso se puede resolver hoy desde las aportaciones del vaticano II. Sus máximas apuestas, en este terreno, fueron por el ecumenismo (constitución Unitatis redintegratio), que clama por la unidad de las iglesias cristianas, pero manteniendo la primacía de la Iglesia católica sobre el resto de las “iglesias hermanas”; y por el inclusivismo que refleja el decreto Nostra aetate sobre la relación con las religiones no cristianas. En definitiva, este nuevo fenómeno “del pluralismo religioso”, que pone en cuestión el monolitismo cristiano, exige un nuevo tratamiento que establezca unos mínimos éticos desde donde abordar entre todas las religiones el compromiso con la justicia en el mundo y la defensa de los derechos humanos y ecológicos.

Termino. ¿Un nuevo concilio ante los nuevos retos? Siempre será mejor abordar directamente los problemas que resbalar sobre los mismos o dejarlos pudrir indefinidamente. La historia no asumida vuelve siempre reivindicando sus derechos. Pero los problemas señalados anteriormente son de tal magnitud que parecen superar la misma capacidad de la Iglesia católica para abordarlos en solitario. Tanto más cuanto que la actual situación por la que está atravesando ella misma (con una práctica de la democracia interna y un respeto a los derechos humanos discutible y discutido) no parece ofrecer garantías suficientes para enfrentarlos con un mínimo de objetividad y realismo en un nuevo concilio. En este sentido, es loable el esfuerzo que están desplegando algunos colectivos católicos (entre ellos Proconcil) para reclamar “un proceso conciliar participativo y corresponsable” en la Iglesia católica. Pero los desafíos parecen tan urgentes y desmesurados que van a exigir la colaboración de todas las religiones y de toda conciencia humana para resolverlos.

No tenemos, es verdad, ninguna solución mágica para responder a sus demandas. Pero si -mientras vamos rastreando entre todos el camino más práctico y realista- se nos fuera permitido soñar, yo soñaría con un escueto parlamento de todas las religiones del mundo dirigiendo a la humanidad una breve carta como esta:

“Querida humanidad: Estamos teniendo noticia de que nuestros fieles se están implicando conjuntamente y con los pobres en la defensa de la justicia que maltrata el capitalismo neoliberal. Y esto nos agrada porque nos parece el mejor camino para establecer la paz. Por otra parte, sabemos también que estos mismos fieles se están imponiendo el máximo respeto a los derechos humanos en el interior de cada una de las instituciones a que pertenecen. Y esto nos vuelve a llenar de satisfacción porque entendemos que, por vía de ejemplaridad, puede ser otro camino que atraiga al resto de las instituciones humanas al reconocimiento de la dignidad e igualdad de los hombres y mujeres que poblamos actualmente el planeta. Nosotros, como portavoces oficiales de todas las religiones del mundo, te anunciamos estas buenas noticias que creemos inspiradas por el mismo Dios. Enhorabuena”… Pero, claro, esto es sólo un sueño. ¡Qué lástima! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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EL VATICANO II Y NOSOTROS
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Profesor de Moral Social Cristiana
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 05/12/05.- El 8 de Diciembre de 1965 tuvo lugar en Roma la solemne clausura del Concilio Vaticano II. Han pasado 40 años. La gente que no pertenece a la Iglesia, o que se ha ido alejando de ella, o que no está para muchas cavilaciones históricas, no tiene una idea clara de lo que el Concilio ha significado para nosotros. Hablo desde dentro del cristianismo católico.

Con ocasión de tan magno acontecimiento, muchas miradas van a volverse hacia ese Concilio, queriendo apresar alguna clave que explique y recupere el potencial de aquella “conversión” eclesial. Especialistas e historiadores tiene la Iglesia que nos han de aclarar con detalle lo que aquel Concilio quiso ser, pudo ser, fue de hecho o se frustró. Me gusta saber del pasado, pero temo que la Iglesia mire demasiado hacia ese tiempo y que lo haga con añoranza y pena, y hasta arrepentida de haberlo abandonado. Tengo la impresión de que nos gusta celebrar mucho las bodas de plata y oro de casi todo, conmemorar los centenarios de maravillas de nuestra historia, pero siempre de algo que fue y ya no es, ni va a ser. En castellano sencillo, que miramos demasiado hacia el pasado y lo celebramos con la fruición de quien piensa, “en mis tiempos...” Pero, ¿tus tiempos no son éstos? O, ¿es que hay otros tiempos?

Personalmente viví la Clausura de ese Concilio sin enterarme de nada. Era un niño que no podía valorar lo que allí sucedía. Apenas si me queda el recuerdo de que nos regalaron varios televisores que ya no salieron del Seminario. Ésta fue mi ganancia. No es pequeña.

El Concilio es un bosque de ideas y propuestas, pero, si se me permite elegir entre ellas, hay una que me tiene atrapado desde hace años. La manera de entender la Iglesia su relación con el mundo y, por tanto, el modo como la Iglesia se entiende a sí misma y entiende al mundo, es algo que me parece fundamental. En términos muy sencillos, nosotros respondemos estas cuestiones, no sólo, pero sí muy principalmente, con estas palabras: La Iglesia es Pueblo de Dios en medio del mundo, en el mundo de su tiempo, dentro de él, como su compañera de historia y testigo de Jesucristo. Ella existe para evangelizar, es decir, ofrecer el Evangelio, celebrarlo y encarnarlo, con especial sensibilidad hacia los pobres, en obras de misericordia y solidaridad, convirtiéndolo en un testimonio que apela a la libertad y al corazón de todos. Teológicamente es mucho más complejo que esto, pero, sin esto, nada tiene sentido cristiano en Teología.

Cuando la gente “ajena” a la Iglesia oye estas cosas, puede pensar que estamos locos. Piensa que soñamos con “angelitos” o que añoramos un pasado de predominio sociológico del cristianismo que ya no volverá. Seguramente nosotros les hemos dado esta impresión. Yo mismo reconozco haber vivido durante años con la convicción de que el problema principal del cristianismo católico era su modernización. Creía que de lograrla, reverdecerían viejos laureles. Pensaba, no obstante, que no sería fácil, porque lo moderno era muy fuerte y avanzado, y nosotros, muy temerosos y envejecidos. Ha pasado el tiempo, y nosotros somos muy temerosos y seguimos envejecidos, pero lo moderno ha sido muy cuestionado, y es muy justo hacerlo. Claro está que según y cómo. Pero lo que me importa decir ahora es que estamos recuperando la confianza de quien sabe que tiene una Buena Nueva que ofrecer y que el anhelo de sentido es tan perenne en el ser humano como su propia existencia. Y que estas dos realidades imperecederas tienen oportunidades intactas de encontrarse en el corazón de millones de personas, si hay quien dé testimonio de haberlo logrado noblemente.

Pero el Concilio no pudo prever todo el cambio cultural que llegaba y nosotros nos hemos despistado en esta tarea fundamental. El Concilio, hace cuarenta años, previó que nuestro interlocutor en Europa era el hombre y la mujer de conciencia moderna y autónoma, el que ha superado una minoría de edad intelectual, política, religiosa y hasta moral. Así lo pensaron muchos y así nos lo enseñaron. Y, en buena medida era cierto. Con tanta sinceridad lo vieron y dijeron los mejores teólogos y obispos, que muchos otros, los más conservadores, se han vaciado por desactivar los principios filosóficos y teológicos que impulsaron a la Iglesia en este diálogo pastoral con el mundo moderno. Los conservadores siempre han querido volver a los “cuarteles” de invierno y nuestras dificultades con la modernización las han interpretado como la prueba de su éxito. Pero también éstos se equivocan en su propósito y estrategia, y se equivocan más, y son prisioneros de la misma tesis sobre la modernización. Tanto quienes pensábamos que la salida era la modernización sin más, como quienes piensan que la salida es evitarla a toda costa, erraríamos si no percibiéramos la novedad cultural de nuestro tiempo. El Concilio no pudo prever, pero nosotros sí, y estamos obligados a hacerlo, que tenemos delante por primera vez a hombres y mujeres que, en muchos casos, no se reconocen religiosos. El anhelo de sentido, de felicidad o de trascendencia, no se plasma en ellos, en su consciencia, como inquietud religiosa, sino directa y explícitamente como indiferencia, ausencia o silencio. Esta novedad entre muchos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sitúa al cristianismo en un escenario totalmente imprevisto, de manera que cabe decir que vivimos un tiempo tan complicado como la primitiva evangelización en el Imperio Romano. Quizá hasta más difícil, pues aquellos destinatarios del primitivo cristianismo eran siempre gentes con alguna creencia religiosa, la que fuera, pero gentes con conciencia religiosa y fe explícitas. Por primera vez, el cristianismo se aviene a ser Pueblo de Dios en medio del mundo, entre gentes que no reconocen sentido alguno a la palabra religiosa. Y no valen salidas en falso, aunque dignas, como la que apela a los cristianos anónimos o al consumismo y la patria como religión de sustitución.

Por dónde sacar esto adelante es la cuestión que todos tenemos en mente. Algunos de entre nosotros aspiran a la vuelta atrás, y lo hacen con cierto éxito, pero a mí me parece que ese cristianismo es poco de Jesús, poco cristiano. Le suele faltar la Encarnación. Me recuerda a los toros, a los que no tengo afición alguna, pero que he observado cómo se refugian contra las tablas para aguantar más tiempo de pie.

Tengo más esperanza en dos intuiciones que apunto para concluir. La primera es que dentro de la Iglesia recuperemos intensamente el cristianismo de Jesucristo, con su relación radical con el Padre y con los Pobres; todos los cristianos iguales en dignidad, hombres y mujeres iguales en derechos y deberes, todos iguales para el servicio al mundo en la diversidad de ministerios y carismas. La segunda, que ofrezcamos la buena nueva de Jesucristo como lo que es, buena noticia del Amor y Gratuidad de Dios. Como en estas dos pautas estamos muchos, me apunto a destacar una tarea primordial. Esa buena nueva tiene que lograr un mínimo reconocimiento cultural, es decir, que la sociedad actual europea la reconozca bien avalada por sus prácticas humanizadoras y bien expresada en su lenguaje teológico. En cuanto a la importancia de lo primero, todos estamos de acuerdo en la Iglesia, si bien discutimos sobre cuándo nuestras prácticas son humanizadoras. En cuanto al segundo aspecto, hay en la Iglesia muchas reservas hacia la necesidad de la Teología. Tengo para mí que si la Teología no consigue algun tipo de aceptación cultural entre los saberes humanos, en una sociedad tan mediática como la actual, es imposible que el discurso cristiano resuene significativo entre las generaciones más jóvenes. Necesitamos una atmósfera “cultural” y “mediática” donde el discurso religioso y cristiano merezcan respeto teórico. El respeto a la práctica solidaria cristiana, todos lo tienen, pero el teorético, si es con la forma de catecismo y dogma, apenas es aceptado, y si no es así, la racionalidad moderna no tiene costumbre de tomarse en serio el pensamiento cristiano. Muchos confían en que éste sea el servicio de la enseñanza religiosa escolar, pero si la cultura actual no admite entre los saberes dignos a la teología y las ciencias de la religión, o éstas no lo intentan, en cuanto los niños y niñas crezcan dejarán la fe como referente vital o la mantendrán como referente sociológico y privado. Sin llegar a la cultura, entendiendo por tal ese conjunto de ideas y pautas reconocidas como razonablemente sabias por una sociedad, y esto de manera espontánea, no es posible un anuncio significativo de la buena nueva de Jesús hoy. El Concilio no lo pudo ver, pero nosotros sí. Debo terminar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

iglesia sacramento

iglesia sacramento

NUESTRA IGLESIA: ¿SACRAMENTO DEL DIOS DE JESÚS?
XABIER ASKASIBAR, Comunidades Fe y Justicia
BILBAO.

ECLESALIA, 01/12/05.-Para todas las personas que formamos nuestra Iglesia, y especialmente para quienes tienen mayor responsabilidad en su marcha, resulta un deber ineludible el preguntarnos, en cada momento histórico, si la Iglesia está siendo fiel a su misión en el mundo y en la historia, si está respondiendo con sus dichos y con sus hechos al reto de ser comunidad anticipatoria de la promesa salvadora de Dios para todos los seres humanos, al reto de ser testigo vivo de la esperanza abierta con Cristo resucitado.

Dicho de otra forma, debemos preguntarnos si nuestra Iglesia, el Pueblo de Dios, está siendo sacramento del Dios de Jesús, signo de la presencia de Cristo. Esta concepción de la Iglesia como sacramento, que estuvo muy poco difundida hasta convertirse en un elemento central de la eclesiología del Vaticano II, nos interpela sobre si la Iglesia es traslúcida para dejar entrever algo de lo divino. Porque la Iglesia no es sólo un don, que sin duda lo es, sino también una tarea. Y por eso la cuestión que debemos poner encima de la mesa, como bien plantea Lucas, no es si Jesús fundó la Iglesia o no, sino cómo debe ser la Iglesia si quiere estar fundamentada en Jesús, si quiere traslucir, hacer visible a Jesús y al Dios que Él mismo nos mostró. En este sentido, la Iglesia no está definida desde un principio, sino que es un proceso dinámico que se va haciendo realidad en la historia. La Iglesia, como Cristo, es camino y éxodo, siempre peregrina. Es, como he dicho, don y tarea a la vez, pues debe actualizar el misterio de la salvación de Cristo, debe posibilitar el encuentro entre Cristo y el ser humano.

Y, sin duda, el mejor baremo que tenemos para medir el grado de fidelidad de la Iglesia a esta su misión es el propio Jesús, el ejemplo de lo que dijo e hizo en su vida, tal y como lo conocemos a través del Evangelio. Y es ahí donde surgen, en mi opinión, grandes interrogantes y no pocas contradicciones con nuestra Iglesia hoy, como las ha habido, por desgracia, a lo largo de la historia.

Por comenzar con un ejemplo actual, nuestra Iglesia condena a las personas homosexuales, que ni pueden ser sacerdotes, ni recibir la comunión, ni pertenecer a la Iglesia. Y yo me pregunto: ¿esta Iglesia es sacramento universal de salvación, es decir, el signo de la salvación que Dios realiza en el mundo entero, y testigo de esperanza para todos los seres humanos? Uno de los muchos esquemas que Jesús rompió fue la simetría de condena y salvación que imperaba en la concepción religiosa de su tiempo, en favor de una nueva simetría de gracia y salvación. Es cierto que Jesús habló de juicios y castigos, como no podía ser de otra forma en su época. Pero lo novedoso de Jesús y lo que revela auténticamente su perspectiva es su anuncio de gracia y perdón gratuitos, de una misericordia de Dios gratuita y universal. Jesús subraya y anuncia la intervención de Dios como noticia buena para todos. Dios es voluntad de bien y sólo es voluntad de bien. Frente al castigo, aparece la gracia y el perdón que permiten a la persona convertirse y nacer de nuevo. El Dios de Jesús es un Dios que es salvación, y por eso sus primeros destinatarios y quienes mejor acogieron su mensaje fueron quienes estaban más necesitados de ella, quienes eran marginados e indignos para la sociedad y para las autoridades religiosas. ¿Por qué se empeña la Iglesia en condenar y en cerrar puertas, en vez de ser catalizadora de la gracia y del amor de Dios, en vez de ser buena noticia, evangelio, para todos?

En este sentido resulta tremendamente contradictorio la “facilidad” con la que Iglesia prohíbe la comunión a un amplio abanico de personas que van desde los homosexuales hasta quienes apoyan determinadas posiciones políticas que no estén de acuerdo con la estricta moral católica, pasando por divorciados, y un largo etcétera. ¿No es terrible prohibir la comunión, el pan compartido, el cuerpo y la sangre de Jesús? ¿Cómo podemos apartar de participar de la mesa del Señor a tantas personas, en nombre del Dios de Jesús, cuando una de las características que más significó la vida de Jesús fue, precisamente, su praxis de la comensalía como signo del Reino de Dios? Jesús acogía, acercaba y hacía sentirse acogida y digna a cada persona. En una sociedad que marginaba a muchos colectivos, el mayor signo de acercamiento y resocialización era la comensalía, la mesa abierta y compartida. Y Jesús potencia sentarse a la mesa sin exclusiones, acogiendo lo mismo a pecadores, fariseos, mujeres, o publicanos, entre otros. Una mesa de iguales, espacio de comunión y fraternidad, signo del Reino de Dios.

Por eso otra cuestión muy importante es el papel que todavía hoy se sigue asignando a la mujer en nuestra Iglesia forjada en la tradición patriarcalista. Una mujer colocada en un plano de desigualdad cualitativa que la hace, en el fondo, cristiana de segunda división. Y precisamente en el nombre de Jesús, que en su vida llevó a cabo una auténtica revolución en torno a la mujer, haciéndola protagonista de la historia, devolviéndole su dignidad, convirtiéndola en sujeto de derecho, minando las bases del sistema patriarcal de su época.

En cualquier caso, la contradicción global más evidente se produce al constatar que el rasgo fundamental de la vida de Jesús fue su opción por los pobres, los desheredados, los marginados, los apartados. La radical apuesta de Jesús por el ser humano, por la dignidad de todas y cada una de las personas, le llevó a compadecerse desde sus entrañas con quienes sufrían la injusticia y a hacer de la construcción del Reino de Dios su causa y el sentido de su vida. Porque el Dios de Jesús es el Dios del Reino, el Dios que escucha al pobre y que quiere implantar su justicia.

Y, sin embargo, parece que para quienes rigen nuestra Iglesia hay otras cuestiones más importantes, o por lo menos sobre las que se pronuncian con una mayor rotundidad y claridad: todo lo relacionado con la moral sexual y con la bioética, la negativa a que las mujeres accedan al orden sacerdotal, la exigencia del celibato para los sacerdotes, … Pero, ¿por qué no existe la misma rotundidad en la teoría y en la práctica de nuestra Iglesia oficial para denunciar que millones de personas se mueren de hambre por la prepotencia económica de unos pocos, para desenmascarar un sistema económico perverso que hace de las personas medios para conseguir el máximo beneficio, para cargar contra una carrera de armamentos potenciada desde la hipocresía occidental y que está destrozando tantos y tantos países del sur. Y, mirándose a sí misma, por qué no es nuestra Iglesia ejemplo inequívoco de austeridad y sencillez, desprendiéndose de tantas cargas y estructuras del pasado que sólo sirven, a los ojos de muchos, para deslegitimarla en su mensaje de apuesta a favor de los más necesitados.

Como escribía Moltman, “el Reino de Dios no existe por causa de la Iglesia, pero la Iglesia sí existe por la causa del Reino de Dios”. Y eso es lo primordial. Este debe ser el criterio y la medida de nuestra manera de mirar el mundo, como lo miró Jesús: desde los ojos del Dios de los pobres.

Por supuesto que, dicho todo lo anterior, no estoy negando los valores de nuestra Iglesia y su aportación fundamental para la humanización de nuestro mundo. ¡Cuántos cristianos y cristianas comprometidos intentar ser hoy sal y luz en medio de tanta tiniebla! Y es evidente también que los líderes de nuestra Iglesia tienen el deber de intentar iluminar tantas cuestiones que se nos presentan hoy y que afectan a la dignidad del ser humano. Pero lo que reivindico es que toda esta tarea se haga a la luz del Evangelio como coordenada fundamental, a la luz de la vida de Jesús como primer criterio de discernimiento. Que los acentos se pongan donde Él los puso, que se sea radical con lo que Él fue radical.

Y, sinceramente, creo que si fuera así de verdad, entonces nuestra Iglesia, al menos la que más se ve, no sería una Iglesia de condenas, exclusiones, desigualdades, autoritaria, vertical, barroca, seria y oscura, tibia en lo social y rígida en su concepción de la moral de la persona. La Iglesia que muchos soñamos y anhelamos sería una Iglesia de salvación y liberación, de vida y de encuentro, dialogante y abierta, alegre y festiva, transparente e igualitaria, horizontal y corresponsable, comprometida radicalmente contra la injusticia y en favor de un mundo nuevo, austera y despojada de vestimentas innecesarias, Buena Noticia y esperanza para todos los seres humanos. En definitiva, sacramento del Dios de Jesús en nuestra historia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

recuperar memoria

RECUPERAR LA MEMORIA HISTÓRICA
NÚRIA SAAVEDRA CASTRO
OVIEDO (ASTURIAS).

ECLESALIA, 30/11/05.- La Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes de 1971, entre otras muchas cuestiones, apostó por un sistema político democrático, criticando el Concordato de 1953 y renegando del nacional-catolicismo. Lo que hoy quiero destacar fundamentalmente de esta Asamblea es lo que se aprobó en la ronda de votaciones en torno a la proposición 34 de la ponencia primera, referente a la petición de perdón de la Iglesia: “Así, pues, reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos ministros de reconciliación en el seno de nuestro pueblo, dividido por una guerra entre hermanos”. Como creyente “formada en el Magisterio de la Iglesia”, mi conciencia me urge a recordar lo que ocurrió en el año 1971 y a instar a quien quiera a la reconciliación y a la unidad atendiendo y respetando la diversidad.

Un pueblo dividido y enfrentado no avanza, sino que se destruye; un pueblo que escucha, respeta y da oportunidades a la diversidad de opiniones, y que cree en la complementariedad de las opciones políticas y religiosas, camina por el sendero del respeto hacia sí mismo y hacia la construcción colectiva y continua de una sociedad que quiere ser integradora y no excluyente. Pero algunas personas o grupos quieren caminar solos desde su única verdad; históricamente, a esto se le denominó absolutismo y después dictadura, caracterizados ambos por la opresión y el monopolio que ejercieron.

La fe cristiana, como dijo Pablo VI en la Carta Apostólica Octogésima Adveniens “es muy superior a las ideologías”, el objetivo del cristiano es “vivir en una acción política concebida como servicio”, un servicio de encuentro y no de violencia (verbal y/o física) desde la humildad y el amor. También Juan Pablo II en Centesimus Annus nos dice que “la Iglesia no tiene modelos para proponer”, pero “ofrece, como orientación ideal e indispensable, la propia doctrina social”, cuyos principios fundamentales son la dignidad de la persona, la solidaridad, el bien común, la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes y la subsidiariedad.

Para finalizar, en mi opinión, si alguien quiere fundamentar sus opciones radicales violentas (en la calle, los despachos o los medios de comunicación) en la misión de la Iglesia se confunde o la está utilizando. El mensaje evangélico de Jesús y de la tradicional doctrina de la Iglesia católica romana ha sido y es de encuentro, libertad, escucha, diálogo, respeto, construcción desde el bien común y la diversidad. Esto es lo que yo aprendí, porque así me lo enseñó la propia Iglesia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

renunciar

RENUNCIAR A NUESTROS PRIVILEGIOS
GONZALO HAYA PRATS, gonzalohaya@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 29/11/05.- “Si tienes comida en la nevera, ropa en el armario, un techo sobre tu cabeza y un hogar donde dormir, eres más rico que el 75 % de la población mundial”.

Somos privilegiados, aunque a veces nos sintamos menos afortunados porque vemos a otros con un coche más potente, un chalet en la playa, o unas vacaciones más exóticas.

Nuestro privilegio se consigue con la explotación de las materias primas de otras regiones, con el hambre y la enfermedad de la mano de obra barata, o desechable. Nuestra tecnología utiliza minerales africanos, y nuestros pantalones se confeccionan en los talleres inhumanos de Asia.

En Francia se rebelan los hijos de inmigrantes que por su origen se ven excluidos en las selecciones de personal. No son pobres pero tampoco saben que son privilegiados, porque ven en los escaparates, en la televisión, o en los escalafones de la Administración, los bienes de los que ellos quedan marginados.

El modelo económico actual no sólo es injusto sino que aumenta la presión hasta que estallan las torres gemelas, Bali, la estación de Atocha, el metro de Londres, y los hoteles de lujo de Kuwait o de Amman.

Entretenemos el tiempo indagando las causas del enfrentamiento porque no queremos reconocer que la injusticia extrema provoca reacciones extremas.

El político que pretende cambiar estas reglas injustas se queda fuera del círculo en el que se mueve el dinero: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio. El poder económico se impone al poder político porque el poder político no se siente respaldado por nosotros, los ciudadanos. Eso hace posible que 500 ricos acumulen unos ingresos equivalentes a los de 416 millones de pobres.

No nos rebelamos contra el modelo económico porque, aunque en las últimas filas, somos privilegiados. Los políticos no proponen un modelo más justo porque perderían nuestros votos. Nosotros no presionamos a nuestros políticos porque supondría más impuestos, menos ayudas a la agricultura, y listas de espera más prolongadas. No queremos perder nuestros privilegios. Somos cipayos de nuestros colonizadores.

Los cristianos tenemos doble motivo para avergonzarnos. Acallamos nuestra conciencia, como la mayoría, creyentes o no creyentes. Además sustituimos la misión de Jesús –llevar la buena nueva a los pobres- por ofrendas, templos, y prescripciones humanas. Los profetas han sido desplazados por los supervisores (episkopoi, obispos).

Si los obispos de todo el mundo, y de todas las religiones, asumieran el clamor de justicia que brota de todas las religiones, y de todas las conciencias, el poder político de los pueblos se impondría al poder económico.

Si nuestro hermano tiene algo contra nosotros –y está claro que lo tiene- antepongamos la reconciliación, busquemos a Dios “en espíritu y en verdad” sin refugiarnos confortablemente en “el templo de Jerusalén” o en las bendiciones de Roma. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

relaciones

relaciones

RELACIONES (ECONÓMICAS) IGLESIA-ESTADO
Noticias de última hora
CARLOS LANUZA

ECLESALIA, 28/11!05.- Aparece un estudio económico, basado en los evangelios, en un contenedor de la Plaza del Pilar de Zaragoza, titulado: “Datos para la negociación de la deuda”.

Un vecino de esa localidad aragonesa ha encontrado, casualmente, un archivador en el que aparecen diversos estudios, entre ellos uno de índole económica que, con citas de los Evangelios, parece ir tasando las diversas actividades de Jesús a lo largo y ancho de Palestina, con precios, aparentemente, actualizados.

Dada la proximidad de las oficinas diocesanas, podría tratarse de un informe elaborado para el obispo, que recientemente había estado calculando la aportación anual de la Iglesia Católica Española a la sociedad y que en sus declaraciones a la prensa la había estimado en no menos de 3500 euros.

El citado vecino, residente en Zaragoza, que prefiere permanecer en el anonimato, ha hecho llegar estos documentos a la Agencia… (también prefieren permanecer en el anonimato, dada la índole la materia), la cual la ha puesto en circulación a través de la Red. Ofrecemos a nuestros lectores la primera página de este interesante documento.

Se puede comprobar la veracidad de los hechos citados, abriendo una Biblia y buscando el Evangelio según Mateo (mirar índice). La primera cifra es el capítulo del mismo. La segunda cifra es el versículo, donde se relatan las actividades sociales realizadas por Jesús en un período de 3 años.

Mt 7, 3 -> Curación de un leproso en la montaña: 3000
Mt 13 -> Curación del criado del capitán en Cafarnaúm: 2000
Mt 14 -> Curación de la suegra de Pedro en Cafarnaúm: 2500
Mt 15 -> Curación de muchos endemoniados y enfermos en Cafarnaúm: 12000
Mt 8,32 -> Curación de 2 endemoniados en la región de los gerasenos (descontando lo que hubo que pagar por la piara de cerdos) 100
Mt 9, 6 -> Curación de un paralítico en Cafarnaúm: 3000
Mt 22 -> Curación de una mujer con flujos de sangre en Cafarnaúm: 2000
Mt 25 -> Reanimación de una niña en Cafarnaúm: 2000
Mt 30 -> Curación de 2 ciegos en Cafarnaúm en Cafarnaúm: 4000
Mt 32 -> Curación de un endemoniado mudo en Cafarnaúm: 500
Mt 12,14 -> Curación de un hombre con el brazo atrofiado en una sinagoga: 2000
Mt 14,19 -> Comida a 5000 hombres, más mujeres y niños, en el campo: 30000
Mt 36 -> Curación de muchos enfermos junto al lago de Genesaret: 6000
Mt 15,28 -> Curación de la hija de la mujer cananea en Tiro (o en Sidón): 500
Mt 30 -> Curación de muchos cojos, ciegos, lisiados y sordomudos (lo mismo) 6000
Mt 35 -> Comida a 4000 hombres, más mujeres y niños (con pescado del día): 25000
Mt 17,18 -> Curación de 1 niño epiléptico en Cesarea de Filipo: 500
Mt 19,14 -> Actividades extraescolares con niños en Judea: 100
Mt 20,33 -> Curación de 2 ciegos en Jericó: 4000
Mt 22,21 -> Información-orientación fiscal en Jerusalén: 100
SUMA Y SIGUE --> 105300

Algunos se han preguntado: ¿Cuál sería, si es auténtico, la finalidad de un estudio de estas características?

¿Estaríamos ante lo que podría tratarse de una planificación, a medio o largo plazo, de una estrategia de lo que podría llamarse “aclaración de cuentas” con diversos Estados, por parte de la Jerarquía de una Iglesia Cristiana?

¿Estaríamos a las puertas de una posible demanda jurídico-económica, incluso de orden internacional entre, por ejemplo, la Iglesia Católica y el Estado de Israel?

Dado que Jesús, y más tarde sus discípulos, hicieron tantas cosas buenas en favor de la gente, primero en Palestina y después por todo el mundo, ¿ha llegado, según algunos obispos, el momento de reclamar por fin el pago de tantas actividades sanitarias, educativas, sociales, etc.?

Al final de ese Evangelio (cfr. 28,19) vemos que dice Jesús a sus discípulos: “Id y haced discípulos de todas las naciones... y enseñadles a guardar todo lo que os he mandado”. Así que algunos me preguntan: “Entonces... ¿era eso lo que Jesús les mandó?” (Yo creo que no, pero quizá estoy equivocado...). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


adviento de tiempo

adviento de tiempo

ADVIENTO ¿INSPIRAR O EXPIRAR?
Nuestra opción: Una perspectiva determinada
NICOLÁS ALESSIO, sacerdote, Seminario Catequístico “Arnulfo Romero”
CÓRDOBA (ARGENTINA).

ECLESALIA, 25/11/05.- Esta reflexión se hace desde el lugar del empobrecido, es decir, de la víctima. Del empobrecido en los bienes económicos, culturales, étnicos, religiosos y sociales. Se trata de todos aquellos que de una manera tajante ven amenazada su vida. Son amenazados por la exclusión, el desprecio, la humillación, la muerte temprana, los etnocentrismos o prejuicios de toda índole.

Nuestro episcopado, de muchas y diversas maneras, nos ha recordado estas situaciones. Veamos: "...cada uno está medianamente informado de las consecuencias de la crisis: exclusión social y brecha creciente entre ricos y pobres, inseguridad, corrupción, violencia familiar y social, serias falencias en la educación y en la salud pública, aspectos negativos de la globalización y tiranía de los mercados. Pero esta crisis no es sólo un problema estadístico. Ante todo es un problema humano. Tiene nombres, apellidos, espíritus y rostros. Y lamentablemente a los excluidos ya los contamos por centenares de miles. Acostumbrarnos a vivir en un mundo con excluidos y sin equidad social, es una grave falta moral que deteriora la dignidad del hombre y compromete la armonía y la paz social. La gran deuda de los argentinos es la deuda social. Todos debemos preguntarnos si estamos dispuestos a cambiar y a comprometernos para saldarla ¿No deberíamos acordar entre todos que esa deuda social, que no admite postergación, sea la prioridad fundamental de nuestro quehacer? CEA “Afrontar con grandeza nuestra situación actual” 11 Noviembre 2000 nº 6

El primer desafío que plantea el texto es asumir la dramaticidad de la crisis. Todavía muchos creen que la pobreza es solo un problema de aquellos que no quieren trabajar y se han acostumbrado a vivir de la dádiva. O, qué, en todo caso, es un problema que atañe solo al individuo, que, por incapaz, ladrón, ignorante o vago, se queda sumergido en la miseria.

El segundo desafío es no acostumbrarnos a la inequidad social. Y vale la pena preguntarnos, si tantas iniciativas “solidarias”, de comedorcitos, guarderías, fundaciones, caritas, planes jefes y jefas, no nos han acostumbrado a vivir con naturalidad la exclusión, la indignidad, el “usted me tiene que dar”. ¿En qué medida estas solidaridades no son complicidades encubiertas de la injusticia social o el maquillaje benévolo de un sistema violento y perverso? ¿En qué medida no somos la Susanita de Quino que sostiene que no hay que preocuparse tanto, basta con esconder a los pobres?

El tercer desafió es la acción. El texto reconoce que el deterioro de la situación social, humana, que “compromete la armonía y la paz social”, debiera ser la “prioridad fundamental” de nuestras tareas, proyectos, preocupaciones e iniciativas. ¿En el torbellino de “las fiestas” y los pesebres, en donde nos ocupamos de tantas cosas, la “una sola necesaria”, qué lugar podrá ocupar? No solo el Vaticano[1] puede estar distraído en cuestiones menores.

¿Entonces, el Adviento, será una oportunidad para “inspirar” en el Espíritu (valga la tautología), una esperanza primordial o, una vez más, “expirar” en el costumbrismo folklórico religioso? ¿Vale la pena esperar?

Una y otra vez el adviento nos pone en el camino de la esperanza. O mejor, nos desafía a pronunciar un "discurso" creíble sobre la esperanza. Decimos creíble porque las esperanzas vacías y sus correspondientes homilías es lo que sobra. Nos referimos tanto a las que anuncian que Dios no nos defrauda pero no nos ayudan a ver, aquí y ahora a ese Dios, como a los que ya se han resignado a solo esperar en el "mas allá" de vaya uno a saber que frontera[2]. Y también nos referimos a los que se quedan con una crítica amarga del sentido festivo de "las navidades", en una palestra inconsistente contra el "consumismo", insistiendo en un aspecto penitencial y casi doloroso, como si no hubiera derecho a gozar del acontecimiento.

La cuestión es que, tanto en un caso como en otro, esa esperanza no tiene casi nada que ver, no problematiza, no pone en crisis, no acicatea, nuestras opciones, actitudes y acciones. La tarea parece ser la de Dios, "que ya viene", o, en todo caso, soñar con un "más allá" que siempre lo corremos un poco más. O, simplemente, refugiarnos en las navidades familieras y nostálgicas como si fueran lo auténticamente cristiano.

Por otro lado, el "clima navideño", en la vorágine del fin de año, las fiestas, pesebres, gorditos de rojo con nieve, pinitos y villancicos, no deja de aturdirnos. Y en ese aturdimiento socio-religioso-cultural, queda un escaso lugar para la reflexión profunda, el gozo compartido y las opciones esperanzadas, es decir, queda poco lugar para una espiritualidad cristiana.

Y, a la larga o a la corta, esas máscaras de la esperanza, nos desilusionan. Nos cansan. Y los que se cansan de esperar terminan refugiándose en sus trincheras sin importarles demasiado lo que pueda sucederles a los otros. O, peor, desesperan en la angustia y el sin sentido.

Durante mucho tiempo nosotros predicamos el "después" de la esperanza, acaso solo la ilusión del "después", pero nuestra cultura ambiente quiere el "ahora" y Jesús dijo que el Reino está actuando, brotando, leudando. Hace años nos decían los Obispos, citando a Juan Pablo II, que uno de los desafíos del presente histórico era "una justicia demasiado largamente esperada" (cfr. LPNE 11, 1990). Los adjetivos "demasiado" y "largamente" no dejan dudas. ¿Qué adjetivos deberíamos agregar hoy si queremos sincerarnos? ¿Como soportar lo que ya es demasiado, largo, tedioso, y, además, padecido, sin caer en desencantos que nos paralizan? Nos urge una justicia aquí y ahora.

Pero el "ahora" no puede ser el "ya" de la postmodernidad light. Tiene que tener la consistencia de una buena masa con suficiente levadura. De lo contrario, pasamos de la ilusión del más allá al narcótico del efímero presente. Por eso, encontrar "razones" de gozo[3] es fundamental. Y ese gozo, es lo que debemos recuperar de los escombros de una religiosidad de miedos, culpas y castigos. Las razones de gozar ya. Y la mismas razones del gozo son las razones de la esperanza. No hay esperanza sin gozo ni gozo sin esperanza.

Y si nos preguntamos, seriamente por razones de la esperanza no nos queda más remedio que mirar lo que sucede a nuestro alrededor. Y ese "alrededor" es político, económico, social, religioso. Y si no lo miramos profundamente, tendremos, sin darnos cuenta, la mirada que se nos impone. La mirada interesada de los que mandan y se benefician desde el poder. Por otro lado, mirar lo que acontece y lo que nos acontece, es la única manera de poder participar seriamente en el anuncio y construcción del Reino. O es que acaso esperamos que el Reino "llegue" y nos sorprenda con los brazos cruzados.

Algunas pistas...

- En lo eclesial, nos desafía el intento diocesano de renovarnos... y aquí cabe reiterar: " En la Iglesia existen realidades previas a la opción por los pobres -ciertamente Dios, su Cristo y su palabra-, y hay que mantener como verdad central que la iniciativa viene de lo alto, del Dios, que nos amó "primero". Pero el misterio de ese Dios y de ese Cristo se va mostrando en relación con los pobres de este mundo, de modo que ahondar en la figura histórica del misterio de los pobres es ahondar en el misterio de Dios, y a la inversa. En la opción por los pobres se decide, pues, la esencia histórica de la Iglesia de Jesús. El estar "ante" los pobres no expresa un ubi categorial de una sustancia llamada Iglesia, que ya estaría formalmente constituida. En esto reside, en mi opinión, la radicalidad -y la complejidad- de la opción por los pobres para la Iglesia: dicha opción configura esencialmente su misión y, así, su identidad histórica”[4]

Y podemos cuestionarnos ¿en las búsquedas diocesanas, parroquiales, los pobres[5], ocupan la centralidad o son solo una preocupación importante entre otras? Nosotros queremos volver a decir que desde ese lugar, el lugar de las victimas, es necesario y urgente recrear, sostener, animar y vivir la esperanza. La esperanza que dice y nos dice que tal situación de violencia no puede ser para siempre, no puede ser irreversible, no puede ser designio divino, no puede ser "la última palabra". Ese "no puede ser", genera el "poder ser" desde otro lugar, la perspectiva utópica irrenunciable de la esperanza. La esperanza es todo lo contrario a la resignación. La esperanza es una realidad activa, dinámica, creadora. La esperanza se hace realidad virtuosa en la lucha cotidiana para advertir, criticar y denunciar "lo dado", como grito que clama al cielo y, en la misma lucha, ir avanzando, construyendo y gozando la utopía. El hacer y quehacer esperanzado no dependen tanto de la seguridad del éxito o de la eficacia histórica como de la certeza tozuda de las posibilidades y las siembras, también históricas. El que espera, se inspira en un mismo Espíritu, que todo lo cubre, lo anima, los invade, lo penetra. Ese Espíritu y las esperanzas que fundamenta, están latentes y patentes en la historia y los pueblos.

- en lo social, nos desafía el problema instalado por la realidad, pero más instalado por los MCS, de la "inseguridad" como un caballito de batalla de los desestabilizadores. ¿Nos vamos a dejar contaminar por el discurso de la "mano dura" y "la tolerancia cero" de la blumbermanía mediática o intentaremos reflexiones que ayuden a ver más allá de la superficie? Qué se puede esperar de la demonización de la pobreza y la criminalización del pobre. Hace un tiempo, un graffiti, nos ilustraba sobre estas medidas de pretendida seguridad, decía: “Colabore con la policía... péguese usted mismo”. Nuestras barriadas, casi todas catalogadas como “zonas rojas”, son muy permeables al discurso de la mano dura, en el simplismo de los análisis sociales y, estas propuestas represivas, se instalan en la cáscara de la problemática, descuidando las causas hondas de la multifacética inseguridad ciudadana[6].

- en lo político, nos desafía una participación que no se quede en la queja y la denuncia fácil haciendo el “eco”, con variaciones, de aquel "que se vayan todos"...así lo expresábamos el año pasado... "estamos viviendo entonces una etapa de mesurada esperanza. Y esta espera “en tensión” nos exige un protagonismo social-político-comunitario más hondo, más fuerte, más inteligente. La metáfora de las cacerolas, más allá de si nos gustan o no los cacerolazos, nos puede ayudar a entender esta necesidad de un protagonismo especial. La olla, la paila, la cazuela, la marmita, representan la casa, el hogar, la cocina. El ámbito de lo pequeño, lo cotidiano, lo familiar, el ámbito más chiquito. Cuando la cacerola sale a la plaza, la cacerola deja de ser un instrumento para cocinar en la familia, y pasa a ser un instrumento político para “cocinar” en un ámbito mayor, la sociedad, pasa a ser un grito por nuestros derechos. Pero tiene que salir a la plaza, a la calle, mientras se queda solamente en la casa es sólo un utensilio para cocinar, cuando sale a la plaza o a la calle es un instrumento de acción política, es un instrumento de participación. Y ahora nos podemos preguntar ¿cuál fue, en esta etapa que va de la desilusión al desencanto, uno de los grandes aprendizajes, descubrimientos que hicimos en estos 20 años de democracia? Lo que aprendimos es que la democracia no es sinónimo de libertad, no es sinónimo de crecimiento económico, no es sinónimo de ética si no la hacemos nosotros, si no la hacemos nuestra, si no es realmente “gobierno del pueblo”. La “representatividad” ha sido la trampa, canalizada por vetustos partidos políticos. Mientras sigamos dejando, solo en manos de “los representantes” la democracia, seguirá siendo un gran engaño. Si la democracia la hace el pueblo, de la casa a la plaza, dejar de ser televidentes para ser actores, espectadores para ser protagonistas, entonces dejará de ser una democracia formal y será social, será popular. Si bien con matices, con ambigüedades, después del basta del Diciembre del 2001, el pueblo dijo “la democracia es nuestra”. Y si la democracia tiene que ser libertad, ética, crecimiento económico, la tenemos que hacer nosotros, recrear nosotros, protagonizar nosotros.... y con los ojos bien abiertos. Estar siempre muy atentos, para no volver a desencantarnos" [7] (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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[1] Ciudad del Vaticano, La Congregación para el Culto Divino señaló en el documento “El Año de la Eucaristía: sugerencias y propuestas”, la importancia de recuperar el uso del latín y el canto gregoriano en las liturgias eucarísticas, y recomienda que en los seminarios “el sagrario esté situado en un lugar que ayude a la oración privada”. Octubre 25 2004 (AICA)“Gran misterio la Eucaristía! Misterio que ante todo debe ser celebrado bien. Es necesario que la Santa Misa sea el centro de la vida cristiana y que en cada comunidad se haga lo posible por celebrarla decorosamente, según las normas establecidas, con la participación del pueblo, la colaboración de los diversos ministros en el ejercicio de las funciones previstas para ellos, y cuidando también el aspecto sacro que debe caracterizar la música litúrgica. Un objetivo concreto de este Año de la Eucaristía podría ser estudiar a fondo en cada comunidad parroquial la Ordenación General del Misal Romano..” Juan Pablo II, doc. Preparatorio del año de la Eucaristía, nº 17 Mane Nobiscum Domine Octubre 2004
[2] " ...a lo más que han llegado los teólogos, con sus teologías, es a prometer una felicidad futura y eterna, que se sustenta en la esperanza. Pero es claro que vivir siempre esperando que nos llegue la muerte, para disfrutar de la oferta, que nos hace la teología, resulta penoso y es ya demasiada la gente que se cansa de tanto esperar." José María Castillo FELICIDAD, BIENAVENTURANZA Y VIDA CRISTIANA
[3] "En el vocabulario del Nuevo Testamento, el término makários, que expresa felicidad, dicha, bienaventuranza, aparece hasta 50 veces. Se trata de un término usado en la literatura griega, desde Píndaro, para expresar el estado de embriagadora dicha, de que gozan los dioses, así como también los humanos, que gozan de extraordinaria felicidad " (Idem).
[4] Cfr. XXIV Congreso de Teología, celebrado en Madrid 9-12 de septiembre de 2004(cerca de 1.500 participantes) EPIRITUALIDAD DEL SEGUIMIENTO DE JESUS DESDE LA OPCION POR LOS POBRES: HUMANIZAR LA HUMANIDAD (Jon Sobrino. Centro de Reflexión Teológica. SAN SALVADOR)
[5] “Pero no es nada fácil elevar a nivel teologal y mantener la centralidad del pobre, su sufrimiento y su cercanía a la muerte. Y sobre eso hay que reflexionar en serio al pensar en la opción por los pobres. En las iglesias siempre ha habido, y sigue habiendo, algún interés por el pobre, pero en la actualidad no lo hacen realidad central y decisiva, ni arriesgan mucho por ello. Pero, además de lo costoso y arriesgado, hay un problema teórico grave, en el que ha insistido Metz. Su tesis es que "la primera mirada de Jesús no se dirigía al pecado de los otros, sino a su sufrimiento". Pero el cristianismo muy pronto tuvo serias dificultades con esa sensibilidad fundamental hacia el sufrimiento del otro, que es inherente a su mensaje. La inquietante pregunta por la justicia para con el inocente que sufre, que está en la entraña de las tradiciones bíblicas, se transformó con demasiada rapidez en la pregunta por la salvación de los pecadores” Jon Sobrino art. cit.
[6] “El desinterés desdeñoso que el ex jefe de la policía de Nueva York, William Bratton, exhibe por las causas profundas de la inseguridad –miseria, desocupación, ilegalidad, desesperanza y discriminación- confirma, por si hubiera necesidad, que el objetivo de la penalidad punitiva made In Usa es menos combatir el delito que liberar una guerra sin cuartel contra los pobres y los marginales del nuevo orden económico neoliberal que, por doquier, avanza bajo la enseña de la “libertad” recobrada” Cfr. Las Cárceles de la Miseria, Loic Wacquant, Berkeley, ed. Manantial, Marzo 2000
[7] Cfr. Material publicado Seminario de Catequesis El Despertar de un Pueblo

erradicación

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25 de NOVIEMBRE
DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
Manifiesto
MALKA CONGÁLEZ, Judía; MONTSERRAT CASTELLÁ, Budista; YARATULLAH MONTURIOL, Islámica; JUANA ORTEGA, Cristiana Evangélica; Col·LECTIU DE DONES EN L’ESGLÉSIA, Cristianas Católicas
BARCELONA.

ECLESALIA, 25/11/05.- Somos mujeres de diferentes Tradiciones religiosas, que nos sentimos profundamente dolidas por la violencia de género que, desgraciadamente, conocemos de una manera reiterada en nuestro país como también en otras partes del mundo.

Delante de esta evidencia, nos unimos para hacer escuchar nuestra voz y exigir con fuerza, a los dirigentes de cada una de nuestras religiones, que asuman, de una vez por todas, las respectivas responsabilidades, y también que como autoridades puedan dar una clara respuesta para la eliminación de todo tipo de violencia.

Teniendo presente la Ley, los rabinos dispusieron:

- “Un varón ha de respetar a su mujer más que a sí mismo. La tiene que amar como a si mismo, ya que no encuentra la bendición de su casa, si no es a causa de su mujer”.

- “No le es permitido entristecer a su mujer, para que no sean frecuentes sus lágrimas”

- “El hombre que pega a su mujer realiza una trasgresión, igual que quien pega a su prójimo y si se acostumbra a hacerlo, el Tribunal Rabínico, tiene la fuerza para hacerlo sufrir, excomulgarlo, gravarlo con toda clase de obligaciones y hacerle jurar que no volverá a pegarle, porque no es conducta de Israel golpear a sus mujeres...”

El pensamiento budista dice:

- Crear sufrimiento a los otros o a uno mismo, sólo puede engendrar sufrimiento. En cada acto, sea a través del cuerpo, de la palabra o del pensamiento, estamos plantando simientes. Si las simientes son de sufrimiento, experimentaremos, inexorablemente, el fruto del sufrimiento. Entonces, hemos de ser capaces de generar compasión tanto para la persona objeto de la agresión, como para el mismo agresor. La actitud correcta, según la perspectiva budista, es la de intentar beneficiar y ayudar a los otros en todo momento y, si no somos capaces de conseguirlo, al menos no tenemos que hacerles ningún daño.

Para el Colectivo de Mujeres en la Iglesia, el principio se encuentra en el Evangelio:

- “‘Maestro, ¿cual es el mandamiento más grande de la Ley?’ Jesús le dijo: ‘Ama al Señor tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todo el pensamiento. Este mandamiento es el más grande y el primero. El segundo es parecido a este: Ama a los otros/as como a ti mismo. Todos los mandamientos de la Ley y de los Profetas se fundamentan en estos dos’” ( Mt. 22,36-40).

El espíritu de estas palabras no tiene nada que ver con la violencia que padecen las mujeres y que es el resultado de la discriminación que supone ser consideradas como inferiores dentro del género humano.

Esta situación de violencia se fundamenta en costumbres excluyentes que arrastran las sociedades patriarcales y de infecundos inmovilismos que aún existen y que vienen de tiempos ancestrales. La continuidad de esta violencia, recae, en buena parte, sobre toda autoridad religiosa que deja a las mujeres al margen de poder participar en la vida de la iglesia, en verdadera comunión a través de responsabilidades paritarias.

Nuestra amiga musulmana manifiesta que la indignación y protesta radican en contra de la violencia de todo tipo, y también específicamente contra las mujeres. Dice:

- No podemos cerrar los ojos, ni podemos callar, frente a todo esto. No se pueden tener comportamientos que vulneren los derechos de las personas humanas por “razones” de género y menos aún, justificándolo por motivos religiosos o espirituales, ya que desde esta perspectiva, los valores éticos o morales que se prediquen en estos ámbitos entran en contradicción vergonzosa, peligrosamente hipócrita. Es necesario exigir que se clarifiquen estas medidas.

Hacemos una llamada formal a toda la sociedad, a todas las instituciones, y más concretamente a las Tradiciones espirituales y religiosas para que asuman su responsabilidad en esta cuestión y ofrezcan soluciones a los problemas de las víctimas afectadas más directamente, pero también para aumentar la sensibilidad sobre la repercusión y los resultados de la negligencia en este quehacer. Es nuestra conciencia la que nos hace más personas.

Las ideólogas y redactoras cristianas de la “Declaración de Séneca Falls” el año 1848, Elisabeth Cady Staton (presbiteriana) (1) y Lucretia Mott (cuáquera) (2) decían respectivamente:

1) La mujer se ha mantenido satisfecha durante mucho tiempo dentro de límites determinados, que unas costumbres corruptas y una tergiversada interpretación de las Sagradas Escrituras le han señalado. Ya es hora que se mueva en un medio más amplio y que el Creador le había asignado.

2) La velocidad y el éxito de nuestra causa, depende del interés y de los esfuerzos, de hombres y mujeres, por hacer desaparecer el monopolio de los púlpitos y conseguir que la mujer participe equitativamente en los diferentes oficios, profesiones y negocios.

En el siglo XXI desgraciadamente, esta “Declaración” continua totalmente vigente.

Las mujeres participantes en este Manifiesto, aunque practicantes de diferentes Tradiciones Religiosas, se solidarizan con la erradicación de la violencia a través del respeto y la justicia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).