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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

a mis obispos

ECLESALIA INFORMATIVO, 11/11/05. Trastornos

A MIS OBISPOS
A mis Obispos quiero pedirles que no estén en esa manifestación. Me duele el alma por cada uno de ellos que esté allí... Me duele el alma sólo con imaginarlo. Ése no es su sitio, ésa no es toda su gente, ésa no es toda su causa... Por el respeto que les debo y el aprecio que les tengo, no quiero decir muchas palabras. No es su sitio, ni su misión, ni seguramente su derecho como pastores de toda la Iglesia. Hay otras formas cristianas, y también democráticas, de luchar por los valores del Evangelio. ¡Hay que padecer mucho con las causas de los pobres, antes de elegir con legitimidad esa batalla "social"!

José Ignacio Calleja, Profesor de Moral Social Cristiana (Vitoria-Gasteiz).

nuestros barrios

NO NOS DESENTENDAMOS
MISION OBRERA, Acción Católica Obrera (ACO), la Juventud Obrera Cristiana (JOC), los curas obreros, la Acción Católica de la Infancia (ACE) y los curas y religiosas en los barrios obreros; 06/11/05
EVERUX (FRANCIA).

ECLESALIA, 10/11/05.- Al día siguiente de los graves sucesos que tuvieron lugar en el barrio de la Madeleine de Évreux, sentimientos de miedo, asombro e incomprensión por tales sucesos se impusieron en el ambiente. “Desde esa noche mi mujer está enferma. ¿Cómo se ha podido llegar a todo esto! Nosotros somos pobres. La gente a los que han quemado los coches tiene deudas que pagar. ¿Cómo van a ir a trabajar al día siguiente?

Vecinos de este barrio comprometidos en la vida asociativa local nos hemos reunido en la sede de los movimientos y grupos de la Misión obrera de Evreux e inspirados por nuestra fe en un Dios que es amor, justicia y paz declaramos:

¿Porqué tanta violencia? ¿Porqué tanta incomprensión? Después de las revueltas de esta noche en la Magdalena todos estos “porqués” nos invaden y nuestros labios explotan diciendo: “¿Mi hijo han enviado una docena de curriculums vitae y nadie le ha contestado” (una mujer árabe). “En los grupos de viviendas de la administración donde vivimos hemos hecho una solicitud para que la puerta esté siempre cerrada y cedan un local donde los jóvenes puedan reunirse y hemos recibido la callada por respuesta”. “Disminuyen cada vez más las subvenciones a las Asociaciones de la Madeleine y va todo el dinero al centro de la ciudad”. “Nos aseguran que van a invertir millones en la Madeleine pero no nos dicen cómo van a ayudar a los jóvenes”

Todos nos interrumpimos diciendo cómo aumenta más y más la pobreza y la miseria en el barrio. Los jóvenes tienen el sentimiento de que nadie les necesita, que son demasiados y que su única perspectiva es la precariedad y la marginación. Los discursos oficiales no tienen ningún crédito. Se ha roto el diálogo con la policía y con todo lo que tiene algún cariz de autoridad como son los padres, profesores, administración... Todas personas que tienen contacto con los jóvenes pueden comprender la violencia de que son víctimas.

No se puede justificar la violencia cualquiera que sea y venga de donde venga. Los que cometen estos actos deben ser condenados. Nosotros sufrimos al ver anulada la labor de todos los que trabajan en las redes de asociaciones y la diversidad cultural, que es una riqueza.

NO A LA VIOLENCIA. SÍ AL DIÁLOGO

Nosotros decimos a los jóvenes: ¡Basta ya! ¡Parad! Tenéis el peligro de ser víctimas de esta violencia. Estamos dispuestos a hablar con vosotros. En este barrio de la Madeleine hay mucha gente que está dispuesta a ayudaros.

Nosotros los adultos no nos desentendamos y sobre todo no metamos en el mismo saco y culpabilizando a todos los jóvenes. Como dice uno de ellos”no son así más que una minoría, los jóvenes de la Madeleine no son todos gentuza. ¿Porqué los medios de comunicación no hablan de sus problemas y de las cosas que hacen bien los jóvenes por ejemplo en las asociaciones?”

Ellos no han inventado el fracaso escolar, el paro y la discriminación. Luchemos juntos para que las asociaciones sean dotadas con más medios y sean escuchadas y para que los jóvenes tengan su lugar en la sociedad. ¡Sigamos construyendo la fraternidad!

No podemos evitar hacernos preguntas y sobre todo los políticos. ¡Basta ya de palabrerías! ¡Ya está bien de menosprecios y de arrogancia! Los jóvenes tienen derecho al respeto. Tienen derecho a una escuela de calidad, a un trabajo estable y remunerado. Nuestros barrios necesitan más educadores o animadores que policías. La represión lleva al fracaso. Nosotros tenemos hoy esta impresión.

Nuestro desafío consiste más bien en promover una sociedad que ofrezca a los jóvenes motivos para vivir y tener esperanza”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Evreux. 6 noviembre 2005

- - -> Para más información: mission.ouvriere27@voila.fr

nuestros barrios

NO NOS DESENTENDAMOS
MISION OBRERA, Acción Católica Obrera (ACO), la Juventud Obrera Cristiana (JOC), los curas obreros, la Acción Católica de la Infancia (ACE) y los curas y religiosas en los barrios obreros; 06/11/05
EVERUX (FRANCIA).

ECLESALIA, 10/11/05.- Al día siguiente de los graves sucesos que tuvieron lugar en el barrio de la Madeleine de Évreux, sentimientos de miedo, asombro e incomprensión por tales sucesos se impusieron en el ambiente. “Desde esa noche mi mujer está enferma. ¿Cómo se ha podido llegar a todo esto! Nosotros somos pobres. La gente a los que han quemado los coches tiene deudas que pagar. ¿Cómo van a ir a trabajar al día siguiente?

Vecinos de este barrio comprometidos en la vida asociativa local nos hemos reunido en la sede de los movimientos y grupos de la Misión obrera de Evreux e inspirados por nuestra fe en un Dios que es amor, justicia y paz declaramos:

¿Porqué tanta violencia? ¿Porqué tanta incomprensión? Después de las revueltas de esta noche en la Magdalena todos estos “porqués” nos invaden y nuestros labios explotan diciendo: “¿Mi hijo han enviado una docena de curriculums vitae y nadie le ha contestado” (una mujer árabe). “En los grupos de viviendas de la administración donde vivimos hemos hecho una solicitud para que la puerta esté siempre cerrada y cedan un local donde los jóvenes puedan reunirse y hemos recibido la callada por respuesta”. “Disminuyen cada vez más las subvenciones a las Asociaciones de la Madeleine y va todo el dinero al centro de la ciudad”. “Nos aseguran que van a invertir millones en la Madeleine pero no nos dicen cómo van a ayudar a los jóvenes”

Todos nos interrumpimos diciendo cómo aumenta más y más la pobreza y la miseria en el barrio. Los jóvenes tienen el sentimiento de que nadie les necesita, que son demasiados y que su única perspectiva es la precariedad y la marginación. Los discursos oficiales no tienen ningún crédito. Se ha roto el diálogo con la policía y con todo lo que tiene algún cariz de autoridad como son los padres, profesores, administración... Todas personas que tienen contacto con los jóvenes pueden comprender la violencia de que son víctimas.

No se puede justificar la violencia cualquiera que sea y venga de donde venga. Los que cometen estos actos deben ser condenados. Nosotros sufrimos al ver anulada la labor de todos los que trabajan en las redes de asociaciones y la diversidad cultural, que es una riqueza.

NO A LA VIOLENCIA. SÍ AL DIÁLOGO

Nosotros decimos a los jóvenes: ¡Basta ya! ¡Parad! Tenéis el peligro de ser víctimas de esta violencia. Estamos dispuestos a hablar con vosotros. En este barrio de la Madeleine hay mucha gente que está dispuesta a ayudaros.

Nosotros los adultos no nos desentendamos y sobre todo no metamos en el mismo saco y culpabilizando a todos los jóvenes. Como dice uno de ellos”no son así más que una minoría, los jóvenes de la Madeleine no son todos gentuza. ¿Porqué los medios de comunicación no hablan de sus problemas y de las cosas que hacen bien los jóvenes por ejemplo en las asociaciones?”

Ellos no han inventado el fracaso escolar, el paro y la discriminación. Luchemos juntos para que las asociaciones sean dotadas con más medios y sean escuchadas y para que los jóvenes tengan su lugar en la sociedad. ¡Sigamos construyendo la fraternidad!

No podemos evitar hacernos preguntas y sobre todo los políticos. ¡Basta ya de palabrerías! ¡Ya está bien de menosprecios y de arrogancia! Los jóvenes tienen derecho al respeto. Tienen derecho a una escuela de calidad, a un trabajo estable y remunerado. Nuestros barrios necesitan más educadores o animadores que policías. La represión lleva al fracaso. Nosotros tenemos hoy esta impresión.

Nuestro desafío consiste más bien en promover una sociedad que ofrezca a los jóvenes motivos para vivir y tener esperanza”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Evreux. 6 noviembre 2005

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ECLESALIA, 10/11/05.- Al día siguiente de los graves sucesos que tuvieron lugar en el barrio de la Madeleine de Évreux, sentimientos de miedo, asombro e incomprensión por tales sucesos se impusieron en el ambiente. “Desde esa noche mi mujer está enferma. ¿Cómo se ha podido llegar a todo esto! Nosotros somos pobres. La gente a los que han quemado los coches tiene deudas que pagar. ¿Cómo van a ir a trabajar al día siguiente?

Vecinos de este barrio comprometidos en la vida asociativa local nos hemos reunido en la sede de los movimientos y grupos de la Misión obrera de Evreux e inspirados por nuestra fe en un Dios que es amor, justicia y paz declaramos:

¿Porqué tanta violencia? ¿Porqué tanta incomprensión? Después de las revueltas de esta noche en la Magdalena todos estos “porqués” nos invaden y nuestros labios explotan diciendo: “¿Mi hijo han enviado una docena de curriculums vitae y nadie le ha contestado” (una mujer árabe). “En los grupos de viviendas de la administración donde vivimos hemos hecho una solicitud para que la puerta esté siempre cerrada y cedan un local donde los jóvenes puedan reunirse y hemos recibido la callada por respuesta”. “Disminuyen cada vez más las subvenciones a las Asociaciones de la Madeleine y va todo el dinero al centro de la ciudad”. “Nos aseguran que van a invertir millones en la Madeleine pero no nos dicen cómo van a ayudar a los jóvenes”

Todos nos interrumpimos diciendo cómo aumenta más y más la pobreza y la miseria en el barrio. Los jóvenes tienen el sentimiento de que nadie les necesita, que son demasiados y que su única perspectiva es la precariedad y la marginación. Los discursos oficiales no tienen ningún crédito. Se ha roto el diálogo con la policía y con todo lo que tiene algún cariz de autoridad como son los padres, profesores, administración... Todas personas que tienen contacto con los jóvenes pueden comprender la violencia de que son víctimas.

No se puede justificar la violencia cualquiera que sea y venga de donde venga. Los que cometen estos actos deben ser condenados. Nosotros sufrimos al ver anulada la labor de todos los que trabajan en las redes de asociaciones y la diversidad cultural, que es una riqueza.

NO A LA VIOLENCIA. SÍ AL DIÁLOGO

Nosotros decimos a los jóvenes: ¡Basta ya! ¡Parad! Tenéis el peligro de ser víctimas de esta violencia. Estamos dispuestos a hablar con vosotros. En este barrio de la Madeleine hay mucha gente que está dispuesta a ayudaros.

Nosotros los adultos no nos desentendamos y sobre todo no metamos en el mismo saco y culpabilizando a todos los jóvenes. Como dice uno de ellos”no son así más que una minoría, los jóvenes de la Madeleine no son todos gentuza. ¿Porqué los medios de comunicación no hablan de sus problemas y de las cosas que hacen bien los jóvenes por ejemplo en las asociaciones?”

Ellos no han inventado el fracaso escolar, el paro y la discriminación. Luchemos juntos para que las asociaciones sean dotadas con más medios y sean escuchadas y para que los jóvenes tengan su lugar en la sociedad. ¡Sigamos construyendo la fraternidad!

No podemos evitar hacernos preguntas y sobre todo los políticos. ¡Basta ya de palabrerías! ¡Ya está bien de menosprecios y de arrogancia! Los jóvenes tienen derecho al respeto. Tienen derecho a una escuela de calidad, a un trabajo estable y remunerado. Nuestros barrios necesitan más educadores o animadores que policías. La represión lleva al fracaso. Nosotros tenemos hoy esta impresión.

Nuestro desafío consiste más bien en promover una sociedad que ofrezca a los jóvenes motivos para vivir y tener esperanza”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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EVERUX (FRANCIA).

ECLESALIA, 10/11/05.- Al día siguiente de los graves sucesos que tuvieron lugar en el barrio de la Madeleine de Évreux, sentimientos de miedo, asombro e incomprensión por tales sucesos se impusieron en el ambiente. “Desde esa noche mi mujer está enferma. ¿Cómo se ha podido llegar a todo esto! Nosotros somos pobres. La gente a los que han quemado los coches tiene deudas que pagar. ¿Cómo van a ir a trabajar al día siguiente?

Vecinos de este barrio comprometidos en la vida asociativa local nos hemos reunido en la sede de los movimientos y grupos de la Misión obrera de Evreux e inspirados por nuestra fe en un Dios que es amor, justicia y paz declaramos:

¿Porqué tanta violencia? ¿Porqué tanta incomprensión? Después de las revueltas de esta noche en la Magdalena todos estos “porqués” nos invaden y nuestros labios explotan diciendo: “¿Mi hijo han enviado una docena de curriculums vitae y nadie le ha contestado” (una mujer árabe). “En los grupos de viviendas de la administración donde vivimos hemos hecho una solicitud para que la puerta esté siempre cerrada y cedan un local donde los jóvenes puedan reunirse y hemos recibido la callada por respuesta”. “Disminuyen cada vez más las subvenciones a las Asociaciones de la Madeleine y va todo el dinero al centro de la ciudad”. “Nos aseguran que van a invertir millones en la Madeleine pero no nos dicen cómo van a ayudar a los jóvenes”

Todos nos interrumpimos diciendo cómo aumenta más y más la pobreza y la miseria en el barrio. Los jóvenes tienen el sentimiento de que nadie les necesita, que son demasiados y que su única perspectiva es la precariedad y la marginación. Los discursos oficiales no tienen ningún crédito. Se ha roto el diálogo con la policía y con todo lo que tiene algún cariz de autoridad como son los padres, profesores, administración... Todas personas que tienen contacto con los jóvenes pueden comprender la violencia de que son víctimas.

No se puede justificar la violencia cualquiera que sea y venga de donde venga. Los que cometen estos actos deben ser condenados. Nosotros sufrimos al ver anulada la labor de todos los que trabajan en las redes de asociaciones y la diversidad cultural, que es una riqueza.

NO A LA VIOLENCIA. SÍ AL DIÁLOGO

Nosotros decimos a los jóvenes: ¡Basta ya! ¡Parad! Tenéis el peligro de ser víctimas de esta violencia. Estamos dispuestos a hablar con vosotros. En este barrio de la Madeleine hay mucha gente que está dispuesta a ayudaros.

Nosotros los adultos no nos desentendamos y sobre todo no metamos en el mismo saco y culpabilizando a todos los jóvenes. Como dice uno de ellos”no son así más que una minoría, los jóvenes de la Madeleine no son todos gentuza. ¿Porqué los medios de comunicación no hablan de sus problemas y de las cosas que hacen bien los jóvenes por ejemplo en las asociaciones?”

Ellos no han inventado el fracaso escolar, el paro y la discriminación. Luchemos juntos para que las asociaciones sean dotadas con más medios y sean escuchadas y para que los jóvenes tengan su lugar en la sociedad. ¡Sigamos construyendo la fraternidad!

No podemos evitar hacernos preguntas y sobre todo los políticos. ¡Basta ya de palabrerías! ¡Ya está bien de menosprecios y de arrogancia! Los jóvenes tienen derecho al respeto. Tienen derecho a una escuela de calidad, a un trabajo estable y remunerado. Nuestros barrios necesitan más educadores o animadores que policías. La represión lleva al fracaso. Nosotros tenemos hoy esta impresión.

Nuestro desafío consiste más bien en promover una sociedad que ofrezca a los jóvenes motivos para vivir y tener esperanza”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Evreux. 6 noviembre 2005

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francia

FRANCIA NO ES DIFERENTE
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Facultad de Teología de Vitoria-Gasteiz
VITORIA.

ECLESALIA, 09/11/05.- La revuelta social en Francia, no por esperada, deja de sorprendernos. A la gente acomodada, más o menos acomodada, pues en esto hay grados muy distintos, las revueltas sociales, también las juveniles, siempre nos sorprenden. Si algo caracteriza a nuestros sistemas sociales democráticos es que los satisfechos con el orden social estamos dispuestos a ponernos la venda en los ojos o a mirar para otro lado antes de reconocer el descontento de los que viven en los márgenes de la ciudad. Porque de esto se trata, en primer lugar, del descontento de una población juvenil doblemente penalizada por su clase social y por su origen. Son franceses, sí, pero con esta doble dificultad de origen. Claro que no es absolutamente insuperable, cierto, pero ¿no es verdad que representa una desigualdad de oportunidades inaceptable, una losa, en una sociedad de ciudadanos y derechos?

Es fácil en estos casos elaborar interpretaciones de los hechos primando tal o cual aspecto de la cuestión. Y todavía es más fácil que cada fuerza política e ideológica juegue al despiste, destacando hasta deformar los aspectos del conflicto que más le favorecen. No voy a dar cuenta de la relación de pareceres teóricos y políticos que circulan por ahí. No me parecen erróneos la mayor parte de ellos. En cuestiones complejas, cuáles no lo son, hemos de acostumbrarnos a la multiplicidad de caras de la misma y única realidad. En mi caso, con todo, pienso que el elemento transversal que las unifica es el peso decisivo y creciente que adquiere la gestión neoliberal de nuestras sociedades desarrolladas en lo que conocemos como mercado único en la aldea única. La gestión, ésta es la cuestión política por excelencia, la gestión neoliberal de nuestras sociedades como consecuencia de que están en manos de los sectores sociales, financieros, políticos y culturales que más se benefician de esta apuesta. Así que el debate no es si más o menos mercado, si más o menos globalización; sino, sobre todo, quién los gestiona, hacia dónde los dirige y cómo los controla. Si las sociedades democráticas no pueden mantener un mínimo control social de todos sus mercados, la tiranía de este instrumento económico, no olvidemos, instrumento, no podrá negar esta verdad: Los mercados financieros nos gobiernan, y los gobiernos gestionan sus decisiones. No hay, así, más soberanía que la del dinero, sus necesidades y sus objetivos. Por eso, el debate sobre si la globalización es inevitable o no, está superado. La cuestión es, repito, quién gestiona la globalización y, por tanto, si son los pueblos soberanos los que marcan las pautas fundamentales de cuánto mercado, qué Estado y qué globalización. El mito de la inevitabilidad de esta manera de dirigir y organizar el mundo, concebida como ley de la historia y ley de la libertad humana, es, eso, un mito, una ideología política cuyo máximo mérito reside en haber vencido al socialismo de Estado.

Ahora bien, si los gobiernos subsisten como rehenes, más o menos voluntarios, de ese neoliberalismo irresponsable, y colocan en el centro de sus prioridades la seguridad, y si ésta les trae la benevolencia y los votos de los satisfechos, los preparados y los atemorizados, ¿qué queda de esperanza social y política para los que viven en los márgenes? Claro que hay otros factores de crisis social y cultural. Cierto. No desprecio los factores juveniles, culturales, religiosos, axiológicos y raciales que hacen muy difícil la convivencia democrática y pacífica en nuestras sociedades. No desprecio todo esto, pero digo que estamos entregando al poder económico, y a sus lacayos políticos e ideológicos, el derecho a regular, jurídica y moralmente, el espacio público. Nos lo reclaman como ley de la historia, como ley natural de lo debido al mercado y a la propiedad y, por si fuera poco, nos piden que pongamos la religión, la moral privada y la escuela al servicio de sus objetivos de “modernización y progreso”; es decir, que formemos ciudadanos que se identifican sin reparo con el orden social que supuestamente les favorece. Nunca ha habido un modelo social con más posibilidades y nunca un modelo social ha despilfarrado más impunemente sus logros. Las instituciones económicas, políticas, sociales y culturales que nos protegían de las peores incertidumbres, y las creencias compartidas en torno a los derechos humanos de todos, están siendo muy cuestionadas en sectores sociales, más aún entre los jóvenes, que no ven manera de abandonar la marginación. Son ciudadanos, poco a poco, a la intemperie. Todos quedamos progresivamente a la intemperie, cierto, pero los pueblos del Sur, los grupos sociales que son nuestro sur particular, los jóvenes sin cualificación y medios familiares, muchas mujeres y ancianos, reconozcamos que son carne de cañón en esta gestión neoliberal de la sociedades occidentales. Por eso hay tanto miedo. Miedo a saber, y de ahí la indiferencia; miedo a saber y no poder, y de ahí la resignación; miedo a saber, poder y sentirse culpable, y de ahí la defensa de la meritocracia; miedo a ser escupido del sistema productivo, porque se puede hablar así, y perderlo todo de la noche a la mañana. ¿Alguien se puede sorprender, en serio, de que los marginados estén perdiendo toda esperanza? No son mejores que nosotros, ni son inocentes siempre. Harían algo parecido a nosotros de estar en nuestro lugar. Pero no lo están. Estamos nosotros. Y nos toca a nosotros rectificar, someter a nuestra soberanía esta gestión neoliberal del mundo para hacer posible otra sociedad más justa en cualquier lugar de la tierra. Nos toca a todos, pero nos toca más a nosotros dar una salida justa a estas sociedades. Nadie nos la va a regalar. Requiere presión y capacidad de pacto en todas las direcciones. Requiere visión política y renuncias. Pero es posible y hay más medios materiales que nunca para lograrlo. La lucha es, fundamentalmente, política, es decir, se sustancia en la cuestión de qué estamos dispuestos a exigir, compartir y acordar, para convivir como personas y ciudadanos. Y todo esto no es gratis, porque a distintas posibilidades les corresponde diversas responsabilidades. Pero ésta es otra cuestión. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


desde fuera

POR UNA TEOLOGÍA DESDE FUERA
GONZALO HAYA PRATS, gonzalohaya@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 08/11/05.- El filósofo José Antonio Marina presenta este símil: “quien mira desde dentro de la catedral ve unos vitrales con hermosas figuras coloreadas, en cambio el que mira desde fuera sólo ve unos cristales grisáceos. Es lo que sucede cuando se habla desde dentro de una religión o desde fuera de ella”.

Me duelen los malentendidos. Deseo el diálogo con los de fuera porque creo en el enriquecimiento mutuo; creo que la infinitud de Dios tiene que ser contemplada desde diversas perspectivas.

Teología desde dentro

Teólogos como Dupuis (Teología cristiana del pluralismo religioso) y Moingt (Jesús, el hombre que venía de Dios), preocupados en promover un pluralismo religioso, han recibido graves censuras de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ellos se han esforzado en reinterpretar la fe desde un pensamiento moderno, pero la Congregación romana viene a decirles que las definiciones de la fe son irreformables.

Esta respuesta era inevitable. Ellos están haciendo teología desde dentro de las formulaciones de la fe, encerrados en los muros de dieciséis siglos de pensamiento teológico. (Moingt parte desde las definiciones cristológicas del siglo IV para rastrear su procedencia desde “el rumor” que se produce después de la muerte de Jesús).

El vino nuevo revienta los odres viejos. La nueva interpretación revienta las formulaciones dogmáticas. Los guardianes de la fe lo constatan. A pesar de las sutiles explicaciones de los autores, sus resultados rebasan, y quizás invierten, la doctrina conceptual “depositada” durante dieciséis siglos.

Quizás podamos reinterpretar con categorías actuales las formulaciones que se hicieron con los conceptos filosóficos de otras épocas. Sin embargo siempre parecerán sutilezas filosóficas, fingimientos como el de mantener las fachadas de edificios antiguos cuando se rehace totalmente su interior.

Se puede interpretar, como Pablo, que la circuncisión que exigía la Ley era la circuncisión del corazón, o simplemente se puede declarar como caduca la necesidad de la circuncisión. Lo primero es más respetuoso con la sensibilidad de los interlocutores, lo segundo es más sincero.

En el campo político, se puede interpretar en sentido amplio la Constitución o se puede reformularla. Si se opta por lo primero no es porque sea más democrático sino por miedo a no ponerse de acuerdo. Hay que escoger entre la prudencia y la autenticidad. La elección dependerá de las circunstancias. A veces no queda elección porque el vino nuevo revienta los odres viejos.

La dificultad no está en la fe sino en la explicación racionalista de la fe

Si nos situamos dentro de las definiciones de los concilios ya estamos aceptando un lenguaje filosófico que no es comprensible ni para el pueblo ni para los pensadores actuales.

Éste es un lenguaje abstracto; sus conceptos no tienen un significado claramente delimitado (sustancia, naturaleza, persona), y se ven abocados a coordinar afirmaciones lógicamente contradictorias (unicidad de Dios: una naturaleza y tres personas; unicidad de Jesús: dos naturalezas y una sola persona). Incluso entre los Santos Padres hubo explicaciones divergentes; por tanto no es extraño que cuando se alcanzó una expresión de compromiso (compromiso a veces político) no se quiera volver a tocar esta formulación por miedo a que se desaten mil nuevas interpretaciones.

Moingt señala muy acertadamente que los evangelios sinópticos presentan a Jesús mediante relatos propios de una visión histórica, conforme al lenguaje de la tradición bíblica, mientras que los concilios presentan a Jesús con las categorías filosóficas del helenismo. Los relatos históricos son más comprensibles que las categorías filosóficas, y más aptos para expresar el lenguaje religioso. ¿Quiénes han cambiado la tradición apostólica? ¿Los concilios o quienes desean volver a las cristologías primitivas?

El lenguaje conceptual es válido y necesario, incluso para explicar lo que nos cuenta el relato histórico. Lo que no es válido es la pretensión del racionalismo de expresarse en conceptos “claros y distintos”, parapetados en el principio de contradicción para rechazar cualquier otra posibilidad de expresión.

Tenemos que ser conscientes de las limitaciones. Los conceptos abstractos que nos formamos sobre los hechos sólo son aproximativos, orientadores. Sobre todo cuando se refieren a una realidad incomprensible para nosotros como es Dios. Por tanto estos “balbuceos” ayudan a comprender pero no invalidan otros “balbuceos”.

Y puesto que se trata de “balbuceos”, lo religioso se expresa en símbolos y en parábolas mejor que en pretendidas definiciones lógicas. Nosotros queremos dejar las ideas tan claras que no se puedan negar; sin embargo Jesús se expresó en parábolas de manera que el que quiera oír oiga y el que no quiera oír no oiga.

La confianza, una Teología desde fuera

Quizás haya que intentar una teología desde fuera de las construcciones conceptuales, desde el principio, desde los sinópticos, desde lo que hizo y lo que dijo Jesús, desde el Espíritu, que “sopla donde quiere; percibes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va”.

Asumir las diversas cristologías del Nuevo Testamento y presentarlas en los términos actuales de cada cultura. Cada cristología se adaptará mejor a una cultura, y ninguna de ellas agotará el mensaje de Dios. Marcos, con sus exorcismos y la victoria de Jesús sobre Satán, será mejor entendido por algunos pueblos; Juan, con la preexistencia del Verbo, se acomodará más a la filosofía de otros. Los dos creían -confiaban- en Jesús. Los dos fundaron la “tradición apostólica”.

Confieso que da miedo imaginar la babel de interpretaciones; miedo porque ponemos la unidad en el pensamiento. Sin embargo la unidad tiene que estar en el amor y en las acciones. Y su garantía no estaría en la precisión de sus conceptos, sino en la adecuación con la vida de Jesús, en la adecuación con la conciencia. No se nos juzgará por lo que pensamos sino por lo que hicimos. Eso dijo Jesús.

Cualquier teología es un medio para ayudar a comprender, es una explicación para desarrollar esa comprensión emocional que es la confianza. Desconfiamos injustamente de la confianza. La fe de la hemorroisa, de la cananea, del centurión, la de los apóstoles... no era una fe conceptual sino confianza en la persona de Jesús. Él no exigió más.

Lo importante no es la uniformidad de la fe conceptual sino la confianza en Dios, en lo que trasciende nuestro egoísmo: la justicia y la solidaridad.

La confianza no es conceptual pero tampoco es irracional. Está basada en la inteligencia emocional, en la intuición, en la conciencia. Su garantía es que su mensaje coincida con lo más puro de la propia conciencia. Jesús se ganaba la confianza del pueblo aun cuando actuaba al margen de la Ley o de las creencias tradicionales. Curar en sábado coincidía con los sentimientos más nobles de quienes le observaban, aunque contradijera a la Ley o a la tradición.

La generosidad de los misioneros es lo que suscita la confianza de los pueblos, no las especulaciones sobre la trinidad o la transubstanciación. Por el contrario, son estos conceptos, y los mal disimulados intereses de muchas iglesias, los que han sembrado la desconfianza y el rechazo.

La confianza suscitada por nuestros comportamientos tendría que ser el lazo de unión entre las diversas religiones. Si cada religión, o cada hombre de buena voluntad, vuelve a su intuición original y a su conciencia, nos sentiremos más unidos.

Cada religión, cada filosofía, podría salir de las construcciones dogmáticas que ha ido acumulando y podría reformular su visión trascendente a partir de su experiencia mística original, expresada a la luz de la cultura actual, de los hallazgos de otras religiones o filosofías, y de su propia conciencia.

¿Una “religión a la carta”? Nada importaría que las explicaciones fueran divergentes. Los conceptos, mientras que no desvirtúen los comportamientos, sólo son palabras, sistemas de representación más o menos acertados. No serían telones de acero sino setos de jardines.

Es verdad que dejando libertad de interpretación puede surgir un Rvdo. Pat Robertson que predique el asesinato de Hugo Chávez, pero también un Hermano Roger y un Gandhi. Organizaciones como Amnistía Internacional se atreven a denunciar lo que no osan decir ni la ONU ni los gobiernos más democráticos. La exégesis bíblica ha avanzado gracias a la libertad de los teólogos protestantes

Por otra parte nuestra disciplinada teología se preocupa más de la ortodoxia que de la ortopraxis, y de la sexualidad más que de la justicia. Se toma al pie de la letra el “Tú eres Pedro...” pero interpreta suavemente lo de “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos hermanos míos más humildes, conmigo lo hicisteis” o lo del camello por el ojo de la aguja.

Cuando los conceptos conducen a comportamientos nocivos tienen que ser denunciados; cuando no, fraternalmente dialogados. El lenguaje de la ética es preferible al lenguaje de los conceptos porque la conciencia es una garantía más fidedigna que el razonamiento conceptual.

Si el mismo mensaje que proclamó Jesús ha llegado a otros lugares por otras personas, por otros sistemas de representación ¿dejará de ser válido? La conciencia nos une, la especulación nos separa ¿quién ofrece más garantías? La conciencia es el cordón umbilical que nos une a Dios.

Conclusión

Teología desde fuera de nuestras construcciones intelectuales, pero teología desde dentro de nosotros mismos, desde nuestra conciencia, y desde la intuición mística de nuestros fundadores.

Teología desde fuera de la fe, si por fe entendemos unas explicaciones conceptuales, pero teología desde la confianza en Jesús o, en Dios, desarrollada desde la palabra más directa de Dios, que es la conciencia, (tergiversable como todo, pero más directa). “Fiarse de Dios y reírse de uno mismo”, de nuestras pretenciosas explicaciones.

Teologías -religiones, filosofías- de expresiones diversas pero procedentes de un punto común y encaminadas a un punto común, que se admiran y se complementan en su deseo abarcar al inabarcable.

Por supuesto, todo esto es una interpretación parcial y sesgada de nuestros encuentros y desencuentros. Sólo quisiera contribuir a una mejor comprensión mutua y a una más amplia comprensión del Infinito. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

conciliación

INVITACIÓN A LA CONCILIACIÓN
"Dichosos los que trabajan por la Paz..."
COLECTIVO DE CURAS OBREROS DEL ESTADO ESPAÑOL, 06/11/05

ECLESALIA, 07/11/05.- Cuando vemos a algunos católicos salir a la calle en manifestación, reclamando unos derechos y/o exigiendo que se nieguen otros derechos, cuando vemos y oímos que lo hacen con una violencia y agresividad como hacía años que no veíamos ni oíamos, cuando escuchamos ciertos debates, o tomas de posición, en algunos medios de comunicación, de personas que se confiesan católicas, cuando vemos, oímos o leemos a algunos obispos católicos, cargados de tensión, negatividad y pesimismo, cuando...

Pensamos: algo grave está pasando y, quizá, algo grave está por pasar. Uno y otro término nos preocupa profundamente y por eso hablamos:

Preguntamos: ¿Adónde vas, Iglesia Católica Española?

Muy próximo ya el 30º aniversario de la muerte de Franco, todavía no superadas las hondas heridas de los crueles enfrentamientos entre los españoles, igualmente desmedidas y repudiables en ambos bandos, ¿seguirás alentando y bendiciendo la confrontación, la agresividad, la violencia..., o querrás ser, por fin, constructora de la PAZ, esa tarea todavía pendiente?

Recordamos, agradecidos, los tiempos de la llamada Transición a la democracia, en que la mayoría de los católicos y una buena parte de sus obispos colaboraron, de diversas maneras, en avanzar hacia delante, en lo que se llamó la Reconciliación entre los españoles, inspirados sin duda por los documentos del Concilio Vaticano II y por el mismo Pablo VI, de feliz memoria.

Baste como ejemplo esta cita: “Las realidades temporales y las realidades sobrenaturales están estrechamente unidas entre sí y la misma Iglesia se sirve de medios temporales en cuanto su propia misión lo exige. No pone, sin embargo, su esperanza en PRIVILEGIOS dados por el poder civil; más aún, RENUNCIARÁ al ejercicio de ciertos derechos legítimamente adquiridos tan pronto como conste que su uso puede EMPAÑAR la PUREZA de su TESTIMONIO o las nuevas condiciones de vida exijan otra disposición. Es de justicia que pueda la Iglesia, en todo momento y en todas partes, predicar la fe con auténtica libertad, enseñar su doctrina sobre la sociedad, ejercer su misión entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral incluso sobre las materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, utilizando TODOS y SOLO aquellos medios que sean CONFORMES al EVANGELIO y al BIEN de TODOS, según la diversidad de tiempos y situaciones.” (Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual, 76)

Sin embargo, después de tantos años, la Iglesia Católica Española sigue usando de PRIVILEGIOS que, constatamos, EMPAÑAN la PUREZA de su TESTIMONIO ante la gente. Es más: vemos que los obispos no sólo no se esfuerzan por renunciar a ellos, sino que los exigen, ahora con contundencia. ¿Es esto razonable? ¿Hasta dónde va a llegar la confrontación?

La no casual identificación, cada vez más manifiesta, de las aspiraciones de los obispos católicos españoles con las aspiraciones y los programas de la clase política conservadora, es motivo de gran preocupación para los que nos movemos y vivimos en otros sectores de la población distintos de aquellos que son invitados a dar su opinión en ciertos Congresos, Sínodos o debates en algunos medios de comunicación.

La utilización de la Cadena de Radio COPE, o de la Popular, de la Cadena de Televisión +MT, o del suplemento, eclesial, ALFA Y OMEGA, dentro del diario conservador ABC, por ejemplo, como órganos de difusión de opiniones e informaciones sesgadas sobre la sociedad española, muestra a la Conferencia Episcopal entre los grupos políticos más reaccionarios y, aparentemente, interesados en una desestabilización social que pudiera beneficiar, a largo plazo, sus propios intereses, aun los más burdamente materiales, aunque sea, como se dice, caiga quien caiga.

Invitamos a todos, cristianos y creyentes en general, a orar intensamente y a trabajar eficazmente por conseguir la verdadera CONCILIACIÓN entre los españoles, de modo que la SUMA de las distintas concepciones y análisis sobre el Estado y la Sociedad contribuya a la consecución del mayor bien posible para todos, según la diversidad de tiempos y situaciones. Creemos que, sólo así, quizá,... “...serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Colectivo de Curas Obreros del Estado Español: http://www.curasobreros.com