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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

en adviento

VIVIR EN ADVIENTO
La esperanza escatológica en una cultura antiutópica
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Profesor de Moral Social Cristiana
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 14/12/05.- Vivir hoy el adviento y vivir en adviento, no es fácil; es difícil. El mundo en el que somos ciudadanos, nuestro querido mundo, no invita a expectativas como la de Jesús y su Dios. Sus esperanzas son de corto alcance y plazo. Se tienen que sustanciar en salud, dinero, ocio y familia. Con todo, el mundo, nuestro querido mundo, merece muchas críticas, pero no nos ensañemos con él y menos verlo como si nos fuera ajeno. Estamos llamados a reconocerlo en tantas y tantas cosas, y, a la vez, a compartir sincera y cada vez más atrevidamente lo que no vemos bien. Pero eso sí, desde dentro, sin creernos con una carga de valores y normas que como nuevas filacterias y orlas adornan nuestro vestido, imponiendo pesadas cargas a la gente sencilla (Mt 23, 1-12). ¡Cómo nos ronda la religión de “la ley y el clericalismo” a la hora de comprendernos!

Y es que “te doy gracias, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has revelado estas cosas a la gente sencilla” (Lc10, 21-24). Por eso evangelizar es vivir y contar el misterio de la misericordia de Dios como buena noticia ofrecida, regalada, celebrada y consoladora: “Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha” (Salmo 32, 2-3).

En medio de las idas y venidas diarias, nuestro cristianismo no espera en serio al Hijo, y el mundo no espera a menudo más que el próximo puente festivo. Se podía leer en el metro de París, y decía eso mismo, “en un mundo tan absurdo, lo único verdaderamente importante consiste en pensar dónde pasaremos las próximas vacaciones”. En medio de la insoportable levedad del mundo, rememorando a Milan Kundera, y con todas las condiciones propias de una sociedad neoliberalmente gestionada, el anuncio del Evangelio, la Buena Nueva del Reino de Dios, el anuncio significativo de la persona, la vida y las palabras de Jesús, el Cristo, las bienaventuranzas, constituyen un anacronismo cultural. Y, sin embargo, para nosotros sigue siendo el meollo de la misión evangelizadora.

Debemos reconocer este conflicto de fondo, antes de pensar en otras causas reales, pero menos decisivas a la hora de valorar las posibilidades y dificultades de la evangelización. Por eso decimos que el Concilio Vaticano II, el genial Vaticano II, no percibió esta novedad cultural. Nosotros debemos hacerlo y, tras considerarla, confiar sin titubeos en que anunciar la Buena Nueva de Jesucristo, íntegra y significativamente, al hombre y la mujer de hoy, es un reto hermoso e inexcusable. Reconocida aquella dificultad, lo hacemos con nuestra sinceridad y coherencia de vida, y con coraje, libertad y sencillez, con el atrevimiento de la sencillez: “Te doy gracias, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado estas cosas a la gente sencilla” (Lc 10, 21). Esta fuerza interior va a ser más necesaria que nunca.

Tengo para mí que estamos ante uno de los momentos más difíciles para la evangelización. Os acabo de decir por qué. Porque nos encontramos, por primera vez, ante destinatarios que, en muchas cosas, no tienen conciencia religiosa, no la reconocen en su intimidad. En el inicio mismo del cristianismo, tan difícil, los destinatarios eran judíos o paganos, pero siempre con una conciencia religiosa. Por primera vez estamos ante gente que, culturalmente, no aprecia la respuesta religiosa ni como inquietud personal. Sólo quería mencionar esta dificultad tan nueva, no conduciros al desánimo. “Bendito seas, porque si has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla”. Pero hay que saberla, para no dar palos de ciego y creer que de modernizar un poco la cara del clero y otro poco las eucaristías, esto sería otra cosa. No, el asunto es distinto. Algunos huyen hacia el pasado, y no les va mal, pero ¿son cristianismo de Jesús, o también, y más, religión a la medida de la nueva burguesía? El asunto tiene que ver, según creo, con la conversión del cristianismo a los Pobres, o sea, al Dios de los Pobres, y tiene que ver, también, con la conversión de la cultura a los mismos Pobres, o sea, a quienes constituyen sus víctimas y desecho. Estoy convencido de que el discurso religioso y, por ende, la evangelización, sólo recobrará sus verdaderas oportunidades, hablo más de calidad que de cantidad, si apuesta, claramente, por una realidad social, cultural y moral de corresponsabilidad planetaria, de todos con todos, en la justicia, la solidaridad, la moderación y la sostenibilidad. No me atrevo a proclamar, sin más, con Jon Sobrino, rememorando a Ellacuría, que la "salvación" nos viene de la "civilización de la pobreza". No me atrevo, todavía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

bendición

LA BENDICIÓN DEL ÁNGEL
JAIRO DEL AGUA, jairoagua@caminantes.jazztel.es

ECLESALIA, 13/12/05.- ¡Hola Clara! Soy Gabriel y vengo a ayudarte. No mujer, no te asustes. No hay nada de extraordinario en esta visita, forma parte de mi rutina. No mires la vidriera... ni la hornacina. ¡Estoy aquí, en tu cielo! ¿No llamáis cielo a la morada de Dios? Pues desde ahí te hablo. Que no Clarita, que no es arriba. Te hablo desde tu interior, ahí donde bullían ahora mismo tus mejores aspiraciones. Por eso he venido. ¿No querías bendecir?

Conviene precisar bien. Bendecir significa "bien decir", decir bien de alguien. No de boquilla, no. Eso es palabrería, cuando no manipulación. Bendecir es reconocer lo positivo que hay en cada ser y decirlo, ponerle palabras, expresar nuestra admiración. ¡Ni te imaginas las bendiciones que cantamos a nuestro Padre Dios! Es inevitable. Su sola presencia desata alabanzas sin fin, "su amor no sólo deja sitio a cualquier otro amor, sino que le hace sitio y le da holgura... Su amor crea amor, lo mismo que su presencia crea espacio..." [1]

Escucha lo que hoy te digo en su nombre: "Dios te salve Clara, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito sea Dios que habita dentro de ti".

No te sonrojes, mujer, ésa eres tú: graciosa y bendita. Así te creó y así te ve el Padre. Ya sé que os habéis deslizado por una religión negativa y esta bendición os asusta. Pero intenta acostumbrarte, repítela muchas veces, hasta que estés convencida. ¿Que te parece excesiva? ¡Ah, ya, es eso! Tu humildad te impide decir "bendita entre todas". Entiendo. ¿Cómo te suena, entonces, aquello de "en la palma de mis manos te llevo tatuada"? (Is. 49,16) ¿Todavía no has caído en que eres única e irrepetible? Mira tu cara, mira tus manos. Nadie hay igual. Es el signo de que te han creado individualmente, elegido expresamente, amado particularmente. ¿Todavía te crees hija del azar, del instinto, de la imprevisión? Además, por qué esa manía de compararos. Cada uno de vosotros brilláis en sus pupilas y latís en su corazón. Te lo puedo asegurar.

Cada uno con su estatura, su forma y su color. Acogido, bendecido, cuidado.

¿Que eres una pecadora indigna? Ya veo. Otra vez la contaminación de la religión negativa de antaño... No mi niña, no. Antes que pecadora has sido amada, creada llena de dones. Eres hija de la Luz y por tanto eres luz, tu interior rebosa potencialidades, tu ser se muere de ganas por expandirse como una galaxia. Haces bien en identificar tus malos funcionamientos, pero si te obsesionas con tus sombras no lograrás ver lo positivo de tu corazón. ¿Dónde te apoyarás entonces para caminar segura por la vida?

Sí, lo sé. Estás condicionada, herida y maltrecha, por el ambiente que respiraste en tu vida temprana y por la oscuridad actual. Ése es precisamente el pecado original que hay que superar, el daño de quienes te contagiaron desequilibrios (violencia, temor, inseguridad, rechazo, etc.). De generación en generación. Pero olvidas que también hubo quien te sembró esperanza, fe en ti misma, libertad, bondad, paz... Por eso estabas ahora rezando, suspirando por ser más y mejor, mientras te abrumabas con tus fracasos. Habéis olvidado lo escrito: "Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Rom. 5, 20). Sois totalmente positivos en el fondo, nada se ha perdido, nada se ha dañado definitivamente.

¡Por supuesto que no podéis abandonaros a las tinieblas de fuera ni a las oscuridades de dentro! Debéis trabajar por acrecer el tesoro que sois y la fuerza que portáis. No es mérito vuestro, todo lo habéis recibido. ¿No te das cuenta de vuestra ingratitud al no reconocer vuestra herencia? ¿Por qué vivís como hijos pobres... de Padre millonario?

Te contaré otro secreto. En ocasiones le oigo repetir: "Hija mía que estás en el mundo. Eres mi gloria y en ti está mi reino. Eres mi voluntad y mi querer. Te sostengo y mantengo cada día, no temas. Te perdono siempre, para que perdones. Yo te libraré del mal y de las dudas"[2]. Hoy estoy parlanchín -bueno, en realidad es parte de mi don de anunciador-. Una confidencia más: Muchas veces he visto al Padre inclinarse a tu oído y susurrar: "Clara, hija mía, gracias por todo lo que has hecho por mí". Tú no le oías. Estabas concentrada en la lista de tus pecados.

¡Vaya! ¿Ahora lloras? Lo comprendo. La emoción te hierve. Ahora te atreverás a repetir mi bendición, a creer que Dios te hizo luminosa y siempre te amó, siempre te acompañó, siempre te esperó, por encima de tus "terribles" pecados. Reconócelo, agradécelo, salta de alegría.

Un último mensaje. Has recibido de mi boca una bendición nueva y antigua. Ahora ve y haz tú lo mismo. Reconoce lo bueno que hay en tus hermanos, desciende a su interior, no te fijes tanto en sus heridas y cicatrices, siente su luz y bendícelos. Es decir, diles el bien que descubres en ellos. En momentos especiales, cuando quieras transmitir a alguien tu fuerza, tu apoyo, tu amor, haz esto: Elige el lugar adecuado, pon tus manos sobre su cabeza o sus hombros y bendice lentamente: "Dios te salve (pon aquí su nombre) lleno eres de gracia, el Señor está contigo, bendito tú eres entre todas las criaturas, y bendito sea Dios que habita dentro de ti". Puede que te sorprendan los efectos de esta costumbre de bendecirte y bendecir. ¡Que aprendas a ser feliz con lo mucho que Dios te ha dado! ¡Que aprendas a descubrir lo divino que late en el fondo de cada ser humano! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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[1] José Mª Cabodevilla en "365 nombres de Cristo" (BAC).
[2] Del jesuita Peter Fraile, iniciador de los cursos de "Integración de valores" y "Dinámica de la Bondad".

por llegar

por llegar

EL NIÑO ESTÁ POR LLEGAR
ENCAR GONZÁLEZ-CAMPOS, agustina misionera, encarweb@yahoo.es
VALLADOLID.

ECLESALIA, 12/12/05.- Hace ya más de veinte años que, llegando las fechas de Navidad, entonamos de nuevo esa antigua canción de José Luis Perales: “Navidad es Navidad”… Se ha convertido en slogan navideño para aquellos que deseamos un mundo mejor y para aquellos a los que la Navidad toca especialmente el corazón queriendo recordar situaciones de nuestro mundo en las que queremos que Jesús de nuevo vuelva a nacer.

Hoy esta canción resuena por dentro con toda la novedad del momento. Sus acordes se acompasan en la actualidad de nuestra historia..

La tierra se alegra y se entristece la mar, ese mar azotado por los huracanes, desbordado por el viento impetuoso que hace de las aguas serenas y tranquilas un oleaje devastador.

¡Dejan sus redes y rezan tantos y tantos habitantes de las costas tropicales que lo han perdido todo! ¡Tantos niños visitados por Katrina, Wilma, Alpha… que vieron cómo se marchaban sus familiares más cercanos!

¡Miran la estrella pasar los tripulantes de las pateras que, cargados de esperanza y miedo, se lanzan a la aventura de buscar una vida más digna y justa!

Hacen en su barco un altar los subsaharianos que se preparan para el asalto de la muralla que les conducirá a un país en el que reine la paz y prosperidad. Tantas personas sencillas y humildes que hacen de Jesús, niño y pobre, elemento fundamental en el camino de cada día.

Las noches blancas de hospital desean dejar su llanto en la noche de Navidad pero el dolor y la pérdida de los seres más queridos hacen que su llanto se prolongue. Hospitales africanos, asiáticos, latinoamericanos… que carecen de los elementos básicos para atender a los cientos de personas enfermas que alargan sus manos esperando encontrar una mano amiga cargada de ayuda y solidaridad.

Deseo decirles a los caminantes sin hogar, que vengan a mi casa esta noche, la casa de un mundo que albergue a todos por igual sin distinción de raza o color, de posición económica o social. Una casa de puertas abiertas a compartir amor y felicidad.

Caminante refugiado, caminante doliente, deja tu alforja llenar de esperanza, de confianza en que este mundo puede cambiar. Que las riquezas pueden ser repartidas equitativamente y… que la mayor riqueza reside en nuestro interior, esa que nadie nos puede quitar. Si miras hacia atrás sufres, si miras hacia delante te entristeces, pero si miras a los lados verás a Jesús caminando contigo acompañando todo lo que vives y eres.

¡Ven soldado, vuelve ya!, para sanar tus heridas, para prestarte esa paz que deseas encontrar en Irak y en tantos pueblos donde la violencia se adueña de nuestros corazones. Donde es más importante el dinero conseguido con la exportación de armas que la vida humana, donde la violencia se alza como bandera de las naciones queriéndonos recordar que la persona no cuenta, que el dinero es el rey.

Si escuchamos el mensaje, dejaremos el odio y construiremos la paz que une a los pueblos y a las personas. Iremos con Él en Navidad, en verano y en pascua, porque Él será el centro que nos mueva a vivir en armonía y fraternidad.

Que las notas de esta canción sigan haciendo eco en este nuestro mundo, tan dividido y fragmentado. Que cuidemos la tierra que Dios nos ha dado colaborando y mimando cada una de sus criaturas.

Que seamos artífices de la paz en nuestro entorno más cercano y también en el más lejano.

Que no cerremos los ojos ante la llegada de la Navidad pensando en luces de colores y árboles decorados de bonitas figuras. Que nuestra figura principal y central sea la de un Dios hecho niño que se hizo débil con el débil y humilde por siempre jamás. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


por llegar

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EL NIÑO ESTÁ POR LLEGAR
ENCAR GONZÁLEZ-CAMPOS, agustina misionera, encarweb@yahoo.es
VALLADOLID.

ECLESALIA, 12/12/05.- Hace ya más de veinte años que, llegando las fechas de Navidad, entonamos de nuevo esa antigua canción de José Luis Perales: “Navidad es Navidad”… Se ha convertido en slogan navideño para aquellos que deseamos un mundo mejor y para aquellos a los que la Navidad toca especialmente el corazón queriendo recordar situaciones de nuestro mundo en las que queremos que Jesús de nuevo vuelva a nacer.

Hoy esta canción resuena por dentro con toda la novedad del momento. Sus acordes se acompasan en la actualidad de nuestra historia..

La tierra se alegra y se entristece la mar, ese mar azotado por los huracanes, desbordado por el viento impetuoso que hace de las aguas serenas y tranquilas un oleaje devastador.

¡Dejan sus redes y rezan tantos y tantos habitantes de las costas tropicales que lo han perdido todo! ¡Tantos niños visitados por Katrina, Wilma, Alpha… que vieron cómo se marchaban sus familiares más cercanos!

¡Miran la estrella pasar los tripulantes de las pateras que, cargados de esperanza y miedo, se lanzan a la aventura de buscar una vida más digna y justa!

Hacen en su barco un altar los subsaharianos que se preparan para el asalto de la muralla que les conducirá a un país en el que reine la paz y prosperidad. Tantas personas sencillas y humildes que hacen de Jesús, niño y pobre, elemento fundamental en el camino de cada día.

Las noches blancas de hospital desean dejar su llanto en la noche de Navidad pero el dolor y la pérdida de los seres más queridos hacen que su llanto se prolongue. Hospitales africanos, asiáticos, latinoamericanos… que carecen de los elementos básicos para atender a los cientos de personas enfermas que alargan sus manos esperando encontrar una mano amiga cargada de ayuda y solidaridad.

Deseo decirles a los caminantes sin hogar, que vengan a mi casa esta noche, la casa de un mundo que albergue a todos por igual sin distinción de raza o color, de posición económica o social. Una casa de puertas abiertas a compartir amor y felicidad.

Caminante refugiado, caminante doliente, deja tu alforja llenar de esperanza, de confianza en que este mundo puede cambiar. Que las riquezas pueden ser repartidas equitativamente y… que la mayor riqueza reside en nuestro interior, esa que nadie nos puede quitar. Si miras hacia atrás sufres, si miras hacia delante te entristeces, pero si miras a los lados verás a Jesús caminando contigo acompañando todo lo que vives y eres.

¡Ven soldado, vuelve ya!, para sanar tus heridas, para prestarte esa paz que deseas encontrar en Irak y en tantos pueblos donde la violencia se adueña de nuestros corazones. Donde es más importante el dinero conseguido con la exportación de armas que la vida humana, donde la violencia se alza como bandera de las naciones queriéndonos recordar que la persona no cuenta, que el dinero es el rey.

Si escuchamos el mensaje, dejaremos el odio y construiremos la paz que une a los pueblos y a las personas. Iremos con Él en Navidad, en verano y en pascua, porque Él será el centro que nos mueva a vivir en armonía y fraternidad.

Que las notas de esta canción sigan haciendo eco en este nuestro mundo, tan dividido y fragmentado. Que cuidemos la tierra que Dios nos ha dado colaborando y mimando cada una de sus criaturas.

Que seamos artífices de la paz en nuestro entorno más cercano y también en el más lejano.

Que no cerremos los ojos ante la llegada de la Navidad pensando en luces de colores y árboles decorados de bonitas figuras. Que nuestra figura principal y central sea la de un Dios hecho niño que se hizo débil con el débil y humilde por siempre jamás. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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ENCAR GONZÁLEZ-CAMPOS, agustina misionera, encarweb@yahoo.es
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ECLESALIA, 12/12/05.- Hace ya más de veinte años que, llegando las fechas de Navidad, entonamos de nuevo esa antigua canción de José Luis Perales: “Navidad es Navidad”… Se ha convertido en slogan navideño para aquellos que deseamos un mundo mejor y para aquellos a los que la Navidad toca especialmente el corazón queriendo recordar situaciones de nuestro mundo en las que queremos que Jesús de nuevo vuelva a nacer.

Hoy esta canción resuena por dentro con toda la novedad del momento. Sus acordes se acompasan en la actualidad de nuestra historia..

La tierra se alegra y se entristece la mar, ese mar azotado por los huracanes, desbordado por el viento impetuoso que hace de las aguas serenas y tranquilas un oleaje devastador.

¡Dejan sus redes y rezan tantos y tantos habitantes de las costas tropicales que lo han perdido todo! ¡Tantos niños visitados por Katrina, Wilma, Alpha… que vieron cómo se marchaban sus familiares más cercanos!

¡Miran la estrella pasar los tripulantes de las pateras que, cargados de esperanza y miedo, se lanzan a la aventura de buscar una vida más digna y justa!

Hacen en su barco un altar los subsaharianos que se preparan para el asalto de la muralla que les conducirá a un país en el que reine la paz y prosperidad. Tantas personas sencillas y humildes que hacen de Jesús, niño y pobre, elemento fundamental en el camino de cada día.

Las noches blancas de hospital desean dejar su llanto en la noche de Navidad pero el dolor y la pérdida de los seres más queridos hacen que su llanto se prolongue. Hospitales africanos, asiáticos, latinoamericanos… que carecen de los elementos básicos para atender a los cientos de personas enfermas que alargan sus manos esperando encontrar una mano amiga cargada de ayuda y solidaridad.

Deseo decirles a los caminantes sin hogar, que vengan a mi casa esta noche, la casa de un mundo que albergue a todos por igual sin distinción de raza o color, de posición económica o social. Una casa de puertas abiertas a compartir amor y felicidad.

Caminante refugiado, caminante doliente, deja tu alforja llenar de esperanza, de confianza en que este mundo puede cambiar. Que las riquezas pueden ser repartidas equitativamente y… que la mayor riqueza reside en nuestro interior, esa que nadie nos puede quitar. Si miras hacia atrás sufres, si miras hacia delante te entristeces, pero si miras a los lados verás a Jesús caminando contigo acompañando todo lo que vives y eres.

¡Ven soldado, vuelve ya!, para sanar tus heridas, para prestarte esa paz que deseas encontrar en Irak y en tantos pueblos donde la violencia se adueña de nuestros corazones. Donde es más importante el dinero conseguido con la exportación de armas que la vida humana, donde la violencia se alza como bandera de las naciones queriéndonos recordar que la persona no cuenta, que el dinero es el rey.

Si escuchamos el mensaje, dejaremos el odio y construiremos la paz que une a los pueblos y a las personas. Iremos con Él en Navidad, en verano y en pascua, porque Él será el centro que nos mueva a vivir en armonía y fraternidad.

Que las notas de esta canción sigan haciendo eco en este nuestro mundo, tan dividido y fragmentado. Que cuidemos la tierra que Dios nos ha dado colaborando y mimando cada una de sus criaturas.

Que seamos artífices de la paz en nuestro entorno más cercano y también en el más lejano.

Que no cerremos los ojos ante la llegada de la Navidad pensando en luces de colores y árboles decorados de bonitas figuras. Que nuestra figura principal y central sea la de un Dios hecho niño que se hizo débil con el débil y humilde por siempre jamás. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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ECLESALIA, 12/12/05.- Hace ya más de veinte años que, llegando las fechas de Navidad, entonamos de nuevo esa antigua canción de José Luis Perales: “Navidad es Navidad”… Se ha convertido en slogan navideño para aquellos que deseamos un mundo mejor y para aquellos a los que la Navidad toca especialmente el corazón queriendo recordar situaciones de nuestro mundo en las que queremos que Jesús de nuevo vuelva a nacer.

Hoy esta canción resuena por dentro con toda la novedad del momento. Sus acordes se acompasan en la actualidad de nuestra historia..

La tierra se alegra y se entristece la mar, ese mar azotado por los huracanes, desbordado por el viento impetuoso que hace de las aguas serenas y tranquilas un oleaje devastador.

¡Dejan sus redes y rezan tantos y tantos habitantes de las costas tropicales que lo han perdido todo! ¡Tantos niños visitados por Katrina, Wilma, Alpha… que vieron cómo se marchaban sus familiares más cercanos!

¡Miran la estrella pasar los tripulantes de las pateras que, cargados de esperanza y miedo, se lanzan a la aventura de buscar una vida más digna y justa!

Hacen en su barco un altar los subsaharianos que se preparan para el asalto de la muralla que les conducirá a un país en el que reine la paz y prosperidad. Tantas personas sencillas y humildes que hacen de Jesús, niño y pobre, elemento fundamental en el camino de cada día.

Las noches blancas de hospital desean dejar su llanto en la noche de Navidad pero el dolor y la pérdida de los seres más queridos hacen que su llanto se prolongue. Hospitales africanos, asiáticos, latinoamericanos… que carecen de los elementos básicos para atender a los cientos de personas enfermas que alargan sus manos esperando encontrar una mano amiga cargada de ayuda y solidaridad.

Deseo decirles a los caminantes sin hogar, que vengan a mi casa esta noche, la casa de un mundo que albergue a todos por igual sin distinción de raza o color, de posición económica o social. Una casa de puertas abiertas a compartir amor y felicidad.

Caminante refugiado, caminante doliente, deja tu alforja llenar de esperanza, de confianza en que este mundo puede cambiar. Que las riquezas pueden ser repartidas equitativamente y… que la mayor riqueza reside en nuestro interior, esa que nadie nos puede quitar. Si miras hacia atrás sufres, si miras hacia delante te entristeces, pero si miras a los lados verás a Jesús caminando contigo acompañando todo lo que vives y eres.

¡Ven soldado, vuelve ya!, para sanar tus heridas, para prestarte esa paz que deseas encontrar en Irak y en tantos pueblos donde la violencia se adueña de nuestros corazones. Donde es más importante el dinero conseguido con la exportación de armas que la vida humana, donde la violencia se alza como bandera de las naciones queriéndonos recordar que la persona no cuenta, que el dinero es el rey.

Si escuchamos el mensaje, dejaremos el odio y construiremos la paz que une a los pueblos y a las personas. Iremos con Él en Navidad, en verano y en pascua, porque Él será el centro que nos mueva a vivir en armonía y fraternidad.

Que las notas de esta canción sigan haciendo eco en este nuestro mundo, tan dividido y fragmentado. Que cuidemos la tierra que Dios nos ha dado colaborando y mimando cada una de sus criaturas.

Que seamos artífices de la paz en nuestro entorno más cercano y también en el más lejano.

Que no cerremos los ojos ante la llegada de la Navidad pensando en luces de colores y árboles decorados de bonitas figuras. Que nuestra figura principal y central sea la de un Dios hecho niño que se hizo débil con el débil y humilde por siempre jamás. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


palabra

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UNA INVITACIÓN A LA PALABRA
CARMEN MARTÍNEZ

ECLESALIA, 09/12/05.- Los días 12-13 de noviembre de 2005, la Asociación de Teólogas Españolas en sus IV Jornadas de Mujer y Teología nos invitaba a crear ese espacio conjunto donde seguir escuchando y dialogado, no sólo a partir de los ecos de tantas palabras alumbradas a lo largo de la historia, sino sobre todo desde la palabra que muchas mujeres siguen hoy pronunciando, en diferentes ámbitos sociales y religiosos, conscientes de la necesidad de liberar palabras retenidas, reducidas muchas veces a la indiferencia y el olvido.

Espiritualidad y empoderamiento ha sido el lema que nos ha servido de marco en estas jornadas a las que Elisa Estévez, presidenta de la ATE, nos daba la bienvenida invitándonos a pronunciar hoy nuestra palabra para reconocernos y capacitarnos como mujeres sabias, comprometidas y solidarias con la realidad histórica que nos ha tocado vivir, sabiéndonos parte de una cadena ininterrumpida en la historia de mujeres que fueron poderosas y creyentes, es decir, que generaron y dieron a luz formas de ser y de actuar que aportaron elementos indudables de re-creación de la noción dominante y la simbología del poder patriarcal [...]

Nos recordó que hablar de empoderamiento es plantearnos, en último término, el problema de la identidad femenina y, por consiguiente, la necesidad de re-significarla no viviendo disociadamente individualidad y feminidad, ni espiritualidad y poder. Es hablar y nombrar, hacer visible y potenciar las luchas por la autonomía de las mujeres. Se trata de deconstruir las identidades patriarcalmente asignadas y revisar incluso las prácticas de re-significación para no quedar atrapadas por la implacable fuerza social de la gravedad que ordena los espacios de género devolviéndonos al lugar que siempre nos atribuyeron.

Se daba paso así a la intervención de Montserrat Boix (Periodista, Creadora de Mujeres en Red/El Periódico Feminista), quien respondiendo a la pregunta: ¿Dónde encontramos las mujeres nuestras fuentes de poder?, señalaba cómo el espacio virtual, que va teniendo cada vez más relevancia en la vida social, es un medio privilegiado para interaccionar y dejar constancia de nuestros textos, reflexiones, ideas, etc., o levantar y unir nuestras voces para paliar y en ocasiones erradicar numerosas situaciones de injusticia a las que siguen sometidas las mujeres. Los distintos frentes abiertos por www.mujeresenred.net son sin duda un estímulo para entrar en ese nuevo orden de realidad que nos ofrece el ciberespacio y acceder a una de las fuentes principales de empoderamiento con las que actualmente contamos. El tema suscitó un interesante debate en el que afianzamos aún más la “utilidad del uso de las nuevas tecnologías y la comunicación alternativa” y fuimos dando nombre a posibles proyectos.

En la segunda parte de la mañana Yaratullah Monturiol (presidenta de la Junta Islámica Catalana), en su intervención sobre Espiritualidad y empoderamiento en las mujeres del Islam, nos mostraba cómo el proceso de liberación de la mujer musulmana se deriva de las propias fuentes textuales y de una adecuada interpretación de las mismas, ya que “el Corán no justifica el patriarcado”. Comenzó su ponencia partiendo del I Congreso de Feminismo Islámico celebrado en Barcelona el pasado mes de octubre, donde se reivindicó “una lectura feminista del Islam” y sesubrayó la necesidad de “abrir las puertas del iytihad (esfuerzo de interpretación), teniendo en cuenta el contexto de las sociedades del siglo XXI”. Lectura e interpretación que ella misma compartió con nosotros/as profundizando en el sentido de algunas de las categorías básicas de esta tradición religiosa. Pudimos disfrutar de un recorrido histórico en el que destacó, partiendo de la relación de Mahoma con las mujeres, la importancia y el aporte de algunas de ellas a la espiritualidad islámica. Finalizó su discurso haciéndose eco de varias de las conclusiones de este Congreso (que podemos encontrar en www.feminismoislamico.org). En el debate se elogió la realización del Congreso, se agradeció a Yaratullah la transmisión tan directa del mismo y su presencia entre nosotros/as. Nos quedamos con uno de los llamamientos de dicho Congreso: que “feministas no musulmanas no acepten como única lectura posible del Islam la de los sectores más machistas y reaccionarios”, ya que “esta práctica dificulta la colaboración entre las mujeres musulmanas que luchan por sus derechos y el movimiento feminista global”. Objetivo que sin duda comenzó a hacerse realidad gracias a la lectura del Islam que Yaratullah nos presentó.

En la sesión de la tarde se propició un espacio para lo “colectivo”. Se ofrecieron cuatro seminarios donde tratamos cuestiones tan sugerentes como: Resistencia y corporeidad (Coordinado por: M. José Torres, Geraldina Céspedes e Inma Eibe), Con velo y con tacones. Mujeres en las tradiciones religiosas (Coordinado por Chini Rueda), Pilar Bellosillo: Memoria Feminista del Vaticano II (Coordinado por: Mary Salas y Teresa Rodríguez) y Simone Weil. Vaciamiento y autoafirmación: Límites al totalitarismo religioso (Coordinado por: Carmen Martínez). El intercambio y el enriquecimiento mutuo marcaron el transcurso de estas sesiones.

A última hora de la tarde tuvo lugar la Asamblea de los miembros de La Asociación de Teólogas Españolas. Un espacio donde dialogar, evaluar y concretar juntas los proyectos de la Asociación de cara al próximo año.

En la mañana del domingo M. José Arana, una teóloga de larga experiencia y compromiso, abordaba desde una perspectiva cristiana la relación entre espiritualidad y empoderamiento. En su ponencia, La espiritualidad cristiana, ¿fuente de empoderamiento para las mujeres?, comenzó analizando el término empoderamiento, su origen y significado, para pasar a señalar numerosos ejemplos de mujeres que a lo largo de la historia del cristianismo nos han mostrado que la hondura de su vivencia espiritual ha sido fuente de empoderamiento y ha generado dinámicas liberadoras para los demás. La vivencia de todas ellas encuentra su razón de ser en la figura de Jesús de Nazaret, en su praxis concreta y en su relación con las mujeres de su tiempo.

Concluíamos las jornadas con un espacio celebrativo: Cuando habla lo que nos habita. Juntas/os experimentábamos que ese espacio habitado sigue movilizando nuestras vidas, juntas/os escuchábamos la Palabra en nuestros silencios y palabras y en sus silencios y palabras, los de quienes nos precedieron en la historia: “De muchas maneras y formas nuestras voces femeninas han habitado este mundo con poder para transformarlo y transformarnos. Ellas, las que nos han precedido en el silencio sonoro de lo invisible, ponen hoy su palabra en nuestras raíces para transformarnos, impulsarnos y nos empoderan con su palabra, sus intuiciones, su itinerario vital”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.asociaciondeteologas.org


posconciliar

posconciliar

40 AÑOS DEL CONCILIO VATICANO II
Una interpretación de la involución posconciliar
BENJAMÍN FORCANO, sacerdote y teólogo; autor de “El Evangelio como horizonte”
MADRID

Un hecho innegable: la involución posconciliar

ECLESALIA, 07/12/05.- Somos muchos los que podemos subrayar la esperanza y entusiasmo suscitados por el concilio Vaticano II y su progresivo declive hasta nuestros días. Han pasado 40 años. La celebración del Vaticano II fue tan importante que no se puede encontrar nada en los últimos siglos que haya revolucionado tanto a la Iglesia católica. Esta revolución incidió principalmente en el tema de la Iglesia y en el de sus nuevas relaciones con el mundo. La Iglesia era comunidad (Pueblo de Dios) y la jerarquía ministerio, puro servicio. Todos, dentro de ella, gozaban de una misma igualdad y de los derechos a la participación y responsabilidad. Con el mundo se establecía una nueva relación de colaboración y diálogo sin absolutismos ni exclusión de nadie.

Por todo esto, el concilio supuso un gran signo de credibilidad para la Iglesia y se acogió con regocijo y esperanza.

Pero, pronto comenzó la restauración. Llevamos cuarenta años en pugna, donde se dirime una simple cuestión: vuelta a Trento o fidelidad al Vaticano II. Es de justicia constatar que el período posconciliar se ha caracterizado por un repertorio amplio de involución, diseñado y protagonizado por la jerarquía y los movimientos neoconservadores. Entre otros hechos, podemos señalar: la desvirtuación de la colegialidad episcopal, de las conferencias episcopales y de los sínodos; la intromisión ejercida en la Compañía de Jesús y en otras Congregaciones religiosas; el control romano del nombramiento de los obispos; la censura sobre la Conferencia de Santo Domingo y del Sínodo Africano; la prevención y acoso a la Teología de la Liberación y otras teologías modernas; la represión de muchos teólogos; la marginación de los obispos más avanzados; el control de revistas y otros medios de información; el enfoque preconciliar del nuevo catecismo, de la encíclica “Veritatis Splendor”; el fomento de un catolicismo de masas a través de los controvertidos viajes del Juan Pablo II, etc.

Las causas de la involución

Sin duda alguna, pueden señalarse diversas causas que expliquen este estado de involución. Me limito a señalar la que, para mí, sería la causa principal: falta de democracia en la Iglesia o, si se quiere, la vuelta a un modelo jerárquico de Iglesia.

Ligeramente muchos creerán que, quienes reivindicamos fidelidad al Vaticano II, lo hacemos encubriendo intenciones de relajo y desobediencia. Nosotros más bien partimos del hecho histórico de que la configuración de la autoridad en la Iglesia se ha apartado, demasiadas veces, del espíritu del Evangelio. Una cosa es luchar contra la autoridad y otra contra el autoritarismo. Y es deber hacerlo cuando éste traspasa los límites debidos. Y los traspasa cuando actúa con procedimientos antidemocráticos, claramente opuestos a la dignidad humana y sus derechos.

Se trata, pues, de un conflicto entre renovación e involución, democracia y autoritarismo y, más al fondo, de un actitud que rechaza la modernidad. Porque, se quiera o no, la modernidad trajo la democracia y con ella otros valores. Y la Iglesia, como institución, funciona con estructuras altamente autoritarias y no podía aceptar la democracia. Lo escribe magníficamente el teólogo E. Schillebeeckx: “La razón humana debe usarse al cien por cien en el campo de la fe. Sacar a colación la obediencia y cerrar los ojos, no es cristiano, no es católico. Es cada vez más necesaria la racionalidad, sobre todo, para reaccionar contra el fundamentalismo que mina cada vez más a la Iglesia... El retorno al catolicismo del primer milenio es , para Juan Pablo II, el gran reto. En el segundo milenio, Europa ha decaído y con ella ha decaído toda la cultura occidental. Para reevangelizar Europa es necesario superar la modernidad y todos los valores modernos y regresar al primer milenio... Yo critico este retorno porque los valores modernos de libertad de conciencia, de religión, de tolerancia no son, desde luego, los valores del primer milenio” (Soy un teólogo feliz, Atenas, 1994, pp. 73-74).

Seguramente, la jerarquía eclesiástica se opone al cambio bajo el pretexto de querer mantener la fidelidad al patrimonio auténtico del cristianismo. Pero no es ese el problema. La cuestión está en no abrirse a un modelo cultural distinto, que obliga a relativizar modelos del pasado y a distinguir lo que en ellos hay de contenido fundamental de la revelación y de formulación variable del mismo.

La merma o ausencia de democracia dentro de la Iglesia se muestra en tres cosas:

A) Vuelta al modelo de Iglesia preconciliar, en el que la Iglesia era entendida en paralelismo radical al mundo, como si no necesitara par nada de él. Ella sería el único lugar de lo sagrado, de la salvación, de los valores éticos y, por tanto, de la solución para los problemas. El mundo sería el lugar del mal y de lo negativo. No se puede confiar en él.

B) Reimplantación hegemónica de la jerarquía. La jerarquía volvería a ser el elemento central y dominante, en desigualdad con la comunidad. Tal posición imposibilita que la Iglesia funcione desde la responsabilidad y creatividad de la comunidad y acepte la renovación.

C) Una teología institucional uniforme y eclesiocéntrica, que supervalora el papel de la autoridad y del magisterio, que marca jurídicamente el ámbito de pertenencia a la Iglesia, que acentúa lo propio frente a lo común y que frena y deslegitima a los movimientos más críticos y transformadores. Se busca una Iglesia fuerte, socialmente cohesionada, que permita actuar con homogeneidad poderosa.

El por qué o interpretación de una “Iglesia sin democracia”

Yo creo ver la edificación del autoritarismo eclesiástico sobre el concepto de una obediencia ciega como “ideal de vida”, que lleva a extinguir el yo, trasladando la voluntad propia a la voluntad de otro. Esta dejación se reviste de humildad, pero en el fondo se trata de ir reduciendo el yo -indigno, pecador, inseguro, recalcitrante- para que interiorice las consignas de la autoridad. Se sustenta así la convicción de que lo personal es falso, sospechoso, inauténtico, contrario a la voluntad de Dios, es decir, se engendra una radical desconfianza en sí mismo y una tendencia a depositar la responsabilidad, el crédito y la salvación en las orientaciones de los que mandan.

Una expresión máxima de esta mentalidad la vemos en el texto de Inocencio II cuando escribe: “Todo clérigo debe obedecer al Papa, aun cuando le ordene hacer el mal, ya que nadie puede juzgar al Papa” (Citado por Drewermann, en Clérigos, p. 413). Y comenta al respecto el mismo Drewermann: “En nuestro tiempo sólo tenemos una palabra para describir esa mentalidad: fascista. Un ´caudillo´ que es dueño de la verdad y del derecho, que exige la obediencia como medio para imponer las verdades establecidas. ¡Qué perversión de la ´verdad´ del cristianismo! ¡Qué lejos está la realidad imperante hoy en la Iglesia de aquellas palabras sarcásticas de Jesús en Mc 10, 42 sobre la ´tiranía´ que los gobernantes ejercen sobre sus súbditos, y del enérgico mandato: ´Entre vosotros no sea así´“( Idem, Clérigos, p. 414).

De esta manera, el colectivo jerarquía se disuelve en una magnitud absoluta, incuestionable, que pretende ser la verdad misma. La verdad en este caso ya no se hace depender de razones, sino de la función. Por el simple hecho de ser autoridad se tiene la verdad. Las personas concretas no cuentan para nada. El grupo jerárquico, por otra parte, se identifica con Cristo y, así, obedecerle a él es obedecer a Cristo. La anulación de sí mismo y de la propia inteligencia y voluntad se elevan a categoría de ideal cristiano: “Aparece como aberrante y escandaloso que, entre todos los movimientos espirituales y culturales de Occidente, la Iglesia católica haya sido la única que se ha atrevido a mantener hasta hoy su interpretación de la ´obediencia evangélica`, entendida como una sumisión incondicional del individuo a la voluntad de los superiores eclesiásticos, y que no ha querido adaptar su estilo de vida comunitario al espíritu fundamental de la era moderna, es decir, a la libertad del hombre y, en particular, a la `libertad del cristiano´” (Drewerman, Idem, p. 411).

¿Qué es, pues, lo que lo que fundamenta el autoritarismo eclesiástico?

Descubrir en virtud de qué mecanismo una persona renuncia a sí misma dejándose creer que su realización se alcanza por el camino inverso de la obediencia es dar seguramente con la base que sustenta el autoritarismo eclesiástico.

Drewermann desarrolla una tesis original, que se puede sintetizar en estos aspectos: 1. Los clérigos son el eje de la Iglesia. A pesar de la nueva eclesiología del Vaticano II, los clérigos son y siguen siendo la clase preferente de la Iglesia. 2. Por consiguiente, la continuidad y el éxito están asegurados mientras pueda mantenerse fuerte esta clase preferente. Pero, entiéndase, los clérigos son tales no por cuenta propia sino porque se ajustan a una características estructurales que se les exigen para poder ejercer su función. 3. Esta característica consiste en desarrollar en su vida la función central de clérigo, que le confiere oficialmente (es ordenado por el obispo a quien se siente vinculado y sometido incondicionalmente) el rango de “jefe”, de ser “extraordinario”, de “mediador de la divinidad”, etc. Su proyecto y camino personal quedan asumidos y reemplazados por el proyecto y camino clerical. 4. Su realización como persona va unida a esta función, que le exige obediencia a sus superiores y le demanda exigirla a sus subordinados. Obedecer y, a su vez, mandar, es lo suyo. La función le viene dada, lo suyo es ser funcionario de Dios tal como se le prescribe, es decir, lo clerical se instaura en su vida como elemento autónomo. Sus aspiraciones de crear, expresarse con libertad, realizar sus sentimientos con sinceridad podrá hacerlo mientras no se lo prohíba el “superego” clerical. El clérigo debe realizarse según las exigencias de esta su función y no según las exigencias de su propia persona. Nunca en público podrá tener él la razón y la verdad sino su condición de clérigo.

El clérigo, si se quiere acabar con la raíz de todo despotismo eclesiástico, debe atreverse a pensar, a pensar por cuenta propia y expresar sus convicciones para no ser, cuando haga falta, un funcionario, mero ejecutor de los mandatos de una estructura jerárquica. Esto supone, y requiere, estudio y convicciones profundas, sinceridad y, si el caso lo requiere, valentía para oponerse a lo establecido: “La mentalidad funcional empuja inexorablemente de todo clérigo a poner su lealtad al deber ministerial por encima de la sinceridad personal y del auténtico amor a la libertad” (Idem, p. 122). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).