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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Denuncia

erguidos

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CUMPLIR LO QUE PREDICAMOS
BENJAMÍN FORCANO, sacerdote y teólogo
MADRID.

ECLESALIA, 12/04/07.- ¿Qué nos hace cerrar las puertas a tanta gente de dentro y fuera de la Iglesia? No, ciertamente, Jesús, sino otros que tienen miedo, que no son capaces de encuentro y diálogo, que no confían en el ser humano y van armados de prejuicios y recelos. El de Jesús es otro el mensaje y otro el estilo.

¡Qué bien haríamos en comenzar por aplicar en casa lo que predicamos para los de fuera!

Todos necesitamos sacudir nuestro estrecho particularismo y salir del sepulcro de nuestros miedos y dogmatismos. También los obispos. En algunos es muy difícil ver que siguen las huellas del Nazareno. No es tan difícil cumplir con la elemental premisa de actuar fraternalmente sin creerse más que los demás, de abrir su corazón a todos, de escuchar, comprender, respetar y dialogar sin blandir la espada de la ortodoxia o de acobardarse hincando la rodilla de infantiles e ilícitas obediencias. No deberían esconderse ni eludir su responsabilidad humillando a otros, que tienen como "subalternos", para hacerles cumplir propias o dictadas sentencias. El poder despersonaliza y ciega. Pero, el poder no es la verdad, no asegura el acierto ni dispensa de reconocer la dignidad y talentos de todos, y los límites propios.

Me refiero a algunos obispos, porque están siendo públicas y sospechosas cuando no escandalosas, actuaciones suyas partidistas en política, supeditación de su misión de unidad y comunión a la de sembrar división con sus partidismos, juicios políticos que no morales ni pastorales contra determinadas leyes del Estado, improbadas acusaciones e injustas sanciones contra teólogos, cierres de parroquias sin consultar con la comunidad, respetar sus derechos y atender a criterios evangélicos, arrogante monopolio de lo que pertenece al campo de valores y normas éticas humanas, enseñanza parcial, subjetiva, muy controvertida como si fuera propia y universal de toda la Iglesia, descalificación de doctrinas teológicas actuales como si fueran una moda contemporizante y una cesión vergonzosa a exigencias y pactos de ideologías dominantes, etc.

Todos necesitamos revisar nuestras actitudes. Es imprescindible unidad y comunión, -no uniformidad- en todo el pueblo de Dios: obispos, presbíteros, laicos, teólogos, expertos de las ciencias humanas, etc. Pero, es no menos imprescindible el diálogo en medio de un pluralismo y libertad tal como lo exige el Vaticano II: "In nesariis unitas, iin dubiis libertas, in omnibus caritas".

Necesitamos revisar nuestro "sectarismo": grupal, congregacional, que nos lleva a enaltecernos, cerrarnos en nosotros mismos y desconfiar de los demás. Ese es un relativismo necesario, positivo, neutralizador de infantiles apologismos.

Cada uno somos de ambientes, contextos y condicionamientos distintos, que nos llevan a obrar en una determinada dirección, con buena voluntad, -sin duda en ocasiones equivocada-, que nos invita a una posición de humildad, de autocrítica, de apertura y escucha de los demás, de enriquecimiento mutuo.

Resucitar como el resucitado, poniendo las cosas en su lugar, erguidos y libres como Él, para liberarnos del miedo y hacer que "nadie se apropie su mensaje e imponga otro estilo diferente al suyo". (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).



semana santa

semana santa

OTRA SEMANA SANTA ES POSIBLE... Y NECESARIA
EMMA TORRALBA, emmatorralba@yahoo.es

ECLESALIA, 02/04/07.- Hay un lugar en el sur de mi imaginación donde cada Semana Santa las cofradías preparan con esmero sus pasos procesionales. Este año me han llamado especialmente la atención tres de ellas. La hermandad de los “mártires de Iraq”, la cofradía del “cuerno de África” y la compañía de “Los Desesperados”.

En la primera destacan unas figuras tremendamente realistas de niños mutilados y casas destruidas. El paso lo llevan a hombros padres desconsolados. Detrás de la carroza desfilan a paso marcial una legión de marines americanos perfectamente alineados y uniformados. El toque de tambor, como único sonido, reverbera en rabia contenida.

La cofradía del cuerno de África no se queda atrás en el realismo de las tallas. Un grupo de mujeres muriendo de meningitis, poliomielitis y sida componen un retablo estremecedor. Este paso no va escoltado por militares engalanados, un ejército de batas blancas lo va siguiendo en un respetuoso silencio. En los bolsillos de los médicos, las patentes de los medicamentos que permitirían acabar con esas enfermedades.

La compañía de “Los Desesperados” cierra la procesión. Un árbol con un ahorcado en el centro del espacio. Una cuerda tejida con las hebras del odio, la discriminación y el rechazo. A los pies del suicida lloran gays y lesbianas. Como es el paso que cierra la procesión va acompañado por las autoridades civiles, militares y religiosas de la localidad. Curiosamente, las cintas y borlas que adornan la vara de mando del alcalde, el sable del general, y el báculo del obispo van enlazadas con el famoso "nudo del ahorcado".

No es esta una Semana Santa apta para menores de edad, pero no se me ocurre otra. Porque qué otra cosa son las procesiones de esta Semana, sino sacar a la luz el sufrimiento de los crucificados de la historia. Rememorar el juicio social, político y religioso que llevó al madero al Crucificado. Esperar que el Domingo de Resurrección, Dios sea fiel a su Palabra y plante su justicia en el mundo, confundiendo la suerte de los malvados.

Es la Semana de las víctimas, son ellas las que esperan que Dios esté de su parte y los resucite a una nueva vida. A nosotras y nosotros, con nuestros pequeños desconsuelos de andar por casa, se nos pide que aguantemos la mirada del sufrimiento radical, que entremos a formar parte de los Cireneos que comparten la cruz del prójimo; para así, al lado de las víctimas, gritar, luchar y esperar una Resurrección necesaria. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


sacerdotes

sacerdotes

¿Qué haces para impedírselo?
QUIEREN SER SACERDOTES
Día del Seminario 2007
MARÍA FERNÁNDEZ
MADRID.

ECLESALIA, 16/03/07.- Desde el Amor de Dios y para el Amor de Dios, Abbi, Abby, Abigaíl, Abril, Ada, Adda, Hada, Hadda, Adabella., Adalgisa, Adalia, Adaluz., Adela, Adelia, Adelaida, Adelina, Adelma, Adena, Adina, Adoración, Adria, Adriana, Afra, Agapita, Agar, Agata, Aglae, Aglaia, Agnus, Agostina, Agripina, Agueda, Agustina, Aída, Aidee, Aide, Haide, Haidee, Ailen, Aylen, Aillén, Ailín, Aylin, Aime, Ayme, Aixa, Alana, Alba, Albana, Albertina, Albina, Alcira, Alda, Aldana, Alegra, Alejandra, Alejandrina, Alexandra, Alexia, Alfa, Alfonsina, Alicia, Alida, Alma, Almira, Altair, Altea, Alvina, Ama, Amadis, Amalia, Amalsinda, Amancay, Amancai, Amanda, Amapola, Amaranta, Amarilla, Amarilia, Amaya, Ambrosia, Amelia, América, Amina, Aminta, Amira, Amparo, Ana, Anna, Anabella, Anahí, Analía, Anatilde, Andrea, Andreína, Anelida, Anelina, Anelisa, Angela, Angeles, Angélica, Angelina, Antonella, Antonia, Antonieta, Apia, Ara, Arabela, Araceli, Arcadia, Arcelia, Argentina, Aria, Ariadna, Ariana, Ariela, Armanda, Arminda, Astra, Astrid, Astryd, Atala, Atenea, Atica, Auda, Audrey, Augusta, Aura, Aurelia, Auristela, Aurora, Avelina, Ayelén, Azucena, Azul, Balbina, Bárbara, Basilia, Batilde, Baudilia, Beatriz, Belisaria, Begoña, Belén, Belinda, Belisa, Bella, Benedicta, Benita, Benigna, Benilda, Berenice, Berna, Bernabela, Bernarda, Bernardita, Berta, Bertilda, Betania, Betiana, Bettina, Betina, Bettina, Betsabé, Betty, Bibiana, Bienvenida, Blanca, Blandina, Bonfilia, Bonifacia, Braulia, Brenda, Brígida, Brigitte, Bruna, Brunella, Brunela, Brunilda, Buenaventura, Calíope, Camelia, Camila, Candela, Candelaria, Cándida, Canela, Caridad, Carina, Carisa, Carla, Carlota, Carmela, Carmen, Carola, Carolina, Casandra, Casilda, Casimira, Catalina, Cecilia, Ceferina, Celeste, Celia, Celina, Celmira, Zelmira, Celsa, Centola, Cesare, Cesarina, Cielo, Cintia, Cinthia, Cira, Cirila, Circe, Cirinea, Cirenia, Clara, Clarabella, Claribel, Clarisa, Claudia, Claudina, Clea, Cleo, Clelia, Clemencia, Clementina, Cleofe, Cleopatra, Clidia, Clide, Clío, Clodovea, Clotilde, Clovis, Cloe, Clorinda, Colomba, Concepción, Constanza, Consuelo, Cora, Cordelia, Cornelia, Corina, Crimilda, Crispina, Cristina, Cruz, Custodia, Chiara, Dafne, Daila, Daira, Dalia, Dalila, Dalma, Dalmacia, Damaris, Dana, Dánae, Daniela, Danila, Dara, Daría, Débora, Déborah, Debra, Deidamia, Delfina, Delia, Delicia, Demetria, Deonilde, Desdémona, Desideria, Desirée, Diana, Dina, Dinora, Dinorah, Dionisia, Denis, Denisa, Denise, Dolores, Dominga, Domínica, Dominique, Domitila, Donina, Donosa, Dora, Dorina, Dorcas, Doris, Dorotea, Dulce, Dulcinea, Ebe, Hebe, Eda, Edda, Edelia, Edilma, Edilia, Edelmira, Edelira, Edelma, Delma, Edén, Edgarda, Edilia, Edit, Edith, Edita, Edna, Eduarda, Edurne, Eduviges, Egda, Egeria, Egidia, Egle, Ela, Eladia, Elba, Elcira, Elda, Helda, Electra, Elena, Elina, Helena, Eleodora, Eleonora, Eleonor, Leonor, Nélida, Nelly, Nora, Elia, Eliana, Eliane, Helia, Elida, Elina, Elinda, Elisa, Elisabet, Elizabeth, Elisea, Elodia, Eloísa, Elpidia, Elsa, Elvia, Helvia, Elvina, Elvira, Elvisa, Ema, Emelina, Emelinda, Emma, Emna, Emerenciana, Emerita, Emilia, Emiliana, Emperatriz, Encarnación, Engracia, Enriqueta, Enrica, Erica, Erika, Erlinda, Ermelinda, Ernesta, Ernestina, Escolástica, Esmerada, Esmeralda, Esperanza, Estefanía, Stefanía, Stephanie, Estela, Estelinda, Ester, Esther, Esterina, Estrella, Etel, Ethel, Etelinda, Etelvina, Eudosia, Eudoxia, Eufemia, Eufrasia, Eugenia, Eulalia, Olaya, Eulogia, Eunice, Eurídice, Eusebia, Eva, Evangelina, Evelia, Evelina, Evelyn, Evodia, Eyén, Fabia, Favia, Fabiola, Fabiana, Fabricia, Facunda, Fanny, Fátima, Fausta, Faustina, Fe, Federica, Fedra, Felicia, Felicitas, Felipa, Felisa, Fermina, Fernanda, Fidela, Filis, Filomena, Fina, Fiorella, Flaminia, Flavia, Flor, Flora, Florencia, Floriana, Florinda, Fortuna, Fortunata, Franca, Francisca, Freya, Freyra, Frida, Fulvia, Gabina, Gabriela, Gala, Galatea, Galia, Gardenia, Gea, Gema, Generosa, Genoveva, Georgia, Georgina, Geraldina, Geraldine, Geranio, Gerda, Gertrudis, Giannina, Gilberta, Gilda, Gina, Ginebra, Gines, Gioconda, Gisela, Gisel, Giselda, Giselle, Gladis, Gladys, Glenda, Gloria, Gracia, Graciana, Graciela, Gregorina, Gregoria, Greta, Gretel, Grisel, Griselda, Guadalupe, Guillermina, Guiomar, Gundelinda, Gundenia, Hada, Halima, Hayde, Haydée, Heda, Heidi, Helga, Heli, Heliana, Heloísa, Helvecia, Helvia, Hermelinda, Hermilda, Herminda, Herminia, Hermione, Hersilia, Herundina, Higinia, Hilaria, Hilda, Ilda, Hildegarda, Hildegunda, Hipólita, Honorata, Honoria, Honorina, Hortensia, Ianina, Iara, Iciar, Iziar, Ida, Idalina, Idara, Idelia, Ifigenia, Ignacia, Ildegunda, Ileana, Ilona, Imelda, Indiana, Inés, Ingrid, Inmaculada, Iona, Irene, Iriel, Irina, Iris, Irma, Irupé, Isabel, Isadora, Isaura, Isberga, Iselda, Isidora, Isis, Ismelda, Ismenia, Isolda, Isolina, Itatay, Itatí, Ivana, Ivanna, Iverna, Ivón, Ivonne, Jacinta, Jacqueline, Jael, Jamila, Yamila, Javiera, Jazmín, Jeannette, Jenara, Jennifer, Jerusalén, Jésica, Jéssica, Jesusa, Jezabel, Jimena, Joana, Johana, Joaquina, Jocelín, Jocelyn, Jordana, Jorgelina, Josefa, Josefina, Jovita, Juana, Judith, Julia, Juliana, Julieta, Juno, Justa, Justina, Juvencia, , Kalid, Karen, Karin, Karina, Keila, Laila, Lais, Landrada, Laodamia, Laodicea, Lara, Larisa, Laura, Laureana, Laurencia, Lea, Leandra, Leda, Leila, Lelia, Lena, Leocadia, Leocricia, Leonarda, Leonela, Leonilda, Leonor, Leonora, Leopolda, Leopoldina, Lesbia, Leticia, Lía, Liana, Líbera, Liberata, Libertad, Libia, Libitina, Libna, Liboria, Licia, Lida, Lidia, Lydia, Ligia, Lila, Lilia, Lilián, Liliana, Lina, Linda, Lis, Lisa, Livia, Liza, Lola, Loreley, Lorena, Lorenza, Loreta, Loreto, Lourdes, Lucelia, Lucero, Lucía, Luciana, Lucila, Lucina, Lucrecia, Lucy, Ludmila, Ludovica, Luisa, Luisina, Lupe, Lutgarda, Luz, Mabel, Macarena, Macra, Mafalda, Magalí, Magdalena, Maia, Maida, Maitena, Maira, Maite, Malena, Malisa, Malvina, Manila, Manón, Manuela, Mara, Marcela, Marcelina, Marcia, Margarita, María, Marián, Mariana, Marianela, Mariángeles, Maribel, Maricel, Maricruz, Mariel, Mariela, Marilina, Marilú, Marina, Marine, Marión, Marisa, Marisabel, Marisol, Marlene, Marta, Martha, Martina, Matilde, Maura, Máxima, Maximiliana, Maya, Medea, Melania, Melanie, Melany, Melinda, Melisa, Melitona, Melusina, Mercedes, Micaela, Micol, Michelle, Milburga, Milca, Mildreda, Milena, Minerva, Miranda, Mireya, Miriam, Myriam, Mirna, Myrna, Mirta, Mirtha, Mitra, Modesta, Moira, Mónica, Monserrat, Morgana, Munira, Muriel, Nadia, Nadina, Nahir, Naná, Nancy, Nantilde, Narcisa, Natacha, Natasha, Natalí, Nataly, Natalia, Natividad, Nayla, Nazarena, Nazaret, Neftalí, Nélida, Nelly, Nemesia, Nerea, Nerina, Nicole, Nidia, o, Nydia, Nieves, Nilda, Nimia, Nina, Ninfa, Niobe, Noel, Natalia, Noelia, Noemí, Nominanda, Nora, Norma, Numeria, Nuria, Obdulia, Octavia, Odila, Ofelia, Olga, Olimpia, Olinda, Olivia, Ondina, Orfilia, Oria, Oriana, Ornella, Otilde, Otilia, Ovidia, Palaciada, Palixena, Palma, Palmira, Paloma, Pamela, Pancracia, Pandora, Paola, Partenia, Pascua, Patricia, Paula, Paulina, Paz, Penélope, Perla, Petra, Petrona, Pía, Pilar, Piuquén, Porcia, Polixena, Popea, Práxedes, Preciosa, Presentación, Primavera, Primitiva, Priscila, Proserpina, Prudencia, Pulqueria, Pura, Purificación, Querina, Quillén, Quionia, Quirina, Radegunda, Raingarda, Ramona, Raquel, Raquildis, Ratrudis, Rayén, Rebeca, Regina, Reina, Relinda, Remedios, Renata, Renée, Ricarda, Rina, Rita, Roberta, Rocío, Romana, Romina, Rosa, Rosalba, Rosalía, Rosamunda, Rosana, Rosario, Rosaura, Rosenda, Rosicler, Rosilda, Rosina, Rosmira, Roswinda, Rotrauda, Roxana, Rubina, Rut, Ruth, Rutilda, Sabina, Sabrina, Safo, Salaberga, Salomé, Samanta, Samantha, Salvadora, Sandra, Sara, Séfora, Segismunda, Selene, Selenia, Selma, Selva, Semíramis, Serafina, Serena, Servanda, Sharon, Sheila, Sibila, Siglinda, Sigrid, Silvana, Silvia, Silvina, Simona, Sinclética, Sinforosa, Sintiques, Sira, Socorro, Sofía, Sol, Solana, Solange, Soledad, Sonia, Soraya, Stella, Maris, Sulamita, Susana, Tabita, Taciana, Tais, Talía, Tamara, Tania, Tarsicia, Tarsilia, Tatiana, Tea, Telma, Thelma, Temis, Teodequilda, Teodolinda, Teodora, Teodosia, Teolinda, Teresa, Teresita, Terpsícore, Tesira, Tetis, Ticiana, Tomasa, Toscana, Tránsito, Trinidad, Tristana, Troya, Tusnelda, Umbelina, Ursula, Ursulina, Valburga, Valdrada, Valentina, Valeria, Vanda, Vanina, Venus, Vera, Verbena, Veredigna, Verónica, Vesta, Vicenta, Victoria, Vilma, Violeta, Virginia, Visitación, Vita, Viviana, Walkiria, Walkyria, Wanda, Wereburga, Wilma, Winefrida, Wulfilde, Xenia, Ximena, Xiomara, Yael, Yanet, Yanina, Yolanda, Yone, Yvette, Yvonne, Zahira, Zaida, Zaira, Zarina, Zelma, Zelmira, Zilla, Zita, Zoé, Zoila, Zoraida, Zuleica, Zulema, Zulima, Zulma*, quieren ser sacerdotes; y tú ¿qué haces para impedírselo? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

"Santa María, Madre de Dios, tú has dado al mundo la verdadera luz, Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios. Te has entregado por completo a la llamada de Dios y te has convertido así en fuente de la bondad que mana de Él. Muéstranos a Jesús. Guíanos hacia Él. Enséñanos a conocerlo y amarlo, para que también nosotros podamos llegar a ser capaces de un verdadero amor y ser fuentes de agua viva en medio de un mundo sediento. Amén". (Benedicto XVI, Deus Caritas est n. 42).

* guiaburzaco.com.ar/NOMBRESDEMUJER.htm


exigimos

exigimos

POR LA VENIDA DE BUSH A GUATEMALA
Comunicado de la Pastoral Social
PASTORAL SOCIAL DE LA DIÓCESIS DE SAN MARCOS
SAN MARCOS (GUATEMALA).

ECLESALIA, 09/03/07.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, visitará nuestro país el 11 y 12 del presente mes de marzo. Desde nuestra opción por la vida de los pobres y excluidos, manifestamos:

Nuestra preocupación porque el Sr. Bush representa el proyecto neoliberal, concretizado en el TLC que causa más pobreza para la mayoría de nuestro país.

Su venida refuerza una estrategia económica y política de carácter represivo y excluyente que sólo favorece a las compañías transnacionales y a las grandes empresas nacionales.

Mientras el gobierno de Estados Unidos promueve un modelo económico que obliga a la población a emigrar por falta de puestos de trabajo, por otro lado viola los derechos humanos de los emigrantes deportándolos a su país de origen.

La presencia de Bush acentúa la ingerencia y hegemonía de EEUU en nuestro país, que se inició con la intervención militar de 1954, que posteriormente dio origen al conflicto armado.

La visita del presidente de los Estados Unidos, que siembra la guerra y la destrucción en el mundo, coincide con la presencia de 948 militares de los EEUU en nuestro país y concretamente en San Marcos.

Nos preocupa la militarización y presencia de estas tropas extranjeras, so pretexto de “ayuda humanitaria”. La experiencia demuestra que en otras ocasiones vinieron, aparentemente con el mismo objetivo, y sus resultados no han sido funcionales. Por lo tanto nos preguntamos cuáles son sus objetivos reales. ¿Será que se pretende abrir una base militar norteamericana en nuestro departamento?

Asimismo, ha entrado en una absurda y peligrosa carrera armamentista con armas de destrucción masiva, lo cual pone en peligro la existencia misma de la vida en la tierra.

El gobierno de Estados Unidos hace caso omiso ante la grave situación del calentamiento global del planeta, aumentando la emisión de gases tóxicos a la atmósfera.

Ante esta situación exigimos:

- Rechazo a la venida a nuestro país y a nuestro departamento de un presidente que representa la fuerza irracional y la imposición de un modelo económico excluyente.

- El respeto a la soberanía de nuestro territorio y de nuestro pueblo.

- La retirada de las tropas norteamericanas de nuestro país.

- Fin a la dominación económica norteamericana que desfavorece a los pueblos de América Latina.

- Que nuestro Gobierno cumpla con sus obligaciones constitucionales para asegurar el bien común.

- Un trato humano y respetuoso para nuestros hermanos emigrantes

Como Pastoral Social de la Diócesis de San Marcos, anunciamos la construcción del Reino que es vida para todos y todas y denunciamos todo aquello que va en contra del Evangelio. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

San Marcos, marzo de 2007

mal rollo

mal rollo

EL MAL ROLLO DE LAS SALIDAS
MARÍA FERNÁNDEZ
MADRID.

ECLESALIA, 08/02/07.- Se sale y deja la congregación. Su decisión va en serio. Abandona los hábitos del convento y sale a la vida seglar. Lo ha comentado con la autoridad competente y se marcha. Se busca la vida allá donde puede. Le dan un dinero para salir adelante. El derecho no estipula cantidad pero la caridad hace que así se haga. Lo demás está por ver. La fraternidad que había dentro de los muros se fractura. Se cuestiona hasta la fe. Se preguntan si es que está con alguien o incluso si están esperando un bebé.

Nunca se entiende una decisión así. ¿Cómo es posible que con votos solemnes deje la orden? ¿Qué pasa ahora con su juramento ante el altar? ¿Dónde quedan la obediencia y la pobreza? ¿Y su castidad?

Al principio frases como “pásate por aquí cuando quieras”, “esta seguirá siendo tu casa”, “será difícil olvidarte”… en el mejor de los casos. Después nada, o prácticamente nada, algo algunas veces pero las más el olvido.

No cabe duda de que dentro la vida sigue. Más trabajo a repartir, más edad media, más huecos a rellenar. No sienta bien. Se sale y lo ha hecho mal, no debía haberlo hecho, sus razones nunca podían estar por encima de su compromiso de consagración religiosa. No se entiende y con el tiempo menos.

Desde las alturas de la institución comienza el papeleo, las cartas oficiales con membrete, las frases frías, las citas canónicas, las llamadas de usted, la lectura de derechos, los pasos a seguir. Durante un año se suceden muchas palabras impresas y muy pocas habladas. “Se ha salido, es su decisión y nos toca seguir los procedimientos oportunos”, se dice.

La religiosa, el religioso que se marcha queda marcado para siempre por su decisión de salirse. Mucho más si a eso se le suma el ser sacerdote. Cambia de vida de tal manera que parece que sea nueva la que inicia tras las puertas de la “casa religiosa”. “Sores” y “frais” le recordarán como traidor por haber abandonado los consejos evangélicos que profesó. Nada importa su yo interior, su proceso de fe, las traiciones del “sistema” en el que se encontraba, su camino personal… nada importa… ni Dios.

Menos mal que a Dios sí le importan cada uno de los que se ven inmersos en el mal rollo de las salidas y sabe lo que nadie sabe, lo que mueve la fe, la esperanza, el amor de cada cual. Dios dirá. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


rebelde

rebelde

JESUS, REBELDE
JOSÉ MARÍA GARCÍA-MAURIÑO, Cristianos por el Socialismo

ECLESALIA, 08/01/07.- El Mensaje de Jesús es revolucionario. En el Evangelio de Lucas, en el interrogatorio ante Pilatos, las masas le gritan tratando de acusarle: “Este solivianta al pueblo enseñando por todo el país empezando en Galilea” (Lc.23,5). Jesús está por el cambio, no puede dejar las cosas como están, porque el mundo que él vivía era injusto: unos vivían muy bien a costa de otros que lo estaban pasando mal. Lo cómodo es seguir como siempre sin cambiar nada. Jesús no puede quedarse impasible, mirando para otro lado, al ver las masas arrastrándose por la pobreza y la miseria. “Se me conmueven las entraña al ver a esta gente” (Mc. 8,2). La indiferencia se queda con los brazos cruzados, no hace nada ante el dolor ajeno. Y esto hace más daño que la violencia que causa el sufrimiento humano.

Soliviantar significa mover el ánimo de la gente para inducirle a adoptar una actitud rebelde u hostil en orden a cambiar el orden público y moral, dice el Diccionario de Lengua. La manera de soliviantar no es violenta, es “enseñando”. La enseñanza es una forma de subvertir el orden establecido: poner las cosas patas arriba. Jesús no estaba de acuerdo con la escala de valores de aquella sociedad que no es muy distinta de la nuestra de ahora Lo de arriba lo pone abajo. Lo que consideramos como perdido es lo que vale, lo que todo el mundo estima que es bueno, no es tan bueno. Lo que se tiene por poder es debilidad. Siempre prevalece la vida sobre la muerte, la verdad sobre la mentira, la libertad sobre la dependencia. Y siempre el amor por encima de todo.

Las parábolas son un ejemplo claro de la rebeldía de Jesús ante el orden establecido. Aparecen dos grupos de personas: la gente respetable y la gente insignificante, los don nadie, los inmigrantes, los trabajadores, los enfermos, las mujeres, los que no figuran en esta sociedad. Hacen patente que lo que tendría que ser lo normal en la vida, es lo “raro”. Presentan la vida tal y como es y por otra parte la vida tal y como tendría que ser o como podría ser. ¿Es normal que el hijo que dilapidó toda la fortuna de su padre y viviendo desenfrenadamente le organicen una fiesta por todo lo alto cuando vuelve a casa? Este es el hijo perdido. Jesús pone la vida al revés. Tiene preferencia por los perdidos. Jesús hace fiesta, se alegra, por la vuelta de su hijo que “estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y se le ha encontrado” (Lc. 15.24). Igual le pasa con la oveja perdida: “dadme la enhorabuena he encontrado la oveja que se me había perdido” (Lc.15,6) que con la moneda que había perdido la mujer. Tiene menos valor el hijo mayor que se queda en casa, las 99 ovejas que se quedan en el redil, o el resto del dinero de la mujer. Lo que para la mayoría no tiene valor, está perdido, eso es lo que prefiere Jesús. Porque Zaqueo devuelve la mitad de sus bienes dice Jesús que la salvación ha entrado en su casa. Jesús “ha venido a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo” (Lc.19,9) ¿Quiénes son los que pierden y quienes los que ganan? Jesús vino buscando los “balas perdidas” para salvarlos.

“Los últimos serán los primeros” (Mc 10,31). Los más necesitados de todo, de comida, de aprecio social y humano, a los que no se les reconoce sus derechos, los analfabetos, los que no tienen dignidad, esos, los pobres, los que tienen hambre, los que desprecia casi todo el mundo, los últimos, esos son los primeros para Jesús, es una inversión radical de los valores y de la situación establecida. Jesús corta por lo sano y lo dice sin rodeos “El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9,35). Jesús es un raro, un hombre extraño, todo lo saca de quicio.

Su predicación fue en Galilea. (Mc.1,14). Jesús, para realizar su misión docente, no se fue a la capital, Jerusalén, ni siquiera a la importante provincia de Judea. Todo lo contrario. Jesús se fue enseguida a una región lejana, habitada por humildes campesinos y pescadores pobres. Gentes que además resultaban sospechosas. Esto significa que la primera decisión importante que tomó Jesús, fue irse a vivir y a desarrollar su actividad, a predicar su mensaje, en la región de los pobres y de las gentes que, en aquel tiempo, eran consideradas como una población que carecía de influencia, que no vivía en la abundancia y que, para colmo, tenía mala fama.

¿A quien se le ocurre decir que para ser feliz es necesario ser pobre? “Felices los que eligen ser pobres, porque van a tener a Dios por rey” No es más feliz el que tiene más, no es más valorado el que tiene ‘tanto vales cuanto tienes’ sino, según Jesús, el que es capaz de compartir y no acumular. Para los ricos hay una maldición: “Ay de vosotros los ricos”. Acá, en este sistema, parece ser lo contrario: es feliz y se le da la enhorabuena el que hace dinero, al que le toca la lotería, el que tiene muchos bienes, mucho dinero en el banco, el que tiene varias casas, y magníficos coches. Ese es el que puede “fardar”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


cien hermanos

cien hermanos

¿DÓNDE ESTÁN VUESTROS CIEN HERMANOS?
ANTONIO ZUGASTI
MADRID.


ECLESALIA.- No había sitio para ellos en el barco. Y mucho menos en los aviones. Ni siquiera en los tramposos aviones de “Air Madrid”. Entonces decidieron meterse en el cayuco y lanzarse a la mar.

Esta mañana la radio, en una breve nota, contaba el final de la aventura. Unos veinticinco habían sido recogidos por pescadores; cien habían desaparecido.

-¿Desaparecidos mis hijos?

El Padre viene a preguntarnos:

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- ¡Ay! Bastante tengo yo ahora buscando regalos para toda la familia. ¡Para ponerme a buscar hermanos perdidos!

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Perdona, pero esta noche tenemos la cena de Navidad de la empresa y ahora no me puedo entretener

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- No sé, ahora voy a la parroquia a la celebración del Adviento. Ya preguntaré allí a ver si don Ramón sabe algo.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Lo que yo quiero saber es dónde están los compradores, que lo de las ventas de Navidad no es tanto como parece.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- No sé, eso es cosa del Gobierno, yo no sé nada.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Pregunta a “sus” gobiernos, “sus” gobiernos, ellos son los que tienen que cuidar de esas cosas

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Perdona, pero estamos cerrando el balance del año. Otro rato lo vemos eso.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- ¡Ay, Dios mío, Dios mío! Con el follón de estos días no se encuentra a nadie. Por la parroquia desde luego no han venido.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- ¿Cien hermanos? Bastante tengo yo con tres, y las cuñadas... y los suegros. ¡Menudo lío para darles de cenar a todos! Y con lo raritas que son algunas...

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- A propósito, ¿qué podría regalarle yo a mi nieto, que tiene de todo?

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- ¿Pero no ve usted cómo vengo de cargao con las dichosas compras de Navidad? No me líe ahora, hombre.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Por cierto, hablando de hermanos, ¿por qué no le dices al mío que a ver qué pasa con la herencia del abuelo? Porque hay que ver la poca vergüenza que tiene.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Me llama luego al móvil, que ahora he quedado con una amiga en el Corte Inglés.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Disculpe, no me puedo entretener. ¡Todavía tengo que mandar más de cien felicitaciones! Y es que en estos días tan entrañables de verdad que quiero felicitar a todos.

¿Dónde están vuestros cien hermanos?

- Por favor, no moleste. Estoy preparando la homilía del día de Navidad y en estos tiempos tan calamitosos los pastores tenemos una gran responsabilidad para guiar a nuestras ovejas en el camino de la única fe verdadera.

“Caines sempiternos” cantaba Paco Ibáñez hace unos años. Cien hermanos nuestros han muerto tragados por las aguas del océano y volvemos la vista a otro lado. ¿Soy yo el guardián de mi hermano?

Víctimas inocentes, ninguna asociación de víctimas los reconocerá por suyos ni moverá un dedo por ellos. Víctimas de la enloquecida ambición del mundo rico, nuestro mundo, el que hacemos entre todos. Sólo queremos que también desaparezcan de nuestros periódicos y no nos enturbien la digestión del festín.

Víctimas de unos países que nosotros hemos empobrecido. Pero también sobre esto preferimos mirar a otro lado. “Tienen unos gobiernos corruptos”. “Están tan atrasados... a pesar de la ayuda que se les da”.

Víctimas atraídas como mariposillas por las luces centelleantes de nuestra hipócrita felicidad. Por el brillo de nuestra estúpida ostentación. Víctimas que nuestra sociedad mira con la misma insensibilidad que a las mariposillas verdaderas.

¿Es que los cristianos no vamos a hacer nada? ¿De verdad no se puede hacer nada? ¿Vamos a acabar uniéndonos a la multitud de espaldas que se vuelven hacia los hermanos muertos? ¿Vamos a seguir festejando, intercambiando regalos y felicitaciones sin un mínimo gesto de humanidad? ¿No podíamos por lo menos plantear una huelga de regalos; no hacer ni admitir regalos; tener ese mínimo gesto de pesar y también de repulsa hacia una sociedad de consumo que deja por el mundo un terrible rastro de miseria y muerte? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


juan godayol

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PENA Y DESCONCIERTO
Sobre el obispo Juan Godayol emérito de Ayaviri en Perú
FRANCISCO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ OP, obispo de Puerto Maldonado
PUERTO MALDONADO (PERÚ).

ECLESALIA, 19/11/06.- Pena. Mucha pena y desconcierto. Cuando el segundo o tercer día de la última Asamblea Anual de Obispos nos incorporamos por la tarde, sobre cada sitio de cada uno de los obispos había la fotocopia de una carta de Mons. Juan Godayol Colom donde nos explicaba que, desde la Nunciatura, se le había pedido que pidiera la dispensa del ejercicio del su episcopado en Ayaviri por "motivos de salud".

Su "enfermedad" era la altura de la sierra puneña. Su médico le había pedido que sería conveniente para su corazón, que viviera en una zona del país mas baja. Y había esas zonas, el Obispado de Ica, que quedará vacante dentro de un año, y el Obispado de Lurin, donde este mismo año cumple la edad límite (75 años) Mons. Gurruchaga, quien sí está realmente enfermo y merece su jubilación.

Entendimos muy bien que, a ti, Mons. Godayol, no se te había pasado ni por lo más remoto pedir la dimisión. Además, tú que eres salesiano, hubieras sido un candidato ideal para tomar el relevo a tu hermano salesiano Mons. Gurrruchaga.

Con 65 años que tienes, te quedaban diez por delante en tu desempeño episcopal, como ese que has realizado en Ayaviri, fructífero, valiente, junto al pueblo, querido por todos, por los jóvenes, con quien tanto has trabajado, por los campesinos, por las comunidades cristianas y grupos parroquiales, por tus sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas. Que vayan, que pregunten, que escuchen a quienes sintieron tu pastoreo cercano, comprometido, encarnado.

Empezaba diciendo que sentía mucha pena y desconcierto. Pena porque nadie de los demás obispos dijimos nada, ni se planteó nada, ni se pensó que aquello que se te obligaba a hacer, no tenía sentido, al menos yo no alcanzo a verlo. Se te veía dolido, expulsado, obligado a irte, y supongo que por tu cabeza pasaría, en algún momento, si tus hermanos obispos te darían oportunidad para que explicaras tu situación. Pero no lo hicimos. Te hemos visto partir de la casa y parece que no nos ha dolido a nadie tu marcha. Qué tal familia en la que habías estado.

El desconcierto me viene al hacer comparaciones. La diócesis de Puno está tan cerca de la tuya que no puede dejar de ser punto de referencia para ver la enorme, abismal, brutal diría yo, diferencia entre el respeto sumo que se le tiene, tanto desde la Conferencia Episcopal como desde la Nunciatura, a la persona y actuaciones de su Obispo, y lo que contigo se ha hecho.

Mons. Carrión tres años sin aparecer por las Asambleas Episcopales, nunca aclaradas actuaciones en el tema de las famosas Cartas contra el Cardenal y el Nuncio, irregularidades varias a su paso por la administración de la propia Conferencia Episcopal, oídos sordos a las múltiples llamadas, cartas y visitas de otros obispos, hasta del propio presidente de la Conferencia, suplicándole para que asistiera a las Asambleas de obispos -me pregunto donde habrán quedado la comunión y la colegialidad episcopal-.

Todos sabemos del desconcierto de una mayoría de la Iglesia del pueblo de Puno, con manifestaciones y manifiestos pidiendo su renuncia. Los religiosos y religiosas que allí laboran no salen de su asombro ante las actitudes y relaciones, digamos desconcertantes, que el Obispo mantiene con sus fieles. Y ¿qué? Pues nada, al parecer él tiene muy buena salud o, quizás, haya que pensar que tiene muy "buenos argumentos" que lo hacen intocable.

En menos de un mes, Mons. Godayol, se ha hecho efectiva tu renuncia desde Roma; que duda cabe que en esto parece que hemos mejorado bastante. El señor Nuncio nos escribe a Nuestra Excelencias que tiene el honor de comunicarnos que tu renuncia ha sido aceptada en Roma. Esto el viernes 17 de febrero, y en la misma Carta Reservada se nos comunica que el nombramiento del nuevo Obispo de Ayaviri se hará al día siguiente, sábado 18. Yo sólo sigo sorprendiéndome de la rapidez y efectividad en estos acontecimientos.

Y me vuelvo al Evangelio de Jesucristo, y releo la parábola del hijo pródigo, el que se fue, el que no viene a casa, y veo el amor y la alegría del Padre cuando llega, y quiero seguir aplicándola en nuestros días, entre nosotros, y hacerlo con júbilo, con corazón, hasta sin pedir cuentas, como Él.

Hacer una fiesta en nuestra Conferencia Episcopal cuando el hermano ausente llegue, cuando tú, Mons. Jorge Carrión, vengas a la casa y te sientes de nuevo entre los tuyos, y que sientas el calor, la acogida, el gozo de tus hermanos. Si no hacemos esto no hacemos el Evangelio, y si no hacemos el Evangelio estamos perdidos.

Pero con Mons. Godayol hemos cambiado la parábola, en la casa del Padre, además del hijo pródigo y del mayor que siempre se queda, hemos añadido un tercer hijo: el hijo al que se le echa, a quien se pide que se vaya. Yo creo que, este padre, se aleja bastante del Padre que Jesús nos presenta cuando actúa de tal manera.

Gracias Mons. Juan Godayol por tus 14 años como Obispo y tus 45 años como misionero salesiano en nuestro Perú. Y gracias por tus deseos de seguir sirviendo humildemente a la iglesia universal allá en tu tierra de Cataluña. Suerte y que el Dios del perdón y de la Vida te siga inundando con su plenitud tu corazón, porque Dios es Amor, como tan hermosamente nos ha recordado el Santo Padre. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


- - -> NOTA: Juan Godayol fue obispo de Ayaviri donde, con sorprendente rapidez, fue nombrado en su lugar un miembro del Sodalitium Christianae Vital, afin al Opus; sobre él, desconcertado por el giro dado por éste a la diócesis, escribió su sentida y desconcertante carta el P. Hilario Huanca Mamani "Nueva situación eclesial en la prelatura de Araviri" (ver carta en http://www.proconcil.org/document/VCELAM/AYAVIRI.htm ) .