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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

juan godayol

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PENA Y DESCONCIERTO
Sobre el obispo Juan Godayol emérito de Ayaviri en Perú
FRANCISCO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ OP, obispo de Puerto Maldonado
PUERTO MALDONADO (PERÚ).

ECLESALIA, 19/11/06.- Pena. Mucha pena y desconcierto. Cuando el segundo o tercer día de la última Asamblea Anual de Obispos nos incorporamos por la tarde, sobre cada sitio de cada uno de los obispos había la fotocopia de una carta de Mons. Juan Godayol Colom donde nos explicaba que, desde la Nunciatura, se le había pedido que pidiera la dispensa del ejercicio del su episcopado en Ayaviri por "motivos de salud".

Su "enfermedad" era la altura de la sierra puneña. Su médico le había pedido que sería conveniente para su corazón, que viviera en una zona del país mas baja. Y había esas zonas, el Obispado de Ica, que quedará vacante dentro de un año, y el Obispado de Lurin, donde este mismo año cumple la edad límite (75 años) Mons. Gurruchaga, quien sí está realmente enfermo y merece su jubilación.

Entendimos muy bien que, a ti, Mons. Godayol, no se te había pasado ni por lo más remoto pedir la dimisión. Además, tú que eres salesiano, hubieras sido un candidato ideal para tomar el relevo a tu hermano salesiano Mons. Gurrruchaga.

Con 65 años que tienes, te quedaban diez por delante en tu desempeño episcopal, como ese que has realizado en Ayaviri, fructífero, valiente, junto al pueblo, querido por todos, por los jóvenes, con quien tanto has trabajado, por los campesinos, por las comunidades cristianas y grupos parroquiales, por tus sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas. Que vayan, que pregunten, que escuchen a quienes sintieron tu pastoreo cercano, comprometido, encarnado.

Empezaba diciendo que sentía mucha pena y desconcierto. Pena porque nadie de los demás obispos dijimos nada, ni se planteó nada, ni se pensó que aquello que se te obligaba a hacer, no tenía sentido, al menos yo no alcanzo a verlo. Se te veía dolido, expulsado, obligado a irte, y supongo que por tu cabeza pasaría, en algún momento, si tus hermanos obispos te darían oportunidad para que explicaras tu situación. Pero no lo hicimos. Te hemos visto partir de la casa y parece que no nos ha dolido a nadie tu marcha. Qué tal familia en la que habías estado.

El desconcierto me viene al hacer comparaciones. La diócesis de Puno está tan cerca de la tuya que no puede dejar de ser punto de referencia para ver la enorme, abismal, brutal diría yo, diferencia entre el respeto sumo que se le tiene, tanto desde la Conferencia Episcopal como desde la Nunciatura, a la persona y actuaciones de su Obispo, y lo que contigo se ha hecho.

Mons. Carrión tres años sin aparecer por las Asambleas Episcopales, nunca aclaradas actuaciones en el tema de las famosas Cartas contra el Cardenal y el Nuncio, irregularidades varias a su paso por la administración de la propia Conferencia Episcopal, oídos sordos a las múltiples llamadas, cartas y visitas de otros obispos, hasta del propio presidente de la Conferencia, suplicándole para que asistiera a las Asambleas de obispos -me pregunto donde habrán quedado la comunión y la colegialidad episcopal-.

Todos sabemos del desconcierto de una mayoría de la Iglesia del pueblo de Puno, con manifestaciones y manifiestos pidiendo su renuncia. Los religiosos y religiosas que allí laboran no salen de su asombro ante las actitudes y relaciones, digamos desconcertantes, que el Obispo mantiene con sus fieles. Y ¿qué? Pues nada, al parecer él tiene muy buena salud o, quizás, haya que pensar que tiene muy "buenos argumentos" que lo hacen intocable.

En menos de un mes, Mons. Godayol, se ha hecho efectiva tu renuncia desde Roma; que duda cabe que en esto parece que hemos mejorado bastante. El señor Nuncio nos escribe a Nuestra Excelencias que tiene el honor de comunicarnos que tu renuncia ha sido aceptada en Roma. Esto el viernes 17 de febrero, y en la misma Carta Reservada se nos comunica que el nombramiento del nuevo Obispo de Ayaviri se hará al día siguiente, sábado 18. Yo sólo sigo sorprendiéndome de la rapidez y efectividad en estos acontecimientos.

Y me vuelvo al Evangelio de Jesucristo, y releo la parábola del hijo pródigo, el que se fue, el que no viene a casa, y veo el amor y la alegría del Padre cuando llega, y quiero seguir aplicándola en nuestros días, entre nosotros, y hacerlo con júbilo, con corazón, hasta sin pedir cuentas, como Él.

Hacer una fiesta en nuestra Conferencia Episcopal cuando el hermano ausente llegue, cuando tú, Mons. Jorge Carrión, vengas a la casa y te sientes de nuevo entre los tuyos, y que sientas el calor, la acogida, el gozo de tus hermanos. Si no hacemos esto no hacemos el Evangelio, y si no hacemos el Evangelio estamos perdidos.

Pero con Mons. Godayol hemos cambiado la parábola, en la casa del Padre, además del hijo pródigo y del mayor que siempre se queda, hemos añadido un tercer hijo: el hijo al que se le echa, a quien se pide que se vaya. Yo creo que, este padre, se aleja bastante del Padre que Jesús nos presenta cuando actúa de tal manera.

Gracias Mons. Juan Godayol por tus 14 años como Obispo y tus 45 años como misionero salesiano en nuestro Perú. Y gracias por tus deseos de seguir sirviendo humildemente a la iglesia universal allá en tu tierra de Cataluña. Suerte y que el Dios del perdón y de la Vida te siga inundando con su plenitud tu corazón, porque Dios es Amor, como tan hermosamente nos ha recordado el Santo Padre. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


- - -> NOTA: Juan Godayol fue obispo de Ayaviri donde, con sorprendente rapidez, fue nombrado en su lugar un miembro del Sodalitium Christianae Vital, afin al Opus; sobre él, desconcertado por el giro dado por éste a la diócesis, escribió su sentida y desconcertante carta el P. Hilario Huanca Mamani "Nueva situación eclesial en la prelatura de Araviri" (ver carta en http://www.proconcil.org/document/VCELAM/AYAVIRI.htm ) .


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