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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

otra oportunidad

otra oportunidad

OTRA OPORTUNIDAD
JORGE BISBE

ECLESALIA, 22/02/06.- Para la conversión de la actual Iglesia vaticana en Comunidad Cristiana, ofrecemos una oportunidad. Siempre quedan oportunidades para mejorar. Contando con la buena voluntad de muchos. Con el carisma de la caridad de muchos. Con el espíritu de servicio que mantienen muchos hermanos, desde la Ascensión de Jesús, y que permanece intacto, conviviendo con maldades y egoísmos.

En Europa, y más en España, envejece la población. Cada día somos más viejos y viven menos jóvenes. La pirámide de edad está invertida. El promedio de edad de sacerdotes y religiosos ronda los 70 años. Faltan las cohortes juveniles para ocupar las bajas. El problema de los viejos es de los casados y más de los célibes. La solución será para todos y todas y en la que cada uno podrá desarrollar sus peculiares carismas y cualidades.

A los caducados "asilos" les suceden las residencias estatales y privadas, de diversos niveles y precios. Las estatales suelen pedirle al anciano el 80 % de su pensión. Las explotadas como negocio ofrecen una gran variedad de precios más o menos acordes con los servicios que prestan. Pero faltan muchas, muchas, residencias. Las órdenes y congregaciones religiosas tienen la solución, una magnífica solución en sus manos.

Dado que necesariamente sus conventos se han convertido en casas de jubilados tienen solamente que abrir sus puertas a solteros, viudos y matrimonios para que convivan ancianos religiosos y seglares. Toda convivencia es difícil, pero jugosa. Facilita mucho el que sean coetáneos quienes intentan la aventura. Además los jubilados gozamos de un similar -bajo- nivel económico.

Desde luego lo mejor para la convivencia es que unos quieran facilitar la vida a los demás. Que hasta se sacrifiquen. Que amen a los demás.

Esa es la gran oportunidad que ofrecemos a los religiosos jubilados -varones y mujeres-. Que compartan, con los hermanos seglares, el júbilo de su descanso, de su liberación de responsabilidades, afanes, trabajos... Naturalmente no se regala nada. Cada uno aportará una parte sustancial de su pensión y algún trabajo-servicio a la comunidad (asistencial, social, de organización, festivo, cultural...)

Yo aseguro a todos que una comunidad amplia es mejor que una reducida. Y si esa comunidad es heterogénea (varones, mujeres, cultos, incultos...) ¡mucho mejor! Habrá más manías; pero cada uno aportará las suyas, tan queridas. Y, entre todos, dialogando, será más factible liberarse de algunos absurdos antojos y chifladuras.

La iglesia tiene amplias experiencias en comunidades, -hospitales, internados, hospederías... Antes recogían a enfermos y caminantes ahora se trata de acoger fraternalmente a viandantes en sus últimas etapas vitales. Por ello a estos conventos yo los llamaría "PORTA COELI".

Para que lleguen a ser "Puerta del cielo" hay que cumplir unas condiciones. Que reine la caridad, el amor, el afecto, la compasión... Que todos impartan ese sacramento del amor. Y que todos aporten bienes y servicios.

Es una realidad posible, si los responsables eclesiásticos comprenden la belleza de ser "Porta coeli", -ministerio resumen de todos los ministerios- y la oportunidad para presentarse ante la sociedad como auténticos servidores de toda clase social. Dispuestos a cambiar los vasos sagrados por camas para los desprotegidos ancianos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


burguesía

REINO DE DIOS, BURGUESIA, IGLESIA
FAUSTINO VILABRILLE LINARES
GIJÓN (ASTURIAS).

ECLESALIA, 21/02/06.- Hace muchos siglos que la Iglesia Oficial, y detrás de ella muchos de sus feligreses, ha estado ligada a la burguesía conservadora, reaccionaria, elitista y marginadora, capitalista y más o menos adinerada. Está claro que fue y es una iglesia antievangélica, contraria al Reino de Dios.

La burguesía y el dinero fueron siempre de derechas, conservadores, religiosos, cumplidores de ritos y normas, pero anticristianos, fiel reflejo de los fariseos descritos en el Evangelio por Jesús: “no os conozco, me honráis con los labios, pero estáis lejos de mi”. Desde criterios evangélicos la religión burguesa es incompatible con Jesucristo. Incluso hay burgueses sinceramente religiosos, pero objetivamente no son cristianos, siendo incluso un gran obstáculo para la captación transparente y limpia del mensaje de Jesús: lo afirman con sus palabras y ritos, pero lo niegan y enturbian con sus hechos.

Por el contrario, las opciones auténticas de izquierdas, claramente definidas por la solidaridad, la justicia, la igualdad social, económica, política y cultural, están objetivamente mucho más cerca del Evangelio que la misma Iglesia, y por lo mismo es lógico que la rechacen, así como a sus seguidores, por sus opciones y postulados capitalistas, conservadores, verticalistas, tanto de ella como de ellos, así como a sus formas estructurales, asimétricas, integristas, reaccionarias, dictatoriales, no democráticas, sibaritas, incluso en sus liturgias a veces teatrales por sus vestuarios, sus ceremonias burguesoides, sus ostentaciones al más puro estilo de los países ricos, las realezas occidentales, etc. etc.

Pero lo cierto es que el verticalismo jerárquico eclesiástico, va incluso más allá que la misma burguesía, porque la Iglesia no admite ninguna forma de democracia en su funcionamiento al interior de si misma, ni siquiera para la designación de las personas en ninguna escala de su línea jerárquica, incluso concedido y aceptado que las facultades sacramentales sean de sucesión apostólica. En cambio muchas opciones de derechas se someten al sufragio universal y aceptan el veredicto de las urnas, cosa que la Iglesia nunca hizo salvo en los tres primeros siglos de su funcionamiento, pero a partir del siglo IV se mantuvo siempre unida y maridada a los poderes político-económicos, llegando incluso a ejercerlos con absoluto poder hegemónico anexionándose tierras, latifundios, predios, vasallos, incluso poniendo y quitando reyes a su libre albedrío, concediendo el dominio a gobernantes occidentales de grandes territorios de ultramar, al mismo tiempo que manipulaba al pueblo con reglas, leyes, preceptos y obligaciones, atemorizándolo con la pena de condenación eterna por su incumplimiento.

(Nota.-Una señora de un pueblo llamado Busqueimado, de los Oscos, límite con Galicia, le dijo al cura, en tiempos de la dictadura franquista, cuando la obligaba a comprar la bula de carne que dispensaba de abstenerse de comer carne en determinados días: “con ella voy a envolver chorizos y tocino”).

No obstante lo dicho, también hay que decir, que existen comportamientos que desde opciones teóricas de izquierdas, sin embargo en sus formas personales de conducta, son netamente de derechas y responden aun corte netamente burgués y neoliberal capitalista. Desde el punto de vista cristiano tampoco concuerdan en absoluto con el Evangelio.

Si desde una auténtica opción de izquierdas lo lógico es rechazar una iglesia conservadora, ligada a la derecha reaccionaria, y claramente escorada hacia los partidos políticos de derechas y neoliberales, resulta en cambio no comprensible que esas opciones de izquierdas rechacen el Evangelio y a Jesucristo, puesto que El y su mensaje, leídos desde el lenguaje actual, no solo son radicalmente de izquierdas, sino que la conducta y el mensaje de Jesús, son de la más estricta ortodoxia antiburguesa. Su opción por los pobres (empobrecidos), la justicia, la defensa de los débiles y marginados, su rechazo total y frontal hacia los conservadores político-religiosos de su tiempo que lo llevaron a la muerte, sus comportamientos personales y doctrinales hacia ellos, representados social y religiosamente por los fariseos, sus opción por el pueblo, su clamor contra el hambre, contra la injusticia, contra los manipuladores del pueblo, contra los ricos a costa de los pobres o desentendidos de ellos, su pasión por la justicia, la fraternidad y el amor, incluso a los enemigos, la igualdad radical de todos con preferencia hacia los más débiles y necesitados (pobres, niños, mujeres, enfermos): todo esto es algo palmario, evidente e innegable a lo largo de toda la vida personal y social de Jesús, particular y pública, dando además una dimensión trascendente a todo este compromiso personal, social y público como respuesta a los interrogantes más últimos y fronterizos del ser humano, y por lo mismo llenando de sentido profundo, comprometido y esperanzador la existencia de cada persona humana.

Es por lo que desde opciones auténticas de izquierda se entiende claramente el rechazo de una iglesia no evangélica, pero por lo mismo no se entiende en absoluto el rechazo de la persona y el mensaje de Jesús, si bien es cierto que muchas personas, ajenas al funcionamiento de la iglesia oficial y comprometidas con la justicia y los oprimidos de la tierra, tienen mucha más aceptación y reconocimiento público y popular, y se valora mucho su compromiso con los empobrecidos, oprimidos, esclavizados y explotados de la tierra, e incluso se colabora con ellos desde opciones de agnosticismo y en algunos casos increencia, porque se reconoce su autenticidad y coherencia con los valores fundamentales del hombre y de la dignidad humana, y por tanto del Evangelio y su creador Jesucristo, aunque no lo reconozcan explícitamente.

La Iglesia durante siglos ha velado, distorsionado y dañado a veces mucho la imagen de Jesús, de su mensaje y por tanto del Reino de Dios. Es por tanto muy importante distinguir muy bien entre Iglesia y Reino de Dios. El reino de Dios es Jesús, su Evangelio y su mensaje, y aquí es donde hay que centrarse, y la Iglesia solo vale en la medida en que sea fiel al Reino de Dios. Es por lo que es justo, necesario y obligatorio distanciarse de ella en la medida que ella se distancia del Reino, así como ejercer sobre ella y los que la representan la crítica más auténtica y radical que sea necesaria para cuestionarla ante sus fallos y reconducirla más y más a la fidelidad al Reino de Dios; es decir, al hombre; es decir, a la salvación integral inmanente-trascendente de todos y de todo. Es inconcebible que a la altura de los tiempos actuales, con el conocimiento que tenemos de la historia y del mundo y las condiciones actuales del hombre y la tierra, ambos empobrecidos cada vez más, las iglesias, y en particular la católica, (olvidado incluso el pasado negativo y salvado lo que haya que salvar) sigan tan lejos de sintonizar con el mensaje liberador del Evangelio y las aspiraciones de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

burguesía

REINO DE DIOS, BURGUESIA, IGLESIA
FAUSTINO VILABRILLE LINARES
GIJÓN (ASTURIAS).

ECLESALIA, 21/02/06.- Hace muchos siglos que la Iglesia Oficial, y detrás de ella muchos de sus feligreses, ha estado ligada a la burguesía conservadora, reaccionaria, elitista y marginadora, capitalista y más o menos adinerada. Está claro que fue y es una iglesia antievangélica, contraria al Reino de Dios.

La burguesía y el dinero fueron siempre de derechas, conservadores, religiosos, cumplidores de ritos y normas, pero anticristianos, fiel reflejo de los fariseos descritos en el Evangelio por Jesús: “no os conozco, me honráis con los labios, pero estáis lejos de mi”. Desde criterios evangélicos la religión burguesa es incompatible con Jesucristo. Incluso hay burgueses sinceramente religiosos, pero objetivamente no son cristianos, siendo incluso un gran obstáculo para la captación transparente y limpia del mensaje de Jesús: lo afirman con sus palabras y ritos, pero lo niegan y enturbian con sus hechos.

Por el contrario, las opciones auténticas de izquierdas, claramente definidas por la solidaridad, la justicia, la igualdad social, económica, política y cultural, están objetivamente mucho más cerca del Evangelio que la misma Iglesia, y por lo mismo es lógico que la rechacen, así como a sus seguidores, por sus opciones y postulados capitalistas, conservadores, verticalistas, tanto de ella como de ellos, así como a sus formas estructurales, asimétricas, integristas, reaccionarias, dictatoriales, no democráticas, sibaritas, incluso en sus liturgias a veces teatrales por sus vestuarios, sus ceremonias burguesoides, sus ostentaciones al más puro estilo de los países ricos, las realezas occidentales, etc. etc.

Pero lo cierto es que el verticalismo jerárquico eclesiástico, va incluso más allá que la misma burguesía, porque la Iglesia no admite ninguna forma de democracia en su funcionamiento al interior de si misma, ni siquiera para la designación de las personas en ninguna escala de su línea jerárquica, incluso concedido y aceptado que las facultades sacramentales sean de sucesión apostólica. En cambio muchas opciones de derechas se someten al sufragio universal y aceptan el veredicto de las urnas, cosa que la Iglesia nunca hizo salvo en los tres primeros siglos de su funcionamiento, pero a partir del siglo IV se mantuvo siempre unida y maridada a los poderes político-económicos, llegando incluso a ejercerlos con absoluto poder hegemónico anexionándose tierras, latifundios, predios, vasallos, incluso poniendo y quitando reyes a su libre albedrío, concediendo el dominio a gobernantes occidentales de grandes territorios de ultramar, al mismo tiempo que manipulaba al pueblo con reglas, leyes, preceptos y obligaciones, atemorizándolo con la pena de condenación eterna por su incumplimiento.

(Nota.-Una señora de un pueblo llamado Busqueimado, de los Oscos, límite con Galicia, le dijo al cura, en tiempos de la dictadura franquista, cuando la obligaba a comprar la bula de carne que dispensaba de abstenerse de comer carne en determinados días: “con ella voy a envolver chorizos y tocino”).

No obstante lo dicho, también hay que decir, que existen comportamientos que desde opciones teóricas de izquierdas, sin embargo en sus formas personales de conducta, son netamente de derechas y responden aun corte netamente burgués y neoliberal capitalista. Desde el punto de vista cristiano tampoco concuerdan en absoluto con el Evangelio.

Si desde una auténtica opción de izquierdas lo lógico es rechazar una iglesia conservadora, ligada a la derecha reaccionaria, y claramente escorada hacia los partidos políticos de derechas y neoliberales, resulta en cambio no comprensible que esas opciones de izquierdas rechacen el Evangelio y a Jesucristo, puesto que El y su mensaje, leídos desde el lenguaje actual, no solo son radicalmente de izquierdas, sino que la conducta y el mensaje de Jesús, son de la más estricta ortodoxia antiburguesa. Su opción por los pobres (empobrecidos), la justicia, la defensa de los débiles y marginados, su rechazo total y frontal hacia los conservadores político-religiosos de su tiempo que lo llevaron a la muerte, sus comportamientos personales y doctrinales hacia ellos, representados social y religiosamente por los fariseos, sus opción por el pueblo, su clamor contra el hambre, contra la injusticia, contra los manipuladores del pueblo, contra los ricos a costa de los pobres o desentendidos de ellos, su pasión por la justicia, la fraternidad y el amor, incluso a los enemigos, la igualdad radical de todos con preferencia hacia los más débiles y necesitados (pobres, niños, mujeres, enfermos): todo esto es algo palmario, evidente e innegable a lo largo de toda la vida personal y social de Jesús, particular y pública, dando además una dimensión trascendente a todo este compromiso personal, social y público como respuesta a los interrogantes más últimos y fronterizos del ser humano, y por lo mismo llenando de sentido profundo, comprometido y esperanzador la existencia de cada persona humana.

Es por lo que desde opciones auténticas de izquierda se entiende claramente el rechazo de una iglesia no evangélica, pero por lo mismo no se entiende en absoluto el rechazo de la persona y el mensaje de Jesús, si bien es cierto que muchas personas, ajenas al funcionamiento de la iglesia oficial y comprometidas con la justicia y los oprimidos de la tierra, tienen mucha más aceptación y reconocimiento público y popular, y se valora mucho su compromiso con los empobrecidos, oprimidos, esclavizados y explotados de la tierra, e incluso se colabora con ellos desde opciones de agnosticismo y en algunos casos increencia, porque se reconoce su autenticidad y coherencia con los valores fundamentales del hombre y de la dignidad humana, y por tanto del Evangelio y su creador Jesucristo, aunque no lo reconozcan explícitamente.

La Iglesia durante siglos ha velado, distorsionado y dañado a veces mucho la imagen de Jesús, de su mensaje y por tanto del Reino de Dios. Es por tanto muy importante distinguir muy bien entre Iglesia y Reino de Dios. El reino de Dios es Jesús, su Evangelio y su mensaje, y aquí es donde hay que centrarse, y la Iglesia solo vale en la medida en que sea fiel al Reino de Dios. Es por lo que es justo, necesario y obligatorio distanciarse de ella en la medida que ella se distancia del Reino, así como ejercer sobre ella y los que la representan la crítica más auténtica y radical que sea necesaria para cuestionarla ante sus fallos y reconducirla más y más a la fidelidad al Reino de Dios; es decir, al hombre; es decir, a la salvación integral inmanente-trascendente de todos y de todo. Es inconcebible que a la altura de los tiempos actuales, con el conocimiento que tenemos de la historia y del mundo y las condiciones actuales del hombre y la tierra, ambos empobrecidos cada vez más, las iglesias, y en particular la católica, (olvidado incluso el pasado negativo y salvado lo que haya que salvar) sigan tan lejos de sintonizar con el mensaje liberador del Evangelio y las aspiraciones de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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dudas

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LA DUDA ENGENDRA ESPERANZA
JOSÉ VIDAL TEJERO, jvidalt@able.es
ZARAGOZA

ECLESALIA, 20/02/06.- A través de la historia, vemos como el hombre ha ido forjando multitud de filosofías, y con ellas tratar de dar explicación al sentido de nuestra vida, unas veces esas filosofías se basan en la existencia de un Ser Superior (Dios) que de alguna manera controla o vigila nuestras vidas, y en otras ocasiones estas filosofías están sujetas a la negación de la existencia de ese Ser Superior y tratan de racionalizarlo todo.

Esto que en principio tendría que ser normal se agrava cuando seguidores tanto de una corriente como de la otra, dan a su forma de ver la vida un valor absoluto, y como consecuencia todas las demás concepciones son erróneas, esto hace un dialogo imposible y da pie al enfrentamiento.

El resultado de absolutizar las diferentes filosofías, ha sido y sigue siendo la consecuencia de enfrentamientos y de la persecución de unos hombres por otros por las creencias de cada uno; ¿cuántos hombres y mujeres han muerto por causa de sus creencias?, ¿Cuánta sangre inocente, injusta e innecesariamente se ha derramado por esa causa a través de los tiempos?. Pensemos por ejemplo en el imperio romano, en los reinos cristianos, la inquisición, los reinos musulmanes, la conquista de nuevas tierras, y un largo etcétera que haría una lista interminable. Pero no solo las persecuciones por las creencias han sido un hecho pasado, es que ahora también los conflictos, que aunque hay intereses económicos o políticos en el fondo, se radicalizan por las creencias religiosas y tenemos ejemplos como: la división de Yugoslavia, Oriente Medio, Chechenia, Afganistán, Irak y otros muchos mas, que también haría una lista muy larga.

Todo esto en la vida normal también se da, ¿en cuantas circunstancias la gente habla dando soluciones absolutas a los problemas cotidianos?, es normal, lo que parece ser que cualquiera tiene la solución, si yo pudiera... todo esto tiene solución, pero lo que no plantean es el escuchar a todas las partes implicadas, el asumir que las minorías, por el hecho de ser minorías no quiere decir que no tengan su parte de razón. Parece ser que la misma situación, o la limitación propia del ser humano, conlleva a las personas a creerse que su verdad, es decir la “verdad” que cada uno ha ido adquiriendo a lo largo de su vida es la “única” verdad.

Ante todo esto veo que el hombre trata de superar sus limitaciones y se cree superior a los demás planteando sus ideas como absolutas, y eso es precisamente el error, todos no podemos estar en la verdad absoluta, yo me atrevo a decir que ninguno está en la verdad absoluta, que en todo caso son verdades relativas o parciales, sino simplemente, tanto creyentes como no creyentes, echemos una mirada a la historia y veremos cuantas “verdades” han ido cayendo conforme iban avanzando los tiempos, que ninguna se ha mantenido inmutable y que yo pienso que ninguna se mantendrá, sino que las ideas irán evolucionando y muchos de sus postulados serán superados. Además yo personalmente, como creyente, pienso que la verdad absoluta es Dios, y que ningún hombre por muy “iluminado” que se crea, puede acceder a ella, porque entonces se pondría a nivel de Dios, algo totalmente imposible debido a nuestras limitaciones.

La no-seguridad en todos nuestros planteamientos, conlleva la duda, a preguntarse si nuestras actuaciones son correctas o erróneas, pero es una pregunta que no tiene solución, porque nuestras propias limitaciones nos llevan o a fabricarnos una verdad absoluta o a dudar de lo que hagamos o digamos.

Yo me pregunto si los explotadores de este mundo, que ha habido o siguen habiendo, dudaran de su “verdad”, seguro que no actuarían como lo han hecho o lo hacen, y es que contra la “verdad absoluta” la duda es un reconocimiento de humildad por nuestra parte, y si esa duda no nos lleva al pasotismo, sino que a pesar de dudar seguimos buscando alternativas y trabajando en hacer una vida mejor, puede que mas de una vez nos equivoquemos, pero es la única forma de seguir avanzando con el pleno respeto a los demás, y que algún día ese Reino que decimos creer y que tratamos de ir haciendo con nuestro trabajo, pueda ser realidad en plenitud un día.


Jesús que dedicó su vida en anunciar la proximidad del Reino, también dudó, y posiblemente el pasaje de las tentaciones que narra el evangelio, no sea mas que la recopilación de las dudas que le embargaron en su vida y que en algún momento lo comunicara a sus discípulos.

Dudó de lo que decía cuando pensó que la manera de solucionar el hambre de este mundo fuese el “convertir las piedras en panes” y así al tener comida fácil el hombre se apuntaría al Reino con mas rapidez, pero se dio cuenta que el hombre no solo necesita pan para comer, que lo que sobra es comida en el mundo, que la solución es que todos compartamos todo lo que tenemos y entonces sobraría, al hacer esto no solo hacemos un acto de justicia sino que además abrimos nuestro corazón a todos los demás También dudó Jesús cuando pensó que si Dios hacia un milagro muy grande que pudieran verlo mucha gente, y viesen el poder de Dios el Reino sería más fácil, pero Jesús se dio cuenta de que el Reino no puede ser un regalo, ni una operación de “marketing”, sino que tiene que venir desde la conversión de los hombres.

Otra duda de Jesús fue la de alcanzar el poder político del mundo, y así desde arriba legislar a favor del Reino, pero Jesús se dio cuenta de que el Reino no puede ser impuesto, sino que tiene que ser una opción libre de los hombres y como consecuencia de nuestro trabajo día a día.

Estando en el monte de los olivos, y viendo el desenlace que se le venía encima, dudó de sí todo lo que había hecho en su vida serviría para algo, y si con su muerte, que veía venir iba posibilitar la llegada del Reino, por eso en un momento de duda fue cuando dijo “Padre mío, si es posible, pase de mi este cáliz”, Mt. 26-39; pero a continuación dándose cuenta de la irreversibilidad de los acontecimientos que le venían encima y aceptándolos hasta las ultimas consecuencias dijo: “sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres tu” Mt. 26-39.

Y el momento de duda más desgarrador fue cuando, estando clavado en la cruz, y pensando si su muerte tenía sentido, si los hombres que habían convivido con él por lo menos iban a seguir con el proceso del Reino, si todo no había sido inútil, por eso dijo; “Dios mío. Dios mío, ¿porque me has abandonado? ” Mc. 15-34

Y es que en el proceso normal de la vida, si tratamos de no absolutizar nuestros planteamientos, si estamos abiertos a todas las posturas sin exclusiones, la duda nos asaltará continuamente, dudaremos de sí nuestras creencias son ciertas, o por lo contrario son erróneas, y si tienen algo de cierto, cual es el error, donde empieza, etc.

Cuando defendamos nuestras posturas, frente a las de los demás, y pensemos posteriormente sobre nuestros razonamientos, dudaremos de sí hemos tomado una actitud correcta o si por lo contrario las posturas que hemos criticado no estaban mas cerca del Reino que las nuestras.

En nuestro compromisos cotidianos, también dudaremos de sí optamos por la postura correcta, si no habrá otra salida mejor, si nuestro trabajo tiene sentido, si no estaremos perdiendo el tiempo, o si lo que hacemos, lo hacemos con sentido trascendente, o si lo hacemos para satisfacer nuestro ego.

Pero lo malo no es dudar, la duda es un producto de nuestras limitaciones, y si a pesar de nuestras dudas, seguimos adelante en nuestro trabajo a favor del Reino, siendo capaces de analizar todos los planteamientos que tengan los que estén trabajando por lo mismo, no excluimos a priori ninguna postura por muy absurda que en principio nos parezca y tratamos de asimilar aquello que pensemos que mejora nuestra posición, pues posiblemente nos equivoquemos, es más, seguro que más de una vez nos equivocamos, pero es la única forma de ir avanzando en el proceso de construcción del Reino y de que nuestras dudas nos vayan interpelando continuamente y entonces podemos decir que LA DUDA ENGENDRA ESPERANZA. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


Magdalena y Pedro

Magdalena y Pedro

LA MAGDALENA Y EL GNOSTICISMO
A propósito de “La Magdalena, el último tabú del cristianismo” de Juan Arias (Aguilar)
TOMÁS MAZA RUIZ
MADRID.

ECLESALIA, 17/02/06.- Desde hace unos años soy un seguidor de los libros de Juan Arias y, por eso, he leído con atención el último de ellos sobre la Magdalena. Hay muchas cosas de este libro que me han gustado y algunas hasta me han emocionado, como cuando María busca desesperadamente el cuerpo muerto de su amado Jesús.

Repaso, en primer lugar, lo que considero más positivo del libro

1.- Las mujeres formaban parte del grupo de Jesús, que se relacionaba con ellas, de una forma sorprendente, hasta para sus discípulos (ver el episodio de la samaritana). Eran verdaderas discípulas, ayudaban económicamente y sin duda servirían, como sólo las mujeres saben hacerlo, al grupo en todas sus necesidades (Lc. 8,1-3). Aunque los evangelios canónicos no las citan, seguramente estarían presentes en la última cena. Entre ellas se destaca la figura de María Magdalena citada en primer lugar entre mujeres que, según Lucas, acompañaban a Jesús en sus desplazamientos. También está al pie de la cruz junto con otras mujeres, según los cuatro evangelistas. Asimismo la citan los tres primeros evangelistas como una de las mujeres que fueron los primeros testigos de la resurrección y Juan la menciona en solitario como la primera persona a quien se apareció Jesús resucitado.

2.- La identificación que hizo la Iglesia de la Magdalena con la prostituta que lavó los pies de Jesús y los ungió con perfumes no tiene ninguna base. El hecho de que Lucas diga que Jesús había expulsado de ella siete demonios no tiene por qué significar que estos demonios estén relacionados con la lujuria. Cualquier enfermedad se consideraba en aquellos tiempos consecuencia de la posesión diabólica, especialmente la epilepsia y los desequilibrios mentales. Los evangelios al relatar la curación de los “endemoniados” varones no los describen como poseídos por los demonios de la lujuria. El suponer que Magdalena era víctima de la lujuria lo único que nos indica es el menosprecio hacia la mujer tanto por parte de los judíos como de los primeros cristianos.

3.- Que María Magdalena fuera una mujer culta y con recursos económicos es una suposición aceptable, que se basa en que procedía de una ciudad con un ambiente de cultura griega y que, posiblemente, colaborara con las otras mujeres al mantenimiento económico del grupo de Jesús.

4.- Que Jesús la distinguiera entre sus discípulos y le profesara un amor especial –erótico o no- lo dicen algunos evangelios apócrifos, pero no por ello resulta inverosímil. Es natural entre los humanos que haya unas amistades más íntimas que otras y Jesús era humano en todo (menos en el pecado, que es inhumano). Es posible, por tanto, que hubiera una relación amorosa erótica entre ellos y que incluso estuvieran casados. Todo ello haría a Jesús más cercano a nosotros.

5.- Es casi seguro que en las primeras comunidades el papel de las mujeres fuera más importante y que tuvieran puestos de responsabilidad, como algunas mujeres que cita Pablo en sus epístolas. Que los discípulos no creyeran a las mujeres que les anunciaron la resurrección de Jesús, como se dice en el episodio de los discípulos de Emaús, en un síntoma del poco valor que tenía el testimonio de la mujer, y aunque en las primitivas comunidades sentirían lo mismo, no podían negar el aprecio que Jesús les había dispensado y el prestigio de haber sido las primeras anunciadoras de la resurrección. Con el tiempo -no mucho- esta memoria se iría desdibujando y el machismo tanto judío, como greco-latino acabaría imponiéndose. De hecho en la lucha contra las herejías los “santos padres” (algunos no tan santos) una de las cosas que más criticaban de los grupos “heréticos” era la presencia de mujeres entre sus dirigentes.

El gnosticismo no lo acabo de encajar

Lo que no acabo de encajar es la visión de Juan Arias sobre los evangelios gnósticos. Seguramente él conoce mucho mejor este tema, que no soy más que un lector interesado en los orígenes del cristianismo y, por consiguiente, en las doctrinas gnósticas. También hay que tener en cuenta que, como él dice en el libro, los conocimientos que tenemos de los gnósticos se basan en sus detractores, porque hasta ahora, se desconocían los documentos de estos grupos. Esperamos que con los descubrimientos de Nag Hammadi se vaya aclarando la historia de estos grupos.

Por lo que yo he leído, que no es mucho, tengo la idea de que estos grupos, nacidos probablemente en Mesopotamia o Irán, se introdujeron primero en los grupos judíos (la Kabala judía parece que tiene indicios de sus doctrinas) y posteriormente y a través del judaísmo en el cristianismo primitivo. Más adelante, los misterios griegos, como los de Eleusis, proporcionaron al gnosticismo el prestigio de la sabiduría griega.

Al parecer para ellos el mundo material era malo, creado por espíritus inferiores malignos o incluso por Yahvé, el Dios del Antiguo Testamento, que no era el Padre bueno de Jesús. Eso es lo que creían, por ejemplo, los discípulos de Marción en el siglo II. Tampoco el Hijo de Dios se había encarnado en el hombre Jesús, ni siquiera Jesús había nacido de mujer, sino que se había presentado repentinamente en su vida adulta; que no era verdadero hombre, sino un mensajero divino (lo que recuerda al docetismo que veía a Jesús como un Dios “disfrazado de hombre”) y, por consiguiente que no murió ni resucitó realmente. Que el alma humana era una chispa divina encerrada en la cárcel de un cuerpo material, del que había que liberarse. (Esto nos recuerda a la filosofía griega y también, desgraciadamente, a una teología católica pasada en la que la oposición cuerpo-alma era la base de muchas de las predicaciones que hemos padecido los que somos mayores y hemos conocido la Iglesia anterior al Vaticano II).

Si la carne es esencialmente mala, como creían los gnósticos (y muchos de nuestros actuales jerarcas en su lucha contra la sexualidad), era necesario mortificar el cuerpo, para reducirlo a la obediencia al espíritu o, por el contrario, como pensaban algunos gnósticos cualquier conducta sexual era admisible, ya que la carne no contaba, sino sólo el espíritu.

Para librarse de la materia mala, el espíritu debía elevarse, bajo la dirección de un iniciado, un líder, lo que nos recuerda el papel que tantos “gurus” actuales desempeñan en las sectas. El objetivo era adquirir la sabiduría, reservado a unos pocos iniciados, que es lo proporcionaba la salvación. Por eso en el evangelio de Tomás se dice: “Cualquiera que encuentre la interpretación de estos dichos no experimentará la muerte”. En el Evangelio de María Magdalena, Jesús le explica a ella los secretos que no comunica al resto de los discípulos.

Yo creo en un Evangelio que es comprensible para todo el mundo. Todos, aun los más ignorantes, pueden comprender las bienaventuranzas, el Sermón de la Montaña y el amor de Dios hacia el hombre como un padre o una madre para con sus hijos. Incluso los más sencillos entienden su mensaje mejor que los sabios, como Jesús mismo dice en su oración al Padre después de la misión de los setenta y dos discípulos (Lc. 10,21 ). No creo en la salvación a través de la sabiduría y, por tanto, reservada a un pequeño grupo de “intelectuales”. Los gnósticos, al considerar la sabiduría, como el camino de la salvación no se preocupaban por el amor a los demás ni por las normas éticas.

En el libro de Juan Arias se plantea la oposición entre el grupo protagonizado por Magdalena y el de Pedro y Pablo y sugiere que el evangelio de Juan tiene muchas influencias gnósticas. Salvo el enfrentamiento de Pedro y Magdalena en el evangelio gnóstico de María no hay noticia, que yo sepa, de ningún conflicto de este tipo protagonizado por Pedro. Pablo cita a varias mujeres que le ayudaban en su misión e incluso a una de ellas, Junia, la llama apóstol. Aunque posteriormente cambiara de opinión sobre las mujeres, no parece que se produjera un enfrentamiento entre él y Magdalena. Más probable habría sido esta confrontación con Santiago, el hermano del Señor. En cuanto a Juan, es verdad que los gnósticos utilizaron su evangelio, tergiversando conceptos para adaptarlos a su doctrina, pero Juan en su Evangelio relata con todo detalle la pasión y la resurrección de Jesús que los gnósticos no aceptaban. Y además en su primera carta dice: “El que confiesa que Jesús ha venido en carne, es de Dios y el que no confiesa que Jesús no ha venido en carne no es de Dios”. No parece que éste texto y otros por el estilo tengan algo que ver con el gnosticismo.

Otro asunto relacionado con el gnosticismo (y también con otras doctrinas consideradas heréticas) es la de la fijación del Canon de los Evangelios y la consolidación de la Jerarquía que para entonces (siglo IV) ya era exclusivamente masculina, aunque las mujeres continuaron durante varios siglos desempeñando el cargo de diaconisas (ya sabemos que la palabra diácono significa servidor y eso es lo que siempre han hecho las mujeres en la Iglesia, servir, con cargo o sin él).

Sin ánimo de justificar la represión que este proceso significó para muchos grupos cristianos y para las mujeres en general, no hay que olvidar que la proliferación de doctrinas, maestros y escritos durante aquellos primeros siglos podía ser comparable con la situación de las sectas y la actuación de sus predicadores televisivos en América Latina actualmente. Aquellos siglos eran de una efervescencia religiosa, difícil de comprender para el mundo occidental racionalista en el que vivimos, y cualquier iluminado podía fundar su propio grupo, puesto que no había unos límites fijados ni a la doctrina ni a la praxis cristiana. Alguien ha dicho que había menos unidad en aquella época entre los cristianos, que la que hay hoy a pesar de las divisiones entre católicos, ortodoxos y protestantes.

Los evangelios apócrifos, aunque con alguna frase que pudo ser pronunciada por Jesús, contienen tal cantidad de fantasías y disparates, como la de que Jesús niño hacía pajaritos de barro y los echaba a volar, que con buen criterio por parte de la Iglesia fueron eliminados del canon de las Escrituras. Es posible que se cometieran errores y se suprimieran algunos que debían haberse admitido y, por supuesto, no debían haberse producido persecuciones de comunidades o grupos por haber usado esos textos suprimidos.

Los evangelios gnósticos, los que yo he leído, son un conjunto de supuestas revelaciones esotéricas, incomprensibles y que, por supuesto, se alejan de la sencillez y claridad de los evangelios canónicos (aunque estos también puedan tener puntos obscuros de difícil interpretación).

El suponer que una Iglesia gnóstica habría sido más fiel a Jesús me parece, y que me perdone Juan Arias, un solemne disparate. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

biblia y pastoral

¿QUÉ PINTA EN NUESTRA PASTORAL (Y EN NUESTRA VIDA CREYENTE) LA PALABRA?
CHUS SANZ, editorial Verbo Divino
ESTELLA (NAVARRA).

ECLESALIA, 16/02/06.- Llevo dándole vueltas al tema mucho tiempo: ¿En qué se apoya tantas veces nuestra pastoral? (grupos, colegios, catequesis...). Queremos educar para la experiencia de fe pero no mostramos caminos de acceso hacia la Palabra de Dios. Cuando el niño se hace adolescente, y el adolescente adulto, se encuentra sin referencias para seguir creciendo en su fe cristiana. La Biblia, que podría ser el alimento y la pedagoga, se le cae de las manos. Seguro que también te ha pasado a ti: organizamos unos cursos, convivencias... y ponemos en la propaganda “Hace falta la Biblia”. De vuelta a casa alguno comenta... “¿Para qué hacía falta que trajera la Biblia, con lo que pesa? ¡Para dos citas que hemos leído en la misa!” En la pastoral predicamos la importancia de la Biblia pero sin saber luego cómo ofrecerla de forma adaptada a cada etapa vital.

¿Cómo vivir nuestra fe en medio y dentro de la realidad diaria, históricamente? ¿Cómo leer creyentemente los acontecimientos, tan cercanos al vértigo y al escepticismo muchas veces? ¿Cómo educar en una experiencia creyente más profética, más apasionada, más comprometida?... Las respuestas están ahí, en la Palabra. ¡Pero cuantas veces nos sentimos, ante ella, impotentes: “¿por dónde empiezo, qué leo, dónde encuentro algo para este momento de mi vida, quién me guía?”!

Creo que el camino que han hecho muchas comunidades de Latinoamérica ha sido precioso y tienen mucho que enseñarnos. Aquí, en España, no hemos sabido encontrar la forma de “hincarle el diente” a la Palabra en nuestras comunidades, con nuestros niños y adolescentes, para ofrecerla como fundamento de la existencia creyente. Nos faltan pedagogías, itinerarios. Hace falta una lectura antropológica que descubra la actualidad de la Palabra de Dios, que enseñe a leerla, a orar con ella, a comprenderla, a escucharla, a discernir la vida cotidiana... como Palabra de salvación y sentido para mí hoy, en mi contexto histórico.

Estas son las inquietudes. Haría falta poner en marcha toda una serie de ofertas y proyectos para los agentes de pastoral, para los educadores, catequistas, creyentes de a pie... que nos llevara a recuperar de raíz la riqueza de la Palabra. Todas las sugerencias son bienvenidas. Y si tienes alguna... podemos unirnos para ponerla en marcha.

Tal vez desde la Editorial Verbo Divino iniciemos un taller para agentes de pastoral en el que reflexionemos y podamos crear materiales sobre todo esto. Por ahora acabamos de publicar el primer número de una nueva colección, Biblia y Escuela, dirigida a los profesores de Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato, coordinadores de pastoral, profes de religión, directores...

Son cuadernos prácticos, recursos, materiales, propuestas, pistas de lectura... El primer número se titula: Un curso con alma. Propuestas bíblicas para campañas y jornadas escolares. Queremos que la Palabra de Dios se conozca, se disfrute más en toda la vida cotidiana de la escuela y se conecte con la realidad. Si se va respirando que la Palabra de Dios está en el humus de la fe y resuena vinculada a la vida cotidiana, tal vez estemos favoreciendo otros procesos que intentaremos ofrecer en otros números de esta misma colección.

Si un camino de mil millas empieza por un paso... ¡Todo es empezar! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Aprovecho para agradecer ¡las más de 800 respuestas! a la carta abierta en Eclesalia para recibir información de Verbo Divino... En breve te enviaré el primer correo, no me he olvidado: problemas informáticos... Sigo aquí para recibir (y si puedo canalizar) otras inquietudes: promocion@verbodivino.es


nuestro amor

PADRE NUESTRO, DIOS AMOR
FRANCISCO BARCO
SEVILLA.

ECLESALIA, 15/02/06.- Padre nuestro, buenas noches. No creo que te parezca raro el tema que hoy te traigo, ante ti tengo la suficiente confianza o temeridad por mi escasa competencia, la carta de mi hermano Benedicto XVI.

En un momento tan colérico como el que vivimos, cuando todos, unos por una razón y otros por otra, pronunciamos tu nombre con tanta facilidad y en apoyo de nuestros intereses, pienso que ha sido obra de tu Espíritu que alguien gritara claro cuál es tu nombre: Amor. Gracias una vez más.

Era la primera carta pastoral de nuestro Obispo de Roma, un personaje muy mediático como se dice ahora, y todos esperábamos con impaciencia que nos explicara su proyecto. Especialmente, después de su trayectoria conservadora y excluyente, temíamos una declaración dogmática, una denuncia de los males del mundo. Te confieso, tú lo sabes, que yo no esperaba nada bueno, no me da buenas vibraciones y ha sido, descubro sorprendido gratamente, incluso místico en algunos pasajes como el dedicado a la oración. La prueba de lo sorprendidos que nos ha dejado a todos es la escasa aparición de titulares.

Te ruego me ayudes y nos ayude, también y especialmente a él, nuestro hermano, a aclarar algunas dudas que pienso se perciben en su carta. Tú conoces mi insuficiente formación de laico, abuelo ya, y la experiencia profundamente amorosa con mi compañera desde hace más de 40 años que marca mi vida. De ahí mis dudas y la confianza de cementarlas contigo.

Aunque no condena el amor de los humanos, no lo reconoce suficientemente en sí mismo; parece que no se atreve a valorar lo humano como lo más grandioso, la imagen del creador.

La descripción del Eros, con ese miedo a los “instintos”, además de no haberlo experimentado parece que no lo ha actualizado teóricamente distinguiendo amor pasión, amor romántico, amor razón y en todos ellos, desde luego, también amor ágape; porque el amor, el que conocemos, el que hemos experimentado, que también puede sufrir patologías, es y tiene un lecho: es don, ofrecimiento y aceptación y recibo. El amor que damos y recibimos los humanos es pasión, ardor, espera, silencio, pregunta y diálogo, aceptación, entrega, sequedad, compañía y fusión transformadora. Todo eso es el amor en una riqueza siempre viva y siempre frágil.

Parece referirse sólo a la unión matrimonial como imagen de Dios y yo pienso que “Dios los creó a su imagen, hombre y mujer” como un todo, no es necesario que para llegar a ser imagen de Dios tengan que unirse. Cada hombre, cada mujer, es la imagen de Dios. ¿No utiliza los textos bíblicos forzándolos para fundamentar su propuesta? ¿De forma apologética quizás?

Por otra parte parece que toda la CARIDAD se concentra y se expresa exclusivamente en los bienes económicos o materiales ¿dónde queda hacer el bien en la libertad, la unión, el diálogo? ¿Qué decir de la excomunión, de la marginación, de la persecución… por pensar y decir de otra manera?

¿No te parece que concibe la caridad como asistencia no como restitución de la dignidad humana en toda su plenitud? ¿Cómo se explica la represión de la libertad y de la conciencia en la iglesia?

¡Qué distancia entre lo proclamado y lo que se hace en la iglesia! ¿Por qué elude siempre a todo el hombre, espíritu, conciencia, pensamiento, en la caridad?

Sigo insistiendo que es reduccionista la concepción de la caridad, no hay caridad sin justicia, la justicia es expresión del plan divino.

El tema del neoliberalismo, el de la justicia y su relación con la caridad no me parecen nada claro, su tratamiento es ambiguo y confuso. Igualmente la exposición sobre la Doctrina Social de la Iglesia que parece añorar una cierta influencia normativa o, peor, una desvaloración de la acción humana, de la sociedad y la necesidad de proteccionismo sobre ella por parte de esa Iglesia. ¿A ti que te parece, la comunidad de Jesús tiene que ser tan evidente y poderosamente protagonista o anónima? Yo creo que Jesús nos pidió que sólo por el amor nos reconocieran.

Bueno, otro día seguimos. Danos hoy tu pan de cada día, ilumina y fortalece nuestros espíritus. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).