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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

polvo sí

POLVO SÍ
ESTHER CAGIGAL, monja trinitaria en el monasterio de Suesa
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA.- Polvo sí, mas polvo enamorado. Y es que se nos olvida que el amor siempre da fruto, siempre es semilla de algo.

Iniciamos, un año más, el tiempo de Cuaresma con el gesto de la imposición de la ceniza, y las palabras “polvo eres y en polvo te convertirás”.

Así, al primer golpe, no suena muy halagüeño. Pero reflexiono y me viene a la mente el viejo verso de Quevedo: “polvo serán, mas polvo enamorado”. Y eso soy. Millones de ínfimas partículas de polvo, soldadas una a una por el calor de Dios. Nazco del Amor. Y soy Amor... en polvo, como se lleva a hora: la leche en polvo, las sopas en polvo...

Soy polvo enamorado de la tierra (que también es polvo), de la madre tierra que me sostiene en pie y me equilibra. De mis semejantes, que van sumando vida y construyendo, conmigo, historia. La gran historia de la humanidad, la que no se estudia pero se intuye, la intrahistoria unamuniana.

Polvo enamorado, siempre enamorado, de mi comunidad, con la que espero cada mañana, sentadas en torno a la Palabra, expectantes ante el gran acontecimiento del nacimiento de un nuevo día; como parteras, dejando vivir todas las mañanas, como Sifrá y Fuá, haciéndonos las despistadas si el amanecer no resulta el esperado, aceptándolo y acogiéndolo. Ya se encargarán las horas de embellecerlo, haciéndolo adulto, hasta el ocaso.

Polvo enamorado, siempre enamorado, de Dios, el soldador, el paciente obrero que ha ido pegando partículas de existencia hasta hacerme ser. El que pone en mí sed de siglos de gargantas, y agua de kilómetros de pozos rebosantes.

No soy polvo de ése que se acumula sobre los objetos que no tocamos, del que se limpia cansinamente.

No, soy polvo enamorado. Como el que construye caminos firmes que unen pueblos y corazones, el que se humedece y fertiliza y germina, oxigenando la vida. Polvo enamorado como el que se amasa para fabricar vasijas y recipientes, en los que bebemos, comemos, con los que decoramos y adornamos nuestra cotidianidad.

En esta cuaresma os invitamos a ser polvo, sí, mas polvo enamorado.

A cada uno, a cada una, le toca descubrir ese enamoramiento.

Y contádnoslo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: http://www.montrinisuesa.net


mujeres y hombres

MUJERES Y HOMBRES, PUEBLO DE DIOS*
EULÀLIA GORINA y SEFA AMELL
BARCELONA.

ECLESALIA, 06/03/06.- En el seno de la Iglesia católica hay, desde hace tiempo, un deseo expresado por las mujeres de ser tenidas en cuenta de manera seria. En el siglo XXI parece obvio que ya no se puede decir que las mujeres sean un macho frustrado (Tomás de Aquino) ni que su objetivo en la tierra sea el de proveerla de hijos. El feminismo, que apareció de la mano de les primeras mujeres universitarias europeas y norteamericanas, ha impregnado toda la sociedad con ideas que les dan seguridad ante los infundios estereotipados que durante siglos se han dicho de ellas. A causa de este pensamiento misógino se han construido teorías nefastas para las mujeres y se han avalado comportamientos masculinos que hoy en día vemos que no están fundamentados de ninguna manera en el Evangelio. Pensemos en frases como: el hombre es la cabeza de la mujer; la mujer ha de estar sometida al marido, o el sacerdocio ministerial esta esencialmente reservado a los hombres, etc. dichos que reflejan más la conveniencia de mantener el control masculino (clerical o laical) sobre la mujer que un pensamiento surgido de las enseñanzas de Jesús. Hoy, mujeres católicas de todo el mundo reclaman con insistencia a la jerarquía de la Iglesia poder formar parte, como los hombres, del estamento eclesial. A menudo se afirma, para demostrar la imposibilidad de ésta demanda, que la tradición demuestra que nunca se ha dado un hecho así y por tanto la Iglesia no se siente autorizada a admitir mujeres al sacerdocio ministerial (J.P.II)

Pero resulta que investigaciones arqueológicas, hechas por mujeres, demuestran que sí que ha habido mujeres que han ejercido cargos importantes dentro de la Iglesia. Teresa Forcades nos informa[1] que en un estudio publicado el 1996 por Ute Eisen, afirma que de las 2.000 inscripciones cristianas de los primeros siglos de cristianismo revisadas por ella, 350 tienen como protagonistas mujeres, cosa que significa el 17’5%. Están escritas en griego o latín y son de los siglos II hasta el final de la época bizantina e inicio de la Edad Media. La mayoría indican el nombre y el título o cargo de la difunta. En el calendario del 2006, la arqueóloga Dorothy Irvin[2] presenta el mapa donde se han encontrado las tumbas de estas mujeres que fueron obispos, diáconos o presbíteras, con el nombre de cada una: Flavia, Basilisa, Artemidora, Sophia, Apollonia, Epikto, Timothea, Phoebe, Leta, Kale, Veneranda, etc. La revista Golias (Hors serie n.2 junio 2005) publica un extenso reportaje sobre las mujeres que ejercían con autoridad en las comunidades cristinas primitivas con un amplio estudio sobre los restos arqueológicos que avalan su existencia: Presidían las iglesias y en las lápidas funerarias encontradas al lado del nombre aparecen nombrados sus cargos, epíscopa, diacono o presbítera. El Concilio de Laodicea en el siglo IV y el Papa Gelasio I, siglo V, aconsejaron no ordenar mujeres, lo cual demuestra que había obispos que lo estaban haciendo.

Se ha celebrado en París (20 y 21 de Enero 2006) un encuentro a nivel internacional que bajo el título Colloque femmes prêtes, enjeux pour la société et por les Eglises, Coloquio de mujeres presbíteras, retos para la sociedad y para las Iglesias. El tema de las ordenaciones de mujeres se ha puesto de manera descarada sobre la mesa después que algunas hayan sido ordenadas dentro de la Iglesia católica. De momento tres de elles son obispos que ordenan a otras mujeres.

Afirman que de manera consciente han transgredido una ley que consideran injusta, no una ley divina, señalan, sino una ley humana dictada por personas únicamente de sexo masculino. Si creemos, aseguran, que hay una ley injusta es necesario buscar estrategias efectivas para cambiarla. Patricia Fresen, ordenada en Bellaterra (Barcelona) en el transcurso de la celebración del II Sínodo Europeo de Mujeres (5, 10 d’agosto 2003)[3] dice que no se trata de una desobediencia profética sino más bien de una obediencia profética que implica tomar partido por la justicia ante la injusticia y la discriminación que existe dentro de la Iglesia que continua considerando, siguiendo a san Agustín, que las mujeres son intrínsecamente inferiores a los hombres. Esta manera de pensar esta reflejada en la estructura de la Iglesia y reglamentada en el Código de Derecho Canónico que, como todas las leyes, se puede modificar, pero no se puede decir que esté fundamentada ni bíblicamente ni teológicamente.

Las mujeres ordenadas hasta ahora manifiestan que han sido llamadas porqué son Iglesia, Pueblo de Dios, y que siguen a Jesús dentro de una comunidad de iguales. Geneviève Beney, ordenada el mes de junio 2005, en Lyón, Francia, decía: yo no me he hecho capellana yo misma, soy demasiado vieja. Me han llamado. Cristo llama también a las mujeres a tomar la palabra.

Entrar a formar parte de la clerecía no es una cuestión inocente. Hay el peligro, señala la obispo Fressen, de comprometerse y hacerse cómplice de un sistema corrompido por el abuso de poder de la clerecía sobre el laicado. Durante siglos las mujeres han estado excluidas injustamente del sacerdocio, así pues ordenar mujeres es restituirles aquello que es de justicia y les corresponde porqué también la humanidad se expresa en las mujeres y las mujeres también son responsables como miembros, no únicamente, ni forzosamente, pasivas, de la marcha de la Iglesia en el mundo. Efectivamente es necesario renovar la teología de los ministerios pero no en función de los sexos sino en función de los servicios. Pero las mujeres no han de esperar que los clérigos, cuando les parezca oportuno o necesiten efectivos humanos, dispongan de las mujeres, sino que desobedeciendo la injusticia establecida se dejen llamar y puedan escoger libremente diciendo sí a la llamada que sienten en su interior. El sacerdocio ministerial tiene que estar al servicio del sacerdocio real de todo el Pueblo recibido en el bautismo. Estamos viviendo una etapa nueva que invita a la reflexión porque, como se puso de manifiesto, hay más de centenar de mujeres preparadas con formación teológica y dispuestas a ponerse inmediatamente al servicio de la comunidad.

Partimos de la idea ampliamente extendida de que la mujer no puede ser icono de Cristo a causa de tener un sexo distinto al de él. Jesús históricamente vivió su vida como verdadero hombre. Pero fue glorificado por el hecho de formar parte de la Trinidad de Dios. Jesús es Dios y Dios no es un ser sexuado. El sacerdote no ha de representar a Cristo por su sexo sino por su persona y como hemos visto la persona “Jesús” es Dios. Nunca un varón, por digno que sea, estará a la altura de Dios solamente por ser varón. No hay, por tanto, ninguna excusa para continuar diciendo que solamente el varón, por indigno que sea, puede ser icono de Cristo (Pablo VI) y representarle, porqué Cristo ya no es humano sino divino. Si el sacerdote está “In persona Christi”, tan persona es la mujer como el varón. Efectivamente para los protestantes el sacerdote no es el icono de Cristo, simplemente preside la comunidad.

Parece evidente que la Iglesia, como la humanidad, solamente puede ser verdaderamente fecunda si cuenta por igual con el hombre y la mujer. Michèle Jeunet, religiosa de la comunidad de Notre Dame du Cénacle, dijo que ama a la Iglesia porqué le ha dado Cristo. El día que conoció a Cristo tuvo el impulso de ser capellana: Doy gracias a la Congregación y estoy contenta porqué me permite vivir una vida de apóstol y pastora. Añoro la vida religiosa y pastoral que viven los hombres como los jesuitas o dominicos que pueden ser religiosos y sacerdotes a la vez. Yo estoy disponible para el ministerio presbiteral. Es un derecho que siento mío y que reivindico. Ahora lo que me impide ser sacerdote es una ley eclesiástica, no una ley divina. A la Iglesia católica, cuando dice esto, le falta credibilidad.

Yvonne Bergeron afirmaba que la ordenación de las mujeres es un reto muy importante que tiene la Iglesia y se pregunta si la Iglesia católica considera determinante el partenariado integral entre mujeres y hombres, ya que en la realidad no lo es; decía: ¿Es que no hemos sido creadas iguales? Pero denuncia la incoherencia del discurso sobre la igual dignidad de los humanos con la práctica de la paradoxal discriminación de las mujeres. Alice Gombault[4] fue muy clara cuando dijo: no queremos un trozo del pastel. Queremos otro pastel y queremos hacerlo con más ingredientes y distintos para que salga un nuevo pastel al gusto de todos y todas. Es necesario cambiar la teología de los ministerios. Esta es la reflexión que tiene pendiente la Iglesia que va alargando el tiempo sin afrontar de cara este reto urgente. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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*Artículo publicado en catalán en la revista quincenal El Pregó.
[1] Quadern Espai Obert n. 16
[2] Doctora en teología por la Universidad de Tübingen, especializada en Biblia y Arqueología, ha estudiado en París, los EEUU y Jerusalén.
[3] P. De Miguel y Mª Josefa Amell, Atreverse con la diversidad. Segundo Sínodo Europeo de Mujeres, Verbo Divino, 2004; www.synodalia.net
[4] Teóloga, directora de redacción de la revista Parvis

aguafiestas

A LOS AGUAFIESTAS DE LA VIDA
JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ
ALGEZIRAS (CÁDIZ)

ECLESALIA, 03/03/06.- Durante mucho tiempo a los moralistas les costó ver con ojos limpios el papel del cuerpo y la sexualidad en el desarrollo de la persona humana. Parece que el cuerpo como fuente de felicidad y placer les estaba vetado. Las fuentes de todo pecado las encontraban, de forma especial, en el sexo como si éste fuese un añadido del mal en la persona humana. Apenas algunos moralistas o predicadores se atrevían a denunciar las injusticias sociales. Y todo debido a una mala interpretación de las mismas palabras de Jesús. Hoy, tal vez más que nunca, es necesario volver al auténtico Evangelio e interpretarlo en su genuino significado y cómo y para qué fueron dichas sus palabras.

Si difícil es comprender el modo de pensar y de actuar de las personas de nuestra época y de nuestro entorno, mucho más trabajo cuesta profundizar en las ideas y mentalidades de otras culturas y de otras épocas pasadas. Después de algo más de veinte siglos es necesario volver a las fuentes, con sus contenidos reales y sus circunstancias concretas orientales, para poder llegar a descubrir lo que esos textos y aquellos hechos nos dicen a los que vivimos en el siglo XXI y con una mentalidad occidental.

Jesús de Nazaret nunca fue un “aguafiestas”. Se relacionó con todos y fue un ser humano encarnado en la realidad histórica de su tiempo y de su pueblo. Sin embargo, las exigencias que puso Jesús a los que quisieran ser sus discípulos no siempre han sido bien interpretadas. “El que quiera ser mi discípulo que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga” ¿Acaso estas palabras pueden interpretarse como un llamamiento a refrenar, reprimir los valores de la autoestima? ¡De ninguna manera…! La expresión oriental “negarse a sí mismo” significa sencillamente “vivir dando la cara por los demás, no ser egoísta, vivir para los otros”.

Además, “cargar con la cruz” no es “buscar la cruz” sino cargar con ella cuando los “intolerantes” te la coloquen en las espaldas al verte que vives dando la cara por los demás, cuando te intenten tratar como tonto y acabar con tu estilo de vida. Ahí es donde está el compromiso y la valentía de “coger la cruz” para seguir luchando, a pesar de las risas de unos cuantos que sólo saben actuar en beneficio propio. “Negarse a sí mismo y cargar con la cruz es necesario para seguir a Jesús”. Y “seguir” en el sentido bíblico no es sinónimo de “imitar”. ¿Quién podría imitar a Jesús sin desanimarse? Nunca dijo Jesús que lo imitáramos sino que “le siguiéramos”. Seguirle cada uno, según sus cualidades y circunstancias, encontrando su propio modo de ser y vivir de cara a los demás y así “seguirle” hasta la muerte, con la convicción, basada en la fe, de que al final no es la cruz,- que sólo es un paso- sino la resurrección, la alegría definitiva, la vida la que da sentido a la propia existencia.

Vivir el evangelio en los momentos actuales es buscar la felicidad personal y la de los demás, denunciando todo tipo de injusticia, luchando contra los sufrimientos humanos que nos pueda traer el vivir cotidiano. Jesús no buscó el sufrimiento, no se calló ante la injusticia, no se resignó ante el dolor humano. Por eso lo mataron: por hablar, por denunciar, por luchar constantemente a favor de la felicidad de los más pobres, de los enfermos, de los marginados, de los desgraciados y de todos los que quieran aceptar su servicio. Esa fue la cruz que le vino encima y esa es la cruz que está esperando a sus seguidores.

Para desgracia de “los aguafiestas” Jesús no buscó el sufrimiento ni quiere que lo busquemos nosotros. Pero, nunca fue un cobarde ni quiere que sus seguidores lo seamos tampoco. Nos invita a no huir asustados cuando nuestra acción a favor de los más pobres y del evangelio se vea atacada por los grandes del pueblo: sumos sacerdotes, letrados o senadores. Jesús no nos invita a sufrir, sino a amar. Sabemos que la vida vale más que todas las riquezas del mundo. Y también sabemos que “negarse a sí mismo y tomar la cruz” es luchar por la vida, dedicarla al amor, es gastarla en la conquista de la felicidad, la más extensa, la más profunda, la que nace del amor compartido. Al cristiano actual no le basta con recordar la vida, pasión y muerte de Jesús un año más; hay que cargar con “la cruz que te imponen”, que es la “tuya” y seguirle… haciendo presente hoy la Resurrección del Cristo con la vida y los hechos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

pobres

pobres

LA OPCIÓN POR LOS POBRES
Reflexión personal
MIGUEL ESQUIROL VIVES
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 02/03/06.- Para mí, en primer lugar la opción por el pobre es una conversión, un cambio de mentalidad, de mirar la vida desde arriba y desde afuera a mirarla desde abajo y desde dentro. Desde abajo, pues muchos hemos visto la realidad siempre desde arriba, desde una clase social privilegiada, y desde dentro, es decir, desde el entramado histórico, social y laboral de mi país. Desde dentro es también ponerse en la piel del otro, para poderlo comprender, esto es hacerse el otro. Es la encarnación continuada en la historia, camino para la justicia, para el diálogo, para la solidaridad, para la convivencia y desde luego para el amor. Comenzando con el prójimo que sufre o es menos feliz y que encuentro en mi camino de todos los días, en esos encuentros reales con el otro.

La opción por el pobre para los cristianos y para mucha gente religiosa, ha de ser previamente la conversión del concepto de Dios, del Dios preocupado por el pecado y por la ofensa recibida de parte de los hombres y las mujeres, como en el Antiguo Testamento, al Dios de Jesús preocupado por el sufrimiento del ser humano. La conversión de un Dios desencarnado al Dios encarnado, en ese cuerpo del Cristo que convive conmigo en la ciudad o en el campo, en la familia o en el barrio, en el bus camino a mi trabajo y en mi trabajo.

La opción por el pobre, es la opción por el Reino de Dios predicado por Jesús, el Reino de Dios que está cerca, por que es posible curar el sufrimiento y las enfermedades provenientes sobre todo por la situación de injusticia y de pobreza.

Por eso la opción por los pobres es la opción por la justicia. Justicia, que para el creyente es más profunda que la simple justicia distributiva o justicia social y económica, pero también se trata de esta justicia.

Y optar por la justicia, es además una opción personal y peculiar para cada individuo, para cada cristiano, pero a nadie y menos al cristiano puede importarle poco el dolor del mundo, que además es el dolor de Dios, sino se ha desencarnado. A nadie puede importarle poco la infelicidad, la pobreza, las injusticias sociales y económicas ni las hambrunas ni las guerras, ni la desocupación ni los despidos de miles de trabajadores, ni el abuso del capital sobre el trabajo ni el abuso de los fuertes sobre los débiles.

Optar por el pobre es por tanto denunciar las injusticias, es entrar a la política, a las luchas sociales, a la resistencia a un sistema injusto, es votar por quien representa a las mayorías, que en Latinoamérica son pobres, y es anunciar con hechos inteligentes honestos y eficaces, todos los días, desde cualquier estado, oficio, ocupación o profesión, la llegada del Reino de Dios, el alivio del dolor, del sufrimiento, de la opresión, de la carga pesada de la vida como lo es para muchos, procurando crear felicidad y posibilidades de felicidad en los demás. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


la vida

la vida

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Hoy comienza una nueva sección en Eclesalia: "Detornos", del verbo "detornar" que significa "volver". En ella trataremos de volver el pensamiento a la Palabra, dirigir la mirada al Evangelio, regresar a la vida con buenas noticias. Cada miércoles recogeremos el comentario al Evangelio del domingo del sacerdote y teólogo José Antonio Pagola. Es la cuaresma un buen momento, es Eclesalia un buen lugar, es Detornos la nueva sección que hoy comienza.

Paz y bien

CÓMO SERÍA LA VIDA
Marcos, primer domingo de cuaresma
JOSÉ ANTONIO PAGOLA.
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/03/06.- Propiamente, Jesús no enseñó una «doctrina religiosa» para que sus discípulos la aprendieran y difundieran correctamente. Jesús anuncia, más bien, un «acontecimiento» que pide ser acogido, pues lo puede cambiar todo. Él lo está ya experimentando: «Dios se está introduciendo en la vida con su fuerza salvadora. Hay que hacerle sitio».

Según el evangelio más antiguo, Jesús «proclamaba esta Buena Noticia de Dios: se ha cumplido el plazo. Está cerca el reino de Dios. Convertios y creed la Buena Noticia». Es un buen resumen del mensaje de Jesús: «Se avecina un tiempo nuevo. Dios no quiere dejarnos solos frente a nuestros problemas y desafíos. Quiere construir junto a nosotros una vida más humana. Cambiad de manera de pensar y de actuar. Vivid creyendo esta buena noticia».

Todos los expertos piensan hoy que esto que Jesús llama «reino de Dios» es el corazón de su mensaje y la pasión que alentó toda su vida. Lo sorprendente es que Jesús nunca explica directamente en qué consiste el «reino de Dios». Lo que hace es sugerir en parábolas inolvidables cómo actúa Dios y cómo sería la vida si hubiera gente que actuara como él.

Para Jesús, el «reino de Dios» es la vida tal como la quiere construir Dios. Ése era el fuego que llevaba dentro: ¿cómo sería la vida en el Imperio si en Roma reinara Dios y no Tiberio?, ¿cómo cambiarían las cosas si se imitara, no a Tiberio que sólo buscaba poder, riqueza y honor, sino a Dios que pide justicia y compasión para los últimos?

¿Cómo sería la vida en las aldeas de Galilea si en Tiberiades reinara Dios y no Antipas?, ¿cómo cambiaría todo si la gente se pareciera, no a los grandes terratenientes que explotaban a los campesinos, sino a Dios que los quiere ver comiendo y no de hambre?

Para Jesús el reino de Dios no es un sueño. Es el proyecto que Dios quiere llevar adelante en el mundo. Él único objetivo que han de tener sus seguidores. ¿Cómo sería la Iglesia si se dedicará sólo a construir la vida tal como la quiere Dios, no como la quieren los amos del mundo?, ¿cómo seríamos los cristianos si viviéramos convirtiéndonos al reino de Dios?, ¿cómo lucharíamos por el «pan de cada día» para todo ser humano?, ¿cómo gritaríamos «Venga tu reino»? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

5 de marzo de 2006
1 Cuaresma (B)
Marcos 1, 12-15

perdón

DEL PERDÓN DE LAS VÍCTIMAS A LA POLÍTICA DEL PERDÓN
XABIER PIKAZA
BURGOS.

ECLESALIA, 28/02/06.- Cierta iglesia oficial española parece obsesionada por cuestiones que no son de evangelio: la negación del ministerio a los homosexuales, la clase de religión cristiana en las escuelas públicas, el uso de preservativos e, incluso, la función católica de una determinada unidad nacional española (sobre la que, ¡madre mía! nos amenazan con un documento). Para ello, algunos obispos se han manifestado en la calle con representantes de partidos y grupos de derecha (ellos dicen “de derecho”), apelando a una justicia políticamente defendible, pero no evangélica, colaborando así a la crispación del pueblo común y a la posible restauración de unos intereses de grupo, pero no a la paz del evangelio. ¡Pobre Jesús! ¡Dónde le han dejado! Porque Jesús buscaba la vida de los pobres, la gratuidad y el perdón y no empleaba para ello los medios del César. Jesús fue representante del perdón de las víctimas, entre las que murió y por las que ha resucitado y vive, según la fe de la iglesia que representan los obispos.

En el principio de la iglesia está el perdón de las víctimas. Había perdón en el judaísmo del tiempo de Jesús, pero se encontraba controlado por los sacerdotes y el templo, al servicio de la justicia oficial que era, según Pablo, justicia de las obras, para bien del “buen” sistema, no perdón gratuito o de gracia, es decir, perdón de las víctimas, de los pobres y excluidos, de los expulsados y asesinados, que son los únicos que pueden perdonar de verdad, según el evangelio de Jesús. El perdón sagrado del templo se concedía a través de sacrificios rituales, regulados por los sacerdotes de Jerusalén, que monopolizaban la expiación por los pecados, elevándose así como autoridad sagrada sobre pueblo y asumiendo, de otra manera, pero en la misma línea, la política de Roma, diestra en “destruir a los soberbios y acoger a los sometidos” (Virgilio: “parcere subjectis et debellare superbos”), siempre desde arriba, con la autoridad del sistema sagrado. Ese perdón del templo y del sistema puede ser más o menos políticamente correcto, pero en el fondo no es perdón, sino otra forma de justificación del poder y de dominio y control de los poderosos, otra forma de “violencia legítima o legal”. Jesús, en cambio, ofreció y pidió perdón desde los excluidos y negados, en nombre de las víctimas, que son las únicas que pueden perdonar de verdad, superando así el orden del sistema y viniendo a presentarse como signo de un Dios de Perdón. Jesús no apeló a ningún tipo de poder legal más alto, no quiso justificar ningún sistema, ningún estado político, ninguna forma de nación sagrada, sino que los hombres y mujeres se perdonaran gratuitamente, sin apelar al templo, por encima de las jerarquías de Jerusalén o Roma, desde los expulsados y excluidos de la comunidad sagrada, es decir, desde las víctimas, para iniciar con ellas un camino de Reino de Dios, es decir, de comunión de amor desde los pobres, no un sistema nuevo de poder político o sagrado. Por eso, no pudo tomar el denario del César, porque allí donde la iglesia toma ese denario tiene que seguir los dictados del César, sea quien fuere quien se sienta en el sillón del Imperio. (Recordemos que al César le ha gustado y le gusta dar dinero a las Iglesias, para tenerlas de esa forma sometidas. Por eso, aunque el Gobierno de España proteste diciendo que no quiere financiar a la Iglesia de hecho quiere hacerlo, porque le conviene. En contra de eso, es la Iglesia la que debe renunciar unilateralmente a toda financiación particular del Estado, para regirse así por la misma ley de los otros ciudadanos en temas vinculados con la sociedad civil, como son las obras de asistencia o educación y las tareas de conservación del patrimonio artístico e histórico del pueblo).

Novedad cristiana. En esa línea, oponiéndose a un tipo de sistema sagrado de Jerusalén, Jesús radicalizó una experiencia propia de los grandes profetas de Israel, ofreciendo y pidiendo perdón, desde los pobres y expulsados del sistema, sobre el orden político del Cesar y sobre la jerarquía sagrada del templo. Frente a la ley del sistema, donde sigue rigiendo el talión (¡a cada uno según su merecido!), el evangelio sitúa a los hombres ante el don y tarea del perdón, haciéndoles capaces de desactivar la bomba de violencia que amenaza con destruir la humanidad, como ha destacado la antropóloga judía H. Arendt: «El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular» (La condición humana, Paidós, Barcelona 2002). Sólo un perdón como el de Jesús (y el de otros hombres y mujeres de diversas religiones y culturas, que también perdonan gratuitamente) es capaz de romper el círculo del eterno retorno de una justicia que se cierra en sí misma y perpetúa la ley de la fuerza. El perdón supera (¡no niega!) la lógica de la justicia (del talión que siempre se repite: ojo por ojo, diente por diente) y de esa manera puede liberar a los hombres y mujeres del automatismo de la violencia. Ese perdón sólo puede partir de los excluidos del sistema de poder y de aquellos que se solidarizan con ellos, permitiendo que su vida trascienda el nivel de una ley de violencia universal impuesta, donde nada se crea ni destruye, sino que se transforma en otras formas de violencia, dentro de un orden que es siempre “orden de fuerza” (siempre al servicio de los privilegiados del sistema). Ciertamente, la violencia de la ley es mejor que una pura anarquía incontrolada o que la dictadura autocrática de aquellos que se proclaman salvadores y se sienten capaces de matar a los demás. Pero, al final, la pura ley sin gracia puede convertirse en dictadura del sistema, como está sucediendo en el sistema capitalista de occidente, que está dejando en el borde de la muerte y matando (¡con manos blancas!), sin necesidad de cámaras de gas o de tiros en la nuca, a millones y millones de personas. Sólo los pequeños rebeldes matan “suciamente” (aunque por lo que vemos en Guantánamo e Irak también los grandes matan con suciedad). De todas formas, en general, los poderes “legales” dejan morir limpiamente, legalmente, a millones de personas para bien del sistema.

La paz de Jerusalén y Roma: conversión y sumisión. Sacerdotes y escribas de Israel perdonaban a los “convertidos”, que volvían a cumplir la Ley, como mandaban los ritos y las buenas tradiciones de la justicia social y religiosa. También los buenos romanos estaban dispuestos a perdonar, como proclamaba Virgilio y escenificaba Augusto, promotor del Ara de la Paz en Roma, después de haber sometido (¡y civilizado!) a cántabros y astures, pocos años antes del nacimiento de Jesús (el Senado encargó en el 13 a. C. la construcción del Ara Pacis Augustae, que se conserva todavía en Roma, no lejos del Vaticano, junto al Mausoleo de Augusto, a la vera del Tíber). Pero esa era la paz de las legiones y para conseguirla había que seguir un “orden” bien claro: los manchados debían limpiar su impureza, los pecadores tenían que dejar el pecado y volver a la alianza del sistema; los “malos” rebeldes debían someterse al Imperio Divino, para acoger de esa manera los beneficios de la Sagrada Roma. La misma ley que condenaba a los pecadores (judaísmo) y sometía a los rebeldes (Roma) les abría, en un plano más alto, un camino de perdón, si se convertían y volvían al buen sistema, cumpliendo la debida penitencia, conforme a las leyes de los privilegiados del sistema, regulado y ratificado por los sacerdotes de Jerusalén y los soldados y comerciantes de Roma.

La paz de Jesús, paz de las víctimas. En contra de lo anterior, Jesús no exigió a los pecadores que se convirtieran primero, para integrarse así en el buen sistema, sino que empezó ofreciéndoles el perdón y solidaridad del Dios que es amor para todos, no sistema al servicio de algunos. No exigió una conversión antecedente, porque ese tipo de conversión sólo sirve para justificar lo que ya existe, el orden de los poderosos que controlan la ley para su servicio. No exigió conversión, porque supo que sólo el perdón gratuito puede “convertir” y trasformar a todos, no para integrarse en la justicia del Sistema Sagrado, consagrado por el Ara de Roma y el Templo de Jerusalén, sino para crear un tipo diferente de vida compartida, donde caben todos, por encima de unas normas y leyes actuales que rigen la vida económica y política, religiosa e ideológica del gran orden capitalista y de sus naciones o estados sometidos, dejando fuera de esa vida, al borde de la muerte, a millones de personas. Por su forma de ofrecer perdón y de acoger a los expulsados del sistema, Jesús entró en conflicto con la Ley sagrada del Templo de Jerusalén y del Ara Pacis de Roma, pues recibió en su mesa de pan compartido y en su espacio de Reino a leprosos y hemorroisas, a publicanos y prostitutas (pecadores), lo mismo que a los pobres de la tierra, sin mandarles antes a la cárcel o pedirles primero conversión y sometimiento. Jesús acogió a los que hoy serían emigrantes ilegales, excluidos del sistema, para iniciar con ello un camino de pan común y vida compartida. Lógicamente le mataron los representantes del buen sistema sagrado, del Ara Pacis de Roma, del Templo de la Paz de Jerusalén. Sólo muriendo al servicio de su tarea de paz, llegando hasta el final en el camino de las víctimas (¡sin haberlo querido de un modo victimista, sino todo lo contrario, superando todo victimismo!), Jesús pudo seguir ofreciendo con ellas una paz superior, que no está hecha de venganza, sino de gracia y de mano abierta para todos, conforme a la experiencia de la resurrección cristiana. En el orden del Templo de Jerusalén y del Ara Pacis de Roma no caben. En el camino de Jesús, desde el perdón de las víctimas, puede abrirse y se abre un espacio de vida para todos.

La nueva lógica de Jesús. No mantuvo discusiones sobre leyes o rituales: no quiso sustituir una sacralidad por otra, sino que suscitó, desde el centro de su pueblo y, de un modo especial, desde los expulsados y las víctimas de la sociedad (los que hoy serían parias sin derechos), un camino de gracia y vida compartida, conforme a lo que, a su juicio, era la voluntad de Dios Padre. No fue un profeta de conversión, no empezó pidiendo a los pobres manchados y pecadores que cambiaran de conducta, para recibir después (por ese cambio) el perdón de Dios, sino que ofreció comunión mesiánica o perdón precisamente a los que, según ley, seguían siendo pecadores o manchados, sin exigirles conversión antecedente, pues sabía que sólo el perdón ofrecido por gracia (¡sin decir “yo te perdono” desde arriba!) puede cambiar a los “pecadores”, no por cálculo de ley, sino por el poder de la misma gracia. Cierta Iglesia actual, siguiendo la lógica del Estado más que la de Jesús, tiende a perdonar desde arriba, conforme a una lógica de poder, para servicio del sistema. Jesús, en cambio, descubrió y propagó el perdón que nace desde abajo, desde los mismos condenados. En ese contexto se sitúa su palabra clave: «No juzguéis, y no seréis juzgados. No condenéis, y no seréis condenados. Perdonad, y seréis perdonados. Dad y se os dará» (Lc 6, 37-38). Estas palabras, que Jesús dirige precisamente a las víctimas (no a los representantes del sistema, que se reirían de él), son el corazón del evangelio, el único principio de acción de una Iglesia que pretenda vivir el evangelio. Por eso, ella no se puede imponer sobre el Estado, ni utilizar el Estado para cumplir sus objetivos, sino sólo vivir y expresar de un modo testimonial la voz del evangelio, como germen de perdón y gratuidad sobre un mundo inclinado a la violencia. En el momento en que ella apela a un tipo de poderes políticos, con los que se manifiesta en la calle, en el momento en que quiere imponer una ley impositiva sobre todos (especialmente sobre los más pobres), en nombre de algún tipo de poder especial que habría recibido, ella deja de ser signo de evangelio, aunque sus representantes puedan llamarse cardenales.

Palabra de iglesia, el Padrenuestro. Algunos poderosos de la iglesia parece que viven de hacer documentos, en los que reflejan sus buenas doctrinas de poder, para presentarse de esa forma como sabios y salvadores de los otros. Pero la iglesia de Jesús tiene ya sus “documentos” y entre ellos, sobre todo, el Padrenuestro, que sigue siendo norma de vida bien clara, como sabía Ignacio de Antioquìa al afirmar que “mis archivos son Jesucristo” (Filadelfios 8, 2). El orden social del Estado se rige por sus normas económicas y políticas, fundadas en un tipo de ley, donde se exige que las deudas se paguen y la seguridad se mantenga por la fuerza (por la violencia legítima), apelando para ello al ejército y a la policía, con penas de cárcel, que pueden impedir cierto tipo de violencia, pero que siempre lo hacen con otra violencia, sin resolver la raíz del problema. La iglesia, en cambio, no puede apelar (en cuanto iglesia) a ningún tipo de violencia legítima, a ninguna forma de justicia que se impone por la fuerza. Por eso, los cristianos ruegan: «Perdona nuestra deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mt 6, 12) (la traducción “perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” es buena, pero no recoge la radicalidad del evangelio). Estas palabras centrales del Padrenuestro expresan la experiencia de Jesús y de sus seguidores, que se descubren perdonados y se sienten capaces (¡por gracia!) de perdonar a los demás, no sólo las «ofensas», como dice la traducción litúrgica actual, sino todas las deudas, como pide el texto original del Padrenuestro.

Perdón de la iglesia, perdón de las víctimas. La iglesia no puede imponer al Estado la experiencia de perdón del Padrenuestro, ni convertirla en ley social, pues, hecha norma impositiva, esa palabra dejaría de ser lo que es: experiencia y camino voluntario de gracia. Por eso, ella tiene que dejar que los representantes del Estado y los diversos partidos políticos tracen sus opciones, según ley, pidiendo a Dios que les ayude. Pero puede hacer algo más grande, algo propio de ella y de aquellos que aman el evangelio de la vida, sean o no cristianos: puede y debe animar a los creyentes, y con ellos a todas las víctimas, para que ofrezcan la respuesta del amor gratuito y del perdón, como experiencia de Dios y de esperanza. Para eso, ella tiene que dejar el sillón de los poderosos, para habitar con las víctimas, como Jesús, profeta asesinado que perdona y abre un camino de perdón para todos, empezando por aquellos mismos que le han matado. No se honra cristianamente a las víctimas pidiendo venganza o un tipo de justicia, que en el fondo es venganza, como están haciendo algunos partidos políticos de España (con el visto bueno de cierta iglesia). Quien pide venganza o simplemente justicia impositiva desde las víctimas no cree en Jesús, víctima resucitada (no vengada), no puede llamarse cristiano, por más que lo pretenda, pues apela a la justicia de la venganza y no a la resurrección de la víctima que perdona, como Jesús. La Iglesia no quiere dar lecciones de poder al estado, pero puede y debe ofrecer un testimonio del perdón de las víctimas, viviendo con ellas, desde el otro lado del sistema: desde aquellos que han sido expulsados y crucificados, como Jesús. La iglesia sólo puede elevar la voz de las víctimas que no exigen venganza, sino que quieren perdonar y perdonan, por impulso y ofrenda de gracia, es decir, de resurrección. Sólo si asume la voz de las víctimas reales, rechazando de esa forma todo poder del sistema, la iglesia ofrecerá su fermento de Reino en ese mundo convulso, en el que ella (a veces) ha tendido a convertirse en principio de convulsión y norma de juicio, al servicio de unos intereses partidistas, en contra de la experiencia pascual, que se centra en el perdón gratuito de la víctima Jesús y de aquellos que se unen a su perdón.

¿Podría la iglesia jerárquica expresar el perdón del evangelio? Con esta pregunta quiero terminar mis reflexiones. Evidentemente, me gustaría responde que sí, diciendo que la jerarquía de la iglesia española es testimonio de perdón y gratuidad, signo de evangelio. Pero tengo mis dudas y dejo que sean los mismos lectores los que respondan. Que ellos mismos se pregunten, que ellos mismos vean y me digan lo que piensan. Por mi parte, tengo la firme sospecha de que las actitudes de algunos jerarcas actuales de la iglesia de España (¡no todos, por favor!) no son cristianas, pues no van en línea de perdón y gratuidad, desde Jesús, que es la víctima resucitada (no vengada). Es posible que algunos se sienten hipotecados por el poder social y religioso que ellos representan y que les impide vivir y expresar la libertad del evangelio. Y eso una pena, porque el evangelio vivido y celebrado, gozado y compartido en gratuidad y perdón, desde las mismas víctimas, puede ser principio de esperanza para los hombres y mujeres de España (y del mundo), sean o no cristianos. Por eso, pediría a los obispos que no intenten dar a los demás lecciones de política o de orden social, sino que sean simplemente signo de evangelio, es decir, fermento de perdón creador, desde las víctimas, por encima (no en contra) de la justicia de una ley que puede ser manipulada al servicio del sistema. La sociedad civil no puede seguir en cuanto tal las inspiraciones de una iglesia del perdón, pero si la voz de perdón de la iglesia no se escucha, el estado podría acabar encerrándose en una pura ley de muerte, es decir, de intereses enfrentados. ¿Podría inspirar nuestra iglesia una gran manifestación callada de perdón, desde las mismas víctimas que perdonan, como hizo y hace Jesús, sin demostraciones de poder (¡sin salir externamente a la calle, en clave impositiva!), sin atisbo de venganza ni resentimiento, sin complejos de inferioridad? ¡Que los políticos resuelvan en su nivel los problemas que ellos pueden resolver, que son importantes, pero no esenciales! El tema esencial de la violencia no se resuelve con política y policía (aunque política y policía tienen sentido en un plano), sino con perdón y gratuidad, como han sabido incluso algunos políticos, conforme indicó hace poco, con cierta lucidez, una mujer Sandrine Lefranc, Políticas del perdón, Cátedra, Madrid 2004 (=Politiques du pardon, PUF, Paris, 2002), estudiando los casos Argentina, Sudáfrica o Irlanda del Norte. Abierto queda el tema, así lo dejo para reflexión de los lectores, de manera que ellos mismos puedan pasar del perdón de las víctimas (tema esencial del evangelio) a una política de perdón, que puede y debe ser ya tema de los grandes políticos, es decir, de aquellos que buscan la de los pobres y desde los pobres y no los privilegios de una casta o de una nación determinada, sea grande o pequeña, da lo mismo. Aquí nos hemos centrado en el perdón de las víctimas. De la política del perdón hablaremos, Dios mediante, otro día. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

publicaciones 27/02/06

PUBLICACIONES RECIBIDAS EN ECLESALIA
Febrero 2006
REDACCIÓN de ECLESALIA
MADRID.

ECLESALIA, 27/02/06.- Títulos que han llegado a nuestra redacción durante los últimos meses, como novedades editoriales, reediciones o por envío de los autores. La presentación de publicaciones en esta sección pretende ser un servicio informativo para las suscriptoras y suscriptores de Eclesalia sobre distintas ofertas bibliográficas, discográficas y videográficas.

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- ‘LA MUJER EN LOS ORÍGENES DEL CRISTIANISMO’
- ‘CUENTOS Y ENCANTOS DE LOS EVANGELIOS’
- ‘LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS’
- 'HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA' Parte I
- 'EL OTRO PEDRO Y LA OTRA MAGADALENA SEGÚN LOS APÓCRIFOS'
- ‘RESPUESTAS QUE LIBERAN’
- ‘EVANGELIO 2006 COMENTADO CADA DÍA’
- ‘TEOLOGÍA DEL PLURALISMO RELIGIOSO’
- 'INTERCULTURALIDAD, DIÁLOGO INTERRELIGIOSO Y LIBERACIÓN'
- ‘EL DIÁLOGO ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE’
- ‘LA ÉTICA DE CRISTO’
- 'EL GRITO DE LOS EXCLUIDOS'
- ‘COMPROMETIDOS POR LA VIDA’
- ‘ÉTICA DE LA TELEVISIÓN’
- ‘PARTIDA HACIA UN PAÍS NUEVO’
- ‘NUESTRA CARA OCULTA’
- ‘CITADOS PARA UN ENCUENTRO’
- ‘COSAS DE CURAS’
- ‘LLAMÓ A LOS QUE QUISO’
- ‘LUZ EN MI CAMINO’
- ‘CUANDO LA CARNE EL DÉBIL’
- ‘CELEBRAR LA CUARESMA’
- ‘CELEBRAR EL TRIDUO PASCUAL’
- ‘CELEBRAR EL TIEMPO DE PASCUA’
- ‘OTRA PERSPECTIVA MÁS TUYA’
- ‘JUAN PABLO II ÍNTIMO’
- ‘GÓTICA’
- ‘VERTICAL/HORIZONTAL’ (CD)

‘LA MUJER EN LOS ORÍGENES DEL CRISTIANISMO’
VV.AA.
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

Si el interés por las primeras décadas del cristianismo ha sido determinante para todos los investigadores cristianos, no lo ha sido menos para el mundo científico femenino. Fueron momentos cruciales para nuestra fe, por lo que interesa conocer el verdadero protagonismo de las mujeres, un protagonismo en el que apoyar decisiones futuras y que ha sido negado sistemáticamente sin un auténtico respaldo histórico. Este libro quiere ofrecer algunos estudios puntuales que enriquezcan la época, llevados a cabo por autores españoles que llevan tiempo en estas lides y que nos permiten arrojar nuevos haces de luz sobre las mujeres en este periodo.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘CUENTOS Y ENCANTOS DE LOS EVANGELIOS’
María Soave.
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

Las historias de Soave pueden ser leídas así como quien lee por ciclos, por etapas. En cada luna hay una historia, una experiencia, una utopía para disfrutar, degustar, como un fruto maduro, y relamerse de gusto. La María que canta y cuenta, y la Soave que encanta, es la que cuenta sus historias para encantarnos. Entre potes y olores, sus historias están llenas de amor, melancolía, furia y magia. Palabras poderosas, que tocan, que conmueven, que levantan el ánimo, que dan y recuperan poder, que resucitan Talitas, mujeres pequeñitas con sed y ganas de vivir y amar.

Para más información:info@edesclee.com

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‘LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS’
Bruno Chenu
EDITORIAL NARCEA
MADRID

El relato de los discípulos de Emaús, uno de los más conocidos de la Biblia, nos habla de encuentro, camino y reconocimiento. En él aparecen todos los elementos de la catequesis pascual. Mediante un recorrido exegético, interpretativo, artístico y espiritual, el autor nos presenta el contenido de este pasaje, a la vez poético y teológico, que concluye con una expresión de fe que reconoce a Cristo como compañero de ruta, interlocutor privilegiado y verdadero camino de vida.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA' Parte I
José Luis Sicre Díaz
EDITORIAL VERBO DIVINO
ESTELLA (NAVARRA).

«La fuerza del Espíritu», primera parte de la trilogía que conformarán Hasta los confines de la tierra, supone un acercamiento en forma de relato novelado al libro de los Hechos de los Apóstoles vistos desde la óptica paulina. Anteriormente, en el El cuadrante —trilogía de José Luis Sicre centrada en los evangelios sinópticos—, Andrónico consignó su experiencia de lectura y comentario en familia de los evangelios. Encerrado en su pequeño mundo, Andrónico piensa que nada importante le queda ya por descubrir. Sin embargo, la noticia de la prisión y posible martirio de su gran amigo Ignacio de Antioquia le hace buscar fuerza y consuelo en un escrito que cuenta con detalle las primeras persecuciones de los cristianos: la continuación de la obra de Lucas, que nosotros conocemos como «Hechos de los Apóstoles». A través de ella entrará también en contacto con la persona y las cartas de Pablo. Este primer volumen de la obra se anuncia como un principio apasionado, interesante y a la vez riguroso de toda una aventura que revivimos con los protagonistas del libro de los Hechos de los apóstoles.

Para más información: ventas@verbodivino.es

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'EL OTRO PEDRO Y LA OTRA MAGADALENA SEGÚN LOS APÓCRIFOS'
Jacir de Freitas Faria
EDITORIAL VERBO DIVINO
ESTELLA (NAVARRA).

El autor investiga escritos casi desconocidos para ampliar nuestra visión de Pedro y María de Magdala. La obra se completa con tres anexos valiosos: las traducciones del Evangelio de María Magdalena, el Evangelio de Pedro y el Apocalipsis de Pedro.

Para más información: ventas@verbodivino.es

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‘RESPUESTAS QUE LIBERAN’
Johanna Domek
EDITORIAL NARCEA
MADRID

El relato de los discípulos de Emaús, uno de los más conocidos de la Biblia, nos habla de encuentro, camino y reconocimiento. En él aparecen todos los elementos de la catequesis pascual. Mediante un recorrido exegético, interpretativo, artístico y espiritual, el autor nos presenta el contenido de este pasaje, a la vez poético y teológico, que concluye con una expresión de fe que reconoce a Cristo como compañero de ruta, interlocutor privilegiado y verdadero camino de vida.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘EVANGELIO 2006 COMENTADO CADA DÍA’
José Pedro Manglano
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

El texto del evangelio que corresponde a la Misa, día a día durante todo el año, con unos muy breves comentarios, puede ser una buena ayuda para leer, entender y orar la vida de Cristo. “Echar” cada día la Palabra Viva en “nuestra cabeza”, leer una, dos veces, dejarla reposar, darle vueltas, que filtre hasta empapar nuestra personalidad y nuestro quehacer. Jesús y tú. Él –su vida, sus sentimientos, sus palabras– y tú. “¿Qué me dices con eso a mí? ¿Qué quieres enseñarme con aquello? ¿Por qué reaccionas así? ¿Qué te hace llorar y qué reír? ¿Cuáles son tus preocupaciones acerca de nosotros?”. El evangelio es para ti.

Para más información:info@edesclee.com

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‘TEOLOGÍA DEL PLURALISMO RELIGIOSO’
José María Vigil
EDICIONES EL ALMENDRO
CÓRDOBA.

El libro «Teología del Pluralismo Religioso», de José María Vigil, es quizá uno de los primeros intentos de sistematización de esta teología en el ámbito iberoamericano. Es también un ensayo de síntesis de las dos teologías: del pluralismo y de la liberación. Se trata de una obra sistemática, orgánica y bien trabada, tanto desde el punto de vista teórico como desde la perspectiva pedagógica, escrita con la finalidad de dar una visión de conjunto de la teología del pluralismo religioso y de hacer una presentación bien fundamentada e impecablemente argumentada, siguiendo además -como no podría ser menos- el famoso esquema metodológico de la teología de la liberación: ver, juzgar y actuar.

Para más información: ediciones@elalmendro.org

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‘INTERCULTURALIDAD DIÁLOGO INTERRELIGIOSO Y LIBERACIÓN’
Juan José Tamayo y Raúl Fornet-Betancourt (editores)
EDITORIAL VERBO DIVINO
ESTELLA (NAVARRA).

Este libro recoge las actas del I Simposio de Teología Intercultural e Interreligiosa de la Liberación, celebrado en el marco del Fórum de las Culturas de 2004 en Barcelona. Los ponentes trataron de poner las bases para una teología capaz de responder a las desigualdades de nuestro tiempo y a los fundamentalismos.

Para más información: ventas@verbodivino.es

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‘EL DIÁLOGO ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE’
Roger Garaudy
EDICIONES EL ALMENDRO
CÓRDOBA.

En esta obra, R. Garaudy plantea y trata de dar respuesta a una cuestión fundamental: ¿Cuál será el lugar de las religiones en las sociedades contemporáneas del Norte y del Sur, del Este o del Oeste? ¿Serán ellas un factor de justicia y de paz o, por el contrario, ayudarán –como ha sido frecuentemente el caso a lo largo de la historia- a agravar los conflictos políticos y sociales? ¿Cómo acoger la diversidad de dogmas y la unidad de los grandes mensajes espirituales de Oriente y de Occidente? ¿Cómo, en fin, encontrar en las religiones una llamada a la salvación y al bienestar individual, al mismo tiempo que una exigencia de fraternidad entre los hombres y de solidaridad entre los pueblos?

Para más información: ediciones@elalmendro.org

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‘lA ÉTICA DE CRISTO’
José María Castillo
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

La propuesta que hace este libro es que, en la forma de vivir y en las enseñanzas de Jesús de Nazaret, encontramos un criterio determinante que ilumina, de forma sorprendente, el camino que nos puede llevar a una situación mejor y a una convivencia más humana. Se trata de comprender que el principio del deber ha de ser sustituido por el principio de la necesidad. No, por supuesto, las necesidades que nos crean la publicidad y los intereses de las marcas. Hablamos de las necesidades básicas de la vida, las que nos son comunes a todos y que casi nadie tiene debidamente cubiertas. El principio del deber nos ha acarreado demasiados sufrimientos y ha demostrado sobradamente su ineficacia. Ya es hora de que pensemos que, en lugar de ser yo un buen cumplidor de mi deber, lo que importa es que todos nos desvivamos por satisfacer las necesidades de los demás. Seguramente en esto reside el legado mejor que nos dejó Cristo.

Para más información:info@edesclee.com

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‘EL GRITO DE LOS EXCLUIDOS' (HOMENAJE A JULIO LOIS FERNÁNDEZ)
Antonio Ávila (editor)
EDITORIAL VERBO DIVINO
ESTELLA (NAVARRA).

Este libro es fruto del reconocimiento al magisterio de Julio Lois, que nos ha hecho mejores cristianos porque nos ha exigido el seguimiento de Jesús como condición intrínseca para conocerle. En Julio se aunan la profesión académica y el compromiso pastoral, parroquial y vecinal. Gracias a él, se ha enriquecido entre nosotros el método de la teología práctica o pastoral.

Para más información: ventas@verbodivino.es

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‘COMPROMETIDOS POR LA VIDA’
Ricardo Tonelli
EDITORIAL PAULINAS
MADRID.

Se trata de resaltar la relación entre la orientación de la vida de los jóvenes y Jesucristo, para que realicen una elección precisa y decidida: estar siempre comprometidos por la vida y por la esperanza..

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘ÉTICA DE LA TELEVISIÓN’
Isidro Catela
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

Ética de la televisión quiere ser una propuesta crítica de regeneración moral que, desde un pesimismo inevitable, aunque moderado, nos ayude a salir de la catódica y oscura noche en la que nos hallamos. La obra muestra en su primera parte una serie de trazos discontinuos, postmodernos, apocalípticos, cómicos y trágicos, hijos del zapping y de la telebasura. Y ante cuadro tal, en el que pareciera que sólo cabe ser abducido o salir espantado, propone un punto de equilibrio entre la adicción y la indiferencia, que llega de la mano de la apuesta rigurosa y profesional por una televisión de calidad. En la segunda parte, recorre el camino que va desde la ética a la deontología profesional para atisbar alguna luz posible en los mecanismos de autorregulación profesional, al tiempo que revisa los consejos de los sabios que han abierto la polémica reforma de la televisión pública en España.

Para más información:info@edesclee.com

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‘PARTIDA HACIA UN PAÍS NUEVO’
Willigis Jäger
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

¿Qué queda cuando las respuestas del Catecismo de los días de la infancia ya no satisfacen nuestras preguntas por el sentido de la vida? ¿Sigue teniendo validez la religión en el mundo de hoy, teniendo en cuenta los descubrimientos de las ciencias? Willigis Jäger nos muestra que para él resulta más fácil afrontar las preguntas en vez de eludirlas. En el camino de la experiencia mística, que nos conduce a la vida cotidiana, nuestras preguntas existenciales encuentran respuestas sorprendentes y clarificadoras. Estas respuestas nos conducen a un ámbito en el que son compatibles tanto ciencia y mística como experiencia transpersonal y religión. En este libro el popular autor nos orienta en el camino hacia la experiencia mística y nos ofrece respuestas convincentes. Una guía para todos los que buscan el camino transpersonal en medio de la vida cotidiana.

Para más información:info@edesclee.com

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‘NUESTRA CARA OCULTA’
Enrique Martínez Lozano
EDITORIAL NARCEA
MADRID

Para descubrir esas zonas de sombra que hay dentro de nosotros y que a veces, ni se aceptan ni se conocen, el autor responde a preguntas tan importantes como: ¿Qué es la sombra?, ¿cómo se forma?, ¿como funciona?, ¿cómo se identifica?, ¿qué hacer con ella? y nos propone toda una tarea espiritual: trabajar con nuestra propia sombra de manera que podamos integrarla con lucidez y humildad para crecer como personas unificadas.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘CITADOS PARA UN ENCUENTRO’
Ángel Gutiérrez Sanz
EDITORIAL NARCEA
MADRID

Partiendo de la idea de que Dios no es una palabra vacía ni una idea abstracta ni tan siquiera una conclusión bien probada, el autor, basado en su experiencia y en la numerosos creyentes, nos presenta a un Dios personal que mantiene todo lo que existe, que está siempre cerca de nosotros y que sale a nuestro encuentro para introducirnos en la apasionante aventura de vivir con él y ser testigos en el mundo de ese amor.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘COSAS DE CURAS’
Alberto Maggi
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER
BILBAO (VIZCAYA).

“Cosas de curas” significa a veces algo reservado a una clase especial de personas y, en cualquier caso, algo que está fuera de las posibilidades de la gente normal. Otras veces es una expresión ofensiva: “Cosas de curas” quiere decir cosas de subdesarrollados, o bien algo complicado, abstruso... Pero siempre se trata de algo que no pertenece a la esfera de los intereses de las personas comunes. Más grave aún es cuando esta expresión se aplica al mensaje de Jesús. Para muchos el evangelio es “Cosas de curas”, algo reservado a los especialistas, que no merece la pena conocer. También bastantes creyentes consideran que muchas partes del evangelio están dirigidas a categorías particulares de personas y que lo poco que queda y les afecta contiene sólo fórmulas que creer y preceptos que observar. Pero la “Buena Noticia” es para todos. Todo el evangelio es para todos.

Para más información:info@edesclee.com

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‘LLAMÓ A LOS QUE QUISO’
Amedeo Cencini
EDITORIAL PAULINAS
MADRID.

Es una ardua tarea para la animación vocacional en nuestros días, llegar a dar con el camino educativo en la fe que invite a una elección vocacional madura y adulta. El autor ofrece pautas de reflexión para analizar la relación entre la opción creyente y la elección vocacional, para llegar adejarse elegir y confiar.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘LUZ EN MI CAMINO’
Amedeo Cencini
EDITORIAL PAULINAS
MADRID.

La finalidad de esta reflexión es realizar un análisis psicodinámico y espiritual entre la Palabra de Dios y la elección de fe. Para dejarnos conducir por la Palabra, "lámpara para mis pasos y luz en mi camino".

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘CUANDO LA CARNE EL DÉBIL’
Amedeo Cencini
EDITORIAL PAULINAS
MADRID.

Las personas que han recibido la llamada de Dios, han experimentado la tensión entre la llamada, el deseo de ser fiel a la misma y la debilidad humana. Es el momento de acoger la misericordia de Dios, que suple nuestra debilidad.

Para más información: editorial@paulinas.es

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‘CELEBRAR LA CUARESMA’
Álvaro Ginel
EDITORIAL CCS
MADRID

Sugerencias y materiales para celebrar la cuaresma. Incluye celebraciones, oraciones, vía crucis, narraciones y elementos para la celebración del perdón.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘CELEBRAR EL TRIDUO PASCUAL’
Álvaro Ginel
EDITORIAL CCS
MADRID

Materiales y sugerencias para celebrar cada uno de los días del Triduo Pascual en parroquias y en grupos de jóvenes.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘CELEBRAR EL TIEMPO DE PASCUA’
Álvaro Ginel
EDITORIAL CCS
MADRID

Materiales y sugerencias para los animadores de la oración y de la celebración. Tres núcleos: Triduo pascual, la cincuentena pascual con abundancia de celebraciones y oraciones.

Para más información: sei@editorialccs.com

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‘OTRA PERSPECTIVA MÁS TUYA’
Benjamín Forcano
EDITORIAL NUEVA UTOPÍA
MADRID

El libro, bajo unos cuantos y vivos temas, convoca a recuperar el mirar propio, el genuino, que nos hace vivir en relación de amor consigo, con la sociedad y con la naturaleza. ‘Otra perspectiva más tuya’ es una opción natural, cuando parte de tu propio centro. Para avanzar resulta obligatorio muchas veces salirse de la perspectiva establecida; lo impone el sentido común, la honestidad y la libertad. La persona, en sí o asociada, concuerda con unas actitudes y rechaza otras, aplaude unas prácticas y condena otras. La perspectiva dominante (la del poder) suele dejar de lado los derechos de la persona. La persona no está lista lo mismo para el bien que para el mal. Su vocación es la decencia y el amor.

Para más información: bforcanoc@tiscali.es

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‘JUAN PABLO II ÍNTIMO’
Carolina Pigozzi
EDITORIAL AGUILAR
MADRID

La autora nos relata la vida de Juan Pablo II a través de sus amigos, sus relaciones, sus viajes, el secreto de la aparición de la Virgen María en Fátima y su adoración por ella, sus objetivos vitales y su determinación a unir las Iglesias Católica y Ortodoxa. La personalidad de Juan Pablo II irradia un cálido brillo que atrae hacia él y que obliga a interesarse por su vida personal y espiritual: éste es el auténtico mensaje que ha intentado transmitir Caroline Pigozzi en su libro. El valioso testimonio de una mujer que consiguió entrar en ese círculo íntimo.

Para más información: donadama@santillana.es

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‘GÓTICA’
Lorenzo Fernández Bueno (coordinador)
EDITORIAL AGUILAR
MADRID

El libro nos desvela algunos de los más importantes enigmas y misterios que a lo largo de la historia han encerrado las catedrales, lugares de culto y de confluencia de energías. El libro analiza los lugares donde se construyen las catedrales y por qué, a la acústica, las energías, la simbología, los olores, los silencios, las fiestas paganas que tienen lugar dentro, las leyendas, el erotismo, la alquimia, la geometría sagrada... Todo ello haciendo referencia a las principales catedrales españolas y el resto de Europa tanto románicas como góticas.

Para más información: donadama@santillana.es

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‘VERTICAL/HORIZONTAL’ (CD)
Luis Alfredo Díaz
PRODUCCIONES DE LA RAIZ
MADRID

En el pasado Multifestival David se presentó este nuevo CD de Luis Alfredo Díaz. En poco tiempo, este álbum ha conseguido tener una gran aceptación del público, comentarios muy favorables de los críticos especializados, ocupar la primera posición en las listas de ventas de música religiosa contemporánea en español, y recientemente el programa “Fe hecha canción” de EWTN (Radio Católica Mundial) lo declaraba “mejor disco del año 2005”.

Para más información: delaraiz@delaraiz.com


volvemos pronto...

Nos vamos a dar unos días de respiro... volvemos pronto.
Paz y bien

ARTÍCULO DEL MIÉRCOLES 22 DE FEBRERO DE 2006

OTRA OPORTUNIDAD
JORGE BISBE

ECLESALIA, 22/02/06.- Para la conversión de la actual Iglesia vaticana en Comunidad Cristiana, ofrecemos una oportunidad. Siempre quedan oportunidades para mejorar. Contando con la buena voluntad de muchos. Con el carisma de la caridad de muchos. Con el espíritu de servicio que mantienen muchos hermanos, desde la Ascensión de Jesús, y que permanece intacto, conviviendo con maldades y egoísmos.

En Europa, y más en España, envejece la población. Cada día somos más viejos y viven menos jóvenes. La pirámide de edad está invertida. El promedio de edad de sacerdotes y religiosos ronda los 70 años. Faltan las cohortes juveniles para ocupar las bajas. El problema de los viejos es de los casados y más de los célibes. La solución será para todos y todas y en la que cada uno podrá desarrollar sus peculiares carismas y cualidades.

A los caducados "asilos" les suceden las residencias estatales y privadas, de diversos niveles y precios. Las estatales suelen pedirle al anciano el 80 % de su pensión. Las explotadas como negocio ofrecen una gran variedad de precios más o menos acordes con los servicios que prestan. Pero faltan muchas, muchas, residencias. Las órdenes y congregaciones religiosas tienen la solución, una magnífica solución en sus manos.

Dado que necesariamente sus conventos se han convertido en casas de jubilados tienen solamente que abrir sus puertas a solteros, viudos y matrimonios para que convivan ancianos religiosos y seglares. Toda convivencia es difícil, pero jugosa. Facilita mucho el que sean coetáneos quienes intentan la aventura. Además los jubilados gozamos de un similar -bajo- nivel económico.

Desde luego lo mejor para la convivencia es que unos quieran facilitar la vida a los demás. Que hasta se sacrifiquen. Que amen a los demás.

Esa es la gran oportunidad que ofrecemos a los religiosos jubilados -varones y mujeres-. Que compartan, con los hermanos seglares, el júbilo de su descanso, de su liberación de responsabilidades, afanes, trabajos... Naturalmente no se regala nada. Cada uno aportará una parte sustancial de su pensión y algún trabajo-servicio a la comunidad (asistencial, social, de organización, festivo, cultural...)

Yo aseguro a todos que una comunidad amplia es mejor que una reducida. Y si esa comunidad es heterogénea (varones, mujeres, cultos, incultos...) ¡mucho mejor! Habrá más manías; pero cada uno aportará las suyas, tan queridas. Y, entre todos, dialogando, será más factible liberarse de algunos absurdos antojos y chifladuras.

La iglesia tiene amplias experiencias en comunidades, -hospitales, internados, hospederías... Antes recogían a enfermos y caminantes ahora se trata de acoger fraternalmente a viandantes en sus últimas etapas vitales. Por ello a estos conventos yo los llamaría "PORTA COELI".

Para que lleguen a ser "Puerta del cielo" hay que cumplir unas condiciones. Que reine la caridad, el amor, el afecto, la compasión... Que todos impartan ese sacramento del amor. Y que todos aporten bienes y servicios.

Es una realidad posible, si los responsables eclesiásticos comprenden la belleza de ser "Porta coeli", -ministerio resumen de todos los ministerios- y la oportunidad para presentarse ante la sociedad como auténticos servidores de toda clase social. Dispuestos a cambiar los vasos sagrados por camas para los desprotegidos ancianos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).