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otra oportunidad

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OTRA OPORTUNIDAD
JORGE BISBE

ECLESALIA, 22/02/06.- Para la conversión de la actual Iglesia vaticana en Comunidad Cristiana, ofrecemos una oportunidad. Siempre quedan oportunidades para mejorar. Contando con la buena voluntad de muchos. Con el carisma de la caridad de muchos. Con el espíritu de servicio que mantienen muchos hermanos, desde la Ascensión de Jesús, y que permanece intacto, conviviendo con maldades y egoísmos.

En Europa, y más en España, envejece la población. Cada día somos más viejos y viven menos jóvenes. La pirámide de edad está invertida. El promedio de edad de sacerdotes y religiosos ronda los 70 años. Faltan las cohortes juveniles para ocupar las bajas. El problema de los viejos es de los casados y más de los célibes. La solución será para todos y todas y en la que cada uno podrá desarrollar sus peculiares carismas y cualidades.

A los caducados "asilos" les suceden las residencias estatales y privadas, de diversos niveles y precios. Las estatales suelen pedirle al anciano el 80 % de su pensión. Las explotadas como negocio ofrecen una gran variedad de precios más o menos acordes con los servicios que prestan. Pero faltan muchas, muchas, residencias. Las órdenes y congregaciones religiosas tienen la solución, una magnífica solución en sus manos.

Dado que necesariamente sus conventos se han convertido en casas de jubilados tienen solamente que abrir sus puertas a solteros, viudos y matrimonios para que convivan ancianos religiosos y seglares. Toda convivencia es difícil, pero jugosa. Facilita mucho el que sean coetáneos quienes intentan la aventura. Además los jubilados gozamos de un similar -bajo- nivel económico.

Desde luego lo mejor para la convivencia es que unos quieran facilitar la vida a los demás. Que hasta se sacrifiquen. Que amen a los demás.

Esa es la gran oportunidad que ofrecemos a los religiosos jubilados -varones y mujeres-. Que compartan, con los hermanos seglares, el júbilo de su descanso, de su liberación de responsabilidades, afanes, trabajos... Naturalmente no se regala nada. Cada uno aportará una parte sustancial de su pensión y algún trabajo-servicio a la comunidad (asistencial, social, de organización, festivo, cultural...)

Yo aseguro a todos que una comunidad amplia es mejor que una reducida. Y si esa comunidad es heterogénea (varones, mujeres, cultos, incultos...) ¡mucho mejor! Habrá más manías; pero cada uno aportará las suyas, tan queridas. Y, entre todos, dialogando, será más factible liberarse de algunos absurdos antojos y chifladuras.

La iglesia tiene amplias experiencias en comunidades, -hospitales, internados, hospederías... Antes recogían a enfermos y caminantes ahora se trata de acoger fraternalmente a viandantes en sus últimas etapas vitales. Por ello a estos conventos yo los llamaría "PORTA COELI".

Para que lleguen a ser "Puerta del cielo" hay que cumplir unas condiciones. Que reine la caridad, el amor, el afecto, la compasión... Que todos impartan ese sacramento del amor. Y que todos aporten bienes y servicios.

Es una realidad posible, si los responsables eclesiásticos comprenden la belleza de ser "Porta coeli", -ministerio resumen de todos los ministerios- y la oportunidad para presentarse ante la sociedad como auténticos servidores de toda clase social. Dispuestos a cambiar los vasos sagrados por camas para los desprotegidos ancianos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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