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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

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LA OPCIÓN POR LOS POBRES
Reflexión personal
MIGUEL ESQUIROL VIVES
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 02/03/06.- Para mí, en primer lugar la opción por el pobre es una conversión, un cambio de mentalidad, de mirar la vida desde arriba y desde afuera a mirarla desde abajo y desde dentro. Desde abajo, pues muchos hemos visto la realidad siempre desde arriba, desde una clase social privilegiada, y desde dentro, es decir, desde el entramado histórico, social y laboral de mi país. Desde dentro es también ponerse en la piel del otro, para poderlo comprender, esto es hacerse el otro. Es la encarnación continuada en la historia, camino para la justicia, para el diálogo, para la solidaridad, para la convivencia y desde luego para el amor. Comenzando con el prójimo que sufre o es menos feliz y que encuentro en mi camino de todos los días, en esos encuentros reales con el otro.

La opción por el pobre para los cristianos y para mucha gente religiosa, ha de ser previamente la conversión del concepto de Dios, del Dios preocupado por el pecado y por la ofensa recibida de parte de los hombres y las mujeres, como en el Antiguo Testamento, al Dios de Jesús preocupado por el sufrimiento del ser humano. La conversión de un Dios desencarnado al Dios encarnado, en ese cuerpo del Cristo que convive conmigo en la ciudad o en el campo, en la familia o en el barrio, en el bus camino a mi trabajo y en mi trabajo.

La opción por el pobre, es la opción por el Reino de Dios predicado por Jesús, el Reino de Dios que está cerca, por que es posible curar el sufrimiento y las enfermedades provenientes sobre todo por la situación de injusticia y de pobreza.

Por eso la opción por los pobres es la opción por la justicia. Justicia, que para el creyente es más profunda que la simple justicia distributiva o justicia social y económica, pero también se trata de esta justicia.

Y optar por la justicia, es además una opción personal y peculiar para cada individuo, para cada cristiano, pero a nadie y menos al cristiano puede importarle poco el dolor del mundo, que además es el dolor de Dios, sino se ha desencarnado. A nadie puede importarle poco la infelicidad, la pobreza, las injusticias sociales y económicas ni las hambrunas ni las guerras, ni la desocupación ni los despidos de miles de trabajadores, ni el abuso del capital sobre el trabajo ni el abuso de los fuertes sobre los débiles.

Optar por el pobre es por tanto denunciar las injusticias, es entrar a la política, a las luchas sociales, a la resistencia a un sistema injusto, es votar por quien representa a las mayorías, que en Latinoamérica son pobres, y es anunciar con hechos inteligentes honestos y eficaces, todos los días, desde cualquier estado, oficio, ocupación o profesión, la llegada del Reino de Dios, el alivio del dolor, del sufrimiento, de la opresión, de la carga pesada de la vida como lo es para muchos, procurando crear felicidad y posibilidades de felicidad en los demás. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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