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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

paisano obispo

paisano obispo

Traslado del obispo Ciriaco Benavente de Coria-Cáceres a Albacete
ALGO REVIVE EN EL ALMA CUANDO UN AMIGO SE VA
Ciriaco, paisano obispo
COLECTIVO DE SACERDOTES EXTREMEÑOS CONSILIARIOS DE LOS MOVIMIENTOS DE ACCIÓN CATÓLICA *

ECLESALIA, 09/11/06.- Hace 14 años expresábamos un deseo, largamente anhelado por muchos extremeños: “…en Extremadura necesitamos de pastores que conozcan nuestra realidad pobre y postrada. Por ello sería de agradecer que se eligiera un obispo extremeño”. Nos alegró el nombramiento de D. Ciriaco, un buen regalo para una tierra necesitada, un buen pastor extremeño -muchas cosas sabe él de los pastores y de los extremeños- para esta parcela de la Iglesia en Extremadura. Pero también nos preocupaba la sentencia: Nadie es profeta en su tierra.

Al tener que marchar, sentimos hondamente la partida por todo lo que aquí deja, “y dejas, pastor santo, tu grey en este valle hondo, oscuro, con soledad y llanto…” encarnando las palabras de F. Luís de León, pero a la vez revive en nuestro ánimo, no tanto la pena, y sí la memoria histórica en tanta vida entregada. Porque sí… fue profeta en su tierra y… maestro, samaritano y servidor, misionero y viajero. Sus pasos no llevaban el ritmo peatonal de S. Pedro de Alcántara, pero sí el espíritu apostólico del mismo. Corría sin cansancio para hacerse presente en todos los rincones de esta tierra, ungiendo a todos con la fuerza del Espíritu. (Cuando estuvo presidiendo la Comisión Episcopal de carreteras, moderó la marcha, pero no las ansias). El amor siempre urge.

Como un don dado a nuestra región, llevó en su concepción de pastor lo de “Cristiano con todos y Obispo para los demás”. No es de los que “suben” escalando puestos y honores, sino de los que bajan y cargan con responsabilidades y servicios. Servidor de la Iglesia en Extremadura, o mejor, trabajador de la Iglesia que sirve. Como decía S. Gregorio Magno: “Yo no he dado órdenes, simplemente me he esforzado por decir lo que me parece útil (…) No quisiera ser grande en palabras -“Su Beatitud”-, sino en el curso de mi vida (…) Mi honor consiste en prestar gran atención a mis hermanos”. Algo se parece nuestro paisano obispo

No es extraño por ello, y somos testigos los consiliarios de Acción Católica, que sintonizara fácilmente con el mundo rural, el movimiento obrero, los sectores de marginación y pobreza. Encarnado en nuestra tierra, eminentemente rural y empobrecida; no dejó de alentar en ella el apostolado especializado en estos campos. Cuánta cercanía y aliento a los movimientos obreros, rurales, estudiantes, a los niños organizados y al apostolado seglar, en general. Cómo revive en nuestra memoria su presencia siempre en el día del Mundo Rural, Pastoral Obrera, jóvenes universitarios, animadores Júnior, invitación permanente a la Acción Católica; lo había experimentado y era testigo animoso. Podía decir con S. Pablo: “No me acobardé cuando algo podía seros útil” (Hch 20, 20).

En lo que más se debe distinguir un Obispo, insiste S. Isidoro, es en la caridad: “Esfuércese en abundar en la caridad, sin la cual toda virtud es nada. Ocúpese con particular diligencia del cuidado de los pobres, alimente a los hambrientos, vista al desnudo, acoja al peregrino, redima al cautivo, sea amparo de viudas y huérfanos”. Hay un sector que hoy nos preocupa especialmente, también nuestra tierra fue madre que lloró la salida de tantos extremeños, el de las migraciones. Es realidad sangrante, herida mortal abierta, clamor dolorido interminable, denuncia y profecía contra el sistema económico actual. Para la Iglesia es urgencia pastoral, reto de caridad, sacramento existencial.

Para un Obispo, el que preside la caridad, es responsabilidad prioritaria. Lo decía también S. Isidoro: “Debe dar tales pruebas de hospitalidad que a todo el mundo abra sus puertas con caridad y benignidad. Si todo fiel cristiano debe procurar que Cristo le diga: Fui forastero y me hospedasteis, cuánto más el Obispo, cuya residencia es la casa de todos. Un seglar cumple con el deber de hospitalidad abriendo su casa a algún que otro peregrino. El Obispo, si no tiene la puerta abierta a todo el que llegue, es un hombre sin corazón”.

Ciriaco, si algo tiene grande, es el corazón. Por eso él, oteador de los signos de los tiempos, eligió y así fue encargado presidente de la Comisión episcopal de Migraciones. Entendió que la Iglesia no tiene en su mano la solución a este gravísimo problema, pero está llamada a ser, así trató de impulsarlo en esa Comisión, la presencia samaritana, signo de acogida y misericordia y argumento de esperanza para tantos emigrantes que carecen de ella. “Tenemos que actuar de tal manera que los pobres, en cada comunidad cristiana, se sientan como en su casa” (Juan Pablo II, Novo millennio ineunte, 49).

Los documentos de la Comisión presidida por D. Ciriaco repetirán esta doctrina y urgen nuestro compromiso.

Si en algo nos distinguimos los extremeños es por la humildad, sobriedad, firmeza, generosidad… Son cualidades del buen extremeño. Perfumadas por la gracia, son propiedades evangélicas del buen pastor, carismas del Espíritu. No sabemos ni entendemos de los entresijos misteriosos de estos cambios de obispos buenos, pero de lo que sí estamos seguros es que la Iglesia en Extremadura, aunque se apena por la despedida, revive por la entrega de este hijo a otra tierra. Y seguro, seguro que… lo que decía S. Isidoro: “el lenguaje del obispo debe ser limpio, sencillo, abierto, lleno de gravedad y corrección, dulce y suave” (O.E., 5, 1,2) será manual de este manchego-extremeño, pues sus palabras llegan al corazón y harán mucho bien. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


* Consiliarios del M. Rural Cristiano y Jóvenes Rurales Cristianos: Enrique Gómez, Agustín Cornejo,(Miajadas), Miguel Ángel Durán (Pizarro), Pedro Sánchez, J. Luís Martín (Guareña), Isaac Macarro (Cáceres), Ángel Chapinal (Montehermoso), Tomás Rubio (Rosalejo), Manuel García (Talayuela), Juan Manuel Medina (Calera de León), José Manuel Rubio (Logrosán)
Consiliarios de la HOAC y JOC (Hermandad Obrera de AC y Juventud Obrera Cristiana): Felipe García (Plasencia), M. Ángel González (Cáceres), David González (Navalmoral de la Mata), Jesús Luís (Cáceres)
Consiliarios de la JEC (Juventud Estudiantes Católica): J. Luís Hermoso (Plasencia), José Moreno (Badajoz), Pedro Mª Grijalbo (Cáceres), Cesar Luís Caro (Zafra), Nico Silos (Jerez de los Caballeros)
Consiliario de Junior: Jesús Moreno (Cáceres)
Consiliario de MJAC: Antonio Becerra (Mérida)


compasión

compasión

LO QUE NOS SOBRA
Marcos, trigésimo segundo domingo del tiempo ordinario
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 08/11/06.- La escena es conmovedora. Una pobre viuda se acerca calladamente a uno de los trece cepillos colocados en el recinto del templo, no lejos del patio de las mujeres. Muchos ricos están depositando cantidades importantes. Casi avergonzada, ella echa sus dos moneditas de cobre, las más pequeñas que circulan en Jerusalén.

Su gesto no ha sido observado por nadie. Pero, en frente de los cepillos, está Jesús viéndolo todo. Conmovido, llama a sus discípulos. Quiere enseñarles algo que sólo se puede aprender de la gente pobre y sencilla. De nadie más.

La viuda ha dado una cantidad insignificante y miserable, como es ella misma. Su sacrificio no se notará en ninguna parte; no transformará la historia. La economía del templo se sostiene con la contribución de los ricos y poderosos. El gesto de esta mujer no servirá prácticamente para nada.

Jesús lo ve de otra manera: «Esta pobre viuda ha echado más que nadie». Su generosidad es más grande y auténtica. «Los demás han echado lo que les sobra», pero esta mujer que pasa necesidad, «ha echado todo lo que tiene para vivir».

Si es así, esta viuda vive, probablemente, mendigando a la entrada del templo. No tiene marido. No posee nada. Sólo un corazón grande y una confianza total en Dios. Si sabe dar todo lo que tiene, es porque «pasa necesidad» y puede comprender las necesidades de otros pobres a los que se ayuda desde el templo.

En las sociedades del bienestar se nos está olvidando lo que es la «compasión». No sabemos lo que es «padecer con» el que sufre. Cada uno se preocupa de sus cosas. Los demás quedan fuera de nuestro horizonte. Cuando uno se ha instalado en su cómodo mundo de bienestar, es difícil «sentir» el sufrimiento de los otros. Cada vez se entienden menos los problemas de los demás.

Sin embargo, como necesitamos alimentar dentro de nosotros la ilusión de que todavía somos humanos y tenemos corazón, damos «lo que nos sobra». No es por solidaridad. Sencillamente ya no lo necesitamos para seguir disfrutando de nuestro bienestar. Sólo los pobres son capaces de hacer lo que la mayoría estamos olvidando: dar algo más que las sobras. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

12 de noviembre de 2006
32 Tiempo ordinario (B)
Marcos 12, 38 - 44

otra realidad

otra realidad

¿QUE ESTA CAMBIANDO?
MANUEL BATALLA GIMENO, dominico; batallaop@gmail.com
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 07/11/06.- Entre las cosas que me han llamado hoy la atención, están estas palabras leídas en dos artículos: “… el congresista republicano Dan Burton apareció en una rueda de prensa en Managua el fin de semana pasado con el fin de lanzar descarnadas advertencias contra Ortega, y especialmente contra sus potenciales electores. Dijo que el sandinista significa "un peligro" para los intereses norteamericanos.” (Ariel Florit) Y por otra parte: “Una de las palabras clave, a mi entender, en el lenguaje de la Iglesia de esta nueva época en la que entramos, es: compartir, y esto hacerlo en favor de los desfavorecidos y las víctimas del actual desarrollo social.” (Javier López Díaz).

Las ingerencias de Estados Unidos en Nicaragua y otros países latinoamericanos, no son novedad. La palabra compartir en el discurso eclesial y en la práctica de muchos cristianos anónimos, tampoco es novedad; las limosnas con nombre y apellidos suelen tener muy poco de cristianas. Por cierto que estoy reflexionando en estos días, desde el ámbito de la misión evangélica y eclesial, acerca de la diferencia entre testigo y protagonista, y creo que nos faltan testigos y sobramos, quizá, protagonistas… En fin, pocas novedades, pocos cambios.

Novedad sería que América Latina entera -encabezando el cambio Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua… ¿por qué no?- se uniese para hacer valer los derechos de todos sus hijos e hijas, en diálogo y acuerdos con otros bloques humanos, porque de lo que se trata, ante todo, es de vernos y tratarnos como personas humanas, no de hacernos la guerra porque ambicionamos los recursos de los que pueden vivir los otros.

En 1980, Monseñor Oscar Romero era asesinado en San Salvador, y en 1981, en Managua, en la fachada de nuestra iglesia parroquial, habíamos puesto una gran manta que rezaba: “Amar es compartir, no acumular. Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá”, y me parece que ya entonces, hace veinticinco años, estábamos en las mismas: ingerencia norteamericana y palabras que no lograban encarnarse del todo…

No somos ciegos para no ver el desarrollo tecnológico, del que muchos de nosotros y muchas veces nos servimos en nuestra vida diaria y en nuestro desempeño laboral u otros ámbitos… Pero, cuando vemos, escuchamos, pensamos y soñamos en clave de persona, de pueblos empobrecidos, de derechos humanos y de hechos inhumanos… nos preguntamos: ¿qué está cambiando?...

Se ha satirizado mucho a quienes pretendían cambiar el mundo escribiendo lo que descubrían entre los anaqueles repletos de libros; pero, ¿es un cambio sustancial el razonar y escribir sobre lo descubierto en las páginas web?... ¿Dónde está la realidad que queremos transformar para que sirva a las personas: a toda la persona y a todas las personas?... Es una pequeña reflexión inconclusa lo que les propongo, no más. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


oaxaca obispos

oaxaca obispos

LA CARIDAD DE CRISTO NOS URGE
Mensaje de los Obispos de Oaxaca
OBISPOS DE OAXACA, 05/11/06
SAN MARCIAL, OAXACA (MÉXICO).

ECLESALIA, 06/11/06.- Los obispos que compartimos los anhelos y las preocupaciones de este pueblo que peregrina en Oaxaca queremos ofrecer, en estos momentos dramáticos y unidos en comunión, una palabra de esperanza que nos ayude a responder a los signos de los tiempos que vivimos.

1.- Realidad que nos interpela

Nos duele la polarización que divide y paraliza la convivencia social; nos duele el daño económico, cultural, turístico; pero más nos duelen las causas que han generado tantos conflictos: la injusticia social, la pobreza lacerante, la impunidad y la corrupción generalizada; más nos duelen los efectos de las divisiones sociales y las pérdidas de vidas humanas. ¡Cese ya la violencia en cualquiera de sus formas!

Percibimos que lamentablemente se ha proyectado una información incompleta y a veces distorsionada de los hechos que ha sustentado confusión en la opinión pública.

Hay descalificaciones mutuas, doble lenguaje y poca información de las causas reales del conflicto.

Lamentamos que las respuestas políticas no sean todavía lo suficientemente eficaces; tal parece que fuerzas perversas e intereses personales y de grupo impiden la solución del problema oaxaqueño. Exhortamos a todos los actores políticos y sociales a buscar con urgencia y honestidad soluciones de fondo.

La realidad nos demanda a todos los ciudadanos de buena voluntad, y especialmente a los católicos, iniciar un cambio de actitud que pase por la conversión a Dios y se traduzca en el logro de la reconciliación, de la justicia social y de una vida digna.

2.- Ver el futuro con esperanza

Los momentos difíciles son parte del camino de la vida y deben servirnos para la purificación personal y social. Nuestra fe nos pide trabajar por “un cielo nuevo y una tierra nueva” (Ap. 21, 1) en donde se encuentren la justicia y la paz. Esa esperanza nos impulsa a construir el futuro asumiendo las responsabilidades del presente. “La caridad de Cristo nos urge” (2 Cor. 5, 14).

¿Qué Oaxaca queremos? ¿Qué Oaxaca debemos construir? El anhelo por el cual debemos trabajar juntos es el reconocimiento de nuestra propia dignidad y la capacidad de entablar relaciones que reflejen el amor a Dios en el amor al prójimo. Para construir el futuro de Oaxaca es necesario amarla, y amar a Oaxaca supone aportar lo mejor de cada uno para construir juntos una sociedad sin excluidos; una sociedad en donde se garantice para todos la dignidad, la paz, la libertad y la justicia. Son las bases para una auténtica convivencia social y para la construcción del bien común.

Construir el futuro de Oaxaca supone de la clase política, y de todos los ciudadanos, el esfuerzo compartido para que haya una nueva forma de gobernar, con mecanismos adecuados y responsabilidad de los ciudadanos que coadyuven al ejercicio del poder en bien de toda sociedad. La democracia va más allá de los votos, es un ejercicio constante de escuchar a la sociedad para buscar juntos soluciones comunes; sin participación efectiva y responsable no hay auténtica democracia.

3.- Actuar con responsabilidad

Lo que queremos para Oaxaca no puede alcanzarse sólo con la buena voluntad, implica el reconocimiento de las responsabilidades de cada uno de los oaxaqueños. Construir el futuro es tarea de todos los sectores: campesinos, indígenas, obreros, empleados, amas de casa, estudiantes, maestros, profesionistas, empresarios, políticos, artistas, intelectuales, religiosos; cada uno tiene su propio aporte desde su campo específico. Hay mucho camino por recorrer.

Vemos la urgencia de hacer un Pacto Social que nos ayude a detener el clima de violencia, a reconocer nuestros valores y a superar nuestros rezagos; que apoye con acciones adecuadas la reconciliación social.

Nos hacemos eco de las voces que piden una reforma del Estado, pues es indispensable que el orden constitucional favorezca y determine los cambios estructurales necesarios, la ciudadanización de las instituciones que deben acotar el ejercicio del poder público, trasparentar con credibilidad los recursos, mejorar la educación y el desarrollo de las zonas marginadas y que exista verdadera independencia de los poderes públicos para sentar bases del desarrollo integral de Oaxaca.

Nuestra confianza en el Señor

Ante el desafío que hoy se nos presenta no podemos sentirnos solos, confiamos en la fuerza de Dios quien nos ha enviado a Jesucristo el camino de la Verdad y de la Vida; compartimos además el amor entrañable a la Santísima Virgen María que en sus diferentes advocaciones de Ntra. Sra. de Guadalupe, Ntra. Sra. de la Soledad e Inmaculada de Juquila, está en el corazón de todos nosotros. Tenemos la seguridad de que con ella podremos asumir la tarea que el Señor pone en nuestras manos.

Pedimos a todas las comunidades cristianas de nuestras respectivas diócesis intensifiquen la oración para que nuestra acción responda a lo que el Señor quiere de nosotros; mantengámonos vigilantes y constantes en la oración. Pedimos también a todos los sacerdotes y agentes de pastoral hagan llegar este mensaje a todos y sea comentado en los grupos de reflexión. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Con todo nuestro afecto en Cristo tengan la seguridad de nuestra oración y bendición por ustedes.


José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera Oaxaca. Felipe Padilla Cardona, Obispo de Tehuantepec. Teodoro Enrique Pino Miranda, Obispo de Huajuapan. Eduardo Carmona Ortega, O.R.C., Obispo de Puerto Escondido. José Antonio Fernández Hurtado, Obispo de Tuxtepec. Héctor Luis Morales Sánchez, Obispo Prelado de Huautla. José Refugio Mercado Díaz, Obispo Auxiliar de Tehuantepec. Oscar Campos Contreras, Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca. Pbro. Pedro González Villanueva, Administrador Diocesano Prelatura de los Mixes.

oaxaca

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EN ESPÍRITU DE VERDAD Y DE CARIDAD
Carta a José Guadalupe Martín, obispo de León y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano
SACERDOTES DE OAXACA
OAXACA (MÉXICO).

ECLESALIA, 03/11/06.-Respetable Señor Obispo: Reciba nuestro saludo en el Espíritu de Cristo buen pastor.

Con mucha pena y dolor hemos leído hoy -30 de octubre- en el periódico “Noticias”, de la ciudad de Oaxaca: “La Secretaría de Gobernación consultó con la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) el envío de tropas federales al estado de Oaxaca y el ingreso de las mismas a la capital de esa entidad para restablecer el orden. El presidente de la CEM, José Guadalupe Martín Rábago, reveló que una personalidad de la dependencia federal, de la cual se abstuvo de divulgar su nombre, le habló el sábado pasado para explicarle el operativo que se realizaría ayer... el obispo de León avaló el envío de fuerzas federales”

Con la intención de hacer valer el espíritu de verdad y de caridad que el Señor nos urge le expresamos lo siguiente:

Nos preguntamos primeramente si habló Usted a nombre de la CEM o a título personal, y aunque este último fuera el caso, siendo el Presidente de la Conferencia Episcopal, obligado a ser buen pastor en su preocupación por todas las iglesias, una declaración de Usted compromete a todo el episcopado mexicano.

El ingreso de la fuerzas federales con el aval que Usted (¿y la CEM?) dio, trajo a Oaxaca represión, 3 muertos hasta ahora, heridos, encarcelados, torturados y mayor conflictividad, y faltan todavía las demás irrupciones de la PFP.

No dudamos de la sabiduría de nuestros obispos y de su capacidad para discernir los signos de los tiempos, por eso nos preguntamos ¿en realidad no podía Usted prever que lo que buscaba el gobierno federal era una bendición para la represión?

¿Fue más importante la petición de un alto funcionario que pensar en las ovejas anónimas y pobres que a todos los pastores han sido encomendadas para que les den vida en abundancia?

Con la humildad que Cristo y la Iglesia mandan a los obispos, ¿no hubiera sido mejor consultar a los presbíteros que estamos más cerca de las ovejas para dar una respuesta más conforme al espíritu del Señor?

Aunque somos una sola Iglesia, ¿no será bueno tener en cuenta las peculiaridades y el profetismo propio de las diócesis de esta región?

La impresión que queda a mucha gente de Oaxaca es que sus pastores han abandonado a su pueblo y, cuando, con el testimonio de muchos, ya se venía enmendando esta forma de pensar, llega esta noticia que ha sido muy difundida en los medios afines y no afines al gobierno del estado.

No es nuestra intención hacerle reproches, pero sí pedirle que dé una explicación o rectificación a este sufrido pueblo que ya ha cargado muchos muertos sobre sus hombros y ha llorado bastante a sus heridos y desaparecidos.

El evangelio nos exige hablar con la verdad y en este momento en que compartimos hasta el fondo los sufrimientos de este pueblo al que Dios nos puso a servir, y por las repercusiones que esto está teniendo, no podemos callar lo que sentimos con él, por eso hemos considerado necesario expresárselo.

En espera de su respuesta, nos despedimos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Atentamente,

Por la DIÓCESIS DE OAXACA. Pbro. Manuel Arias Montes, Parroquia de Juquilita, Coordinador del Consejo Presbiteral. Pbro. José Rentaría Pérez, Párroco de San Bartolo Coyotepec. Pbro. Leoncio Hernández Guzmán, Párroco de Santiago Apoala. Pbro. Edmundo Santiago Yescas, Párroco del Corazón Eucarístico de Jesús. Pbro. Carlos Franco Pérez Méndez, Párroco de Nuestra Señora de los Ángeles. Pbro. Juan A. Hernández Romero, Párroco de S. Miguel Panixtlahuaca. Pbro. Jorge Pérez García, Párroco de San Pablo Huitzo. Pbro. Gil Antonio Torres Varela, Párroco de San Pablo Mitla. Pbro. Fernando Cruz Montes, Párroco de San Sebastián Tutla. Pbro. Juan Antonio Jiménez Gómez, Párroco de Santa Catarina Juquila. Pbro. Armando S. Fabián Vicente, Vicario de Santa Catarina Juquila. Pbro. Aureliano Díaz Jiménez, Vicario de Santa Catarina Juquila. Pbro Emeterio López Sánchez, Párroco de Santo Domingo Teojomulco. Pbro. Guillermo Velásquez Gordillo, Párroco de San Miguel Sola de Vega, Secretario del Consejo Presbiteral. Pbro. Sergio Herrera Arias, Párroco de San Pedro y San Pablo Teposcolula. Pbro. José Luis Palmerín Zamora, Vicario de Santa Cruz Zenzontepec. Pbro. Raúl Morales Tapia, Cuasi Párroco de Santiago Textitlán. Pbro. Eduardo Godínez Contreras, Párroco de Santa María Tlaxiaco. Pbro. Hugo Pedro Aguilar, Párroco de San Andrés Chicahuaxtla. Pbro. Guadalupe B. García García, Párroco de Santa Cruz Itundujia. Pbro. Gregorio Cruz González, Párroco de San Mateo Peñasco y San Miguel Achiutla. Pbro. Marín Octavio García Ortiz, Párroco de San Ildefonso Villa Alta. Pbro. Miguel Ángel Morelos García, Párroco de San Cruz Xoxocotlán. Pbro. Juan Ruiz Carreño, Párroco de Santa María Zaachila, Pbro. José González González SJ. Pbro. Bernardo Murcio Velasco SJ. Pbro. Jorge Villa Aguinaga SJ., Templo de la Compañía de Jesús. Pbro. Francisco Silencio Cruz, Párroco de San Dionisio Ocotepec

Por la DIOCESIS DE PUERTO ESCONDIDO. Pbro. Pedro Loyola San Juan, Párroco de Río Grande, Juquila, Vicario Episcopal de Pastoral. Pbro. Hermilo Cuevas Fabián, Párroco de San Pedro Tututepec. Pbro. Herminio Olmedo Peña, Párroco de San Juan Bautista Cacahuatepec. Pbro. Héctor A. Santiago Pacheco, Párroco de San Pedro Amusgos. Pbro. Armando Muñoz Jarquín, Párroco de Sta. Ma. de la Asunción y del Sr. de la Ascensión, Tataltepec. Pbro. Rufino Jiménez Quiroz, Párroco de Santo Reyes Nopala. Pbro. Fidel Zurita García, Párroco de San Agustín Loxicha. Pbro. Arturo Nicolás Vázquez, Párroco de Sta. María Huazolotitlán. Pbro. Jaime Meneses Lavariega, Párroco de San Francisco Tonameca.

Por la PRELATURA DE HUAUTLA DE JIMENEZ. Pbro. José Luis Sánchez García, Vicario Episcopal de Pastoral. Pbro. Jorge Juan Pastor Salvador, Coordinador de la Comisión de Pastoral Social.

Por la DIOCESIS DE TEHUANTEPEC. Pbro. Ranulfo Pacheco López, Párroco de Matías Romero. Pbro. Herminio Guerrero, Párroco de Tequisistlán. Pbro. Lucio Santiago, Párroco de San José Obrero Salina Cruz. Pbro. Juan Ignacio Ortega, San Isidro Col Cuauhtemoc. Pbro. Víctor Cabrera, Párroco de Santa María Guienagati. Pbro. Lino Tenorio Cayetano, San Francisco Ixhuatán. Pbro. Francisco Ruiz Ramírez. Pbro. Roberto Raigosa Beltrán, Parroquia de Palomares.


“El Buen Pastor da la vida por las ovejas. Pero el asalariado que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas” (Jn. 4,11-13).


managua

managua

LOS MURALES DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES EN MANAGUA
MAURO CASTAGNARO, coordinatore del Comitato italiano per il restauro dei murales della chiesa di Santa María de los Ángeles

ECLESALIA, 02/11/06.- Los murales de la iglesia de Santa María de los Ángeles, en el barrio Riguero de Managua, uno de los mayores ejemplos de arte sagrado latinoamericano, inspirada por la teología de la liberación, pueden tener sus días contados.

Este "ciclo pictórico de integración plástica" de 680 metros cuadrados, realizado por voluntad del padre Uriel Molina entre el 1982 y el 1985 (en los momentos más esperanzadores de la revolución popular sandinista), transformó un templo bastante anónimo en la "catedral de los pobres", donde toda la historia del Nicaragua es releída desde la opción evangélica por los oprimidos y son representados los "semina verbi" de las divinidades mayas, los obispos protectores de la causa indígena fray Bartolomé de las Casas y fray Antonio Valdivieso, el obispo defensor de la soberanía nacional Simeón Pereira, los héroes de la lucha contra los marines estadounidenses y contra la dictadura de los Somoza, Augusto Sandino y Carlos Fonseca, el obispo mártir Oscar Romero y los curas guerrilleros Camilo Torres y Gaspar García Laviana, etc (para ver los murales: www.sergiomichilini.com).

Las obras del Riguero, declaradas dos veces "Patrimonio cultural de nación", fueron definidas por Mayra Luz Pérez Díaz y Dolores Torres, profesoras en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, "la muestra máxima del muralismo nicaragüense". Hace algunos meses el pintor Sergio Michilini, que en los años 80 había coordinado la realización del conjunto artístico, promovió en Italia un comité para la restauración de los murales, empezando un trabajo para recolectar fondos. Pero en agosto el párroco, fray Roberto González, recibió algunos dineros de la alcaldía de Managua y empezó los trabajos para reestructurar el techo sin cuidar las obras de arte. Así que ellas ya fueron gravemente dañadas en algunas partes.

Para bloquear todo, el Comité está tratando de presionar en defensa de la "catedral de los pobres", recolectando firmas de parlamentarios italianos y europeos y promoviendo el envió de cartas al párroco, al ministro de cultura, al director del Instituto nacional de cultura, a la directora de la Dirección general del patrimonio cultural y por conocimiento al pintor Michilini. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: comitalprorestauro@libero.it


lo decisivo

lo decisivo

LO DECISIVO
Marcos, trigésimo primer domingo del tiempo ordinario
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/11/06.- A Jesús le hicieron muchas preguntas. La gente lo veía como un maestro que enseñaba a vivir de manera sabía. Pero la pregunta que esta vez le hace un «letrado» no es una más. Lo que le plantea aquel hombre preocupaba a muchos: ¿qué mandamiento es el primero de todos?, ¿qué es lo primero que hay que hacer en la vida para acertar?

Jesús le responde con unas palabras que, tanto el letrado como él mismo, han pronunciado esa misma mañana al recitar la oración «Shemá»: «Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». A Jesús le ayudaban a vivir a lo largo del día amando a Dios con todo su corazón y todas sus fuerzas. Esto es lo primero y decisivo.

A continuación, Jesús añade algo que nadie le ha preguntado: «El segundo mandamiento es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Ésta es la síntesis de la vida. De estos dos mandatos depende todo: la religión, la moral, el acierto en la existencia.

El amor no está en el mismo plano que otros deberes. No es una «norma» más, perdida entre otras más o menos importantes. «Amar» es la única forma sana de vivir ante Dios y ante las personas. Si en la política o en la religión, en la vida social o en el comportamiento individual, hay algo que no se deduce del amor o va contra él, no sirve para construir una vida humana. Sin amor no hay progreso.

Se puede vaciar de «Dios» la política y decir que basta pensar en el «prójimo». Se puede vaciar del «prójimo» la religión y decir que lo decisivo es servir a «Dios». Para Jesús «Dios» y «prójimo» son inseparables. No es posible amar a Dios y desentenderse del hermano.

El riesgo de distorsionar la vida desde una religión «egoísta» es siempre grande. Por eso es tan necesario recordar este mensaje esencial de Jesús. No hay un ámbito sagrado en el que nos podamos ver a solas con Dios, ignorando a los demás. No es posible adorar a un Dios en el fondo del alma y vivir olvidado de los que sufren. El amor a Dios, Padre de todos, que excluye al prójimo se reduce a mentira. Lo que va contra el amor, va contra Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

5 de noviembre de 2006
31 Tiempo ordinario (B)
Marcos 22, 34 - 40

itinerantes

itinerantes

UN SUEÑO EN PROCESO
Espiritualidad integradora cristiana
Mª MAGDALENA BENNASAR Y CARMEN NOTARIO, Misioneras de la Palabra de Dios
MADRID.

ECLESALIA, 31/10/06.- Nuestro sueño nace, hace años, durante unos días de oración en un Monasterio muy interesante de Vermont, Nueva Inglaterra. Vivíamos en Boston donde trabajábamos pastoralmente para la diócesis. Siempre que podíamos nos escapábamos a ese lugar con sabor a Evangelio y por eso capaz de crear espacio para el Espíritu en la gente.

Y así, después de años de predicar retiros, de formar comunidades cristianas, de acompañar a montones de gente de diferentes culturas nace un sueño que todavía hoy está en proceso: crear un espacio desde donde vivir y compartir el evangelio, desde donde acompañar a las personas en sus búsquedas y discernimientos, en su necesidad de descansar por dentro y de curar quemaduras y sobre todo en sus sueños de justicia, de bondad, de solidaridad y en definitiva de reino.

Además de explorar diferentes métodos de oración y relajación, utilizamos masajes, reflexología, visualización, danza contemplativa, orar con el laberinto como herramientas para integrar cuerpo y espíritu.

Han pasado años, estamos de vuelta en España y aquí seguimos con el sueño irrealizable simplemente porque nuestra pequeña comunidad no tiene medios económicos para conseguir ese lugar, pero a fuerza de orar y amasar lágrimas con ilusiones nos lanzamos este año a realizar de modo itinerante lo que en su momento deseamos ofrecer en un lugar físico, estable.

Os queremos presentar nuestra página web para que nos conozcáis un poco más: www.espiritualidadintegradoracristiana.com

Aunque vivamos en Madrid, esta casa de nuestro sueño no tiene que estar ubicada aquí. Podria ser una casa de varias habitaciones con un poco de terreno para empezar y de ahi, ir construyendo comunidad e ir siguiendo las insinuaciones del Espíritu. No dejeis de contactarnos ante cualquier idea o sugerencia. Gracias. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: carmen_y_magdalena@hotmail.com