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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

dejarse llevar

dejarse llevar

DEJARSE LLEVAR
ALMUDENA

ECLESALIA, 27/11/06.- Mi nombre es Almudena, soy enfermera y trabajo en una consulta externa de Otorrino. Un día de finales de Abril de 2005, mi compañera (Juana) me trae a la consulta a una matrona amiga suya (Maite) y a su marido (Agustín) para ver si les puedo asesorar sobre audífonos para él. Le hago las pruebas y charlamos sobre las posibilidades de escuchar mejor.

Juana les había comentado que yo pintaba, y ellos tienen una tienda de enmarcación de cuadros así que, como yo estaba montando mi primera exposición, quedé en llevarles un par de cuadritos para ponerles marco. Al llevarlos, Maite me cuenta que se va a Mauritania a trabajar en un hospital que han montado unos de Murcia, y que si no tendríamos en el ambulatorio alguna trompetilla tocológica de las antiguas que aquí ya no se usan. -Pues seguro que alguna habrá, yo te la busco.

La semana siguiente, Juan Pérez (Long John) me trae un recorte de El País con un artículo sobre un hospital en Chinguetti, Mauritania, que han construido unos de Murcia ¡…! ¡Vaya casualidad! (¿casualidad?) ¡Es ese hospital! ¡En el periódico! Entre todas las compañeras buscamos con ahínco la trompetilla durante quince días pero no aparecía… hasta la tarde del día que ella se marchó por la mañana a Chinguetti, Mauritania.

- ¿Y qué hago yo ahora con esto?

- Pues será que la tienes que llevar tú, me dice quien la encontró.

El sábado siguiente, me empiezan a llegar llamadas al móvil durante la eucaristía, con mensajes: “Tu amiga la matrona, que está en la tele, en “Informe Semanal”, dando una charla a las mujeres de Chinguetti”. ¡Pero bueno! ¡Esto ya se sale de la casualidad! Y yo aquí con mi trompetilla… La llevé al grupo y lo conté. No recuerdo qué Palabra fue la de aquel día pero era algo referido a escuchar…

Maite volvió y quedé con ella. -Mira, ha pasado esto, y esto otro, y tengo la trompetilla, en fin. -¿Esto cómo es? ¿Esto de qué va? Ella estaba muy sorprendida, porque le había pasado algo similar cuando se encontró el hospital en un viaje de turismo.

Estuvimos comentando posibilidades de colaboración, qué se podría hacer… Yo mandé un correo a la doctora que estaba allí, no llegó; mandé otro a la fundacionchinguetti.com, no me contestaron… En fin, que la cosa se fue quedando ahí… un año y medio. Y la trompetilla en mi mesilla durante un año y medio.

- ¿Y tú qué? ¿Y tú “pa” qué? Le decía yo de vez en cuando.

Finales de Julio de 2006, viernes, estoy preparando una exposición para mi pueblo, en agosto, y me quedan un par de cuadritos por enmarcar; me acuerdo de Maite y Agus y pienso: les llamo el lunes, me enmarcan y a ver qué tal les va.

Mismo viernes tarde, Juana, mi compi, me da un papel. Es el teléfono de Maite, que la llames urgentemente. No, si ya les tenía pensado llamar. ¡Otra vez! ¿Qué pasa, que tiene un sensor o qué? Llamo, y me cuenta que la fundación ha preparado un programa de formación, en periodos de 15 días, para el personal mauritano, y que si me interesa, que como el año pasado pasó todo aquello…

¡Pues claro que me interesa! Chinguetti ataca de nuevo. Nos ponemos a pensar qué sería útil, qué curso podría yo llevar (aparte de la trompetilla, claro). Pensando, pensando, la que tendría que ir es mi otra compañera, Mónica, que tiene experiencia en docencia de diabetes y tiene un programa ya hecho; a lo mejor podíamos ir las dos…; vamos viendo, nos ponemos nosotras la trompetilla a ver si escuchamos qué hay que hacer.

El sábado siguiente llevo la trompetilla a la Eucaristía de la comunidad, la pongo sobre la mesa y cuento la historia. Está esos días el congreso de teología sobre bioética. En determinados problemas, no todo es evidente. Hay que escuchar los sonidos de la vida, desde el principio. Necesitamos una trompetilla.

Mónica está dispuesta a ir, yo también; casualmente nos quedan a las dos 15 días de vacaciones en Octubre, y no teníamos plan previsto. ¡ Pues eso! Mandamos la solicitud a la fundación, y a primeros de Septiembre nos dicen que sí.

A correr… Hay mucho que preparar: la documentación, el material, vuelan los e-mail con la fundación, con Orville, el médico que está allí…

El 20 de Septiembre, me voy a Segovia, a un curso de Fidel Delgado para formadores (más a punto, imposible). Nos reciben dos carteles grandes en el monasterio de San Juan de la Cruz: “Qué bien se yo la fonte que mana y corre aunque es de noche y Mil gracias derramando…” Tomo buena nota del curso, seguro que me va servir un montón.

Vuelvo a Madrid, está todo el mundo liado con esto. Beatriz nos da tres clases de Francés básico; Elena Pérez, su marido Quique, y Juan en la traducción de la documentación; nuestras compañeras apañándonos material; Belén y Maribel intentando asegurar que los equipos lleguen a tiempo; otros aportando algo de pasta para los gastos… En fin, una maravilla de logística, a toda velocidad.

Ya tenemos los billetes para el día 3 de Octubre. Todo marcha bien.

26 Septiembre, martes. Mi padre, que andaba algo pachucho este último mes, me cuenta que está con deposiciones negras desde hace una semana. Uff… díselo al médico mañana sin falta, porque esto no tiene buena pinta padre. El jueves estamos en urgencias del Hospital de Alcorcón (aquí al lado), malas noticias: sangrado digestivo, gastroscopia… cáncer de estómago; harán un TAC buscando metástasis, para ver si proponen operar.

En el papel de ángel, Pilar, la cirujana que está de guardia, conocida, con la que he pasado consulta en el ambulatorio, accesible y cuidadosa. Otra vez la logística se pone en marcha con las compañeras del hospital de Alcorcón, y a todo correr porque también hay que ultimar lo del viaje. ¿Me voy? ¿Me quedo? Si me voy, igual al volver ya no… Uff… El domingo, camino del hospital para ver a mi padre, su hermana mayor (83 años, soltera, vive sola) se rompe la cadera. ¡Hala! ¡Al hospital! (otro hospital distinto claro). ¡Anda que…!

El lunes, le hacen el TAC a mi padre, no hay metástasis, así que le ofertan la operación. Hablo con él, sabe todo y tiene que decidir qué hacer, tiene muy claro que yo debo irme, aquí queda mi hermano y mi madre; todos estamos de acuerdo, me marcho. El martes por la mañana hablamos con la cirujana, mi padre ha decidido no operarse. Por la tarde, Mónica y yo cogemos un avión para Mauritania. Uff… Enrique me manda un mensaje: “Feliz el que al mirar tras de sí, halla un ángel guardián que le procura un aura de paz”. Me lo quedo.

El día siguiente, miércoles, en la reunión de la comunidad, y cuando yo estaba llegando a Chinguetti, leen el evangelio del día: -“Te seguiré, pero déjame que antes vaya a enterrar a mi padre. -Deja que los muertos entierren a los muertos y tú sígueme, porque nadie que pone la mano en el arado y mira para atrás es digno de mí”.

Yo me enteré de esto a la vuelta del viaje, pero tenía allí la sensación de que estaba donde debía. El ”Hospital de la Fraternidad” que así se llama, se inauguró un 17 de Abril, fecha del cumpleaños de mi padre.

Allí todo ha ido bien. Hemos hecho el trabajo en el hospital, dado el curso, y conectado en lo personal con historias muy importantes de cada uno. El bisabuelo del médico, Orville, nos dio una señalita de presencia. Cada vez éramos más conscientes de que habíamos sido llevadas hasta allí de la mano.

El día 18 de Octubre regresamos, y el evangelio del día decía: La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. En la ciudad donde entréis quedaos y comed lo que os pongan, curad a los enfermos y decid la paz con vosotros, el Reino de Dios está cerca.

Mi padre está arreglando papeles, animado aunque cada vez más debilucho, asumiendo su proceso poco a poco. La tía se ha demenciado con la operación y está en silla de ruedas, así que seguimos con mucho curro, pero aún somos capaces de sonreír al contemplar las maravillas del Señor. Juani me ha prestado su apartamento, a tres kilómetros de la residencia de mis padres. La urbanización se llama Cumbres, como el club de montaña que fundó mi padre y donde conoció a mi madre.

Recuerdo el letrero de San Juan de la Cruz: “Qué bien se yo la fonte que mana y corre aunque es de noche”.

En Mauritania me regalaron un collar. Tiene muchas cuentas y un solo hilo.

Misión cumplida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Almudena, 8 Noviembre de 2006

de la verdad

de la verdad

TESTIGOS DE LA VERDAD
Juan, Cristo Rey
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 22/11/06.- El juicio tiene lugar en el palacio donde reside el prefecto romano cuando viene a Jerusalén. Acaba de amanecer. Pilato ocupa la sede desde la que dicta sus sentencias. Jesús comparece maniatado como un delincuente. Allí están frente a frente: el representante del imperio más poderoso y el profeta del reino de Dios.

A Pilato le resulta increíble que aquel hombre intente desafiar a Roma: «¿Con que tú eres rey?» Jesús es muy claro: «Mi reino no es de este mundo». No pertenece a ningún sistema injusto de este mundo. No pretende ocupar ningún trono. No busca poder ni dinero.

Pero no le oculta la verdad: «Soy Rey». Ha venido a este mundo a introducir verdad. Si su reino fuera de este mundo, tendría «guardias» que lucharían por él con armas. Pero sus seguidores no son «legionarios», sino «discípulos» que escuchan su mensaje y se dedican a poner verdad, justicia y amor en el mundo.

El reino de Jesús no es el de Pilato. El prefecto vive para extraer las riquezas y cosechas de los pueblos y conducirlas a Roma. Jesús vive «para ser testigo de la verdad». Su vida es todo un desafío: «todo el que es de la verdad, escucha mi voz». Pilato no es de la verdad. No escucha la voz de Jesús. Dentro de unas horas, intentará apagarla para siempre.

El seguidor de Jesús no es «guardián» de la verdad sino «testigo». No ha venido tras las huellas de Jesús para ser legionario sino discípulo. Su quehacer no es disputar, combatir y derrotar a los adversarios, sino vivir la verdad del evangelio y comunicar la experiencia de Jesús que está cambiando su vida.

El cristiano tampoco es «propietario» de la verdad, sino testigo. No impone su doctrina, no controla la fe de los demás, no pretende tener razón en todo. Vive convirtiéndose a Jesús, contagia la atracción que siente por él, ayuda a mirar hacia el evangelio, pone en todas partes la verdad de Jesús. La Iglesia atraerá a la gente cuando vean que nuestro rostro se parece al de Jesús, y que nuestra vida recuerda a la suya. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

26 de noviembre de 2006
Cristo Rey (B)
Juan 18, 33 - 37

buenos días

buenos días

Y EL VERBO SE HIZO... ¡HOMBRE!
JAVIER LÓPEZ DÍAZ, sacerdote Terciario Capuchino; javierlopezdiaz@hotmail.com
LUBLIN (POLONIA).

ECLESALIA, 21/11/06.- No hace mucho un amigo mío me preguntaba: “¿Qué es más fácil, hacer una genuflexión ante el sagrario al entrar en la capilla o inclinar la cabeza ante un hermano y decirle “buenos días?”. -“Creo que hacer la genuflexión ante el sagrario. Al menos tenemos la seguridad de que no nos va a mirar mal”, le respondí con cierta ironía, y añadí: “Creo que nos resulta más fácil servir a Dios que a los hombres, y además es mucho menos comprometido”.

Yo he celebrado la misa con hermanos que no se hablaban entre ellos; he rezado salmos días en los que en el fondo -y mientras los recitábamos juntos a coro y casi de memoria- yo mismo estaba “rabiando” contra alguno de los que se sentaba conmigo, en la misma capilla. He visto sacerdotes celebrar la Eucaristía con la misma actitud con la que un director exigente ensaya una obra de teatro -con bronca por medio y todo- y donde lo más importante parece que era que todo se hiciese como está mandado. He salido de iglesias sin haber cruzado una sola palabra con el que se sentaba a mi lado. He realizado el gesto de paz sin siquiera mirar a los ojos de aquel a quien tendía la mano. Hasta he visto darse “codazos” por un puesto en la fila para “ir a comulgar”...

Y me he quedado pensando: ¿Tiene sentido? ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué estamos convirtiendo nuestra fe y nuestra liturgia? ¿En un conjunto de ritos vacíos de contenido? ¿En una representación? Mientras tanto las iglesias se van quedando cada vez más vacías. Lo cual en sí no sería del todo preocupante si pensamos que la fe, vivida como opción desde la radicalidad y el convencimiento, va camino de volver a ser cosa “de unos pocos”. Lo malo no es que las iglesias se queden vacías: lo malo puede llegar a ser que las comunidades se quedan como muertas.

Leo los evangelios y en ocasiones me veo reflejado... en los fariseos, con su carga de dogmas y prohibiciones que esclavizaban. Mientras, Jesús “comía y bebía con pecadores”. A los que se empeñaban en llamar a Jesús el Hijo de Dios (“¿eres tú el hijo de Dios o tenemos que esperar a otro?”) él respondía autodenominándose el Hijo del Hombre, que “no tiene donde reclinar la cabeza”. Proclamamos a diario en el rezo del Angelus que el Verbo se hizo carne, pero seguimos sin descubrir a Dios en los hombres y mujeres que nos rodean. Seguimos oponiendo lo humano a lo divino, sin caer en la cuenta que con la encarnación de Jesús, el Hombre y Dios se abrazan, lo divino y lo humano se funden. Dios está en el Hombre y por tanto también allí podemos encontrarlo. Los paraísos lejanos, la otra vida, que sea lo que Dios quiera. Así que el Reino de Dios no está tan lejos. Estará donde nosotros lo construyamos, estará donde nosotros queramos que esté.

Mañana cuando entre en la capilla lo primero que haré será decir “buenos días”. Y luego, de camino a la sacristía haré la preceptiva genuflexión (en caso de duda ya se sabe) ante el sagrario. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


juan godayol

juan godayol

PENA Y DESCONCIERTO
Sobre el obispo Juan Godayol emérito de Ayaviri en Perú
FRANCISCO GONZÁLEZ HERNÁNDEZ OP, obispo de Puerto Maldonado
PUERTO MALDONADO (PERÚ).

ECLESALIA, 19/11/06.- Pena. Mucha pena y desconcierto. Cuando el segundo o tercer día de la última Asamblea Anual de Obispos nos incorporamos por la tarde, sobre cada sitio de cada uno de los obispos había la fotocopia de una carta de Mons. Juan Godayol Colom donde nos explicaba que, desde la Nunciatura, se le había pedido que pidiera la dispensa del ejercicio del su episcopado en Ayaviri por "motivos de salud".

Su "enfermedad" era la altura de la sierra puneña. Su médico le había pedido que sería conveniente para su corazón, que viviera en una zona del país mas baja. Y había esas zonas, el Obispado de Ica, que quedará vacante dentro de un año, y el Obispado de Lurin, donde este mismo año cumple la edad límite (75 años) Mons. Gurruchaga, quien sí está realmente enfermo y merece su jubilación.

Entendimos muy bien que, a ti, Mons. Godayol, no se te había pasado ni por lo más remoto pedir la dimisión. Además, tú que eres salesiano, hubieras sido un candidato ideal para tomar el relevo a tu hermano salesiano Mons. Gurrruchaga.

Con 65 años que tienes, te quedaban diez por delante en tu desempeño episcopal, como ese que has realizado en Ayaviri, fructífero, valiente, junto al pueblo, querido por todos, por los jóvenes, con quien tanto has trabajado, por los campesinos, por las comunidades cristianas y grupos parroquiales, por tus sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas. Que vayan, que pregunten, que escuchen a quienes sintieron tu pastoreo cercano, comprometido, encarnado.

Empezaba diciendo que sentía mucha pena y desconcierto. Pena porque nadie de los demás obispos dijimos nada, ni se planteó nada, ni se pensó que aquello que se te obligaba a hacer, no tenía sentido, al menos yo no alcanzo a verlo. Se te veía dolido, expulsado, obligado a irte, y supongo que por tu cabeza pasaría, en algún momento, si tus hermanos obispos te darían oportunidad para que explicaras tu situación. Pero no lo hicimos. Te hemos visto partir de la casa y parece que no nos ha dolido a nadie tu marcha. Qué tal familia en la que habías estado.

El desconcierto me viene al hacer comparaciones. La diócesis de Puno está tan cerca de la tuya que no puede dejar de ser punto de referencia para ver la enorme, abismal, brutal diría yo, diferencia entre el respeto sumo que se le tiene, tanto desde la Conferencia Episcopal como desde la Nunciatura, a la persona y actuaciones de su Obispo, y lo que contigo se ha hecho.

Mons. Carrión tres años sin aparecer por las Asambleas Episcopales, nunca aclaradas actuaciones en el tema de las famosas Cartas contra el Cardenal y el Nuncio, irregularidades varias a su paso por la administración de la propia Conferencia Episcopal, oídos sordos a las múltiples llamadas, cartas y visitas de otros obispos, hasta del propio presidente de la Conferencia, suplicándole para que asistiera a las Asambleas de obispos -me pregunto donde habrán quedado la comunión y la colegialidad episcopal-.

Todos sabemos del desconcierto de una mayoría de la Iglesia del pueblo de Puno, con manifestaciones y manifiestos pidiendo su renuncia. Los religiosos y religiosas que allí laboran no salen de su asombro ante las actitudes y relaciones, digamos desconcertantes, que el Obispo mantiene con sus fieles. Y ¿qué? Pues nada, al parecer él tiene muy buena salud o, quizás, haya que pensar que tiene muy "buenos argumentos" que lo hacen intocable.

En menos de un mes, Mons. Godayol, se ha hecho efectiva tu renuncia desde Roma; que duda cabe que en esto parece que hemos mejorado bastante. El señor Nuncio nos escribe a Nuestra Excelencias que tiene el honor de comunicarnos que tu renuncia ha sido aceptada en Roma. Esto el viernes 17 de febrero, y en la misma Carta Reservada se nos comunica que el nombramiento del nuevo Obispo de Ayaviri se hará al día siguiente, sábado 18. Yo sólo sigo sorprendiéndome de la rapidez y efectividad en estos acontecimientos.

Y me vuelvo al Evangelio de Jesucristo, y releo la parábola del hijo pródigo, el que se fue, el que no viene a casa, y veo el amor y la alegría del Padre cuando llega, y quiero seguir aplicándola en nuestros días, entre nosotros, y hacerlo con júbilo, con corazón, hasta sin pedir cuentas, como Él.

Hacer una fiesta en nuestra Conferencia Episcopal cuando el hermano ausente llegue, cuando tú, Mons. Jorge Carrión, vengas a la casa y te sientes de nuevo entre los tuyos, y que sientas el calor, la acogida, el gozo de tus hermanos. Si no hacemos esto no hacemos el Evangelio, y si no hacemos el Evangelio estamos perdidos.

Pero con Mons. Godayol hemos cambiado la parábola, en la casa del Padre, además del hijo pródigo y del mayor que siempre se queda, hemos añadido un tercer hijo: el hijo al que se le echa, a quien se pide que se vaya. Yo creo que, este padre, se aleja bastante del Padre que Jesús nos presenta cuando actúa de tal manera.

Gracias Mons. Juan Godayol por tus 14 años como Obispo y tus 45 años como misionero salesiano en nuestro Perú. Y gracias por tus deseos de seguir sirviendo humildemente a la iglesia universal allá en tu tierra de Cataluña. Suerte y que el Dios del perdón y de la Vida te siga inundando con su plenitud tu corazón, porque Dios es Amor, como tan hermosamente nos ha recordado el Santo Padre. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


- - -> NOTA: Juan Godayol fue obispo de Ayaviri donde, con sorprendente rapidez, fue nombrado en su lugar un miembro del Sodalitium Christianae Vital, afin al Opus; sobre él, desconcertado por el giro dado por éste a la diócesis, escribió su sentida y desconcertante carta el P. Hilario Huanca Mamani "Nueva situación eclesial en la prelatura de Araviri" (ver carta en http://www.proconcil.org/document/VCELAM/AYAVIRI.htm ) .


tesoros enredados

tesoros enredados

‘TESOROS EN LA RED’
Del creador de la página marcosdb.com
MARCO ANTONIO MARTÍNEZ, salesiano sacerdote
HUELVA.

ECLESALIA, 17/11/06.- Presentamos una obra útil y divertida al mismo tiempo. Es el fruto del trabajo de diez largos años de navegación por la Red de redes. El autor, amplio conocedor de la realidad juvenil y colaborador habitual en varias revistas de índole catequética y pastoral, ha decidido aglutinar en un volumen miles de enlaces web, organizados temáticamente para una rápida y fácil localización.

Conscientes de los enormes cambios que se producen en internet, ofrece en este mismo libro una página web donde podremos acceder on-line a decenas de nuevos recursos que se irán añadiendo mensualmente. Es, por tanto, un libro abierto, que crece día a día.

En tono coloquial y amigable, Marco Antonio, salesiano sacerdote, nos acompaña en un divertido paseo donde el humor es compañero inseparable, especialmente en el último capítulo, donde encontramos centenares de anécdotas y curiosidades de internet que pueden ser válidas para nuestro trabajo pastoral y educativo.

Nuestro autor no oculta su identidad cristiana y salesiana, hecho que se refleja constantemente en sus comentarios a las páginas recomendadas, así como en el enorme apartado de dedicado a los enlaces salesianos, pastorales y educativos.

- - -> Para más información: www.marcosdb.com

vendrá

vendrá

AL FINAL, VENDRÁ
Marcos, trigésimo tercer domingo del tiempo ordinario
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 15/11/06.- No se les hacía fácil a los primeros cristianos perseverar fieles a Jesús: ¿Cuándo llegaría a implantarse el reino de Dios?, ¿cuándo dejarían de sufrir los pobres y desgraciados?, ¿no iban a terminar nunca los abusos e injusticias de los poderosos?

Al final de su escrito, Marcos quiso ofrecer a sus lectores la visión del «Final». Quería infundirles luz y esperanza. Recogió dichos auténticos de Jesús, acudió también a escritos de carácter apocalíptico y les recordó el último secreto que encierra la vida: al final, Jesús, el «hombre nuevo» dirá la última palabra.

La escena es grandiosa. El sol «se hará tinieblas», ya no pondrá luz y calor en el mundo. La luna «no dará su resplandor», se apagará para siempre. Las estrellas «se irán cayendo del cielo» una detrás de otra. Las fuerzas de los cielos «temblarán». Este mundo que parece tan seguro, estable y eterno, se hundirá.

En medio de esa oscuridad total, hará su aparición Jesús, el «Hijo del Hombre», el «hombre nuevo», el verdaderamente humano. Todos le verán venir con «gran poder y esplendor». Ya no habrá otros poderes ni imperios. Nadie le hará sombra. Él lo iluminará todo poniendo verdad y justicia.

No hay propiamente juicio. Basta «verle venir». Es el «Hombre nuevo». Todo queda confrontado con él. Entonces aparecerá lo que es realmente una vida humana. Se verá dónde está la verdad y dónde la mentira. Quiénes han actuado con justicia y quiénes han sido injustos e inhumanos.

Entonces se desvelará la realidad. Las cosas quedarán en su verdadero lugar. Se verá el valor último del amor. Se hará justicia a todas las víctimas inocentes: los muertos por desnutrición, los esclavos, los torturados, las maltratadas por el varón, los excluidos de la vida, los ignorados por todos.

Como dice otro texto cristiano: Dios «creará unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habitará la justicia». Entonces se verá que la manera más humana de vivir es trabajar por un mundo más humano. Esta vida, a veces tan cruel e injusta, pasará. Las «palabras» de Jesús no. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

19 de noviembre de 2006

33 Tiempo ordinario (B)

Marcos 13, 24 - 32


sobre las aguas

sobre las aguas

ANDABAN SOBRE LAS AGUAS
(Lectura de Mateo 14, 23-33)
MANOLO SEMPER, Hoac
ALICANTE.

ECLESALIA.- En aquel tiempo del largo verano de2006 y de los años anteriores muchas personas de África se echaron a la mar en plena noche queriendo llegar a la Europa del bienestar. Tenían todos los vientos en contra, luchando sin medios contra el oleaje, en frágiles cayucos, arriesgando su vida.

Andaban sobre las aguas en muchas pateras y cayucos, mucha gente, que salían del hambre y del sufrimiento buscando una vida mejor, una esperanza para los suyos.

Los discípulos que estaban ocupados en lo suyo, faenando es sus cosas de cada día desde el bienestar y la seguridad europea se asustaron de lo que veían. Temerosos, no entendían lo que pasaban: ¿Una invasión?, ¿efecto llamada? Ley de extranjería, mano dura, guardacostas, cerrar fronteras, poner vallas, centros de internamiento, repatriarlos,… ¿Qué hacemos?

Había mucho oleaje, muchos días de altamar, frágiles cayucos,… El, que seguía caminando y muriendo sobre las aguas, les repetía. Ánimo, soy Yo, no temáis. Somos nosotros, somos hermanos. ¿No nos reconocéis? ¿Es que no tenéis fe?

De pronto, en medio de tanta confusión y tanto miedo, de tanto conformismo y burocracia, y también de tanto facha, había un Pedro que vio claro de que se trataba y Lo reconoció: Vosotros sois el Cristo, el Hijo de Dios. Realmente lo sois. Vosotros tenéis razón. Dejadme que vaya con vosotros, venid vosotros con nosotros: Somos hermanos. Sed bienvenidos. Vamos juntos…

Al poco tiempo amainó el temporal y fueron juntos a la orilla, a compartir, abrazados, una nueva vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


se quedaron

se quedaron

SE QUEDARON
JOSÉ ANTONIO ROSA LEMUS
BADAJOZ

ECLESALIA, 13/11/06.- Ellos salieron de las “repúblicas independientes” de sus casas, dejando sus apetencias a un lado. Levantaron la cabeza y sus ojos se clavaron en los que no tenían nada. Vieron en éstos una llamada urgente a vivir la solidaridad, la fraternidad, a compartir lo más preciado que tenían, sus vidas, para construir un mundo más justo. Fueron felices porque descubrieron en qué gastar su vida. Tuvieron claro lo que les merecía la pena. Se dejaron llevar por lo que su corazón les dictó y hoy son alimento y aliento para muchos. Vivían en paz, como indican sus escritos, por vivir desde el dar respuesta a lo que desde lo más profundo de su ser salió, que no era otra cosa que ponerse al servicio de los más pobres de entre los pobres. Ellos, según lo que dirían los refugiados a los que atendieron, no vivieron desde un Jesús de Nazaret en el ámbito de lo privado, menos mal, si no el almacén de comida, el botiquín del campamento, las clases, no hubieran tenido lugar. Ellos fueron presencia de un Dios Amor, una presencia constante, de la que, quién la recibe, siente, mejor dicho, se siente.

Ellos eran los hermanos Julio, Fernando, Miguel Ángel y Servando, los hermanos maristas que dieron su vida en el campo de refugiados de Nyamiranwe, en Ruanda, hace ya diez años. En este décimo aniversario es le damos gracias a Dios por su vida y por su entrega. Sirvan estas humildes palabras de ánimo a todas aquellas personas que desde su vida hacen de este mundo nuestro un lugar más justo, más fraterno. Y recordemos, ellos se quedaron. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).