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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

replantearnos

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COMIENZA EL CURSO
SONIA FERNÁNDEZ HOLGUÍN, militante de Profesionales Cristianos, sonia.fdez.holguin@gmail.com

ECLESALIA,18/09/09.- Comenzamos el nuevo curso. En estos días niños y jóvenes vuelven a las aulas con más o menos ilusión. Los adultos, con suerte, retoman sus trabajos, muchos de ellos con el síndrome postvacacional después de unos días de descanso en cualquier punto de la península ibérica o en cualquier lugar de nuestro mundo… ¡Ventajas de la globalización y la mejora de las comunicaciones!

Pero la mayoría lo hacemos pensando en el futuro: la crisis con el consecuente aumento dramático del paro, el terrorismo, la gripe A, la precariedad de nuestros trabajos, las hipotecas, las letras que faltan por pagar, la violencia de género,… ¿Qué será de nosotros? Son bastantes nuestros miedos y todos buscamos seguridad.

Muchos pensamos cómo afrontar estos sentimientos y sensaciones, y casi seguro que para la mayoría de los que vivimos en este país la respuesta es sencilla: evitarlos, huir de ellos mientras podamos y refugiarnos en cosas que nos duelan menos o conformarnos en que tiene que ser así y no puede serlo de otra manera. Nos pasa hoy y nos ha pasado siempre.

En los últimos años una de las formas más utilizadas como espacio de evasión de los problemas y medio para alcanzar la alegría y la felicidad –en estos días quizá menos acentuado por la dichosa crisis- es la búsqueda del bienestar superficial. Es por ello que los macro centros comerciales y las calles repletas de tiendas se han convertido en los mejores lugares de ocio para pasar el día con la familia. Esto es especialmente acusado en las grandes ciudades. ¿Y después qué? Cuándo ya tenemos el objeto que deseamos, ¿cuál es el paso siguiente? Los problemas continúan, el vacío que sentíamos sigue ahí,… Hemos puesto una tirita a la herida, pero la herida permanece, y cada uno de nosotros nos preguntamos entonces ¿soy feliz?

Mientras tanto, preocupados por nosotros mismos y por las personas más cercanas, no nos paramos a pensar en el ochenta por cierto de la humanidad cuyo anhelo diario es “¿existirá un mañana para mí?”.

Los sociólogos hablan para referirse a este tema del “humanismo indoloro”. Humanismo indoloro que nos hace pasar al lado del indigente que duerme en la calle o que pide en el supermercado y nos parece una estampa normal de nuestros pueblos y ciudades. Humanismo indoloro porque nos dicen que cada cinco segundos muere un niño y no pensamos que podría ser nuestro hijo, sobrino, hermano. Humanismo indoloro porque vemos aparecer noticias en televisión y nos es indiferente y como mucho nos atrevemos a hacer zapping si se nos revuelve el estómago. Humanismo indoloro porque vivimos en un mundo que no conocemos, donde el abismo norte-sur crece cada día y donde los países del norte explotan sin piedad a los más empobrecidos. Humanismo indoloro porque cambiamos de móvil constantemente para tener el más moderno y no somos conscientes de que estamos provocando una guerra en el Congo. Humanismo indoloro porque vivimos bajo un techo seguro, dormimos en una cama caliente, no nos faltan alimentos y ni siquiera sabemos qué ocurre en nuestra ciudad. Humanismo indoloro por tantas y tantas cosas…

E incluso nos atrevemos a decir que se lo merecen, sin entender que tú has tenido la suerte de nacer en España, pero que otros ese mismo día estaban naciendo en África, Latinoamérica, India,… y con su nacimiento casi fecharon el día de su muerte.

He tenido la suerte de viajar con otros tres jóvenes como yo a Perú este verano acogidos por Antonio, Lolo, Ángel, Mercedes y Glafira (entre otros), misioneros y religiosas de la diócesis de Mérida-Badajoz. Allí no he podido cerrar los ojos, no he podido hacer zapping. He podido ver sin entender cómo en el año 2009 sigue habiendo muchos ciudadanos que no poseen una vida digna, sin agua, sin luz, con un acceso a la educación muy limitado y falto de recursos, sin sanidad para todos… Cómo una mujer y su bebé mueren en un parto normal, cómo existen miles de niños desnutridos mientras a mi me sobran unos kilos, cómo hay tantos jóvenes deseando estudiar sin poder hacerlo porque tienen que cuidar el ganado o cultivar sus campos para poder subsistir (que no existir), cómo…

Y hoy me toca preguntarme sin entender ¿por qué este mundo es tan injusto y desigual? ¿por qué unos vivimos tan “bien” y otros tan mal? ¿por qué como mucho nos acordamos de ellos puntualmente en un telemaratón, un mercadillo, cuando les mandamos un contenedor,… y no entendemos que en el resto de nuestro día podemos estar contribuyendo con nuestras vidas – en el trabajo, consumo, uso del dinero, poco cuidado del medio ambiente,…- a que la brecha siga creciendo?

Y hoy también me pregunto, ¿el mundo puede cambiar?, ¿puede ser más humano y habitable? Y me convenzo de que es posible pues en estos misioneros y religiosas, en el pueblo peruano y otros tantos pueblos, en el trabajo de las ONGDs aquí y allá,… he visto muchos signos de esperanza. Gestos y vidas entregadas que hacen que el mundo tenga un poco más de sentido hoy. Gracias a todos ellos.

Pero también estoy convencida de que el mundo cambiará cuando los que vivimos en la cara buena de la moneda también pongamos de nuestra parte. Deberíamos replantearnos nuestro trabajo para que sea más integrador, ético y tenga como horizonte y centro de nuestro quehacer diario a los más empobrecidos. Pero también tendremos que cuestionar nuestros estilos de vida para que sean más universalizables: repensar nuestro consumo; el cuidado del medio ambiente; comprar en comercio justo; compartir nuestro dinero; compartir nuestro tiempo como voluntarios en ONGDs, comedores, asilos, hospitales, Centro Hermano,… Apoyar campañas, acciones y ciberacciones –pronto llegará la campaña mundial de Pobreza Cero-.

Yo estoy dispuesta a ponerme en camino porque pienso en Magali, Edwin, Dennis, Segundo, César, Sandra y tantos y tantos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿Y tú?

presencias

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Ediciones Khaf se presenta
LEER PARA CRECER
Hoy tenemos buenas noticias
REDACCIÓN DE ECLESALIA, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 17/09/09.- Ediciones Khaf, perteneciente al Grupo Editorial Luis Vives, nace con el deseo de ser presencia cristiana en la cultura contemporánea.

Siguiendo con la tradición de publicaciones religiosas que tienen los hermanos maristas desde sus comienzos, en 1889, se desarrolla con este sello editorial un nuevo estilo de tratar los temas religiosos tanto en la forma como en el contenido.

La elección del nombre muestra ya lo que se persigue: la letra khaf es la undécima letra del alfabeto hebreo, hace referencia a la palma de la mano, el lugar donde reside el potencial de cada uno, también la presencia de Dios cuya mano protectora acompaña la vida del creyente. Para hacer realidad ese potencial que posee cada uno, Khaf invita a leer para crecer.

Ediciones Khaf apuesta por lo ecuménico, lo interreligioso, lo plural y lo solidario a través de las cuatro colecciones de libros que compondrán su catálogo. Los autores elegidos para inaugurar dicho catálogo son Carlo Maria Martini y Siro López.

El libro de Martini, La audacia de la pasión, es una obra de síntesis que propone una reflexión sobre lo que significa opción de fe a la luz del itinerario humano y espiritual vivido por el apóstol Pedro.

Contenedor de silencios, el libro de Siro López, recoge un conjunto de obras y composiciones que buscan remover nuestras conciencias, invitando a la reflexión.

En la rueda de prensa celebrada el pasado martes el equipo humano que pone en marcha este proyecto compartió entusiasmo y su deseo de llegar a todos los públicos editando libros muy cuidados estéticamente, que interpelen a creyentes y no creyentes y que sean presencia del humanismo cristiano en nuestros días. Deseamos a todos los componentes del equipo, mucha suerte en el nuevo proyecto. Que Khaf pueda desarrollar todo su potencial. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.edicioneskhaf.es

acercarse

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25 Tiempo ordinario ( B ) Marcos 9, 30-37
DOS ACTITUDES MUY DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 16/09/09.- El grupo de Jesús atraviesa Galilea camino de Jerusalén. Lo hacen de manera reservada, sin que nadie se entere. Jesús quiere dedicarse enteramente a instruir a sus discípulos. Es muy importante lo que quiere grabar en sus corazones: su camino no es un camino de gloria, éxito y poder. Es lo contrario: conduce a la crucifixión y al rechazo, aunque terminará en resurrección.

A los discípulos no les entra en la cabeza lo que les dice Jesús. Les da miedo hasta preguntarle. No quieren pensar en la crucifixión. No entra en sus planes ni expectativas. Mientras Jesús les habla de entrega y de cruz, ellos hablan de sus ambiciones: ¿quién será el más importante en el grupo? ¿quién ocupará el puesto más elevado? ¿quién recibirá más honores?

Jesús «se sienta». Quiere enseñarles algo que nunca han de olvidar. Llama a los Doce, los que están más estrechamente asociados a su misión y los invita a que se acerquen, pues los ve muy distanciados de él. Para seguir sus pasos y parecerse a él han de aprender dos actitudes fundamentales.

Primera actitud: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y servidor de todos». El discípulo de Jesús ha de renunciar a ambiciones, rangos, honores y vanidades. En su grupo nadie ha de pretender estar sobre los demás. Al contrario, ha de ocupar el último lugar, ponerse al nivel de quienes no tienen poder ni ostentan rango alguno. Y, desde ahí, ser como Jesús: «servidor de todos»

La segunda actitud es tan importante que Jesús la ilustra con un gesto simbólico entrañable. Pone a un niño en medio de los Doce, en el centro del grupo, para que aquellos hombres ambiciosos se olviden de honores y grandezas, y pongan sus ojos en los pequeños, los débiles, los más necesitados de defensa y cuidado.

Luego, lo abraza y les dice: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí». Quien acoge a un "pequeño" está acogiendo al más "grande", a Jesús. Y quien acoge a Jesús está acogiendo al Padre que lo ha enviado. Un Iglesia que acoge a los pequeños e indefensos está enseñando a acoger a Dios. Una Iglesia que mira hacia los grandes y se asocia con los poderosos de la tierra está pervirtiendo la Buena Noticia de Dios anunciada por Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

DUAS ATITUDES MUITO DE JESUS
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O grupo de Jesus atravessa a Galileia a caminho de Jerusalém. Fazem-no de forma reservada, sem que ninguém se inteire. Jesus quer dedicar-se inteiramente a instruir os Seus discípulos. É muito importante o que quer gravar nos seus corações: o seu caminho não é um caminho de glória, êxito e poder. É o contrário: conduz à crucifixão e à rejeição, apesar de que terminará em ressurreição.

Aos discípulos não lhes entra na cabeça o que lhes diz Jesus. Dá-lhes medo até perguntar-Lhe. Não querem pensar na crucifixão. Não entra nos seus planos nem expectativas. Enquanto Jesus lhes fala de entrega e da cruz, eles falam das suas ambições: Quem será o mais importante do grupo? Quem ocupará o posto mais elevado? Quem receberá mais honras?

Jesus «senta-se». Quer ensinar-lhes algo que nunca hão de se esquecer. Chama os Doze, os que estão mais estreitamente associados à Sua missão e convida-os a que se aproximem, pois vê-os muito distanciados Dele. Para seguir os Seus passos e parecer-se a Ele têm de aprender duas atitudes fundamentais.

Primeira atitude: «Quem queira ser o primeiro, que seja o último de todos e servidor de todos». O discípulo de Jesus tem de renunciar às ambições, cargos, honras e vaidades. No Seu grupo ninguém está acima dos outros. Pelo contrário, há de ocupar o último lugar, colocar-se ao nível de quem não tem poder nem ostenta categoria alguma. E, desde aí, ser como Jesus: «servidor de todos»

A segunda atitude é tão importante que Jesus a ilustra com um gesto simbólico profundo. Coloca uma criança no meio dos Doze, no centro do grupo, para que aqueles homens ambiciosos se esqueçam de honras e grandezas, e ponham os seus olhos nos pequenos, os débeis, os mais necessitados de defensa e cuidado.

Logo, os abraça e lhes diz: «O que acolhe a uma criança como esta em Meu nome, acolhe-me a Mim». Quem acolhe um "pequeno" está acolhendo o maior, a Jesus. E quem acolhe a Jesus está acolhendo o Pai que O enviou. Um Igreja que acolhe os pequenos e indefesos está ensinando a acolher a Deus. Uma Igreja que olha para os grandes e se associa com os poderosos da terra está pervertendo a Boa Nova de Deus anunciada por Jesus.

DUE ATTEGGIAMENTI TIPICI DI GESÙ
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il gruppo di Gesù attraversa la Galilea verso Gerusalemme. Lo fanno in modo riservato, senza che nessuno se ne accorga. Gesù vuole dedicarsi interamente a istruire i suoi discepoli. È molto importante quello che vuole imprimere nei loro cuori: la sua via non è una via di gloria, successo e potere. È il contrario: conduce alla crocifissione e al rifiuto, anche se terminerà nella risurrezione.

Ai discepoli non entra nella testa quel che dice Gesù. Temono persino di interrogarlo. Non vogliono pensare alla crocifissione. Non entra nei loro piani né nelle loro aspettative. Mentre Gesù parla loro di consegna e di croce, essi parlano delle loro ambizioni: Chi sarà il più importante nel gruppo? Chi occuperà il posto più elevato? Chi riceverà più onori?

Gesù “si siede”. Vuole insegnare loro qualcosa che non devono mai dimenticare. Chiama i Dodici, quelli che sono più strettamente associati alla sua missione e li invita ad avvicinarsi, perché vede che prendono le distanze da lui. Per seguire i suoi passi e assomigliare a lui, devono imparare due atteggiamenti fondamentali.

Primo atteggiamento: “Chi vuole essere il primo, sia l’ultimo di tutti e servo di tutti”. Il discepolo di Gesù deve rinunciare ad ambizioni, ranghi, onori e vanità. Nel suo gruppo nessuno deve pretendere di stare sopra gli altri. Al contrario, deve occupare l’ultimo posto, porsi al livello di quelli che non hanno potere né ostentano alcun rango. E, da lì, essere come Gesù: “servo di tutti”.

Il secondo atteggiamento è così importante che Gesù lo illustra con un tenero gesto simbolico. Pone un bambino in mezzo ai Dodici, al centro del gruppo, perché quegli uomini ambiziosi dimentichino onori e grandezze, e rivolgano gli occhi sui piccoli, i deboli, i più bisognosi di difesa e di cura.

Poi l’abbraccia e dice loro: “Chi accoglie un bambino come questo nel mio nome, accoglie me”. Chi accoglie un “piccolo”, sta accogliendo il più “grande”, Gesù. E chi accoglie Gesù, sta accogliendo il Padre che lo ha inviato. Una Chiesa che accoglie i piccoli e gli indifesi sta insegnando ad accogliere Dio. Una Chiesa che guarda verso i grandi e si allea con i potenti della terra sta pervertendo la Buona Notizia di Dio annunciata da Gesù.

DEUX ATTITUDES BIEN DE JESUS
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Chemin faisant vers Jérusalem, le groupe de Jésus traverse la Galilée. Jésus veut se consacrer entièrement à instruire ses disciples. Ce qu’il veut laisser gravé dans leurs cœurs est très important : sa route n’est pas un chemin de gloire, de succès ni de pouvoir. Bien au contraire : c’est un chemin qui mène à la crucifixion et au refus, même s’il finira en résurrection.

Ce que Jésus leur dit ne rentre pas dans la tête des disciples. Ils ont même peur de lui poser des questions. Ils ne veulent pas penser à la crucifixion. Cela ne fait pas partie de leurs projets ni de leurs attentes. Alors que Jésus leur parle de don et de croix, eux, ils parlent de leurs ambitions : Qui sera le plus important du groupe ? Qui occupera le poste le plus élevé ? Qui recevra le plus d’honneurs ?

Jésus « s’assoit ». Il veut leur apprendre quelque chose qu’ils ne devront jamais oublier. Il appelle les Douze, ceux qui ont été plus étroitement associés à sa mission, et il les invite à se rapprocher car il les voit très éloignés de lui. Pour marcher dans ses pas et lui ressembler, ils auront à apprendre deux attitudes fondamentales.

Première attitude : « Celui qui veut être le premier, qu’il soit le dernier et le serviteur de tous ». Le disciple de Jésus doit renoncer aux ambitions, aux rangs, aux honneurs et aux vanités. Personne dans son groupe ne doit prétendre dominer les autres. Bien au contraire, le disciple doit occuper la dernière place, se mettre au niveau des sans - pouvoir et de ceux qui ne jouissent d’aucun rang. Et à partir de là, être, comme Jésus, « serviteur de tous ».

La deuxième attitude est tellement importante que Jésus l’éclaire d’un geste intime et symbolique. Il place un enfant au milieu des Douze, au cœur du groupe, afin que ces hommes ambitieux oublient honneurs et grandeurs et fixent leur regard sur les petits, les faibles et sur ceux qui ont le plus besoin de défense et de protection.

Ensuite, il l’embrasse et leur dit : « Celui qui accueille en mon nom un enfant semblable à celui-ci, c’est moi qu’il accueille ». Celui qui accueille un « petit » est donc en train d’accueillir le plus « grand », Jésus. Et celui qui accueille Jésus, accueille le Père qui l’a envoyé. Une Eglise qui accueille les petits et les sans défense est en train d’enseigner à accueillir Dieu. Une Eglise qui regarde les grands et qui s’associe aux puissants de la terre est en train de pervertir la Bonne Nouvelle de Dieu annoncée par Jésus.

JESUS’ OPEN INVITATION
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus’ disciples were travelling through Galilee on their way to Jerusalen, and very few people really were following them. Jesus “did not want anyone to know” about his impending future. Jesus needed all his time to instruct his disciples about something very important: that his way did not lead to glory, fame and power. On the contrary, it would take him to the cross and total rejection; it would end, however, in the resurrection.

The disciples, of course, could not understand anything Jesus was telling them. They did not even dare to ask him. The crucifixion was totally out of the way, and they were afraid to ask him about it. While Jesus kept talking about

how he would be delivered, the disciples were arguing about who will be the greatest among them.

So Jesus went inside the house, sat down and began to teach them something he wanted them to remember very well. He was addressing the Twelve, those who had been closely associated with him and his mission; he invited them to get close to him and pay a lot of attention. If they wanted really to be his disciples, he said to them, they would have to follow Him and understand very well two very fundamental principles.

The first principle would be: “Anyone who wants to be first must make himself last of all and servant of all.” Jesus’ disciples must renounce all sort of ambitions, rewards and honours. No one belonging to Him must seek to be above the others. On the contrary, everyone must seek the last place and be of service to everyone else. In one word, in imitation of Jesus, everyone should be a servant of all.

The second principle or attitude is so important that Jesus illustrated it with a symbolic gesture of unusual tenderness. He then took a little child and set him in front of the Twelve, to teach those ambitious men to give up their dreams of glory and power – and, instead, address their attention to the little ones, the weak and those in need of help and support.

Jesus, then, put his hands around that child and said to them: “Anyone who welcomes one of these little children in my name, welcomes me.” Whoever welcomes a little one is actually welcoming the greatest of all, Jesus.

And anyone who welcomes me welcomes the one who sent me, my Father. And so a Church that welcomes the little ones and the defenceless is showing others how to welcome God. While any Church that favours the great and the powerful of this world will distort the Good News that Jesus came to announce.

BI JARRERA OSO BEREZI JESUSENGAN
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusen taldea Galilean barna doa Jerusalemera bidean. Modu isilean doaz, inor konturatu gabe. Bere ikasleak eskolatzeari ekin nahi dio Jesusek bete-betean. Joan-etorri handikoa da haien bihotzean grabatu nahi duena: bere bidea ez da aintzaren, arrakastaren eta boterearen bidea. Kontrakoa da: gurutzera darama eta ukatua izatera, nahiz piztueran amaituko den.

Ikasleei ez zaie buruan sartzen Jesus esaten ari zaiena. Beldurra ematen die hari galdetzeak berak. Ez dute pentsatu ere nahi gurutzean josia izan beharra. Ez dator hori haien planekin bat, ezta espero dutenarekin ere. Jesus buru-eskaintzaz eta gurutzeaz mintzo zaien bitartean, beren handinahiez mintzo dira haiek: zein izango da handiena taldean?, zein izango da buru?, zein ohoratuena?

Jesus «eseri egin da». Inoiz ere ahaztuko ez duten zerbait irakatsi nahi die. Hamabiei dei egin die, bere egitekoari atxikienik dauden haiei, eta hurbiltzeko gonbita egin die, beragandik urrun samar baitakusa. Bere urratsei jarraitu eta bere antzeko izateko, oinarrizko bi jarduera ikasi beharra dute.

Lehen jarrera: «Lehenengo izan nahi duena, izan dadila guztietan azkena eta guztien zerbitzari». Jesusen ikasleak uko egin beharra die bai handinahiari, bai goi-mailari, bai ohoreari eta harrokeriari. Taldeko inork ez du jo behar gainerakoen gain egotera. Aitzitik, azken postua hartu behar du, botererik eta goi-mailarik ez dutenen mailan bizi behar du. Eta, horrela, Jesus bezalako izan: «guztien zerbitzari».

Bigarren jarrera: hain inportantea da, non keinu sinboliko bihozkoiaz argitzen baitie Jesusek. Haur bat jarri du Hamabien erdian, taldearen erdi-erdian, handinahiak hartuak diren gizon haiek ohoreez eta handikeriaz ahaztu eta begiak txikiengan, ahulengan, babes- ta zaintza-premiarik handiena behar dutenengan ezar ditzaten.

Ondoren, haurra besarkatu eta diotse: «Hau bezalako haur bat nire izenean onartzen duenak, ni neu onartzen nau». «Txiki bat» onartzen duena, munduan denik «handiena», Jesus, onartzen ari da. Eta Jesus onartzen ari dena, hura bidali duen Aita onartzen ari da. Txikiak eta babes gabeak onartzen ari den Eliza, Jainkoa nola onartu irakasten ari da. Aldiz, handikiei begira bizi den eta boteretsuekin bat egiten duen Eliza, Jesusek hots egin duen Jainkoaren Berri Ona nahasten eta gaiztotzen ari da.

colaborar

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24 Tiempo ordinario (B) Marcos 8, 27-35
RECONOCER A JESÚS EL CRISTO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/09/09.- El episodio ocupa un lugar central y decisivo en el relato de Marcos. Los discípulos llevan ya un tiempo conviviendo con Jesús. Ha llegado el momento en que se han de pronunciar con claridad. ¿A quién están siguiendo? ¿Qué es lo que descubren en Jesús? ¿Qué captan en su vida, su mensaje y su proyecto?

Desde que se han unido a él, viven interrogándose sobre su identidad. Lo que más les sorprende es la autoridad con que habla, la fuerza con que cura a los enfermos y el amor con que ofrece el perdón de Dios a los pecadores. ¿ Quién es este hombre en quien sienten tan presente y tan cercano a Dios como Amigo de la vida y del perdón?

Entre la gente que no ha convivido con él se corren toda clase de rumores, pero a Jesús le interesa la posición de sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». No basta que entre ellos haya opiniones diferentes más o menos acertadas. Es fundamental que los que se han comprometido con su causa, reconozcan el misterio que se encierra en él. Si no es así, ¿quién mantendrá vivo su mensaje? ¿qué será de su proyecto del reino de Dios? ¿en qué terminará aquel grupo que está tratando de poner en marcha?

Pero la cuestión es vital también para sus discípulos. Les afecta radicalmente. No es posible seguir a Jesús de manera inconsciente y ligera. Tienen que conocerlo cada vez con más hondura. Pedro, recogiendo las experiencias que han vivido junto a él hasta ese momento, le responde en nombre de todos: «Tú eres el Mesías».

La confesión de Pedro es todavía limitada. Los discípulos no conocen aún la crucifixión de Jesús a manos de sus adversarios. No pueden ni sospechar que será resucitado por el Padre como Hijo amado. No conocen experiencias que les permitan captar todo lo que se encierra en Jesús. Solo siguiéndolo de cerca, lo irán descubriendo con fe creciente.

Para los cristianos es vital reconocer y confesar cada vez con más hondura el misterio de Jesús el Cristo. Si ignora a Cristo, la Iglesia vive ignorándose a sí misma. Si no lo conoce, no puede conocer lo más esencial y decisivo de su tarea y misión. Pero, para conocer y confesar a Jesucristo, no basta llenar nuestra boca con títulos cristológicos admirables. Es necesario seguirlo de cerca y colaborar con él día a día. Ésta es la principal tarea que hemos de promover en los grupos y comunidades cristianas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

RECONHECER A JESUS O CRISTO
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O episódio ocupa um lugar central e decisivo no relato de Marcos. Os discípulos levam já algum tempo convivendo com Jesus. Chegou o momento em que se têm de pronunciar com claridade. A quem estão seguindo? Que é que descobrem em Jesus? Que captam nas suas vidas, a Sua mensagem e o Seu projecto?

Desde que se uniram a Ele, vivem interrogando-se sobre a Sua identidade. O que mais os surpreende é a autoridade com que Lhes fala, a força com que cura os doentes e o amor com que oferece o perdão de Deus aos pecadores. Quem é este homem em quem sentem tão presente e tão próximo a Deus como Amigo da vida e do perdão?

Entre as pessoas que não conviveram com Ele corre variados rumores, mas a Jesus interessa-lhe a posição dos Seus discípulos: «E vós, quem dizeis que Eu sou?». Não basta que entre eles haja opiniões diferentes mais ou menos acertadas. É fundamental que os que se comprometeram com a Sua causa, reconheçam o mistério que se encerra Nele. Si não é assim, quem manterá vivo a Sua mensagem? Que será do Seu projecto de reino de Deus? Em que terminará aquele grupo que está tratando de pôr em marcha?

Mas a questão é vital também para os Seus discípulos. Afecta-os radicalmente. Não é possível seguir Jesus de forma inconsciente e ligeira. Têm de o conhecer cada vez com mais profundidades. Pedro, recolhendo as experiências que viveram junto a Ele até esse momento, responde-Lhe em nome de todos: «Tu és o Messias».

A confissão de Pedro é todavia limitada. Os discípulos não conhecem ainda a crucificação de Jesus às mãos dos Seus adversários. Não podem nem suspeitar que será ressuscitado pelo Pai como Filho amado. Não conhecem experiências que lhes permitam captar tudo o que se encerra em Jesus. Só seguindo de perto, o irão descobrindo com fé crescente.

Para os cristãos é vital reconhecer e confessar cada vez com mais profundidade o mistério de Jesus o Cristo. Se se ignora a Cristo, a Igreja vive ignorando-se a si mesma. Si não O conhece, não pode conhecer o mais essencial e decisivo da Sua tarefa e missão. Mas, para conhecer e confessar a Jesus Cristo, não basta encher a nossa boca com títulos cristianológicos admiráveis. É necessário segui-lo de perto e colaborar con Ele dia a dia. Esta é a principal tarefa que temos de promover nos grupos e comunidades cristãs.

RICONOSCERE GESÙ IL CRISTO
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’episodio occupa un posto centrale e decisivo nel racconto di Marco. I discepoli hanno già vissuto un certo tempo con Gesù. È arrivato il momento in cui si devono pronunciare con chiarezza. Chi stanno seguendo? Che cosa scoprono in Gesù? Che cosa colgono nella sua vita, nel suo messaggio e nel suo progetto?

Da quando si sono uniti a lui, vivono interrogandosi sulla sua identità. Quello che più li sorprende è l’autorità con cui parla, la forza con cui guarisce gli infermi e l’amore con cui offre il perdono di Dio ai peccatori. Chi è quest’uomo nel quale sentono così presente e così vicino Dio come Amico della vita e del perdono?

Fra la gente che non ha vissuto con lui corre ogni genere di voci, ma a Gesù interessa la posizione dei suoi discepoli: “E voi chi dite che io sia?”. Non basta che ci siano opinioni diverse più o meno opportune. È fondamentale che quelli che si sono impegnati nella sua causa, riconoscano il mistero che si racchiude in lui. Se non è così, chi manterrà vivo il suo messaggio? Che avverrà del suo progetto del regno di Dio? Come finirà quel gruppo che sta cercando di mettere in marcia?

Ma la questione è vitale anche per i suoi discepoli. Li tocca radicalmente. Non è possibile seguire Gesù in maniera incosciente e superficiale. Devono conoscerlo sempre più in profondità. Pietro, raccogliendo le esperienze che hanno vissuto insieme a lui fino a quel momento, gli risponde a nome di tutti: “Tu sei il Messia”.

La confessione di Pietro è ancora limitata. I discepoli non conoscono ancora la crocifissione di Gesù per mano dei suoi avversari. Non possono nemmeno sospettare che sarà risuscitato dal Padre come Figlio amato. Non conoscono esperienze che permettano loro di cogliere tutto quello che si racchiude in Gesù. Solo seguendolo da vicino, lo andranno scoprendo con fede crescente.

Per i cristiani è vitale riconoscere e confessare con sempre maggiore profondità il mistero di Gesù il Cristo. Se ignora Cristo, la Chiesa vive ignorando se stessa. Se non lo conosce, non può conoscere il nucleo più essenziale e decisivo del suo compito e della sua missione. Ma per conoscere e confessare Gesù Cristo, non basta riempire la bocca di mirabili titoli cristologici. È necessario seguirlo da vicino e collaborare con lui giorno dopo giorno. Questo è il principale impegno che dobbiamo promuovere nei gruppi e nelle comunità cristiane.

RECONNAITRE JESUS LE CHRIST
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’épisode occupe un lieu central et décisif dans le récit de Marc. Cela fait déjà un bon moment que les disciples vivent avec Jésus. Le temps de se prononcer clairement est arrivé. Qui suivent-ils ? Que découvrent-ils chez Jésus ? Que saisissent-ils de sa vie, de son message, de son projet ?

Depuis qu’ils ont adhéré à Jésus, ils s’interrogent continuellement sur son identité. Ce qui les surprend le plus c’est l’autorité avec laquelle il parle, la force avec laquelle il guérit les malades et l’amour avec lequel il offre aux pécheurs le pardon de Dieu. Qui est cet homme chez qui l’on ressent, si présent et si proche, ce Dieu, Ami de la vie et du pardon ?

Parmi les gens qui n’ont pas vécu avec lui, toute sorte de rumeurs ont cours. Mais Jésus est intéressé par la position de ses disciples : « Et vous, que dites-vous, pour vous qui suis-je ? » Il ne suffit pas qu’il y ait chez eux des opinions diverses, plus ou moins exactes. L’essentiel c’est que ceux qui se sont engagés avec sa cause reconnaissent le mystère enfermé en lui. S’il n’est pas ainsi, qui maintiendra vivant son message ? Qu’arrivera-t-il de son projet du royaume de Dieu ? Qu’adviendra-t-il du groupe qu’il essaie de mettre en route ?

Mais la question vitale s’adresse aussi à ses disciples. Elle les touche radicalement. On ne peut pas suivre Jésus inconsciemment ou à la légère. Ils doivent le connaître de plus en plus profondément. Pierre, rassemblant les expériences vécues jusqu’à ce moment auprès de lui, lui répond au nom de tous : « Tu es le Messie ».

La confession de Pierre est encore limitée. Les disciples ne connaissent pas encore la crucifixion de Jésus aux mains de ses adversaires. Ils ne peuvent même pas soupçonner qu’il sera ressuscité par le Père en tant que Fils aimé. Ils n’ont pas vécu des expériences leur permettant de saisir tout ce qui est caché en Jésus. Ce n’est qu’en le suivant de près, qu’ils pourront le découvrir avec une foi croissante.

Il est vital pour les chrétiens de reconnaître et de confesser avec de plus en plus de profondeur, le mystère de Jésus le Christ. Si elle ignore le Christ, l’Eglise vit en s’ignorant elle-même. Si elle ne le connaît pas, elle ne peut pas connaître le plus essentiel et décisif de sa tâche et de sa mission. Mais pour connaître et pour confesser Jésus-Christ, il ne suffit pas de remplir notre bouche d’admirables titres christologiques. Il faut le suivre de près et collaborer avec lui au jour le jour. C’est-là la première tâche à promouvoir dans nos groupes et dans nos communautés chrétiennes.

RECOGNIZING THE REAL JESUS
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

This gospel incident occupies a central and important place in Mark’s Gospel. The disciples had already lived with Jesus for quite some time. The time has come for them to say openly what their intentions are: Whom are they following? What does Jesus mean to them? What do they think about his life, message and project?

From the first day they had joined Jesus, they kept asking themselves about His identity. They were always surprised by the authority with which He spoke, by his power to heal the sick and the love and forgiveness from God that He showed to all sinners. Who could this man be, whom they perceive so close to God and such friend of life and forgiveness?

The people who had not lived close to Him have spread all sorts of rumours; but Jesus is mostly interested in what His disciples think: “But you, who do you say that I am?” It was not enough to gather their different and individual opinions. Being totally committed to His cause, they ought to recognize the mystery behind His preaching. Who else could keep alive His project – the kingdom of God? What is the future of this group of disciples He has been selecting with so much care?

The question is equally vital for his disciples. It affects them personally. They could not follow Jesus too long in a casual and uncommitted manner. They ought to see and know him with much more depth. Peter, recollecting all the experiences he had shared with Him up till this moment, answers Jesus’ question on behalf of all: “Your are the Messiah.”

Peter’s confession, of course, isn’t yet definitive. The disciples have no knowledge yet of Jesus’ crucifixion at the hands of His enemies. They can’t even suspect that His Father will raise him from death, as His beloved Son. In fact, they haven’t yet experienced so many other things about Jesus. In the months ahead, following Jesus day by day, their faith will discover more and more things.

For us Christians, it is imperative that we recognize and discover the mysteries of Jesus Christ with greater depth. The Church, too, must keep unravelling Christ’s mysteries, if it wants to know its own task and mission. And to know and profess Jesus’ message and kingdom, it is not enough to preach and celebrate Christ’s liturgical titles. What we really need is to follow His call and project day by day.

And this must be promoted within all Christian groups and communities.

JESUS KRISTO EZAGUTU
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gaurko pasarte hau erdigunea da eta erabakitzailea Markosen kontakizunean. Ikasleek denboralditxoa daramate jada Jesusekin bizitzen. Iritsia dute beren hautua argi eta garbi egiteko ordua. Zeinen jarraitzaile dira? Zer da Jesusengan aurkitu dutena? Zer atzeman dute haren bizian, haren mezuan, haren egitasmoan?

Harekin ibiltzen hasi diren momentutik, galde eta galde ari dira Jesusen nortasunaz. Hau da haren baitan sumatu duten gauzarik harrigarriena: hitz egitean nabari zaion aginpidea, gaixoak sendatzeko duen ahala, bekatariei Jainkoaren barkazioa eskaintzeko duen maitasuna. Nor da gizon hau, zeinengan hain presente eta hain hurbil sumatzen baitute Jainkoa, biziaren eta barkazioaren Adiskide bezala?

Harekin bizi izan ez den jendeagan mila zurrumurru dabil, baina bere ikasleen jarrera zaio axola Jesusi: «Eta zuek, nor naizela diozue?» Ez da aski haien artean iritzi desberdinak izatea, gutxi-asko zuzenak. Funtsezkoa da Jesusen arazoan bat egin dutenek haren baitako misterioa ezagut dezaten. Horrela ez bada, zeinek gordeko du bizirik haren mezua?, zer gertatuko zaio Jainkoaren erreinuaz hark duen egitasmoari?, zer izango da hark abian jarri nahi duen talde hartaz?

Ikasleentzat ere hil ala bizikoa da arazoa. Errotik doakie. Ezin jarraitu zaio Jesusi oharkabean eta kaskarin. Gero eta sakonkiago ezagutu beharra dute. Une hori arte bizi izan dituzten esperientziak bilduz, Pedrok erantzun dio guztien izenean: «Mesias zara zu».

Mugatua da, artean, Pedroren aitorpen hori. Ikasleek ez dute ezagutu, artean, Jesusek bere etsaien eskuz jasango duen gurutzeko heriotza. Ezin izan dute burutik pasatu ere Aitak Seme kutun bezala piztuko duela. Ez dute izan Jesusen baitan den guztia atzematea emango dien esperientziarik. Hurbiletik hari jarraituz bakarrik joango dira hura ezagutzen, gero eta fede handiagoz.

Kristauentzat ere hil ala bizikoa da Jesus Kristoren misterioa gero eta sakonago ezagutu eta aitortzea. Elizak, Kristo ezagutzen ez badu, bere burua ere ez du ezagutuko. Kristo ezagutzen ez badu, ezin ezagutuko du bere egitekoaren eta bere eginkizunaren alderik funtsezkoena eta erabakitzaileena. Baina, Jesu Kristo ezagutu eta aitortzeko, ez da aski gure ahoa titulu kristologiko miresgarriez betetzea. Hari hurbiletik jarraitzea da beharrezkoa, eta haren lankide izatea egunez egun. Horra kristau-taldeetan eta elkarteetan eragin beharko genukeen zereginik nagusiena.

RECONÈIXER JESÚS EL CRIST
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L'episodi ocupa un lloc central i decisiu en el relat de Marc. Els deixebles ja fa un temps que estan convivint amb Jesús. Ha arribat el moment en què s'han de pronunciar amb claredat. Qui estan seguint? Què descobreixen en Jesús? Què capten de la seva vida, del seu missatge i del seu projecte?

Des que s'han unit a ell, viuen interrogant-se sobre la seva identitat. El que més els sorprèn és l'autoritat amb que parla, la força amb que cura els malalts i l'amor amb que ofereix el perdó de Déu als pecadors. Qui és aquest home en qui senten tan present i tan proper Déu com Amic de la vida i del perdó?

Entre la gent que no ha conviscut amb ell corren tota mena de rumors, però a Jesús li interessa la posició dels seus deixebles: «I vosaltres, qui dieu que sóc?». No n'hi ha prou que entre ells hi hagi opinions diferents més o menys encertades. És fonamental que els que s'han compromès amb la seva causa, reconeguin el misteri que s’amaga en ell. Si no és així, qui mantindrà viu el seu missatge? Què serà del seu projecte del Regne de Déu? En què acabarà aquell grup que està intentant de posar en marxa?

Però la qüestió és vital també per als seus deixebles. Els afecta radicalment. No és possible seguir Jesús de manera inconscient i lleugera. L’han de conèixer cada vegada amb més profunditat. Pere, recollint les experiències que han viscut amb ell fins aquell moment, li respon en nom de tots: «Tu ets el Messies».

La confessió de Pere és encara limitada. Els deixebles no coneixen encara la crucifixió de Jesús a mans dels seus adversaris. No poden ni sospitar que serà ressuscitat pel Pare com a Fill estimat. No coneixen experiències que els permetin captar tot el que es conté en Jesús. Només seguint-lo de prop, ho aniran descobrint amb fe creixent.

Per als cristians és vital reconèixer i confessar cada vegada amb més profunditat el misteri de Jesús el Crist. Si ignora Crist, l'Església viu ignorant-se a si mateixa. Si no el coneix, no pot conèixer el més essencial i decisiu de la seva tasca i missió. Però, per conèixer i confessar Jesucrist, no n'hi ha prou amb omplir la nostra boca amb títols cristològics admirables. Cal seguir-lo de prop i col•laborar amb ell dia a dia. Aquesta és la principal tasca que hem de promoure en els grups i comunitats cristianes.


lo agarré

lo agarré

¡QUE ME BESE CON BESOS DE SU BOCA!
JAIRO DEL AGUA, jairoagua@gmail.com

ECLESALIA, 08/09/09.- Éste podría ser el título de un artículo largo. Pero me ha entrado la impaciencia. Le estoy cogiendo gusto a esto de las confidencias cortas. Normalmente os cocino a fuego lento -lo mejor que sé- manjares bien elegidos. Pero hoy he empezado el día leyendo el Cantar de los Cantares y ¡puf!...

“¡Que me bese con besos de su boca!” (Cant 1,2). No puedo reprimir mis sensaciones más inmediatas e íntimas. Este predicador de papel tiene la secreta pasión de buscar y publicar el luminoso rostro del Dios que va rastreando.

“Es mi Amado como un gamo,
es mi Amado un cervatillo.
Mirad: se ha parado detrás de la tapia,
atisba por las ventanas,
mira por las celosías”.
Cant 2,9)

Está ahí, en la sombreada fronda de la Escritura, encubierto por el follaje de otros “falsos rostros” que hay que dejar atrás. No hay más que buscar con el alma abierta y la conciencia alerta.

“¡Ah, llévame contigo, sí, corriendo,
a tu alcoba condúceme, Rey mío:
a celebrar contigo nuestra fiesta
y alabar tus amores más que el vino!
¡Con razón de Ti se enamoran!”
(Cant 1,4)

¿Es éste el Dios a quien oramos, el que reflejamos a los otros? Me temo que no. Porque si fuera sí, se enamorarían de Él de inmediato. Pero hay otro peligro: ¿Los que lo han encontrado lo comparten? Frecuentemente nos avergonzamos y lo guardamos para nosotros en lo más secreto. Es ese “pudor espiritual” que nos vendieron como humildad.

Por eso me sale de dentro mi rebeldía y me lanzo a renovar mi promesa de transmitir una religión humanizadora, positiva, luminosa y alegre. ¿Qué otra religión existe?

Cómo no alegrarse y saltar de gozo cuando descubres un Dios al que le puedes decir:

“Ponme la mano izquierda bajo la cabeza
y abrázame con la derecha”.
(Cant 2,6)

Y oír su respuesta:

“¡Levántate, amada mía,
hermosa mía, vean a Mí!”
(Cant 2,10)

¡Permisito! Oigo la voz del “pastor de azucenas” que me busca y me llama…

“Encontré al Amor de mi alma,
lo agarré y ya no lo soltaré”.
(Cant 3,4) (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos,
indicando su procedencia).

sufrimiento

sufrimiento

MENSAJE DEL XXIX CONGRESO DE TEOLOGÍA “EL CRISTIANISMO ANTE LA CRISIS ECONÓMICA”
Celebrado en Madrid del 3 al 6 de septiembre de 2009
MADRID.

ECLESALIA, 07/09/09.- Del día 3 al 6 de septiembre de 2009, sensibilizados ante la situación de crisis que estamos atravesando, se ha celebrado en Madrid el XXIX Congreso de Teología bajo el lema El Cristianismo ante la crisis económica. Como resumen de lo debatido en el Congreso, destacamos lo siguiente:

1. El shock sufrido en el llamado primer mundo, cuyos efectos se han proyectado inmediatamente de forma universal, como consecuencia de la crisis económica de 2008 y 2009, comparable únicamente con el histórico crack o “gran depresión” del primer tercio del siglo veinte, está haciendo que se tambalee el estado de bienestar alcanzado en las últimas décadas por un pequeño número de países privilegiados, sumiendo al resto del universo en un caos de efectos incalculables. Estos hechos suponen una prueba de fuego no solamente para los dirigentes mundiales, sino también para las conciencias de muchos cristianos, al cuestionar su nivel de solidaridad comprometida.

2. Una situación como ésta hay que contemplarla no sólo desde una óptica económica, sino desde un punto de vista sociológico y, sobre todo, con una profunda sensibilidad cristiana. Se trata de una realidad de injusticia económica excluyente de los más necesitados y vulnerables de la sociedad, que ya habitaba entre nosotros antes de 2008 y que ha explotado ahora, haciéndose patente la fragilidad de una sociedad en la que han sido trucados los valores cristianos por el enriquecimiento fácil y la ostentación sin límites, que dan origen a un estado de injusticia que ha ocasionado que los índices de desigualdad y de pobreza no solamente no se hayan reducido en los años de prosperidad y desarrollo social, sino que se han mantenido constantes a lo largo de todo este período.

3. En estos tiempos invernales en los que no solamente la economía y la política sino la fe y la ética están en crisis, es hora de solidarizarse con los colectivos más frágiles de la humanidad y recuperar algunos valores cristianos, como la opción preferencial por los pobres, así como la identificación con los mártires de la tierra, dando respuesta tanto a las demandas del tercer mundo como a las bolsas de pobreza del cuarto mundo, estableciendo así puentes de comunicación desde una sensibilidad genuinamente cristiana.

4. Si bien consideramos que el responsable de la crisis es el sistema capitalista, que permite que unos pocos se enriquezcan a costa del empobrecimiento de las mayorías populares, denunciamos la apatía y la falta de compromiso social de las confesiones religiosas, que se preocupan más por cuestiones de poder y por seguir defendiendo situaciones de privilegio en el terreno económico y social que por denunciar las injusticias de un sistema que atenaza a los sectores más necesitados. Por este motivo, entendemos que deben activarse las mejores tradiciones de justicia, igualdad y solidaridad de todas las religiones y movimientos espirituales a través de iniciativas comunes que coadyuven, desde planteamientos éticos responsables, a introducir un cambio radical en el comportamiento social.

5. En el proceso del debate abierto en el Congreso se ha evidenciado la necesidad de construir un nuevo orden mundial -político, económico, jurídico- alternativo al neoliberalismo, basado en la cooperación, la solidaridad y capaz de llevar a cabo controles efectivos del actual sistema financiero para evitar los abusos que se producen sistemáticamente. Y, a nivel nacional, que es urgente un cambio de rumbo de la política económica que beneficia a los poderosos y la puesta en marcha de políticas fiscales y sociales favorables a los sectores más desfavorecidos

6. En el terreno personal, como ciudadanos y creyentes, tenemos que dejarnos interpelar por la crisis actual y asumir compromisos concretos en los diversos niveles en los que nos movemos, renunciando al consumo irracional e insolidario, viviendo con austeridad, solidarizándonos de manera efectiva con las víctimas de la crisis, trabajando por la justicia y luchando contra la discriminación en todas su formas y manifestaciones étnicas, racionales, sexistas, sociales y culturales.

7. Como participantes del Congreso de Teología, y como expresión de nuestra identidad cristiana, hacemos nuestro el sufrimiento de una humanidad doliente, en especial de los sectores excluidos del mercado laboral, desposeídos de todo tipo de derechos sociales y clamamos por el establecimiento de una sociedad más justa y equilibrada, en la que se deje oír la voz y el llanto de los más pobres entre los pobres, los que han sido arrojados fuera del mercado laboral, habiendo sido privados de su sustento y de su dignidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


lucidez

lucidez

23 Tiempo ordinario (B) Marcos 7, 31-37
CURAR NUESTRA SORDERA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 02/09/09.- Los profetas de Israel usaban con frecuencia la «sordera» como una metáfora provocativa para hablar de la cerrazón y la resistencia del pueblo a su Dios. Israel «tiene oídos pero no oye» lo que Dios le está diciendo. Por eso, un profeta llama a todos a la conversión con estas palabras: «Sordos, escuchad y oíd».

En este marco, las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, pueden ser leídas como "relatos de conversión" que nos invitan a dejarnos curar por Jesús de sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. En concreto, Marcos ofrece en su relato matices muy sugerentes para trabajar esta conversión en las comunidades cristianas.

El sordo vive ajeno a todos. No parece ser consciente de su estado. No hace nada por acercarse a quien lo puede curar. Por suerte para él, unos amigos se interesan por él y lo llevan hasta Jesús. Así ha de ser la comunidad cristiana: un grupo de hermanos y hermanas que se ayudan mutuamente para vivir en torno a Jesús dejándose curar por él.

La curación de la sordera no es fácil. Jesús toma consigo al enfermo, se retira a un lado y se concentra en él. Es necesario el recogimiento y la relación personal. Necesitamos en nuestros grupos cristianos un clima que permita un contacto más íntimo y vital de los creyentes con Jesús. La fe en Jesucristo nace y crece en esa relación con él.

Jesús trabaja intensamente los oídos y la lengua del enfermo, pero no basta. Es necesario que el sordo colabore. Por eso, Jesús, después de levantar los ojos al cielo, buscando que el Padre se asocie a su trabajo curador, le grita al enfermo la primera palabra que ha de escuchar quien vive sordo a Jesús y a su Evangelio: «Ábrete».

Es urgente que los cristianos escuchemos también hoy esta llamada de Jesús. No son momentos fáciles para su Iglesia. Se nos pide actuar con lucidez y responsabilidad. Sería funesto vivir hoy sordos a su llamada, desoír sus palabras de vida, no escuchar su Buena Noticia, no captar los signos de los tiempos, vivir encerrados en nuestra sordera. La fuerza sanadora de Jesús nos puede curar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

CURAR A NOSSA SURDEZ
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Os profetas de Israel usavam com frequência a «surdez» como uma metáfora provocativa para falar do encerramento e da resistência do povo ao seu Deus. Israel «tem ouvidos mas não ouve» é o que Deus diz. Por isso, um profeta chama a todos para a conversão com estas palavras: «Surdos, escutai e ouvi».

Neste enquadramento, as curas de surdos, narradas pelos evangelistas, podem ser lidas como "relatos de conversão" que nos convidam a deixar-nos curar por Jesus da surdez e das resistências que nos impedem de escutar a Sua chamada para o seguir. Em concreto, Marcos oferece no seu relato matizes muito sugestivos para trabalhar esta conversão nas comunidades cristãs.

O surdo vive afastado de todos. Não parece estar a ser consciente do seu estado. Não faz nada para aproximar-se de quem o pode curar. Por sorte para ele, uns amigos interessam-se por ele e levam-no até Jesus. Assim tem de ser a comunidade cristã: um grupo de irmãos e irmãs que se ajudam mutuamente para viver em torno de Jesus deixando-se curar por Ele.

A cura da surdez não é fácil. Jesus toma consigo o doente, retira-se para um lado e concentra-se nele. É necessário o recolhimento e a relação pessoal. Necessitamos nos nossos grupos cristãos um clima que permita um contacto mais íntimo e vital dos crentes com Jesus. A fé em Jesus Cristo nasce e cresce nessa relação com Ele.

Jesus trabalha intensamente os ouvidos e a língua do doente, mas não basta. É necessário que o surdo colabore. Por isso, Jesus, depois de levantar os olhos ao céu, procurando que o Pai se associe ao Seu trabalho curador, grita ao enfermo a primeira palavra que tem de escutar quem vive surdo a Jesus e ao Seu Evangelho: «Abre-te».

É urgente que os cristãos escutem também hoje esta chamada de Jesus. Não são momentos fáceis para a Sua Igreja. Pede-se que actuemos com lucidez e responsabilidade. Seria funesto viver hoje surdos à Sua chamada, não ouvir as Suas palavras de vida, não escutar a Sua Boa Nova, não captar os sinais dos tempos, viver encerrados na nossa surdez. A força salvadora de Jesus pode-nos curar.

GUARIRE LA NOSTRA SORDITÀ
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

I profeti d’Israele usavano frequentemente la “sordità” come una metafora provocatoria per parlare della chiusura e della resistenza del popolo al suo Dio. Israele “ha orecchi ma non ode” quello che Dio gli sta dicendo. Per questo, un profeta chiama tutti alla conversione con queste parole: “Sordi, ascoltate e udite”.

In questa prospettiva, le guarigioni di sordi, narrate dagli evangelisti, possono essere lette come ”racconti di conversione” che ci invitano a lasciarci guarire da Gesù da sordità e resistenze che ci impediscono di ascoltare la sua chiamata alla sequela. In concreto, Marco offre nel suo racconto sfumature molto suggestive per lavorare a questa conversione nelle comunità cristiane.

Il sordo vive allontanato da tutti. Non sembra essere cosciente del suo stato. Non fa nulla per avvicinarsi a chi lo può guarire. Per sua fortuna, alcuni amici si interessano di lui e lo portano fino a Gesù. Così deve essere la comunità cristiana: un gruppo di fratelli e sorelle che si aiutano a vicenda per vivere accanto a Gesù, lasciandosi guarire da lui.

La guarigione dalla sordità non è facile. Gesù prende con sé l’infermo, lo porta in disparte e si concentra su di lui. È necessario il raccoglimento e la relazione personale. Abbiamo bisogno nei nostri gruppi cristiani di un clima che permetta un contato più intimo e vitale dei credenti con Gesù. La fede in Gesù Cristo nasce e cresce in questa relazione con lui.

Gesù lavora intensamente sugli occhi e la lingua dell’infermo, ma non basta. È necessario che il sordo collabori. Per questo, Gesù, dopo avere levato gli occhi al cielo, cercando la collaborazione del Padre alla sua opera di guarigione, grida all’infermo la prima parola che deve ascoltare chi vive sordo a Gesù e al suo Evangelo: “Apriti”.

È urgente che noi cristiani ascoltiamo anche oggi questa chiamata di Gesù. Non sono momenti facili per la sua Chiesa. Ci è chiesto di operare con lucidità e responsabilità. Sarebbe funesto vivere oggi sordi alla sua chiamata, non udire le sue parole di vita, non ascoltare la sua Buona Notizia, non cogliere i segni dei tempi, vivere chiusi nella nostra sordità. La forza risanatrice di Gesù ci può guarire.

GUERIR NOTRE SURDITE
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Pour parler de l’enfermement et de la résistance du peuple face à son Dieu, les prophètes d’Israël utilisaient fréquemment, comme une métaphore provocatrice, la «surdité». Israël «a des oreilles mais n’entend pas»ce que Dieu lui dit». C’est pourquoi, un prophète appelle tout le monde à la conversion avec ces mots: «Sourds, écoutez et entendez».

Dans ce contexte, les guérisons des sourds décrites par les évangélistes peuvent être lues comme des «récits de conversion», nous invitant à nous laisser guérir par Jésus de ces surdités et de ces résistances qui nous empêchent d’écouter son appel à le suivre. Concrètement, Marc nous offre dans son récit des nuances très suggestives pour pouvoir travailler à cette conversion au sein des communautés chrétiennes.

Le sourd vit isolé de tous. Il ne semble pas être conscient de son état. Il ne fait rien pour se rapprocher de celui qui peut le guérir. Il a la chance d’avoir quelques amis qui s’intéressent à lui et qui l’amènent auprès de Jésus. C’est ce que doit être une communauté chrétienne: un groupe de frères et sœurs qui s’entraident mutuellement à vivre autour de Jésus, se laissant guérir par lui.

La guérison de la surdité n’est pas chose facile. Jésus prend avec lui le malade, se met de côté et se concentre sur lui. Le recueillement et la relation personnelle sont nécessaires. Nous avons besoin, au sein de nos groupes chrétiens, d’un climat permettant un contact plus intime et vital des croyants avec Jésus. C’est dans cette relation avec lui que la foi en Jésus naît et grandit.

Jésus agit de façon intense sur les oreilles et sur la langue du malade mais cela ne suffit pas. Il faut aussi que le sourd y participe. C’est pourquoi, Jésus, après avoir levé les yeux au ciel pour demander au Père de le rejoindre dans son travail de guérison, crie au malade le premier mot que doivent entendre tous ceux qui restent sourds à Jésus et à son Evangile: «Ouvre-toi».

Il est urgent que nous, chrétiens, entendions aussi aujourd’hui cet appel de Jésus. Notre temps n’est pas facile pour l’Eglise. Il nous est demandé d’agir avec lucidité et avec responsabilité. Ce serait mortel que de rester aujourd’hui sourds à son appel; de refuser d’entendre ses paroles de vie et sa Bonne nouvelle ; de ne pas percevoir les signes des temps; de vivre enfermés dans notre surdité. La force de guérison de Jésus peut nous guérir.

HOW TO HEAL OUR DEAFNESS
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The prophets of Israel often spoke of deafness as a direct reference to the disinterest and resistance of the people to their God. Israel “has ears but does not hear” what God is telling them. Hence, the prophet calls everyone to conversion with these words: “All you who are deaf: listen and hear.”

It is in this context that all the healings of the deaf, narrated by the evangelists, must be understood as stories of conversion that invite us to let Jesus heal our deafness and resistance to hear Jesus’ invitation to follow him. Mark’s narrative, in particular, has added specific suggestions to promote such conversions within the Christian communities.

The deaf people live totally alienated from the rest. A deaf man is not aware of his condition, and does nothing to let other people help him. Luckily for him, some of his friends made a move and brought him to Jesus. That’s exactly what the Christian community should be: a group of brothers and sisters that help one another to live around Jesus, letting Him do the healing.

Healing a deaf man is not easy. Jesus took the deaf man alone by himself and retired to a private place. Privacy and personal attention always help in such cases. In all our Christian groups, there should be an atmosphere of mutual respect and trust which are vital for those believing in Jesus. Faith in Jesus can only grow if there is such intimate and personal respect.

Jesus did everything he could with the man’s ears and tongue, but that wasn’t enough. The man’s cooperation was also required. So Jesus raised his eyes towards heaven, and prayed for His Father’s collaboration and cried aloud what was going to be the first word that any man deaf to Jesus and His Gospel would hear: “Be opened!”

It is absolutely urgent for all Christians today, too, that we listen and hear such call from Jesus. The Church isn’t living through her easiest times at present. We must act with lucidity and responsibility. It would be fatal were we to remain deaf to His words of life, and not listen to the Good News, and refusing to interpret the signs of the time, letting ourselves be deaf to His message. The healing power of Jesus alone can heal us.

GURE GORRERIA SENDATU
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Israelgo profetek sarritan erabili ohi zuten «gorreria» hitza metafora probokatzailetzat, herriak Jainkoari bere bihotza itxi eta eragozpenak jarri izana adierazteko. Herriak «baditu belarriak baina ez du entzuten» Jainkoa esaten ari zaiona. Horregatik, profeta batek bihotz-berritzeko deia egin die guztiei, hitz hauekin: «Jende gorra, entzun eta aditu».

Alde horretatik, ebanjelioetan kontatzen diren gorren sendatzeak «bihotz-berritzearen kontakizun» bezala har daitezke; hain zuzen ere, Jesusi senda gaitzan uztera dei egiten diguten kontakizunak dira; bai gure gorreria, bai Jesusi jarraitzeko ditugun geure eragozpenak senda ditzan uztera. Markosek, bere kontakizunean, ñabardura oso iradokitzaileak dakartza, kristau-elkarteetan bihotz-berritze horretan nola lan egin adierazteko.

Pertsona gorra beste guztiengandik urrun bizi ohi da. Gainera, badirudi ez dela jabetzen bere egoeraz. Ez da saiatzen senda dezakeenagana hurbiltzen. Baina, bere zorionerako, adiskide batzuk beraz axolatu dira eta Jesusengana eraman dute. Horrelakoa izan beharko luke kristau-elkarteak: anai-arreben talde, batak bestea laguntzen dutenek osatua, Jesusen inguruan bizi eta senda ditzan uzten diotelarik.

Gorreria sendatzea ez da gauza erraza. Jesusek berekin hartu du gorra, alde batera erretiratu da eta hari buruz barne-bildu da. Premiazkoa dira barne-biltzea eta harreman pertsonalak. Geure kristau-elkarteetan beharrezkoa dugu ingurugiro hau: fededunei Jesusekin harreman barnekoiagoak eta bizi-indarrekoak izateko aukera emango diena. Jesu Kristorekiko fedea harekiko harreman horietan jaiotzen eta hazten da.

Jesusek era bizian landu ditu gaixoaren belarriak eta mihia, baina ez da aski. Beharrezkoa da gorrak ere parte har dezan. Horregatik, Jesusek, begiak zerurantz, Aitari bere sendatze-lanean bat egin dezan eske, gaixoari hots egin dio, Jesusekiko eta haren Ebanjelioarekiko gor den orok entzun beharreko lehen hitza esanez: «Ireki zaitez».

Premiazkoa da kristauok ere, gaur egun, Jesusen dei hau entzun dezagun. Ez dira gaurkoak une errazak Jesusen Elizarentzat. Azti eta erantzukizunez joka dezagun eskatzen digu. Hondamendia izango litzateke gaur haren deiarekiko gor izatea, haren bizi-hitzei ez entzunarena egitea, haren Berri Ona ez aditzea, aldien ezaugarriei ez antzematea, gure gorrerian hesiturik bizitzea. Jesusen indar sendatzaileak senda gaitzake.

GUARIR LA NOSTRA SORDESA
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Els profetes d'Israel feien servir amb freqüència la «sordesa» com una metàfora provocativa per parlar del tancament i la resistència del poble al seu Déu. Israel «té orelles però no sent» el que Déu li està dient. Per això, un profeta crida a tots a la conversió amb aquestes paraules: «Sords, sentiu i escolteu».

En aquest marc, les guaricions de sords, narrades pels evangelistes, poden ser llegides com "relats de conversió" que ens conviden a deixar-nos guarir per Jesús de sordeses i resistències que ens impedeixen escoltar la seva crida al seguiment. En concret, Marc ofereix en el seu relat matisos molt suggerents per a treballar aquesta conversió a les comunitats cristianes.

El sord viu aliè a tothom. No sembla ser conscient del seu estat. No fa res per acostar-se a qui el pot guarir. Per sort per a ell, uns amics s'interessen per ell i el porten fins a Jesús. Així ha de ser la comunitat cristiana: un grup de germans i germanes que s'ajuden mútuament per viure entorn de Jesús deixant-se guarir per ell.

La guarició de la sordesa no és fàcil. Jesús s’endugué el malalt, es retira a part i es concentra en ell. És necessari el recolliment i la relació personal. Necessitem en els nostres grups cristians un clima que permeti un contacte més íntim i vital dels creients amb Jesús. La fe en Jesucrist neix i creix en aquesta relació amb ell.

Jesús treballa intensament les orelles i la llengua del malalt, però no n'hi ha prou. Cal que el sord col•labori. Per això, Jesús, després d'aixecar els ulls al cel, buscant que el Pare s'associï al seu treball guaridor, fa un crit al malalt amb la primera paraula que ha de sentir qui viu sord a Jesús i al seu Evangeli: «Obre’t!».

És urgent que els cristians sentim també avui aquesta crida de Jesús. No són moments fàcils per a la seva Església. Se'ns demana actuar amb lucidesa i responsabilitat. Seria funest viure avui sords a la seva crida, desatendre les seves paraules de vida, no escoltar la seva Bona Nova, no captar els signes dels temps, viure tancats en la nostra sordesa. La força guaridora de Jesús ens pot salvar.

decidir

decidir

DE LA INDIGNACIÓN RAZONADA, A LA DESESPERANZA REALISTA
ALEJANDRO PÍRIZ MOTA, gerente de la empresa TECNYMAN SL Extremadura. alejandro.piriz@isf.es

ECLESALIA, 01/09/09.- Llevábamos tiempo en crisis. Lo dijeran los gobiernos o no. Lo que es cierto es que no siempre la hemos reconocido ampliamente, en todo su esplendor y profundidad, probablemente por encontrarnos en el cuarto de la población mundial desarrollada. Con nuestros problemas, claro, pero ajenos a la desesperación de los demás. Tan sólo ciegos a los otros tres cuartos subdesarrollados. Y cuando los telediarios nos lo han mostrado, ha sido suficiente la paulatina pero implacable naturalización de la necesaria coexistencia de ricos y pobres monetarios para silenciarla, pese a la multitud de voces y procesos críticos de diferentes procedencias a las reglas del juego desarrollistas. Ese cuarto mundial ha sobrecrecido gracias a una ávida avaricia que ha dejado en la cuneta a los otros tres. Y yo lo he disfrutado. Aunque los obviara. Aunque no fuera consciente de la desesperación silenciosa e impotente, a veces inmolada, ni siquiera de la indignación en su justa medida.

Esta crisis del desarrollismo humano ahora nos toca de cerca promovida y hasta espoleada por la dimensión económica. Hablamos, por fin, de crisis económica cuando, naturalizada y neutralizada la inequidad de los cuartos, el equilibro del bienestar y de sus pilares económicos que lo sustentaban, en acuerdo pacífico hasta el momento, no son tan fiables como pensábamos. Al menos ya no garantizan al conjunto del cuarto (antes tampoco a la mayoría) esa seguridad económica que posibilitaba el desarrollo creciente, la estabilidad, el pacto y el consenso social. En este camino, muchos otros quedaron en la cuneta, pero es fácil silenciarlos, ocultarlos, incluso menospreciarlos. Entretanto, tantas pateras, indigentes, maltratos, e historias desdibujadas, a la intemperie.

Sólo entonces suenan sirenas y alarmas. Y suenan porque las portan los que accedemos al sistema de bienestar, los que disfrutamos de los códigos, las herramientas y los medios que posibilitan que las primeras portadas se hagan eco, y entonces tengamos voz. Hasta hace poco, sonaban sirenas, claro, pero eran ruido que podíamos ecualizar. Ahora nos roza y empuja una situación que lograríamos compartir –salvando las distancias infinitas aún- con la mayoría de mujeres y hombres del planeta, los otros tres cuartos, los “sin-portadas”, pero eso no importa tanto ahora. Una situación en la que no sólo entra en crisis lo económico, porque es capaz de subrayarnos la fragilidad de lo basado en lo económico. Y esta oportunidad es escaparate de los valores que hasta ahora, en ávida avaricia, han promovido y son principio de nuestro sistema económico, desnudo de otros tan de moda como la solidaridad, la justicia, la igualdad y tantos del estilo, lejos de los modelos burbujas actuales.

Sonaban entonces conatos de indignación. Siempre han estado, pero en las páginas de sucesos. Ahora saltaban a las primeras páginas, a portada. De forma razonada, en protesta pública y en su mayor parte desorganizada contra un modelo que ahora también comienza a dejarnos leve y sutilmente fuera a los que lo disfrutábamos. El día a día en la empresa se hace duro. Los pagarés se amontonan, los primeros de mes son una mueca impotente ante la imposibilidad de las nóminas... vencimientos, devoluciones, morosidad, riesgo, eres y tantas históricas teorías en la universidad, y los libros, son ahora una realidad afilada y sangrante. Despidos, colas en los bancos y en las oficinas de desempleo, y de nuevo nuevos sin nombres del sistema, antes conocidos. Se encoge el cuarto. Y ahora portamos la indignación.

Corrillos en oficinas, en despachos, en pasillos protestando por unas amenazas que, como siempre, no han tenido una diana certera y única. ¿Bancos? ¿Gobiernos? ¿Sistema? ¿Ricos? ¿Pobres? ¿Contra quién o qué protestar? ¿Contra quién o qué indignarse, más allá de lo subjetivo? ¿A quién vapulear, y hacer culpable de la indignación? Esa falta de culpables ha sido una de las garantías del actual modelo, que ha sido capaz de amordazar responsables, y, en el fondo, cuando las soluciones no surgen por sí mismas, está siendo semilla de la desesperación. Del me cago en al no sé qué voy a hacer. De la indignación razonada, a la desesperanza realista. Del salgamos a la calle al para qué. Esta semana temblaba por la devolución de un pagaré negociado, cuando me enteré de lo que valía una paliza a un deudor solvente. Lo comentaba un buen amigo mío desesperado apurando hielos en un bar a media tarde, al lado de mi café, que sigue en pie junto al ariete de la persistencia, la indignación, y los fines de semana de trabajo incansable, los desvelos, y la tensión permanente. El paso a la desesperación lo sustenta la irracionalidad, las soluciones desvalidas y desnudas de cualquier apoyo, incluso de justificación legal. Pero la crisis económica es, en el fondo, causa y efecto de una crisis humana. De modelos de crecimiento deshumanizantes, que ahora compartimos los cuatro cuartos en la distancia y con las diferencias que imponen las prioridades en los salvavidas y medidas de rescate. Y que, desde luego, en nuestro cuarto permeabiliza las clases, los trasvases de éxito y fracaso. Es capaz, al límite, de llevar a personas de portada al lodo amortiguado, pasando por la prevaricación y el tráfico de influencias y la corrupción. De las primas millonarias, a la presunción de culpabilidad. De la falta de acceso a los derechos básicos, al olvido por la desatención, y entonces al drama y la muerte. De la indignación, a la desesperanza. Por sí solo, arropado por diferentes valores tan humanos como antagónicos. ¿Por qué siempre querremos más?

También hace poco, otro buen amigo me comentaba que, aunque desde la dirección de su empresa le plantearon sin alternativa despedir a un trabajador concreto, él decidió echar a otro por motivos que nada tenían que ver con la productividad, buceando en la realidad de ambos. Me sorprendió y gratificó su estancia en la indignación. ¿Cuánto será capaz de aguantar ahí? Velas para él. Podríamos anhelar actitudes heroicas, e incluso reprocharlas, pero en el contexto actual lo que es de barro, los pequeños detalles, son un pequeño tesoro que podemos disfrutar.

No estudié para asegurarme un buen sueldo. No pensé sólo qué ser, sino quién ser, y traté decidir (yo que podía) desde ese itinerario reflexivo en lo que supe y pude. Pero la productividad lo condiciona, y cuando los pagarés se amotinan, y el sistema no responde, los escalones racionales parecen agotarse y atascarse, y es difícil que las marchas no rasquen. Rezaré por un día en que los balances de empresas, estados y sociedades se vean condicionados por los cómos, por los modelos, y los para qué y para quién. Seguro que los diferentes cuartos entonces nos daremos la mano, nos reconoceremos, y garantizaremos el equilibrio futuro y la sostenibilidad humana de nuestro crecimiento y desarrollo.

Todo esto no es la reflexión de un colectivo, aunque pueda coincidir. Lo escribo desde mi experiencia como gerente de la empresa TECNYMAN SL, y apoyado en mi proceso vital como miembro de movimientos cristianos de acción católica y de oenegés de desarrollo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).