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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

hacerse cargo

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ALTERNATIVAS SOLIDARIAS
Redes Cristianas el 10 y 11 de octubre en Bilbao
EUSEBIO LOSADA `UXE´, cura compañero en Kristau Sarea y Redes Cristianas, uxe3@hotmail.com
VIZCAYA.

ECLESALIA, 09/10/09.- Hay muchos tipos de miradas ante una misma realidad. Las hay en exceso meticulosas, que se pierden en enmarañados análisis, y se les escapa la vida. Las hay superficiales, que se alienan haciendo “zapping” continuo para no sentirse afectadas. Están las curiosas, que se deleitan en banales detalles, para disimilar su pertinaz envidia. A menudo nos atacan miradas prepotentes, que publicitan su cansina incapacidad para aceptarse como son. En todas éstas el centro es el propio ombligo, el yo el señor absoluto de haciendas y enseres, de personas convertidas en cosas que se poseen, cada una con un valor meramente utilitario al servicio del propio bienestar.

Son las miradas del capitalismo en zapatillas, al que nos hemos apegado como si de nuestro hogar natural se tratase. Sorteamos las embestidas cíclicas de sus punzantes lanzas, procurando que sólo nos rocen y caigan de lleno en carnes de otros, a los que sólo de soslayo vislumbramos. Poco nos importan sus nombres, la historia que nos puedan relatar, la experiencia que nos quisieran narrar, la situación sangrante que arrastran de aquí para allá. ¿Son las desolaciones causadas por el invencible gigante, al que no se puede cuestionar so pena de vernos también nosotros aplastados? ¿No hay alternativas? ¿Únicamente capear el temporal y esperar pasivamente tiempos de bonanza especulativa y de beneficio desmedido?

Estamos en tiempos de crisis, de miradas desconfiadas y mezquinas. Sin embargo, creo que esta crisis no es una más, que no tiene su origen tan sólo en unas despreciadas hipotecas inmobiliarias ni en la bajada de los valores bursátiles, ni siquiera sólo en una política monetaria netamente planificada al servicio de los grandes acaparadores. La crisis es más profunda. Afecta tanto a la economía como a la cultura, a las contabilidades familiares como a los valores humanos, al ladrillo como al proceso de humanización, a los bolsillos como a los grandes escollos de la democracia burguesa, al consumo como a la pérdida de rumbo de las grandes religiones y de la imperante filosofía raquítica narcisista. Pienso que nos encontramos inmersos en una crisis global de humanidad, de las que ha habido únicamente tres o cuatro en el curso de la historia.

Esta crisis, como todas, las personales y las globales, puede ser oportunidad. Y no estoy pensando en cómo aprovecharse de ella para engordar el propio talego a costa de otros. En lo que a economía se refiere tengo algo claro: la sociedad civil ha de urgir a los gobiernos e instituciones públicas a poner límites a los beneficios; mi propuesta ética consiste en considerar injusto el beneficio ilimitado en cualquier tipo de actividad económica y en reconocer el derecho de toda la ciudadanía a que revierta sobre ella una buena parte de lo que hoy es puro lucro particular, sea en forma de inversiones e incentivos públicos para la creación de empleo, la mejora y ampliación de los servicios y ayudas sociales, la atención prioritaria a los sectores más débiles, así como en la oferta de grandes dosis de cultura y de interculturalidad.

Pero lo afectado es más amplio: la crisis climática y energética, que hiere gravemente a la madre Tierra; el neocapitalismo que esparce lastres de pobreza y miseria por doquier, especialmente en los países del Sur; el europeocentrismo, que ce considera superior a otras culturas e impone la suya en forma de neocolonialismo globalizador; la crisis de valores humanos, en la que lo que pierde es la confianza de la humanidad en sí misma.

Y está también la crisis de fe que sufren las grandes religiones, que reaccionan a la defensiva en forma de fundamentalismos de aire soberbio, neoconservadurismos estériles, ausencia de autocrítica, que se refugian en liturgias de cumplimiento carentes de corazón y vida, ejerciendo la discriminación y apretando el freno miedoso contra la plena democracia en su interior, enrocándose en sus privilegios. La gran oportunidad para las religiones pasa hoy por ser abanderadas de la libertad, los derechos humanos y su constante ampliación, por ser voz y rostro de los empobrecidos, por ofrecer acogida y hogar, por la igualdad de mujeres y hombres, por la supresión de jerarquías nombradas al gusto de quienes dominan, por defender la laicidad política y religiosa. Y como salsa que aglutine todos los guisos ofrecer una espiritualidad que ayude a aumentar la fe, que es para todos la confianza del ser humano en sí mismo, en comunión con los otros y la naturaleza. Sólo así es posible la fe en Dios, el gran enamorado de la humanidad.

Mujeres y hombres de diversos aledaños de la Iglesia y de otros entornos queremos buscar juntos alternativas solidarias en la crisis, porque tenemos fe en que otro mundo es posible. Queremos dialogar en libertad para poder aportar pistas y caminos, desde nuestras Redes Cristianas hasta muchas otras redes y personas. Por eso nos vamos a juntar los días 10 y 11 de Octubre en el Conservatorio de Música de Sarriko, en Bilbao (www.asamblearedescristianas.net). Con una mirada atenta y confiada, haciéndonos cargo de la realidad para ofrecer nuestras manos. Una mirada solidaria. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

atrapados

atrapados

28 Tiempo ordinario ( B ) Marcos 10, 17-30
UNA COSA NOS FALTA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 07/10/09.- El episodio está narrado con intensidad especial. Jesús se pone en camino hacia Jerusalén, pero antes de que se aleje de aquel lugar, llega "corriendo" un desconocido que "cae de rodillas" ante él para retenerlo. Necesita urgentemente a Jesús.

No es un enfermo que pide curación. No es un leproso que, desde el suelo, implora compasión. Su petición es de otro orden. Lo que él busca en aquel maestro bueno es luz para orientar su vida: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?». No es una cuestión teórica, sino existencial. No habla en general; quiere saber qué ha de hacer él personalmente.

Antes que nada, Jesús le recuerda que «no hay nadie bueno más que Dios». Antes de plantearnos qué hay que "hacer", hemos de saber que vivimos ante un Dios

Bueno como nadie: en su bondad insondable hemos de apoyar nuestra vida. Luego, le recuerda «los mandamientos» de ese Dios Bueno. Según la tradición bíblica, ése es el camino para la vida eterna.

La respuesta del hombre es admirable. Todo eso lo ha cumplido desde pequeño, pero siente dentro de sí una aspiración más honda. Está buscando algo más. «Jesús se le queda mirando con cariño». Su mirada está ya expresando la relación personal e intensa que quiere establecer con él.

Jesús entiende muy bien su insatisfacción: «una cosa te falta». Siguiendo esa lógica de "hacer" lo mandado para "poseer" la vida eterna, aunque viva de manera intachable, no quedará plenamente satisfecho. En el ser humano hay una aspiración más profunda.

Por eso, Jesús le invita a orientar su vida desde una lógica nueva. Lo primero es no vivir agarrado a sus posesiones («vende lo que tienes»). Lo segundo, ayudar a los pobres («dales tu dinero»). Por último, «ven y sígueme». Los dos podrán recorrer juntos el camino hacia el reino de Dios (!).

El hombre se levanta y se aleja de Jesús. Olvida su mirada cariñosa y se va triste. Sabe que nunca podrá conocer la alegría y la libertad de quienes siguen a Jesús. Marcos nos explica que "era muy rico".

¿No es ésta nuestra experiencia de cristianos satisfechos de los países ricos? ¿No vivimos atrapados por el bienestar material? ¿No le falta a nuestra religión el amor práctico a los pobres? ¿No nos falta la alegría y libertad de los seguidores de Jesús?

UNA COSA CI MANCA
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’episodio è narrato con particolare forza. Gesù si mette in cammino verso Gerusalemme, ma prima che si allontani da luogo in cui si trova, arriva “correndo” uno sconosciuto che “cade in ginocchio” davanti a lui per trattenerlo. Ha urgentemente bisogno di Gesù.

Non è un infermo che chiede guarigione. Non è un lebbroso che, dal suolo in cui è disteso, implora compassione. La sua domanda è di altro genere. Quello che cerca in quel maestro buono è luce per orientare la sua vita: “Che cosa devo fare per avere la vita eterna?”. Non è una questione teorica, ma esistenziale. Non parla in generale; vuole sapere che cosa deve fare lui personalmente.

Prima di tutto, Gesù gli ricorda che “nessuno è buono più di Dio”. Prima di domandarci che cosa bisogna “fare”, dobbiamo sapere che viviamo davanti a un Dio Buono come nessuno: sulla sua bontà insondabile dobbiamo appoggiare la nostra vita. Poi gli ricorda “i comandamenti” di questo Dio Buono. Secondo la tradizione biblica, questa è la via per la vita eterna.

La risposta dell’uomo è ammirevole. Ha compiuto tutto questo fin da piccolo, ma sente dentro di sé un’aspirazione più profonda. Sta cercando qualcosa di più. “Gesù lo fissò con amore”. Il suo sguardo sta già esprimendo la relazione personale e intensa che vuole stabilire con lui.

Gesù comprende molto bene la sua insoddisfazione: “Una cosa ti manca”. Se il comandamento per “possedere” la vita eterna segue questa logica del “fare”, per quanto l’uomo viva in maniera incensurabile, non resterà pienamente soddisfatto. Nell’essere umano c’è un’aspirazione più profonda.

Per questo, Gesù lo invita a orientare la sua vita a partire da una logica nuova. La prima cosa è non vivere aggrappato ai beni che possiede (“vendi quello che hai”). La seconda cosa, aiutare i poveri (“dàllo ai poveri”). Infine, “vieni e seguimi”. Insieme potranno percorrere uniti il cammino verso il Regno di Dio.

L’uomo si alza e si allontana da Gesù. Dimentica il suo sguardo d’amore e se ne va triste. Sa che non potrà mai conoscere la gioia e la libertà di coloro che seguono Gesù. Marco ci spiega che “era molto ricco”.

Non è questa la nostra esperienza di cristiani dei paesi ricchi sazi dei loro beni? Non viviamo ingannati dal benessere materiale? Non manca alla nostra religione l’amore concreto per i poveri? Non ci manca la gioia e la libertà dei seguaci di Gesù?

UNE CHOSE NOUS MANQUE
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

La narration de cet épisode revêt une spéciale intensité. Jésus se met en route vers Jérusalem, mais alors qu’il n’était pas encore loin, un inconnu arrive « en courant » et « tombe à genoux » devant lui pour le retenir. Il a un besoin urgent de Jésus.

Il ne s’agit pas d’un malade à la recherche de guérison. Ni d’un lépreux qui, prostré, implore sa pitié. Sa demande est d’un ordre tout autre. Ce qu’il cherche chez ce bon maître c’est la lumière pour orienter sa vie : « Que dois-je faire pour avoir en héritage la vie éternelle ? » Ce n’est pas une question théorique mais existentielle. Il ne parle pas en général ; il veut savoir ce que lui, personnellement, doit faire.

Avant tout, Jésus lui rappelle que « personne n’est bon sinon Dieu seul ». Avant de nous demander ce qu’il faut « faire », il faut savoir que nous vivons devant un Dieu Bon comme personne d’autre : c’est sur son insondable bonté que notre vie doit trouver appui. Il lui rappelle ensuite « les commandements » de ce Dieu Bon. C’est là, d’après la tradition biblique, le chemin vers la vie éternelle.

La réponse de cet homme est admirable. Il a mis tout cela en pratique depuis son enfance mais il sent dans son cœur une aspiration plus profonde. Il cherche quelque chose de plus. « Jésus se met à le regarder avec amour ». Son regard exprime déjà la relation intense et personnelle qu’il veut nouer avec lui.

Jésus comprend très bien son insatisfaction : « une chose te manque ». S’il suit cette logique du « faire » ce qui est prescrit afin de « posséder » la vie éternelle, même s’il vit de façon irréprochable, il ne sera jamais pleinement satisfait. Il existe chez l’être humain une aspiration plus profonde.

C’est pourquoi, Jésus l’invite à orienter sa vie à partir d’une nouvelle logique. D’abord, ne pas vivre attaché à ses possessions (« vends ce que tu as »). Deuxièmement, aider les pauvres (« donne-leur ton argent »). Finalement, « viens et suis moi ». Ils pourront ainsi tous les deux parcourir ensemble le chemin vers le royaume de Dieu ( !)

L’homme se lève et s’éloigne de Jésus. Il oublie son regard d’amour et s’en va tout triste. Il sait qu’il ne connaîtra jamais la joie et la liberté de ceux qui suivent Jésus. Marc nous en donne l’explication : « il était très riche ».

N’est-ce pas là notre expérience de chrétiens satisfaits des pays riches ? Ne sommes-nous pas en train de vivre piégés par le bien-être matériel ? Notre religion, ne manque-t-elle pas d’amour pratique à l’égard des pauvres ? Ne manquons-nous pas de la joie et de la liberté de ceux qui suivent Jésus ?

JUST ONE THING MORE
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

This gospel incident seems to have come down to us as an alert and an invitation to read it carefully. Jesus is on his way to Jerusalem when an unknown young man ran up towards him and fell on his knees, begging for something. He seemed to need Jesus’ attention urgently.

He wasn’t the regular sick person begging for a cure. And he wasn’t a leper, lying on the ground and imploring Jesus’ compassion. This man came with a different type of appeal. He wanted guidance to re-orient his whole life: “Good Master, what must I do to inherit eternal life?” He is not asking for a lesson on the Holy Scriptures and the Jewish Law. He wants to know what else he would have to do on a day to day basis so that he would ensure eternal salvation.

Before saying anything else, Jesus reminds him that “No one is good but God alone”. So before even thinking about what we have to do, we must know that we are living before a Good God like no one we have known: our lives will be resting on such unfathomable goodness. Only then, Jesus tells the young man about the commandments of the Law. According to biblical tradition, the commandments are the only way to attain salvation.

The young man’s response is amazing: he had kept all the commandments from childhood, yet he wants to attain much more than simply to follow the Law. “Jesus looked steadily at him and loved him.” His look revealed the deeply personal admiration he felt towards him.

Jesus, of course, understands the young man’s dissatisfaction: “There’s one thing you lack.” By following the traditional “fulfilment of the law,” to attain eternal life, he would never be completely happy, no matter how law-abiding he tried to be. Deep within every human being there is a higher aspiration.

Hence, Jesus invited the young man to start a new life right away: first of all, free yourself and - “sell everything you own” – and, then “give the money to the poor.” Then “come, follow me.” In that way, the two of them will be able to walk hand in hand towards the kingdom of heaven.

The young man’s face fell at these words and went away sad. He realized that he would never experience the freedom and joy of those who truly follow Jesus. Mark explains it very succinctly: “he was a man of great wealth.”

Many of us, Christians from the rich and developed countries, have also lost the joy and freedom of following our own consciences. Our religion has forgotten the old commitment to the poor. As a consequence, we have lost the joy and freedom that the followers of Jesus always had.

GAUZA BAT DUGU FALTA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Pasadizoari aparteko bizitasuna eman dio kontalariak. Jerusalemerako bidea hartu du Jesusek, baina leku hartatik urrundu baino lehen, ezezagun bat iritsi zaio «korrika» eta «belauniko jarri aurrean», bertan eusteko. Jesusen premia gorria du.

Ez da sendatu beharra duen gaixo bat. Maisuagandik argia lortu nahi du bere bizitza norabidetzeko. «Zer egin behar dut betiko bizia ondare izateko?» Ez da arazo teoriko hutsa, baizik existentziala. Ez da mintzo maila orokorrean; berak zer egin behar duen jakin nahi du.

Beste ezer baino lehen, Jesusek hau gogorarazi dio: «ez da inor on Jainkoa baizik». Zer «egin» planteatu aurretik, beste inor ez bezalako Jainko ON baten aurrean bizi garela izan behar dugu gogoan: haren ontasun ezin ulertuan estekatu behar dugu geure bizitza. Ondoren, Jainko On horren «aginduak» gogorarazi dizkio Jesusek. Bibli tradizioaren arabera, horixe da betiko bizirako bidea.

Miresgarria da gizon haren erantzuna. Txikitandik bete du hori guztia, baina amets handiago bat sumatu du bere baitan. Beste zerbaiten bila dabil. «Jesus begira-begira jarri zaio samurkiro». Begiratu horrek, besterik gabe, gizon harekin izan nahi duen harreman pertsonala adierazten du Ondo ulertu du Jesusek haren ezin asea: «gauza bat duzu falta». Betiko bizia «lortzeko» agindua «betetzearen» logika horri jarraituz, bekaturik gabe bizi bada ere, ez da geldituko guztiz asea. Gizakiaren barnean bada irrika sakonago bat.

Horregatik, bere bizitza logika berri baten arabera norabidetzera gonbidatu du Jesusek. Lehenengo gauza, bere ondasunei atxikirik ez bizitzea da («saldu daukazuna»). Bigarrena, pobreei laguntzera gonbidatu du («eman haiei zeure dirua»). Azkenik, «zatoz eta jarraitu niri». Biek elkarrekin egin ahal izango dute bidea Jainkoaren erreinurantz (!).

Gizonak, ordea, altxatu eta alde egin du Jesusengandik. Ahaztu egin du Jesusen begiratuaren xarma, eta triste joan da. Badaki ezin gozatu izango duela inoiz ere Jesusi jarraitzen diotenen poza eta askatasuna. Markosek argitu digu, ezen «oso aberatsa zela».

Ez ote hori bera lurralde aberatsetako kristau aseon esperientzia? Ez ote gara bizi ongizate materialak harrapaturik? Ez ote zaio falta gure erlijioari pobreekiko maitasun bizia? Ez ote zaigu falta Jesusen jarraitzaileen poza eta askatasuna?

ENS FALTA UNA COSA
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L'episodi és narrat amb una intensitat especial. Jesús es posa en camí cap a Jerusalem, però abans que s'allunyi d'aquell lloc, s’acosta "corrent" un desconegut que "s’agenolla" davant seu per retenir-lo. Necessita urgentment Jesús.

No és un malalt que demana curació. No és un leprós que, de terra estant, implora compassió. La seva petició és d'un altre ordre. El que ell busca en aquell mestre bo és llum per a orientar la seva vida: «Què haig de fer per a posseir la vida eterna?». No és una qüestió teòrica, sinó existencial. No parla en general; vol saber què ha de fer ell personalment.

Primer de tot, Jesús li recorda que «de bo, només n’hi ha un, que és Déu». Abans de plantejar què s'ha de "fer", hem de saber que vivim davant d'un Déu

Bo com ningú: en la seva bondat insondable hem de donar suport a la nostra vida. Després, li recorda «els manaments» d'aquest Déu Bo. Segons la tradició bíblica, aquest és el camí per a la vida eterna.

La resposta de l'home és admirable. Tot això ho he fet des de petit, però sent dintre seu una aspiració més profunda. Està cercant alguna cosa més. «Jesús se’l mirà i el va estimar». La seva mirada ja està expressant la relació personal i intensa que vol establir amb ell.

Jesús entén molt bé la seva insatisfacció: «només et falta una cosa». Seguint aquesta lògica de "fer" allò que està manat per a "posseir" la vida eterna, encara que visqui de manera irreprotxable, no quedarà plenament satisfet. En l'ésser humà hi ha una aspiració més profunda.

Per això, Jesús el convida a orientar la seva vida des d'una lògica nova. El primer és no viure agafat a les seves possessions («ven tot el que tens"). El segon, ajudar els pobres ("dóna-ho als pobres»). Finalment, «vine i segueix-me». Tots dos podran recórrer junts el camí cap al Regne de Déu (!).

L'home s'aixeca i s'allunya de Jesús. Oblida la seva mirada afectuosa i se'n va trist. Sap que mai no podrà conèixer l'alegria i la llibertat dels qui segueixen Jesús. Marc ens explica que "tenia molts béns".

No és aquesta la nostra experiència de cristians satisfets dels països rics? No vivim agafats pel benestar material? No li falta a la nostra religió l'amor pràctic als pobres? No ens falta l'alegria i la llibertat dels seguidors de Jesús? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

teológicas

teológicas

NO DIGAS QUE ES UN SUEÑO
Estudiar teología feminista hoy
MARÍA JOSÉ FERRER ECHÁVARRI, estudiante de Teología Feminista, ferrerecha@yahoo.com
ASTURIAS.

ECLESALIA, 05/10/09.- Hace unos meses, en una boda, una amiga que llevaba años sin ver me preguntó por mi vida. Le di cumplida información de mi situación personal y laboral y añadí: “Y estoy estudiando teología feminista”. “¿Teología feminista? ¿Qué es eso? ¿No son dos palabras incompatibles? ¿Cómo se estudia?”, dijo con la cara convertida en un interrogante. Sus preguntas, que dieron paso a una charla larga e interesante, me hicieron caer en la cuenta de algunas cosas, pues hasta ese momento nunca me había planteado cómo las teólogas feministas han llegado a serlo.

La teología feminista, mejor dicho, las teologías feministas, pues no hay una sola, han sido y son creadas por mujeres teólogas, sin más adjetivos, de forma autodidacta, leyéndose y estudiándose unas a otras, sirviéndose de herramientas de otras disciplinas, inspirándose en los métodos de otros estudios feministas y siendo también inspiración para otras estudiosas, partiendo siempre de la experiencia de las mujeres, haciéndose preguntas y rastreando las respuestas de manera nueva, cavando con las manos la tierra de la historia para sacar a la luz el pensamiento, la palabra y la vida de las mujeres, invisibilizadas y silenciadas durante siglos y milenios, recuperando las voces femeninas del pasado y del presente, muchas veces feministas sin saberlo, arriesgándose a recorrer caminos inexplorados, peligrosos y liberadores al mismo tiempo, exponiéndose una y otra vez…

Aunque oficialmente nacidos en la segunda mitad del siglo XX, los estudios teológicos feministas no son, sin embargo, una disciplina “en pañales”. Como mínimo, hay que reconocer que la “niña” ya ha aprendido a hablar con fluidez y, por tanto, a pensar. Es más, creo que la teología feminista es una joven adulta y capaz de crear un pensamiento valioso y profundamente transformador.

Nadie puede negar, por tanto, la existencia y la entidad de la teología feminista. Hay teólogos que incluso se atreven a afirmar que la teología feminista es la única que está aportando savia nueva a la “ciencia sobre Dios”. No obstante, la teología feminista, en el mejor de los casos, y no precisamente el más habitual, es una asignatura aislada en las facultades de Teología, especialmente en las que dependen de la Iglesia o de instituciones u órdenes eclesiales. La teología feminista no es tenida en cuenta en muchos círculos teológicos oficiales, pues se considera como algo que compete sólo a las mujeres. En muchas ocasiones, además, el feminismo se considera un peligro, cuando no algo claramente heterodoxo.

Este boicot, patente o latente, a la teología feminista tiene consecuencias. Por un lado, la invisibiliza, y esta invisibilidad dificulta el acceso a los estudios teológicos feministas de las personas interesadas en ellos. Por otra, ignora las investigaciones, trabajos y logros de las teólogas feministas. En estas condiciones, quienes quieren acceder a la teología feminista han de ser prácticamente autodidactas. Y esa ha sido mi experiencia durante casi una década.

Soy una buscadora de sentido desde que tengo uso de razón, aunque no siempre he sido consciente de ello. Unas veces, son las preguntas las que ponen en marcha una búsqueda. Otras, es precisamente la ausencia de interrogantes la que genera inquietud y un inexplicable deseo de buscar algo, algo que a menudo no se sabe qué es, hasta que se encuentra. Fue lo que me pasó con la teología feminista. Llevaba mucho tiempo buscándola, pero sólo lo supe cuando la encontré y pude poner nombre a muchas intuiciones y vivencias que, hasta entonces, no había sabido formular y, en ocasiones, ni siquiera reconocer.

Mi encuentro con la teología feminista, como muchos grandes descubrimientos, fue algo casual y confieso que no pude resistirme a ella. Desde el primer momento despertó todo mi interés y también un cierto vértigo, pues supe que no sería inmune a sus efectos. Decidí seguir buscando, pero no me resultó nada fácil, a pesar de que no estaba sola, pues formaba y formo parte de un grupo de mujeres, también buscadoras de sentido e interesadas en la teología feminista. Queríamos saber más y empezamos a trabajar algunos libros, a tientas, inventando métodos para abordarlos y formas de compartir nuestros avances. Como “buenas” estudiantes de teología feminista, teníamos que ser autodidactas…

Durante casi diez años dediqué muchas horas a buscar textos de teología feminista, buceando por Internet, leyendo libros que me llevaban a otros libros, fuera cual fuera el tema concreto que abordaran los textos, intuyendo que había mucho más, pero no sabiendo cómo llegar a ello ordenadamente. Fui conociendo la terminología teológica feminista a base leer y releer textos, cayendo en la cuenta, días después, de lo que significaba algo que había leído cincuenta páginas antes. Algunas autoras me resultaban especialmente difíciles, pero seguía adelante con la esperanza de acabar entendiendo lo que decían. En realidad, no sabía cómo organizar ni mis descubrimientos ni los conocimientos que iba adquiriendo ni las ideas que yo misma iba generando. Y, en efecto, no fui inmune al contacto con la teología feminista, pues cambiar mi punto de vista lo transformó todo.

Hace dos años, también por casualidad, descubrí EFETA, la Escuela Feminista de Teología de Andalucía, que me dio la posibilidad de estudiar teología feminista de forma sistemática y con herramientas que, como autodidacta, hubiera tardado años en manejar. Al mismo tiempo que me iniciaba como alumna de la Escuela, empecé a formar parte del equipo de Umbrales, el espacio de espiritualidad feminista de EFETA, lo que supone para mí una experiencia única de búsqueda compartida de formas nuevas de encuentro conmigo misma, con la realidad, con la naturaleza y con la Divinidad, formas que Umbrales ofrece a quien quiera acercarse a nuestro espacio.

Encontrar EFETA fue, cualitativamente, tan importante como descubrir la teología feminista, porque EFETA es mucho más que una escuela en la que se adquieren conocimientos estructurados. Es, ante todo, un proyecto que excede los límites de las enseñanzas on line que se imparten y del que forman parte todas las personas que colaboran en él, sean alumnas o profesoras (mujeres la mayoría, pero no únicamente) o integrantes de otros equipos y comités. Es un marco de pensamiento teológico y de espiritualidad feministas, en el que se generan, se expresan y se comparten ideas. Y las ideas son poderosas, muy poderosas, porque transforman el mundo y la historia. Me trasforman a mí.

En los dos últimos años, mi vida ha cambiado mucho. Y yo también. Hago lo mismo que antes, pero con una perspectiva diferente, feminista y liberadora. Ordenar mis ideas, conocer otros puntos de vista, disponer de herramientas de análisis, encontrar personas con las que compartir, alimentar la autocrítica… me ha hecho más libre y más responsable, me ha descubierto un poder que no sabía que tenía, me ha dado palabras con las que expresarme y con las que luchar por lo que creo justo. También hago cosas nuevas, algunas retomadas de sueños que creía perdidos, otras, fruto de una nueva mirada que me mantiene despierta y de una nueva fuerza que me mantiene viva.

Este verano acudí a la asamblea de la Asociación de Mujeres Investigadoras en Teología (con abreviatura en inglés, ESWTR) que se celebró en Winchester. Me impresionó el valor que las teólogas europeas concedían a EFETA. Afirmaban que una escuela así era el sueño de cualquier teóloga feminista. Hace pocos días, una amiga fue testigo de cómo una conocida teóloga estadounidense le explicaba a una colega australiana qué era EFETA, mientras mostraba la mayor admiración por las teólogas españolas que habían sido capaces de poner en marcha un proyecto así. Ella también lo consideraba un sueño inalcanzable. Pero no es un sueño, sino una realidad.

Tenemos al alcance de nuestra mano la posibilidad de ser teólogas feministas superando el autodidactismo, de trabajar de una forma nueva, paritaria y liberadora, de crear conocimiento y de compartirlo, de encontrar nuevos lenguajes… Las teólogas profesoras de EFETA no tienen el título de Teología Feminista, pero quieren para sus alumnas algo mejor de lo que ellas mismas tuvieron. Quieren allanar algunos caminos, para que no se gasten todas nuestras energías en recorrer a tientas senderos en los que algunas mujeres ya han dejado sus lámparas encendidas. Quieren facilitar el acceso a los estudios teológicos feministas a todas las personas interesadas en ellos, que buscan y no siempre encuentran. Quieren que nuestro pensamiento sea reconocido y que podamos dar razón de nuestra fe en una Divinidad de la que las mujeres somos imagen perfecta y de una esperanza en un mundo donde las mujeres seamos reconocidas como seres humanos plenos, adultos, libres y responsables, capaces de pensamiento, de palabra y de acción trasformadora. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿Vamos a renunciar a este sueño?

Si quieres saber más, entra en www.efeta.org

existentes

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ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VIDA QUE NOS ES DADA
ANGEL ARNAIZ QUINTANA*, angel.arnaiz.q@gmail.com
BAJO LEMPA, USULUTÁN (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 01/10/09.- 1. En arjé, en el principio de este universo en que vivimos fue el big bang, hace 13´600 millones de años. En un punto infinitesimal mucho más pequeño que la punta de un alfiler, en un instante de tiempo infinitesimal inimaginable, explosionó toda la energía contenida en miles de millones de estrellas y todos los astros conocidos y en los rayos gamma, neutrinos y todas las partículas que pueblan, han poblado y poblarán este universo.

- Todos estamos formados de la misma energía primordial, de las mismas partículas elementales, de la misma materia.
- Y vio dios que era bueno.
- Y el universo cantó agradecido.

2. El principio del planeta Tierra, hace 4´500 millones de años, fue de restos de una estrella que explotó antes, llamada Tiamat, y es un planeta pequeño, girando alrededor de una estrella amarilla mediana llamada Sol, en uno de los brazos de una galaxia de regular tamaño llamada Vía láctea, entre los cientos de miles de galaxias conocidas en el Universo presente.

- Todos en la tierra procedemos del polvo de estrellas apagadas y habitamos un único planeta.
- Y vio dios que era bueno.
- Y el planeta tierra cantó agradecido.

3. En este planeta minúsculo dentro del universo apareció el milagro de la vida hace 3´800 millones de años: fue un alga unicelular procariota -sin núcleo- capaz de reproducirse a sí misma y generar oxigeno y enviarlo a la atmósfera y, gracias a ello, que la vida se multiplicara después. Y el reinado de esta minúscula alga, el milagro de esta vida simple y generadora de oxígeno, duró 1´700 millones de años, hasta que, para asegurar la reproducción en condiciones más adversas, pareció la vida unicelular eucariota, -con núcleo-, hace 2´100 millones de años. Y luego apareció la maravillosa vida pluricelular, con células especializadas para mantener y reproducir esa vida cada vez más compleja en condiciones cada vez más variadas, y se formó el mundo de los seres vivos aquí, en el planeta Tierra. Un milagro más en la escala del universo conocido por las condiciones ambientales que requiere para su sobrevivencia.

- La vida celular es fuente de toda la vida que se extiende por toda la tierra.
- Y vio dios que era bueno.
- Y la vida unicelular y pluricelular cantaron agradecidas.

4. Hace tan sólo 65 millones de años hubo un cambio climático importantísimo en el planeta Tierra, tal vez debido a una catástrofe planetaria por la llegada de un gran meteorito, que acabó con los grandes bosques y vegetación que le poblaba. Y también cambió la fauna que se alimentaba de ellos, representada en los diplodocus y otros grandes animales de su época. Y llegó la hora de los mamíferos que tomaron la iniciativa de poblar la tierra. Y de ellos surgieron los primates, antepasados de los homínidos.

- Gaia, la madre tierra planetaria, organizada para asegurar su sobrevivencia, modificó la primacía de sus pobladores.
- Y vio dios que era bueno.
- Y los mamíferos y los primates cantaron agradecidos.

5. Hace 7 millones de años aparecen unos mamíferos Hominoideos, y hace 3 millones de años los Australopithecus, y hace tan sólo 1 millón 800 mil años el mamífero del género Homo: Homo erectus y Homo habilis. Y así siguió el proceso evolutivo humano hasta nuestros días.

- Los seres humanos compartían con los otros seres los bienes que se encontraban en la tierra.
- Y vio dios que era bueno.
- Y los antepasados de los humanos actuales cantaron agradecidos.

6. Hace 100 mil años, una de las clases de Homo, el Homo sapiens, habitante de África, sale de ese continente para poblar el resto del planeta. Pero, a la vez, acaba con las diferentes clases de Homo existentes, como los neardenthales en Europa y los diferentes Homo pobladores de Asia, y se impone como especie única hace apenas 35 mil años. El Homo sapiens ha comenzado a ser también Homo demens (Hombre demente, como demonio destructor), de manera que le podemos llamar, a partir de ese momento Homo sapiens/demens.

- Y el homo sapiens/demens fue poblando toda la tierra.

(Es probable que podo después de esta fecha, hace unos 30 mil años, este Homo inicie el poblamiento del continente Abia Yala o Indoamérica en el que habitamos, aunque los primeros poblamientos confirmados en el Continente son de hace 14 mil años en Monte Verde, Chile).

No sabemos si todavía vio Dios que era bueno o no, aunque aceptó como experiencia de libertad esa experiencia cainita -Caín matando a Abel, tal como aparece en los primeros capítulos de la Biblia-. Lo que sí confirmamos con esta experiencia de imposición humana aniquiladora de una especie humana sobre otras, es que la apoptosis y la necrosis forman parte del proceso de evolución en cuanto especie. O, dicho de otra manera, se cumplen las leyes de la evolución biológica presentadas por Darwin. Por eso, a pesar de todo, seguimos cantando “Gracias a la vida”, pues, entre otras cosas, si no, no estaríamos nosotros aquí.

7. Hace unos 40 años, apenas nada en la caminata de la evolución cósmica, biológica y humana, a finales del siglo XX de la Era cristiana, a partir de la década de 1960 en adelante, el Homo sapiens/demens destruye la vida del planeta Tierra a un ritmo superior a todo lo antes existente. Miles y miles de especies vegetales y animales, que han tardado millones de años en aparecer y mantenerse en la existencia, son aniquiladas estas últimas décadas por este Homo sapiens/demens que somos nosotros, los actuales habitantes del planeta Tierra. El afán de lucro, la ganancia económica por la ganancia económica del sistema capitalista dominante, convierte al planeta Tierra en mero instrumento de negocio capitalista, prevaleciendo la razón instrumental sobre cualquier otra. El cambio climático es una de sus consecuencias.

Es de esperar que Gaia, la Madre Tierra como un todo planetario, reaccione también ahora y haga desaparecer a esta especie depredadora y aniquiladora que la destruye y maltrata y coloque en su lugar preeminente a otras especies que respeten nuevas formas de vida, a no ser que los humanos actuales reaccionemos antes. Al fin, 100´000 años, que es la edad de esta especie Homo sapiens/demens que somos nosotros, son pocos años en la escala biológica, y puede desaparecer y ser sustituida por otras especies más respetuosos y cuidadoras del entorno biológico. Lo sucedido hace 65 millones de años con los diplodocus y otros enormes animales que dominaban sobre la Tierra, cuando fueron sustituidos por los mamíferos, es un muy buen ejemplo de ello.

Por todo esto, ¿Podemos cantar todavía “Gracias a la vida que me ha dado tanto”? Ustedes, ¿qué dicen?

NO: porque la destrucción de los bosques, de los casquetes polares, de numerosos ríos y lagos, de gran cantidad de especies valiosas… no lo permite

SÍ: porque todavía existen Homos, hombres y mujeres, que mantienen la defensa de la vida como principio de su actuar, y se organizan y crean instituciones para conseguirlo, y denuncian y aclaran a los demás lo que sucede y sus consecuencias, y trabajan y luchan por cambiar este sistema económico mundial depredador al máximo en beneficio de unos pocos nada más. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


- - -> *Para el Encuentro Regional sobre el cambio climático desde las víctimas. Auspiciado por Comunidades Unidas del Bajo Lempa (ACUDESBAL) y CESTA, 5 de junio de 2009.

acogida

acogida

27 Tiempo ordinario ( B ) Marcos 10,2-16
ACOGER A LOS PEQUEÑOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 30/09/09.- El episodio parece insignificante. Sin embargo, encierra un trasfondo de gran importancia para los seguidores de Jesús. Según el relato de Marcos, algunos tratan de acercar a Jesús a unos niños y niñas que corretean por allí. Lo único que buscan es que aquel hombre de Dios los pueda tocar para comunicarles algo de su fuerza y de su vida. Al parecer, era una creencia popular.

Los discípulos se molestan y tratan de impedirlo. Pretenden levantar un cerco en torno a Jesús. Se atribuyen el poder de decidir quiénes pueden llegar hasta Jesús y quiénes no. Se interponen entre él y los más pequeños, frágiles y necesitados de aquella sociedad. En vez de facilitar su acceso a Jesús, lo obstaculizan.

Se han olvidado ya del gesto de Jesús que, unos días antes, ha puesto en el centro del grupo a un niño para que aprendan bien que son los pequeños los que han de ser el centro de atención y cuidado de sus discípulos. Se han olvidado de cómo lo ha abrazado delante de todos, invitándoles a acogerlos en su nombre y con su mismo cariño.

Jesús se indigna. Aquel comportamiento de sus discípulos es intolerable. Enfadado, les da dos órdenes: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo impidáis». ¿Quién les ha enseñado a actuar de una manera tan contraria a su Espíritu? Son, precisamente, los pequeños, débiles e indefensos, los primeros que han de tener abierto el acceso a Jesús.

La razón es muy profunda pues obedece a los designios del Padre: «De los que son como ellos es el reino de Dios». En el reino de Dios y en el grupo de Jesús, los que molestan no son los pequeños, sino los grandes y poderosos, los que quieren dominar y ser los primeros.

El centro de su comunidad no ha de estar ocupado por personas fuertes y poderosas que se imponen a los demás desde arriba. En su comunidad se necesitan hombres y mujeres que buscan el último lugar para acoger, servir, abrazar y bendecir a los más débiles y necesitados.

El reino de Dios no se difunde desde la imposición de los grandes sino desde la acogida y defensa a los pequeños. Donde éstos se convierten en el centro de atención y cuidado, ahí está llegando el reino de Dios, la sociedad humana que quiere el Padre. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ACOLHER OS PEQUENOS
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O episódio parece insignificante. No entanto, contem um fundo de grande importância para os seguidores de Jesus. Segundo o relato de Marcos, alguns procuram aproximar de Jesus umas crianças que estão por perto. O único que pretendem é que aquele homem de Deus lhes possa tocar para comunicar-lhes algo da Sua força e da Sua vida. Ao que parece, era uma crença popular.

Os discípulos aborrecem-se e procuram impedir. Pretendem levantar um muro em torno de Jesus. Atribuem-se o poder de decidir quem pode chegar até Jesus e quem não pode. Interpõem-se entre Ele e os mais pequenos, frágeis e necessitados daquela sociedade. Em vez de facilitar o seu acesso a Jesus, obstaculizam-no.

Esqueceram-se já do gesto de Jesus que, uns dias antes, colocou no centro do grupo uma criança para que aprendam bem que são os pequenos os que hão de ser o centro de atenção e cuidado dos Seus discípulos. Esqueceram-se de como o abraçou diante de todos, convidando-os a acolher em Seu nome e com o Seu mesmo carinho.

Jesus indigna-se. Aquele comportamento dos Seus discípulos é intolerável. Aborrecido, dá-lhes duas ordens: «Deixai que as crianças se aproximem de Mim. Não o impeçam». Quem os ensinou a actuar de uma forma tão contrária ao Seu Espírito? São, precisamente, os pequenos, débeis e indefesos, os primeiros que hão de ter aberto o acesso a Jesus.

A razão é muito profunda pois obedece aos desígnios do Pai: «Dos que são como eles é o reino de Deus». No reino de Deus e no grupo de Jesus, os que incomodam não são os pequenos, mas os grandes e poderosos, os que querem dominar e ser os primeiros.

O centro da Sua comunidade não tem de estar ocupado por pessoas fortes e poderosas que se impõem aos outros desde cima. Na Sua comunidade necessitam-se homens e mulheres que procuram o último lugar para acolher, servir, abraçar e bendizer os mais débeis e necessitados.

O reino de Deus não se difunde com a imposição dos grandes mas desde o acolher e defender os pequenos. Onde estes se convertem no centro da atenção e cuidado, aí está chegando o reino de Deus, a sociedade humana que quer o Pai.

ACCOGLIERE I PICCOLI
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’episodio sembra insignificante. E tuttavia racchiude una prospettiva di grande importanza per i seguaci di Gesù. Secondo il racconto di Marco, alcune persone cercano di avvicinare a Gesù i bambini e le bambine che scorrazzano lì intorno. L’unica cosa che cercano è che quell’uomo di Dio li possa toccare per comunicare loro qualcosa della sua forza e della sua vita. A quanto pare, questa era una credenza popolare.

I discepoli si infastidiscono e cercano di impedirlo. Pretendono di elevare una barriera intorno a Gesù. Si attribuiscono il potere di decidere chi può arrivare fino a Gesù e chi no. S’interpongono fra lui e i più piccoli, fragili e bisognosi di quella società. Invece di facilitare il loro accesso a Gesù, lo ostacolano,

Hanno già dimenticato il gesto di Gesù che, qualche giorno prima, ha posto al centro del gruppo un bambino perché imparino bene che sono i piccoli che devono essere al centro dell’attenzione e della cura dei suoi discepoli. Hanno dimenticato come lo ha abbracciato di fronte a tutti, invitandoli ad accogliere i piccoli nel suo nome e con la sua stessa tenerezza.

Gesù s’indigna. Quel comportamento dei suoi discepoli è intollerabile. Sdegnato, dà loro due ordini: “Lasciate che i bambini vengano a me. Non glielo impedite”. Chi ha insegnato loro ad agire in maniera così contraria al suo Spirito? Sono proprio i piccoli, deboli e indifesi, i primi che devono avere aperto l’accesso a Gesù.

La ragione è molto profonda perché obbedisce ai disegni del Padre: “A chi è come loro appartiene il Regno di Dio”. Nel Regno di Dio e nel gruppo di Gesù, quelli che molestano non sono i piccoli, ma i grandi e i potenti, quelli che vogliono dominare ed essere i primi.

Il centro della sua comunità non deve essere occupato da persone forti e potenti che si impongono agli altri dall’alto. Nella sua comunità c’è bisogno di donne e di uomini che cercano l’ultimo posto per accogliere, servire, abbracciare e benedire i più deboli e bisognosi.

Il Regno di Dio non si diffonde a partire dall’imposizione dei grandi ma dall’accoglienza e difesa dei piccoli. Dove i piccoli diventano il centro dell’attenzione e della cura, lì sta arrivando il Regno di Dio, la società umana che il Padre vuole.

ACCUEILLIR LES PETITS
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’épisode semble insignifiant. Il renferme cependant une toile de fond d’une grande importance pour les disciples de Jésus. D’après le récit de Marc, des gens essaient de rapprocher de Jésus des enfants, filles et garçons, qui jouent par là. La seule chose qu’ils cherchent c’est que cet homme de Dieu puisse les toucher pour leur communiquer quelque chose de sa force, de sa vie. C’était vraisemblablement une croyance populaire.

Les disciples se sentent dérangés et essaient de l’empêcher. Ils tentent d’élever un mur autour de Jésus. Ils s’attribuent le pouvoir de décider qui sont ceux qui peuvent accéder à Jésus ou pas. Ils s’interposent entre lui et les plus petits, fragiles et nécessiteux de cette société-là. Au lieu de faciliter leur accès à Jésus, ils constituent un obstacle.

Ils ont déjà oublié le geste de Jésus qui, quelques jours auparavant, a mis un enfant au milieu du groupe, afin qu’ils apprennent bien que ce sont les plus petits qui doivent être le centre de l’attention et du soin de ses disciples. Ils ont oublié comment Jésus l’a embrassé devant tous, les invitant à l’accueillir en son nom et avec sa même affection.

Jésus s’indigne. Il trouve intolérable le comportement de ces disciples. Fâché, il leur donne deux ordres : « Laissez les enfants venir à moi. Ne les en empêchez pas » Qui leur a appris à agir d’une façon aussi contraire à son Esprit? Ce sont justement les petits, les faibles et sans défense qui doivent, en premier, avoir l’accès ouvert à Jésus.

La raison en est très profonde car elle obéit aux desseins du Père : « C’est à ceux qui leur ressemblent qu’appartient le règne de Dieu » Ce ne sont pas les plus petits (ceux) qui dérangent dans le règne de Dieu et dans le groupe de Jésus, mais les grands et les puissants, ceux qui veulent dominer et être les premiers.

Le centre de sa communauté ne doit pas être occupé par des personnes fortes et puissantes s’imposant aux autres d’en haut. Sa communauté a besoin d’hommes et de femmes qui cherchent la dernière place afin d’accueillir, de servir, d’embrasser et de bénir les plus faibles et nécessiteux.

Ce n’est pas parce que les grands l’imposent que le règne de Dieu se répand, mais parce que les petits sont accueillis et défendus. Là où ceux-ci deviennent le centre d’attention et de soin, là est en train d’arriver le règne de Dieu, la société humaine voulue par le Père.

THE KINGDOM OF HEAVEN IS THEIRS
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

This gospel incident seems quite trivial, but it is very important if we really want to understand Jesus’ kingdom of heaven. Mark’s story tells us about how some people were bringing their children to Jesus, “for him to touch them.” His fame as a prophet had already spread about the region, and they wanted their children to be blessed by His divine strength. Such was His popularity.

The disciples, on the other hand, were annoyed and were trying to keep them at a distance. They acted as bodyguards around Jesus, as if they had the authority to decide who could get to Jesus or not. They stood as a barrier between Him and the little ones, the nameless or little known in the crowd. Instead of helping them to come to Jesus, they blocked their way and kept them at a distance.

Evidently, those disciples had already forgotten how Jesus, a few days earlier, had himself invited a little child to stand in front of a group. He then told them that the kingdom of heaven belongs to people like that child. Jesus wanted his disciples to pay special attention and take special care to them. The disciples had forgotten how Jesus embraced the child, and invited everyone to take care of them.

That’s why Jesus was definitely annoyed, “indignant”, and ordered them “to let the little children come to him;” “do not stop them!” How could they have act in a manner so contrary to His Spirit? As Jesus had always said, the little ones, the poor and the least of society were to be first ones to be sought and be taken care of.

The reason for this preference was ultimately his Father’s wish: “It is to such as these that the kingdom of God belongs.” In his Father’s kingdom, as well as in Jesus’ company, children are never unwelcome. We cannot say the same about the rich and the powerful, or those who want to dominate and be first at every banquet.

The heart of every Christian community must be formed not exactly by the famous and powerful who can rule over the rest from the top. A real community needs men and women who seek the lowest places and are willing to help others, serve, embrace and bless the weak and the needy.

The kingdom of God will never spread by the power and influence of the rich and famous, but by welcoming the poor and the little ones. It is only when these little ones of society become the centre of attention and concern of the Christian community that the Kingdom of God will become present – a just society in which everyone is equally welcome.

TXIKIAK ONARTU
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Pasadizo honek gauza ezdeusa ematen du. Halere, inportantzia handiko hondoa du Jesusen jarraitzaileentzat. Markosen kontakizunaren arabera, zenbait jendek Jesusengana eraman nahi ditu han inguruan jolasean ari diren haur batzuk. Jende horrek nahi duen gauza bakarra Jesusek uki ditzan da, bere indarrez eta bere biziaz apur bat kutsa ditzan. Itxuraz, uste herrikoia zen hori.

Ikasleei gogaikarri gertatu zaie hori, eta saihestu egin nahi dituzte haurrak. Hesia eratu nahi dute Jesusen inguruan. Beren buruari egotzi nahi diote Jesusengana zein iritsi eta zein ez erabakitzeko ahala. Jesusen eta txikienen, ahulenen eta gizartean premiarik handiena dutenen artean jarri dira berak. Jesusengan iristea erraztu ordez, zaildu egin dute.

Ahaztu egin dira jada Jesusen keinuaz, egun batzuk lehenago taldearen erdian Jesusek haur bat jarri izanaz, ikas dezaten ezen txikienek izan behar dutela ikasleen arduraren eta arretaren erdigune. Ahaztu egin dira guztien aurrean haurra besarkatu duela, gonbidatu dituelarik bere izenean eta bere txera beraz halakoak onar ditzaten.

Hori ikusirik, haserretu egin da Jesus. Ikasleen portaera hori jasanezina du. Eta, haserre, bi agindu hauek eman dizkie: «Utzi haurrei nigana hurbiltzen. Ez eragotzi». Zeinek irakatsi die, ordea, Jesusen Espirituaren hain kontrakoa den era horretan jokatzen? Hain juxtu, txikiak, makalak eta babesgabeak dira Jesusengana hurbiltzeko aukera izan behar duten lehenengoak.

Oso sakona da arrazoia; Aitaren asmoari dagokiona izaki: «Horiek bezalako direnena da Jainkoaren Erreinua». Jainkoaren erreinuan eta Jesusen taldean, txikiak ez, baizik handiak eta boteretsuak dira gogaikarri, hau da, dominatu eta lehenengo izan nahi dutenak.

Elkartearen erdigunea ez du bete behar jende indartsu eta boteretsuak, gainerakoei goitik behera begiratzen dienak. Aitzitik, Jesusen elkartean honelako jendea behar da: azken postuaren bila dabilena ahulenak eta premia handienekoak onartzeko, zerbitzatzeko, besarkatzeko eta bedeinkatzeko.

Hain zuzen, Jainkoaren erreinua ezin zabaldu da handien gogo-ezarpenaz, baizik txikiak onartuz eta defendatuz. Azken hauek arduraren eta arretaren erdigune direnean, hor ari da garatzen Jainkoaren erreinua, Aitak gogoko duen gizartea, alegia.

ACOLLIR ELS PETITS
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’episodi sembla insignificant. No obstant això, amaga un rerefons de gran importància per als seguidors de Jesús. Segons el relat de Marc, alguns proven d’apropar a Jesús uns nens i nenes que corren per allà. L’únic que busquen és que aquell home de Déu els pugui tocar per a comunicar-los un xic de la seva força i de la seva vida. Pel que sembla, era una creença popular.

Els deixebles es molesten i intenten impedir-ho. Pretenen establir un clos al voltant de Jesús. S’atribueixen el poder de decidir qui pot arribar fins a Jesús i qui no. S’interposen entre ell i els més petits, fràgils i necessitats d’aquella societat. En comptes de facilitar el seu accés a Jesús, l’obstaculitzen.

Ja s’han oblidat del gest de Jesús que, uns dies abans, va posar en el centre del grup un nen perquè aprenguin bé que són els petits els qui han de ser el centre d’atenció i cura dels seus deixebles. S’han oblidat de com va abraçar-lo davant de tots, convidant-los a acollir-los en el seu nom i amb el mateix afecte.

Jesús s’indigna. Aquell comportament dels seus deixebles és intolerable. Enfadat, els dóna dues ordres: "Deixeu que els infants vinguin a mi. No els ho impediu". Qui els ha ensenyat a actuar d’una manera tan contrària al seu Esperit? Són, precisament, els petits, els febles i els indefensos, els primers que han de tenir obert l’accés a Jesús.

La raó és molt profunda ja que obeeix els designis del Pare: "el regne de Déu és dels qui són com ells." Al regne de Déu i en el grup de Jesús, els qui molesten no són els petits, sinó els grans i els poderosos, els que volen dominar i ser els primers.

El centre de la seva comunitat no ha d’estar ocupat per persones fortes i poderoses que s’imposen als altres des de dalt. En la seva comunitat es necessiten homes i dones que cerquen l’últim lloc per acollir, per servir, per abraçar i beneir els més febles i necessitats.

El regne de Déu no es difon des de la imposició dels grans sinó des de l’acolliment i la defensa dels petits. Allà on aquests es converteixen en el centre d’atenció i cura, és on hi està arribant el regne de Déu, la societat humana que vol el Pare.

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EL FORUM DE PASTORAL CON JÓVENES SIGUE EN CONTACTO
Se renueva en forumpj.org
COMISIÓN DE COMUNICACIÓN DEL FÓRUM DE PASTORAL CON JÓVENES

ECLESALIA, 28/09/09.- El Fórum de Pastoral con Jóvenes nació con el objetivo de animar e impulsar el trabajo en red, en comunión de todos aquellos que actualmente trabajamos con jóvenes en Pastoral.

Desde los inicios, el FPJ quiso ser esencialmente eclesial y fomentar la comunión desde la base; de ahí que se apostara por la iglesia local, por lo diocesano, por los equipos locales para su convocatoria y puesta en marcha.

Jóvenes muy diferentes, no sólo en procedencia, sino en sensibilidades y carismas pudieron “encontrarse” en la celebración del los días del FPJ en noviembre del 2008.

El mayor reto fue, y lo sigue siendo, que lo vivido no se quedara en el evento concreto de la celebración, sino que fuera el inicio de un trabajo en red, en “comunión”, en conocimiento mutuo desde lo local a lo nacional.

Han pasado meses desde que este evento tuvo lugar; lo vivido, lo generado, lo conocido queda en cada cual y en la vida que se está moviendo alrededor de este “espíritu del FPJ”. Pero la forma de trabajar - en red, dando protagonismo a los jóvenes, integrando realidades de iglesia en un trabajo de comunión, alentando nuevas vocaciones evangelizadoras... - hoy más que nunca es necesaria. Seguimos viendo necesario seguir reflexionando juntos sobre los jóvenes y la pastoral, cómo estamos dando respuestas a sus necesidades, cómo afrontamos la formación de agentes de pastoral, como seguimos compartiendo iniciativas, actividades, intereses, preocupaciones y vida.

Para seguir en contacto, enlazándonos y compartiendo vida, se ha creado la nueva web del Forum de Pastoral con Jóvenes con una nueva estructura, más recursos, más participación y con una clara vocación de servicio para todos los agentes de pastoral con jóvenes. Dicha web vio la luz el pasado 24 de septiembre.

A partir de las 10 palabras que dieron forma al libro publicado en el FPJ (José Mª Bautista (ed) “10 palabras clave sobre pastoral con jóvenes”, Editorial Verbo Divino, 2008, Estella –Navarra-) y sin perder las intuiciones de la web inicial, se ha generado una estructura ágil y versátil que incluye nuevos contenidos, noticias, recursos, reflexiones, enlaces, etc. Y sobre todo la posibilidad de participar.

Repasando las 10 palabras, si conocéis el libro os resultarán muy familiares, hacemos a continuación una sencilla descripción de los contenidos y secciones:

COMUNIDAD: en esta palabra encontramos un poco de todo, es la carta de presentación donde se narra la historia del FPJ, se recogen los documentos, la videoteca y fotos, se dan las información para contactar y permanecen activos los apartados para las adhesiones al manifiesto del FPJ, lo dicho un poco de todo.

IDENTIDAD: es el apartado dedicado al MANIFIESTO del FPJ, el texto que resume los principios del espíritu del FPJ y, que presentado de forma creativa, permite dejar comentarios, incluir imágenes, materiales en relación con él. El fin de esta sección es profundizar en este espíritu de comunión.

CUERPO: quiere ser la sección de noticias, sencillas pero vivas, de lo que suceda en torno a la pastoral con jóvenes en toda la geografía española y que seguirá las noticias de la Jornada Mundial de Juventud de 2011.

FUTURO: este apartado tiene como objetivo crear una cartelera actualizada de actividades, proyectos, eventos para jóvenes y con jóvenes en Pastoral, a la que podamos acudir para conocer, compartir, informarnos, etc. Aparecen las referencias a las diócesis, localidades, parroquias, movimientos...para poder contactar, participar, conocer...

ACOMPAÑAMIENTO recoge información actualizada de todas las iniciativas formativas, cursos, másters, etc. en relación con el acompañamiento personal y espiritual que se estén convocando en España.

INTERIORIDAD contiene informaciones actualizadas para encontrar “momentos de tiempo interior”: lugares, comunidades, monasterios, parroquias... que organizan habitualmente oraciones y celebraciones abiertas para jóvenes, sitios webs con recursos y propuestas espirituales, libros y materiales que nos ayuden a crecer desde el interior en Dios.

JESUCRISTO: sección que recoge un testimonio semanal de jóvenes y adultos sobre Jesucristo, asociando al texto escrito imágenes, vídeos y canciones que el autor del testimonio quiere compartir. En este apartado también se incluye la posibilidad de comentar y aportar nuestra reflexión.

PROCESOS: este apartado reúne una selección de materiales actuales y en distintos formatos que tengan relación con la Pastoral con jóvenes. Clasificadas en distintos categorías y temas es una escaparate interesante para encontrar recursos concretos y prácticos.

SOLIDARIDAD es el apartado del compromiso que reúne las campañas y actividades en vigor donde la solidaridad es el nexo de unión, además ofrece reflexiones y materiales para pensar, así como enlaces interesantes sobre el voluntariado.

EN RED por último esta palabra que no tiene sección única, pero que nos abre a tres sugerentes recursos: las redes sociales en las que está presente el FPJ, una selección clasificada por temas de enlaces de internet y un espacio donde se compartirán experiencias de trabajo en red que se han generado a raíz del espíritu del Fórum.

Además, para agilizar la búsqueda de información en la portada se puede visualizar un mapa de las diócesis españolas dónde se localizan las informaciones más cercanas a nuestra realidad y un calendario.

Os invitamos a visitarla y a dejar vuestra aportación. La nueva www.forumpj.orgquiere ser puente y vehículo de unión entre todos los que seguimos creyendo en una pastoral con jóvenes capaz de generar “Vida y una vida en abundancia”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

agallas

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LA POBREZA, EL PODER Y LA CONCIENCIA…
THELMA MARTÍNEZ, teresiana, thelmastj@yahoo.com.mx
NICARAGUA.

ECLESALIA, 24/09/09.- La pobreza se nos mete en las venas… nos enferma y nos denigra. Nos oprime desde dentro y nos oprime desde fuera. Aunque, cuando nos oprime desde fuera, es más llevadera.

Cuando la pobreza se nos mete en la cabeza, en los pies, en las manos, en la mirada y en el corazón, nos nubla la conciencia. Nos hace sentir menos y nos pone al frente del más dañino de todos los espejos: los demás en comparación con nosotros, los pobres…

Entonces viene el poder a terminar de arruinarlo todo…

Y los pobres nos acercamos al que puede más porque esperamos que nos dé algo de lo mucho que tiene: su dinero, su influencia, su prestigio, su inteligencia, su belleza, o, simplemente, su cariño y preferencia. Y los pobres nos alzamos así al poder sobre nuestros semejantes, los otros pobres con los cuales, sin querer, también competimos. Los que se quedan abajo, se quedan tristes… deseando estar en el lugar que ocupamos los de arriba, los preferidos del jefe…

Y si la pobreza se nos mete en la cabeza, no valen los títulos universitarios que saquemos para “mejorar en la vida”, o los bienes personales ni las riquezas que después logremos (si las llegamos a tener). Porque siempre nos vamos a estar pensando como pobres… siempre nos vamos a creer menos que los demás… siempre vamos a estar compitiendo con aquellos que están cerca del poder. Siempre estaremos pensando en función de lo que no tenemos y quisiéramos tener… o, si llegamos al poder o al “éxito”, nos vamos a olvidar de lo que una vez no tuvimos… de lo que fuimos: pobres. Porque sentiremos vergüenza del recuerdo…

Si se nos mete en los pies, la pobreza nos hace haraganas… y miedosas… Y aprendemos a caminar detrás de los pasos de aquellos a quienes consideramos mejores… y nos detenemos con cada nuevo obstáculo. Y damos pasos de hormiga en aquellos lugares anchos, donde podríamos correr y hasta volar, porque no nos terminamos de creer que estamos ahí precisamente para correr o para volar. Y si no nos mete miedo la pobreza en los pies, nos hace mañosos… porque entonces buscamos siempre cómo aventajar al que viene detrás de nosotras, correr despacio, en zig-zag, nunca de frente, buscando cómo ponernos en lugares donde saquemos ventaja, donde nos arrimemos al poder y al bienestar, aunque eso signifique hacerle trampa a los otros. Pero… “tenemos que sobrevivir”, y aquí se trata de la ley del más fuerte…

Cuando la pobreza se nos mete en las manos, nos ata… Nos amarra y nos desfigura las manos. Nos inutiliza. Porque pensamos que es poco o nada lo que somos capaces de hacer. O nos hace sirvientas de las personas que ostentan poder, dinero o influencias. Nos volvemos serviles e intentamos contentar todo el tiempo a quien está en un “rango” superior al nuestro. Porque tenemos miedo que nos quiten el trabajo… ese trabajo que nos da de comer todos los días (si es que lo tenemos). Así, sin querer y sin que nos demos cuenta, la pobreza nos hace mendigas… y nuestras manos atadas se liberan sólo para ser extendidas para pedir… dinero, favores, privilegios, cariño, aprobación y compasión.

Si se nos mete en los ojos, la pobreza nos hace ciegas. No sabemos vernos por dentro, ni descubrir nuestras capacidades, oportunidades y espíritu de lucha. Sólo vemos lo que NO tenemos… y lo comparamos con lo mucho que otros tienen. Nos entra la tristeza… y la rabia. Y tampoco miramos a nuestro alrededor. No nos damos cuenta de que hay otras personas que están en peores condiciones y que, tal vez, podrían necesitar de nuestra solidaridad. Miramos con desconfianza, con la mirada turbia porque pensamos mal de los demás… porque en el fondo también pensamos mal de nosotros mismos.

Pero cuando nos conquista el corazón, estamos liquidadas… porque la pobreza conquista nuestras ganas. Y lo peor de todo, nos hace amarla, desearla y buscarla. Es una contradicción tremenda: por un lado, no queremos la pobreza porque nos hace sufrir. Por otro, amamos sentirnos víctimas… pobres, limitadas, excluidas. Y le echamos la culpa a los ricos del mundo, a los que tienen poder, a los que son “mejores” que nosotros, los pobres Pobres…

Y si la pobreza nos llega al corazón, nos nubla la conciencia. Ya ni siquiera somos capaces de decir quién somos… ni de dónde venimos, ni sabemos hacia dónde vamos. La sociedad no nos importa, porque ella misma tiene la culpa de que seamos pobres. Y los ricos nos pisotean sin que nosotros nos demos cuenta, o si nos damos cuenta, no protestamos, pues no hay nada qué hacer… Y los otros pobres son nuestros iguales hasta que nos hacen competencia y se quieren meter en nuestro camino y quitarnos las migajas a las cuales, por ser más pobres, tenemos derecho. Y si el sistema nos oprime no opinamos, y si opinamos y luchamos es porque los líderes nos lo dicen. Y así se nos pasa la vida diciéndonos que somos pobres, y que no es justo, y que pobrecitos nosotros que somos pobres, y que quiero quedar bien con el patrón, la jefa y los dueños. Pero también pisoteo a los otros pobres que están debajo de mí… Cuando la pobreza se nos mete en la conciencia, ni siquiera nos damos cuenta de fuimos nosotras mismas quienes entregamos nuestra propia dignidad, a cambio de un “bienestar”, y nos volvimos objeto de uso y de consumo de quienes ostentan un poder opresor.

Y todo esto, sin darnos cuenta… porque no fuimos capaces de despertarnos la conciencia.

Al final, pienso que el problema no es pasar hambre o angustia por las deudas… El problema es quedarse siempre en el hambre y en la angustia, y aprender a estirar la mano para pedir clemencia a los que tienen o pueden más… o no creer que pueda caminar con la misma dignidad que mi jefa, aunque no ande una ropa tan buena o mi porte no sea “distinguido”… El problema es creer que su dignidad depende de su cargo, de su dinero, de su preparación profesional, de su apellido o de su distinción… y no de su ser PERSONA… tan digna y tan semejante a mí… y a todos los seres humanos de este mundo.

El problema es el miedo que nos oprime… porque con ese mismo miedo nos volvemos opresoras y reproductoras de pobreza…

El problema es que ni siquiera tenemos conciencia de que la humanidad no podemos dividirla más por los “estratos sociales”… porque esa división no fue pensada por el Creador. Y porque este es un pensamiento absurdo… ilógico. Basta vernos unos frente a otros, y darnos cuenta de que somos hechos con la misma materia…

El problema no es ser pobre… sino que la pobreza se nos meta en las venas y nos envenene la sangre, y nos haga seres inferiores (porque nos vivimos comparando con los demás).

La pobreza no está sólo en la casa… en la cartera vacía ni en el fogón apagado porque no hay nada para cocinar. La pobreza está en el alma humana… en la mendicidad de nuestras relaciones y en la mezquindad de nuestros deseos.

Los pobres no sólo somos los que no tenemos dinero…

Los pobres somos los que no nos creemos gente.

Hasta que dejemos de pensar como pobres… entonces seremos, por fin, seres libres. Y ningún sistema nos podrá aplastar, porque la liberación la llevaremos por dentro, y se nos saldrá por los poros en cada uno de nuestros actos. En ese momento ya no nos pensaremos como ricos o pobres, sino simplemente, como seres humanos… Sólo entonces tendremos las agallas para ponernos de pie y enfrentar a este sistema opresor… y decir un “basta” a la injusticia. Sólo entonces tomaremos conciencia de nuestra igualdad, y nos uniremos entre todos los seres humanos, pobres y ricos, que queramos luchar por un mundo justo. Un mundo donde no haya espacio para las diferencias, porque son ilógicas… inhumanas e incivilizadas.

Cuando seamos libres desde dentro, nos liberaremos también desde afuera.

Y la pobreza habrá salido ya de nuestras cabezas, pies, manos, miradas, corazón y conciencia… y todas las personas tendremos el mismo poder creador…

Ese poder libertador que nos fue entregado desde el inicio de la historia de la humanidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

nos iluminan

nos iluminan

GALILEO GALILEI
JUAN YZÚEL, juan@ciberiglesia.net
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 21/09/09.- Estamos celebrando el Año Internacional de la Astronomía al conmemorarse que en el año 1609 Galileo Galilei apuntó por primera vez al cielo con un telescopio. Fue el comienzo de 400 años de descubrimientos que aún continúan.

Me gusta tener mi propia galería de cristianos ilustres, que no sólo incluye a algunos santos de mi particular devoción, sino a hombres y mujeres que han vivido en medio de la polémica o cuyas vidas no siempre han sido ejemplares, pero que están iluminadas por la dignidad especial que concede a una persona el haberse dejado la piel por ser consecuente con su conciencia. Hay muchos cristianos de a pie que pueden estimularnos en nuestra lucha diaria por ser fieles al evangelio en el siglo XXI. Entre ellos está Galileo Galilei, investigador y buscador de la verdad, condenado por la Iglesia y reconocido luego como uno de sus hijos ilustres.

Galileo es un paradigma para nosotros ante esta efervescencia de la investigación científica y de los cambios sociales que vivimos. Nos impresiona su legado principal, que fue la puerta de grandes avances en la comprensión del cosmos. Pero no es menos importante su itinerario espiritual y de fe.

Es difícil conocer cómo vivió Galileo esa condena de su obra y sus descubrimientos. Todavía influenciados por esa falsa leyenda del "eppur si muove" (‘y sin embargo se mueve’), frase que se atribuye a Galileo al pronunciar la fórmula de abjuración que le impuso el Santo Oficio, es preciso descubrir al hombre real. ¿Cuál fue su reacción íntima, cómo respondió interiormente al Señor desde su arresto domiciliario, cómo encajó el abandono o la traición de antiguos amigos y benefactores tras la sentencia de la Inquisición?

No todos renegaron de él. Casi ciego y necesitado de ayuda, un hombre de la talla de San José de Calasanz envió a vivir con él a dos escolapios que le asistieran en sus trabajos y aprendieran de su sabiduría. Es un ejemplo de que no todos los católicos de entonces vieron con buenos ojos aquella condena.

También existen hoy "galileos" en la Iglesia, silenciados, condenados, apartados de la docencia o la pastoral... Galileo y su historia nos iluminan, tanto para pensarnos dos veces cuando condenamos a alguien cuanto para vivir con paciencia y confianza en el Padre ante el castigo injusto o ayudar al silenciado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).