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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

publicaciones 31/12/09

publicaciones 31/12/09

PUBLICACIONES RECIBIDAS EN ECLESALIA
Diciembre 2009
REDACCIÓN de ECLESALIA
MADRID.

ECLESALIA, 31/12/09.- Títulos llegados a nuestra redacción durante los últimos meses, como novedades editoriales, reediciones o por envío de los autores. La presentación de publicaciones en esta sección pretende ser un servicio informativo para las suscriptoras y suscriptores de Eclesalia Informativo sobre distintas ofertas bibliográficas, discográficas y videográficas.

(consultar envío... o escribir a eclesalia@eclesalia.net)


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2 domingo después de Navidad Juan 1, 1-18
RECUPERAR A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 30/12/09.- Los creyentes tenemos múltiples y muy diversas imágenes de Dios. Desde niños nos vamos haciendo nuestra propia idea de él, condicionados, sobre todo, por lo que vamos escuchando a catequistas y predicadores, lo que se nos transmite en casa y en el colegio o lo que vivimos en las celebraciones y actos religiosos.

Todas estas imágenes que nos hacemos de Dios son imperfectas y deficientes, y hemos de purificarlas una y otra vez a lo largo de la vida. No lo hemos de olvidar nunca. El evangelio de Juan nos recuerda de manera rotunda una convicción que atraviesa toda la tradición bíblica: «A Dios no lo ha visto nadie jamás».

Los teólogos hablamos mucho de Dios, casi siempre demasiado; parece que lo sabemos todo de él: en realidad, ningún teólogo ha visto a Dios. Lo mismo sucede con los predicadores y dirigentes religiosos; hablan con seguridad casi absoluta; parece que en su interior no hay dudas de ningún género: en realidad, ninguno de ellos ha visto a Dios.

Entonces, ¿cómo purificar nuestras imágenes para no desfigurar de manera grave su misterio santo? El mismo evangelio de Juan nos recuerda la convicción que sustenta toda la fe cristiana en Dios. Solo Jesús, el Hijo único de Dios, es «quien lo ha dado a conocer». En ninguna parte nos descubre Dios su corazón y nos muestra su rostro como en Jesús.

Dios nos ha dicho cómo es encarnándose en Jesús. No se ha revelado en doctrinas y fórmulas teológicas sublimes sino en la vida entrañable de Jesús, en su comportamiento y su mensaje, en su entrega hasta la muerte y en su resurrección. Para aproximarnos a Dios hemos de acercarnos al hombre en el que él sale a nuestro encuentro.

Siempre que el cristianismo ignora a Jesús o lo olvida, corre el riesgo de alejarse del Dios verdadero y de sustituirlo por imágenes distorsionadas que desfiguran su rostro y nos impiden colaborar en su proyecto de construir un mundo nuevo más liberado, justo y fraterno. Por eso es tan urgente recuperar la humanidad de Jesús.

No basta con confesar a Jesucristo de manera teórica o doctrinal. Todos necesitamos conocer a Jesús desde un acercamiento más concreto y vital a los evangelios, sintonizar con su proyecto, dejarnos animar por su espíritu, entrar en su relación con el Padre, seguirlo de cerca día a día. Ésta es la tarea apasionante de una comunidad que vive hoy purificando su fe. Quien conoce y sigue a Jesús va disfrutando cada vez más de la bondad insondable de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

aquí y ahora

aquí y ahora

ESCUCHAR Y EXPERIMENTAR
Navidad 2009
Mª MAGDALENA BENNASAR, cym@espiritualidadintegradoracristiana.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 29/12/09.- Son días de bullicio, de compromisos, también de acusar más los males: las enfermedades, las ausencias; parece que se remueve el pasado porque son fechas para re-cordar que, como sabemos, es re-vivir las experiencias, que no siempre han sido fáciles, o que las sentimos distantes y añoramos y también idealizamos el pasado…

Algo así nos puede pasar con la realidad de fe que celebramos: a lo largo del Adviento se nos habla de la promesa de la llegada del Mesías, del que nos libera, del que nos trae la salud, esa salvación de los males, sobre todo emocionales, muchos de ellos causa de los físicos. De alguna manera llega Nochebuena y Navidad y podemos sentir que de nuevo, nada ha ocurrido, y la Liturgia no es que lo arregle mucho.

La añoranza del Mesías, del Amor, es patente en el mundo, en la sociedad, en nuestras vidas. Añorar es, diccionario en mano: recordar con pena la ausencia, privación o pérdida de alguien o algo muy querido.

Ojala esta Navidad no se quede en pena de ausencias…

La comunidad cristiana nos pone delante de los ojos textos que eran su ancla de salvación y sujeción ante cualquier embate, interno-emocional o externo-ambiental-social.

Deseo compartir ese texto de Isaías 62, 1-5 que encabeza el tiempo de Navidad. Te invito a que lo leas despacio, varias veces, subrayando en tu corazón-emociones, las palabras que te mueven por dentro. No tiene desperdicio. La comunidad sabe de las añoranzas de promesas y experiencias. La comunidad cristiana primitiva se encuentra sin Jesús, ahora sólo les queda el Cristo de la fe, y añora su amor humano, entre ellos, su llamarles por su nombre, su invitarles a salir a pescar, sus palabras de justicia para los más desafortunados, su trato, su gesto, su palabra, su olor, el tono de su voz, su mano en el hombro, su abrazo de ánimo, su danza con ellas y ellos, sus veladas y sobremesas escuchando, sobre todo esa experiencia personal que a cada una/o le levanta, le endereza, le devuelve las ganas de ver y de oír…

La comunidad añora a Jesús, le recuerda con pena y nostalgia y por eso ponen delante de sus ojos esos textos poéticos que les hacen entrar en contacto con la cueva interior, donde residen nuestras ausencias y añoranzas y donde nos resistimos a entrar porque duele y huele. Se nos olvida que el secreto de experimentar la justicia, la salvación, el Amor, está en conectar con mi cueva, entrar y adorar porque allí está el Amor, la niña/o, el dolor o ausencia que hará posible que El venga, llegue, nazca.

¿Cómo ocurrirá esto? Pues, a mí me ocurre cuando soy capaz de escuchar y experimentar desde mi cueva, que me llama por mi nombre, que yo (y la comunidad cristiana) soy su favorita, que lo que pesa no es el sentirme abandonada de tantos y tantas que me engañaron con su aparente amor, sino desposada por el Amor y la Justicia y eso produce alegría honda y ganas de compartir ese Amor y esa Justicia humilde y liberadora…

Cuando oigo esto en mi cueva, a pesar del dolor y olor… se hace de día, entra el sol que es El, por eso celebramos el 25 día de nacimiento del sol, y mi vida junto con la de la comunidad que lo experimenta es salvada de la eterna añoranza. Por eso entiendo que es aquí y ahora Navidad, aquí y dentro y porque trabajo ese dentro me sale, lo comparto y lo disfruto.

Feliz, no más nostalgia, feliz presente en tu cueva, escuchando la voz del Amado, y compartiendo esa calidad de justicia y solidaridad y evangelización. Os invito a danzar esa alegría de encontrar tu cueva Habitada. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.espiritualidadintegradoracristiana.com

colorido

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GLOBALIZAR EL AMOR
FELIPE MANUEL NIETO FERNÁNDEZ, párroco de Cristo Salvador, flipelolo@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 28/12/09.- Hace unos años cayó en mis manos un libro de Zigmunt Bauman titulado “Amor líquido”; la obra viene con un subtítulo de los que descorazonan, reza así: “Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos”. Bauman defiende que la moneda de cambio más poderosa del fenómeno de la globalización es la frenética dinámica de consumo y que la sociedad de mercado se ha encargado de transportarlo al mundo de nuestros vínculos personales, hasta el punto de degenerarlos al tratar al otro, ya sea amante o prójimo, como una mercancía más de la que te puedes desprender, desechar o desconectar con cierta facilidad.

Este análisis que se ofrece sobre el amor me deja inquieto e insatisfecho, sobre todo en estos días de Navidad donde tanto nos empeñamos en transmitir mensajes de paz y felicidad, no solamente a nuestros seres queridos, sino a todos nuestros semejantes. Convencido estoy de que celebrar el nacimiento de Jesús no es un mero recordar, sino que vienen en nuestro auxilio los efectos salvíficos de su primera venida: nuestro corazón se esponja, nos abandonamos a la esperanza y con María queremos que su Hijo entre en cada uno de nosotros para saberlo entregar a quién más lo necesite.

¿Cómo mantenerse firme en esta convicción? ¿Se puede seguir pensando que el amor “sólido” tiene alguna posibilidad? Creo sinceramente que sí, pero para ello hay que apostar por la globalización del amor afrontando desde la fe un triple desafío, para fortalecer el sentimiento común de que la humanidad es una familia que tiende a ser verdaderamente una.

No creemos solamente con el corazón, que siente, y la cabeza, que razona. También creemos con la imaginación y la fantasía. Sin ella no somos casi nada, con ella fortalecemos la esperanza y toma colorido la realidad. Es con ella y por ella como conseguimos acercarnos a lo que el mismo Jesús nos dice a través de su palabra. Él usó la imaginación para hablarnos del Reino cuando lo compara con una semilla (Mc 4, 26), con un tesoro escondido (Mt 13, 44), con un banquete (Mt 22, 2), con un amo que llega de sorpresa a su propiedad (Mt 24, 50)... Tenemos que aprender a usar la imaginación en toda la vida, para creer, para orar, para amar, para abrir el espíritu y no conformarnos con las pocas luces que, a veces, nos da el pensamiento a la hora de entender, para más tarde actuar en la realidad.

Por eso necesitamos ser creativos, pero no como una manera de ser "originales" en las "formas" que usamos para hacer visible a los hombres y mujeres de hoy que somos signos de lo que ha de venir, sino como un valor que puede hacer operativa la facultad de hacer esto mismo desde la imaginación, es decir, alcanzar desde ella un seguimiento creativo de Jesús que nos conduzca a transformar el mundo. La creatividad es un potencial extraordinario; nos permite ver que para acercar a la gente a Jesús quizá tengamos que abrir un boquete en el techo para que cure a un enfermo (Lc 5, 19), o derramar un frasco carísimo de perfume para que nos perdone (Lc 7, 37), o chillar aunque todos nos manden callar (Lc 18, 38), o incluso abrirnos, a empujones, paso para que todos puedan tocar a Jesús (Lc 8, 44).

Por último, audacia, o de otra forma más fuerte, atrevimiento, que es la capacidad para perderle el respeto a ciertos miedos que paralizan nuestra acción. Tenemos que alcanzar una presencia que nos haga desafiar la realidad como la insistente cananea con sus pretensiones (Mt 15, 27) o como el inoportuno vecino pidiendo pan a altas horas de la noche (Lc 11, 5). Osadía como la de Jesús que le condujo a la cruz por puro amor para con los más pobres, marginados y pecadores. Nuestra presencia en el mundo como bautizados, si quiere ser algo, tiene que convertirnos en audaces porque, si nos deja como estamos, e incluso, en mejor lugar a los ojos de los hombres, nuestro compromiso con el amor no va a pasar de “liquido”.

Una tarea, un tripe reto se nos presenta en estos días y siempre, ¿cómo conseguir ser signos visibles del reino para globalizar el amor? Por mi parte, sé que las Comunidades Cristianas no van a cejar en conseguirlo y en cierta medida lo adelantan con su compromiso en todas las áreas de formación, celebración y acción. ¡Feliz Navidad y “Sólido” Año Nuevo! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

con ecleSALia

con ecleSALia

ECLESALIA, 24/12/09.- Nos llega Navidad y después de anunciarla con tanta esperanza no podemos menos que estar alegres. Ante tantos que no tienen ni sitio para nacer, adoramos el misterio de la vida. “Dios con nosotros” en cada uno de ellos, en cada una de ellas. En los que no tienen sitio ni en la posada, ni en el sistema. No podemos menos que estar alegres porque tenemos esperanza, terca esperanza.

Os dejamos con la aportación que hicimos al último número de la revista “Imágenes de la Fe” (438, diciembre 2009). Juan Yzuel dirige este sencillo y jugoso monográfico titulado “La pastoral en Internet”. Nos dio cabida en las páginas que llevan por título “La red a través de sus protagonistas” y se lo agradecemos. Podíamos decir que en estas líneas contamos “la verdadera historia de Eclesalia”. A punto de cumplir diez años en la red, os deseamos con ellas un 2010 rebosante de paz y bien. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ecleSALia

www.eclesalia.net

Cristina Plaza y César Rollán. Madrid

Eclesalia Informativo nace con el siglo. El uno de septiembre de 2001 distribuimos el primer número con cerca de un centenar de ejemplares. Sin tinta ni papel, sin sello ni sobre y un remite centrado en una arroba.

Habíamos comenzado años atrás un servicio de información entre las comunidades cristianas de Madrid reunidas en la coordinadora Encomún. Desde la comisión de Realidad Eclesial enviábamos, por correo electrónico, noticias de las cosas de la Iglesia a los representantes de las comunidades. Su formato era el de “revista de prensa”. Más tarde se incluyó como una de las secciones de la revista digital Discípulos. Con el tiempo el número de personas que lo recibían fue aumentado considerablemente.

Nuestro servicio de información cobró autonomía con nombre propio en el 2001 y con ISSN un año después, pasando entonces a formar parte del número de publicaciones de carácter religioso del panorama internacional. En el 2009 dimos de alta nuestro archivo de suscripciones en la Agencia Española de Protección de Datos. Hoy llegamos a los cinco continentes con cerca de 10.000 suscripciones repartidas por todos los estados de vida y compromisos cristianos. Eminentemente católica y en español, nos reciben cristianos de otras confesiones y personas de distintos idiomas.

A eclesalia@eclesalia.net llegan los escritos inspirados y creativos de mujeres y hombres que nos piden su publicación. Apostamos por una Iglesia al aire del Espíritu, renovada y renovadora, con sabor a pueblo, Dios al fondo y Cristo en medio, nunca excluyente y siempre fraterna. Desde estos principios seleccionamos los artículos publicados.

A punto de cumplir los diez años, hoy somos en la redacción una familia con dos pequeños “becarios”. Desde esta realidad vamos discerniendo la vida. Tenemos nuestros propios trabajos con sus horas respectivas. Formamos parte de una comunidad cristiana y participamos en las movidas de varios colectivos cristianos. En los ratos libres damos vida al informativo. Suscripciones nuevas, alguna baja, correos devueltos, respuestas, reenvíos, eliminación de spam y preparación del artículo del día en poco más de una hora… si se puede. Cuando no se puede, pues nada, quizá mañana…

La gratuidad es otra de las características de nuestro servicio informativo. Nos hemos resistido a convertirnos en institución. Por ahora podemos hacerlo, podemos costear los gastos, podemos mantenernos de forma autónoma. Adquirimos, por tanto, una responsabilidad relativa. No tenemos obligación de mantener el servicio más allá de nuestras posibilidades. Al comienzo teníamos más tiempo para dedicarlo a ecleSALia y menos experiencia. Con el paso de los años vivimos intensamente la vida de familia que ocupa buena parte de nuestro tiempo y eso es una gran experiencia. Nuestra sensibilidad se enriquece, aunque la disponibilidad disminuya.

El futuro se nos presenta incierto y abierto. Con ecleSALia realizamos una labor de voluntariado, un trabajo pastoral escondido, una formación silenciosa. Su continuidad depende del interés de los que escriben y de la atención de los que lo reciben. No pretendemos mucho más, al menos por ahora.

En la Navidad del 2008 tuvimos que interrumpir nuestro servicio por problemas técnicos. Como en otras ocasiones, encontramos la solución de la mano de gente voluntaria que dedicó su tiempo y su esfuerzo a ayudarnos. No somos profesionales de nada técnico y todo lo vamos aprendiendo de manera autodidacta. En los últimos días de la Cuaresma de 2009 empezaron a resolverse las dificultades. Entonces mandamos un correo de prueba para ver si llegábamos… y recibimos centenares de respuestas entusiastas celebrando el regreso. Palabras de ánimo, de admiración, sentimientos de alegría, comunicaciones que expresaban la necesidad de vernos de nuevo en su “bandeja de entrada”. Llegaban a nuestro ordenador y nosotros las leíamos con calma mientras preparábamos la cena, estábamos pendientes del baño de los niños o recogíamos la ropa tendida. Nada que ver con la importancia que nos otorgaban. Nada que ver con la fragilidad de nuestra ecleSALia… pero muy relacionadas con el Espíritu que nos anima.

hogares

hogares

Sagrada Familia (c) Lucas 2, 41-52
¿QUÉ FAMILIA?
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/12/09.- Hoy es el Día de la familia cristiana. Una fiesta establecida recientemente para que los cristianos celebremos y ahondemos en lo que puede ser un proyecto familiar entendido y vivido desde el espíritu de Jesús.

No basta defender de manera abstracta el valor de la familia. Tampoco es suficiente imaginar la vida familiar según el modelo de la familia de Nazaret, idealizada desde nuestra concepción de la familia tradicional. Seguir a Jesús puede exigir a veces cuestionar y transformar esquemas y costumbres muy arraigados en nosotros.

La familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. Más aún. Lo decisivo no es la familia de sangre, sino esa gran familia que hemos de ir construyendo los humanos escuchando el deseo del único Padre de todos. Incluso sus padres lo tendrán que aprender, no sin problemas y conflictos.

Según el relato de Lucas, los padres de Jesús lo buscan acongojados, al descubrir que los ha abandonado sin preocuparse de ellos. ¿Cómo puede actuar así? Su madre se lo reprocha en cuanto lo encuentra: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús los sorprende con una respuesta inesperada: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre ?».

Sus padres «no le comprendieron ». Solo ahondando en sus palabras y en su comportamiento de cara a su familia, descubrirán progresivamente que, para Jesús, lo primero es la familia humana: una sociedad más fraterna, justa y solidaria, tal como la quiere Dios.

No podemos celebrar responsablemente la fiesta de hoy sin escuchar el reto de nuestra fe. ¿Cómo son nuestras familias? ¿Viven comprometidas en una sociedad mejor y más humana, o encerradas exclusivamente en sus propios intereses? ¿Educan para la solidaridad, la búsqueda de paz, la sensibilidad hacia los necesitados, la compasión, o enseñan a vivir para el bienestar insaciable, el máximo lucro y el olvido de los demás?

¿Qué está sucediendo en nuestros hogares? ¿Se cuida la fe, se recuerda a Jesucristo, se aprende a rezar, o sólo se transmite indiferencia, incredulidad y vacío de Dios? ¿Se educa para vivir desde una conciencia moral responsable, sana, coherente con la fe cristiana, o se favorece un estilo de vida superficial, sin metas ni ideales, sin criterios ni sentido último? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

consideramos

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POBREZA, CRISIS y NAVIDAD
COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES DE ZARAGOZA, jlardid@hotmail.es
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 22/12/09.- Las Comunidades Cristianas Populares de Zaragoza, queremos trasladar a la sociedad nuestra opinión sobre la situación actual, en que la pobreza y el futuro incierto afectan cada día a más personas, producto de una crisis que no sólo es financiera sino de todo un modelo económico. Lo hacemos en un marco navideño de luces y guirnaldas utilizadas como maquillaje para la crisis y manipulación de la esencia de la Navidad.

Consideramos que es necesario centrar la atención en las personas que están siendo victimas de las crisis. La situación económica afecta a toda la sociedad, pero de manera muy especial a quienes menos tienen, a las personas más desprotegidas. Ahí están quienes han perdido su empleo y no se resignan a vivir de subsidios; los inmigrantes, en los que se basa buena parte de nuestra calidad de vida, las mujeres, especialmente las que tienen cargas familiares e intentan sobrevivir desde la economía sumergida; los jóvenes, cegados cuales luciérnagas por los focos del consumo y la inmediatez, y hoy sufriendo el desempleo y la baja cualificación, que dificultará más su integración laboral y social.

Y otras personas que cada uno tenemos presentes, porque es importante que pongamos rostro a estas situaciones de precariedad vital. Un catorce por ciento de los aragoneses (185.769 personas) viven por debajo del umbral de la pobreza. Sólo este dato nos debería llevar a una seria reflexión, (y acción), sobre la sociedad que estamos construyendo.

Pero ni está es la única crisis ni la sufrimos solos. La “crisis financiera” no hace sino evidenciar otras crisis más profundas del actual modelo económico, sobre las que se quiere pasar de puntillas pero que condicionan la vida de miles de millones de personas (de hecho dos terceras partes de la humanidad viven en permanente crisis).Nos referimos a la crisis alimentaria, a la falta de agua potable, al despilfarro energético y a la sobreexplotación de los recursos de nuestro planeta.

Como muestra, ahí están los datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, según los cuales hemos conseguido un record vergonzante: este año hay en el mundo más personas hambrientas que nunca, serán más de 1.020 millones y mientras la ayuda humanitaria se sitúa actualmente en "un mínimo histórico", su nivel más bajo en 20 años.

Lo más sorprendente, e indignante, es que según ese organismo, con "menos del 1%" de las inyecciones económicas que han hecho los gobiernos para salvar al sistema financiero global, se podría resolver el desastre de millones de personas que son víctimas de la hambruna.

Estas crisis no son un hecho natural o casual. Son las consecuencias de una economía que en vez de centrarse en el beneficio de la sociedad y las personas ( que era su finalidad original), se ha centrado en la acumulación, en la riqueza en sí misma, en la especulación, sin importar las consecuencias personales, medioambientales o planetarias; creando una situación realmente injusta, para hoy y para el futuro. Un ejemplo: según la OCDE, entre 1995 y 2005, las empresas españolas aumentaros sus beneficios en un 73%; los costes laborales crecieron un 3,7%; y los salarios perdieron un 4% de poder adquisitivo.

Las Comunidades Cristianas Populares de Zaragoza, consideramos que este tiempo de Navidad es un buen momento para la reflexión y la acción. Como creyentes celebramos que Dios se hace presente en este mundo con una opción preferencial por los pobres (fue a unos pastores a quienes primero se les anunció y quienes acudieron a acompañar a Jesús, nacido en un simple establo). Hoy, esa opción por los pobres y sencillos, continúa siendo elemento central a la hora de abordar la situación de crisis.

No compartimos la actual deriva de la celebración de Navidad, como tiempo de consumo y despilfarro, expresión de ese modelo económico basado en el individualismo y el consumo desaforado; insostenible e injusto. Sólo hace falta ver la publicidad de algún centro comercial “Estas navidades no te prives de nada”, o “Lujo para todos”. De ahí la necesidad de revisar nuestra actitud ante la crisis y reafirmar nuestro compromiso con las victimas, pues parece que hay mucho interés en que realmente nada cambie.

En estos momentos es imprescindible, reflexionar y hacer propuestas, pensando en las causas que han generado la situación actual. No basta con operaciones de maquillaje. Se trata de salir de la crisis financiera, pero sin olvidar que el problema central es cómo resolver los problemas de la humanidad. Por ello las soluciones han de tener presente lo concreto y local, pero también al conjunto de la humanidad, desde una visión del bien común, de las personas de hoy y también de las que vendrán, y eso pasa por resituar el papel de la economía, dando prioridad al trabajo sobre el capital y a la economía real sobre la especulativa.

Navidad es tiempo de Esperanza, por eso queremos impulsar nuestras actuaciones para contribuir a lograr esa sociedad más justa, a la que aspiramos. Tenemos una responsabilidad como ciudadanos, de exigir soluciones pensadas globalmente, con actuaciones concretas, sin pérdidas de derechos. Es fundamental tomar conciencia de nuestro protagonismo socio-económico; y concebir la participación ciudadana como un derecho irrenunciable. La democracia económica no puede ser responsabilidad exclusiva de las instituciones públicas ni de los políticos. Nosotros y nosotras hacemos economía todos los días. Se trata de actuar en consecuencia con nuestros valores. Es con nuestro dinero, poco o mucho, en el que se sustentan determinadas prácticas bancarias que consideramos injustas y que es preciso cambiar.

Es tiempo de tejer alianzas, desde la responsabilidad social de las personas. Cada uno tiene su papel que desempeñar; es preciso volver a insistir en la participación ciudadana en las distintas organizaciones y plataformas sociales; pues la salida a la crisis o pasa por lo comunitario, lo social y la cooperación, o estaremos abocados a su repetición.

Desde Comunidades animamos a profundizar en otro estilo de vida y de consumo. Frente a la tentación de que nada cambie y siga la fiesta del consumo esta la opción de planteamientos más austeros y solidarios, “vivir sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”, pues mientras sigamos viviendo como vivimos, otros seguirán muriendo como mueren. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

traslado

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UNO DE TANTOS
‘El único rumbo válido es el seguimiento del evangelio’
JAVIER MENDOZA, mendozajimenez@apa.cnsr.es

ECLESALIA, 21/12/09.- Me dirijo a las 131 sacerdotes y religiosos con cargo pastoral en la diócesis de Guipúzcoa. También a la Dirección y Consejo de Redacción de Eclesalia que ha difundido a sus lectores habituales, entre los que me encuentro, el artículo titulado “Disconformidad y desaprobación. Ante la designación del nuevo obispo de la diócesis de Guipúzcoa".

Soy Javier Mendoza, Cristiano y antes que eso y mas importante, un ser humano, “uno de tantos”, vaya, que es lo mas bonito que se dijo de Jesús de Nazareth (Pablo de Tarso), que vino a salvar a todos, no sólo cristianos, no sólo curas, que los firmantes hablan de su “condición” de sacerdotes y religiosos de la diócesis de Guipúzcoa y de responsabilidad. Ya me gustaría una autodefinición un poco mas amplia, un poco mas abierta, un poco menos sectaria, un poco menos localista: en definitiva, un poco mas humilde, que humildad es andar en verdad (esto es de otro vasco, ese sí un número uno, Miguel de Unamuno, que no necesitó a otros 130 para manifestarse).

Sin otro ánimo que buscar la verdad y no la razón de las cosas (también de Unamuno, véase su diario íntimo) y en la certeza de que vosotros, sacerdotes y religiosos de la diócesis de Guipúzcoa sois hijos (¡esa si que es una buena condición!) y por tanto hermanos míos, os digo, con respeto, pero con firmeza, lo que sigue y que pretende responder al vuestra carta del pasado 14 de diciembre, punto por punto:

- El único rumbo válido es el seguimiento del evangelio, que no necesariamente coincide con la vida eclesial de vuestra diócesis. Y no quiero entrar en detalles de los que se puede escribir una enciclopedia mayor que el Espasa.

- La comunión es una base fundamental. Comunión con el ser humano, con la iglesia universal, a través de las comunidades y de sus pastores… algo un poquito mas grande que el sentir de “vuestra” (que parciales y sectarios estos planteamientos) iglesia diocesana y sus organismos pastorales (vaya, otra vez la jerarquía), que los organismos pastorales a que os referís no se refieren ni alcanzan a los “unos de tantos” que pueblan ese amado País Vasco o Euskadi, que a mí me gusta más llamar así.

- No es bueno juzgar conciencias, y juzgáis a Munilla de desafecto y falto de comunión con las líneas diocesanas. Otra vez las líneas vuestras. Tuvieron mas respeto, consideración y confianza en Jesús de Nazareth en El Salvador, cuando nombraron obispo a Monseñor Romero ¡Y quien lo iba a decir! ¡La que armó!

- Y digo monseñor Romero, donde puedo decir Arrupe (¡Otro vasco universal, que fuerte!) o Ellacuría (vasco tú, oye) o Tomás Moro (este, inglés, pero con un talante que parece de ahí). Incluso Pedro, si el primer Papa, un traidorazo a Jesús de Nazareth que obtuvo, de sus compañeros una segunda oportunidad ¿no? ¿O se había equivocado antes el Maestro? ¿No sabía que iba a salirle rana? Pero para eso hay que tener confianza y esperanza en que el espíritu actúa. No os olvidéis. Y es que sin El, no podemos hacer nada. De nada.

- Si la coherencia con vuestra líneas pastorales os lleva al empecinamiento en juzgar conciencias, si vuestra fidelidad al Vaticano II os lleva a adheriros a una línea pastoral sectaria, por favor y por amor a la Verdad, cambiad de línea pastoral. Esa no parece acorde con aquel que puso al hombre por encima del sábado y que se juntaba y disfrutaba con gentes de mal vivir y era criticado por ello. Hay que fastidiarse, que hay que leer las entrelineas del evangelio y entender que Jesús pisó poco el templo, la diócesis, las líneas pastorales de la época y el estilo habitual (menos mal, que si no hubiera sido así no estaríamos todos, Munilla, vosotros y yo mismo justificados por lo que somos y no por nuestros logros, líneas, fidelidades y otras jarandajas).

- Efectivamente ahora decís la verdad: no os va a falta el apoyo de tantos y tantos creyentes. El mío lo tenéis también. Pero no son momentos de incertidumbre, lo es la vida misma, que la creación entera “gime con dolores de parto”. Siempre. Y no sólo ahí. Mirad Chad, Somalia, Ruanda, Cuba… Os pido por favor que reconsideréis, que esperéis (contra toda esperanza, como Abraham) y que a la gente con vuestra entrega (sin duda es total) le añadáis un poco mas de aceptación, de diálogo, de esperanza, de confianza en Munilla, en el Espíritu. Así, siendo sal y luz alabarán a Dios.

Inicié esta reflexión diciendo lo que soy, cristiano de a pié, uno de tantos. A lo que añado mi amor por la Iglesia (pecadora, está claro), por ese maravilloso país, Euskadi, por su cultura, por tantos vascos ilustres y otros anónimos, en el fondo vascos, universales, que trascienden los límites de lo local y que lo que esperan, como agua de mayo son mensajes de ánimo, de esperanza y de confianza en el ser humano, sueño de Dios y a los que aburren los planteamientos tan cortitos como el que ahora os propongo rectifiquéis. Manifiesto finalmente mi simpatía por los que saben rectificar, cambiar el paso (hasta Jesús de Nazareth lo cambió con la Cananea, lo que le hizo crecer) y mis mejores deseos para Munilla, que si supera este trago, llegará. Sin duda llegará. Que la fonte está escondida. Es de noche, pero la fonte, mana. Sin duda. Es la fe en Jesús. A todos mucho ánimo.

Y a la Dirección y Consejo de Redacción de Eclesalia, mi apoyo, mi agradecimiento por la línea habitual y mi autorización de que se de la difusión que considere oportuna a esta carta abierta, que creo que recoge el sentir de muchos. Y ruego se de traslado al menos a Munilla, al que deseo acierto y todo lo demás para que el Señor le mire con el mismo cariño que miraba a ciegos, cojos... y les hacía sanar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Agur. Javier Mendoza