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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

aprendizaje

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LECCIONES DE LAS RUINAS
KOLDO ALDAI, coordinacion@foroespiritual.org
ZUBIELKI (NAVARRA).

ECLESALIA, 21/01/10.- Olfateamos con sus perros, arañamos con sus uñas el polvo de la destrucción, clamamos al mismo y limpio Cielo. Somos muchos a pie de las ruinas en Puerto Príncipe y alrededores. Las voces se van apagando bajo el peso inmenso de los escombros, voces llamadas a despertar en otros mundos, en otros firmes más seguros que no destartalan tsunamis, ni terremotos; en otras dimensiones donde los techos no crujen y el cemento es más liviano. Muchas voces bajo las toneladas de ruinas se han ido extinguiendo, pero a nosotros nos queda su eco, su recuerdo. A ese eco, que ya no es de este mundo, contestamos y prometemos que la tragedia no será en balde, que venceremos la distancia y el olvido, que venceremos el propio y hundido egoísmo.

Tras esos hilos de voz estamos buena parte de la humanidad. El peso de las ruinas, la magnitud de la destrucción nos han vuelto a unir, esta vez en un grado hasta el presente no conocido. La tragedia de Haití nos ha permitido sentirnos corazón con corazón en el socorro de los hermanos del país caribeño. Toca sacudir más que nunca nuestros bolsillos. Sólo cada quien sabe el techo máximo de su desembolso, a qué cifra puede aspirar, cuántos euros podrá poner en el volante bancario, dinero vital que será auxilio, agua, comida… para quienes han sufrido todos los azotes imaginables.

Siempre habrá quien sentencie el adverbio “tarde” desde cómodos micrófonos. En realidad nunca es pronto cuando hay corazones que aún laten bajo los escombros, pero hay obstáculos insalvables hasta que la excavadora se puede poner delante de la edificación en ruinas. Palés de ayuda internacional estaban ya sobre el terreno, cuando sólo habían pasado unas horas de la tragedia. No es tampoco la hora de la desconfianza. Olvidemos segundas intenciones con tanto dolor aún estallando. Obama no va a la isla a quedarse y sin embargo qué expliquen quienes vierten sospechas poco fundadas, cómo se mantiene un orden imprescindible, cómo se garantiza la seguridad, cómo se reparte una ingente ayuda humanitaria sin presencia de soldados.

Pese a la dureza y la magnitud del golpe, no convendrá olvidar que hay un aeropuerto desvencijado sobre el que no paran, aún con el riesgo de la maniobra, de aterrizar aviones de todas las naciones. Las más diversas banderas hondean en la gran explanada donde se ordenan los campamentos improvisados. El dolor por la devastación general ha traído ya su recompensa en forma de fortalecimiento de la unidad humana.

Naves solidarias de todo el mundo ponen rumbo a Puerto Príncipe. Aviones con sus panzas cargadas de esperanza aterrizan masivamente en el epicentro de la desgracia. Nuevamente es el sufrimiento lo que nos hace sentirnos humanidad. Son catástrofes de uno u otro signo las que nos hacen constatar en alguna medida “el somos uno”, “el juntos podemos”. ¿Así por cuánto...? ¿Hasta cuándo el aprendizaje entre las ruinas de desastres o batallas? Quizás es llegado ya el momento de ser proactivos en favor de la unidad humana y no sólo reactivos.

¿Y si por fin tomáramos la delantera al dolor? ¿Y si nos atreviéramos a sentirnos humanidad sin que ningún cataclismo azote ninguna costa, y si nos atreviéramos a hermanarnos sin que tristes titulares asalten las cabeceras de los medios…? ¿Y si nos atreviéramos a ser una huma-unidad sin sorteo de calamidades, sin que los cadáveres se agolpen en ninguna arena, en ningún asfalto...?

Mañana no sean tantos ecos acallados, tantos escombros para por fin hermanarnos. El mayor reto humano no es el cambio climático, por gravísimo que se manifieste este problema, el superior desafío lo sigue constituyendo la conquista de mayores cotas de unidad y armonía en la diversidad. A partir de una más permanente y estable colaboración será posible encarar nuestros retos globales más fácilmente. Es preciso atreverse. Se nos han dado todos los medios para empezar a fraguar el más elevado de todos los sueños, la fraternidad humana. Ya no es necesario pasar tantos trances para poder abrazar por fin el supremo ideal.

Las lecciones se desparraman entre los cascotes. Toda terrible experiencia colectiva otorga, cuanto menos, su aprendizaje. Ya aprendimos a arañar juntos los escombros, arañemos ahora también juntos el futuro para que los techos no se desmoronen y la miseria tampoco cunda bajo ellos. Arañemos juntos la aurora de una humanidad unida en el desastre, pero sobre todo unida en medio de la vida; juntos en las ruinas, juntos levantando las ciudades desplomadas, juntos testimoniando una nueva era de justicia y solidaridad por siempre en la tierra. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

caminando

caminando

3 Tiempo ordinario (B) Lucas 1, 1-4; 4, 14-21
EN LA MISMA DIRECCIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/01/10.- Antes de comenzar a narrar la actividad de Jesús, Lucas quiere dejar muy claro a sus lectores cuál es la pasión que impulsa al Profeta de Galilea y cuál es la meta de toda su actuación. Los cristianos han de saber en qué dirección empuja a Jesús el Espíritu de Dios, pues seguirlo es precisamente caminar en su misma dirección.

Lucas describe con todo detalle lo que hace Jesús en la sinagoga de su pueblo: se pone de pie, recibe el libro sagrado, busca él mismo un pasaje de Isaías, lee el texto, cierra el libro, lo devuelve y se sienta. Todos han de escuchar con atención las palabras escogidas por Jesús pues exponen la tarea a la que se siente enviado por Dios.

Sorprendentemente, el texto no habla de organizar una religión más perfecta o de implantar un culto más digno, sino de comunicar liberación, esperanza, luz y gracia a los más pobres y desgraciados. Esto es lo que lee. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor ». Al terminar, les dice: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír».

El Espíritu de Dios está en Jesús enviándolo a los pobres, orientando toda su vida hacia los más necesitados, oprimidos y humillados. En esta dirección hemos de trabajar sus seguidores. Ésta es la orientación que Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir a la historia humana. Los últimos han de ser los primeros en conocer esa vida más digna, liberada y dichosa que Dios quiere ya desde ahora para todos sus hijos e hijas.

No lo hemos de olvidar. La "opción por los pobres" no es un invento de unos teólogos del siglo veinte, ni una moda puesta en circulación después del Vaticano II. Es la opción del Espíritu de Dios que anima la vida entera de Jesús, y que sus seguidores hemos de introducir en la historia humana. Lo decía Pablo VI: es un deber de la Iglesia "ayudar a que nazca la liberación...y hacer que sea total".

No es posible vivir y anunciar a Jesucristo si no es desde la defensa de los últimos y la solidaridad con los excluidos. Si lo que hacemos y proclamamos desde la Iglesia de Jesús no es captado como algo bueno y liberador por los que más sufren, ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué Jesús estamos siguiendo?, ¿qué espiritualidad estamos promoviendo? Dicho de manera clara: ¿qué impresión tenemos en la iglesia actual?, ¿estamos caminando en la misma dirección que Jesús? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

generando

generando

CAMILLEROS
Le llevaron un paralítico, Mc 2, 1-12
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@wanadoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 18/01/10.- Si logramos meternos, como uno más, en los metros cuadrados de esta escena que nos propone el evangelio, lo mínimo que puede suscitarnos es un cierto agobio: había demasiada gente en aquellos metros cuadrados.

Jesús parece ser el centro de atención pues está hablando a los congregados. Pero de repente empiezan a notar movimiento en el techo de la habitación, divisan un boquete y por aquel agujero estrecho ven deslizarse un camastro con un hombre encima. Debieron quedarse perplejos. También Jesús observó con atención la escena, suspendiendo por unos momentos sus palabras al auditorio. La gente es estrujó más de lo que ya estaba, haciendo sitio a lo que bajaba del techo y ayudando en la operación.

Un nuevo foco de atención: el enfermo y los cuatro camilleros. De estos últimos ni siquiera podemos saber si lograron presenciar lo que sucedió después, pero como Jesús “vio la fe que tenían” los convirtió en el centro de su mensaje. Aquellos cuatro hombres, movidos por la compasión y no pudiendo sanar al enfermo, se pusieron en marcha para acercarle a la fuente de sanación: el propio Jesús.

Cuantas veces en la vida de cada uno hemos tenido que ser ayudados en nuestra propia sanación. Ha habido mediaciones en forma de camilleros que nos han movido para que pudiéramos recuperar la salud perdida. Y me estoy refiriendo a la salud espiritual. Si repasamos nuestra historia seguramente encontramos camilleros que se pusieron en marchar por nosotros para ayudar a que nos situáramos ante nuestra propia curación. El camillero no cura pero ayuda.

Es verdad que el enfermo tiene que dejarse hacer si no la situación es inamovible, pero también es verdad que los hay que no encuentran quien se implique y se complique en la vida del hermano y, sino, que se lo digan al de la piscina de Siloé…

Pero no acaba aquí la historia: aparecen en escena los maestros de la ley que siempre están como sin estar y suelen atribuirse la facultad de poner las pegas. Como la mirada de Jesús era de largo alcance, aunque éstos no abrieron el pico, percibió lo que estaban pensando: hay muchos gestos que son más explicativos que las propias palabras. Les preguntó directamente, es decir, les hizo centro de atención sin dejar que se escondieran en sus propios pensamientos: “¿Por qué pensáis así?”. Y sin detenerse más en ello, continuó generando vida que al fin es lo que significa que le perdonen a uno sus pecados.

Ojalá seamos camilleros unos de otros sin importarnos ni la expectación que se cree alrededor, ni las críticas o pegas que nos pongan los que sólo miran y dicen lo que hay que hacer sin mover un dedo.

A mí este evangelio siempre que lo leo me mueve a recordar a quienes una vez u otra en mi vida fueron atentos y sufridos camilleros y desde estas líneas quiero mostrarles mi agradecimiento. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

haití

haití

Haití se desploma
SACUDIR LA CONCIENCIA
Para concretar un gesto sólido de solidaridad con el pueblo haitiano
JULIN, casadelcaribe4@yahoo.es; 13/01/10, 06:27
PUERTO PRÍNCIPE (HAITÍ).

ECLESALIA, 14/01/10.- Solidarios, solidarias del Sicsal* y otros-as amigos-as: Ilesos, y tener que ver dolorosamente la desesperación de la gente indefensa e impotente. El terremoto se da hacia la 5.45pm, epicentro a 14 kms de Puerto Principe.

Además de varios edificios públicos, incluyendo Palacio Nacional y oficinas de la Minustah-ONU, ¿Quien cuantificara el desplome doloroso de casuchas maltrecha en estado de indigencia e intemperie que no han sido alcanzadas por cámara algunas?. Hablamos de las viviendas en los cinturones miserables tan frágiles "ellas" como el suelo-solar donde se construyen (quebradizo y accidentado), éstas, que progresivamente se van desplomando hoy, 13 de enero de 2010, tiene a sus moradores y moradoras deambulando en las calles después del impacto horroroso del fenómeno catastrófico.

Hasta el momento no se puede calcular ni hacer balance de los daños y destrucciones en Puerto Principe Capital, aunque algunas estimaciones hablan de unos 3,000 muertos y muertas.

A este servidor (que suscribe) le tocó contemplar la lucha desesperada de multitudes intentando sacar sus familiares atrapados y aplastados por los derrumbes y las piedras derribadas de las mismas montañas explotadas por obreros para extraer cal y materiales de construcción (nos referimos a los pueblitos ubicados en el trayecto de la carretera Puerto Principe - Malpasse RD) trayecto que recorrí desde el norte de Puerto Príncipe hasta el punto fronterizo bilateral (45 minutos) después de salir ileso del fenómeno.

Una vez atravesada la frontera, intenté comunicarme con el personal de las iglesias, oficinas y amistades de la solidaridad haitiana, primero para saber de su suerte y al mismo tiempo para emprender los contactos pro-asistencia solidaria. Hasta ahora no ha sido posible la comunicación telefónica, todas las redes quedaron cortadas, continuamos los esfuerzos por otra vía. Mañana, día 14, participaré en una reunión en Santo Domingo con un sector eclesiástico donde plantearemos la emergencia solidaria.

Se está a la expectativa que las autoridades del gobierno y organismos de socorros humanitarios diseñen lo antes posible programas y mecanismos de intervención para el rescate y reconstrucción de la infraestructura hecha escombro.

Por nuestra parte Casa del Caribe** queda a la disponibilidad solidaria para con el pueblo haitiano.

Ojalá que la catástrofe sufrida con los ciclones en agosto-septiembre 2008 y el espectro horroroso del terremoto (13-01-2010) puedan sacudir la conciencia solidaria internacional, no para la mera asistencia emergente humanitaria, sino para, de una vez por todas, concretar un gesto serio y sólido de la solidaridad para con el pueblo haitiano. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Notas de edición:

*Sicsal: Servicio internacional cristiano de solidaridad con los pueblos de América Latina.

**Casa del Caribe: entidad no lucrativa, que promueve, educa y defiende los derechos de la persona migrante, sin distinción de nacionalidad, en el marco de la cultura de la vida y el contexto de la solidaridad.


signos

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2 Tiempo ordinario (C) Juan 2,1-11

LENGUAJE DE GESTOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 13/01/10.- El evangelista Juan no dice que Jesús hizo "milagros" o "prodigios". Él los llama "signos" porque son gestos que apuntan hacia algo más profundo de lo que pueden ver nuestros ojos. En concreto, los signos que Jesús realiza, orientan hacia su persona y nos descubren su fuerza salvadora.

Lo sucedido en Caná de Galilea es el comienzo de todos los signos. El prototipo de los que Jesús irá llevando a cabo a lo largo de su vida. En esa "transformación del agua en vino" se nos propone la clave para captar el tipo de transformación salvadora que opera Jesús y el que, en su nombre, han de ofrecer sus seguidores.

Todo ocurre en el marco de una boda, la fiesta humana por excelencia, el símbolo más expresivo del amor, la mejor imagen de la tradición bíblica para evocar la comunión definitiva de Dios con el ser humano. La salvación de Jesucristo ha de ser vivida y ofrecida por sus seguidores como una fiesta que da plenitud a las fiestas humanas cuando éstas quedan vacías, «sin vino» y sin capacidad de llenar nuestro deseo de felicidad total.

El relato sugiere algo más. El agua solo puede ser saboreada como vino cuando, siguiendo las palabras de Jesús, es «sacada» de seis grandes tinajas de piedra, utilizadas por los judíos para sus purificaciones. La religión de la ley escrita en tablas de piedra está exhausta; no hay agua capaz de purificar al ser humano. Esa religión ha de ser liberada por el amor y la vida que comunica Jesús.

No se puede evangelizar de cualquier manera. Para comunicar la fuerza transformadora de Jesús no bastan las palabras, son necesarios los gestos. Evangelizar no es solo hablar, predicar o enseñar; menos aún, juzgar, amenazar o condenar. Es necesario actualizar, con fidelidad creativa, los signos que Jesús hacía para introducir la alegría de Dios haciendo más dichosa la vida dura de aquellos campesinos.

A muchos contemporáneos la palabra de la Iglesia los deja indiferentes. Nuestras celebraciones los aburren. Necesitan conocer más signos cercanos y amistosos por parte de la Iglesia para descubrir en los cristianos la capacidad de Jesús para aliviar el sufrimiento y la dureza de la vida.

¿Quién querrá escuchar hoy lo que ya no se presenta como noticia gozosa, especialmente si se hace invocando el evangelio con tono autoritario y amenazador? Jesucristo es esperado por muchos como una fuerza y un estímulo para existir, y un camino para vivir de manera más sensata y gozosa. Si solo conocen una "religión aguada" y no pueden saborear algo de la alegría festiva que Jesús contagiaba, muchos seguirán alejándose. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

pistas

pistas

‘RESETEAR LA VIDA, RESETEAR LA FE’
En el Monasterio de la Trinidad de Suesa del 29 al 31 de enero
COMISIÓN DE ESPIRITUALIDAD DE “AMIGOS DEL MONASTERIO DE SUESA”, amosuesaes@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 11/01/10.- Éste es el curso que Xavier Quinzá S.J junto con la Comunidad de Monjas Trinitarias de Suesa llevaremos a cabo en este comienzo de año.

Hoy, día de Reyes, escribimos este pequeño texto deseando a todos los que lo lean que no tengan miedo de resetear la vida, que no es otra cosa que una puesta a punto para adentrarnos en nuestro interior y quitar todas las capas que, a lo largo de nuestra existencia, hemos ido acumulando, por motivos sociales, culturales…

¿Por qué siempre intentamos tapar en vez de descubrir?, ¡Cuántas veces ponemos tiritas sobre las heridas cuando lo mejor es que las dé el aire!

Y eso hacemos con nuestro corazón, le ponemos parches y parches, y al final no es capaz de latir a su ritmo, el ritmo natural, acompasado, armónico… ¡Cuántas arritmias…! Intentamos que lata al compás desenfrenado de nuestras vidas, rápidas, estresadas, en donde lo mejor es no enterarnos de que tenemos corazón. El día que nos damos cuenta es porque late descompasadamente.

Por eso es tan importante volver a nuestro estado original, al momento de nuestro nacimiento, cuando todo era sencillo, limpio, diáfano, cuando aún no había en nosotras la malicia, ni el miedo. Éramos personas claras, nítidas, transparentes… quien nos miraba sólo podía sentir ternura y admiración ante alguien tan pequeño, tan desvalido, tan solo, tan natural, tan en sí mismo y tan para los demás.

Al crecer nos enseñan a llenarnos de cosas, para cubrir la desnudez de nuestro interior, y acumulamos con compulsión, ya no somos capaces de ilusionarnos ni sorprendemos, todo nos parece normal y no sabemos estrenar la vida, ni el nuevo día, no hay sorpresa, ni capacidad de admiración.

Necesitamos hacer extraordinario lo ordinario, lo cotidiano sorprendente... dejar ver nuestro interior sin miedo porque ahí habita lo mejor y más grande que tenemos, el Dios–Amor que nos posibilita la sorpresa, el deseo limpio, la amistad sincera, el ser su imagen… el ser preámbulo e itinerario de Él.

Necesitamos descubrirnos ante la belleza de la vida, del existir, del ser, del amar, del compartir, del desgranar…. Necesitamos volver al auténtico arte, el de la sencillez. DEJARNOS Amar sin miedo para ser capaces de amar sin miedo, recibiendo y dando. Dios en el Centro, un centro diáfano, purificado por el amor, que transparente la maravilla de ser su imagen.

Os invitamos a compartir esta gran experiencia, aprenderemos pistas en el curso que hemos preparado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.montrinisuesa.net

alienta

alienta

Bautismo del Señor(C) Lucas 3, 15-16. 21.22
NUEVA ESPIRITUALIDAD
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 06/01/10.- "Espiritualidad" es una palabra desafortunada. Para muchos sólo puede significar algo inútil, alejado de la vida real. ¿Para qué puede servir? Lo que interesa es lo concreto y práctico, lo material, no lo espiritual.

Sin embargo, el "espíritu" de una persona es algo valorado en la sociedad moderna, pues indica lo más hondo y decisivo de su vida: la pasión que la anima, su inspiración última, lo que contagia a los demás, lo que esa persona va poniendo en el mundo.

El espíritu alienta nuestros proyectos y compromisos, configura nuestro horizonte de valores y nuestra esperanza. Según sea nuestro espíritu, así será nuestra espiritualidad. Y así será también nuestra religión y nuestra vida entera.

Los textos que nos han dejado los primeros cristianos nos muestran que viven su fe en Jesucristo como un fuerte "movimiento espiritual". Se sienten habitados por el Espíritu de Jesús. Solo es cristiano quien ha sido bautizado con ese Espíritu. «El que no tiene el Espíritu de Cristo no le pertenece». Animados por ese Espíritu, lo viven todo de manera nueva.

Lo primero que cambia radicalmente es su experiencia de Dios. No viven ya con «espíritu de esclavos», agobiados por el miedo a Dios, sino con «espíritu de hijos » que se sienten amados de manera incondicional y sin límites por un Padre. El Espíritu de Jesús les hace gritar en el fondo de su corazón: ¡Abbá, Padre! Esta experiencia es lo primero que todos deberían encontrar en las comunidades de Jesús.

Cambia también su manera de vivir la religión. Ya no se sienten «prisioneros de la ley», las normas y los preceptos, sino liberados por el amor. Ahora conocen lo que es vivir con «un espíritu nuevo », escuchando la llamada del amor y no con «la letra vieja», ocupados en cumplir obligaciones religiosas. Éste es el clima que entre todos hemos de cuidar y promover en las comunidades cristianas, si queremos vivir como Jesús.

Descubren también el verdadero contenido del culto a Dios. Lo que agrada al Padre no son los ritos vacíos de amor, sino que vivamos «en espíritu y en verdad ». Esa vida vivida con el espíritu de Jesús y la verdad de su evangelio es para los cristianos su auténtico «culto espiritual».

No hemos de olvidar lo que Pablo de Tarso decía a sus comunidades: «No apaguéis el Espíritu». Una iglesia apagada, vacía del espíritu de Cristo, no puede vivir ni comunicar su verdadera Novedad. No puede saborear ni contagiar su Buena Noticia. Cuidar la espiritualidad cristiana es reavivar nuestra religión. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

fuerzas y luces

fuerzas y luces

¿QUE PIDES A LOS REYES?
FAUSTINO VILALABRILLE, sacerdote, faustino.vilabrille@gmail.com
ASTURIAS.

ECLESALIA, 05/01/10.- Queridos "Reyes" Magos: Bueno, ya sé que afortunadamente no sois reyes, sino extranjeros que simplemente veníais buscando la verdad, y la encontrasteis como la econtraron los pobres pastores de ovejas que tenían mala fama y eran desprecidos por su oficio, pero no la encontraon ni el político Herodes, ni los representantes de la religión oficial, que vivían en la capital y no pateaban las aldeas. Y os marchasteis por otro camino porque no queríais componendas con los opresores político-religiosos del pueblo.

Cuando yo era niño, de una familia pobre y un pueblo muy pequeño, os pedía un poco de chocolate y unas galletas. Pasaron casi 70 años y os vuelvo a pedir lo mismo, porque hay millones de niños que no tienen, ni chocolate, ni galletas, ni siquiera agua, andan descalzos, casi desnudos, pasan mucho frío, nacen desnutridos, duermen entre unos trapos o por el suelo, mueren muy pronto, como los que mató el rey Herodes. Por eso no quiero que seáis reyes. Entonces os lo pedía ingenuamente. Hoy quiero hacerlo de otra manera.

Aquel niño que fuisteis a visitar era Dios hecho hombre, que más tarde anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos, la esperanza a los afligidos. Denunció a los causantes, políticos y religiosos, de los pobres, de los oprimidos y afligidos. Por eso se reunieron y decidieron darle muerte, y lo asesinaron, pero vuelto a la vida se convirtió en causa de liberación temporal y eterna para todos. Puso en marcha un movimiento de liberación, que continuara su tarea, y hoy llamamos Iglesia. Para esta Iglesia quiero pediros hoy algunas cosas. Espero que las traigáis pronto. Hacen mucha falta:

- Una Iglesia que se apresure a bajar a Jesucristo, es decir, a los pobres de la cruz, denuncie a los crucificadores y destine todo lo que tiene a este fin, como la tarea más importante de todas: "buscad primero el Reino de Dios y su justicia". Qué hicimos con los pobres, va a ser la última y definitiva pregunta para todos.

- Una Iglesia que piense y sea coherente con el Evangelio y la realidad del mundo actual. Que retorne a los contenidos del C.Vaticano II, y no "ahogue la Palabra de Dios con tradiciones de otros tiempos", que no vaya a remolque del pasado sino a la vanguardia del presente en busca de los signos de los tiempos, pues Jesús dijo: "el vino nuevo en odres nuevos".

-Una Iglesia, que siempre pregunte y escuche al pueblo y a las diferentes culturas, y como vosotros en Jerusalén, busque la verdad y no se considere siempre infalible y dueña absoluta de la misma. Jesús preguntaba: "¿quién dice la gente que soy yo? Y vosotros quién decís que soy yo?"

- Una Iglesia que enseñe y se comprometa al interior y al exterior de si misma con los derechos y libertades de todos los hombres, también agnósticos, posibles ateos y enemigos. Que firme de una vez la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Quitadle el miedo a tener que aplicarlos dentro de si misma.

- Una Iglesia siempre democrática en toda su estructura, tanto para poner como para quitar, como por ejemplo los pederastas de Irlanda, y no ocultarlos. Que sea un modelo ejemplar de democracia plena para elegir y designar a todas las personas para las tareas y servicios que hagan falta. Los hechos de los Apóstoles dicen: "los Apóstoles convocaron Asamblea de los discípulos y dijeron: Hermanos, buscad entre vosotros a siete hombre de buena fama..."

- Una Iglesia antropocéntrica, es decir, de hombres y mujeres por igual, y no androcéntrica, es decir, solo de hombres, y por tanto reconozca a las mujeres, como hace con los hombres, como sujetos capaces de formar parte de toda su estructura jerárquica. ¿No fue a las mujeres a quienes primero se apareció Jesucristo Resucitado? No fueron ellas las que, por mandato de Jesús, comunicaron a los Apóstoles que había resucitado? ¿Hay algo más importante que la Resurrección?

- Una Iglesia capaz de revisar en profundidad la ética y moral tradicionales en materia de sexualidad, de pareja, de afectividad, de fidelidad matrimonial, de reproducción asistida, de negocios, de corrupción económica y política, de gastos e investigación militares, sin miedo a dialogar con la ciencia, sino todo lo contrario: buscando que esta avance lo más posible al servicio de los más pobres y necesitados en primer lugar, y al servicio de la dignidad de todo ser humano y de la Creación en todas sus dimensiones.

- Una Iglesia que como Jesús sea camino, luz, verdad, vida, esperanza, amor, comprensión, alegría, fraternidad, igualdad.

Y por pedir, os pediría muchas más cosas: Políticos honrados; gobiernos austeros y comprometidos con los más pobres; sindicatos que luchen de verdad por los derechos de los trabajadores y parados; jueces eficaces e independientes; periodistas que busquen la verdad, digan siempre la verdad y toda la verdad; matrimonios que se mantengan unidos, vivan el amor, huyan del aborto y sean educadores de verdad; ONGs honradas y políticamente comprometidas; que ninguno llevemos dinero a los bancos y cajas que negocian con armas y droga, causa de la mitad de los encarcelados, de familias deshechas, de jóvenes convertidos en chatarra humana; que no haya consejeros de bancos y empresas españoles que ganen al día 23.200 €, o sea, lo que un obrero gana en todo el año; y que todos seamos verdaderos ciudadanos que hagamos realidad aquellas bellas y certeras palabras de nuestro Jovellanos que dicen así: “¿Por ventura es la sociedad otra cosa que una gran compañía, en que cada uno pone sus fuerzas y sus luces y las consagra al bien de los demás?”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NOTAS.- Cada día se mueren unas 100.000 personas de hambre en el mundo, de las que 35.000 son niños de menos de 4 años.

Cada 8 segundos se muere un niño de sed.

Cada año entran bajo el umbral de la pobreza 35 millones de personas, que al siguiente pasan a la extrema pobreza y al siguiente mueren de hambre. Es una rueda cada vez más grande y que gira cada día a mayor velocidad.

Entre 2007 y 2008 la dedicación de cereales y oleaginosas a biocombustibles, controlados a su vez por la Bolsa de Chicago, incrementó en 100 millones los hambrientos del mundo.

En la escuela del Basurero de Guatemala, los niños que van a clase por la mañana no pueden volver por la tarde, porque tienen que dejar la ropa a otros hermanos.