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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

pastoral con jóvenes

INICIACIÓN A LA PASTORAL CON JÓVENES
Curso del Instituto Superior de Pastoral en Madrid

PEDRO JOSÉ GÓMEZ SERRANO
MADRID.

ECLESALIA, 21/07/05.- De todos es sabido que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la Iglesia en Europa occidental, en general, y en nuestro país, en particular, es el de la transmisión de la fe a las nuevas generaciones. El problema es de tal magnitud que amenaza la misma supervivencia de una institución cuya presencia en nuestro territorio es bimilenaria. ¿Por qué se está produciendo esta situación? Las interpretaciones son múltiples. En teoría, estamos asistiendo a lo que el sociólogo Javier Elzo denomina “divorcio asimétrico”. Es decir, a una situación en la que la Iglesia manifiesta buscar a los jóvenes, multiplicando sus ofertas, mensajes y sugerencias, mientras éstos se desentienden de manera creciente de esta “invitación a ligar”, mostrando más indiferencia que rechazo. Sin embargo, en la práctica, es más probable que la Iglesia esté emitiendo mensajes ambiguos hacia los jóvenes como esas madres chapadas a la antigua que no hacen mas que quejarse de que sus hijos “no pisan por casa”, “pasan de la familia”, “sólo tienen tiempo para sus amigos”, “piensan que esta casa es una fonda”, etc. y que, cuando ellos o ellas llegan al hogar, no hacen más que decirles “cuidado con el sofá”, “baja el volumen de la música”, “menudas pintas llevas” o a recriminarles por no amoldarse a su modo de vivir. No es de extrañar que, en estas circunstancias, se desarrolle en muchos jóvenes una cierta “alergia eclesial”. De ser esta hipótesis cierta, en el fondo se sumarían dos dificultades radicales para la evangelización: una actitud desacertada por parte de la comunidad cristiana que dificulta el encuentro y un desajuste cultural que impide la comunicación, porque coloca a los dos interlocutores en distintas “longitudes de onda”.

El problema es aún más complejo porque, hablando con precisión, la fe no puede transmitirse, ya que no es una propiedad material del creyente sino una relación misteriosa y libre de amor y confianza y, por lo mismo, personal e intransferible. Yo tampoco puedo traspasar a otros mis amistades y, mucho menos, el vínculo de cariño, comunicación, entrega y fidelidad que nos une. Todo lo más, podré presentar a mis amigos unos a otros, para que se conozcan entre sí, o contar a otros la experiencia que en mi vida supone esa amistad. En cualquier caso, el clima de libertad en que se produzca el diálogo, el grado de implicación personal en el que se da la comunicación de la vivencia y la utilización de un lenguaje que tenga eco en el mundo moral, afectivo, simbólico e intelectual de mi interlocutor, resultarán determinantes para que pueda tener lugar el anuncio invitador a la fe. En este ámbito, el respeto escrupuloso a la libertad de las personas y el reconocimiento del carácter gratuito y misterioso de la fe resultan imprescindibles: ¿podemos imaginar el carácter grotesco de una situación en la que una persona se viera obligado a enamorarse de alguien en particular o que tuviera que hacerse amigo de otro por obligación? Como muy acertadamente ha dicho José Antonio Pagola “creer es una suerte, no una obligación”; es verdad: “creer es bueno para la salud” aunque, por desgracia, algunas modalidades religiosas puedan llegar a ser patológicas.

Durante años, hemos hecho hincapié en que los agentes de pastoral de juventud, esto es, quienes anuncian a Jesús entre los jóvenes, tenían que tener amplios conocimientos de la cultura juvenil, una base teológica suficiente, materiales interesantes y divertidos, conocimiento de los procesos de educación en la fe, nociones de dinámica de grupos, etc. Hoy somos más conscientes de que, siendo todo eso útil y necesario, lo fundamental para evangelizar consiste en tener una fuerte experiencia de Dios, una verdadera amistad con Jesús, una vida alternativa inspirada por los valores evangélicos, la sensibilidad que da el Espíritu. Además, quien evangeliza necesita poder contar y cantar “lo de Jesús” en el lenguaje de la calle, plural, laico, postmoderno..., de modo que, por lo menos, se entienda. Sólo así podrá el creyente hacer que otros perciban, a través de su propia manera de vivir, como la fe puede aportar a la existencia dosis increíbles de esperanza, alegría, sentido y motivación. Por último, parece también fundamental que quienes trabajan pastoralmente, puedan desarrollar habilidades para saber encontrarse con cada joven diferente en las circunstancias únicas de su situación, para escucharle, preguntarle, dialogar con él o ella y llegar a decir esa palabra o realizar ese gesto que necesita aquí y ahora.

Con el objetivo de fortalecer esa experiencia, ayudar a formularla en la cultura actual, descubrir su relevancia práctica y desarrollar una sensibilidad mayor para en encuentro con la realidad juvenil, el Instituto Superior de Pastoral de Madrid ha diseñado un Curso de Iniciación a la Pastoral con Jóvenes que se iniciará la última semana de septiembre (de lunes a jueves por la tarde) y continuará un sábado al mes durante el resto del curso 2005-2006.

- - -> Para más información: 91-5141700 y 91-5340983 / fax: 915340983 / instpast@terra.es / http://instpast.upsa.es

para ver

SINGAPUR, LONDRES, EL G-8 Y EL DIVINO SALVADOR
JON SOBRINO
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

ECLESALIA. 20/07/05.- Para ver cómo anda nuestro planeta no hay más que recordar lo que ha pasado del 6 al 8 de julio: Singapur, Londres y el G-8. Muchas son las reflexiones que provienen normalmente desde el Occidente que se llama democrático, y que ahora ya no se atreve a llamarse cristiano. No por ello dejan de ser, a veces, reflexiones sensatas, pero por lo general son más encubridoras que iluminadoras, más al servicio del Occidente de abundancia que de los pobres de este mundo. Nosotros queremos hacer otro tipo de reflexiones que se suelen silenciar o que se descalifican como idealistas y utópicas -y quizás no les falta algo de razón a los críticos. Son reflexiones utópicas e idealistas, y son sobre todo indefensas ante el poder con que se difunden las reflexiones “políticamente correctas”. Al final haremos una breve memoria del Divino Salvador.

Londres. 7 de julio. La injusticia, la barbarie y el horror son evidentes. Es evidente que el dolor de las víctimas y de los supervivientes debe llegar al fondo del corazón. Y es también evidente que hay que buscar -con justicia y razón- seguridad para que no se repita esta barbarie que pone al planeta entero en vías de mayor deshumanización. Desde El Salvador, desde la represión y guerra en el pasado, los diez homicidios diarios en la actualidad, lo comprendemos bien. Dicho esto, he aquí las reflexiones indefensas.

a) Nada de lo anterior exime preguntarse el “por qué” de esta barbarie. El que sea aberrante no excluye razones que la expliquen en algo, y no hacer esas preguntas es comenzar con falta grave de honradez con lo real, mantener la hybris, la arrogancia, que tanto combatió Pablo: la visión de la realidad que tiene Occidente es la única visión o al menos la más verdadera. Así habló Bush el 11 de septiembre, Aznar el 11 de marzo...

b) Siguiendo con reflexiones utópicas, ¿por qué no releer nuestra historia de Occidente, sus gruesos y duraderos pecados, con ocasión de estas tragedias? ¿Por qué -para garantizar la seguridad- intentar sólo la vía de la tecnología, de la inteligencia policial y del potencial bélico, y no intentar la vía de la conversión, dar pasos de pedir perdón y perdonar, de reconciliarnos? Si sólo se sigue las primera vía habrá más Afganistán, más Iraq, y también más Londres.

c) Lo hemos dicho varias veces. Occidente sabe muy bien que hubo un 11-S y un 11-M, ahora recordará el 7-J, pero no le interesa en absoluto recordar un 7-O (7 de octubre de 2001 cuando la comunidad internacional democrática bombardeó Afganistán) ni el 30-M (30 de marzo de 2003 cuando un grupo de países demócratas bombardearon a Iraq). Recordar esto no es utópico ni idealista. Es el mínimo de honradez con lo real. Y mientras ignoremos el calendario de los pobres -su existencia- no habrá solución.

d) Sí se han expresado algunas razones para lo de Londres: los terroristas islámicos en definitiva no aceptan “el modo de vida” de Occidente. Indudablemente esto no justifica lo que hicieron. Pero sí remite a una pregunta más honda: ¿no habrá otras personas y grupos humanos, nada terroristas, nada fanáticas religiosamente, a quienes no les gusta el modo de vida de Occidente? Sobre eso volveremos al hablar de Singapur. Pero digamos ya que es un dogma fundamentalista occidental que a todos les tiene que gustar el mundo de abundancia de Occidente.

e) Recordemos una cita de obispos, brasileños y mexicanos, después del bombardeo contra Afganistán. No hacen política, y no les asusta la verdad.

“Lo que se está gastando en la operación militar contra Afganistán sería suficiente para liberar a esa nación y a muchas otras del hambre, la miseria y la destrucción a que están sometidas, inaugurando relaciones de respeto y cooperación, de ayuda y solidaridad, y no agravando sufrimientos e implantando nuevas semillas de odio e incomprensiones...

Guerra y venganza contra otra nación soberana, prácticamente indefensa, de manera unilateral e imperialista, por uno o más países, que son al mismo tiempo parte y juez, destruyen las bases de la convivencia internacional e instauran la ley de la selva y del más fuerte, destruyendo las salvaguardas del derecho...

La prolongada indiferencia internacional ante las situaciones de inhumana miseria que afectan a una parte mayoritaria y creciente de la población mundial está dejando una huella de sufrimiento y de muerte por todo el mundo, y también está generando resentimientos y protestas contra un reducido número de países que imponen este nuevo orden internacional, del que ellos disfrutan con el apoyo de organismos internacionales y de sus políticas de ajuste económico...”.

Lloremos a las víctimas de Londres y trabajemos para que no se repita. Y pongamos al Occidente de abundancia en el camino del que hablan estos obispos.

G-8. En otro lugar de este número se analiza en más detalle lo ocurrido. Aquí sólo queremos hacer unas breves reflexiones, de las idealistas y utópicas.

a) No sorprende que se junten los países más ricos, ahora son siete más uno que quiere serlo, para decidir sobre todo el planeta, sobre su vida y su muerte. ¿No está aquí la raíz de la perversión de la democracia? ¿Qué palabra tienen los pobres de este mundo? ¿A qué tribunal pueden acudir, democráticamente, a pedir justicia?

b) Un analista llama al G-8 “circo”, con algunas oportunidades que hay que aprovechar. Pero las cosas no están para reír. Que a Bush le guste o no el calentamiento de la tierra, es una cosa. Pero que un país sea eficazmente amo y señor hasta del frío y del calor, es para llorar. Y dicen que la próxima guerra será por el dominio del agua.

c) No sé si lo repetiría hoy, pero en 1989 el Padre Ellacuría terminó una conferencia hablando de “otros continentes” -se refería al primer mundo- “que no tienen esperanza y que lo único que realmente tienen es miedo”. A los grandes, miedo produce el terrorismo, evidentemente, pero miedo produce también el que miles de gentes se junten durante las reuniones del G-8, y se gastan muchos millones de dólares en autodefenderse. Y viene la pregunta: si los siete o los ocho realmente tienen la voluntad de resolver los graves problemas de este mundo, ¿por que será que las manifestaciones, grandes, numerosas, recurrentes, se perciben como amenazantes? ¿Será que todos los manifestantes son desagradecidos y se han vuelto locos? ¿O será que los siete o los ocho -dejados a su libre voluntad- no están decididos a salvar a este mundo?

d) Una reflexión muy personal. Ojalá los grandes ayuden, pero que lo hagan de puntillas y con la máxima humildad. Este año, 2005, hablan de Africa casi como si fuesen sus salvadores. ¿No llevan hablando de Africa y su tragedia, durante 30 ó 40 años, voluntarios, médicos y enfermeras, sencillas religiosas, modestos comités de solidaridad? Y sobre todo ¿no son los propios africanos y africanas, el pueblo pobre organizado desde las iglesias o la sociedad civil, quienes dan nombre, dignidad y existencia a Africa? Los grandes podrán dar dólares a Africa -y ojalá lo hagan con eficacia. Pero en el mundo occidental, quien ha dado nombre, dignidad y existencia a Africa no son ellos. Son la buena gente de siempre, que, estén lejos o estén cerca físicamente, se asocian a los africanos y africanas, se dan las manos y el corazón para que salga fuera de sus fronteras la verdad de su realidad, tanto sufriente como esperanzadora. Suerte es para estos solidarios haberles conocido. Han servido en silencio. Y cuando hablan, no es para hablar de ellos y sus grandezas, sino de sus hermanos y hermanos africanas.

Singapur. Extrañará mezclar a Singapur con Londres y el G-8. Pero no están del todo desconectados.

a) En Singapur se efectuó la elección de los juegos olímpicos del 2012. Y se convirtió en un símbolo de la apoteosis del mundo de abundancia. Parece que éste ya no sabe hacer nada sin pompa deslumbrante y faraonismo, aunque según los casos se supere estéticamente el síndrome de Hollywood. En otras palabras, Singapur no sólo ha costado una millonada, sino que es un símbolo de la “civilización de la riqueza”, ante la que hay que rendirse y agradecer sus beneficios.

b) A esto responderán que Singapur -como los mundiales, y otros acontecimientos faraónicos, como bodas reales, inauguraciones presidenciales...- genera empleo, pero siempre queda la pregunta de por qué la humanidad no puede generar empleo en formas más austeras y normales. Se dirá que ofrece un espectáculo relajante y un entretenimiento merecido, y que les encanta a los pobres, pero queda la pregunta de por qué la humanidad no inventa otras formas de entretenimiento y gozo más sencillas, más al alcance de todos, que reproduzcan menos la parábola del ricachón y el pobre Lázaro. Se dirá que promueve la unidad de los pueblos, pero queda la pregunta de por qué esa unidad gira alrededor de Londres, París, Madrid y Nueva York, y no alrededor de Kabul, La Habana y Kinshasa.

c) Y los grandes de este mundo estaban ahí. Siempre en primera fila, siempre protagonistas, siempre con aires de benefactores de la humanidad. ¿No será posible volver al sentido común, a la austeridad, al gozo de ser familia humana, sin dejarse deslumbrar por todo lo que sea poder?

d) En resumidas cuentas Singapur es una poderosa expresión -junto a otras-, de la “civilización de la riqueza”. Para proclamar sus bondades a Occidente quizás le gustaría más que se hablara de la “civilización de la democracia”. En otros ámbitos, como el eclesial y religioso, se suele hablar de la “civilización del amor”. Ellacuría, analítico y utópico a la vez, hablaba de la “civilización de la pobreza”. Con ello no quería repartir pobreza obviamente, sino denunciar a una civilización de la riqueza que no ha generado bienes suficientes para las mayorías y que no ha civilizado. Y no veía otra forma de hacer real históricamente la “civilización del amor”.

El Divino Salvador. El 6 de agosto celebraremos la fiesta del Divino Salvador, modesta, popular, sin grandes pretensiones. No se compara en nada a lo que hemos dicho hasta ahora. Y sin embargo puede traer cosas muy buenas a nuestro mundo si recordamos que el Divino Salvador no es otro que Jesús de Nazaret.

En medio de Singapur, Londres y G-8, nos propondría la humanización como tarea primaria, y nos exigiría que pongamos a los pobres del mundo en el centro de la sociedad. Bueno es que estos pobres lleguen algún día -Dios sabe cuándo- a ser “ciudadanos” de democracias, pero más urgente es ponerlos en el centro. Y quizás nos diría Jesús de Nazaret que Ellacuría tenía razón, que hay que trabajar por una “civilización de la pobreza”.

“La civilización de la pobreza rechaza la acumulación del capital como el motor de la historia y la posesión-disfrute de la riqueza como principio de humanización, y hace de la satisfacción universal de las necesidades básicas el principio del desarrollo y del acrecentamiento de la solidaridad compartida el fundamento de la humanización”.

“Esa civilización de la pobreza es la que realmente da espacio al espíritu, que ya no se verá ahogado por el ansia de tener más que el otro, por el ansia concupiscente de tener toda suerte de superfluidades, cuando a la mayor parte de la humanidad le falta lo necesario. Podrá entonces florecer el espíritu, la inmensa riqueza espiritual y humana de los pobres y los pueblos del tercer mundo, hoy ahogada por la miseria y por la imposición de modelos culturales más desarrollados en algunos aspectos, pero no por eso más plenamente humanos”.

Sirvan estas reflexiones idealistas y utópicas para recordar al Divino Salvador.

enseguida estamos

Parece que hoy internet y todo su entramado no quiere dejarnos funcionar, Dios (nunca mejor dicho) dirá. Hacemos lo que podemos, queremos hacerlo mejor pero los medios que tenemos no siempre acompañan.

actualidades

“Matanza en Kenia”
ACTUALIDADES Y ÚLTIMAS NOTICIAS
Reflexiones en torno a las prioridades informativas

ENCARNA GONZÁLEZ-CAMPOS, agustina misionera, encarweb@yahoo.es
VALLADOLID.

ECLESALIA, 18/07/05.- Es tarde, no puedo dormir. La última noticia que escuché en el telediario esta noche despertó una vez más mi rebeldía, mi incomprensión ante la barbarie y lo absurdo. Un grupo de aproximadamente 90 personas han sido asesinadas indiscriminadamente hoy, día 14 de julio, en el Norte de Kenia, entre ellas 10 misioneros y un obispo.

Conecto Internet, busco en las Últimas Noticias de la Red algo que me ofrezca una mayor información. Mi rebeldía aumenta a medida que voy encontrando la no información de esta grave noticia. Escribo en el buscador "matanza en kenia" y me salen cientos de webs que hablan de la matanza de elefantes y la repercusión en el turismo de sus safaris. Sin mencionar nombres de periódicos, por estar en un espacio público, descubro que los titulares de la prensa de mañana no muestran en ningún diario español esta noticia. En tres lo encuentro, en letra pequeña perdida entre la gran cantidad de noticias. ¿Es posible?

¿Es posible que sea más importante que Corporación Dermoestética se revalorice el 18,90% el día de su estreno en bolsa mientras un número x de bandidos han matado sin piedad simplemente por ser de clanes distintos al suyo? ¿Es posible que sigamos poniendo en los titulares el número de las víctimas identificadas por los expertos en el atentado de Londres cuando en Kenia muy probablemente los metan a todos en una fosa común para evitar enfermedades contagiosas de graves consecuencias? ¿Es posible que la primera noticia de un importantísimo diario mañana muestre como portada una imagen de la manifestación en defensa del travase Tajo-Segura cuando la sequía de Kenia hace en este momento aún más difícil la ayuda humanitaria y hay niños y ancianos que mueren y morirán por epidemias no controladas. ¿Es posible que la NASA mueva tanto dinero y que su mayor preocupación actual sea la fecha del lanzamiento del Discóvery cuando la ONU ya se plantea ayudar a unas mil familias del clan gabra para ofrecer condiciones médicas elementales que frene la mortalidad de las victimas y solicitan ayuda económica? ¿Es posible que siga siendo noticia primaria la búsqueda con empeño de los terroristas del 7-J cuando los aproximadamente 400 criminales etíopes o keniatas siguen robando y asaltando poblados de clanes rivales? ¿Es posible que todos los medios de comunicación nos prevengan en España con insistencia sobre la "ola de calor" de este fin de semana cuando los niños que han quedado huérfanos y otras personas han visto destruir su pobre y humilde hogar dejando el sol africano por único cobijo? Es posible... Todo es posible... Pero ¿es justo?

Es muy importante saber que el índice de precios de consumo aumentó dos décimas en el mes de junio. Es muy importante solidarizarnos con minutos de silencio en las calles en honor a las víctimas y como repulsa a los terroristas. Es muy importante informar sobre el descubrimiento de un nuevo planeta tan grande como Júpiter, bajo tres soles. Es importante conocer que Amstrong pierde a Beltrán en la 12ª etapa del Tour de Francia. Es importante saber que el centrocampista francés Patrick Vieira, del Arsenal, ha suscrito contrato por las cinco próximas temporadas con el Juventus de Turín por 20 millones de euros. Es importante. ¿Qué es lo importante de nuestra vida? Sigo buscando información, son las 2,14 de la mañana, miro las portadas de casi todos los periódicos nacionales y autonómicos, unos 53 periódicos, y. ¡Es increíble! solo encuentro tres noticias pequeñas en tres diarios. En uno de ellos la única noticia que ofrece es la muerte de un obispo italiano.

Creo que sobran los comentarios e interpretaciones personales, solo expreso aquí, una vez más, mi sorpresa ante lo absurdo de un mundo, que a veces parece estar loco, en el que vivimos todos los que formamos parte de él y del que no podemos eludir responsabilidades porque, aunque seamos pequeños en este universo, nuestro grano de arena puede convertir una playa lisa en una enorme montaña. ¿Es idealismo? No lo sé, posiblemente pretender un mundo más justo sea idealista, pero el realismo hace que cada vez pasen más desapercibidas estas noticias y que llegue un momento que las cosas "importantes" pasen a ser "esenciales" para nosotros dejando a un lado lo "esencial" en la vida y dignidad de los demás, de todos, por igual.

Es tarde, las 3,10 de la mañana, estoy de vacaciones y hace calor, beberé un gran vaso de agua y me acostaré dejando de par en par las ventanas de mi cuarto para que el frescor de la noche me ofrezca un respiro. Te pido por las victimas de cualquier tipo de violencia, de pido para que me ayudes a ser sensible, a ser justa y honesta. Que no me acostumbre a la injusticia, que sea solidaria, luchadora, trabajadora, sembradora de paz. Que sea yo desde Ti.

Buenas noches Dios mío, buenas noches hermanos y hermanas.

PD.- No olvidéis leer hoy los titulares de la prensa.

sínodo terminado

CON EL DEBIDO RESPETO
"Mi opinión sobre el Sínodo diocesano de Madrid que acaba de terminar"
EUBILIO RODRÍGUEZ, Grupo preparatorio “San Fermín”, Grupo sinodal nº 12
MADRID.

ECLESALIA, 14/07/06.- Con el debido respeto, me propongo dar mi opinión sobre el Sínodo diocesano de Madrid que acaba de terminar. Opinión que depende, entre otras cosas, de las expectativas que uno se había formado, expectativas que a su vez vienen condicionadas por la percepción que se tiene del “estado de la cuestión” sobre el papel de la Iglesia hoy en nuestra sociedad, sobre cómo poner en práctica el Concilio Vaticano II en esta sociedad y en esta Iglesia.

Según esa percepción, se priorizarán unas u otras medidas a tomar, y , en consecuencia, la opinión sobre los resultados del Sínodo. Creo que el primer fallo del Sínodo ha sido precisamente no haber debatido, al comienzo del mismo, sobre ese “estado de la cuestión” y dar por hecho que todos aceptamos los análisis de la sociedad madrileña de hoy y del papel que la Iglesia ha de jugar en la misma, que se han presentado en las ponencias.

Simplificando mucho la cosa, y con todas las comillas precisas creo que esta problemática se presenta hoy de dos maneras: la manera como la presentan los que podríamos llamar “testimoniales” y la presentada por los que llamaré “misioneros”. Simplificando las cosas, porque unos y otros están por la misión y el testimonio. Los “testimoniales” consideran que lo urgente y fundamental es el anuncio del Evangelio, la confesión de Jesucristo resucitado, medida suprema de todo lo humano, y hacerlo en comunión con la Iglesia. Los “misioneros” están de acuerdo con estos objetivos, pero creen que, para que ello se pueda realizar en lo concreto de nuestro tiempo y nuestra sociedad, hace falta que previamente la Iglesia y los cristianos asumamos críticamente pero con simpatía los valores de esta cultura e, insertos en ella, nuestras prácticas sean coherentes con el Evangelio que anunciamos.

ESTADOS DE LA CUESTIÓN

1.- Para los “testimoniales” (representados en mi opinión, por casi todos los ponentes y buena parte de la asamblea sinodal), el “estado de la cuestión” parece ser el siguiente: durante la aplicación del Concilio Vaticano II, en los años 60 – 70 se cometieron muchas equivocaciones. En consecuencia, sus planteamientos y propuestas pretenden poner en práctica el Concilio, corrigiendo esas equivocaciones. Simplificando mucho consideran que:

- la presencia de los cristianos en el mundo, después del Concilio, como “fermento en la masa” supuso una pérdida de identidad. Asumimos la cultura moderna, y sus diversas iniciativas y organizaciones, sin ninguna actitud crítica. La crítica se ejercitó solamente al interior de la Iglesia.

- en el terreno dogmático el diálogo con las distintas corrientes de la modernidad se tradujo en una disolución del “depósito de la fe” en las diversas corrientes ideológicas entonces predominantes.

- una cultura moderna y unas ideologías que, en los últimos años, han demostrado – en su opinión – su fragilidad y sus contradicciones por haber abandonado la inspiración cristiana y eclesial de unos valores que surgieron en el “humus” de la tradición cristiana.

- el proyecto cristiano, después del Concilio, se disolvió y desapareció en los distintos proyectos que estaban presentes en la sociedad (liberal, democrático, socialista...) sin aportar nada nuevo y original. El fermento se disolvió sin transformar la masa, la sal perdió su sabor. El cristiano entró en el mundo en actitud vergonzante, sin atreverse a plantear nada específico desde su fe, ocultándola, viviéndola con complejo de inferioridad.

- al interior de la Iglesia, consideran que se multiplicaron las críticas, las descalificaciones de todo lo que fuera autoridad, tradiciones, costumbres, ritos...; se iniciaron cambios en todos los terrenos, sin apenas criterios, cambiar por cambiar, o eliminar tradiciones sin sustituirlas por otras nuevas. Lo cual creó – en su opinión – un desconcierto generalizado.

2.- Para los “misioneros”, a este “estado de la cuestión” le faltan algunos datos. Lo consideramos demasiado simplista y precipitado. Nuestra percepción de la cultura moderna, de la realidad de la sociedad y la Iglesia madrileña es distinta.

Puede ser cierto que el postconcilio trajera un nivel de desconcierto. Pero un desconcierto que consideramos normal y legítimo cuando se trataba de “abrir las ventanas” y reconducir una institución con tantos siglos de historia – para lo bueno y para lo malo – como la Iglesia católica. Una cosa era acordar las orientaciones y objetivos en las sesiones del Concilio y otra más compleja sería llevarlas a cabo en la realidad de la vida.

Esta tarea supondría enfrentarse a muchas tradiciones, que habían perdido su vigencia, a intereses creados, a prejuicios, a maneras de pensar y de hacer que durante mucho tiempo se habían tenido como inamovibles. Tarea más compleja aún si se considera que las consecuencias no afectaban sólo al interior de la propia Iglesia, sino también a las implicaciones sociales y hasta políticas que se derivaban de esos cambios. Particularmente en una sociedad como la española, en la que el peso histórico de la Iglesia ha sido y sigue siendo relevante.

Pero fueron precisamente muchos de esos cambios los que posibilitaban que sectores de la sociedad con los que yo me relaciono, tradicionalmente alejados o enfrentados con la Iglesia, comenzaran a imaginar que quizás la Iglesia podía ser otra cosa que la experiencia que ellos habían vivido o les habían transmitido sus mayores: una Iglesia cerrada en sí misma, comprometida en visión del mundo, proyectos e intereses con la derecha social y política, hasta tomar partido por ella durante la guerra civil; una Iglesia incapaz de conectar con las preocupaciones y expectativas de la gente de la calle, ni de adaptar sus formas y su lenguaje a la mentalidad de hoy.

Empezaron a tener ciertas expectativas en una Iglesia que sabía reconocer sus errores históricos y ofrecer algunos gestos, símbolos y lenguaje que les resultaba comprensible, porque previamente se había tomado la molestia de interesarse con obras y palabras por la vida y los problemas concretos de esa gente. Porque se había atrevido a releer el Evangelio desde esa inserción y a replantear tradiciones y prácticas, lenguaje y celebraciones.

Al interior de la Iglesia, el descubrimiento conciliar del “pueblo de Dios” y la legitimidad de la opinión pública trajo consigo la buena costumbre de pensar y, en consecuencia, de disentir algunas veces. Seguramente ello ha dado origen a equivocaciones, pero ¿quién, que piense, no se equivoca?. La forma de afrontarlo no es eliminar el pensamiento, sino confrontarlo en el diálogo. Sin excluir que, en último término y porque hay que tomar decisiones, haya una voz autorizada que arbitre una solución, aunque sea provisional.

La salida a este posible desconcierto, no era – en mi opinión – eliminar el debate y volver al pasado; tampoco aceptar beatamente todos los cambios, sino sentarnos a valorar, a discernir, desde el Evangelio y las orientaciones básicas del Concilio, el recorrido de los últimos años, interpelarnos mutuamente, reconocer errores y aciertos por una y otra parte. Esa, al fin y al cabo, ha sido la práctica eclesial tradicional en momentos similares (Hech. 1/15-26; 6/1-7; 15/1-35 ...) Desde esta valoración-discernimiento y desde una visión lúcida de la sociedad madrileña de hoy y el papel que la Iglesia ha de jugar en ella, podríamos haber planteado una cuantas líneas de fondo, prioridades básicas, que serían luego concretadas en los distintos campos de actuación.

En mi opinión no se ha hecho esto. Se ha dado por bueno, sin debatirlo, el primer “estado de la cuestión” y, en consecuencia, las líneas de fondo, las prioridades básicas que proponía. Muchos de los comentarios que hago a continuación fueron presentados en el Sínodo, pero no pasaron a votación de la asamblea, ya que considero que las modificaciones y nuevas propuestas que no encajaban en aquellos presupuestos no se han tenido en cuenta. Terminado el Sínodo, creo que muchas de estas cuestiones siguen vigentes y las conclusiones y propuestas sinodales no facilitarán su resolución. Así pues, esta es mi opinión sobre el Sínodo. Con el debido respeto, por supuesto.

PROPUESTAS DEL SÍNODO

Ponencia primera

En la lógica, pues, de los “testimoniales”, la Ponencia primera (“Acoger y vivir el don de la fe con un impulso nuevo”) considera que las causas de la debilidad de la presencia de los católicos en esta sociedad son :

- “la cultura hegemónica que nos pide que reduzcamos el influjo de nuestra fe y convicciones morales al ámbito de nuestra vida privada ... que intenta convertir al hombre en centro autosuficiente y medida última de la realidad y construir un humanismo sin Dios y sin Cristo.

- el crecimiento entre los creyentes de una especie de “apostasía silenciosa”, por desidia ante la vocación bautismal.

- las divergencias doctrinales y disciplinarias que dificultan la acogida y vivencia de la fe.”

En consecuencia proponen:

- “Fomentar la acogida más personal de la fe, la vocación y el compromiso bautismal. Se trata de la prioridad pastoral primera y actualmente más urgente.

- Vivir la alegría del encuentro con Cristo, medida suprema de lo humano, en cuyo seguimiento crecemos en humanidad, verdad, libertad, fraternidad y amor.

- Fomentar la conciencia de pertenencia a la Iglesia.

- Hacer sentir a todos los fieles y grupos cristianos la urgencia de intervenir públicamente en el debate cultural, educativo y social en comunión con la Iglesia.

- Hacer un llamamiento general a los intelectuales e instituciones académicas cristianas para que contribuyan a la construcción de una cultura que, inspirada en el Evangelio, proponga en términos actuales el patrimonio de valores y contenidos de la Tradición católica.

- Fomentar la confesión pública de la fe cuando sea necesario y formarse para saber dar razón de la esperanza cristiana y de las enseñanzas morales de la Iglesia, especialmente en lo referente a la familia”.

Estoy de acuerdo con la “música” de la mayor parte de estas propuestas.El problema es la “letra”: su desarrollo en los análisis y orientaciones de la misma Ponencia y la forma concreta en que muchas de ellas se están ya llevando a cabo en la diócesis. Algunos ejemplos :

Considero un fallo básico la ausencia en los análisis de la ponencia de un mínimo de autocrítica. La culpa siempre la tienen los otros : la cultura hegemónica, el disenso, la “diáspora cultural de los católicos”. Claro! Eso tiene la ventaja de que justifica nuestra pereza mental a la hora de tener que imaginar los cambios exigidos a la propia institución eclesial.

No estoy de acuerdo tampoco con la condena simplista y global de la cultura moderna sin un discernimiento sereno y objetivo de sus luces y sombras. Si pretendemos que la fe esté presente en el debate público de manera significativa, no basta estar personalmente convencidos y proponérnoslo con todo empeño. Es preciso que sus propuestas resulten significativas y apreciables por los distintos grupos y culturas presentes a los que nos dirigimos. Para ello es necesario que, previamente, la experiencia cristiana haya sido acogida y hecha carne propia por personas insertas en esas culturas y en sintonía con sus valores. El lugar social y cultural desde donde se acoge la fe y “se da razón de la esperanza” es fundamental a la hora de transmitirla; es condición imprescindible para comunicarla en un lenguaje inteligible y que no resulte extraño o anacrónico.

No acabo de entender lo que se entiende por “cultura católica”, cuando el Concilio Vaticano II afirma que “la Iglesia, en virtud de su misión y naturaleza no está encadenada a ninguna forma particular de cultura humana o sistema político, económico o social... y así puede ser, por esta universalidad peculiar, el lazo que estreche íntimamente a las diversas comunidades y naciones” (G.S. 43)

Por otra parte, no se advierte ninguna actitud crítica ante las realizaciones históricas y actuales a que esa presunta “cultura católica” ha dado y está dando lugar en las formas de organizar la sociedad y de actuar en ella, o en los mensajes y estilos transmitidos por sus instancias educativas o sus medios de comunicación. ¿Nos consideramos sin pecado y superiores a los demás? (Luc.18/9; Jn. 8/7). ¿No tenemos nada que cambiar? En este caso, ¿para qué un Sínodo?

En cuanto a la llamada “apostasía silenciosa”, ¿El fenómeno de la indiferencia o no religiosidad es siempre una pérdida? ¿No puede posibilitar una visión “desencantada” del mundo en línea con la aportación secularizadora del cristianismo? ¿No está desafiando a los creyentes para que nos planteemos cuestiones fundamentales?: reconocer las propias desviaciones históricas y aceptar “otros” valores; convocarnos a un trabajo creativo de búsqueda de sentido, de interioridad, de espiritualidad y de nuevas formas para hacer presente y transmitir aquí y ahora el “depósito de la fe”. Puede ser una ocasión favorable para revitalizar aspectos esenciales de la fe cristiana como vivir una religiosidad encarnada, valorar profundamente lo humano o remover falsas seguridades

Claro que “Jesucristo es la medida suprema de todo lo humano” o que hay que “fomentar la conciencia de pertenencia a la Iglesia”. Pero cuando la concreción de estas propuestas se identifica, en la práctica, con la eliminación de todo disenso, cuando se considera la “diáspora cultural de los católicos” como una desgracia y se pretende que nos presentemos ante la sociedad unidos cultural, educativa, socialmente (¿también políticamente?) se está dando un paso que hace muy difícil la pertenencia eclesial en un mundo y en una Iglesia, afortunadamente, cada vez más plurales y complejos.

Ponencia segunda

La Ponencia segunda (“¿Cómo anunciamos el Evangelio a los alejados y a los no creyentes?”) propone:

- “Vivir la unidad en la propia comunidad diocesana y con la Iglesia universal, bajo la guía de nuestros Pastores, como condición imprescindible de la misión.

- Y, desde ahí, educar la conciencia de que el cristiano, con su presencia y su palabra, es luz para que los hombres se encuentren con Cristo.

- Fomentar la difusión de los contenidos sociales, culturales y religiosos acordes con el Evangelio a través de los medios de comunicación social y promover con ese fin medios de inspiración católica o de propiedad de la Iglesia.

- Impulsar la creación de foros de diálogo cultural capaces de ofrecer una valoración de la actualidad desde una perspectiva cristiana.”

Estando de acuerdo con estas propuestas, me parece que pasan por alto algunas cuestiones importantes. Echo en falta, en primer lugar, una exposición que recoja de manera objetiva (no apologética y exculpatoria) la situación actual, los procesos y causas que dieron origen a ese “alejamiento” o “no creencia” de aquellos a los que se pretende comunicar el Evangelio, y que, en muchos casos, crecieron y fueron educados en las instituciones eclesiales. Ese análisis objetivo, lúcido (“la verdad nos hará libres”, también a nosotros) ¿no podría dar algunas pistas para nuestra actuación en el futuro? Es preciso, por respeto a la realidad y a las personas, tomar conciencia y saber interpretar estas situaciones personales, sociales, espirituales; estos momentos vitales de aquellos a los que nos dirijimos.

En segundo lugar, teniendo en cuenta que, en nuestras sociedades, no es tanto la lejanía geográfica la que determina hoy la dimensión misionera, cuanto la distancia cultural y religiosa, habría que plantear el modelo de actuación eclesial, siguiendo las orientaciones básicas del Decreto “Ad Gentes” del Vaticano II ( sobre la actividad misionera de la Iglesia) en términos de presencia misionera, de diálogo intercultural e interreligioso.Se trata de anunciar el Evangelio a sectores y ambientes de nuestra sociedad que ya no se reconocen en la tradición católica, o de otros que se están incorporando a esta sociedad y provienen de otras formas de vivir el cristianismo o de otras culturas y tradiciones religiosas.

Los cristianos, y la Iglesia como institución, ha de injertarse en esos grupos humanos y sus culturas propias, para poder transmitir de nuevo el Evangelio en un lenguaje que les resulte significativo hoy y aquí, “como Cristo, por su encarnación se solidarizó con las condiciones sociales, culturales de los hombres con quienes convivió” (A.G. 10). No vivir al margen o en paralelo, organizándonos nuestra propia sociedad y mundo cultural y pretendiendo luego imponerlo desde arriba.

Cuanto a la presencia pública de la Iglesia. Aquí se plantea el testimonio de la propia Iglesia como institución en la “plaza” de la ciudad secular; no sólo la cuestión del testimonio personal de los cristianos individualmente considerados. Se trata, por ejemplo, de la imagen social que transmite la Iglesia en las escuelas de titularidad católica, en sus medios de comunicación... Constituye un testimonio decisivo teológicamente ya que la Iglesia (sus planteamientos y actuaciones) es mediadora, transmisora de gracia, es el “rostro de Cristo” en el hoy y el aquí de cada sociedad , y decisivo también sociológicamente en una cultura mediática como la nuestra.

Estoy de acuerdo en “fomentar, sostener y promover aquellos medios en los que se reconoce más fácilmente una visión de la vida acorde con el Evangelio”. El problema es cuando esa visión de la vida que aparece en esos medios – como ocurre ahora – está más acorde con los análisis, la ideología y los intereses de los sectores de la Derecha social y política que con el Evangelio y la Doctrina social de la Iglesia.

¿De qué se está dando testimonio? ¿qué se está anunciando? ¿El Evangelio o el programa de una facción del Partido Popular? (ni siquiera de todo el Partido Popular). ¿Por qué no pasó una propuesta que planteaba: “Que los medios de comunicación de la Iglesia cuiden las siguientes condiciones: abiertos a todas las tendencias, instrumentos de diálogo, reconciliadores, difusores de los diversos testimonios cristianos presentes en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad”?

O, en relación con las prácticas institucionales de la propia Iglesia diocesana, ¿no hay nada que corregir? ¿Por qué, por ejemplo, se rechazó repetidamente la propuesta siguiente: “Avanzar, en la Iglesia de Madrid, en mayor justicia social con los trabajadores con los que se mantienen relaciones laborales (profesores de Religión, trabajadores de sus Centros de enseñanza, del propio Arzobispado, de Instituciones religiosas, de Caritas ...)”

Finalmente, creo que los que mejor pueden comprender la cultura de esos sectores sociales alejados y transmitirles el Evangelio en su propio “idioma” son los cristianos que comparten su vida, su trabajo, sus preocupaciones, su mundo cultural. Considero necesario que los pastores, al elaborar sus orientaciones doctrinales, tengan en cuenta la experiencia y opiniones, el lenguaje de estos cristianos representativos de tales medios sociales, si no quieren exponerse a que sus palabras resulten de otro tiempo y de otro lugar social y por lo tanto no interesen a nadie, por muy doctrinalmente ortodoxas que sean. Tampoco pasó la propuesta siguiente : “Que los pastores de la Iglesia, al elaborar sus orientaciones, tengan en cuenta la experiencia y la opinión de los que están viviendo directamente las situaciones o sean expertos en los avances consolidados de la ciencia”

Ponencia tercera

La Ponencia tercera trató el tema de la catequesis y la liturgia (“¿Qué catequesis ofrecemos? ¿Cómo celebramos la fe”?). En ella se propone:

- “Disponer de un Directorio diocesano de iniciación cristiana, al servicio de la comunión eclesial... que garantice la coordinación de toda la diócesis y sea asumido convenientemente en la programación pastoral.

- El Catecismo de la Iglesia católica es la medida segura para que la transmisión de la fe sea verdaderamente católica y apostólica... Los catecismos de la Conferencia Episcopal española y los materiales catequéticos diocesanos son textos oficiales de referencia.

- La iniciación cristiana necesita de educadores cristianos sobre todo dotados de una profunda fe y de una clara identidad eclesial”

- Y en cuanto a las celebraciones: “Asegurar que todos los sacramentos se celebren dentro del marco de referencia que son los libros litúrgicos: Misal, leccionarios y rituales... sin olvidar la necesaria adaptación que los mismos rituales contemplan”.

- Cuanto a la oración: “Impulsar la liturgia de las Horas en las comunidades cristianas y el culto eucarístico fuera de la Misa, la “lectio divina” y prestar atención especial a las experiencias orantes de la religiosidad popular”.

De acuerdo con todo, pero creo que no se ha dado la relevancia suficiente a otros elementos de la problemática que estamos viviendo en la tarea catequética. Son los que – en mi opinión – refleja acertadamente Juan de Dios Martín Velasco en su libro “La transmisión de la fe en la sociedad contemporánea”, Ed. Sal Terrae, Madrid, 2002, pag. 85-126.

Resumo:

Atención a los destinatarios:

“La transmisión de la fe está regida por la atención a sus destinatarios, Lo que conlleva conocerlo de la mejor manera posible y tener en cuenta, a la hora de presentarle el cristianismo, todas sus particularidades: su historia, su biografía, su cultura, su diversidad y complejidad con todo lo que ello comporta en relación con su mentalidad, su forma de razonar y de sentir, su capacidad estimativa y los valores que orientan su vida...

La ignorancia de esas condiciones culturales de los destinatarios puede llevar a los transmisores a la condición de extraños y "alienados", y en consecuencia "in-significantes", en relación con aquellos a los que pretenden comunicar su fe. No se trata de una adaptación que pierda su fuerza crítica y profética sino de situar esa crítica donde corresponde y a hacerla como corresponde. No en función de mundos ajenos a los culturalmente constituidos por el contexto en que se proclama.(I P. 3/16) Es verdad que ninguna adaptación justificará la traición o adulteración del mensaje. Pero también es verdad que no hay peor traición que proponerlo de forma que no pueda ser escuchado o que se dificulte su recepción...

La comunidad cristiana:

Una comunidad comprometida en la transmisión de la fe no logrará despertar la adhesión sin un trabajo creativo de expresar la realidad en la que cree, en nociones, representaciones, imágenes, símbolos y formas de vida en los que sus contemporáneos puedan reconocerse, les resulten significativos y puedan percibir así la verdad última que los creyentes identificamos y veneramos como Dios ...

La transmisión de la fe es un proceso eminentemente social que no puede realizarse al margen de la comunidad. Los historiadores de la primera expansión del cristianismo afirman que el procedimiento por excelencia para esa extensión fue la irradiación de las comunidades por medio de su existencia misma. Para ello la comunidad cristiana no puede constituir un mundo artificial y aislado del mundo en el que discurre la vida real de las personas y la historia de la humanidad, ni puede permanecer desinteresada de la transformación de las condiciones de vida en la dirección de un mundo más humano y a la espera del advenimiento del Reino...

Medios y recursos para la transmisión:

Enraizar la transmisión de la fe en las experiencias humanas fundamentales : La importancia de la experiencia, y la conexión de las experiencias religiosas con las experiencias humanas fundamentales, manifiesta un primer "lugar" hacia el que orientar la propuesta de la fe.. Para superar una incomunicación que muchas veces parece irremediable, para romper el hielo de una indiferencia que parece hacer imposible el contacto, la comunicación de la fe podrá en muchos casos comenzar por explorar ese terreno común, ayudar a los destinatarios de esa propuesta a su descubrimiento e identificación”.

Y, en cuanto a las celebraciones y la oración, no se aceptaron propuestas como las siguientes :

- “Las celebraciones han de partir de la vida y volver a la vida. En su lenguaje, en sus signos y símbolos han de resultar significativas para que la comunidad pueda participar en ellas activamente”

- “Favorecer la creación de nuevos tipos de celebraciones, respetando la inmutable, que resulten significativas, por sus contenidos y sus formas, para las diversas culturas presentes hoy en nuestra sociedad”

- “La oración cristiana no aparta del compromiso en la historia: abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia según el designio de Dios (“Novo Millenio Ineunte”, 34). Así pues, hemos de educar en la práctica de una oración que sepa conjugar la presencia, el compromiso y el testimonio en los distintos ambientes de vida y trabajo con la contemplación y la celebración personal y comunitarias”

¿Por qué no se aceptaron? ...

Ponencia cuarta

La Ponencia cuarta abordó el tema de la comunión eclesial (“¿Cómo vivir la comunión en la Iglesia?”). Algunas de sus propuestas:

- “Intensificar en los diferentes grupos su conciencia de estar viviendo la comunión eclesial, diferenciándola de otras formas de agrupación humana.

- La comunión eclesial es presencia de la una y única realidad de comunión proveniente de Cristo.

- Quienes tienen responsabilidad pastoral están especialmente llamados a vivir en la Iglesia el seguimiento y la obediencia de la fe.

- Evitar contraposiciones que lleven a una falta de estima por la Iglesia.

- Valorar todo lo que refuerza o hace visible la unidad del pueblo de Dios alrededor de su obispo, en comunión con el sucesor de Pedro... evitando que se introduzca la sospecha entre los fieles y sus obispos y pastores.

- Procurar que todo juicio crítico sobre la vida cristiana se sitúe en el contexto de una propuesta positiva de experiencia eclesial”

En mi opinión, se pasan por alto las situaciones reales que están dificultando hoy la comunión eclesial. A lo largo de la Ponencia hay una "música difusa" que:

- tiende a identificar la comunión eclesial con la adhesión incondicional y la obediencia con la sumisión ciega, que considera necesariamente negativas las discrepancias, el disenso y los conflictos al interior de la Iglesia.

- no plantea los cambios que pueden exigir en el interior de la iglesia la presencia de los cristianos en el mundo de la política, del trabajo, de la ciencia...

- la organización y funcionamiento eclesial que se presupone en la ponencia y en sus propuestas está estructurado sobre el esquema " clérigos - laicos".

Creo que la comunión eclesial no excluye la posibilidad del disenso y el conflicto; incluso, a veces, lo hace necesario, ya que todos hemos de estar "al servicio de la verdad del Evangelio": Así fue desde los primeros tiempos de la Iglesia:

"Cuando Pedro llegó a Antioquía tuve que encararme con él porque era reprensible. Antes de que llegaran ciertos individuos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero cuando llegaron aquellos, se retrajo y se puso aparte, temiendo a los partidarios de la circuncisión.

Ahora que, cuando yo vi que su conducta no cuadraba con la verdad del Evangelio, le dije a Pedro delante de todos:

- Si tú, siendo judío, vives a lo gentil y no a lo judío, ¿Cómo fuerzas a los gentiles a las prácticas judías?" (Gal 2/11-14)

Así lo reconoció el Concilio: "También actualmente conoce la Iglesia cuánta distancia separa el mensaje por ella predicado y la humana debilidad de aquellos a quienes está confiado el Evangelio. ... Sea cual fuere el juicio de la historia acerca de esos defectos, debemos ser conscientes de ellos y combatirlos con firmeza para que no lesionen la difusión del Evangelio-(G.S .43)

La comunión eclesial, por tanto, no excluye el mantener una actitud crítica ante las equivocaciones y defectos de 1a Iglesia y su jerarquía, ni la valentía de expresarlo públicamente. Lo contrario equivaldría, para los cristianos, a vivir la comunión como una unión simbiótica, infantil, que anula el pensamiento y la propia personalidad de un sujeto adulto y corresponsable. Para la institución, supondría la parálisis de la propia Iglesia en la autosuficiencia y la autosatisfación.

Creo también que habría que abordar los cambios y adaptaciones culturales que la presencia de los cristianos en los distintos campos de compromiso puede plantear al interior de la propia Iglesia, aunque ello traiga consigo, lógicamente, problemas, conflictos y reajustes. El Concilio reconoció lo que la Iglesia ha recibido históricamente de los pueblos y culturas con los que ha entrado en contacto: "La Iglesia no ignora cuánto ha recibido de la historia y evolución del género humano: la experiencia de los siglos, el avance de las ciencias, los tesoros escondidos en las diversas formas de cultura humana" (G..S. 44)

La experiencia de los cristianos en la política, en la vida sindical y asociativa, en el mundo de la ciencia, en las relaciones interculturales e interreligiosas... les hace descubrir una serie de valores y modos de funcionamiento que, en no pocos casos, pueden y deben ser trasladados a la comunidad cristiana, para que esta sea y se manifieste, en lo concreto de cada grupo humano, como la "Iglesia del Verbo Encarnado".

El paso de la primera Iglesia a los gentiles y su evangelización fue posible porque el cristianismo supo asumir los valores de la cultura pagana. Hubo conflictos, pero se solucionaron sobre la base de una interpelación y enriquecimiento mutuos. Si, por ejemplo, la propuesta n° 40 de la Ponencia cuarta plantea, para la vida social y política: "Rechazar que se reduzca al silencio la voz de la conciencia por vía de su exclusión del debate y de la vida pública", ¿por qué este no ha de valer también para el funcionamiento al interior de 1a propia Iglesia?

Y, en esta línea, creo que habría que plantearse, por fidelidad al Evangelio y a la cultura democrática, una forma menos piramidal y clerical de funcionamiento eclesial: Dice el Concilio Vaticano II: "Los laicos tienen el derecho, más aún, también a veces la obligación de manifestar su parecer sobre aquellas cosas que se relacionan con el bien de la Iglesia... Los pastores reconozcan y promuevan la dignidad y responsabilidad de los laicos en la Iglesia...

De esta manera se robustece en los seglares el sentido de su propia responsabilidad, se fomenta el entusiasmo y se asocian más fácilmente las fuerzas de los laicos a la obra de los pastores. Pues estos últimos, ayudados por 1a experiencia de los laicos, pueden juzgar con mayor precisión y acierto tanto los asuntos espirituales como los temporales, de suerte que la Iglesia entera, fortalecida por todos sus miembros, pueda cumplir con mayor eficacia su misión a favor de la vida del mundo" ("Lumen Gentium", 37).

Considero que el esquema de organización eclesial "clérigos - laicos", que se presupone en la ponencia, no se corresponde con la tradición de la primera Iglesia, en la que se da un reparto de responsabilidades y ministerios (1 Cor. 12; Ef 4/11 - 16) en el que no se anulan unos a otros sino que han de vivirse en una relación recíprocamente enriquecedora. Ni se corresponde con la experiencia de no pocos movimientos y comunidades eclesiales actuales, en las que el sacerdocio se vive ya como un ministerio, junto a otros, y entre todos van construyendo la comunidad o el movimiento. Finalmente, la experiencia de nuestro tiempo aconseja, para que una institución sea eficiente, la especialización de tareas y para que respete los derechos de la persona, que sus miembros puedan participar en sus decisiones y en su funcionamiento. ¿Qué dificultad hay en incorporar estos modos de funcionamiento en la Iglesia?

"El padre Congar - teólogo del Concilio - concluía que la exigencia de democracia "integra una exigencia de fidelidad a la fe católica", legitimada por la práctica antigua (Hech. 1/20-26; 6/1-7; y otros ) y no fruto maligno de "peligrosas concesiones al espíritu del mundo" y a los regímenes políticos nacidos como consecuencia de la "abominable" Revolución Francesa, como dicen los lefevrianos, falsificando la historia de la misma Iglesia que pretenden defender. Por el mismo motivo el Concilio recuperó del tesoro antiguo de la Iglesia, algunos elementos constitucionales que con el tiempo se habían eclipsado, por ejemplo, la colegialidad episcopal, la sinodalidad, el criterio de subsidiariedad: decisiones adoptadas "por coherencia teológica con la vocación de la Iglesia", no por "sociologismo" o "democratismo".

Y en 1983 el Código de Derecho Canónico prolonga estas razones de "coherencia teológica" ratificando el antiguo principio eclesiológico "democrático" en la estructura de la Iglesia latina. El Canon 119 retoma el criterio primitivo de que "Lo que tiene que ver con todos, debe ser aprobado por todos" ("Quod autem omnes uti singulos tangit, ab omnibus approbari debet") y reconocía el derecho fundamental de los fieles a ser consultados sobre la vida de la Iglesia y sobre el nombramiento de los responsables, admitiendo el derecho de libertad de opinión y de crítica en el interior de la Iglesia.

Siguiendo el empuje del Concilio (y de la consiguiente recuperación de la antigua tradición) considero positiva la petición que va creciendo en el pueblo cristiano en el sentido de que se abran en los diversos niveles de la Iglesia nuevos espacios de participación que vayan introduciendo un sentimiento y una cultura democrática. Especialmente se reclama que los laicos, hombres y mujeres, tomen parte en la elaboración de las decisiones, si no en la toma de las mismas, sobre todo cuando traten de la misión de la Iglesia y de su vida interna.

Finalmente, y en relación con los problemas que a algunos nos plantean las formas concretas de vivir la comunión eclesial, permítaseme una pregunta indiscreta: ¿Qué presencia tienen, en los medios de comunicación eclesiales o en las plataformas eclesiales más autorizadas, las opiniones y planteamientos de católicos que no sean – por decirlo de manera simplificada – de la “Derecha económica, política y social”?. ¿Por qué fue desestimada una propuesta nueva que pedía : “que los medios de comunicación de la Iglesia (generales y diocesanos) acojan y reflejen en sus programas la diversidad cultural, social y política de los católicos de Madrid, considerando este pluralismo como una riqueza, consecuencia lógica de la inserción del Evangelio en los distintos grupos humanos de nuestra sociedad” ?

Se está dando – en mi opinión – con esta estrategia una vuelta a posiciones preconciliares. Se elimina, por la vía del silenciamiento, a todo un sector de la comunidad eclesial que tiene derecho a pensar y actuar de otra manera y a expresarlo y debatirlo en su interior. En nombre de la comunión eclesial, precisamente, se eliminan sus condiciones de posibilidad, al hacerla coincidir con la defensa de los planteamientos e intereses de un grupo cultural, social y político concreto.

“La caridad había de reunir a la Iglesia de Dios en todo el orbe de la tierra. Por eso, así como entonces un solo hombre, habiendo recibido el Espíritu Santo, podía hablar en todas las lenguas; ahora, en cambio, es la unidad misma de la Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, la que habla en todos los idiomas... y anuncia , con aquel maravilloso milagro, la propagación de la Iglesia católica por todos los pueblos y lenguas ... ” (Lectura de Laudes de Pentecostés)

Considerábamos como una riqueza adquirida en las orientaciones del Concilio Vaticano II el legítimo pluralismo cultural y político de los católicos, por el que una misma fe puede conducir a compromisos culturales y políticos diferentes. Por lo visto, estábamos equivocados.

¿Mi opinión sobre el Sínodo de Madrid? Considero que, al no haber abordado abiertamente, eclesialmente, con profundidad, estas cuestiones y algunas más, que considero importantes en el hoy de nuestra Iglesia, este Sínodo ha sido una ocasión fallida. Lo siento. Por supuesto, dicho sea todo con el debido respeto y sin ánimo de ofender.

praxis y mística

LA PRAXIS Y LA MÍSTICA NOS UNEN. LA TEOLOGÍA NOS SEPARA
GONZALO HAYA PRATS, gonzalohaya@telefonica.net

ECLESALIA, 13/07/05.- No me refiero solamente a protestantes y católicos sino a todas las religiones, e incluso a los que se proclaman laicos o ateos.

Las teologías nos separan porque son elaboraciones intelectuales impregnadas de racionalismo. La praxis y la mística nos unen porque brotan directamente de la conciencia, del software que traemos de fábrica, de “la imagen y semejanza de Dios”. Esta es la opinión que quiero explicar, aunque en pocas palabras..

Es de sobra conocida la colaboración de las diversas confesiones religiosas con las organizaciones laicas en la asistencia social a enfermos, drogadictos, niños de la calle, mujeres maltratadas...Las víctimas del reciente tsunami se albergaron indistintamente en iglesias, mezquitas, templos o escuelas.

Pocas personas rechazarán la vida de Jesús o de los profetas. Tienen mucho de praxis y poco de teología.

¿Por qué nos separan las diversas teologías cuando las diversas místicas tienen una concepción muy semejante de Dios?

Los místicos constatan la diversidad de nuestra experiencia cotidiana pero perciben, de forma muy semejante, una Unidad superior que nos abarca. Sean los místicos cristianos, la Cábala judía, el Sufismo musulmán, el Taoísmo, o el mal llamado animismo. Otra cosa es cómo lo explica cada uno y qué vías proponen para alcanzarlo.

“¿Qué puedo hacer, musulmanes? Pues no me reconozco a mí mismo. No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán. No soy de Oriente ni de Occidente, ni de la tierra, ni del mar.... No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del infierno... No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado. He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno; al Uno busco, al Uno conozco, al Uno veo, al Uno llamo” (Rûmi, místico sufí)
“El cielo, la tierra y yo, tenemos la misma raíz; las diez mil cosas y yo somos de la misma substancia” (Sêng-Chao)
Todos encuentran a Dios en la naturaleza
Haiku japonés: En lo incesante/ del sonido del agua/¡está Buda!

¡Oh, qué divina! / La luz del sol / Entre las tiernas hojas verdes.

El Buda es... /¡la luna de esta noche / en la flor del cerezo!

Evangelio: Lc 12,24-277 “Contemplad los cuervos. Ellos ni siembran, ni siegan ni tienen graneros, y Dios los alimenta” “Contemplad los lirios cómo crecen. Ni trabajan, ni hilan. Pero cierto que ni Salomón en toda su magnificencia se vistió como uno de éstos”.

San Juan de la Cruz: Cántico espiritual

"Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y yéndolos mirando,
con sola su figura,
vestidos los dejó de su hermosura".

Y no crean los humanistas laicos que al hablar de trascendencia hablamos de algo exterior, heterónomo. El Dios trascendente constituye el núcleo más profundo del hombre: “intimior intimo meo”, lo más profundo de mi mismo yo, como afirma san Agustín.

¿Concordancia demasiado vaga?

El amor puede ser vago, abstracto, falso, si no va acompañado de obras. “El que dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso”. Pero si el amor va acompañado de la praxis, no es algo abstracto. La concordancia mística de las religiones es un amor acompañado de la praxis, y por tanto es una concordancia satisfactoria y auténtica.

¿Son inútiles las explicaciones?

Son necesarias para comunicarnos, para coordinar con lógica nuestras intuiciones. Pero la lógica es válida para asegurar una coherencia interna; no es válida para garantizar la exclusividad de lo que afirmamos.

Nuestros conceptos y nuestro lenguaje son orientativos, son interpretaciones, no logran transmitir toda la realidad, ni siquiera todo lo que captamos de la realidad. Percibimos un misterio que no acabamos de comprender y que no logramos explicar:

“Lo más bello que podemos experimentar es lo misterioso. Tal es el sentimiento básico que está en la cuna del verdadero arte y de la verdadera ciencia. Quien no lo conoce y no es capaz de admirarse, de asombrarse, es como un muerto y sus ojos se han apagado” (Albert Einstein)

El mal está en convertir la razón en instrumento único y exclusivo para determinar la verdad. La realidad se nos muestra como contradictoria, como dialéctica, porque no podemos abarcar con una línea recta –una deducción secuencial- los diversos polos de la realidad infinita e inexpresable. Hasta un racionalista como Maimónides confesaba que sólo los sabios llegaban a percibir la verdad, a veces y como un destello transitorio.

En filosofía no logramos integrar el racionalismo aristotélico con el idealismo platónico. En teología no sabemos conciliar la bondad de Dios y el problema del mal, ni un Dios infinito con la multiplicidad de la creación -¿fuera o dentro de ese infinito?- aunque este problema no preocupa a los cristianos ni al evangelio.

¿Hemos de despreciar la razón, las filosofías, las teologías? No, pero hemos de tomarlas como hipótesis, como interpretaciones que se acercan a la realidad sin excluir otras interpretaciones.

La física tiene dos interpretaciones para explicar la transmisión de la luz: por ondas o por corpúsculos; cada teoría explica determinados experimentos. Las teologías son teorías para explicar nuestra religación con la trascendencia. Ninguna explica todos los aspectos de Dios.

Volvamos a lo simple

Para un cristiano la revelación de Dios es una persona, Jesús de Nazareth. Su vida se entiende fácilmente y nos atrae porque conecta con nuestro sentido ético y místico. Como en las cámaras acorazadas de seguridad, la huella de Jesús coincide con la huella grabada en la pantalla de nuestra conciencia. Igualmente la vida de Buda, Zoroastro o Mahoma encuentra eco en el corazón de otros pueblos.

Vivamos y concelebremos con entusiasmo las religiones –las explicaciones- que nos ayudan a desarrollar esos modelos. Pero no las convirtamos en cuchillos que nos separen de otros. Ellos también se basan en una mística y una praxis conforme a la huella de nuestro mismo Dios.

busca la verdad

¿ABANDONAR LA HOMOSEXUALIDAD?
JAVIER VIVES SOLBES
MURCIA.

ECLESALIA, 12/07/05.- “Hola: Me llamo Javier Vives y soy miembro de una asociación de gays y lesbianas de Murcia. Hace unos meses recibimos con sorpresa un correo electrónico de un sacerdote español animándonos a abandonar nuestro estilo de vida homosexual, de acuerdo con la moral de la Iglesia Católica. Le escribí una respuesta bastante elaborada, con tono respetuoso y un espíritu dialogante, sincero y razonador, que busca la verdad. Creo que el documento que le mandé contiene reflexiones interesantes de cara a conseguir que poco a poco la Iglesia Católica, y otras religiones, vayan cambiando su actitud moral hacia las relaciones homosexuales. Pienso por tanto que sería positivo que estas reflexiones se difundan más allá del ámbito homosexual y llegue al ámbito de la Iglesia Católica y me pregunto si sería posible incluir este texto, aunque sea parcialmente en alguna sección de vuestro informativo Eclesalia. Os lo mando íntegramente a continuación. En él hago referencias a fragmentos de la carta que nos envió dicho sacerdote”.

Murcia, 6 de febrero del 2005

Sinceramente te agradezco muchísimo que te pongas en contacto con nosotros. Agradezco la intención de darnos ánimo... pero eso no lo necesitamos (no si es para luchar contra nuestra homosexualidad, cosa que no tenemos intención de hacer).

Pienso que el hecho de que hablemos es muy positivo. Creo que intercambiar opiniones y puntos de vista es la mejor forma de acercarnos a la verdad y el correo electrónico es un buen medio para ello, ya que nos permite expresar bien nuestras ideas, entender bien las del otro, meditar acerca de ellas y ver en qué cosas y por qué pensamos diferente (cosa que desgraciadamente se hace muy poco). La verdad es única... y si hay diferencias de visión respecto a cómo puede ser ésta, es porque en algo acertamos y nos equivocamos nosotros y en algo acertáis y os equivocáis vosotros. Saber los aciertos del otro y ayudar al otro a ver sus errores es muy positivo. En este sentido, no considero esto como una ayuda hacia nosotros, los homosexuales (como parece que lo planteas)... sino un intercambio de puntos de vista de igual a igual y con la predisposición de (en caso necesario y poco a poco sin que suponga un trauma) ser capaces de renunciar a ciertos axiomas en los que basamos nuestro entendimiento de la vida (o al menos relativizarlos y entender y valorar los axiomas en los que otros apoyan su forma de entender la vida y que también a veces pueden ser válidos). En resumen, creo que un diálogo de tipo socrático es mucho más fructífero que una batalla dialéctica de tipo sofista (esto ocurre cuando el diálogo se convierte en una batalla donde lo que se busca no es la verdad sino imponer tus criterios al homólogo y hacerle creer que uno tiene la razón).

También me gustaría aclarar que lo que te digo aquí es sólo una simplificación de la compleja, amplia y diversa realidad de la homosexualidad, al igual que pasa con cualquier fenómeno sociológico o antropológico. Digamos que, sin olvidar que es sólo una simplificación, es necesario hacerla para poder estudiar dicha realidad y poder acercarnos a algunas conclusiones. Asimismo, también te aclaro que las posibles valoraciones que pueda hacer respecto a ciertos comportamientos son sólo un planteamiento relativo a mi vida y eso no significa que crea que también sea aplicable a la vida de todos los individuos, es decir no universalizo mis planteamientos morales a diferencia de cómo hacen muchas religiones.

Primeramente, en contestación a tu primer párrafo, el tema que me preocupa no es la homosexualidad, sino el hecho de que a lo largo de la historia y en nuestros días, haya personas que sufran por que haya ámbitos (entre los cuales está la Iglesia Católica) que les hacen sentir culpabilidad por su homosexualidad, inútilmente.

Hablas acerca de que me siento raro y distinto hacia los demás por ser homosexual. Me temo que supones demasiadas cosas... En mi caso concreto, me sentía raro y distinto ante los demás hasta que afortunadamente conocí a gente homosexual, como yo, en el Colectivo NO TE PRIVES (Colectivo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de la Región de Murcia) y como vi que eran personas normales, muy diversas y válidas, gracias a ello empecé a sentir y a pensar que ser homosexual no era nada malo... y desde entonces me siento bastante bien en ese sentido. Creo que éste es el proceso de normalización por el que pasan muchos homosexuales, cada vez más. Respecto a “luchar para salir de esta situación”... La homosexualidad no se considera enfermedad, en el ámbito profesional psicológico o médico, desde los años setenta, como posteriormente te explico. Yo creo que las técnicas para "salir" sólo sirven para reprimir o eliminar el deseo homosexual y no generan deseo heterosexual.

También haces el razonamiento de que la homosexualidad ”no es una situación normal ya que el cuerpo del hombre y de la mujer están hechos para realizar la unión sexual los dos sexos opuestos y no los dos del mismo sexo. Los órganos genitales y otros órganos son diferentes y complementarios del hombre a la mujer y viceversa”. En un asunto tan complicado como es el ser humano y sobre todo sus relaciones afectivo-sexuales, no te aconsejo que hagas razonamientos tan simplistas. Es cierto que la complementariedad de los órganos sexuales de ambos sexos es un componente interesante en dichas relaciones sexuales y eso está muy bien. Pero por otro lado, no somos animales. El ser humano trasciende a nuestro cuerpo. Las relaciones sexuales no sólo son penetración vaginal: también puede haber otro tipo de cosas que pueden ser igualmente satisfactorias como el contacto, las caricias, los besos, la masturbación mutua, escuchar la voz del otro y qué dice, etc. Me resulta curioso que la Iglesia Católica, que defiende tanto la espiritualidad, use un razonamiento basado en criterios anatómicos de los genitales. Además, pienso que la sexualidad o las relaciones afectivo-sexuales tienen sentido incluso aunque el objetivo no sea la reproducción, como explico más adelante.

Por otro lado, ¿qué significa para ti la palabra "normal"? Esta palabra puede tener varios significados. Si hablamos de normalidad desde un punto de vista estadístico, somos alrededor de un 10-15 % de la población (me refiero a personas que sienten como homosexuales). No somos lo más frecuente, pero somos bastantes. Si hablamos normalidad desde un punto de vista moral... ese es un tema muy complicado del que espero que vayamos hablando.

Respecto a lo que dices acerca de ir a un psicólogo, te indico que en el año 1973, la homosexualidad fue eliminada de la lista de enfermedades mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (y esto a pesar de que Estados Unidos es más conservador que Europa). Actualmente la homosexualidad ya no está considerada como una enfermedad, en el ámbito científico y profesional de la psiquiatría y la psicología. No entiendo cómo la iglesia se mete en asuntos que pertenecen al saber científico y no a la fe.

Asimismo, en siguientes párrafos de tu carta, veo que las nociones que tienes respecto al mundo homosexual no son demasiado adecuadas, posiblemente debido a falta de datos. Imagino que no conoces a muchos homosexuales ni has percibido suficientemente los diversos ámbitos homosexuales (el ambiente de la noche o las páginas web eróticas dan una visión incompleta). Te animo a que visites páginas web de colectivos homosexuales (como el nuestro, www.geocities.com/cnoteprives, o bien la del COGAM) y, principalmente, a que te pongas en contacto con el grupo de homosexuales cristianos del COGAM. Te contesto con algunas aclaraciones al respecto, que intento que se adecuen al máximo a la verdad, a pesar de que ésta sea amplia, diversa y compleja, como en cualquier fenómeno sociológico o antropológico, como ya indiqué antes:

- El ámbito homosexual es muy amplio y diverso. No se puede generalizar. Es cierto que en algunos ámbitos (amplios, desde mi punto de vista), hay promiscuidad. Pero también hay gente que busca también una estabilidad con una pareja. Hay gente que busca sólo sexo, la hay también que busca sólo una pareja estable y la mayoría combina ambos deseos (es decir les gustaría tener pareja, pero también les apetece de vez en cuando sólo sexo).

- Es cierto que en el ambiente (discotecas), respecto al ámbito homosexual masculino (gays), el sexo es lo más fácil y lo difícil es encontrar pareja. También hay otros ámbitos, (aunque menos numerosos, actualmente) donde hay mayor predisposición a buscar una relación más estable (principalmente los Colectivos de Gays y Lesbianas).

- Por otro lado, no podemos confundir la homosexualidad masculina (gays) con la femenina (lesbianas). Las lesbianas tienen más tendencia a la fidelidad en la pareja y nunca o casi nunca buscan sólo sexo.

- En mi opinión la promiscuidad o el morbo no son malos. Creo que, en una visión global de la vida del ser humano, vivir experiencias de este tipo en una etapa joven, puede ser positiva. Porque de esta forma se tienen experiencias, se aprende, se hace uno más fuerte y eso es una forma de madurar y tener unas bases que permitan poco a poco tener relaciones más estables. Personalmente, en nuestra compleja sociedad repleta de estímulos, información y experiencias de todo tipo, no soy partidario de los noviazgos primerizos (sin previas experiencias) que luego se convierten en matrimonios.

- Desde mi punto de vista, y esto es solo una opinión personal, no es muy enriquecedor quedarse estancado en una etapa promiscua. Y esto es lo que le pasa a algunos gays, que incluso con 40-50 años todavía basan gran parte de su vida en el sexo promiscuo. Por otro lado, todavía no conozco a ninguna lesbiana que responda a este perfil.

- Respecto a las parejas homosexuales, suelen durar menos que las parejas heterosexuales (sin embargo hay de todo y hay también parejas homosexuales muy duraderas). De cualquier manera, no por ello dejan de tener valor las relaciones que sólo duran unos meses o unos años. Compartir durante un tiempo nuestras vidas con otra persona es también muy bonito y nos aporta muchas cosas, que nos enriquece como seres humanos.

- Respecto a los celos y a que se cruce una persona por el camino, es frecuente en el ámbito homosexual. Sin embargo, al igual que he dicho antes, no siempre ocurre así y también puede ocurrir en las parejas heterosexuales. No es bueno generalizar.

En resumen, admito (sólo parcialmente) tus apreciaciones respecto a la vida afectiva, sexual y afectivo-sexual de los homosexuales, en cuanto a que dichas cosas ocurren (con mayor o menor frecuencia según el caso y el contexto) pero disiento respecto a que ocurran siempre en todos los ámbitos de la homosexualidad. Por otro lado, dichos comportamientos también ocurren, aunque reconozco que quizás menos, en el ámbito heterosexual.

Comparto contigo que algunos de dichos comportamientos o actitudes, que criticas, no sean muy deseables, satisfactorios o enriquecedores (esto es sólo mi opinión personal y no quiero imponer a nadie mi moral). Sin embargo, pienso que te confundes al plantear las causas, ya que pienso que, al menos parcialmente, son debidos a causas ajenas al hecho homosexual en sí. A continuación te expongo las causas que yo considero más razonables.

- Primeramente, la presión social ha hecho que los homosexuales hayamos estado reprimidos desde la infancia y eso ha hecho que sintamos desagrado o vergüenza por ella en la edad cuando la sexualidad se va desarrollando. Esto hace que en muchos casos, nuestra madurez afectivo-sexual llegue más tarde y con problemas (que cada uno debe ir resolviendo). En esta represión, por cierto, participa activamente la Iglesia Católica.

- Pienso asimismo que otra de las causas es la liberalidad, es decir tener unos criterios morales diferentes a los secularmente tradicionales de nuestra cultura (la liberalidad no es necesariamente negativa o indeseable en mi opinión). Ésta lleva consigo por un lado una mayor promiscuidad. Por otro lado, también lleva consigo que las personas que tienen deseo homosexual tengan un comportamiento homosexual (si fuesen seguidores de la moral tradicional, serían célibes o bien se casarían con un hombre o una mujer). De esta forma vemos que entre tres factores, la liberalidad, la promiscuidad y los comportamientos homosexuales, uno de ellos (la liberalidad) es la causa de los otros dos (la promiscuidad y los comportamientos homosexuales) y así se explica el hecho de que promiscuidad y comportamiento homosexual coincidan en muchos casos. Tú sin embargo te confundes con el orden causal ya que como piensas que promiscuidad y comportamiento homosexual coinciden siempre (como ya te explico anteriormente esto no es así, no se puede generalizar) deduces que el comportamiento homosexual es la causa de la promiscuidad.

- Por otro lado, desde un punto de vista estadístico (con esto me refiero a que estoy hablando de una clara tendencia que diferencia a la población femenina y a la masculina y no me refiero a que esa diferencia afecte a todos los individuos hombres y todos los individuos mujeres, es decir no estoy generalizando) los hombres y las mujeres (independientemente de su orientación homosexual o heterosexual) tienen actitudes afectivo-sexual es diferentes. Por ejemplo, en la carretera entre Orihuela y Murcia hay infinidad de clubes de alterne (para hombres) mientras que todavía no conozco ninguno para mujeres (hay alguna mujer que se va de vez en cuando con algún chapero, pero son casos aislados). Otro ejemplo es que los gays tienen zonas de encuentro (cruising, como se le llama indebidamente) en playas o parques, tienen cuartos oscuros, en algunas discotecas de ambiente, así como saunas, mientras que las lesbianas no (oí decir que en Barcelona hay una sauna para mujeres, pero es algo aislado y seguro que con un planteamiento menos promiscuo). Así vemos que (al menos actualmente en nuestra sociedad) la población femenina es menos promiscua que la masculina, tanto en ámbito homosexual como heterosexual. Eso explica que generalmente en las parejas heterosexuales y en las parejas homosexuales femeninas haya más fidelidad que en las homosexuales masculinas. Todo esto por supuesto sin caer en las generalizaciones, ya que también hay parejas de gays en las que hay fidelidad y también hay parejas heterosexuales donde se ponen bastante los cuernos (principalmente el hombre).

- Otro aspecto a tener en cuenta, y creo que es el más importante de todos los que estoy exponiendo, es el de la formación de una familia con hijos. Creo que cuando en una familia hay hijos (a los cuales puedes llegar a querer más incluso que a tu pareja) la fidelidad y la estabilidad adquieren más importancia porque se hacen más necesarias para la consecución de un proyecto a largo plazo, consistente en educar y cuidar a unas personas a las que quieres muchísimo y que te necesitan. Y no sólo se hace necesaria sino que además ese proyecto común (esas personitas que necesitan a los dos o a las dos) une muchísimo. Asimismo, creo que a veces la falta de fidelidad o de estabilidad en las parejas se debe a que las personas buscan sensaciones (nuevas sensaciones) que (junto con otros componentes de nuestro entorno) contribuyan a llenarles la vida; es como el deseo de viajar (la necesidad que todos tenemos a veces de cambiar las sensaciones del entorno físico y social que nos rodea). A este respecto, estoy seguro de que tener hijos en la mayoría de los casos llena tanto que ya no es tan necesario buscar esas sensaciones en otro compañero sexual o afectivo-sexual ajeno a tu pareja heterosexual u homosexual.

- Por último, puede que, efectivamente como tú dices, haya también alguna causa implícita en las relaciones homosexuales relacionada con algunos de los anteriormente mencionados comportamientos o actitudes (que tú criticas y que no son muy deseables, satisfactorios o enriquecedores tampoco para mí, pero que te vuelvo a repetir no son generalizables). Es decir en sentido estricto y siendo fiel a la actitud de búsqueda de la verdad que procuro que se extienda en toda esta exposición, no puedo excluir este posible origen causal, pero siempre junto a las otras causas que te he citado. De cualquier manera, en caso de que exista, intuyo que no es tan determinante como tú planteas. Como ejemplo te repito algo que ya te he escrito anteriormente: “Es cierto que la complementariedad de los órganos sexuales de amos sexos es un componente interesante en dichas relaciones sexuales y eso está muy bien. Pero por otro lado, no somos animales. El ser humano trasciende a nuestro cuerpo. Las relaciones sexuales no sólo son penetración vaginal, también puede haber otro tipo de cosas que pueden ser igualmente satisfactorias”.

Creo que las relaciones afectivo-sexual es o simplemente sexuales también pueden tener sentido por sí mismas (sin implicar necesariamente la reproducción): desde la simple obtención de complacencia, pasando por ser una forma de comunicación, relación o afectividad entre los seres humanos, hasta incluso (pero no estoy muy informado) creo que según algunas religiones la práctica del sexo puede ser una forma de misticismo (esto está relacionado con el Kamasutra). Igualmente, tomar un buen vino o una buena tarta de chocolate tienen también sentido en si mismo (sin implicar necesariamente la nutrición) ¿Quién no ha disfrutado alguna vez un poquito de la comida sólo por la complacencia que le produce (sin pensar en su utilidad nutricional? Las relaciones afectivo-sexual es (incluso las que no persiguen la reproducción) son importantes, hasta el punto de que creo que la ausencia de este tipo de relaciones puede afectar negativamente a la salud mental a través, por ejemplo, de la aparición de neurosis (es decir manías), a no ser que se sublime el deseo sexual mediante, por ejemplo, experiencias místicas, la oración a Dios, la entrega total al prójimo, etcétera. En este sentido, el celibato puede ser algo positivo, como es el caso de los sacerdotes o religiosos/as, que me parecen muy admirables; supongo que esa renuncia es un sacrificio que ofrecen a Dios y es una forma de acercarse a Él. De cualquier manera, pienso que la complejidad del ser humano hace que haya varios caminos para acercarnos a Dios y cada uno debe encontrar el camino al que mejor se adecue, en función de sus características personales (ya sean físicas, psicológicas o espirituales). Hay muchas personas que somos homosexuales, es decir que sólo sentimos deseo sexual por personas de nuestro propio sexo y no podemos sentirlo por personas del sexo contrario y tampoco queremos o sentimos la necesidad de que nuestro camino sea tener experiencias místicas, la oración a Dios o la entrega total al prójimo. Para tener relaciones afectivo-sexual es (tan necesarias, como he dicho antes) debemos hacerlo a través de relaciones homosexuales. El hecho de reprimirlas (o sanar, como tú lo llamas) es la amputación de un elemento importante en nuestras vidas.

Suponiendo incluso que la homosexualidad sea una forma afectivo-sexual menos perfecta que la heterosexualidad, cosa que habría que ver, creo que siempre es mejor que la ausencia de relaciones afectivo-sexual es. Imagínate una persona inválida. Tiene dos opciones. La primera de ellas es postrarse en la cama, no salir nunca de casa. La otra es utilizar una silla de ruedas (que no es algo natural, ya que lo natural es andar con las piernas) para poder tener una vida más complaciente y plena (a pesar de los inconvenientes que pueda tener, como no poder hacer senderismo o ir a correr). En el caso de la homosexualidad (repito que en caso de que fuera una forma menos perfecta) también tenemos dos opciones. Una de ellas es reprimir nuestra componente afectivo-sexual , no tener nunca relaciones. La otra es tener relaciones homosexuales (que en tu opinión no es algo natural) para poder tener una vida más complaciente y plena (a pesar de las carencias que tú dices que hay, las cuales ya he comentado anteriormente). Creo que en ambos supuestos la segunda opción es la que mucha gente elegiría y creo que es la más lógica.

Finalmente, frente al planteamiento que tú haces, consistente en que el comportamiento homosexual es intrínsecamente perjudicial y que la única opción es minimizarlo o, mejor incluso, eliminarlo, yo planteo otra vía. Creo que es más adecuado favorecer y cuidar el desarrollo afectivo-sexual de la persona, a través de la educación plural y sin excesiva represión, sólo en su justa medida, para que en el futuro su mundo afectivo-sexual (ya sea homosexual o heterosexual) sea los más sano posible. Pienso que, en este sentido, la Iglesia Católica podría desarrollar un papel importante respecto a la homosexualidad. La Iglesia Católica realiza muchísimas acciones admirablemente altruistas: desde el apoyo a personas y a familias en parroquias de España, hasta la labor tan importante que realizan las misiones en lejanos países, pasando por gran cantidad de hospitales. Al igual que la Iglesia apoya y aconseja a las personas a llevar lo mejor posible su vida matrimonial o familiar, igualmente creo que también podría participar activamente en ayudar a muchos homosexuales a desarrollar su vida afectivo-sexual de la forma más positiva y sana posible (y en la única forma que pueden hacerlo, que es a través de relaciones homosexuales lo más sanas que sea posible). Pienso que esta actitud sería más constructiva y ayudaría más al prójimo, en lugar de ponernos trabas, como hacéis actualmente.

En resumen, si bien no prohibís la homosexualidad, ni castigáis a los homosexuales, os empeñáis en mantener y difundir por doquier el mensaje cuyo contenido es el mismo del correo que nos enviaste y que básicamente es: La homosexualidad es una enfermedad que hay que curar. El hecho de que mantengáis ese mensaje contribuye a mantener una actitud, en nuestra sociedad, represora de la homosexualidad. Esta represión es la que hace (como ya te comenté antes) que los homosexuales tengamos a veces ciertas carencias o comportamientos, que a su vez pueden hacer parecer que la homosexualidad sea en sí misma una patología. Afortunadamente, este sistema retroalimentado poco a poco va desapareciendo; sobre todo próximamente cuando se legalice el matrimonio homosexual. Me gustaría que la Iglesia Católica oficial cambiase su actitud respecto a nosotros y de esa forma contribuir a que más rápida y fácilmente se normalice la homosexualidad, y lo que ello supone respecto a tener una vida afectivo-sexual sana.

Un saludo cordial.

Javier Vives Solbes, saberio@arrakis.es

publicaciones 11/07/05

PUBLICACIONES RECIBIDAS EN ECLESALIA
Julio 2005
REDACCIÓN de ECLESALIA
MADRID.

ECLESALIA, 11/07/05.- Títulos que han llegado a nuestra redacción durante los últimos meses, como novedades editoriales, reediciones o por envío de los autores. La presentación de libros en esta sección pretende ser un servicio informativo para las suscriptoras y suscriptores de Eclesalia sobre distintas ofertas bibliográficas.

• ‘CUANDO LOS DÍAS DAN QUE PENSAR’
• ‘PEDRO DE LOS POBRES’
• ‘OBJETIVOS DEL MILENIO’
• ‘¿QUIÉN SABE REZAR EL PADRENUESTRO?’
• ‘¿DIEZ VALORES ÉTICOS’
• ‘SABORES Y SABERES DE LA VIDA’
• ‘¿HAS DICHO ESTO POR NOSOTROS?’
• ‘RINCONES DE LA CIUDAD’
• ‘MORAL SOCIAL SAMARITANA II’
• ‘EL SEGUIMIENTO DE JESÚS’
• ‘LOS CURAS OBREROS’
• ‘OJO AVIZOR’
• ‘¿DIOS HOY?’
• ‘EL OFICIO DE VIVIR’
• ‘EL OFICIO DE MORIR’
• ‘ESTOY EN DUELO’
• ‘SOY LO QUE HAGO’
• ‘LA OTRA CARA DE WOJTYLA’
• ‘FUMATA BLANCA’
• ‘EL ALMA DE BENEDICTO XVI’
• ‘¡ROMA, TENEMOS UN PROBLEMA’
• ‘MEMORIAS DE EDUCACIÓN, FE Y LIBERTAD’
• ‘LA LUZ DEL ALMA’
• ‘DIOS, ¿UN EXTRAÑO EN NUESTRA CASA?’
• ‘LA BIBLIA DE LA EXPERIENCIA’
• ‘Y LE LLAMARON MISA’
• ‘CLIPART. IMÁGENES PARA EL AÑO LITÚRGICO, CICLO A’

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‘CUANDO LOS DÍAS DAN QUE PENSAR’
Pedro Casaldáliga
EDITORIAL PPC
MADRID.

En la presentación de estos textos, José María Díez-Alegría afirma que son memoria "pletórica de sentido, de fuerza, de suavidad, de dolor, de comunicación de vida y de afectuosa identificación con los pobres y oprimidos del Araguaia". Su autor -sigue diciendo- "es uno de los obispos contemporáneos que más ha conseguido hacer realidad la consigna de Jesús a sus discípulos: "Vosotros, no os dejéis llamar rabí, porque uno solo es nuestro Maestro; vosotros sois todos hermanos. No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar instructores, porque uno solo es vuestro Instructor, el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor" (Mt 23,8-11)". Memoria de sufrimiento y de compromiso. Memoria de fidelidad al evangelio y a los pobres. Memoria preñada de la esperanza del Reino.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘PEDRO DE LOS POBRES’
Zofia Marzec
EDITORIAL NUEVA UTOPÍA
MADRID.

Zofia Marzec muestra, desde su posición de no creyente, una estremecida simpatía por el obispo Pedro Casaldáliga. Describe la razón de ser de la vida de Pedro, sus causas y el itinerario de su opción por la liberación de los pobres.

Para más información: bforcanoc@tiscali.es

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‘OBJETIVOS DEL MILENIO’
Pablo J. Martínez Osés
EDITORIAL PPC
MADRID.

Los Objetivos del Desarrollo Milenio aún no son conocidos por el gran público. Desde la ONU se intenta impulsar un gran Pacto mundial por el desarrollo que implique a todos los países. Este libro pretende ofrecer una guía introductoria, no exenta de rigor analítico, acerca de los elementos fundamentales que contiene esta propuesta. La lucha contra la pobreza es un imperativo que se alza en la actualidad como compromiso ineludible para mejorar nuestro mundo. La campaña "Objetivos del Milenio", en la que se inscribe este libro, se impulsa desde la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (CONGDE).

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘¿QUIÉN SABE REZAR EL PADRENUESTRO?’
Martín Valmaseda
EDITORIAL PPC
MADRID.

-¿Quién sabe rezar el Padrenuestro? -Yo. -A ver... El interpelado llena de aire sus pulmones y comienza: Padrenuestroquestásenloscielosantificadoseatunombrevenganosotrostureinohágase tuvoluntadasíenlatierracomoenelcielo... ¡aaaah! El interpelado vuelve a la superficie para inspirar aire y se sumerge de nuevo. -Danoshoynuestropandecadadíaperdónanosnuestrasofensasasícomonosotros perdonamosalosquenosofendenynonosdejescaerenlatentaciónmaslíbranosdelmalamén... ¡aaaaah! El interpelado respira agitado y orgulloso porque ha juntado un montón de sílabas de memoria sin enterarse siquiera, y menos sentir, lo que ha estado diciendo. Usted, yo y quienes hemos hecho esta pregunta nos miramos sorprendidos. Acaso teníamos que haber pedido lo que los apóstoles preguntaron a Jesús: "Enséñanos a orar" Entonces Jesús les dio unos consejos de cómo hacer oración. No les enseñó una fórmula para repetir de memoria y a toda velocidad (y cuantos más Padrenuestros se repitan, mejor). Les enseñó las ideas principales para hablar a su Padre celestial.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘¿DIEZ VALORES ÉTICOS’
Joan Bestard
EDITORIAL PPC
MADRID.

Nuestra sociedad vive hoy una reconocida falta de valores que afecta a todos los ámbitos. Se echa en falta un mínimo de principios éticos que le confiera un aspecto más humano, un consenso ético a partir del cual regenerar y fortalecer todo el entramado social. Solo a partir de la creación de una nueva y fuerte ética civil como proyecto moral de la sociedad secular podrán creyentes y no creyentes asegurar la dignidad de todas las personas y conseguir un clima de respeto y solidaridad que dé consistencia a la democracia. El autor propone un decálogo de valores como punto de partida en el camino que podría llevarnos a la construcción de esa ética civil sólida.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘SABORES Y SABERES DE LA VIDA’
Frei Betto
EDITORIAL PPC
MADRID.

Hasta que Descartes no nos enseñó a pensar, cuando creer era tan cómodo, la vida no carecía de sentido. El repique de las campanas, el olor a incienso, los labios ascendentes de las curvas góticas, el promiscuo baile de los ángeles. El río discurría por su lecho, los gallos cantaban al alba, el trigo jamás confundía el orden de sucesión entre la flor, la espiga y el grano. El vino traía el gusto de los pies amados, el pan era abrazado por senos hartos, la carne asada en el fuego calentaba la sangre y el sexo.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘¿HAS DICHO ESTO POR NOSOTROS?’
Anna María Cànopi
EDITORIAL NARCEA
MADRID.

Las parábolas de la misericordia forman parte de las páginas más bellas y esperanzadoras del Evangelio; siempre vivas y siempre nuevas nos involucran en unas historias en las que nos descubrimos siendo los protagonistas, pensando que Jesús las ha dicho por nosotros; por que ¿quién no ha perdido alguna vez algo muy querido y se ha alegrado con su recuperación?; ¿quién no quiere, a veces, abandonar la vida cotidiana y derrochar los dones de una herencia gratuita?; ¿quién no ha menospreciado en alguna ocasión al amigo o ha dado algún rodeo para no ayudarlo? La lectura reposada de este libro nos dará fuerzas para tratar a todos, y a nosotros mismos, con un amor paciente que nos ayude a gustar la alegría de ser perdonados y perdonar.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘RINCONES DE LA CIUDAD’
Daniel Izuzquiza
EDITORIAL NARCEA
MADRID.

Este libro habla del encuentro con Dios en medio de la vida cotidiana en la ciudad de nuestros días. La experiencia del encuentro con Dios tiene lugar por mil caminos, sendas, vericuetos, autovías, metros, trenes, paseos, plazas, avenidas, callejas y rincones. Por eso, en las páginas de este libro se ofrece algunas experiencias, intuiciones y propuestas que invitan a caminar con autenticidad en busca de la fe y la justicia en la convicción de que una mirada creyente y comprometida permite descubrir las huellas de Dios en los rincones de la ciudad.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘MORAL SOCIAL SAMARITANA II’
José Ignacio Calleja
EDITORIAL PPC
MADRID.

Esta obra dedica tiempo a la clarificación del concepto "política" y su relación con la fe cristiana. Los derechos humanos como categoría o concepto base de la ética contemporánea en Occidente y sus posibilidades para una multiculturalidad crítica y, a la vez, respetuosa de la diversidad es un capítulo irrenunciable. La referencia cristológica de la moral cristiana y su verificación como síntesis moral de corte moderado unas veces -las más- y de corte crítico-utópico otras -las menos- es otro momento sustantivo de esta ética política. La democracia, los logros que supone y las amenazas que padece; los conflictos que sus leyes plantean a la conciencia moral de algunos ciudadanos; la moral civil que los derechos humanos quieren ser en medio de la multiculturalidad y de la globalización constituyen otras tantas interpelaciones a esta moral política cristiana. La desobediencia civil en una democracia y la injerencia humanitaria coactiva, y hasta armada, en determinados supuestos y como derecho de las víctimas a su socorro, será otro momento de nuestra reflexión. La cuestión de los derechos individuales y colectivos, y la construcción de la paz, en la perspectiva de sus causas y condicionamientos, constituyen la preocupación que cierra este trabajo.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘EL SEGUIMIENTO DE JESÚS’
VV.AA.
EDITORIAL PPC
MADRID.

Texto de las conferencias pronunciadas en la Cátedra de Teología del CMU Chaminade en el curso 2003-04 con los siguientes temas y ponentes: El seguimiento de Jesús y la experiencia integral de la vida cristiana. Felicísimo Martínez. ¿Cómo seguir a Jesús hoy? Julio Lois. Esbozos históricos del seguimiento. Evangelista Vilanova. Dimensión comunitaria del seguimiento de Jesús de Nazaret. Juan José Tamayo. El mensaje de Jesús sobre el amor. Entre la "tradición" y la "innovación". Marciano Vidal. El poder. Joaquín García Roca. Jesús y la justicia. Reflexiones para Occidente. Jon Sobrino. La libertad. Camino de realización humana en el seguimiento de Jesucristo. Trinidad León. Felicidad, bienaventuranza y vida cristiana. José María Castillo. El afrontamiento cristiano del mal. José Gómez Caffarena. La esperanza. María Eugenia Rueda. El mal y la esperanza: Una flecha en el talón. Marta López Alonso. Seguir a Jesús desde la paradoja de la Cruz. Carmen Soto Valera.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘LOS CURAS OBREROS’
Esteban Tabares
EDITORIAL NUEVA UTOPÍA
MADRID.

La mediación para ir a Dios no es la sagrada sino la profana, propia de la laicidad. He aquí la asombrosa revolución, cultural y religiosa que recuperaron los curas obreros. Lo mejor del libro es que recupera la memoria de Jesús, el ejemplo de su vida, el testimonio de su honestidad con lo humano, hasta la muerte. Cada día veremos cómo emerge con más fuerza este cristianismo laico que vivió Jesús.

Para más información: bforcanoc@tiscali.es

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‘OJO AVIZOR’
José Ignacio González Faus
EDITORIAL PPC
MADRID.

El hilo conductor de este libro -que recoge casi todos los artículos publicados mensualmente durante cuatro años (2001-2004) en La Vanguardia, de Barcelona, más algún otro proveniente de otros diarios- pueden ser aquellos versos de Campoamor: "Las cosas son del color del cristal con que se mira". Alguien pensará que resulta un color más oscuro, pero seguramente es un color más tierno también, si de veras quiere hacer más humana la vida de los hombres.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘¿DIOS HOY?’
Enrique Martínez Lozano
EDITORIAL NARCEA
MADRID.

Para muchos de nuestros contemporáneos, Dios es algo del pasado, y ser agnóstico es la solución para un mundo desarrollado y progresista. Ante eso, este libro quiere ayudar a los cristianos, que venimos de una tradición de veinte siglos, a hablar de Dios teniendo en cuenta el momento en el que vivimos, y mostrar a los no creyentes que creer es algo razonable y actual y que, más allá de prejuicios, la fe no tiene nada de alienante sino que es en sí misma una opción profunda y liberadora.

Para más información: narcea@narceaediciones.es

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‘EL OFICIO DE VIVIR’
Fernando Cortés, Nando
EDITORIAL PPC
MADRID.

Con un estilo ágil y desenfadado, plagado de imágenes y fantasía, el autor recrea, con un toque de humor, el viaje de los seres humanos que han llegado al mundo para reinventar cada día el mismo itinerario: vivir con su propia sombra, convivir con la gente, trabajar de sol a sol y cultivar una pacerla de tiempo donde florezca la cultura, la amistad y el amor.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘EL OFICIO DE MORIR’
Fernando Cortés, Nando
EDITORIAL PPC
MADRID.

Con su habitual estilo desenfadado, con su toque de humor y su desmesura de imágenes, el autor trae a estas páginas esa muerte de bolsillo que no deja vivir y un peaje cotidiano que la amortiza en cómodos plazos. El libro se sitúa así como una segunda parte de su anterior obra, “El oficio de vivir”, porque el oficio de morir es vivir. Y enfrentar, descubrir, valorar y resucitar sobre la marcha el poso amargo que queda cuando se apura la vida.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘ESTOY EN DUELO’
José Carlos Bermejo
EDITORIAL PPC
MADRID.

Este libro ha sido escrito no como un tratado sobre el duelo, sino pensando en la persona que vive la pérdida de alguien a quien amaba y que ha fallecido recientemente. Está en duelo, elabora el dolor. Y el dolor vivido en soledad, sin ninguna luz, es más dolor que el compartido y confrontado con la experiencia de otros semejantes y desahogado con quien está dispuesto a escuchar y caminar juntos en la solidaridad emocional. Estas páginas, lejos de pretender ser receta para quien vive en duelo -que seguramente no existe-, quieren compartir algunas reflexiones sobre el significado del duelo, sobre sus tipos y el modo de vivirlos saludablemente, sobre las cosas que nos suelen ayudar y las que no, sobre cómo vivimos las implicaciones prácticas de la pérdida, como qué hacer con las cosas del difunto, los lugares que frecuentaba, la oportunidad de ir al cementerio...

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘SOY LO QUE HAGO’
Carlos F. Barberá
EDITORIAL PPC
MADRID.

La acción ha sido hasta ahora un concepto irrelevante para la teología. El presente libro quiere contribuir a colmar esa laguna que no puede mantenerse por más tiempo. Lo que en estos momentos diferencia -y divide- a los diversos grupos eclesiales es que tipo de acción llevan entre manos, dirigida a qué objetivos, por qué medios y con qué apoyos sociales. Hacer un análisis de la Iglesia con el punto de referencia de la acción llevaría sin duda a consecuencias sorprendentes reveladoras.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘LA OTRA CARA DE WOJTYLA’
Giancarlo Zizola
EDITORIAL TIRANT LO BLANCH
VALENCIA.

La tarde del 28 de octubre de 1978, hace casi 27 años, la "fumata" blanca anunciaba la elección del primer Papa no italiano desde 1522, el cardenal Karol Wojtyla, proveniente de una Polonia aún sometida a la dictadura comunista. El mundo y la Iglesia que contemplan los ojos cansados del desmesurado Wojtyla en su vejez son bien diferentes tras los cambios que él en gran parte protagonizó. El muro que separaba al bloque comunista de occidente se ha derrumbado. Se ha extendido formalmente la democracia pero el capitalismo financiero se ha hecho más global, el abismo entre países ricos y pobres más profundo y el choque entre civilizaciones más sangriento. En la Iglesia católica se han prodigado palabras y gestos de futuro, pero se ha instalado una contrarreforma que quiere retroceder a los tiempos anteriores al Concilio Vaticano II. Tarde o temprano los cardenales de todo el mundo serán convocados a la Capilla Sixtina para elegir un nuevo Papa. ¿Cómo será esa reunión, qué se debatirá, qué tipo de programa y qué persona se elegirá para suceder a Wojtyla? Giancarlo Zizola en su apasionante libro "La otra cara de Wojtyla", se sitúa en el observatorio de ese Cónclave y analiza con extraordinaria información y profundidad la compleja y contradictoria personalidad de Juan Pablo II y las "patatas calientes" que este Papa deja a la Iglesia.

Para más información: tlb@tirant.com

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‘FUMATA BLANCA’
Lola Galán y José Catalán Deus
EDITORIAL AGUILAR
MADRID.

¿Por qué este Papa, por qué correr el riesgo de elegir al más controvertido de los cardenales? En los últimos meses de la vida de su antecesor, en el calvario hospitalario final de Juan Pablo II y en las horas previas a su muerte, están las claves del por qué Su Eminencia Joseph Ratzinger se convirtió en el 265 pontífice de la historia. Los autores han vivido en directo y analizado en profundidad las intensas dos semanas de intrigas y acuerdos previas a la elección de Benedicto XVI, el emerger imparable de su figura sobre el colegio cardenalicio, y las circunstancias excepcionales de uno de los cónclaves más cortos e intensos de la historia. Para comprender a fondo lo sucedido en este período de ’sede vacante’ que acabamos de vivir, hay que enmarcarlo en la historia milenaria de esta institución única. Además de la crónica detallada de unas semanas apasionantes, los autores nos presentan la asombrosa historia de los cónclaves, las reuniones secretas y tantas veces turbulentas en las que la iglesia católica ha elegido a su pontífice en dos mil años de historia.

Para más información: donadama@santillana.es

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‘EL ALMA DE BENEDICTO XVI’
Enrique San Martín
EDITORIAL CCS
MADRID.

Es el libro perfecto para, con un lenguaje sencillo y espontáneo, conocer el pensamiento del Papa sucesor de Juan Pablo II. Con recopilaciones de sus mejores discursos, entrevistas, conferencias, documentos, Benedicto XVI responde como sucesor de san Pedro a las preguntas más conflictivas de la sociedad que nos ha tocado vivir. Desde el aborto hasta cómo ser un verdadero cristiano, el Pontífice abre su alma a todos los católicos del mundo para invitarnos a seguirle en la tarea de ser el nuevo Pescador de Hombres y la Piedra en la que se sustenta la Iglesia de Cristo en el tercer milenio.

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‘¡ROMA, TENEMOS UN PROBLEMA’
Luis Alemán Mur
EDITORIAL NUEVA UTOPÍA
MADRID.

Quien haya leído “A contracorriente” y “La Ingenuidad de Jesús”, tiene hecha la presentación de este nuevo libro de Luis. “Estas páginas están escritas, según su autor, para los que viven su fe enredada en una iglesia clerical a la que no comprenden ni, a veces, aceptan. Una clerical iglesia que vende mercancía pasada de fecha. A estos sufridores quiero decirles que no están solos y que, acaso, lo más incordiante, sea nuestra fe y que, por eso precisamente, a diferencia de los ateos, se nos margina con improperios y anatemas”.

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‘MEMORIAS DE EDUCACIÓN, FE Y LIBERTAD’
Manuel López López
EDITORIAL TABULARIUM
MURCIA.

Estas memorias autográficas, anotadas entonces y evocadas ahora fielmente por su autor, nos ofrecen una singular experiencia en una parcela peculiar de la historia de posguerra en España y en Europa, reflejando, entre las sombras y luces de su transparente fondo, el humanismo cristiano y la cultura clásica, substrato de la educación y la formación recibidas. Lejos de fundamentalismos religiosos y políticos se revela el sentido liberador de nuestra cultura religiosa y occidental en armonía con otras culturas diversas de inmigración en Europa. Mitos y leyendas populares van jalonando la introspección del autor en un mundo iluminado por ambas luces, la renacentista grecolatina y la religiosa judeo-cristiana. La situación de España y las inquietudes de la época dejan entrever en el horizonte los comienzos de un Concilio convocado por el papa Juan XXIII creando unas expectativas universales de cambio y libertad.

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‘LA LUZ DEL ALMA’
Ana María Schlüter
EDITORIAL PPC
MADRID.

El cuento popular transmite una sabiduría profundamente humana y una gran bondad en medio de un mundo hostil. Al niño le llega sin más. Pero el adulto necesita con frecuencia una ayuda para comprender el lenguaje simbólico en el que el cuento se expresa. Cuando las imágenes arquetípicas presentes en los cuentos tocan el alma, la despiertan, orientan e iluminan. Así pues, en los cuentos se revela la “luz del alma”. Quienes los escuchan se sienten tocados en el corazón y encuentran ayuda para caminar por la vida con hondura humana.

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‘DIOS, ¿UN EXTRAÑO EN NUESTRA CASA?’
Xavier Quinzà Lleó
EDITORIAL PPC
MADRID.

¿Es Dios un extraño en nuestra casa? ¿Podemos abrigar aún la esperanza, aunque sea crucificada, de una presencia del Señor que impregne todos los lugares humanos de nuestra casa, las encrucijadas de nuestra humanidad? Hacerle un espacio mayor a Dios es un imperativo de exilio en que vivimos. Como el pueblo de la Biblia en su exilio babilónico, tampoco nosotros tenemos templo, ni ley, ni sacerdocio en esta sociedad en donde se ha intentado extirpar la redención curativa de nuestro Dios. Sólo tenemos un pan roto que se comparte, un vino nuevo que nos comunica la Vida abundante, la verdadera. En este sentido, hemos de movilizar los resortes de una fe que ha de vivir en el exilio.

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‘LA BIBLIA DE LA EXPERIENCIA’
Alberto Iniesta
EDITORIAL PPC
MADRID.

Si todos los ancianos se pudieran no en pie de guerra, sino en pie de paz, de amor y de bondad, podrían aportar todavía grandes bienes a la sociedad. Y, lo mismo que en el servicio militar solía haber manuales de instrucción, normas y orientaciones para un acertado ejército de sus medios y sus armas, los ancianos bien podrían tener un libro de orientaciones para ese ejército de paz que informara sobre las propias armas, diera consejos para usarlas y animara a la lucha con esperanza en la victoria. A estos efectos, ninguno mejor que la Biblia, un libro antiguo, anciano -más aún que nosotros- donde se recoge la sabiduría y la experiencia del hombre creado guiado por Dios hacia su destino.

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‘Y LE LLAMARON MISA’
Martín Valmaseda
EDITORIAL PPC
MADRID.

Es una propuesta para reflexionar con sentido crítico sobre cómo se vive y celebra hoy la eucaristía para, desde ahí, volver a darle el primigenio sentido. Lo que empezó siendo una cena clandestina en torno a un personaje extraordinario se ha convertido en muchos casos en un acto monótono y aburrido, sin sentido, en una repetición de gestos y símbolos que ni quien los reproduce ni quien los escucha y debe responder ponen gran entusiasmo en ello. Este libro pretende hacer reflexionar sobre esta realidad en clave de humor e invita al lector a promover una respuesta activa y a revitalizar la eucaristía.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com

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‘CLIPART. IMÁGENES PARA EL AÑO LITÚRGICO, CICLO A’
Steve Erspamer
EDITORIAL PPC
MADRID.

Una imagen vale más que mil palabras. Si este dicho es cierto, tienes en tus manos una verdadera enciclopedia. Este libro contiene cerca de quinientas ilustraciones muy útiles para boletines, folletos litúrgicos, calendarios, cancioneros y octavillas de todo tipo. Asimismo podrás encontrar diversas sugerencias y claves para entender y aprovechar estas imágenes, así como la lista de lecturas bíblicas y del salmo de la misa, una breve explicación del día festivo o del tiempo litúrgico y, en ocasiones, consejos para el papel, el color de la tinta y todo aquello que puede resultar de interés para la elaboración de materiales parroquiales o escolares.

Para más información: buzonppc@grupo-sm.com