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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

época

DE UNA ÉPOCA DE CAMBIOS A UN CAMBIO DE ÉPOCA
JAVIER LÓPEZ DÍAZ, sacerdote Terciario Capuchino; javierlopezdiaz@hotmail.com
LUBLIN (POLONIA).

ECLESALIA, 02/10/06.- “De una época de cambios…. a un cambio de época”. Así es como califican algunos estudiosos el momento actual que estamos viviendo en nuestro mundo. La globalización, la mundialización y la revolución tecnológica, han traído consigo una revolución social y cultural que sorprende por la rapidez vertiginosa a la que avanza, y que está propiciando no sólo una serie de cambios adaptativos, sino posiblemente y en pocos años, un cambio de paradigma, de modelo económico, social, familiar, y cultural que marcará un cambio de época. Lo cual, en sí, no tiene por qué ser necesariamente malo. La Historia (con mayúsculas) avanza precisamente a golpes de timón, a pasitos durante el día y a saltos de vez en cuando. Y ahora, lo que se avecina es un salto, y puede que de notables proporciones además.

Hablemos de la Iglesia. La Iglesia dio un salto cualitativo en el Vaticano II para adaptarse a las situaciones cambiantes que ya entonces se experimentaban en la sociedad. Fue, lo repito, un cambio adaptativo: para unos un cambio que fue demasiado lejos y eso explicaría la crisis actual (son los que propugnan una vuelta al pasado) y para otros un cambio que hoy día ya se ha quedado insuficiente, y de ahí también la crisis que, decimos, vive la Iglesia. Hoy muchos creemos que la Iglesia, al igual que el mundo, deberá hacer frente, no a una época de cambios, sino a un cambio de época. Y por tanto se sitúa en la encrucijada de elegir entre seguir adaptándose a lo que el mundo ofrece, o convertirse ella misma en un referente por su forma de vivir y de pensar en clave evangélica (alternativa y profética) frente a una sociedad que, aunque sin duda tiene aspectos muy positivos, peca también de egoísta, injusta, individualista y materialista.

Por remontarnos en la Historia y que sirva de ejemplo en alguna medida, la revolución industrial también marcó un cambio de época histórico en el que se pasó de una sociedad medieval, feudal y agrícola, a una sociedad moderna, industrial y urbana. Cambiaron las estructuras económicas (nos guste o no la economía es el motor del mundo actual) y ello trajo consigo una serie de cambios sociales, familiares y culturales de los que somos herederos. La Iglesia reaccionó a ese cambio de época y acompañó a la sociedad precisamente haciéndose cargo de las víctimas que generó ese mismo desarrollo industrial, que si bien en líneas generales resultó positivo, lo hizo también a costa de dejar a muchos por el camino. Así nacen las congregaciones religiosas para hacerse cargo, por ejemplo, de los niños que quedaban abandonados en las calles (problema que no se daba en las sociedades medievales agrícolas donde la gran familia se hacía cargo de los huérfanos), de la educación de los niños pobres, de las madres solteras, de los enfermos, y de todas las víctimas que producían los propios avances. Es decir, el boom social e industrial generó a su vez una serie de problemas sociales que anteriormente no existían y la iglesia estuvo en ese momento presta a responder atendiendo de forma preferencial a aquellos que quedaban “descolgados” por estos mismos avances.

La revolución tecnológica actual también está propiciando -como señalaba anteriormente- un cambio de paradigma y de modelo social. Y ello a costa de dejar a muchos por el camino. Desgraciadamente estamos acostumbrándonos a ver como normal, como producto y como precio que tenemos que pagar por el desarrollo, a oleadas de “cayucos” y “pateras” llegar a nuestras costas, a cadáveres flotando en las playas, a hambrunas televisadas en directo, a guetos sociales y urbanos (chabolas, favelas, suburbios...), a violencia urbana (en las aulas, en los barrios...), a violencia fundamentalista... La inmigración, por ejemplo, es una de las consecuencias que se derivan de un injusto, desigual y desequilibrado desarrollo económico. La disparidad y la diferencia en el nivel de vida y bienestar entre las clases más ricas (que son paradójicamente las menos numerosas) y las más pobres (pero las más numerosas) ha alcanzado cotas absolutamente insultantes. La diferencia en el desarrollo entre países ricos y pobres, es abismal, o utilizando términos exagerados, sideral, y cuanto mayor sea la brecha, más difícil será que la situación revierta. Posiblemente esto es una consecuencia no calculada del desarrolo de un estado de bienestar que se hizo muchas veces expoliando los recursos de los países pobres colonizados, y para ello utilizando métodos absolutamente inmorales (como por ejemplo sosteniendo dictaduras y promoviendo guerras entre estos) y que ahora desborda nuestro mundo dada la facilidad de desplazamiento que existe hoy en día en comparación con otras épocas, y que gracias a la información, los habitantes de los países pobres saben cómo se vive en los países más ricos y se preguntan el porqué de esa diferencia y por qué ellos no pueden también aspirar a unas condiciones de vida similares. Y no es demagogia afirmar que todo ser humano tiene derecho a luchar por una vida digna para él y para los suyos. Por lo tanto me atrevo a decir que los emigrantes tienen el derecho a buscar las mejores condiciones de vida donde sea, porque negar esto sería como afirmar que los pobres no tienen derecho ni a intentar siquiera una mejor calidad de vida (y no olvidemos que hasta mediados del siglo XX hemos sido los españoles, portugueses, italianos e irlandeses principalmente, los emigrantes de entonces, y nadie dijo en su momento ni ha dicho ahora, que no tuviéramos derecho a ello).

¿Cómo revertir la situación? Sería necesario un gran pacto político a escala internacional en favor del desarrollo de los países del tercer mundo, algo que escapa sin duda alguna a nuestras magras posibilidades (ni me han entrado de repente delirios de megalomanía y, como dice un amigo mío, no somos nadie), pero donde sí podemos trabajar es en la labor de concienciación para que se den las condiciones y la sensibilidad social necesarias para esto. Y ahí es donde quiero yo meter por medio a la Iglesia.

Una de las palabras clave, a mi entender, en el lenguaje de la Iglesia de esta nueva época en la que entramos, es: compartir, y esto hacerlo en favor de los desfavorecidos y las víctimas del actual desarrollo social. Algo que están realizando ya, reconozcámoslo, bastantes (aunque aún podrían ser más) sectores y gente de Iglesia,. ¿Quiénes son esos desfavorecidos de hoy día? Víctimas las hay en los países desarrollados, pero la mayor parte está en los países en vías de desarrollo y en los países pobres del llamado tercer mundo. Estos son los pobres y ahí están. Y la primera bienaventuranza de Jesús está dirigida precisamente a los pobres “porque de ellos es el reino de los cielos”. En consecuencia: la Iglesia está llamada a ser la voz de los pobres y a liderar la causa de la justicia y del desarrollo de los pueblos más pobres de la tierra, y está llamada a ser signo (habría que buscar de qué nuevas formas además de las actuales) comprometiéndose aún más en la labor misionera en favor de estos países y de los sectores de población que se están quedando fuera del sistema y a los que no llega la ayuda del estado ni de las instituciones. Esto se puede hacer, por ejemplo, desde la cercanía con todos aquellos inmigrantes a los que tachamos de ilegales (como si fuera delito buscar unas condiciones de vida dignas), desde la labor en favor de los derechos de los “sin papeles”, desde la presencia de vida y misión en medio de los colectivos más desfavorecidos, desde una apuesta radical por los países más pobres de la tierra (la mayoría de los cuales aunque no todos, se encuentran en el África subsahariana).... entre otras posibilidades.

En el mundo sigue habiendo esclavos y libres, solo que las ataduras de hoy son el dinero y las riquezas, y sigue habiendo explotadores que se escudan a la sombra de compañías transnacionales que mercadean con el hombre como doscientos años atrás lo hacían con los esclavos. Produce escalofríos oír las cuentas de resultados y beneficios de algunas empresas si las comparamos con la dramática situación que atraviesan millones de hombres y mujeres en el mundo. La conclusión es clara: no podemos permanecer impasibles ante esta situación de injusticia. Que la Iglesia y todos aquellos que la formamos, desde nuestra oración, desde nuestra denuncia y desde nuestro compromiso social, nos convirtamos en altavoces del Pueblo de Dios que sufre. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


lo religioso

Título oficial de la Universidad de Alcalá de Henares
‘EXPERTO UNIVERSITARIO EN EL HECHO RELIGIOSO’
Una oportunidad de aprender con grandes maestros
FERE-Madrid, INSTITUTO DE ESTUDIOS MEDITERRÁNEOS Y DE EUROPA ORIENTAL y ESCUELA UNIVERSITARIA CARDENAL CISNEROS
MADRID.

ECLESALIA, 29/09/06.- Juan Martín Velasco, Juan Masiá, Ana María Schlüter, Luis González-Carvajal, Miguel García Baró, Ionel Mihalovici... Un buen número de reconocidos especialistas en diversas dimensiones del hecho religioso colaboran con la Universidad de Alcalá, la Escuela Universitaria Cardenal Cisneros y FERE-Madrid para ofrecer una nueva oportunidad de formación, urgente en el contexto de nuestra sociedad, cada vez más multicultural. La premisa de que conocer lo que piensa, vive y celebra el otro es un buen camino para la tolerancia y la convivencia, es una de las líneas-base de este curso, que quiere servir de base para iniciar una actitud dialogal en el mundo de las religiones. En esta tarea de aprender a vivir en una sociedad plural los educadores tienen una misión fundamental. Ellos y ellas serán los que den los elementos a los niños y jóvenes para que sepan desarrollar esa sociedad. Todo ello exige una preparación que el curso proporciona. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Programa
Bloque 1º: El hecho religioso y la sociedad.
Bloque 2º: Panorámica de las religiones: Religiones abrahámicas (Judaísmo, Islam), Religiones antiguas (Egipto, Mesopotamia, clásicas); religiones orientales (budismo e hinduismo). El cristianismo frente a las religiones (bases del diálogo interreligioso).
Bloque 3º: Religión y modernidad.
Bloque 4º: Hecho religioso y educación.
Bloque 5º: Práctica y visitas a centros religiosos (Zendo; Mezquita; Sinagoga, Museo Arqueológico; Iglesia Bautista, Toledo).

Profesorado
- Juan Martín Velasco, Universidad Pontificia de Salamanca
- Luis González-Carvajal, Universidad Comillas
- Enrique Gallud, Universidad Francisco de Vitoria.
- Juan Masiá Clavel, Universidad de Sofía (Tokio) y Universidad P. de Comillas
- Juan José Sánchez, UNED
- Miguel García Baró, Universidad Comillas
- Jacobo Israel, Federación de comunidades israelitas de España
- Riay Tatari, Mezquita central de Madrid
- Miguel Olaiz, Iglesia española reformada episcopal
- Antonio Salas Ximelis, Universidad Pontificia de Comillas
- Federico Pastor Ramos, Saint Louis University
- Emilio Galindo Aguilar, Dto. del centro de e. árabes e islámicos Darek-Nyumba
- Jaime Contreras Contreras, Catedrático UAH y Dtor. IEMEO
- José María Pérez-Soba Díez del Corral, Escuela Universitaria Cardenal Cisneros
- Ionel Mihalovici, Centro de Estudios Judeocristianos
- Juan Ignacio Pulido Serrano, I. E. Mediterráneos y de Europa Oriental.
- Equipo Pedagógico de FERE MADRID.

Datos
Lugar: Colegio Agustiniano. Madrid
Duración: 160 horas (110 h. teóricas, 20 h. prácticas, 30 h. trabajo personal).
Preinscripción: 20 septiembre – 15 octubre 2006.
Matrícula: 20 octubre – 6 de noviembre 2006.
Duración del curso: 26 de octubre de 2006 a mayo de 2007
Horario: Lunes y miércoles 18:00-21:00 y algún día de visita a centros religiosos
Matrícula: 1.100 € con becas asequibles de 550 € gracias a las editoriales colaboradoras (Anaya, Edebé, SM, Edelvives).
La matrícula se puede dividir en dos pagos.

Titulación
- Titulación oficial de ’EXPERTO UNIVERSITARIO EN EL HECHO RELIGIOSO’, por la Universidad de Alcalá de Henares.
- Para profesores en activo: Certificación de créditos cursados por la Comunidad de Madrid.

Información, preinscripción y matrículas
Departamento Pedagógico de FERE MADRID
Hacienda de Pavones 5, 1º 28030 Madrid
Télefono: 91 328 80 00 ; Fax: 91 328 80 03
E-mail: miguel@feremadrid.com
Consultar: www.feremadrid.com

los dones

DE LO PROFÉTICO A LO RIDÍCULO
A propósito del “caso Milingo”
EMMA TORRALBA, emmatorralba@yahoo.es

ECLESALIA, 28/09/06.- Una de las consecuencias más lamentables de la reciente excomunión del obispo Milingo es que, por razón de las extravagancias del personaje, no se hayan abordado los debates de fondo que conllevaban sus acciones. El matrimonio de un obispo o la ordenación episcopal de tres curas casados, han sido reducidos a anécdotas a añadir en la cadena de excentricidades del obispo exorcista, cantante y showman.

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia vaticana no ha sido el acto profético de un cristianismo adulto que aplaude con alegría evangélica la cercana elección de la obispa episcopeliana Katharine J. Shori como líder de su Iglesia o el ejercicio ministerial de curas casados en la Iglesia católica; lo que ha trascendido a la opinión pública ha sido el cansancio de la curia papal ante la última “payasada” del obispo desobediente

Obispos menos mediáticos como por ejemplo el fallecido Jerónimo Podestá y su esposa Clelia, son los que con su vida de compromiso a favor de una iglesia comprometida con la causa de los/las últimos/as permiten situar la cuestión en su justo término: “El obispo tiene que ser irreprochable, casado una sola vez, sobrio, mesurado (...) que gobierne bien su propia familia, porque si uno no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo va a cuidar de la Iglesia de Dios” (1Tim 3,1ss).

Movimientos alternativos de Iglesia como “Mujeres y teología”, “Redes cristianas”, MOCEOP, etc., están adoptando una perspectiva teológica y vivencial a tener muy en cuenta. Estos grupos saben que la profecía no está en el juego de poderes de unas ordenaciones que perpetúan la estructura jerárquica y patriarcal de la casta sacerdotal y episcopal. El debate y la acción no se sitúa en la validez o no de la ordenación de “las siete mujeres del Danubio” o la ordenación episcopal de los sacerdotes casados por parte de Milingo. En última instancia, la aparente heterodoxia de estas acciones responde a la misma lógica sacralizadora y excluyente de todo poder jerárquico.

La profecía evangélica va por el camino de más servidores y menos jerarcas, más carisma y menos clero. Las comunidades proféticas que ya existen no demandan más obispos/as –sean estos hombres, mujeres, casados, solteras, homosexuales, lesbianas, divorciadas, etc.- quieren más evangelio; disciernen los dones del Espíritu y proponen la presidencia de las celebraciones a aquel o aquella que ven más apto. Ministerios para el servicio de la comunidad que dejan de ejercerse antes de que la tentación del poder los pervierta en dominación. Comunidades que desean seguir en comunión con la Iglesia universal, aunque sea desde la disidencia y el margen.

A estas comunidades cristianas que viven el evangelio al “estilo Timoteo”, les apena que la profecía de sus actos cotidianos se vea comprometida por las extravagancias de “casos Milingo”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


lenguaje duro

lenguaje duro

UN LENGUAJE DURO
Marcos, vigésimo sexto domingo del tiempo ordinario
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 27/09/06.- Para Jesús, lo primero dentro del grupo de sus seguidores es olvidarse de los propios intereses y ambiciones y ponerse a servir, colaborando juntos en su proyecto de hacer un mundo más humano. No es fácil. A veces, en vez de ayudar a otros creyentes, les podemos hacer daño.

Es lo que preocupa a Jesús. Que, entre los suyos, haya quien «escandalice a uno de esos pequeños que creen». Que, entre los cristianos, haya personas que, con su manera de actuar, hagan daño a creyentes más débiles, y los desvíen del mensaje y el proyecto de Jesús. Sería desvirtuar su movimiento.

Jesús emplea imágenes extremadamente duras para que cada uno extirpe de su vida aquello que se opone a su estilo de entender y de vivir la vida. Está en juego «entrar en el reino de Dios» o quedar excluido, «entrar en la vida» o terminar en la destrucción total.

El lenguaje de Jesús es metafórico. La «mano» es símbolo de la actividad y el trabajo. Jesús empleaba sus manos para bendecir, curar y tocar a los excluidos. Es malo usarlas para herir, golpear, someter o humillar. «Si tu mano te hace caer, córtatela» y renuncia a actuar en contra del estilo de Jesús.

También los «pies» pueden hacer daño si nos llevan por caminos contrarios a la entrega y el servicio. Jesús caminaba para estar cerca de los más necesitados, y para buscar a los que vivían perdidos. «Si tu pie te hace caer, córtatelo», y abandona caminos errados que no ayudan a nadie a seguir a Jesús.

Los «ojos» representan los deseos y aspiraciones de la persona. Pero, si no miramos a las personas con el amor y la ternura con las que miraba Jesús, terminaremos pensando sólo en nuestro propio interés. «Si tu ojo te hace caer, córtatelo» y aprende a mirar la vida de manera más evangélica.

¿Cómo se le ocurrió a Jesús esa figura trágica y, al mismo tiempo, cómica de un hombre manco, cojo y tuerto entrando en la plenitud de la vida?, ¿qué sintió la gente al oírle hablar así?, ¿cómo podemos reaccionar nosotros? Por muy dolorosas que sean, si los cristianos no hacen opciones que aseguren la fidelidad a Jesús, su proyecto no se abrirá camino en el mundo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

1 de octubre de 2006
26 Tiempo ordinario (B)
Marcos 9, 37 - 42


valladolid

valladolid

LA PROCESIÓN DE LAS BORRIQUILLAS
Sobre la novela El Hereje, de Delibes
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 26/09/06.- Sucedió en Valladolid. En la madrugada del 21 de mayo de 1559, antes de romper el alba, y tras un año de penoso y cruel cautiverio en la cárcel secreta de la Inquisición, acusados por flirtear con el protestantismo, más de sesenta reclusos, entre ellos algunos eclesiásticos, integrantes del foco luterano de Valladolid, iniciaban la que para muchos de ellos sería su penúltima procesión. En la gran ceremonia los clérigos fueron, además, degradados; y al finalizar la misma, los condenados a muerte, fueron montados en unas humildes borriquillas para ser conducidos al quemadero.

El estandarte de la Inquisición y la enseña carmesí del Pontificado abrían la procesión de los reos, marcados con sambenitos, un coro de cantores entonaba el Vexilla regis, de las solemnidades de Semana Santa. En un punto de la ciudad la procesión se fundió con la comitiva real, anunciada con pífanos y tambores. Al rey lo arropaban los príncipes y los altos dignatarios de la Corte, junto con un grupo de nobles y varios arzobispos quienes cerraban su comitiva. Todos se enfilaban hacia la plaza mayor para celebrar el Auto de Fe, una especie de Juicio Final contra el hereje.

La masa cristiana, enardecida y justiciera, esperaba oír el más infalible de los veredictos: la hoguera. Pero también había mujeres y hombres que lloraban. El pueblo bramaba contra el hereje, como en el circo de Roma contra el cristiano. En el imponente escenario levantado en la plaza mayor, con varios niveles, había colocados tres púlpitos. Los reos eran llamados uno a uno, y llevados ante el púlpito de los relatores donde les leían las sentencias: “confiscación de bienes, cárcel y sambenito perpetuos, con obligación de comulgar las tres Pascual del año”; “degradación, confiscación de bienes, muerte en garrote y dado a la hoguera”; “confiscación de bienes y dado a la hoguera”... etc. Parte de los reos tuvieron sentencias más benévolas. Morir en el garrote, previo a ser quemado en la pira, era un alivio.

Todo este pequeño “resumen”, espeluznante y tétrico, es el final de la grandísima y conmovedora novela de Miguel Delibes, El Hereje. Cómo agradezco a Mariano que me la regalara. Qué gran película podría surgir de tan gran novela. El HEREJE es una novela histórica, muy documentada, que sobrepasa al puro relato imaginario. Junto a personajes de creación literaria, como el del protagonista principal, Cipriano Salcedo, hay otros que tuvieron existencia real. Esta obra, la última y más extensa del autor vallisoletano es “un canto apasionado por la tolerancia y la libertad de conciencia, una novela inolvidable sobre las pasiones humanas y los resortes que las mueven”.

Cipriano Salcedo, es un inquieto y próspero comerciante de pieles vallisoletano que “nació” casualmente el año de la Reforma, en 1517, justo el año que Lutero fija sus 95 tesis contra las indulgencias en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Su infancia fue dura, su madre murió tras su parto, algo que no le perdonó su padre. Huérfano de madre y privado de las ternuras paternas, su único cordón afectivo fue Minervina, la nodriza, el personaje más tierno de la novela. Ella le es arrancada de su vida por decisión de su padre que, celoso, interna a su hijo en un colegio de huérfanos. Pero ella aparece, inesperadamente, en la última hora de vida del protagonista, ya camino del cadalso, en la procesión de las borriquillas.

Cipriano Salcedo es atraído por los sermones y la autoridad moral del doctor Cazalla, un hombre de prestigio (fue predicador del emperador Carlos V), un introductor del luteranismo en España. Salcedo entra a formar parte de la clandestina comunidad luterana de Valladolid, (la “secta” en palabras del autor de la novela) y uno de los primeros focos del Protestantismo en España. En la fraternidad tienen a La Libertad del cristiano como libro de cabecera. Me vino a la memoria la catequesis Llamados a la libertad sobre la epístola de San Pablo a los Gálatas: la carta de la libertad cristiana, la libertad de los hijos de Dios, una carta sin explotar. Y la mención que el ponente, Jesús López Sáez, el responsable de la Comunidad de Ayala, tuvo para con José María González Ruiz, “especialista” en esa carta, y el gran impulsor y divulgador del Concilio Vaticano II en España que, sorprendentemente, dos días después moría, olvidado por el aparato, pero presente, misteriosamente, en medio de una comunidad viva, hija del Concilio. Pablo, para defenderse de los intolerantes, los fundamentalistas de su época, apeló al Concilio de Jerusalén, el concilio de la libertad cristiana.

El ambiente de la hermandad subyuga al protagonista. Su primera experiencia con la fraternidad fue sobrecogedora. El grupo iniciaba la reunión con la lectura de la Palabra, con un Salmo que sus hermanos de Wittenberg cantaban pero que en Valladolid, de momento, se conformaban con rezarlo, piano piano, sin levantar la voz. Él pretendía encontrar en sus estrofas consignas prohibidas. El tal salmo decía: Bendecid al Señor en todo momento / Su alabanza estará siempre en mi boca /... Porque busqué al Señor y me ha respondido / Me ha librado de todos mis temores... La reunión de ese día iba a versar sobre las reliquias y otras supersticiones. Para ilustrarlo, leerían algunos diálogos de Latancio y Arcidiano, del libro de Alfonso de Valdés Diálogos de las cosas acaecidas en Roma. Una crítica a “estas reliquias que sacan dinero de los simples, … que os las mostrarán en dos o tres lugares a la vez”, y que se ponían a la altura de artículos de fe.

El protagonista (me recordó a Zaqueo en su encuentro con Jesús) decide repartir la mitad de sus propiedades entre sus subalternos y arrendatarios. Pero no lo hace movido para asegurarse la salvación eterna - él asumía que “las obras no son indispensables para salvarse”- sino como un gesto de resarcimiento hacia el desapego de su difunta esposa, Teo, “la reina del páramo”, cuyo matrimonio entre ambos fue un fracaso. Aunque él sabe que estos gestos de desprendimiento le agradan al Señor.

Otro de los personajes es Ana Enríquez, una joven bellísima y aristócrata, integrante de la fraternidad (“una criatura demasiado bella para ser quemada”). Ella sale del apuro confesando ante el Tribunal del Santo Oficio (sale absuelta) cómo fue adoctrinada por miembros del grupo. Su breve declaración ante la Santa Inquisición es un escaparate conteniendo algunos de los temas fundamentales del luteranismo: “nuestra salvación se produciría por los solos méritos de Cristo... porque las obras, por sí mismas, para nada servían”. Se citan puntos como la justificación por la fe; el reconocimiento del papado en el Espíritu Santo; la quimera del purgatorio; los verdaderos sacramentos (el bautismo y la eucaristía); la confesión, sólo ante Dios; el culto idolátrico a las imágenes y al crucifijo; el ayuno y la castidad: “después de la redención, habíamos quedados libres de toda servidumbre; y no teníamos que ayunar ni hacer voto de castidad sólo por obligación...”.

Cipriano Salcedo es el prototipo de hombre íntegro, defensor de la libertad de conciencia, que asume sus convicciones hasta sus últimas consecuencias, sin ceder a la fácil tentación del perjurio o de la delación en los momentos de gran tribulación. Él se toma muy en serio la comunidad luterana, a la que idealiza, lo que hace que pronto se gane la confianza del doctor Cazalla, su mentor, y sea enviado, por la comunidad, en una misión especial a Alemania, para hacerse con libros e información sobre el movimiento de la Reforma. Años después, camino del cadalso -en medio de esa gran abominación- y abatido por la “deserción” de sus hermanos en los interrogatorios (para evitar el suplicio del potro), él se pregunta si existía realmente la fraternidad en algún lugar del mundo. Pedía una señal, y se preguntaba dónde estaba Dios.

A la pregunta del inquisidor: “¿cree usted en la Iglesia Romana?”, Cipriano Salcedo ya había respondido en su día: “Yo creo firmemente en la Iglesia de los apóstoles”. Con esta misma convicción muere, mártir, en la hoguera. El confesor, impotente, desencajado, acuciado por la presencia del verdugo con la tea encendida en la mano, no logró arrancarle al hereje la palabra clave que le daba el pasaporte para la salvación de su alma: “decid Romana, solamente eso”. Desalentado, el confesor lo más que pudo arrancarle al reo fue: “Si la Romana es Apostólica, creo en ella con toda mi alma, padre”.

“Obra en conciencia y no te preocupes de lo demás. Con esa medida seremos juzgados”, le había consolado su tío Ignacio Salcedo, un alto cargo en la Chancillería, cuando le visitó, impotente, en la cárcel de la Inquisición. Miguel Delibes preludia su novela El Hereje con esta “carta de presentación”, recogiendo unas palabras de Juan Pablo II sobre la violencia ejercida desde el seno de la Iglesia: “¿Cómo callar tantas formas de violencia perpetradas también en nombre de la fe? Guerras de religión, tribunales de la Inquisición y otras formas de violación de los derechos de las personas... Es preciso que la Iglesia, de acuerdo con el Concilio Vaticano II, revise por propia iniciativa los aspectos oscuros de su historia, valorándolos a la luz de los principios del evangelio” (Juan Pablo II a los cardenales, 1994).

También el joven Ratzinger, en el 68, apelaba a la libertad de conciencia, como última instancia: "Aún por encima del Papa como expresión de lo vinculante de la autoridad eclesiástica, se halla la ‘propia conciencia’, a la que hay que obedecer la primera, si fuera necesario incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica" (El País, Cartas al Director, 27/05/05).

Una vez más, “la Iglesia no cumple lo que predica” lamentaba hace unos años un sacerdote y periodista silenciado. De poco sirve, por ejemplo, que el papa haga una defensa del periodista como “el hombre de la verdad” (discurso de Juan Pablo II ante los periodistas, 1986) cuando, a la vez, los periodistas de información religiosa (o los teólogos), son silenciados sin contemplaciones, sin misericordia, por su Institución. Una cosa es predicar y otra es dar trigo. En una mesa redonda del XX Congreso de Teología, convocado por la Asociación de Teólogos Juan XXIII, el periodista jesuita Miguel Lamet ponía dos ejemplos (del pontificado de Juan Pablo II) sobre el tema: el caso de la prelatura del Opus Dei y el caso del papa Luciani (Juan Pablo I), de cuya muerte misteriosa se cumplirán el próximo día 28 (29) de septiembre 28 años. ¡”Hay tantos que estamos en la cárcel sin saberlo”! (ver El día de la cuenta, Cap. 3 -“La persona de Roma”- en Internet: www.comayala.es).

"El catolicismo no es un cúmulo de prohibiciones", sino de propuestas positivas, decía hace unos días Benedicto XVI. Pero muchos teólogos católicos que hablan y escriben desde la buena conciencia, desde la libertad del cristiano -desde el compromiso con la verdad- hoy, como en los tiempos en que se quemaban a los herejes, son también “condenados”; sus libros son censurados, prohibidos, como es el caso del jesuita J. M. Castillo o el del claretiano B. Forcano. Son las persecuciones actuales por parte de la jerarquía de la Iglesia.

Hay cardenales, eclesiásticos, que cambiaron el rol de apóstoles por el de de virreyes. Como botón de muestra el cardenal “virrey” de Lima que, aparte de presionar, prohíbe hablar y enseñar en su territorio -incluso al prestigioso teólogo Gustavo Gutiérrez, el acuñador del término “teología de la liberación”, de renombre internacional y reciente Premio Príncipe de Asturias- no porque busque “el celo por la verdad … sino sólo el ejercicio de un poder visto como un absoluto, enceguecido por el afán de imponer una noción eclesial que no corresponde a la asumida por el Magisterio en el Concilio Vaticano II”, lo denunciaba , desde Perú, Hugo Cáceres Guinet, de la Congregación de los Hermanos Cristianos (Eclesalia, 14/09/06). Lo hacía como un servicio a la comunidad. Como Isaías: “El Señor me ha abierto el oído, y yo no me he rebelado ni me he echado atrás (Is 50,5-10). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

reilusión

reilusión

BIENAVENTURANZAS DE LA REILUSIÓN
MIGUEL ÁNGEL MESA
MADRID.

ECLESALIA, 21/09/06.- Felices quienes pueden ver y valorar los pequeños-grandes milagros que se producen cada día en nuestro mundo, desde el amanecer hasta la puesta de sol.

Felices quienes son capaces de prescindir de todo lo que les ata, porque ya son libres.

Felices quienes se bañan cada mañana en las aguas ardientes de la ternura y la alegría.

Felices quienes renacen cuando perciben que aún conservan destellos del niño o la niña que llevan dentro.

Felices quienes se reenamoran cada mañana y reinventan los besos, las flores, las palabras, las miradas.

Felices quienes oran sin prisa, sin método, como si conversaran con su mejor amigo.

Felices quienes sienten la amistad como un perfume siempre fresco, cuya fragancia les embriaga.

Felices quienes derraman una lágrima ante la imagen de una mujer maltratada.

Felices quienes descubren al atardecer de cada día qué es lo necesario y qué lo superfluo en su existencia.

Felices quienes siguen soñando, recuerdan sus sueños e intentan hacerlos realidad.

Felices quienes, cuando les aumentan el sueldo, analizan cuánto más pueden compartir.

Felices quienes se detienen en el sendero de la vida, miran a su alrededor con serenidad y continúan caminando.

Felices quienes se reservan cada día unos momentos de silencio para entrar gozosos en su corazón.

Felices quienes beben en las fuentes de la Palabra y de los acontecimientos cotidianos.

Felices quienes no se dejan abatir por los problemas, ni se complacen excesivamente en sus éxitos.

Felices quienes se conmueven y luchan por eliminar la miseria, el odio y la injusticia.

Felices quienes mantienen la esperanza, a pesar de tanta muerte, hambre y violencia.

Felices quienes celebran con gozo las pequeñas e importantes victorias de los pobres.

Felices quienes tejen con paciencia y firmeza a su alrededor redes de solidaridad.

Felices quienes intentan descubrir en los demás lo positivo que tienen y disculpan sus errores.

Felices quienes llenan su corazón de amor por la Madre Tierra y la cuidan con ternura.

Felices quienes mantienen una búsqueda permanente del Misterio en lo profundo de su corazón y en los demás.

Felices quienes vibran de gozo con su comunidad y se encuentran vacíos cuando están lejos de ella.

Felices quienes son vulnerables, lloran, gozan y se mantienen fieles, cercanos a los afligidos.

Felices quienes son perseguidos por seguir tercamente la estrella de la utopía.

Felices quienes han descubierto que su cadena original de ADN y la de la humanidad es el amor y la solidaridad.

Felices quienes trabajan por la paz en su vida y luchan a la vez por la justicia en el mundo.

Felices quienes han descubierto que la pobreza no libera, pero los empobrecidos sí.

Felices quienes se siguen asombrando, siguen jugando, riendo, contemplando, agradeciendo, acariciando, sintiendo.

Felices quienes saben contemplar y reconocer las huellas, el paso, los sentimientos que el buen Padre y Madre Dios va sembrando en su propia vida.

Felices quienes continúan fieles al amor de Dios manifestado en Jesús, pero abiertos al viento del Espíritu que sopla donde quiere, nos invita a ser libres, sin saber nunca hacia dónde nos encaminará. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

hacer el bien

hacer el bien

¿DE QUÉ DISCUTIMOS NOSOTROS?
Marcos, vigésimo quinto domingo del tiempo ordinario
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/09/06.- Según el relato de Marcos, hasta por tres veces insiste Jesús, camino de Jerusalén, en el destino que le espera. Su entrega al proyecto de Dios no terminará en el éxito triunfal que imaginan sus discípulos. Al final habrá «resurrección», pero, aunque parezca increíble, Jesús «será crucificado». Sus seguidores lo deben saber.

Los discípulos no le entienden. Les da miedo hasta preguntarle. Ellos siguen pensando que Jesús les aportará gloria, poder y prestigio. No piensan en otra cosa. Al llegar a su casa de Cafarnaúm, Jesús les hace una sola pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?», ¿de qué han hablado a sus espaldas en esa conversación en la que Jesús ha estado ausente?

Los discípulos guardan silencio. Les da vergüenza decirle la verdad. Mientras Jesús les habla de entrega y fidelidad, ellos están pensando en quién será el más importante. No creen en la igualdad y la fraternidad que busca Jesús. En realidad, lo que les mueve es la ambición y la vanidad: ser superiores a los demás.

De espaldas a Jesús y sin que su Espíritu esté muy presente, ¿no seguimos discutiendo de cosas parecidas?: ¿tiene que renunciar la Iglesia a privilegios multiseculares o ha de buscar «poder social»?, ¿a qué congregaciones y movimientos hay que dar importancia y cuáles hay que dejar de lado?, ¿qué teólogos merecen el honor de ser considerados «ortodoxos» y quiénes han de ser silenciados como marginales?, ¿sólo los varones han de acceder al rango del sacerdocio o también las mujeres?

Ante el silencio de sus discípulos, Jesús se sienta y los llama. Tiene gran interés en ser escuchado. Lo que va a decir no debe ser olvidado: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». En su movimiento no hay que mirar tanto a los que ocupan los primeros puestos y tienen nombre, títulos y honores. Importantes son los que, sin pensar mucho en su nombre, prestigio o tranquilidad personal, se dedican sin ambiciones y con total libertad a servir, colaborar y contribuir al proyecto de Jesús. No lo hemos de olvidar: lo importante no es quedar bien sino hacer el bien. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

24 de septiembre de 2006
25 Tiempo ordinario (B)
Marcos 9, 30 - 37


experiencia

CATEQUESIS DESDE LA EXPERIENCIA
Audiovisuales, relatos y canciones para acercar a Jesús
CÉSAR ROLLÁN
MADRID.

ECLESALIA, 19/09/06.- Estamos ya inmersos en un nuevo curso pastoral. Buena parte de nuestra vida parroquial está inmersa en preparar las catequesis, organizar los grupos, programar fechas. Gran cantidad de colegios con ideal cristiano se unen a este movimiento entre clases y patios.

Hay multitud de materiales para la catequesis por edades, por sacramentos, por tiempos litúrgicos. De entre todos ellos voy de presentaros los dos libros publicados por ECOE (Equipo de Comunicación Educativa) para la infancia.

ECOE es un grupo de personas que, desde mediados de los ochenta y movidas por el interés común en la comunicación audiovisual, trabajan en equipo para contribuir a una sociedad más justa y solidaria. ECOE es un lugar de encuentro, un espacio lleno de recursos educativos (propios y ajenos) con los que poder animar, concienciar, preparar, dialogar, discutir y actuar.

“Mario y Neta” están en el origen de su propuesta catequética, dos marionetas protagonistas de los vídeos La cate de Mario y Neta (1991) y Mario y Neta cabalgan de nuevo (1992) que, si bien siguen el programa de la diócesis de Madrid, son también útiles para otros esquemas de catequesis. Once temas tiene el primer vídeo y siete el segundo con tres elementos fundamentales: experiencia básica de la vida del niño, de la niña, mensaje bíblico y pistas de acción.

La parroquia Santo Tomás de Villanueva (en el madrileño barrio de Vallecas) se tomó tan en serio los audiovisuales que fue creando sus propios libros de catequesis partiendo del contenido de los vídeos y con la experiencia de varios años de trabajo con los niños, niñas y catequesis de la parroquia. En el año 2000 ECOE les brindó la posibilidad de publicarlos y siguen a la venta junto con sus respectivas guías para catequistas. En ellos se han añadido textos bíblicos, cuentos, canciones, referencias a otros audiovisuales.

Recientemente han publicado los dos vídeos en DVD con el menú de los distintos capítulos para facilitar el trabajo de búsqueda. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

OFERTA DE MATERIALES PARA LA CATEQUESIS INFANTIL DE ECOE

LA CATE DE MARIO Y NETA. Vídeo-DVD con once temas para el primer año de catequesis, tratados "mano a mano" por dos simpáticos personajes, Mario y Neta. Duración de cada tema 6 minutos.

LA CATE DE MARIO Y NETA. Libro de trabajo para los/as niños/as del primer año de catequesis (once temas). En el origen de esta experiencia están los libros de catequesis de la Diócesis de Madrid y el vídeo La cate de Mario y Neta; al mismo tiempo se han añadido cuentos, canciones, audiovisuales y textos bíblicos.

LA CATE DE MARIO Y NETA. Guía para que el/la catequista prepare las sesiones del curso primero de catequesis. Esta guía acompaña al libro del niño.

MARIO Y NETA CABALGAN DE NUEVO. Vídeo-DVD con siete temas y un video clip para el segundo año del plan de catequesis. De nuevo Mario y Neta abordan con su frescura la experiencia y el mensaje bíblico. Duración de cada tema 6 min.

MARIO Y NETA CABALGAN DE NUEVO. Libro de trabajo para los/as niños/as del segundo año de catequesis (siete temas). En el origen de esta experiencia están los libros de catequesis de la Diócesis de Madrid y el vídeo Mario y Neta cabalgan de nuevo; al mismo tiempo se han añadido cuentos, canciones, audiovisuales y textos bíblicos.

MARIO Y NETA CABALGAN DE NUEVO. Guía para que el/la catequista prepare las sesiones del curso segundo de catequesis. Esta guía acompaña al libro del niño/a.

TEMAS DE CADA CURSO

CURSO PRIMERO

La vida, un gran regalo de Dios. Estoy creciendo, todo crece. Dios me ama, yo puedo amar a los demás. Necesitamos un Salvador. Empiezo a conocer a Jesús. La Buena Noticia de Jesús. Amigos de Jesús. Jesús se entrega y vive para siempre. Jesús nos sigue hablando, podemos escucharle. Celebramos con alegría la fiesta de Jesús. Los amigos de Jesús hacemos felices a los demás. La oración del Padre Nuestro.

CURSO SEGUNDO

Pertenecemos a la Iglesia de Jesús. Nos encontramos con Jesús resucitado. Vivimos como discípulos de Jesús. Recibimos una vida nueva en el Bautismo. Dios nos perdona siempre. Jesús se nos da como alimento. Caminamos hacia un mundo nuevo.

ECOE está en la calle Javier de Miguel, 92-1, local posterior de Madrid.

Para más información: ecoe@eurosur.org