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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

dilata

dilata

Coordina: Justa del Sol, oblata. Liturgia: Comunidad de Monjas Trinitarias
EL PRESENTE EXISTENCIAL COMO CRECIMIENTO PERSONAL Y EL PRESENTE SOCIAL COMO COMPROMISO SOLIDARIO
En el Monasterio de la Trinidad de Suesa del 30 de abril al 2 de mayo de 2010
COMISIÓN DE ESPIRITUALIDAD DE “AMIGOS DEL MONASTERIO DE SUESA”, amosuesaes@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 15/04/10.- El presente, la búsqueda y la práctica del silencio; estos tres itinerarios resumen el próximo taller que realizaremos los días 30 de abril al 2 de mayo, un taller que quiere ser aprendizaje pero también descanso. Necesitamos aprender a estar en el presente, necesitamos dotar a nuestra vida de esa calidad que provoca la detención del tiempo y engrandece cada momento y cada espacio.

Los seres humanos somos seres llamados a vivir en la Unidad y, si vivimos en la Unidad, podremos vivir en el presente, en el aquí y ahora, disfrutando de cada momento, circunstancia y, sobre todo, disfrutando de lo que somos, esa imagen aún inacabada del amor que necesita transcenderse cada día, para plenificarse y complacerse en cada instante y en mi propio yo, icono incompleto de Dios Amor.

¿Cómo vivir el presente descansando en él? ¿Por qué no somos capaces de estar y ser, con nuestra realidad, en el aquí y ahora? ¿Por qué siempre estamos viviendo en el pasado o proyectados hacia el futuro?

Si yo no vivo el hoy no estoy unificada porque vivo entre el pasado y el futuro, vivo hacia atrás y hacia adelante, con lo cual mi eje no está en el centro y siempre tendré vaivenes hacia fuera de mi ser. Si mi columna vertebral está desviada me inclinaré hacía un lado o hacia el otro, me faltará el equilibrio.

Esto es lo que nos falta: equilibrio. Equilibrio en el tener, en el hacer, en el pensar…, equilibrio para vivir en mi centro, proyectada a Su Centro

¿Cómo conseguirlo?

Necesitamos silenciar el ser, ayudarle a silenciarse, no por imposición, sino por un aprendizaje de estar consigo mismo en el tiempo y espacio concreto, en lo que soy, con mis límites y con mis dones. He de descubrirme en mis límites para potenciar mis dones.

El silencio es la escuela de encuentro con una misma, con esa inmensa maravilla que a veces rechazo porque aún no me he descubierto, porque me da miedo entrar en mi interior y prefiero vivir en la superficie, en mi epidermis, en donde no disfruto de la que soy, pero que me evita el arriesgarme y hacerme daño.

Silencio de la mente, del corazón, de los sentidos, silencio de los deseos y de los encuentros, silencio del amor, para llegar a ser Amor.

Si silenciamos tanto murmullo, tanto ruido, tanto miedo, tanto proyecto, tanto recuerdo nos encontraremos con lo que somos: personas limpias que vamos acumulando dolores, sufrimientos, para evitar encontrarnos con nosotras mismas. Mientras me refugio en mis dolores, en mis heridas ya conocidas, no puedo vivir en mi centro, sino en las capas que voy creándome para no ser yo. Resultaré un yo creado a mi medida, una pseudo persona que, inconscientemente, se niega a crecer porque eso conlleva conocerse, asumirse, quererse y tomar las riendas de una vida que, centrada conduce al centro mismo de Dios.

En este tiempo de Pascua es bueno descubrir al Cristo resucitado en un tiempo y espacio concretos. La fe y le experiencia posterior de tantos millones de cristianos hace que la Resurrección de Jesús de Nazaret se dilate por toda la historia y por todo el universo. Pero, aun así, para cada uno el encuentro personal tiene un instante exacto, y no vivirlo es perderlo... como el resto de la vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.montrinisuesa.net

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