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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Reflexiones

inolvidable

inolvidable

UNA DESPEDIDA INOLVIDABLE
Marcos, el cuerpo y la sangre de Cristo
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

Celebrar la eucaristía es revivir la última cena que Jesús celebró con sus discípulos y discípulas la víspera de su ejecución. Ninguna explicación teológica, ninguna ordenación litúrgica, ninguna devoción interesada nos ha de alejar de la intención original de Jesús. ¿Cómo diseño él aquella cena? ¿Qué es lo que quería dejar grabado para siempre en sus discípulos? ¿Por qué y para qué debían seguir reviviendo una vez y otra vez aquella despedida inolvidable?

Antes que nada, Jesús quería contagiarles su esperanza indestructible en el reino de Dios. Su muerte era inminente; aquella cena era la última. Pero un día se sentaría a la mesa con una copa en sus manos para beber juntos un «vino nuevo». Nada ni nadie podrá impedir ese banquete final del Padre con sus hijos e hijas. Celebrar la eucaristía es reavivar la esperanza: disfrutar desde ahora con esa fiesta que nos espera con Jesús junto al Padre.

Jesús quería, además, prepararlos para aquel duro golpe de su ejecución. No han de hundirse en la tristeza. La muerte no romperá la amistad que los une. La comunión no quedará rota. Celebrando aquella cena podrán alimentarse de su recuerdo, su presencia y su espíritu. Celebrar la eucaristía es alimentar nuestra adhesión a Jesús, vivir en contacto con él, seguir unidos.

Jesús quiso que los suyos nunca olvidaran lo que había sido su vida: una entrega total al proyecto de Dios. Se lo dijo mientras les distribuía un trozo de pan a cada uno: «Esto es mi cuerpo; recordadme así: entregándome por vosotros hasta el final para haceros llegar la bendición de Dios». Celebrar la eucaristía es comulgar con Jesús para vivir cada día de manera más entregada, trabajando por un mundo más humano.

Jesús quería que los suyos se sintieran una comunidad. A los discípulos les tuvo que sorprender lo que Jesús hizo al final de la cena. En vez de beber cada uno de su copa, como era costumbre, Jesús les invitó a todos a beber de una sola: ¡la suya! Todos compartirían la «copa de salvación» bendecida por él. En ella veía Jesús algo nuevo: «Ésta es la nueva alianza en mi sangre». Celebrar la eucaristía es alimentar el vínculo que nos une entre nosotros y con Jesús.

18 de junio de 2006
El cuerpo y la sangre de Cristo (B)
Marcos 14, 12 – 16, 22 - 26

por alusiones

por alusiones

POR ALUSIONES
A las teólogas y teólogos acusados por el plenario episcopal español
MESA DE COMUNIDADES DE BIZKAIA – ALKARTEGI (foto-montaje: Siro López)

ECLESALIA, 14/06/06.- Hola, hermano teólogo caído en desgracia para nuestros obispos. Sólo unas breves líneas para expresarte nuestro más sincero y entusiasta apoyo en tu trabajo cotidiano que no debe verse perturbado por acusaciones como las que aparecen explícitas en la Instrucción Pastoral del Plenario de la Conferencia Episcopal Española “Teología y secularización en España. A los 40 años de la clausura del Concilio Vaticano II”.

En esta Mesa-Alkartegi, que pretende ser un espacio de “comunión de comunidades” en la Iglesia de Bizkaia, hemos leído con preocupación, indignación y dolor ese texto en el que nuestros pastores ponen en tus espaldas y en las de algunos de tus hermanos la responsabilidad principal del proceso secularizador que vive la sociedad y la Iglesia española en los últimos tiempos. Es como si nuestros Obispos, o por lo menos una gran mayoría de ellos, desearan que el Buen Pastor se ocupara exclusivamente de tener bien adecentado el redil para que no se dispersen las ovejas del rebaño; él que dejó abandonadas a las noventa y nueve restantes para ir a buscar la que se había extraviado.

No queremos entrar aquí en debates teológicos que no están al alcance de los “pequeños y sencillos”, sino simplemente expresarte nuestro más profundo reconocimiento y gratitud al acompañamiento que, a través de tus textos, has ejercido en nuestras 12 comunidades durante tanto tiempo y que –confiemos en Dios- esperamos sigas ejerciendo aún todos los años que te queden por delante.

Sintiéndonos Iglesia con todos los seguidores y seguidoras de Jesús, no queremos con estas líneas provocar ningún enfrentamiento con nuestros obispos, sino practicar desde la humildad y la utopía evangélicas el disenso fraterno con quienes, -y que se nos perdone por esta apreciación que no pretende ser ofensiva ni disgregadora- parecen pretender imponer desde el poder jerárquico un estilo eclesial que no se corresponde fielmente ni con la autoridad de Jesús ni con las enseñanzas de un “Concilio Vaticano II, que sí existió –gracias a Dios- en la letra y en el espíritu”. Estamos convencidos de que el único y verdadero Maestro convocó y reunió en torno a sí a sus amigos y discípulos con palabras de invitación y propuesta de felicidad y no desde un poder que, sin embargo, sí le hubiera correspondido plenamente. Al contrario, los más pobres y sencillos fueron siempre sus más fieles seguidores y nunca experimentaron la obligación de estar a su lado. Si lo hicieron fue, no por sus palabras, sino fundamentalmente por el Amor que derrochó con ellos.

Por tu labor al lado de los desheredados de la tierra, por tu empeño en la justicia universal, por tu cercanía personal al Señor, por tu presencia siempre viva en nuestras comunidades a quienes has acompañado, por toda tu vida, en fin, de entrega comprometida al Reino, ¡gracias!

Sabes que somos muchos los cristianos y cristianas que queremos mantener viva la llama que Dios ha encendido en nuestras vidas. No dejes que se extinga o que los “malos aires” puedan apagarla.

Recibe un fraternal abrazo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


reino de jesús II

reino de jesús II

EL REINO (2)*
La tarea inacabada
JOSÉ VIDAL TEJERO, jvidalt@able.es
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 09/06/06.- ¿Pero será posible algún día el Reino?, llevamos 2.000 años después de Jesús, y muchos mas antes, y todo parece ser que sigue igual, la opresión y la injusticia siguen, y la diferencia entre los hombres se mantienen, parece ser que los que mas tienen, cada vez tienen más y los que menos tienen, van aumentando y su situación en muchos casos mas deficitaria, todo esto hace imposible la justicia porque todo son “valores” antirreino.

Pero si el anuncio del Reino, se expresó muy claramente con Jesús, si que tenemos que tener claro que las claves del reino estaban anunciadas mucho antes y recogidas por escrito por los hombres de entonces. La Biblia es uno de los libros en los que se recogen esas claves desde sus comienzos, por eso a continuación voy a relatar una serie de pasajes en los que yo pienso en que se manifiestan esas claves del reino, para ello no voy a tener en cuenta si lo que nos cuenta la Biblia es histórico o no, sino que partiendo que a través de la Biblia, Dios nos está hablando, lo importante no es lo que dice, sino lo que transmite, es decir el mensaje que Dios nos manifiesta a través de esos libros.

“Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra” Gen. 1, 27.

Es reconocer que Dios nos ha hecho a su imagen, es decir semejantes a Él, y que si somos semejantes a Dios, cuando en nuestra vida alcancemos la plenitud, es decir cuando el Reino se haya desarrollado totalmente, llegaremos a ser como Dios, porque nuestro destino es Dios y su Reino. También es un canto a la igualdad del hombre y la mujer, y es que si todos somos semejantes a Dios, no tiene por que haber diferencias entre los sexos, porque la diferencia del sexo es producto de la casualidad del espermatozoide que engendra la vida y que la casualidad no puede marcar una diferencia; tampoco tiene que haber diferencias entre los hombres, los que tienen y los que no tienen, porque en el Reino todos tendremos lo mismo y todos seremos iguales el día en que el Reino sé de en su totalidad.

“Mira al cielo, y cuenta si puedes las estrellas, así de numerosa será tu descendencia” Gen. 15, 5.

Aquí podemos ver un anuncio en el que dicen que la descendencia de Abraham será inmensa, y puesto que consideramos a Abraham como padre de los pueblos, es también un anuncio de que los destinados al Reino son infinitos, que el Reino no es un “chiringuito” al que solo puedan acceder unos pocos, sino que todos los hombres están destinados a Él, porque el Reino si es nuestra tarea, también es nuestro destino.

“No extiendas tu brazo sobre el niño” Gen. 22, 12.

Y Abraham siguiendo la tradición de sus mayores fue a ofrecer a su hijo primogénito en sacrificio a Dios, pero cuando llegó al lugar que había elegido para el sacrificio se dio cuenta de que Dios no es un dios de muertos, sino de vivos, y que no necesitaba la sangre de ningún niño; con esto nos podemos dar cuenta de que en el camino del Reino no lo podemos hacer sacrificando a nadie, porque todos tenemos un sitio en el proceso y en el resultado, es decir en el Reino.

“Alzó Abraham los ojos y vio tras sí un carnero enredado por los cuernos en la espesura.” Gen. 22, 13.

Y es que si alzamos nosotros los ojos un poco, es decir si ampliamos nuestro campo visual y de proceder, veremos una forma diferente de hacer las cosas, pero que nos acerca al Reino, porque nadie tiene la exclusiva sobre El y los caminos que llevan al Reino son infinitos.

“Veía Moisés que una zarza ardía y no se consumía” Ex. 3, 2

Y Moisés cuando estaba en el desierto, y pensando en la esclavitud que estaba sufriendo su pueblo, notaba que un fuego interno le abrasaba sin consumirse, y entonces se dio cuenta que solo podría apagar ese fuego si emprendía el camino de regreso para liberarlo, y es que el proceso del Reino es el proceso de liberación de todas las esclavitudes que estén sufriendo los hombres y mujeres.

“Y Dios dijo a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Así responderás a los hijos de Israel: YO SOY me manda a vosotros.” Ex. 3,14

Aquí Moisés da el nombre a Dios más bonito, es la forma más perfecta de definir la inmensidad de Dios, porque el hombre a través de la historia ha tratado y trata de poner nombre a Dios, porque así con el nombre lo limitan, es decir tratan de limitar al Ilimitado, y es que hay que tener en cuenta en el proceso del Reino, no se trata de “limitar” a Dios a nuestra imagen y semejanza, sino ampliar al hombre a imagen y semejanza de Dios y entonces es cuando se dará el Reino en plenitud.

“Y he dicho: Yo os sacaré de al opresión...... y os guiaré a una tierra que mana leche y miel”. Ex. 3, 17.

Y es que si somos capaces de salir de todas nuestras opresiones, nuestras necesidades estarán cubiertas, todos sin excepción seremos hartos, pero no sobrará, porque al “manar la leche y la miel”, quiere decir que los bienes necesarios para el hombre, serán para todos, sin distinción de raza, sexo o color.

“.... que de sus espadas harán rejas de arados, y de sus lanzas, hoces. No alzará la espada gente contra gente, ni se ejercitarán para la guerra”. Is. 2, 4.

El hombre ha construido las armas para defender sus posesiones y privilegios, frente a los que carecen de ellos, emplea la guerra como beneficio de los poderosos, para seguir mantener el poder conseguido o adquirir mas, por eso el Reino no puede ser una conquista militar, sino el fruto del trabajo de cada uno, con el convencimiento personal de que es posible, la guerra entonces ya no será necesaria, no por miedo al poderío militar de los mas fuertes, sino por que no habrá diferencias que defender y nadie deseará mas poder y entonces “las armas se fundirán y se harán herramientas”.

“¿Qué es el hombre para que te ocupes de él, para que pongas en él tu atención?” Job. 7, 17

Estando Job en sus tribulaciones, abandonado por todos, y en sus reflexiones, que en muchas ocasiones son cantos a la esperanza, se da cuenta de que el hombre es un ser muy importante dentro de los planes de Dios y es que el hombre es el instrumento destinado para realizar el Reino.

Jesús hizo que toda su vida pública fuese un anuncio del Reino, desde el mensaje que marcó el inicio de su predicación “arrepentíos que el Reino esta próximo”, continuando con las parábolas, que son la expresión por excelencia del Reino y culminando con su muerte, que fue la consecuencia lógica del enfrentamiento que suponía su vida y su mensaje frente a los poderes establecidos.

Yo soy consciente, de que podemos encontrar muchos mas anuncios sobre el Reino, y que no solo están en los escritos bíblicos, sino que Dios se ha y está manifestándose en todo momento y en todo lugar, y que este mensaje no es exclusivo del cristianismo, pero lo cierto es que yo que estoy inmerso en la cultura cristiana, es desde donde tengo que ir buscando los signos que me orienten, teniendo la completa seguridad de que no son los únicos ni los primeros, sino unos mas.

También constato que en el proceso del Reino, este no se hará realidad con la labor extraordinaria de ningún profeta o “enviado de dios”, sino que será la labor continuada de generación tras generación que va dejando un poso y construyendo a su vez una memoria colectiva que hará posible un día la plenitud del Reino.

Con todas estas premisas veo un mensaje muy claro de Dios y una labor inacabada, porque o decimos que todo lo anterior es una mentira, y por lo tanto nuestra vida es un error o tenemos que seguir con nuestra vida el proceso de ir haciendo el Reino que Dios nos está transmitiendo a través de la historia. Es que si Dios desde el principio nos ha estado manifestando su Reino, nuestra vida pasará pero sus palabras no y un día se hará realidad ese Reino. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Mirad:

Unos jóvenes, buscando en las pertenencias que habían heredado de su padre, encontraron unas semillas de una planta tropical y desconocida allí, junto con las semillas encontraron las instrucciones para cultivar dicha planta.

Y se dijeron, alquilemos una finca y puesto que tenemos las instrucciones para cultivarlas, hagámoslo.

Y así lo hicieron, alquilaron una finca, plantaron parte de las semillas en un semillero, cuando habían crecido, las trasplantaron en la finca, siguiendo las instrucciones, las abonaban y quitaban las hierbas y las plantas crecían con vigor, cuando se hicieron grandes, y siempre según las instrucciones las podaron, siguiendo las formas allí descritas.

Pero sucedió, que el dueño de la finca se enfrentó en discusiones con el dueño de otra finca limítrofe, las discusiones fueron cada vez mayores, hasta que un día empezaron una guerra destruyendo mutuamente las fincas que encontraban en su paso y entre ellas la finca que cultivaban estos jóvenes quedó arrasada.

Cuando vieron todo destrozado, al principio se desanimaron, pero después analizando la situación se dijeron: Tenemos mucha semilla todavía, las instrucciones que nos dejó nuestro padre y la experiencia adquirida en todo este tiempo, pasemos toda esta información a nuestros hijos y animémosles a que cultiven esta planta.


- - -> * "EL REINO (1)" se publicó el 04/05/06 ( http://eclesalia.blogia.com/2006/050401-reino-de-jesus.php )


el principio de myriam

el principio de myriam

EL PRINCIPIO DE MYRIAM
El "Código da Vinci" resucita el debate sobre la figura más controvertida del cristianismo: "María Magdalena"
KOLDO ALDAI AGIRRETXE
ZUBIELKI (NAVARRA).

ECLESALIA, 05/06/06.- Más allá del cuestionado valor literario, del virtual abuso de la ficción histórica de su autor, Dan Brown; más allá del mayor o menor acierto de su versión celuloide, resulta evidente que el “Codigo da Vinci” se ha convertido en fenómeno de alcance histórico. Nos hayamos ante todo un acontecimiento planetario: un legado espiritual, una serie de claves esotéricas, que durante siglos han atesorado de forma exclusiva las sociedades secretas, ahora, en no escasa medida, merced a la habilidad de Brown y al desarrollo de los medios de comunicación, se popularizan, llegan de forma masiva al conjunto de la población.

He ahí el valor de la obra. Lo oculto se devela, lo reservado hasta nuestros días se hace masivo. No hay vagón de metro que no tenga, cuanto menos, un par de “Códigos” abiertos en las piernas de pasajeros deseosos de hacerse con las claves desconocidas.

Trama novelesca a un lado, no hay originalidad, como el propio autor de la misma se apresta a confesar, en el contenido sustancial del “Código”. Hay habilidad de componer una narración de misterio sugestiva, rápida y con tensión.

El Código más allá de sus eventuales excesos, ha tenido la cualidad de acercar al gran público, cuestiones de calado, como puede ser: el cuestionamiento de los evangelios canónicos como la vía exclusiva de acercarnos a la figura de Jesús, la invitación al retorno a una espiritualidad interna, la universalización de parte de un conocimiento privativo y la rehabilitación de la figura María Magdalena, aspecto que deseamos especialmente subrayar.

No es la polémica suscitada con la Iglesia y el Opus la que desea centrar estas líneas. El boom mediático y la controversia que ha acompañado al “Código” no debieran hacernos olvidar la importancia de otras cuestiones que la obra ha universalizado. Lo accesorio puede acaparar más atención en detrimento de lo medular.

La historia va siendo marcada aparentemente a base de excesos. Estos son los que llenan sus titulares. Los aspectos más estridentes, más morbosos de la obra, a la postre podrían haber constituido reclamos para poner sobre la mesa planetaria temas más sustanciales como el de la transmisión del “espíritu de María Magdalena” y el subsiguiente cuestionamiento de las estructuras patriarcales y autoritarias.

Un acontecimiento mediático de estas dimensiones es digno de una reflexión más en profundidad. Aspectos controvertidos en la historia de la cristiandad, como la imagen difundida hasta nuestros días de la “discípula amada”, como adúltera y pecadora, salen a la luz de un potente foco que en algunos aspectos puede llegar a quemar. Avanza la teoría de que María en realidad era un apóstol al cual Jesús le reveló profundos conocimientos y que además pudo haber jugado un rol muy importante en el desarrollo del cristianismo primitivo. Según este argumento que han albergado tantos grupos esotéricos, María habría entendido las enseñanzas de Jesús mejor que ninguno de los otros discípulos y las habría compartido con especial entusiasmo y compromiso.

En este gran debate mundial suscitado con la obra, todos podemos emitir nuestra opinión. Es cierto que la artillería contra el Opus Dei puede resultar excesiva. El ensañamiento contra la Iglesia y su ala más conservadora por haber combatido las sociedades secretas otro tanto... Probablemente sobran los golpes contra esta institución humana con sus aspectos tanto positivos, como negativos. De cualquier forma, tal como está ocurriendo en nuestros días, tarde o temprano se acaba dando cuentas de los monopolios. El de las verdades absolutas puede resultar a la postre bien caro. Nuevos tiempos reclaman nuevas actitudes y habría ya llegado el momento de claudicar de esa posición de superioridad, con respecto a la espiritualidad no controlada, de abrir también en su seno las puertas a la circulación de la perseguida energía femenina.

“El Codigo da Vinci” en sus versiones de libro o film puede ser síntoma de nuestro tiempo, pero no Biblia. No nos corresponde tanto precipitar el viejo orden, sino encarnar el nuevo. No nos corresponde ensañarnos con las estructuras e instituciones en declive, sino dar vida a las nuevas estructura más cocreativas y coparticipativas.

La cuestión no es qué hacemos con el Opus, por supuesto tampoco si Jesús de Nazareth reposó en la cama con María Magdalena, entre otras cosas porque la mística de esa unión nos sería inaprensible… No nos corresponde escrutar en la alcoba de Jesús, nos corresponde seguir sus enseñanzas de amor fraterno. El mayor “best seller” de nuestros tiempos es el signo evidente de que un plan superior de creciente revelación se cumple, de que, tal como estaba anunciado y profetizado, muchas de las valiosas enseñanzas ocultas trasmitidas hasta nuestros días por la fraternidades esotéricas se hacen manifiestas.

Cabría más preguntarse por la validez de ese conocimiento que a duras penas ha alcanzado el presente, por el despertar universal de esa poderosa energía femenina que encarnaría María Magdalena y que se desborda por doquier en nuestros días. Cabría más interrogarse si no hemos de poner fin a esas interminables conspiraciones secretas de los unos contra los otros; si no debiéramos nutrirnos mutuamente, ahora a la vista de la gran necesidad planetaria, con las claves y fundamentos de una conspiración ya no particular, sino por fin de causa común, la causa del bien y el progreso de la humanidad en su conjunto.

Recientemente tuve la ocasión de entrevistar a uno de los autores que más ha escrito sobre María de Magdalena, Daniel Meurois Givaudan. Hablamos con él de la mujer histórica y del arquetipo; de quien cargaba en sus óleos sanadores el perfume de las flores y del principio de Myriam de Magdala, que es el de una visión no conformista, inclasificable y, a menudo, desconcertante, de la espiritualidad.

Entre sorbo y sorbo de un rico café en un hotel de Madrid, el escritor francés, aludía a un Jesús que prometió que, al cabo de dos veces mil años, el fuego femenino de Myriam crepitaría en multitud de corazones. Myriam de Magdala habría significado el temprano anuncio de la mujer revestida de todo el poder que se le ha negado, pero a la vez cargada de inmensa ternura. La nueva Myriam de Magdala, “no la mujer de vida ligera”, sino “la que bendice todos los vértigos que ayudan a traspasarse a uno mismo” sería así rebautizada como la heredera de Isis, o la encarnación del fuego femenino de acuario que ya quema, que despierta una necesidad de autenticidad y llama a flamear también en el interior de los hombres.

Nadie mejor que el propio Jesús podría definir el alcance de ese fuego. Meurois Givaudan le atribuye estas palabras en su libro "Visiones esenias": "Todos aquellos que aceptan zarandear el árbol de sus costumbres son los hermanos y hermanas de Myriam de Magdala…" Prosigue el Maestro con las palabras que pone en su boca Givaudan: "Ese fuego es una espiritualidad de ruptura y comunión. La ruptura es con las convenciones, los dogmas y sus petrificaciones; la comunión con el redescubrimiento de un Amor sin artificios y de reparto sin regateos…"

Por si quedara alguna duda, subrayaría el Mesías: "¡Qué el principio de Myriam os habite, si habéis decido contaros entre los que emprenden reformar el mundo en sí mismos!". Según el prolífico autor afincado en Quebec, cuando nos atrevemos a lo que jamás hemos osado, cuando la no-convención opera tranquilamente en nosotros, cuando percibimos que la audacia y la intrepidez asaltan el alma, cuando vemos que la hipnosis social ya no tiene efecto en nosotros, mientras que la compasión y la ternura nos tocan y comienzan a expandirse, sería señal de que hemos sido prendidos por el fuego de Myriam de Magdala.

La nueva mujer, madre, esposa, se colaría por todas las grietas abiertas, quizá incluso también por algún resquicio de la mente del propio Brown… Despertaría así el principio de Myriam; lo haría como puede, haciendo uso de todas las estrategias, incluso las regidas por el puro comercio, porque de una u otra forma estaba llamado a inundar el mundo en nuestros días con su fuerza, con su fe, con su ternura. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sueño de profetas

sueño de profetas
EL SUEÑO DE LOS PROFETAS
‘EL enviado fiel trae tranquilidad’ (Pr 13,17)
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ

TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 02/06/06.- Hélder Cámara, el mítico obispo, conocido popularmente como el “obispo de los pobres” (el obispo rojo) tuvo varios sueños, entre ellos, el más importante, el sueño de un nuevo Concilio de Jerusalén. Con este sueño empezaba el artículo “En proceso Conciliar hacia un nuevo concilio”, de E. Robles y J. Malagón, (en proconcil.org). Sentí buenas sensaciones; no es frecuente que un obispo sueñe con la Iglesia originaria. Da más prestigio y seguridad la Iglesia potente bajo el palio de Constantino. Casualmente las catequesis que precedieron a la agonía (y muerte) de Juan Pablo II fueron el Concilio de Jerusalén (el concilio de la libertad cristiana) y Llamados a la libertad (sobre la carta de Pablo a los Gálatas). Fue una casualidad misteriosa que estuvieran así programadas para el curso 2004-05 en la Comunidad de Ayala. La última, hace unos días, ha sido “La renovación pendiente”, sobre el profeta Zacarías, colega y coetáneo de Ageo. Juan XXIII se inspiró en Ageo para convocar el Concilio Vaticano II nos recuerda el cura Jesús, pastor de la comunidad, que, justo hace un año, nos traía a la memoria a ese profeta (Reconstruid la Casa). Estos profetas “menores”, tan olvidados, a los que casi nadie se atreve a hincar el diente, están vigentes. He disfrutado viendo la película, deliciosa, sobre la vida y el pontificado de un papa apóstol y profeta: “Juan XXIII: El papa de la paz”. Una amiga reciente, católica de toda la vida, nos la ofreció al pequeño grupo que nos reunimos entre semana para escuchar la Palabra. “La Paz con vosotros” fue la primera señal que tuvieron los discípulos para reconocer al crucificado como el resucitado. Esta amiga sintonizaba con el papa bueno. Pero es ahora, situada desde una comunidad viva, renovada, cuando puede reconocer lo que aquel papa anunciaba. Otra forma diferente de ser Iglesia: siendo comunidad en lugar de cristiandad. El teólogo José María González Ruiz, unos de los impulsores del Concilio Vaticano II en España, decía del Concilio que “fue la tumba de la cristiandad”. El fin de los nacional-catolicismos, donde suele abundar un pueblo que se dice creyente pero que, en el fondo, es pagano.La película refleja las tensiones y resistencias que tuvo que afrontar aquel papa anciano, de aspecto dócil y mirada transparente, ante el control pretoriano de los guardianes de la tradición y de la ortodoxia romana. Un papa que soñó con la Iglesia naciente, originaria, de iguales; sin mitos ni misterios en torno a la persona del papa: Jesús no estuvo pendiente de las formas. Había que sacudir el polvo imperial acumulado en la sede de Pedro desde Constantino. Juan XXIII sólo aspiraba a ser un párroco del mundo, no un político ni un Jefe de Estado. Además, él era un parche, un “papa de transición”. La película termina con dos frases imponentes: “Hoy estará usted en el paraíso”, así le despide su fiel ayudante, anunciando -como Jesús ante la muerte de su amigo Lázaro- la resurrección ¡en presente! “Usted ha sido una señal de Dios” le confiesa ¡por fin!, en el último momento, aquel poderoso cardenal de hierro, el cancerbero del Santo Oficio. Siempre recordaré la mención especial (en la catequesis sobre la Carta a los Gálatas: “Llamados a la libertad”) que dedicó el ponente al teólogo José María González Ruiz, que se identificaba con esa carta paulina. Porque, sorprendentemente, dos días después moría, bastante olvidado, en el ostracismo, barrido por los nuevos vientos. Él se nos hacía presente, misteriosamente, en medio de una comunidad paulina, nacida de Juan XXIII. Un teólogo que recordaba que “el despacho de Dios está en la base”.¿Qué rumbo habría tomado la Iglesia naciente si no hubiera habido un Pablo enfrentándose cara a cara a Pedro, su papa? Pedro, la roca, había flaqueado ante el acoso de los integristas. La “reprensión” a Pedro fue por fidelidad al evangelio, se hizo desde la comunión. (Gál 2,11-12). Ante la involución restaurada, hoy, 2000 años después, hay que mirar al “concilio” de Jerusalén. “Hay que escribirle una carta al papa para que convoque un nuevo Concilio de Jerusalén”. Juan XXIII quería volver a las fuentes y recuperar la libertad de los hijos de Dios, el evangelio libre de la ley, el diálogo (ecuménico) sin condiciones. Por eso la Iglesia católica (romana) tendría que ser algo menos romana para ser también más paulina. En los orígenes del cristianismo la Iglesia no era monolítica, ni aspiraba, por supuesto, a ser un aparato (disparate) de poder. Se hablaba de las iglesias, en plural: la Iglesia de Jerusalén, la de Antioquia, la de Éfeso..., de las Iglesias de Pablo. Eran comunidades principalmente laicas y plurales; sin templos (al contrario que los paganos), sin rígidas estructuras. Eran comunidades vivas, tenían sus controversias y trifulcas como leíamos días atrás en el libro de Hechos de los Apóstoles (Hch 15,1-6). En gran parte porque algunos de la vieja observancia, los guardianes de la vieja ortodoxia, querían someter la novedad del evangelio al corsé del boletín oficial. Pero ahí estaba Pablo (y Bernabé) para, desde la experiencia del Señor, frenar a los legalistas. ¿Acaso Pablo se cayó del caballo para anunciar un evangelio sometido a la Ley? El mismo Pablo (el artífice del cristianismo), que tanto se desvivió por llevar la buena noticia a todos los rincones, viajando siempre en clase turista y con penurias –dando a veces largos rodeos porque los puristas intransigentes le salían al encuentro en los embarcaderos...- era expiado; le enviaban detectives y emisarios. Sufrió continuas tribulaciones y apedreamientos. Con la primera carta de Pedro –“la primera encíclica”- escrita para elevar la moral ante las continuas tribulaciones (por causa del evangelio), iniciamos las catequesis este curso (No os extrañéis). Contrasta leer las tribulaciones de la iglesia naciente, de Esteban, de Pedro, de Pablo... con las tribulaciones de quienes ahora proclaman -porque les cortan prebendas y privilegios- que la iglesia está perseguida... Veinte años después de finalizado el Concilio Vaticano II aún quedaba algún cardenal entusiasta: Se trata de volver a la Iglesia de Hechos: al Cenáculo, al primer Pentecostés, como así se lo dijo Juan XXIII a los obispos... Son palabras del famoso cardenal belga Suenens, traídas desde Roma, en el otoño del 85, por una mujer, Pilar Bellosillo, una de las mujeres presentes, como auditora, en el Concilio Vaticano II. Pilar, ya retirada y enferma, había sido invitada, “providencialmente”, para participar en las sesiones del Consejo de los Laicos. Ella nos lo cuenta (incluso con su propia vez) en el Viaje de Pilar a Roma. Ella intervino y habló, precisamente, sobre la comunidad (“inicio mi intervención por mi experiencia en la Comunidad. Realmente el camino me lo había preparado Suenens...”). Aunque el motivo de su viaje era otro, de contenido profético, para recuperar la memoria de un papa que se fue como Elías; que iba camino de convertirse en un nuevo Juan XXIII. Un conservador que evolucionó, porque el Concilio Vaticano II había sido para él una escuela de conversión. Del viaje de Pilar destaco el final, su encuentro con un cardenal amigo (él podría comprender...), para hablarle sobre La extraña muerte de Juan Pablo I. Tras su viaje, Pilar aún daba gracias porque “esto (la renovación) ya no lo puede parar nadie”. Y porque había podido saludar al Papa Wojtyla, un viejo conocido (“Ah, claro, usted es la de Madrid’. Me reconoce. Hablamos unos momentos...”). Pero ahora, 20 años después de aquel viaje, el panorama es bien diferente... De nuevo se ha ido instalando el sistema del viejo templo denunciado por Jesús. Porque frecuentemente, desde ciertos templos, “no sólo no se anuncia el Evangelio (que los muertos resucitan, son como ángeles,...) sino que se hace negocio: devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones...” (“La Catedral y el Columbario” en proconcil.org). Hoy hacen falta nuevos profetas, nuevos “pablos”, que nos ayuden a discernir las señales y a separar la paja del trigo. Para que no nos den gato por liebre.Juan Pablo II se obsesionaba por la Iglesia masiva, de prestigio, de la imagen potente (para así influir mejor ante los poderosos). Le entusiasmaban, ponía su confianza en los grandes “neo-movimientos”. Poco que ver con la Iglesia originaria, de las pequeñas comunidades, el de los pequeños restos de Israel. Quizá por eso, casualidad misteriosa, en el momento en que expiraba, escuchábamos en las eucaristías -en aquella tarde-noche del sábado 2 de abril- “el pasaje más importante del Concilio Vaticano II”: el pasaje de los Hechos recogiendo la experiencia de la primera comunidad cristiana (Hch 2,42-47). Era la lectura de ese domingo. La lectura propia del sábado decía: ¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? (Hch 4,13-21). Sé que con este pasaje, y fiel a la iglesia de Hechos, al proceder de Pablo, y al Vaticano II, le fue enviada, en su día una carta a Juan Pablo II, el Pastor de la Iglesia Romana (carta a Juan Pablo II (23-3-2002) en El día de la cuenta, página 444, párrafo final).

Por supuesto, las comunidades o iglesias paulinas fueron posibles gracias a la iniciativa de las mujeres. La primera comunidad de Europa -la Comunidad de Filipos- fue levantada precisamente por un grupo de mujeres. Curiosamente, escribir una carta sobre la mujer en la sociedad civil y en la vida eclesial estaba entre los planes prioritarios del papa Luciani; porque Dios también es madre. Aunque para algunos pudiera ser motivo de escándalo: “he sabido que los tutores de la ortodoxia del Papa han gritado de escándalo cuando manifesté el concepto de que Dios, además de ser Padre, es también Madre, según las palabras del profeta Isaías. Alguno incluso ha exclamado: El Papa blasfema…” (catequesis La mujer en la sociedad y en la Iglesia). Para algunos, con la muerte inesperada de este papa -un artista lo retrató misteriosamente en la pupila de Dios- se frustró la renovación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

UNA ALTERNATIVA
Persona, mujer y monja
ESTHER CAGIGAL, monja trinitaria en el monasterio de Suesa
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 29/05/06.- Soy monja. Lo confieso. Monja trinitaria. Y, además, se me nota. Pero es que tampoco lo oculto, ¿por qué? Y cuando digo que soy monja me refiero a “contemplativa”, una mujer integrada en una comunidad religiosa de vida contemplativa. Un poco pretencioso suena el adjetivo pero, más o menos, así nos definen. Y, por supuesto, aun dentro de lo ambicioso del calificativo, lo prefiero a que me digan que soy “monja (¡monjita!) de clausura”. ¡Qué horror! Como si la clausura fuese lo que define o determina mi vida. Nunca. Más definitorio es la búsqueda del silencio o la soledad, el esfuerzo por construir una comunidad siguiendo a Dios Trinidad, una familia, que, en principio, compartirá muchos, muchos, muchos años; todos los de cada hermana desde el momento en que decide integrarse en el grupo.

Soy monja. Y, además, para mayor sorpresa de gran parte de la sociedad, soy feliz, y encima, tengo la certeza de que, a lo largo de mi vida, podré realizarme como persona, como mujer y como monja católica.

A mucha gente le parece imposible. Claro, influye bastante el concepto que se tenga de “persona”, “mujer” y “monja”.

No es imprescindible, ni mucho menos, tener vastísimos conocimientos intelectuales para realizarse como persona. Ni viajar, o conocer otras culturas (cuanto más lejanas mejor), saber varios idiomas, conocer las últimas tendencias en moda, música, arte, deporte... No. No es imprescindible. Tampoco adquirir amigos chateando, enviar mensajes con el móvil, o hacer llamadas perdidas. Si así fuese, anularíamos a millones y millones de personas que no tienen acceso a todo esto, o que no quieren acceder a ello.

Es más conveniente procurar indagar en nuestro interior, conocer sus atajos y sus baches, sanarlo y alimentarlo, enriquecerlo con la reflexión, la apertura a las diferencias del prójimo, la generosidad y el sosiego. Así podremos entender y no juzgar otras culturas, valorar los pasos y caminos de la sociedad actual, enriquecernos con la felicidad ajena y transmitir la propia. Indudablemente es más efectiva la comunicación interior que la de los correos electrónicos “FW”. Eso no significa no dedicarle tiempo al estudio, el conocimiento, la información y el ocio. Faltaría más.

Si sólo pueden realizarse aquellas mujeres que son madres, que ejercen el don biológico de la fertilidad, o que son esposas, que han contraído matrimonio, o que se enamoran de un varón, o... desde luego, borramos de un plumazo a millones y millones de mujeres solteras, estériles, célibes, o vírgenes..., a millones de mujeres dedicadas a su Dios a lo largo del tiempo y del espacio. A mujeres que optan por caminar sin pareja, que prefieren otro tipo de autonomía.

Se es fértil también de otras maneras, haciendo de las entrañas lugar de acogida, fuente de expresión. Engendrando vida con todo el ser, no sólo con los órganos reproductores. Recibiendo amor y caricias, y repartiendo ternura y desvelo por los demás varones y mujeres. Engendrando un proyecto con otra gente, compartiendo techo, alimento, ilusión y cansancio sin necesidad de amor platónico o genital. Y enamorándose cada mañana de las oportunidades, de la propia vida, de los amigos y amigas... Que no hay más que echar un vistazo en el diccionario de la RAE para observar cómo hemos reducido esa hermosa palabra.

No, estoy segura de que podré realizarme como mujer en el camino que he escogido.

Si sólo pueden realizarse en la fe cristiana aquellas mujeres y varones que trabajan más directamente (“más eficazmente” me han dicho alguna vez) con inmigrantes, enfermos de sida, drogodependientes, mujeres maltratadas, en el campo educativo o en países empobrecidos,... si sólo puede realizarse en esta fe ese grupo de gente... creo que pediré el libro de reclamaciones.

Creo firmemente que desde mi vocación monástica, también puedo realizarme. Porque oramos, como Jesús, en un lugar apartado (Lc 5, 16). Ayudamos en el camino de la oración a quien nos pregunta (Mt.6, 9-13), como Jesús con los discípulos. Compartimos lo que tenemos con el resto, pobres y no pobres. Puedo realizarme en mi vocación. Porque nuestro tiempo está al servicio de quien llega. Porque nos arriesgamos a transmitir la Buena Noticia con nuestras palabras y nuestros silencios. Porque procuramos construirnos un corazón pacífico y así regalar sosiego a quienes llaman a nuestra puerta. Porque apostamos fuertemente por una vida en común, con esfuerzo diario, proclamando que es posible vivir junta gente muy diferente, y durante mucho tiempo, con mucho esfuerzo, repito, pero con una riqueza asombrosa. Porque...

No me costaría demasiado seguir argumentando los motivos por los que creo que se puede ser plenamente feliz, plenamente realizada siendo “persona, mujer y monja”, y, en mi caso, monja trinitaria en Suesa. Es cierto que no siempre resulta fácil en una sociedad tan plural en la que encuentras gente que no valora a las personas, que no reconoce la igualdad y dignidad de las mujeres, que considera a las monjas seres beatos, anacrónicos e ineficaces.

Y a pesar de todo ello, yo me empeño en seguir siendo feliz, y en proclamar que se trata de encajar tu pieza en el gran sueño de Dios. Por eso, sin ningún pudor, te invito a dejar entrar en tu consciencia la posibilidad de realizarte como persona, como mujer y como monja. Es una alternativa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: http://www.montrinisuesa.net

entrañable boff

entrañable boff

ENTRAÑABLE BOFF
KOLDO ALDAI AGIRRETXE
ZUBIELKI (NAVARRA).

ECLESALIA, 18/05/06.- Camina siempre alegre, dejándose querer, permitiéndose acompañar y cuidar. Debe saber de la dicha de quienes le ceden el brazo y comparten su caminar ya algo ralentizado, pero siempre entusiasmado. Éste se ha ajustado al ritmo de su mirada pausada, ingeniosa, dulce…, permanentemente acosada por su pelo blanco,

Le ha fallado el fémur, pero el bastón le da un toque de consagrada maestría. Veterano peregrino en las sendas del compromiso, ahora no le detiene una pierna terca. Sigue caminando la vida una e interconectada, como no para de proclamar, tan sólo con un paso más detenido, con una fe y sabiduría plenamente colmadas. Tuvimos el placer de conocerle en el marco del Congreso de Proyectos y Utopías para un mundo mejor, recientemente celebrado en Madrid, organizado por los buenos amigos de la Fundación Valores.

Su testimonio vivo supera al escrito al que nos tiene felizmente acostumbrados. Podría no tener argumento, pues le basta esa melodía de voz imbuida de infinito amor y aprecio por todo lo que existe. Podría carecer de sólido discurso, le basta esa presencia serena y a la vez de rebosante de amabilidad, de simpatía y de interés por la gente que se le acerca. Pero además, le asisten todas las razones siempre contundentes, las de ayer, las de hoy sobre todo las que nos va descubriendo, siempre en punta de visiones y pensamientos. Pregona todas las nobles causas, por encima de todo la de la unidad e imbricación de todo lo existente. Ejerce lo que proclama: “una mirada encantada” sobre el mundo, siempre contagiando enamoramiento franciscano por la vida una y sus diferentes reinos.

Fue de grito en grito, siempre altavoz de los desamparados, siempre al arrimo de los desposeídos y hoy atiende también al grito Gaia: “La Tierra, también grita, grita el agua, el aire, grita la vida…”. No rehuye clamor alguno de una humanidad sufriente, pero ahora presta especial atención al clamor callado de la Madre naturaleza acosada por una cultura materialista, depredadora, insaciable.

Sabe, por lo demás, de los barcos que no se abandonan con las primeras grietas. En las desbandadas clama calma. Sabe de riesgos, de compromisos sostenidos, necesarios. Antítesis del intelectual de café, sabe cuándo y por qué remangarse, mancharse. Defiende el partido de los trabajadores, antes que los desmemoriados olviden el hambre saciado en Brasil, las casas rehechas, la educación universalizada… Cree, más allá de interesadas campañas mediáticas de desprestigio, en el tornero presidente, en la grandeza ética, en la pasión de servicio de su amigo Lula.

No se concede licencia para la crítica mordaz, prefiere el argumento firme, redondo aliñado con ingeniosa ironía. Su generosidad alcanza al adversario y le lleva a subrayar sus virtudes. Sin obviar la distancia en cuestiones evidentes, de su boca escuché elogios para con el actual Papa, que ni de sus más fieles devotos. Supe de un lado más amable del que fuera cardenal de hierro descrito por su teólogo más perseguido; del salario compartido en sus tiempos jóvenes con seminaristas africanos por parte de quien después le obligara al “silencio obsequioso”; de detalles humanos del actual pontífice que sorprende escucharlos de quien fuera invitado por el entonces velador de la doctrina de la Santa Fe a sentarse en la “silla de Galileo”.

El teólogo brasileño de la vida una y entrelazada, nos ha vinculado a gentes inicialmente dispersas y desconectadas. El cristianismo vivo y la espiritualidad abierta y universal se reúnen en este hombre que ha hecho de la conciliación razón de vida. Ha tenido la virtud de unir a tantas filosofías, teologías y praxis. En el amplio, flexible y cordial espacio de encuentro, que ha contribuido a crear, se reúnen muy diferentes familias y opciones de fe.

Boff es por ello, ante todo, puente entre gentes, culturas…, vínculo entre movimientos sociales y espirituales. Su discurso sólido, visionario, amplio y generoso tumba las barreras. El concita pasado y futuro, religión y espiritualidad, pasión franciscana por la naturaleza y ciencia cuántica de vanguardia; compromiso firme con los desheredados y compromiso con todas las causas justas y nobles, teología de la liberación y ecoteología; derechos humanos y Carta de la Tierra, de la que es uno de sus más firmes defensores,…

Pese a su bastón de madera, su mente se mueve a la velocidad del rayo. Está plenamente al corriente del pensamiento de nueva ciencia y de nueva conciencia. Sus artículos semanales (www.leonardoboff.com), distribuidos por todo el mundo, pueden salir en defensa de los campesinos sin tierra del MST o reflexionar sobre la ciencia sin corazón, sobre las últimas conquistas sociales de su país, o sobre los últimos descubrimientos del ADN.

Su compromiso con los desheredados no estrecha su visión del mundo. Lejos de quedar atrapado en el esquema de confrontación de clases, su pensamiento cabalga en la ola de la historia. Busca siempre comunes denominadores, vínculos entre las voluntades más diversas, entre los puntos de vista aparentemente dispersos. Su espiritualidad es igualmente ancha, abarcante, al tiempo que profunda, conmovedora. No oculta que el tiempo de las religiones va cediendo: “Las religiones crean guerra, las espiritualidades crean paz”.

Más que doctor en letra durmiente, Boff es profeta de utopías que poco a poco emergen. Así queda manifestado en sus escritos: "Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestra casa común, la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente.”

En la entrevista que mantuvimos con el teólogo de todas las liberaciones, le hablamos del Foro Espiritual Estella 2006 (www.foroespiritual.org), de la oportunidad de concitar aquí también tantas fes, corazones y voluntades a favor de un mundo nuevo. No vendrá a nuestra ciudad. Su pierna doliente no le da concesiones para subir a muchos aviones. No obstante contamos con su apoyo incondicional, también con sus palabras que redactará expresamente para el evento. Su “visión encantada del mundo”, estará, por lo tanto, presente, junto con las palabras también remitidas de Federico Mayor Zaragoza, en la sesión inaugural de nuestro Foro. Eskerrikasko Boff, bihotz-bihotzez! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

mundo rural

mundo rural

ANTE UN MUNDO RURAL EN CAMBIO
Manifiesto en el “Día del mundo rual”
MOVIMIENTO RURAL CRISTIANO y MOVIMIENTO JÓVENES RURALES CRISTIANOS, 15/05/06
ALMOHARÍN (CÁCERES).

ECLESALIA, 16/05/06.- Ante un mundo rural en cambio, los militantes del Movimiento Rural Cristiano y Movimiento Jóvenes Rurales Cristianos, junto con todos los habitantes del mundo rural extremeño, queremos estar presentes ante esta nueva situación y decimos que:

1.- El mundo rural es mucho más que un lugar homogéneo donde vive la población rural. Es mucho más que la actividad agraria y ganadera. Es mucho más que una cantera de recursos naturales. Es mucho más que un compendio de ecosistemas y poblaciones animales y vegetales de enorme interés. Es mucho más que un territorio rico en culturas diversas, folklore peculiar, gastronomía, etc. El mundo rural es, también, una garantía de prosperidad y de calidad de vida para toda la población, tanto la urbana como la rural.

2.- La sociedad europea tiene una obligación histórica con el mundo rural. El desarrollo económico, desde la revolución industrial europea, ha favorecido fundamentalmente a la sociedad urbana, olvidándose de la importancia de la sociedad rural, que han mantenido su tejido socioeconómico con el esfuerzo, casi exclusivo, de las poblaciones rurales. El descubrimiento de determinados valores turísticos o ambientales ha propiciado, en muchas zonas un desarrollo singular, así como la explotación puntual de determinados recursos naturales. Pero no se ha abordado, de forma rigurosa, una estrategia de desarrollo integral para el mundo rural.

3.- Los poderes públicos deben adoptar las medidas necesarias para preservar lo mejor del mundo rural y para garantizar su óptimo desarrollo. Creemos que la apuesta por la agricultura familiar, dando salida a los problemas que nos apremian: tabaco, tomate, olivar, ganadería... y el desarrollo de los canales propios de producción, elaboración y comercialización de nuestros productos sigue siendo elemento imprescindible para el futuro del mundo rural. En todo caso, debe priorizarse la satisfacción de las necesidades económicas y sociales básicas de las personas que viven en el mismo. Las estrategias de conservación de los ecosistemas y paisajes deben incorporar una especial preocupación por la sociedad rural en su conjunto. Un mundo rural sano y activo es la mejor garantía de preservación de sus cualidades esenciales.

4.- Animamos a todas las personas del mundo rural a favorecer el cambio de forma activa, propiciando y fomentando la cooperación y asociacionismo empresarial, de servicios, cultural, etc,... y a situarnos con esperanza ante esta situación actual y cambiante. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Almoharin 15 de mayo de 2006