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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Reflexiones

reilusión

reilusión

BIENAVENTURANZAS DE LA REILUSIÓN
MIGUEL ÁNGEL MESA
MADRID.

ECLESALIA, 21/09/06.- Felices quienes pueden ver y valorar los pequeños-grandes milagros que se producen cada día en nuestro mundo, desde el amanecer hasta la puesta de sol.

Felices quienes son capaces de prescindir de todo lo que les ata, porque ya son libres.

Felices quienes se bañan cada mañana en las aguas ardientes de la ternura y la alegría.

Felices quienes renacen cuando perciben que aún conservan destellos del niño o la niña que llevan dentro.

Felices quienes se reenamoran cada mañana y reinventan los besos, las flores, las palabras, las miradas.

Felices quienes oran sin prisa, sin método, como si conversaran con su mejor amigo.

Felices quienes sienten la amistad como un perfume siempre fresco, cuya fragancia les embriaga.

Felices quienes derraman una lágrima ante la imagen de una mujer maltratada.

Felices quienes descubren al atardecer de cada día qué es lo necesario y qué lo superfluo en su existencia.

Felices quienes siguen soñando, recuerdan sus sueños e intentan hacerlos realidad.

Felices quienes, cuando les aumentan el sueldo, analizan cuánto más pueden compartir.

Felices quienes se detienen en el sendero de la vida, miran a su alrededor con serenidad y continúan caminando.

Felices quienes se reservan cada día unos momentos de silencio para entrar gozosos en su corazón.

Felices quienes beben en las fuentes de la Palabra y de los acontecimientos cotidianos.

Felices quienes no se dejan abatir por los problemas, ni se complacen excesivamente en sus éxitos.

Felices quienes se conmueven y luchan por eliminar la miseria, el odio y la injusticia.

Felices quienes mantienen la esperanza, a pesar de tanta muerte, hambre y violencia.

Felices quienes celebran con gozo las pequeñas e importantes victorias de los pobres.

Felices quienes tejen con paciencia y firmeza a su alrededor redes de solidaridad.

Felices quienes intentan descubrir en los demás lo positivo que tienen y disculpan sus errores.

Felices quienes llenan su corazón de amor por la Madre Tierra y la cuidan con ternura.

Felices quienes mantienen una búsqueda permanente del Misterio en lo profundo de su corazón y en los demás.

Felices quienes vibran de gozo con su comunidad y se encuentran vacíos cuando están lejos de ella.

Felices quienes son vulnerables, lloran, gozan y se mantienen fieles, cercanos a los afligidos.

Felices quienes son perseguidos por seguir tercamente la estrella de la utopía.

Felices quienes han descubierto que su cadena original de ADN y la de la humanidad es el amor y la solidaridad.

Felices quienes trabajan por la paz en su vida y luchan a la vez por la justicia en el mundo.

Felices quienes han descubierto que la pobreza no libera, pero los empobrecidos sí.

Felices quienes se siguen asombrando, siguen jugando, riendo, contemplando, agradeciendo, acariciando, sintiendo.

Felices quienes saben contemplar y reconocer las huellas, el paso, los sentimientos que el buen Padre y Madre Dios va sembrando en su propia vida.

Felices quienes continúan fieles al amor de Dios manifestado en Jesús, pero abiertos al viento del Espíritu que sopla donde quiere, nos invita a ser libres, sin saber nunca hacia dónde nos encaminará. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

en nuestras obras

CRISTO EN NUESTRAS OBRAS
MANUEL DIZ VEIGA
RAXÓ -SAN GREGORIO- (PONTEVEDRA).

ECLESALIA.-“Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?»” (Mt 16,13-15)

En el evangelio del próximo domingo, 17 de septiembre, se nos presenta una pregunta de Jesús: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Esta pregunta me ha escocido desde los primeros tiempos de mi lectura consciente de los evangelios. Más aún, en una confesión me propusieron como penitencia que durante una semana me plantease a Jesús-Dios en mi alrededor. Fue una penitencia, para mí inusual. Le di muchas vueltas al final la conclusión es la que os escribo. El origen de esta reflexión es mayo del 2005.


“¿Quién es Jesús para mí? Es el enviado de Dios para hacernos más próxima la forma de sentir a Dios. Que comprendiéremos que todos somos iguales ante Él. Que no hay pueblos preferidos ni hijos desdeñados, que todos somos iguales ante Él. Vino a reformar la Ley Judaica, a explicarnos que Dios es amor, que no hay que temerle sino amarle a través de nuestros semejantes. Que también se nos manifiesta a través de otros seres de la creación. Nosotros debemos servir, a la vez, de manifiesto vivo de Dios ante la humanidad.

Jesús es la Palabra; para ser escuchada; la Verdad; para ser contada. La Vida; para saber vivirla. El Camino; para ser recorrido. La Luz en las tinieblas. El Amor; para saber amar. La alegría, para ser transmitida. El Sacrificio, para ser solidarios con el que sufre. La Paz, por la que hay que luchar. El pan de Vida, para ser compartido. El emigrante; a quien debemos acoger.

Jesús es el hambriento; a quien debemos dar de comer. El sediento a quien debemos dar de beber. El desnudo, a quien debemos vestir. El sin techo, a quien debemos cobijar. El enfermo; a quien debemos curar. El anciano solo, a quien debemos acompañar. El marginado, a quien debemos abrazar. El gay, a quien debemos comprender y respetar. El rechazado; a quien debemos aceptar. El leproso, que no es impuro. El mendigo, para sacarlo de la mendicidad. El borracho, para no arrinconarlo. El retrasado mental, para protegerlo. El bebé, para darle amor y alegría de vivir. El ciego; para guiarlo. El mudo; para hablar con él. El inválido, para ayudarle a caminar.

Jesús es el drogadicto, para sacarle del infierno. La prostituta para ayudarle a vivir en dignidad y ser su amigo. El prisionero para que no se sienta olvidado ni abandonado. El dejado de la fortuna, para ser atendido. El maltratado por la justicia, para sentirme maltratado con él.

Jesús es Mi Dios, es la razón de esta vida. Es la Vida del mundo futuro. A Él debo llegar con humildad, con honradez, con seguimiento, con rebeldía y con inconformismo. Amando como el nos amó”.


Considero que una vez creyentes nuestra labor es ser testimonio de Cristo en nuestras obras para que los demás lo "vean" también en sus semejantes que, sin pudor, se manifiestan Cristianos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


educación cristiana

educación cristiana

LA EDUCACIÓN CRISTIANA EN LA “GRAVISSIMUM EDUCATIONIS” DEL CONCILIO VATICANO II
JOSÉ ÁNGEL SUÁREZ PINIELLA, profesor de religión

ECLESALIA, 12/09/06.- Son muchas las conversaciones, las publicaciones, los artículos de opinión, las homilías, los cursos, etc, en donde todo el mundo perece querer apuntarse el tanto del Concilio. Y no podría ser de otra manera ya que, dado el impulso que supuso para una adecuada renovación de la vida de nuestra querida Iglesia y de los distintos ámbitos relacionados con ella (sirvan de ejemplo el teológico, el bíblico, el litúrgico...), cualquier persona que hoy pretenda argumentar a cerca de temas eclesiales (pastoral, teología, espiritualidad, ecumenismo, educación...) habrá de fundamentar sus reflexiones y afirmaciones u opiniones en el citado concilio, auténtico fruto del Espíritu Santo y vendaval de vida evangélica.

Así es que, conociéndolo o no, todos acudimos a él pretendiendo demostrar que estamos en posesión de la verdad. A todos se nos llena la boca con el Concilio Vaticano II, aunque lo desconozcamos (opino que, en el fondo, sigue siendo el gran desconocido y no sólo para los laicos). Lo citamos constantemente pero, ¿lo hemos leído, meditado, orado, e incorporado a nuestra vida?, cuando pretendemos mantener esas posturas de “radicalismo evangélico”, y enmendamos la plana (eso sí, proféticamente) a un obispo, al Papa, a la jerarquía o a otros hermanos, desde una posición de “fidelidad” al Jesús del Evangelio, ¿estamos seguros de estar de parte del Vaticano II o quizá, por el motivo que sea, en ciertos casos nos olvidamos del concilio? ¿o es qué también somos selectivos con los textos conciliares (éste sí, el otro no)?

En estos últimos tiempos, en el actual contexto por el que pasa la educación religiosa escolar, hemos tenido que leer y escuchar las más variadas opiniones. Algunas, extraeclesiales, con más o menos fortuna y fundamento (alguna burrada también); algunas otras, las que a mi personalmente más me duelen, son posiciones intraeclesiales de hermanos que, aún cargados de buena intención, y con todos mis respetos, o desconocen o prefieren ignorar aquella palabra con la que el Vaticano II nos puede iluminar a cerca de la educación y de la escuela. Y si digo que estas posiciones de hermanos creyentes me duelen de forma especial es porque: 1º) lo que está en juego son derechos y libertades fundamentales de la persona, y por tanto su dignidad. 2º) también está en juego la propia unidad eclesial, y no en cualquier tema, sino en algo tan importante como la propia evangelización, es decir, algo que toca la esencia misma de la Iglesia, cuyo sentido y razón de ser es continuar la misión de Jesús de anunciar el Evangelio, y esta tarea, como nos enseña el Concilio, también es cosa de la escuela. 3º) En un ambiente tremendamente secularizado, hoy, entre los católicos, parece que existen palabras tabú: jerarquía, servicio, misión, autoridad, apostolicidad, magisterio, etc. De tal forma que abunda el relativismo, el todo vale, el opinar de todo y muchas veces sin fundamento – enorme problema con el que nos encontramos aquellos que desempeñamos labores docentes- el ir por libre, el individualismo, la falta de comunión.

Por todo ello (también con buena voluntad y siendo consciente de mis limitaciones pues no soy ningún experto en el Concilio) he intentado sencillamente acercarme al documento conciliar que trata de la problemática de la educación y, tras la lectura y reflexión, compartir lo que allí se nos dice a los que nos llamamos seguidores de Cristo, y a todas las personas de buena voluntad.

Dice el concilio: “…A la Iglesia, que debe atender toda la vida del hombre, incluida la material, y tiene que cumplir el mandamiento recibido de Cristo su fundador, de anunciar a todos los hombres el misterio de la salvación e instaurar todas las cosas en Cristo, le toca también una parte en el progreso y en la extensión de la educación”.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Declara El Concilio que los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a aceptarlos con adhesión personal, y también a que se les estimule a conocer y a amar más a Dios.

Todo ello en orden a la formación y a la madurez de la persona humana, considerada integralmente, y al bien común.

Más también busca que los bautizados se hagan más conscientes cada día del don de la fe, mientras son iniciados gradualmente en el conocimiento del misterio de la salvación.

Por lo que respecta a los educadores, los padres son los primeros y principales educadores (la familia es la 1ª escuela de virtudes sociales…). Para los padres cristianos es un grave deber favorecer una educación integral y para ello necesita de la ayuda de toda la sociedad.

Es, por tanto, una obligación y un derecho de los padres, que debe estar garantizado por los poderes públicos, gozar de absoluta libertad para escoger tanto la escuela como el tipo de educación moral y religiosa que deseen para sus hijos, de contar con los agentes educativos que deseen y de crear escuelas e institutos propios.

Dicho derecho debe estar tutelado por la sociedad civil, conforme a los principios de libertad religiosa y subsidariedad, aún en las escuelas no-católicas.

Por lo que respecta a la Iglesia, ésta tiene el derecho y el deber de anunciar a todos los hombres el camino de la salvación, de dar a sus hijos una educación que llene su vida del espíritu de Cristo, y ayudar a todos los pueblos a promover la perfección humana de la persona y el bien de la sociedad.

Como medios imprescindibles para la educación cristiana, junto con la instrucción catequética, la liturgia, los medios de comunicación social, los grupos culturales y deportivos, y las asociaciones juveniles, están las escuelas. Es más, a decir de la Gravissimum Educationis, el medio de mayor importancia es la escuela. Una escuela en la que la función de los maestros y profesores católicos es un verdadero apostolado, conveniente y necesario en nuestros tiempos y un verdadero servicio prestado a la sociedad, además de ser presencia de la Iglesia en el mundo de hoy.

Por último decir que el Concilio exhorta al fomento de la colaboración y la coordinación entre la escuela católica y las demás escuelas, como exige el bien común. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


comunitaria

RASGOS DE NUESTRA ESPIRITUALIDAD COMUNITARIA
COMUNIDAD CRISTIANA DE BASE DE CANILLEJAS, arumami@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 11/09/06.- Para vivir en comunidad necesitamos realizar un esfuerzo diario por ser cada día más humanos, con nuestros/as hermanos/as y con la gente que nos rodea.

Jesús nos dice: “A vosotros/as os llamo amigos/as”. Valoramos profundamente la amistad que nos tenemos, como un don y una gracia que hay que agradecer y fortalecer constantemente.

La llamada que Jesús nos ha dirigido para formar parte de nuestra comunidad, está en el origen de este bello y gozoso proceso de vida al que intentamos ser fieles cada día.

Dios es el Misterio de Amor y de Vida que nos mantiene en una búsqueda permanente de su Ser, en lo más íntimo de nuestros corazones, en todas las personas y en el mundo que nos rodea.

Jesús es quien nos ha descubierto, con su vida, el verdadero rostro humano, misericordioso y cercano de nuestro buen Dios, Abba, Padre y Madre.

Él predicó la Buena Noticia del Reino a los empobrecidos, excluidos y marginados. Ellos y ellas son los rostros que nos permiten descubrir la presencia silenciada, dolorosa y esperanzada del Espíritu en nuestro mundo.

La solidaridad es, en nuestros días, el nuevo nombre del amor. Sin una entrega y un compromiso real con las personas más débiles, oprimidas y marginadas, nuestra vida y nuestras palabras serían una farsa.

Precisamos de una mística muy profunda para vivir cada día con más sencillez, con una alegría y una felicidad más intensas. Las bienaventuranzas y los/as empobrecidos/as nos lo ofrecen y nos lo exigen.

Nuestra espiritualidad no admite parcelas, ni tiempos: debe encarnarse y abarcar toda nuestra vida. Siempre y en todo momento, debemos ir adquiriendo, con la ayuda de los demás, una nueva forma de ser y actuar más humana, agradecida, gratuita: más divina.

No precisamos tener más, sino ser y entregarnos más. Para ello tendremos que vivir con más sencillez, ser menos consumistas y “perder el tiempo”, enriqueciéndonos al contemplar la belleza, disfrutando y cuidando de la Naturaleza, fortaleciendo la amistad, dialogando en profundidad, escuchando atentamente, celebrando la vida y la fe, en la búsqueda permanente de la auténtica libertad, que está en servir a los demás, como dice san Pablo.

La Verdad no la posee nadie por completo. Entre todos y todas, durante el camino que recorremos en la vida, la vamos vislumbrando, nos va transformando, pero no llegaremos a poseerla nunca .

Junto a Jesús, nuestro principal Camino y Verdad, debemos vivir y beber de miles de manantiales que nos aportarán cauces para llegar a la auténtica Fuente: ejemplos de vida comprometida, testimonios que iluminarán nuestra senda, los/las pobres que nos cuestionan, animan y evangelizan.

La contemplación y la lucha, el silencio y el anuncio, la ternura y la rebeldía profética no son actitudes contrapuestas, sino las dos caras de una misma moneda que debemos llevar a toda nuestra existencia.

Todos y todas recordamos diversas circunstancias y a muchas personas que han influido poderosamente en nuestras vidas, que han fortalecido nuestro compromiso y nos han ayudado a reconocer lo que es de verdad esencial en la vida. Debemos recordarlos con cariño y mantener su presencia viva entre nosotros y nosotras.

A pesar de las derrotas permanentes que sufren los oprimidos por parte de los poderosos de la tierra, ayer y hoy, debemos continuar siempre la lucha por la Justicia y la Esperanza. Si Jesús resucitó, nosotros y nosotras, junto a los excluidos de la historia, resucitaremos también a una nueva vida. En el Reino de Dios, que empieza ya en esta tierra.

El camino hacia la fraternidad universal lo realizamos junto a todas las Iglesias, las diversas religiones y todas las personas que trabajan por la paz y la justicia. Formando redes de amor y solidaridad, porque otro mundo, más cuidadoso con la madre Tierra y con la humanidad, es cada día que pasa más necesario y sólo posible si unimos nuestras manos, nuestras mentes y nuestros corazones. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).



cristianismo y bioética

cristianismo y bioética

MENSAJE DE CLAUSURA
XXVI CONGRESO DE TEOLOGÍA
“CRISTIANISMO Y BIOÉTICA”

ECLESALIA, 10/09/06.- La teología puede sumarse al movimiento de diálogo interdisciplinar de la bioética, búsqueda común de valores, pero sin arrogarse el derecho de intromisión para dictar normas de moralidad de la sociedad civil.

La bioética puede sumarse al movimiento de diálogo interreligioso, que se está llevando a cabo en la teología, para ayudar a transformar, a la vista de nuevos datos, algunos de sus paradigmas y conclusiones; pero sin imponer exclusivamente interpretaciones de sentido sobre la vida y la muerte, el dolor, la salud o la enfermedad.

En el contexto de la sociedad plural y secular, las personas creyentes pueden participar en la conversación pública sobre bioética, conjugando su propia fe con el talante de diálogo en medio de situaciones interculturales e interreligiosas.


1. Nos sumamos al movimiento de diálogo interdisciplinar de la bioética como conversación pública para buscar en común respuestas a los retos que plantea el cuidado de la vida en la era biotecnológica.

2. Para converger en una ética auténticamente global nos ponemos a la escucha de perspectivas diferentes mediante el diálogo intercultural.

3. Esperamos de la diversas religiones que se sumen a esta búsqueda en común de valores de cara al futuro de la vida y de la humanidad. Respetaremos la pluralidad, sumándonos a la búsqueda común de convergencias en valores para garantizar responsablemente el futuro de la vida y la humanidad.

4. Las actitudes aprendidas en el evangelio de Jesús nos motivan especialmente para apoyar una ética de la gratitud responsable, preocupada por el cuidado de toda vida. Proponemos, sin imponerlas, alternativas para el cuidado de la vida desde la perspectiva del evangelio de Jesús, con tal de hacerlo en el momento oportuno y con tolerancia constructiva. Pero al contribuir a un diálogo plural desde las perspectivas evangélicas, no concentraremos la aportación de esta tradición en citas de documentos eclesiásticos oficiales.

5. La acogida responsable del proceso humano de nacer ha de realizarse en el marco del respeto a la dignidad y derechos de la mujer en lo relativo a la reproducción. Reconoceremos la necesidad de revisar a fondo la propia tradición por lo que se refiere a los enfoques sobre género, sexo y relaciones humanas, para superar los límites de una teología demasiado condicionada por pesimismos, maniqueísmos, estoicismos o puritanismos.

6. El acompañamiento responsable del proceso humano de morir incluye el respeto de decidir como vivir la fase final de este proceso digna y autónomamente. Haremos por redescubrir y reapreciar elementos olvidados de la propia tradición terapéutica corpóreo-espiritual; por ejemplo, asumir la muerte y tomar autónomamente las riendas del proceso de morir. Pero tendremos presentes las deficiencias de la propia tradición por lo que se refiere a las escisiones dualistas entre el ser humano y la naturales o entre lo corporal y lo psíquico; para poder recrear una teología de la creación capaz de valorar y liberar la tierra, el cuerpo y la vida.

7. No se debe un ídolo del dolor, hay que fomentar su alivio y asegurar el acceso por igual a los cuidados paliativos.

8. Es responsabilidad ética apoyar la investigación científica para curar, mejorar y proteger la calidad del vivir. Reconoceremos la necesidad de soltar lastre de la propia tradición, para que no naufrague una teología que durante demasiado tiempo ha minusvalorado la tecnociencia.

9. Admirando y agradeciendo los avances científicos, fomentaremos las aplicaciones de la investigación al servicio de lo terapéutico. Pero el cuidado de la vida ha de extenderse al conjunto de los vivientes y ecosistemas.

10. El cuidado de la vida ha de incluir también la responsabilidad hacia las generaciones futuras. Por eso tendremos siempre las preguntas motrices del movimiento bioético: “¿Es responsable y merece la pena hacerse cuanto puede técnicamente hacerse? ¿Para beneficio de quiénes serán los logros?” Así, enfocaremos cualquier problema bioético, captando su aspecto de problema social. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 10 de septiembre de 2006

romería continua

romería continua

LA ROMERÍA CONTINÚA
PEDRO CASALDÁLIGA, obispo
SÃO FÉLIX DO ARAGUAIA (BRASIL).

ECLESALIA, 08/09/06.- Hemos celebrado la Romería de los Mártires de la Caminhada, en nuestro Santuario de Ribeirão Cascalheira, con ocasión de los 30 años del martirio del Padre João Bosco Penido Burnier. Un verdadero jubileo de encuentros, de memoria, de oración, de compromiso. La mística y la militancia compenetrándose en los símbolos, en las celebraciones, en los gestos. Son muchos los testimonios emocionados que han subrayado esa plural convergencia de valores en nuestra Romería.

Esos testimonios, con otros muchos mensajes y cartas, se han ido acumulando en las carpetas y en el corazón. Esta pequeña circular quiere ser una perezosa, pero entrañable respuesta personal, a tanto cariño y solidaridad.

La Romería continúa. Debe continuar. Debemos hacer de la “memoria subversiva “del martirio una diaria subversiva militancia. Por esas grandes Causas que vienen mereciendo las vidas entregadas de tantos testigos fieles. Porque continúa actuando, perverso y cínico, el imperio de la muerte, en esa macrodictadura neoliberal, en las guerras de la codicia, en las migraciones forzadas y prohibidas, en la omisión y sometimiento de las instancias internacionales, en la distancia, a veces, de las Religiones, de las Iglesias. Debe continuar, lúcida, conjugada, esperanzada, la movilización de la solidaridad, la política alternativa y ecuménica de ese otro mundo posible y necesario. No podemos permitir que se resequen en el olvido o en la indiferencia la sangre de nuestros mártires y el llanto de los pobres: podríamos ser perjuros contra esa sangre y ese llanto…

Varios países latinoamericanos están de elecciones. Con alguna agradable sorpresa, pero habitualmente dentro de esa mortecina normalidad que son nuestras democracias formales. Se puede votar, pero no se puede ser. Nuestra Agenda Latinoamericana de 2007 va dedicada precisamente a “exigir y hacer otra democracia”.

En Nuestra América y en todo el mundo solidario las fuerzas alternativas de la sociedad civil se multiplican y actúan. Y sus mejores sueños, esas diferentes Causas de la Vida, por las que luchan, pretenden en última instancia la urgente utopía que proclamábamos con ocasión del Premi Internacional Catalunya: “Humanizar la Humanidad practicando la projimidad”.

Para la fe religiosa se están poniendo de providencial actualidad el diálogo y la comunión a servicio de esa utopía; porque es único el Dios de todos los nombres y porque también es suya esa utopía de humanizarnos plenamente.

Desde nuestras pacíficas militantes trincheras, seguiremos unidos, unidas, en la pasión y en el servicio de esa otra Humanidad, de ese Universo vulnerado y hermoso. Ni Dios se arrepiente de su Creación, ni ha fracasado la Historia humana. La Romería continúa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Con un abrazo de ternura y esperanza,

Pedro Casaldáliga
São Félix do Araguaia, MT, Brasil
Agosto 2006


estío

ESTÍO
CONCEPCIÓN MERÍ CUCART, licenciada en teología y psicología


ECLESALIA.- 31/07/06

Tiempo de celebrar

la danza de la Vida

gozar, amar

esponjar el alma

respirar

dejar tañer

mil sones

de un Mar

Ruah sinfónico

Transparencia Silente

Simplicidad

Frescor que renueva

La Vida.

(Eclesalia Informativo

autoriza y recomienda

la difusión de sus artículos,

indicando su procedencia).


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Nos seguimos leyendo en septiembre...

La redacción de ECLESALIA se toma un pequeño respiro en este mes de agosto de 2006 durante el cual no enviaremos nuestro informativo, evitando también de este modo la saturación de correos en estas fechas veraniegas de España.

Todos los artículos publicados desde abril de 2005 los puedes encontrar desde el buscador de eclesalia.net. Los anteriores en la sección de Eclesalia de ciberiglesia.net.

En septiembre volveremos a enviar ECLESALIA y a compartir nuestra apuesta por una Iglesia al aire del Espíritu, renovada y renovadora, con sabor a pueblo, Dios al fondo y Cristo en medio, nunca excluyente y siempre fraterna.

Paz y bien
eclesalia@ciberiglesia.net

Cartel Eclesalia

 

 

nos ama

nos ama

DIOS NOS AMA
CECILIA OBAMA, comunidad Ayala
MADRID.

ECLESALIA, 27/07/06.-Si tienes a Dios, nunca te faltará nada; tendrás su amor y compañía. Por eso sólo en él debes depositar tu confianza. Él es nuestra esperanza. Podemos pedirle su ayuda y nos la dará; a veces tarda, pero siempre llega y no nos defrauda.

Dios nos ama más de lo que imaginamos, y quiere que seamos felices, pero esta felicidad tiene un precio: estar atento cada día en todo lo que nos suceda, bueno o malo, para preguntarle qué podemos hacer en tales situaciones. ¿Cómo sabemos que nos responde? Se puede presentar una señal. Esa señal puede ser una coincidencia. Son esas cosas que parecen insignificantes pero, si estamos atentos, podemos percibir la presencia de Dios. También está la Biblia. En ella podemos tener una conversación con él. Una lectura, la lees, la escuchas bien, y verás que alguna palabra te llama la atención. Y lo comparas con algún acontecimiento que te haya pasado a ti o a alguien de tu entorno.

Todas las historias bíblicas, escritas hace miles de años, son las mismas cosas que vivimos ahora en nuestra vida diaria. Por lo tanto, lo mejor es pensar que, ocurra lo que ocurra, bueno o malo, Dios está con nosotros en todo. Él no nos abandona, al igual que las mejores madres o padres no abandonan a sus hijos. Sin embargo, algunos no lo creen. Pero él se presenta en nuestra vida y en el entorno de lo que nos ocurre, y no lo sabemos, ni nos damos cuenta, porque no estamos atentos a ello, o simplemente no lo pensamos; pero sí lo está. Si tu le haces un huequecito en tu corazón, entrará, y él te hará notar su presencia; todo lo demás vendrá por añadidura. En cambio, si endurecemos nuestro corazón, no podremos creer en Dios ni en nada.

El amor de Dios no acaba, no tiene fin, es para siempre. No quiere decir que cuando lo pasemos mal, no nos ame. Podemos preguntarle el porqué de todo, quizás para aprender de nuestros errores. Pero ¿nos pide algo más? Su palabra es mayor que todos nosotros. Es el principio de la vida. Es amor, y el amor es la lengua que todo corazón entiende, porque donde hay amor habita Dios.

Después de estar fuera de mi país 30 años, sin poder volver por darse así las circunstancias de la vida, en 2003/04, mis hijas y yo pudimos ir allá para que ellas pudieran conocer sus raíces, y yo para recordar mi infancia y a la familia que allí me queda. Fue bueno y maravilloso. Una experiencia en la que Dios estuvo presente milagrosamente. Por eso, desde mis propias experiencias, puedo decir que Dios me ama.

Y ahora os digo de parte de Dios, paz a vosotros, que paséis buen verano y hasta la vuelta. Un fuerte abrazo para todos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).