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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

desde fuera

POR UNA TEOLOGÍA DESDE FUERA
GONZALO HAYA PRATS, gonzalohaya@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 08/11/05.- El filósofo José Antonio Marina presenta este símil: “quien mira desde dentro de la catedral ve unos vitrales con hermosas figuras coloreadas, en cambio el que mira desde fuera sólo ve unos cristales grisáceos. Es lo que sucede cuando se habla desde dentro de una religión o desde fuera de ella”.

Me duelen los malentendidos. Deseo el diálogo con los de fuera porque creo en el enriquecimiento mutuo; creo que la infinitud de Dios tiene que ser contemplada desde diversas perspectivas.

Teología desde dentro

Teólogos como Dupuis (Teología cristiana del pluralismo religioso) y Moingt (Jesús, el hombre que venía de Dios), preocupados en promover un pluralismo religioso, han recibido graves censuras de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ellos se han esforzado en reinterpretar la fe desde un pensamiento moderno, pero la Congregación romana viene a decirles que las definiciones de la fe son irreformables.

Esta respuesta era inevitable. Ellos están haciendo teología desde dentro de las formulaciones de la fe, encerrados en los muros de dieciséis siglos de pensamiento teológico. (Moingt parte desde las definiciones cristológicas del siglo IV para rastrear su procedencia desde “el rumor” que se produce después de la muerte de Jesús).

El vino nuevo revienta los odres viejos. La nueva interpretación revienta las formulaciones dogmáticas. Los guardianes de la fe lo constatan. A pesar de las sutiles explicaciones de los autores, sus resultados rebasan, y quizás invierten, la doctrina conceptual “depositada” durante dieciséis siglos.

Quizás podamos reinterpretar con categorías actuales las formulaciones que se hicieron con los conceptos filosóficos de otras épocas. Sin embargo siempre parecerán sutilezas filosóficas, fingimientos como el de mantener las fachadas de edificios antiguos cuando se rehace totalmente su interior.

Se puede interpretar, como Pablo, que la circuncisión que exigía la Ley era la circuncisión del corazón, o simplemente se puede declarar como caduca la necesidad de la circuncisión. Lo primero es más respetuoso con la sensibilidad de los interlocutores, lo segundo es más sincero.

En el campo político, se puede interpretar en sentido amplio la Constitución o se puede reformularla. Si se opta por lo primero no es porque sea más democrático sino por miedo a no ponerse de acuerdo. Hay que escoger entre la prudencia y la autenticidad. La elección dependerá de las circunstancias. A veces no queda elección porque el vino nuevo revienta los odres viejos.

La dificultad no está en la fe sino en la explicación racionalista de la fe

Si nos situamos dentro de las definiciones de los concilios ya estamos aceptando un lenguaje filosófico que no es comprensible ni para el pueblo ni para los pensadores actuales.

Éste es un lenguaje abstracto; sus conceptos no tienen un significado claramente delimitado (sustancia, naturaleza, persona), y se ven abocados a coordinar afirmaciones lógicamente contradictorias (unicidad de Dios: una naturaleza y tres personas; unicidad de Jesús: dos naturalezas y una sola persona). Incluso entre los Santos Padres hubo explicaciones divergentes; por tanto no es extraño que cuando se alcanzó una expresión de compromiso (compromiso a veces político) no se quiera volver a tocar esta formulación por miedo a que se desaten mil nuevas interpretaciones.

Moingt señala muy acertadamente que los evangelios sinópticos presentan a Jesús mediante relatos propios de una visión histórica, conforme al lenguaje de la tradición bíblica, mientras que los concilios presentan a Jesús con las categorías filosóficas del helenismo. Los relatos históricos son más comprensibles que las categorías filosóficas, y más aptos para expresar el lenguaje religioso. ¿Quiénes han cambiado la tradición apostólica? ¿Los concilios o quienes desean volver a las cristologías primitivas?

El lenguaje conceptual es válido y necesario, incluso para explicar lo que nos cuenta el relato histórico. Lo que no es válido es la pretensión del racionalismo de expresarse en conceptos “claros y distintos”, parapetados en el principio de contradicción para rechazar cualquier otra posibilidad de expresión.

Tenemos que ser conscientes de las limitaciones. Los conceptos abstractos que nos formamos sobre los hechos sólo son aproximativos, orientadores. Sobre todo cuando se refieren a una realidad incomprensible para nosotros como es Dios. Por tanto estos “balbuceos” ayudan a comprender pero no invalidan otros “balbuceos”.

Y puesto que se trata de “balbuceos”, lo religioso se expresa en símbolos y en parábolas mejor que en pretendidas definiciones lógicas. Nosotros queremos dejar las ideas tan claras que no se puedan negar; sin embargo Jesús se expresó en parábolas de manera que el que quiera oír oiga y el que no quiera oír no oiga.

La confianza, una Teología desde fuera

Quizás haya que intentar una teología desde fuera de las construcciones conceptuales, desde el principio, desde los sinópticos, desde lo que hizo y lo que dijo Jesús, desde el Espíritu, que “sopla donde quiere; percibes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va”.

Asumir las diversas cristologías del Nuevo Testamento y presentarlas en los términos actuales de cada cultura. Cada cristología se adaptará mejor a una cultura, y ninguna de ellas agotará el mensaje de Dios. Marcos, con sus exorcismos y la victoria de Jesús sobre Satán, será mejor entendido por algunos pueblos; Juan, con la preexistencia del Verbo, se acomodará más a la filosofía de otros. Los dos creían -confiaban- en Jesús. Los dos fundaron la “tradición apostólica”.

Confieso que da miedo imaginar la babel de interpretaciones; miedo porque ponemos la unidad en el pensamiento. Sin embargo la unidad tiene que estar en el amor y en las acciones. Y su garantía no estaría en la precisión de sus conceptos, sino en la adecuación con la vida de Jesús, en la adecuación con la conciencia. No se nos juzgará por lo que pensamos sino por lo que hicimos. Eso dijo Jesús.

Cualquier teología es un medio para ayudar a comprender, es una explicación para desarrollar esa comprensión emocional que es la confianza. Desconfiamos injustamente de la confianza. La fe de la hemorroisa, de la cananea, del centurión, la de los apóstoles... no era una fe conceptual sino confianza en la persona de Jesús. Él no exigió más.

Lo importante no es la uniformidad de la fe conceptual sino la confianza en Dios, en lo que trasciende nuestro egoísmo: la justicia y la solidaridad.

La confianza no es conceptual pero tampoco es irracional. Está basada en la inteligencia emocional, en la intuición, en la conciencia. Su garantía es que su mensaje coincida con lo más puro de la propia conciencia. Jesús se ganaba la confianza del pueblo aun cuando actuaba al margen de la Ley o de las creencias tradicionales. Curar en sábado coincidía con los sentimientos más nobles de quienes le observaban, aunque contradijera a la Ley o a la tradición.

La generosidad de los misioneros es lo que suscita la confianza de los pueblos, no las especulaciones sobre la trinidad o la transubstanciación. Por el contrario, son estos conceptos, y los mal disimulados intereses de muchas iglesias, los que han sembrado la desconfianza y el rechazo.

La confianza suscitada por nuestros comportamientos tendría que ser el lazo de unión entre las diversas religiones. Si cada religión, o cada hombre de buena voluntad, vuelve a su intuición original y a su conciencia, nos sentiremos más unidos.

Cada religión, cada filosofía, podría salir de las construcciones dogmáticas que ha ido acumulando y podría reformular su visión trascendente a partir de su experiencia mística original, expresada a la luz de la cultura actual, de los hallazgos de otras religiones o filosofías, y de su propia conciencia.

¿Una “religión a la carta”? Nada importaría que las explicaciones fueran divergentes. Los conceptos, mientras que no desvirtúen los comportamientos, sólo son palabras, sistemas de representación más o menos acertados. No serían telones de acero sino setos de jardines.

Es verdad que dejando libertad de interpretación puede surgir un Rvdo. Pat Robertson que predique el asesinato de Hugo Chávez, pero también un Hermano Roger y un Gandhi. Organizaciones como Amnistía Internacional se atreven a denunciar lo que no osan decir ni la ONU ni los gobiernos más democráticos. La exégesis bíblica ha avanzado gracias a la libertad de los teólogos protestantes

Por otra parte nuestra disciplinada teología se preocupa más de la ortodoxia que de la ortopraxis, y de la sexualidad más que de la justicia. Se toma al pie de la letra el “Tú eres Pedro...” pero interpreta suavemente lo de “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos hermanos míos más humildes, conmigo lo hicisteis” o lo del camello por el ojo de la aguja.

Cuando los conceptos conducen a comportamientos nocivos tienen que ser denunciados; cuando no, fraternalmente dialogados. El lenguaje de la ética es preferible al lenguaje de los conceptos porque la conciencia es una garantía más fidedigna que el razonamiento conceptual.

Si el mismo mensaje que proclamó Jesús ha llegado a otros lugares por otras personas, por otros sistemas de representación ¿dejará de ser válido? La conciencia nos une, la especulación nos separa ¿quién ofrece más garantías? La conciencia es el cordón umbilical que nos une a Dios.

Conclusión

Teología desde fuera de nuestras construcciones intelectuales, pero teología desde dentro de nosotros mismos, desde nuestra conciencia, y desde la intuición mística de nuestros fundadores.

Teología desde fuera de la fe, si por fe entendemos unas explicaciones conceptuales, pero teología desde la confianza en Jesús o, en Dios, desarrollada desde la palabra más directa de Dios, que es la conciencia, (tergiversable como todo, pero más directa). “Fiarse de Dios y reírse de uno mismo”, de nuestras pretenciosas explicaciones.

Teologías -religiones, filosofías- de expresiones diversas pero procedentes de un punto común y encaminadas a un punto común, que se admiran y se complementan en su deseo abarcar al inabarcable.

Por supuesto, todo esto es una interpretación parcial y sesgada de nuestros encuentros y desencuentros. Sólo quisiera contribuir a una mejor comprensión mutua y a una más amplia comprensión del Infinito. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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