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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

agredidos

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Décimo primer aniversario de su martirio
MONSEÑOR GERARDI, OBISPO HERMANO
Comunicado del Movimiento Monseñor Gerardi
MOVIMIENTO MONSEÑOR GERARDI
GUATEMALA.

ECLESALIA, 27/04/09.- Han transcurrido once años desde aquel domingo 26 de abril de 1998. Fecha que ha quedado grabada en nuestra memoria con inmenso dolor. Éramos muchos los que mirábamos con esperanza el camino abierto a partir de la firma de los Acuerdos de Paz, creyendo que los asesinatos selectivos ordenados y ejecutados por las fuerzas de seguridad del Estado, eran cosa del pasado. La muerte violenta de Monseñor Juan José Gerardi Conedera nos situó con crudeza ante una dura realidad: continuaba viva la intolerancia, la prepotencia, el imperio de la brutalidad sobre el poder de la verdad y de la razón.

Muchos fueron los proyectos y las acciones que, como pastor y como guatemalteco impulsó y desarrolló Monseñor Gerardi, en su determinación y compromiso evangélico de acompañar al pueblo en su lucha por una vida más digna y más humana. La pastoral indígena, la pastoral social, la pastoral de áreas marginales, la creación, junto con Monseñor Próspero Penados del Barrio, de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado… y su gran obra, la que sin duda le costó la vida: el Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) que culminó con la entrega del Informe “Guatemala: Nunca Más”.

Monseñor Gerardi entendió, vivió y puso en práctica la nueva eclesiología del Concilio Vaticano II. Esa visión que inspiró a Monseñor Pedro Casaldáliga a expresar que “el sentido y la realidad más profundos de la Iglesia no es su organización, su aparato, sus aspectos jurídicos, su autoridad… sino la comunidad de los creyentes ´constituidos en Pueblo´". Monseñor Gerardi supo ser, supo situarse como parte de ese Pueblo, como Obispo hermano.

Se acercó a las comunidades no tanto para hablar, sino sobre todo para escuchar la palabra silenciada de tantos hombres y tantas mujeres víctimas de la violencia estructural y de la violencia represiva. Palabra dolorosa, palabra solidaria, palabra de esperanza. Gracias a su compromiso, al de sus colaboradores y de los animadores de la reconciliación, se dio cauce a la verdad de las víctimas, reconocida en algunos casos hasta por los propios victimarios. Una verdad que nos libera a todos… Una historia reconstruida desde la verdad y la demanda de justicia.

Hoy continuamos siendo agredidos por aquellos que no tienen más armas que las de la fuerza bruta y que son responsables de la violencia generalizada que nos golpea a los guatemaltecos y guatemaltecas.

¿Qué nos diría hoy Monseñor Gerardi? ¿Qué proyecto impulsaría? ¿Qué acción pondría en práctica?

Monseñor Gerardi, nuestro Obispo hermano, con su indiscutible lucidez y capacidad de análisis, pondría el dedo en la llaga: en las causas de la exclusión, de la marginación, de la discriminación. En la falta de equidad que no permite el desarrollo, que frena el crecimiento, que crea serias tensiones socioeconómicas y políticas, que debilita las instituciones, que genera problemas graves en la familia, que empuja a niñas, niños y jóvenes a integrarse a las pandillas, que genera violencia, criminalidad e impunidad.

Su voz se seguiría oyendo en los foros internacionales, denunciando las graves violaciones a los derechos individuales, sociales y de los pueblos: pidiendo, exigiendo que las instancias encargadas de aplicar la justicia desempeñaran con responsabilidad y profesionalidad su papel.

Sin duda alentaría esfuerzos como el de la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala –CICIG-, consciente de las debilidades aún no superadas por las instituciones del Sector Justicia en nuestro país.

Al mismo tiempo, nos haría un fuerte llamado a la renovación y fortalecimiento de la sociedad civil, tan debilitada en los últimos tiempos.

Comprometidos con su memoria y su legado, reunidos en el Movimiento Monseñor Gerardi manifestamos:

- Nuestra actitud atenta y vigilante hacia todo aquello que atente en contra de la vida y la dignidad de las personas

- Nuestra preocupación por la violencia generalizada que está golpeando indiscriminadamente a la población guatemalteca

- Nuestra oposición a aquellos que se aprovechan de esta situación de violencia para impulsar sus intereses particulares a través del negocio de la armas y el impulso de grupos paralelos y de limpieza social

- Nuestra convicción de que solamente a través de la verdad y del fortalecimiento de la justicia podrá alcanzarse la verdadera paz y construirse la “Guatemala distinta” que todos queremos y esperamos

- Nuestra solidaridad y compromiso con los esfuerzos que realizan hombres y mujeres de buena voluntad, en la lucha por la transformación de las estructuras inhumanas e injustas

- Nuestro apoyo a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala –CICIG-

En este décimo primer aniversario del martirio de nuestro Obispo hermano nos atrevemos a decir con dom Pedro Casaldáliga:

“Tu muerte, buen pastor, no ha sido en vano. Guiados por tu ejemplo, nosotros seguiremos forjando la verdad y la justicia, dando la voz al canto enmudecido, dando esperanza al Pueblo caminante, dando la vida al Reino de los pobres.”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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