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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Reflexiones

manifiesta teología

¿A LA CALLE?
Nota de la junta directiva de la 'Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII'

ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEÓLOGAS JUAN XXIII, 14/06/05
MADRID.

ECLESALIA, 16/06/05.- La jerarquía eclesiástica española ha decidido apoyar la manifestación pública contra la decisión gubernamental de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho de adopción, convocada por el Foro Español de la Familia para el 18 de junio en Madrid. Algunos obispos han invitado a que sus feligreses salgan “a la calle”, un precedente discutible ya que de este modo -inusual en la Iglesia católica- se desautorizan algunas leyes aprobadas por el Congreso de los Diputados y se ahonda la división entre católicos con visiones religiosas y políticas diferentes. La Iglesia no es una institución política frente a otras instituciones, ni puede imponer en la sociedad su código ético. Los fieles laicos más conscientes no toleran ser tratados por los obispos como menores de edad, ni muchos de ellos están dispuestos a formar un “frente político” afín a los partidos de la derecha. Entienden su misión con otros criterios.

Nos estamos alejando del espíritu del Vaticano II, Concilio que propuso una Iglesia al servicio del reino de Dios en la sociedad, enraizada en el evangelio de Jesucristo, samaritana con la humanidad doliente, profética frente a los poderes de este mundo y partidaria de una vida cristiana pacífica, compartida y gozosa, desde la opción por los pobres. Contemplamos a nuestros obispos crispados frente al gobierno socialista; a los movimientos católicos neo-conservadores aliados con la derecha política; a nuestros fieles de las parroquias desorientados; y decepcionados profundamente los que proponemos otro tipo de teología, de pastoral y de Iglesia, propensa a la reforma y distanciada de la “restauración”.

No pretendemos con esta nota avalar al gobierno socialista, con el que disentimos en ciertos puntos de su programa. En nuestra Asociación hay diversidad de opiniones políticas. No estamos de acuerdo en salir “a la calle” en cuanto católicos. Que cada cristiano opte por la formación política más apropiada a sus criterios y haya libertad de decisión en el seno de la Iglesia, sin que se nos conmine a seguir un camino único. Estamos hondamente preocupados por el rumbo que está tomando la jerarquía frente a un gobierno no confesional, legítimamente constituido, en medio de una sociedad secular y plural que rechaza consignas episcopales, propuestas desde una autoridad religiosa escasamente creíble.

manifiesta posición

- LOS OBISPOS, LA FAMILIA Y LA POBREZA CERO, J. I. Calleja
- MANIFESTACIÓN “EPISCOPAL”, J. L. Herrero

LOS OBISPOS, LA FAMILIA Y LA POBREZA CERO
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Profesor de Moral Social Cristiana
VITORIA.

ECLESALIA, 14/06/05.- Hablemos sobre el apoyo del Comité Ejecutivo de los Obispos españoles a la manifestación del 18 de Junio, convocada por el Foro Español de la Familia. En su nota bajo el título "La familia sí importa", dicen que "la causa es justa" y, por tanto, "exige de los ciudadanos, en particular de los católicos, una respuesta clara e incisiva por todos los medios legítimos. Los fieles laicos responden adecuadamente cuando hacen uso de sus derechos democráticos a expresar su desacuerdo manifestándose pacíficamente".

Cualquiera puede ver que se trata de un respaldo a la manifestación tan sutil y matizado, que denota mucho debate interno y hasta desgana en no pocos. Pero lo dicho, dicho está.

Es un fastidio para un cristiano tener que llevar la contraria a sus Obispos. Lo que de verdad apetece es el silencio y dejar que las cosas pasen. El próximo 26 de Junio se celebrará el Día Internacional contra la Tortura en todo el Mundo; y ese mismo día 26 de Junio, tendrá lugar en Madrid la primera de una serie de manifestaciones dentro de la Campaña Internacional POBREZA CERO, convocando a la sociedad española para que presione a su gobierno, y a los gobiernos de los países más desarrollados, para que cumplan los objetivos comprometidos en el 2000, referidos a la erradicación de las peores expresiones de la pobreza antes del 2015. El lema, !Contra la pobreza, ¡presiona!

Me quedo esperando, en realidad, lo exijo, la nota del Comité Ejecutivo de los Obispos Españoles proclamando que esta causa es justa y que es un deber moral de los cristianos y de los ciudadanos de bien darle todo el respaldo público posible. Y lo espero para probar, al menos para probar, la coherencia moral de los Obispos ante una "cuestión de la mayor trascendencia moral y social". Tanto que "las enfermedades relacionadas con la pobreza matan a 500 niños cada hora". Me quedo a la espera.

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MANIFESTACIÓN “EPISCOPAL”
JUAN LUIS HERRERO DEL POZO, teólogo
LOGROÑO (LA RIOJA).

ECLESALIA, 14/06/05.- Digan lo que digan y preséntenlo como lo presenten, los obispos han convocado una manifestación contra la ley de matrimonios homosexuales. Derecho, derecho... ¿quién se lo va a negar? Pero, a mi juicio, se pasan tres pueblos ¡Ya está bien de ‘pastorear’ así! Si volviera Jesús los correría a gorrazos.

Pero no voy a entrar en el tema. La primera reacción como cristiano es de indignación, si bien, pensándolo en frío, vuelvo a mi inveterada opinión sobre los comportamientos de la jerarquía que tenemos, desde el Papa hasta los canónigos: ¡cuánto peor, mejor!

El mayor daño que deriva de su actuación lo es en razón de la credibilidad que aún les queda a los ojos de creyentes y agnósticos. Ésa es la fuente y causa del daño producido. Por consiguiente, más que perder la paz indignándonos y el tiempo rebatiéndolos en cada ocasión de traspiés evangélico, restémosles credibilidad, ‘pasemos’ de ellos. No es cierto que tengan autoridad en nombre de Dios en lo que dicen, no sólo porque desvarían con frecuencia (consúltese la historia: un Papa llegó a condenar la vacuna contra la viruela) sino porque, como dignatarios de una iglesia que Jesús no fundó, su única autoridad es la eventual coincidencia con el Evangelio, como en el caso de cualquier cristiano.

Por consiguiente ¿qué es lo mejor que podemos hacer? Ayudar, primero, a que se quiebre esa identificación que se concede a la jerarquía con la Iglesia en la opinión pública. Y, segundo, desear, para conseguirlo, que quede en evidencia su traición al evangelio. Y, en vistas a ello, cuanto peor lo hagan, mejor será. Hasta que se avergüencen de abrir la boca en público.

¿A partir de qué momento empezó a sospechar el pueblo cristiano que el Papa y los obispos se equivocaban y se inició el declive de su credibilidad? Hace cincuenta años, cuando publicó el Papa la encíclica “Humanae vitae” condenando los anticonceptivos. Para el pueblo sencillo aquello tuvo más negativa repercusión que el famoso “syllabus” condenando las libertades de la modernidad.

Así que ¡dejémosles que sigan metiendo la gamba!

manifiesta confesión

MANIFIESTO DE LOS COLECTIVOS CRISTIANOS DE GAYS Y LESBIANAS BISEXUALES Y TRANSEXUALES (LGTB) EN ESPAÑA
Con motivo del encuentro “Cristianismo y Homosexualidad”

VV.AA.*, 29/05/05
MADRID.

ECLESALIA, 13/06/05.- Nosotros y nosotras, cristianos/as gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de diversas organizaciones, reunidos en el VII Encuentro estatal “Cristianismo y Homosexualidad”, en Madrid los días 28 y 29 de mayo de 2005, ante el inicio del Pontificado de Benedicto XVI y ante el histórico reconocimiento del derecho al matrimonio entre parejas del mismo sexo y a la adopción en todo el Estado español

INVITAMOS A:

BENEDICTO XVI A:
- Cambiar la concepción de la homosexualidad a la luz de la ciencia.
- Revisar la doctrina del Magisterio de la Iglesia Católica acerca de la sexualidad, la homosexualidad, el matrimonio y la familia a la luz de la palabra de Dios y de acuerdo con los signos de los tiempos.
- Contribuir a una Iglesia creíble,transparente, amable y fiel a Jesús donde se reconozca la dignidad de LGTB como signo del Amor de Dios.
- Respetar los derechos y deberes de LGTB para posibilitar el sacramento del matrimonio,el sacramento del orden sacerdotal y la vida consagrada.
- Garantizar a las personas cristianas femeninas su acceso a la toma de decisiones en todas los estamentos de la Iglesia.

LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA Y A LA CURIA VATICANA A:
- Erradicar el machismo y el odio a los homosexuales tanto dentro como fuera de la iglesia de forma que se sientan acogidos en situación de justicia e igualdad.
- Solidarizarse especialmente con la mujer lesbiana en su doble condición de marginación.
- Reconocer la separación entre iglesia y estado y consolidar un Estado aconfesional, con un espíritu de respeto y amor fraterno entre todos/as.
- Defender el derecho de los niños a ser adoptados por LGTB para su felicidad.
- No utilizar el concepto de ley natural y ley divina para argumentar como normas morales lo que que no son más que prejuicios en contra de la homosexsualidad.
- No usar el lenguaje como arma de enfrentamiento y de rivalidad generando un clima violento que no favorece el mensaje del Evangelio basado en el amor.
- Entender que los bancos vacíos de nuestras parroquias suponen una huelga continua de muchas personas cristianas femeninas y masculinas que reivindican que se den nuevos cambios.

LOS/AS CRISTIANOS/AS Y TODO EL PUEBLO DE DIOS:
- Acoger nuestra participación visible y nuestro testimonio de seguidores de Jesús y su mensaje del Reino de Dios, Amor y Justicia en la Verdad del Evangelio.
- Trabajar conjuntamente en la normalización de la homosexualidad venciendo el miedo y los prejuicios sociales.
- Ofrecer una alianza entre todos/as para que desapareca la homofobia, y poder cambiar actitudes que mejoren como personas cristianas.
- Ofrecer una alianza entre todos/as para que desapareca la homofobia, y poder así cambiar las actitudes que atentan contra la dignidad de las personas, como hijos e hijas de Dios que somos.

AL GOBIERNO CENTRAL, LAS COMUNIDADES AUTONOMAS Y TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS A:
- Aceptar nuestro apoyo para aprobar definitivamente la propuesta de Ley del derecho al matrimonio entre parejas del mismo sexo.
- Construir conjuntamente una sociedad más libre, justa, solidaria, tolerante, respetuosa, cívica, fraterna y en paz.

AL MOVIMIENTO HOMOSEXUAL Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL A:
- Recibir nuestro apoyo incondicional en la defensa de los derechos y deberes de todo nuestro colectivo en todos los países.
- Compartir nuestros logros y ser testimonio de esperanza y solidaridad, donde la Justicia y el Amor estén globalizados para todos/as.

EN RESUMEN EXPRESAMOS:

1.- Nuestro testimonio gozoso y público como hombres y mujeres con experiencia del Dios de Jesús también en nuestra condición homosexual.
2.- Nuestra voluntad de dialogo decidido y permanente con la jerarquía de la Iglesia Católica a la luz del Evangelio para la construcción de una comunidad más acogedora.
3.- Nuestro compromiso para incorporar mensajes de Resurrección que humanicen la realidad homosexual.
4.- Nuestro apoyo a la propuesta de Ley del derecho del matrimonio entre parejas del mismo sexo.
5.-Nuestra petición de considerar la homofobia como pecado que atenta a la dignidad de la persona.
6.-Nuestro perdón anticipado ante cualquier situación de exclusión por parte de la Iglesia a la que pertenecemos.
7.- Nuestra apuesta por la Iglesia con la que soñamos y que garantice que tanto las personas cristianas femeninas como masculinas compartan la toma de decisiones y las responsabilidades del Reino de Dios.

Madrid, 29 de Mayo de 2005

*Associació Cristiana de Lesbianes y Gais de Catalunya (ACGIL). Grupo Cristiano de ALEGA (Asociación de Lesbianas y Gays de Cantabria). Comisión de Asuntos Religiosos de COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid). COHESION – Gays cristianos. COMULGA, Grupo Cristiano del Colectivo No Te Prives de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales – Murcia. Grupo Cristiano del Colectivo DECIDE-T de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales – Alicante. Área de Asuntos Religiosos de la FELGT (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Comisión de Asuntos Religiosos de GEHITU (Asociación de Gays y Lesbianas del País Vasco - Euskal Herriko Gay eta Lesbianen Elkartea). Cristian@s de GYLDA (Colectivo de Gays y Lesbianas de La Rioja). Grupo Cristiano del Colectivo LAMBDA de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de la Comunidad Valenciana. Cristian@s de OJALA (Colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales – Málaga). SAL DE LA TIERRA (Vitoria – Gasteiz). Grupo Cristiano de XEGA (Xente Gai Astur). Unitarios gays de España – Sociedad Unitaria Universalista de España.

relaciones de justicia

MENSAJE A LOS CRISTIANOS/AS DEL CONTINENTE

MOVIMIENTO CONTINENTAL DE CRISTIANOS/AS POR LA PAZ, CON JUSTICIA Y DIGNIDAD, 29/05/05
SASAIMA (CUNDINAMARCA, COLOMBIA).

ECLESALIA, 08/06/05.- "Pues yo voy a realizar una cosa nueva que ya está en marcha, ¿no la notan? Trazaré una ruta en las soledades y pondré praderas en el desierto" (Isaías 43,19).

Entre el dolor y la esperanza cristianos y cristianas de los pueblos de América del Norte (Canadá y Norteamérica); Centro América y el Caribe (Cuba, Puerto Rico, Salvador, Honduras y Panamá); Región Andina (Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú) y países del Cono Sur (Argentina, Brasil y Chile), nos reunimos en Sasaima (Colombia), entre el 28 y 30 de mayo en un solo clamor, en una sola lucha. Con los corazones ardientes de indignación por la negligencia de algunos de nuestros gobiernos y en solidaridad, tejimos nuestros símbolos, nuestros cantos, unidos en una sola bandera continental. Convencidos del largo caminar que requiere esta lucha, nos atrevimos a soñar que otro mundo es posible, nos atrevimos a ver en medio de la oscuridad una luz pequeñita que ilumina a los marginados y excluidos. Experimentamos una iglesia nueva donde todos tenemos cabida, donde no existen fronteras ni geográficas ni ideológicas, donde una espiritualidad vivida desde abajo, desde la pluralidad y la riqueza multicultural nos alimenta y nos fortalece.

Discernimos que existen dos problemas reales que azotan a nuestra América morena: el militarismo y el libre comercio que proyectan y consolidan un modelo neoliberal de muerte para nuestros pueblos. Esta realidad es experimentada desde la vida cotidiana y desde las estructuras de poder de nuestros países.

Ante esta realidad, asumimos la necesidad de articularnos en un proceso continental de cristianos por la paz con justicia y dignidad. Desde la fe nos comprometemos por la defensa de la vida, lo que implica afirmar la soberanía y la solidaridad de los pueblos, y la No Violencia como estilo de vida.

Reconocemos que en los distintos países hay un conjunto de experiencias alternativas y esperanzadoras que nos inspiran y nos proyectan a una acción más continental. Esta acción ecuménica es una vocación de construir juntos una alternativa de justicia y paz.

La acción del espíritu que hace nueva todas las cosas nos insta a actuar en este momento histórico, en el que debemos resistir con espíritu solidario y construir relaciones de justicia.

Por lo tanto, en esta perspectiva invitamos a todos y todas que compartan este sueño a sumar esfuerzos en esta iniciativa.

Hoy América se levanta, denuncia y rechaza las políticas de dominación, expresadas en el Libre Mercado y el Militarismo. Exige justicia unidos en una voz, para que esta, nuestra tierra, no se convierta en un desierto y para que la dignidad retorne a los campos de la Vida.

Como afirmo Mons. Óscar A. Romero: “En el nombre de Dios, les pido, les ordeno: dejen de matar a sus hermanos, obreros y campesinos; porque antes de escuchar la voz de un hombre, escuchen la voz de Dios, que dice: No matarás” (Mons. Óscar Romero).

interpelados

SANAR NUESTRA MEMORIA EN TIEMPO DE ESTRATEGIAS

CENTRO SOCIAL IGNACIO ELLACURÍA
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 07/06/05.- Pasadas las elecciones al Parlamento vasco y tras el debate sobre el estado de la nación, se han ido desplegando nuevas estrategias políticas sobre el modo de abordar las reformas territoriales, gestionar las demandas de los nacionalismos y acometer iniciativas que puedan propiciar el abandono de la violencia de ETA. El escenario parece desplazarse hacia un terreno en el que el término responsabilidad cobra, más que nunca, un especial significado. Más allá de las legítimas estrategias, aportamos en estas líneas algunos rasgos de la reconciliación cristiana por los que quisiéramos sentirnos interpelados. También con la confianza de invitar a la reflexión y al diálogo enriquecedor.

La representación de los márgenes de maniobra política puede componerse con distintos matices. He aquí una sencilla descripción sobre la base de algunas frases célebres:

a) “La política puede y debe contribuir al fin de la violencia” (José Luis Rodríguez Zapatero). Recogiendo el espíritu de consenso que entiende que estuvo presente en los pactos de Ajuria Enea y Madrid, pretende ofrecer un mínimo denominador común a todos los grupos parlamentarios. Por un lado, podría abrirse un escenario de contactos y diálogo entre los poderes competentes del Estado y ETA, siempre que exista una voluntad inequívoca de abandonar la violencia por parte de la organización. Conviene recordar que de esta manera, hace ya bastantes años, la ETA político-militar se incorporó a la normalidad democrática. Por otro, el debate político sobre las reformas territoriales del Estado se llevaría a cabo por los grupos políticos, comenzando por la búsqueda de un amplio consenso en la Comunidad Autónoma Vasca.

b) “Lo que ha sucedido es que el Gobierno ha dado un paso, pero todavía no es el paso” (Arnaldo Otegi). Otegi devuelve a Zapatero la misma declaración que el Gobierno español trasladó a la opinión pública tras las afirmaciones de Anoeta. Acepto el envite y lo doblo. Para la Izquierda Abertzale el conflicto se desactivaría abordando los dos focos que lo alimentan: la territorialidad y la aceptación de la decisión soberana del pueblo vasco.

c) “Usted ha traicionado a los muertos” (Mariano Rajoy). Según el dirigente del PP debe recuperarse la lucha frontal contra una ETA debilitada y su entorno político. También se eleva la voz de alarma ante la descomposición irresponsable de los pactos de la transición en la configuración del Estado español. Se moviliza la identidad nacional y los recelos territoriales que estaban ya en carne viva por algunas desafortunadas declaraciones sobre el carácter parasitario de algunas comunidades.

No hay duda, es tiempo de estrategias. Aparecen signos esperanzadores... pero teñidos de incertidumbre. ¿Serán capaces los partidos de trabajar por la paz y la normalización política sin buscar sus propios réditos?

Prudencia en los momentos de agitación...

Imaginemos que mi hijo padece una desmotivación seria con sus estudios. Como padre o madre, ante su desorientación adolescente, me parece importante afirmar mi autoridad estableciendo unos límites a su pereza y unos objetivos claros. Pero si mi exigencia es inflexible, y es percibida por el chaval como una meta imposible de alcanzar, lejos de lograr algún avance, estaré probablemente provocando su hundimiento. Si queremos generar algún cambio en momentos de dificultad, parece prudente valorar con realismo el margen de maniobra de quien tenemos delante. En la relación con los hijos, en las relaciones personales y laborales... También, aunque con mayor complejidad, en la vida política: ¿Hasta dónde mantener los principios sobre los que se fundamentan las diferentes ofertas políticas?, ¿hasta dónde exacerbar sentimientos que se presumen electoralmente rentables?, y ¿hasta dónde generar cambios con una inteligencia prudente? En este momento en el que la pelota ha salido por encima del frontis y rebota por todos los tejados, la prudencia aconseja no arrinconar al oponente y asfixiarlo sin espacio vital.

Las tres frases antes citadas delimitan el territorio: El partido socialista no puede ir más allá de una línea tras la que siente la amenaza del grupo popular acusándole de ceder al chantaje terrorista y descomponer la solidaridad del Estado. Cualquier fallo en la gestión de este proceso supone con verosimilitud un vuelco electoral. Por otra parte, tiene que acoger una demanda del nacionalismo que se mantiene vigorosa y persistente. El nacionalismo vasco, en todas sus vertientes, se sitúa en un clima social que demanda soluciones políticas y de pacificación. En función de la valoración de los logros que esté dispuesto a conseguir, el nacionalismo se juega avanzar en su legítimo proyecto o retornar a escenarios enquistados. Todo va depender de la capacidad de las partes para experimentar lo que se siente en la piel del adversario.

Comentaba Gurutz Jaúregi en una reciente entrevista que en nuestro país se ha producido un agravamiento en la polarización de las identidades “contra todo pronóstico”. Contra todo pronóstico, porque, en principio, el proceso de globalización ha ido desactivando la estructura uniformadora del Estado-nación, lo que debería facilitar la convivencia de identidades plurales en marcos políticos compartidos. En el proceso de integración en la Unión Europea parecería lógico que, por un lado, el Estado nacional dejara de pretender la homogeneidad cultural e identitaria en la que se ha forjado, y que, por otro, los nacionalismos minoritarios abandonaran su aspiración al modelo de Estado-nación. Para Jaúregi resulta lamentable que en lugar de articular soluciones viables en el actual contexto, los sentimientos identitarios sean utilizados como enganche electoral. Pero queremos tomar su comentario en su sentido más positivo. No vivimos en el siglo XIX. El clima cultural y político parece permitir con realismo histórico una convivencia de las identidades sobre unas bases distintas a las de los últimos siglos.

Más allá de la prudencia: aportaciones desde la reconciliación cristiana

Quizá para este logro haga falta algo más que estrategias. Somos conscientes de que presentar la aportación de nuestra espiritualidad va más allá de la convenciones y los mecanismos de la política. Pero confiamos en que puedan ser fermento de nuestra convivencia. Es nuestra apuesta y también nuestra invitación.

Antes de nada, debemos ser conscientes del terreno que pisamos. Apelar a nuestra fe cristiana en el análisis de los acontecimientos exige asumir una doble consideración como punto de partida:

a) No podemos sacralizar ninguna realidad. Sólo Dios es Dios. En un momento en que tantos programas, sueños, proyectos se toman como absolutos irrenunciables, podemos afirmar que sólo Dios es absoluto. Y, en el mismo sentido, todo es valioso en tanto en cuanto favorece construir el Reino de Dios. Y deja de serlo cuando no contribuye a él. Este hilo conductor de la espiritualidad es muy importante en un tiempo en que las reivindicaciones legítimas de distintos sectores son irreconciliables y, por tanto, renunciar se hace ineludible. El único Absoluto ayuda a relativizar nuestros pequeños absolutos y los sitúa en el lugar adecuado.

b) Y tampoco podemos esgrimir las grandes utopías de nuestra fe como valedoras y justificadoras de proyectos políticos. Por ejemplo, no podemos defender que necesariamente la fraternidad universal obliga a unidades políticas mayores, como algunas veces se hace, pues en ellas sabemos que, con frecuencia, las mayorías han intentado imponer su voluntad –y su lengua, su historia, sus mitos, sus héroes...– a las minorías. En nombre de esa misma fraternidad universal podemos aludir a la necesidad de diversidad, a la comunicación y el diálogo, al respeto del hermano, a reconocer en el otro a un verdadero semejante y no a un oponente. Un mismo argumento puede inclinarnos hacia un sentido u otro. Sirve como criterio y punto de apoyo para el análisis, pero no puede manipularse con ligereza. Así, no pueden bautizarse como cristianos ni el proyecto socialista, ni el conservador, ni el nacionalista... Ni consiguientemente anatematizarse... Hay que bajar más y discutir más sobre lo que esos proyectos, en su configuración concreta, implican hoy y aquí para la vida en dignidad de las personas y para garantizar la necesaria solidaridad humana.

La experiencia de la reconciliación es, en primer lugar, una experiencia de aceptación. El valor de aceptar nuestra propia realidad. No es tarea sencilla y suele verse acompañada de cansancio y, a veces, fracasos. Aceptar el relato de nuestra historia y asumir que venimos condicionados por experiencias familiares muchas veces transmisoras de interpretaciones heridas de la realidad. No deja de sorprender que miremos hacia Oriente Próximo confiando en presenciar signos de reconciliación entre judíos y palestinos, sin darnos cuenta de que en nuestra propia familia podemos estar transmitiendo aún heridas del franquismo. Transmitiéndolas y padeciéndolas.

El relato lúcido de nuestra historia abre espacio a la evangelización de nuestros sentimientos de identidad. A la evangelización de la interpretación, muchas veces inmunizada e inflexible, de nuestra propia historia colectiva, y de la inercia con la que nos hemos instalado en un ángulo de los conflictos.

Esta aceptación puede permitirnos ensayar otra mirada a nuestro alrededor e interpretar las prevenciones y rechazos de los oponentes políticos. Es necesario ponernos en la piel del otro y saber leer su "no" (el analista Javier Villanueva decía recientemente que la clave del momento actual estriba en saber interpretar la negativa de quien tenemos delante. Nuestra actualidad exige superar la concepción de la política como juego de intereses y asumir con decisión y voluntad la búsqueda del acuerdo. Javier Villanueva , No será fácil para nadie, en HIKA nº 164, marzo de 2005). Zapatero no puede eludir por más tiempo el “no” que el nacionalismo plantea a su encaje en el Estado, y aceptarlo como un derecho democrático. Y el propio nacionalismo tiene también que interpretar el “no” de los demás. Carece de sentido proponer un arreglo amable con el Estado en contra de las fuerzas que legítimamente lo representan de manera contundente. El punto de encuentro sólo puede estar en la interpretación correcta de ambas negativas y en la voluntad política decidida por alcanzar acuerdos.

Esta interpretación de las negativas tiene que ver con un cambio en la mirada. Una mirada en el que el otro es parte de mi proyecto, y no mi infierno y mi resistencia. Una mirada que ante la negativa es capaz de volver sobre sí misma y desacralizar el propio planteamiento. Nuestros obispos lo decían hace ya unos años: “Esta pluralidad conflictiva de identidades está reclamando el hallazgo de una fórmula de convivencia en la que cada uno de los grupos modere sus legítimas aspiraciones políticas en aras de una paz social que es un valor notablemente más precioso y necesario que el imposible cumplimiento de todas las aspiraciones de todos los grupos”. Preparar la paz, nº 5, Obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria, 29-5-2002.

Y por último, pero no menos importante, necesitamos sanar nuestra memoria. Pasar de una memoria del agravio a una memoria de la gratitud. Hay mucho por lo que empezar. El constitucionalismo que se dice vasquista debería reconocer que la cultura vasca ha pervivido por el esfuerzo, muchas veces abnegado, de las personas que han configurado el paisaje del nacionalismo vasco. Debería agradecer ese esfuerzo de años y reconocer la falta de sensibilidad por las minorías culturales que, desde su tradición universalista, ha percibido como bucólico folclore. Por su parte, el nacionalismo vasco debería reconocer que el proceso de normalización lingüística en el que nos hallamos no hubiese sido posible sin un pacto social del que han participado también quienes no son nacionalistas. Y reconocer que ese pacto lo ha dado por supuesto y no lo ha agradecido, cuando personas como los consejeros socialistas fueron los encargados de diseñar y poner en práctica el mapa escolar –clave del proceso de normalización–. Y así tantas otras cosas para unos y otros...

Hemos hablado de reconciliación política. Nuestra sociedad tiene por delante un reto aún más delicado: superar la historia de la violencia. Para acometerlo necesitaríamos haber consolidado un camino de acuerdo y mutuo reconocimiento.

Demasiado para nuestras solas fuerzas. Por eso sentimos que la reconciliación es un don. Un acontecimiento en el que toda la energía detenida en un pasado de sufrimiento se transforma en fuerza creadora de futuro. Esta es la experiencia que algunas personas han sabido transmitir. La experiencia acaecida en los corazones de personas que han sido víctimas de la violencia. Esta es también nuestra esperanza.