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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Reflexiones

ciudadanía y educación

ciudadanía y educación

Instamos a la Conferencia Episcopal a buscar con valentía nuevas vías para hacer frente a los retos educativos que plantea la pluralidad
SOBRE LA LOE Y LA ASIGNATURA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS
Cristianisme al Segle XXI hace público su posicionamiento
CRISTIANISME AL SEGLE XXI*, 06/06/07
BARCELONA.

Cristianisme al Segle XXI es una asociación formada por mujeres y hombres, miembros de entidades cristianas que creemos en el mensaje de amor y de esperanza del Evangelio, que defendemos un cristianismo no excluyente ni exclusivista. La actitud involucionista e intransigente de un sector considerable de la jerarquía de la Iglesia católica española, ha quedado, nuevamente, en evidencia en los documentos sobre la enseñanza de la religión católica y la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En coherencia con nuestro escrito sobre laicidad y laicismo que se hizo público el 15 de marzo de 2004 en el Centre Interreligiós de Barcelona, y que se publicó en el Balanç del curs 2003-2004 de la asociación, manifestamos lo siguiente:

I. La antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal Española es, hoy día, antieducativa y anticonstitucional

La Conferencia Episcopal española, en su declaración de 2 de marzo 2007, crítica con la Ley Orgánica de Enseñanza (LOE), identifica "el derecho Constitucional (artículo 27.3) de los padres a que los hijos reciban una formación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones" con una única vía de darle respuesta: la asignatura de religión católica evaluada, hija de los acuerdos Iglesia-Estado del período franquista.

Sin pasar página del antiguo modelo, la LOE hace un esfuerzo para satisfacer toda la ciudadanía ofreciendo a los padres y madres del alumnado un conjunto de posibilidades. La ley ratifica el ofrecimiento obligatorio por parte de los centros de una asignatura de religión confesional para algunas confesiones (las de "reconocido arraigo": cristianismo católico, cristianismo evangélico, Islam y judaísmo), una asignatura "alternativa" (no-confesional) de cultura religiosa o actividades de estudio. Todas ellas opciones no evaluables, y de ahí la queja de la Conferencia Episcopal.

1.- La nueva composición de nuestra sociedad hace que la antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal sea, hoy, antieducativa y anticonstitucional. Pensamos que la transformación que vive la sociedad española, caracterizada por el constante aumento de la diversidad, obliga a buscar con valentía vías más adecuadas para hacer frente a los retos educativos que plantea la pluralidad, y capaces de dar respuesta a los derechos de toda la ciudadanía.

2.- Obstinarse en una asignatura confesional dentro del horario compartido por todo el alumnado obliga a dividir la clase, a la hora de religión, en función de las opciones religiosas familiares, rompiendo con el sentido del aula como comunidad educativa para el crecimiento en la reflexión conjunta. Una segregación que implica que cada alumno y cada alumna estudia "su" opción, sin posibilidad de conocer les otras perspectivas presentes en la clase (y en la sociedad); o, mejor dicho, entra en contacto con ellas, des de la visión de la propia opción (la de la persona con capacidad reconocida para enseñar catolicismo, o Islam, o cristianismo evangélico o judaísmo). Es por todo eso que afirmamos que el actual modelo va contra las necesidades educativas del presente. Cuando algunas de les dificultades más agudas planteadas en el mundo adulto tienen relación con las "religiones" ¿Cómo podríamos desaprovechar las oportunidades que nos brindan nuestras aulas de reflexión libre, de exploración compartida, de crecimiento personal y social?

3.- Creemos que la realidad del siglo XXI pide poder ofrecer unos créditos comunes para todo el alumnado, que proporcionen los instrumentos para entender la presencia religiosa en el entorno (entorno inmediato y entorno en sentido amplio); para poder cuestionar (NOTA 1), para poder reflexionar a partir de les propuestas de los maestros de las diversas tradiciones religiosas; para poder valorar sus aportaciones; para poder distinguir el grano de la paja. Para tener criterio entre lo que puede ofrecer el ámbito religioso y lo que son distorsiones culturales llevadas a cabo en nombre de este ámbito. Un currículum elaborado desde el interés y el conocimiento del hecho religioso y la historia de las religiones, que no deje desnuda e indefensa a la juventud ante los grandes interrogantes y retos ineludibles del mundo contemporáneo. Unos contenidos impartidos por un profesorado apto, con los mismos derechos y deberes que el conjunto de profesionales de la enseñanza.

4.- Es necesario distinguir entre las necesidades educativas de la clase y el derecho a una formación religiosa confesional. Pensamos que es responsabilidad de cada confesión, fuera del horario compartido, velar por el ofrecimiento de esta formación, recibiendo el apoyo necesario para llevarlo a cabo. Las características de las comunidades y sus necesidades son muy diversas, y las formas de ayuda han de poder dar respuesta a esa gran diversidad.

5.- Cuestionamos la constitucionalidad del actual modelo ya que, contrariamente a lo que dispone el artículo 14.1 de la Constitución, establece una clara discriminación por motivo de religión, limitando el derecho sólo a cuatro confesiones. ¿Dónde queda el "derecho a la formación de acuerdo con las propias convicciones" de aquellas confesiones que no merecen el arbitrario reconocimiento del “arraigo notorio" (budistas, hindús, sikhs, baha'ís, y un largo etcétera)?

Sólo separando los dos objetivos, ofreciendo, por un lado una cultura religiosa de interés para todo el alumnado y, por otro, un apoyo a la formación religiosa confesional fuera del currículum compartido, vemos posible garantizar el derecho de la totalidad de la ciudadanía, en su gran diversidad religiosa.

II. Pedimos una Iglesia de puertas abiertas, que no se encierre en ella misma. Una Iglesia que prefiera convencer más que vencer

En referencia a la beligerancia de la Conferencia Episcopal sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, creemos que la crítica que formula cuestiona el derecho del Estado a contribuir a la formación de la conciencia moral cívica del alumnado en todos los centros. La Conferencia Episcopal, en su argumentación, no deja prácticamente espacio para un amplio margen ético compartido por todo el alumnado.

El reto de nuestras sociedades, en un mundo globalizado y en constante transformación, es procurar crear una trama harmónica en la diversidad. Hoy, más que nunca, nuestra sociedad ha de ser capaz de alcanzar la cohesión en la diferencia. Ha de ser capaz de asumir -sin quebrar-se- la constante incorporación de persones y grupos de procedencias muy diversas. Eso exige un inmenso esfuerzo en el desarrollo de una ética colectiva. Un esfuerzo formativo integral que hay llevar a cabo en el marco de la enseñanza obligatoria.

No creemos que se pueda poner en cuestión el derecho del Estado a hacer una propuesta en este sentido. La nueva asignatura tiene como objetivo el pleno desarrollo de la personalidad en referencia a los principios democráticos de convivencia, los derechos y las libertades fundamentales. Un objetivo loable. Sólo habría que velar para que su despliegue fuese asumible para cualquier centro, sea cual sea su ideario y su proyecto educativo, siempre que éste se encuentre dentro del marco constitucional.

III. Pedimos

1. A los responsables de la Iglesia católica

Una Iglesia que no se repliegue sobre ella misma, siempre en línea con los sectores ultra conservadores. Una Iglesia, de puertas abiertas.

Una Iglesia que no amenace ni esté en guardia permanente contra los representantes políticos elegidos por la sociedad. Una Iglesia que no abandere manifestaciones, como si fuese un partido político. Que intente convencer y no vencer.

Una Iglesia que no mantenga diariamente el antitestimonio desde su propia emisora y que no escandalice justificando su desidia y su miedo en la conservación de los puestos de trabajo.

Una Iglesia que trate de entender y que tenga una actitud acogedora hacia los que no piensen como ella.

Una Iglesia que tenga las puertas abiertas para dialogar sobre temas trascendentes, en lugar de reñir permanentemente a propios y extraños cuando éstos tratan de dar respuestas a los complejos problemas de hoy.

2. A los responsables del gobierno del Estado

Que analizen las bases jurídicas civiles en las que la Iglesia católoca se fundamenta para tomas posiciones en la cuestión que tratamos y que verifiquen, en esta materia y en otras, si no seria conveniente e incluso necesario que la Iglesia católica y las demás confesiones religiosas se ajusten al derecho común, sin perjuicio del respeto, en su estricto significado, del artículo 16 de la Constitución, sobre el reconocimiento particular reconocido a la Iglesia católica. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Barcelona, 6 de Junio de 2007.

* Cristianisme al segle XXI está formado por las siguientes asociaciones : Acció Solidària contra l’Atur / Associació CIC / Centre d’estudis Francesc Eiximenis / Centre Ecumènic de Catalunya / Col·lectiu de Dones en l’Església / Cristianisme i Justícia / Cristians pel Socialisme / Cristians segle XXI de de Gràcia / Revista El Pregó / Església Plural / Espai Obert / Revista Foc Nou / Lliga espiritual de la Mare de Déu de Montserrat / Som Església – Catalunya.

- - -> Para más información: cristianismexxi@cristianismexxi.org


espacios

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INVITACIÓN AL DIÁLOGO
Solidaridad de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII con la parroquia de San Carlos Borromeo
ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEÓLOGAS JUAN XXIII, 04/06/07
MADRID.

ECLESALIA, 04/06/07.- La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII viene siguiendo muy de cerca la vida de la Comunidad cristiana de San Carlos Borromeo desde el anuncio del arzobispado de Madrid de cerrar la parroquia al culto y dedicarla exclusivamente a la acción caritativa. La actual situación nos lleva a hacer las siguientes reflexiones.

1. Creemos que existe una relación esencial entre celebración de la fe y opción por los pobres, entre acción evangelizadora y trabajo por la justicia. La Comunidad de san Carlos Borromeo nos parece un ejemplo de armonía entre ambas dimensiones de la fe cristiana. La decisión de cerrar la parroquia al culto implica una separación entre la eucaristía y la acción solidaria con los excluidos.

2. Queremos destacar la peculiaridad de esta parroquia, que se caracteriza por un serio esfuerzo de inculturación de la fe en el mundo de la más extrema marginación. Peculiaridad que no se da en muchas parroquias y que debería ser un aliciente para el trabajo pastoral en el conjunto de la Iglesia de Madrid. Valoramos muy positivamente el trabajo social llevado a cabo por la parroquia en colaboración con otros colectivos, así como su significación y repercusión, sobre todo en los medios populares. Esta valoración va acompañada de nuestra solidaridad con la comunidad, los sacerdotes y los colectivos que son acogidos en la parroquia.

3. Los signos inequívocos del Reino de Dios brotan de la solidaridad con los marginados conforme a la declaración programática de Jesús en las bienaventuranzas (Mt 5,1-12; Lc 6,20-26); solidaridad que Jon Sobrino considera principio evangélico por excelencia.

4. Las plurales reacciones ante el cierre de la parroquia reflejan el pluralismo existente hoy en la Iglesia católica. Creemos que ésta es una excelente ocasión para crear espacios de diálogo donde puedan manifestarse y respetarse las distintas expresiones del cristianismo para un enriquecimiento mutuo.

5. La sensibilidad de nuestro tiempo no entiende las decisiones autoritarias, sin diálogo previo y sin escuchar a las personas implicadas, como la que se ha tomado en el caso de la parroquia de San Carlos Borromeo. En este tema el evangelio es claro: “Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que el quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ha de ser siervo de todos” (Mc 10,42-45). Por eso creemos absolutamente necesario que, antes de tomar cualquier decisión, abra un proceso de diálogo que conduzca a una solución satisfactoria por ambas partes. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 4 de junio de 2007

relaciones

relaciones

“TRINITARIZANDO” LA VIDA
MONJAS TRINITARIAS DE SUESA
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 01/06/07.- Era domingo, había acabado la eucaristía, estábamos charlando con las personas que suelen venir a celebrar con nosotras. Llegó la nieta de una de ellas con sus padres y entró correteando en busca de su abuela. Tras mirar entre las que estábamos en un corro, la vio, y la llamó dando un grito: -¡Abuela!-. La abuela, sonriente por la sorpresa, le dio un beso en la mejilla y, al tiempo, haciendo un gesto con la mano para que bajase el tono de voz le dijo:- En la iglesia no se corre ni se grita - y, señalando al niño Jesús en brazos de San José que hay en el retablo continuó –porque el Niño Jesús se enfada-.

-¡Zas!-pensé yo, ya estamos echando balones fuera. Y esto me dio para pensar una buena temporada acerca de un tema crucial en nuestra fe. Porque ¿acaso yo, adulta, encuentro como motivo de no gritar o correr en la iglesia el que “el Niño Jesús se enfada”?. Digo yo que será por respeto, o por educación o por no molestar a quienes están orando en silencio... ¿tan difícil será de entender? Y, sin embargo, la otra es la explicación que damos a los niños, o algo parecido, tal vez por no pararnos a pensar en una respuesta más real y menos automática. Y así luego nos quejamos de la idea de Dios “que nos han vendido”: un Dios enfadado, gruñón, con el ceño fruncido, y que es la que nosotros trasmitimos a la próxima generación.

Claro que donde quiero llegar es ahí mismo, a la imagen de Dios que tengo en realidad, y la que transmito a los demás.

Se me ocurrió pensar ¿qué dibujaría en un papel si alguien me dijera que dibujase a Dios? Aún más difícil: ¿y si dibujo a la Trinidad? Aparte de recurrir a la típica imagen del señor de barba blanca, Jesús con la cruz y el Espíritu Santo como una paloma ¿qué otras imágenes podría utilizar?

¡Uf!, no es tan fácil la pregunta, aun después de unos meses sigo dándole vueltas. Y es que es muy interesante educar una mirada trinitaria para poder dar razón de nuestra verdadera fe, para descubrir al Dios Trinidad que nos abraza en lo cotidiano, y para poder vivirlo de forma más auténtica y elocuente. Educarla y, antes, reflexionar sobre ella, sobre las imágenes que tenemos en nuestras iglesias con las que representamos a Dios. Sería interesante que cada una tuviera su imagen, su manera de representar a Dios, pero no todas iguales, cada lugar la suya, la que vive, la que celebra, la que quiere compartir. Así pondríamos en práctica precisamente eso, nuestro espíritu trinitario, el que recibimos todos en el bautismo, que se fundamenta en descubrir con mirada limpia la alteridad, lo diferente, lo que no es como yo, que se percibe con respeto e incluso más allá de la tolerancia, honra la diferencia, da gracias por ella porque sabe que ahí precisamente está la riqueza. Un espíritu, trinitario, que ama lo distinto, no lo percibe como una amenaza; que enseña, entre otras cosas, que tu realidad es una parcela que se puede abrir y engrandecer al encontrarte con otras personas que intuyen, sueñan, reflexionan, se expresan así, diferente. Y tu experiencia de Dios, limitada, puede engrandecerse por lo que los otros viven.

Esforzarnos en utilizar nuestra mirada trinitaria seguramente nos ayudará a crecer, a pacificar muchas tensiones que se nos crean en las relaciones, en el trato con las personas que se encuentran con nosotras en el día a día. Supongo que este camino nos aleja, mejor o peor, del dualismo, el cual nos incita a compararnos con los otros con mirada de sospecha o de envidia, y nos conduce a descubrir la armonía de todo lo que nos rodea, distinto pero con la misma raíz que la mía, hundida en las entrañas creadoras de Dios Trinidad: relación perfecta en la alteridad.

Y siguiendo esta propuesta de los dibujos, en realidad dibujar a la Trinidad es intentar dibujar el Amor. Podría entonces empezar a imaginar tres maneras diferentes de representar el amor, al cual estamos llamados a ser imagen, o sea a ser huella. Podría intentar dibujar el amor que perdona, el amor que vitaliza y el amor que crea, el amor tierno. Entre todos podríamos inaugurar, o rescatar, un nuevo estilo de iconografía trinitaria para dejar en herencia a nuestra próxima generación. A lo mejor dentro de unos años ya no se oye tanto aquello de “a mí me hablaban de un Dios irascible” (lo cual raya con la herejía), y a los creyentes del futuro cuando escuchen la palabra Dios les evoque a todo lo que en su vida está regado por el Amor. Y si oyen “Trinidad” no tengan que pasarse un rato pensando cómo explicarlo, igual que yo ahora, sino que les brote a borbotones de su corazón la experiencia trinitaria por el amor que perciben en las personas con las que se relacionan, porque experimentan lo que es la Comunión, ese vínculo sagrado en el que estamos llamados a participar.

Ahora, siguiendo con la reflexión sobre la Trinidad, sigo preguntándome cómo son mis relaciones: nudo o ramo de flores, retorcidas o cristalinas, superficiales o profundas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: http://www.montrinisuesa.net


picardía

picardía

¿INGENUIDAD GNOSEOLÓGICA O PICARDÍA DEL PODER?
Comentarios rápidos y puntuales sobre algunas “palabras” de Benedicto XVI en Brasil
NICOLÁS ALESSIO, Centro de Formación de Catequistas Mons. Arnulfo Romero
CORDOBA (ARGENTINA).

ECLESALIA, 31/05/07.- Benedicto XVI sorprendió. Siguiendo coherente con la filosofía aristotélico tomista, “sierva de la teología”, nos habló con autoridad incuestionable sobre Dios. Y lo hace convencido que su “idea”, su “concepto” de Dios contiene, refleja, remite, señala con autoridad indiscutible, magisterial, dogmática al Dios real, verdadero, único, existente. Casi que confunde, identifica la “idea-concepto” qué el tiene de Dios con la mismísima realidad de Dios. ¿Es esto legítimo? ¿Hay alguna autoridad autorizada a decir que su “concepto” de Dios es el único auténtico, verdadero, absoluto? ¿Es posible que el lenguaje humano, por más racional y preciso que se pretenda, por más objetivo y científico que se postule, pueda pretender expresar acabadamente lo divino? ¿No podrían otros líderes religiosos cuestionar al líder del catolicismo por la pretensión gnoseológica, cognitiva, de poseer el concepto adecuado del Dios verdadero? ¿Acaso, los “otros y otras” que también nombran, invocan, respetan a “Dios” no podrían decir o pretender la misma prerrogativa, la de ser los detentores auténticos del único Dios verdadero?

No vamos a entrar en los detalles de estas cuestiones. No obstante, nos parece “demasiado” seguir insistiendo en que nuestro concepto cristiano-católico de Dios abarca adecuadamente al Dios real, al Dios en sí. Y esto es lo que ha hecho Benedicto XVI.

Es por todo esto que el “dios”, de cualquier otra religión, será siempre un “dios” en minúscula. Esos otros conceptos de dios, el las religiones de los pueblos originarios del Abya Yala, y de cualquier otra religión en el mundo, serán solo un acercamiento, un “preparativo”, un bosquejo, un prólogo, del auténtico Dios de la Iglesia Católica.

¿No sería más respetuoso de Dios mismo decir que todas las tradiciones, “revelaciones” de lo divino, juntas, apenas y con modestas analogías, nos acercan a este misterio insondable, inabarcable? Decir que Dios se nos ha revelado en Jesús no resuelve el problema. Jesús sigue siendo una mediación por más importante que sea. Y lo es para nosotros, los cristianos.

Cuando cualquiera de nosotros dice “Dios” lo está diciendo desde un lugar de comprensión, de intelección, desde un “situado”. No hay palabras inocentes, sueltas, todas tienen una historia, un lugar social, una imbricación con condiciones históricas concretas, que le dan a cada palabra “un más de sentido”. Así, las palabras tienen un “significado” que irremediablemente remite, se explica, por aquel contexto, y, ese contexto jamás está fuera de lo ideológico, no puede estar fuera de las connotaciones que el sistema de ideas, de intereses, de conflictos, de interpretaciones ofrece a cada palabra, a cada concepto. Pretender hablar ú ofrecer un discurso “neutro”, sin ese contexto de interpretación, sin “ideología” es una ingenuidad gnoseológica o una picardía del poder. Aunque esté hablando de Dios.

Una picardía del poder ya que se pretende hablar desde un lugar “inmaculado”, fuera de las coordenadas histórico-sociales, desde donde se pueda “juzgar” a todo otro lenguaje como “viciado”, “limitado”, como simples “aproximaciones” a “la verdad”, es un abuso de poder, una pretensión ilegítima. Es pretender apropiarse de un lenguaje “neutro”, poderoso, de un contenido indiscutible, cerrado, es expresar un relato con derecho de autoridad absoluta, incuestionable y, por lo tanto, con la “demanda natural” de “imponerse” a todo otro discurso que será necesariamente limitado, viciado, apenas “de semillas” de verdad y por lo tanto necesitado de ser purificado, elevado, redimido, completado. Este lenguaje “magisterial”, pretende hablar “desde fuera” del lenguaje simplemente humano, que obviamente será siempre condicionado, particular, mediatizado, se habla con la autoridad divina, desde “arriba”. Es creerse capaz, con derecho, con autoridad para pronunciar y proponer (muy cerca de imponer) un relato sin historia, sin contaminaciones humanas, sociales, ideológicas. Esta reivindicación, es típica de mundo religioso, porque las religiones remiten sus textos y mensajes a “revelaciones”, es decir, a sustentarse en Dios mismo que habla. Y si es Dios mismo el que habla, no hay nada que discutir, por eso son, en general, discursos tupidos, impenetrables, irrefutables, fundamentalistas.

Los avances en la genealogía de las palabras, la lingüística, las filosofías del lenguaje, los métodos histórico-críticos para analizar el origen situado de los textos… impiden estas demandas de “autoridad”, el querer ser portadores de contenidos “divinos” absolutos.

Curiosamente, al menos para los cristianos, cuando cualquier autoridad pretende enclaustrar a Dios, el Dios celoso se revela como “único”, solo Dios es Dios, y, de esta manera, salvaguarda de los intentos idolátricos. Es una defensa ante aquellos que cierran sobre sí mismos la pretensión de ser la única “voz” autorizada de Dios, aunque se trate de autoridades religiosas. Dios mismo es el que no quiere quedar encerrado ni en el templo, ni en la tierra, ni el los ritos. Así, todo intento “divinizante” de una autoridad, de una institución, de un concepto, de un texto, es idolátrico. Tal vez por eso el “nombre” de Dios, durante mucho tiempo en la historia de los hebreos, fue el de “innombrable”, y fuente de luchas ideológicas, hermenéuticas, porque no hay palabra humana que lo pueda encerrar, encapsular. Dios “solo es el que es”. La magia se cree capaz de esta manipulación de lo divino, de las fuerzas del “más allá”.

Vale la pena una aclaración. No estamos diciendo que entonces es absurdo un “lenguaje” sobre Dios, solo estamos diciendo que ese lenguaje debe ser modesto, abierto a otros lenguajes, inclusivo de otros textos y relatos, porque ninguno puede reclamar para sí una autoridad divina absoluta. Cuando la teología señala un “absoluto”,un punto de referencia “siempre más allá”, una reserva de sentido, un horizonte jamás alcanzado, un innombrable, una luminosidad total, aquello que llamamos “Dios” o no, es una manera de señalar los límites de todo emprendimiento humano, como lo es sermonear sobre “mi” Dios verdadero, que intrínsecamente será restringido. Esa perspectiva siempre lejana de infinito será siempre cuestionadora de todo modelo absolutista humano y, de ese “infinito” de sentido, nadie puede pretender ser dueño. Es decir, se puede cuestionar, desde aquella luminosidad total y de manera categórica, todo atisbo de idolatría en la medida que se mantenga “incontrolado”, “no manipulable”, no “domesticado” por nadie, aunque pretenda ser “magisterio”.

¿Por qué Benedicto XVI no usa entonces un lenguaje flexible, inclusivo, respetuoso, modesto?

No creo que sea una ingenuidad gnoseológica, Benedicto es un erudito. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

entender

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HAY ACTITUDES QUE CUESTA ENTENDER
ANA BOU

ECLESALIA 29/05/07.- A mis 32 años y casi toda mi vida trabajando en la Iglesia, aún hay cosa que me cuesta comprender… Los interrogantes son constantes y más últimamente. Cada vez entiendo menos el mundo en el que me ha tocado vivir. Los problemas se suceden con mayor asiduidad: Parroquia San Carlos Borromeo (Madrid), visita del Pontífice a Brasil, salida de congregaciones religiosas por falta dialogo, respeto y entendimiento… así podríamos seguir enumerando circunstancias que ya todos conocemos.

Pretendemos la unidad entre diferentes religiones, rezamos, nos manifestamos por ello, por la paz… Me cuesta entender qué es lo qué queremos conseguir o hacia dónde queremos caminar si en nuestro propio seno, en la cotidianidad, en nuestras comunidades, trabajos, hogar, no lo ponemos en práctica.

¿Ésta es la herencia que queremos dejar? Nos preocupa la falta de jóvenes en nuestras parroquias, que las vocaciones disminuyan etc y ante todo esto, me pregunto: quizá si dejáramos de quejarnos, de intentar hablar menos y actuar más, puede que las cosas tomasen otro rumbo.

Es verdad que la Iglesia siempre ha tenido sus altibajos, momentos de frescura y momentos de decadencia, pero creo que es necesario que dejemos actuar al Espíritu. No creernos autosuficientes, saber confiar más, aprender a ver desde el corazón, con una mirada transparente, sin prejuicios y no solo a mirar.

Este pasado domingo celebramos Pentecostés, la presencia gozosa del Espíritu que se derrama sobre nosotros impulsando la comunión entre los hombres. Dejémonos inundar, aprendamos a estar al servicio y no a querer ser cabeza visible, porque ése no es el Evangelio que Jesús nos dejo, sus hechos y palabras estaban basadas en el amor, sabiendo anteponer a la persona por encima de la norma. No intentemos hacer un evangelio a nuestra medida… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

adentros

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DIOS DE NUESTROS ADENTROS
ÁLVARO GINEL
MADRID.

ECLESALIA, 24/05/07.- En la reunión de ayer sacamos el tema del Espíritu: ¿Qué sabemos del Espíritu Santo? Recuerdas que hubo silencio, y por lo bajines se oyó: “De esto no sé nada”. Saqué el tema porque el 27 es Pentecostés, la fiesta final de la Pascua, día tan importante Pascua de resurrección. Vamos que es lo mismo que Pascua de Resurrección.

Es curioso lo poco que el pueblo cristiano sabe de Pascua, de Pentecostés… Bueno, de todo. Recordarás lo que N. nos comentó del grupo de sexto (de un colegio confesional). Había visitado el grupo un monumento de la ciudad y les enseñaron una joya de arte: una custodia. El guía les preguntó si sabían cómo se llamaba el objeto que tenían delante. La respuesta inmediata fue: “Un trofeo del Real Madrid”. Y no es que no lo hubieran estudiado… pero… En lo de las fiestas pasa igual. Las fiestas las asociamos a “días de vacaciones”, pero no a “acontecimientos religiosos”. Bueno, pues en estas estamos y desde aquí hay que partir, ¡la pura realidad…!

Ahora cuando tengo en la cabeza lo que hablamos, quiero sintetizar en una carta lo que es el Espíritu Santo y la fiesta de Pentecostés. No me resulta fácil, pero quede el intento.

El evangelio de san Juan une Resurrección y Envío del Espíritu en una misma acción y día (el domingo de resurrección), aunque nosotros, como es tan importante la “cosa”, celebramos el mismo hecho en dos días para entenderlo mejor… Dice san Juan: “Al atardecer de aquel día, el primero de la semana (domingo; que en la visión cristiana el domingo no es el último día de la semana, sino el primero, lo que nos hace pensar en el principio, en la creación, en lo nuevo que va a pareciendo. Los paréntesis son explicación mía), estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice …/… Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo…”. (Ver texto completo: Juan 20,19-24). Como se puede ver, domingo de Resurrección y domingo de Pentecostés están íntimamente unidos en este relato de Juan.

Vamos a recordar cosas que a veces olvidamos. Los seguidores de Jesús, los creyentes en Jesús, confesamos que Dios es trinidad, es decir, una realidad tan compleja e inabarcable que tiene tres manifestaciones Padre, Hijo y Espíritu Santo de una única realidad que llamamos Dios.

La manifestación de Dios más cercana es el Hijo, Jesús, que se encarnó y fue uno de los nuestros y nos habló de cómo es Dios. Jesús nos dijo cosas muy sencillas: “Nadie va al Padre si no es por mí” (Jn 14,6). ¡Nada de tener hilo directo con Dios! ¡Nada de esas frases que dicen “yo me las entiendo a solas con Dios”. A Dios se llega, en cristiano, por un camino único: Cristo. Por ti mismo llegarás no sé a qué dios, pero no al de Jesús. También nos dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Y al ver a los discípulos que ya no les cabía más en la cabeza añadió: “Me quedan muchas coas por deciros, pero no podéis con ellas por ahora. Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por su cuenta (no dirá cosas distintas de las que yo os digo) sino que dirá lo que oye (del Padre y de mí; tendrá la misma fuente de información que he tenido yo) y os anunciará el futuro” (Jn 16,13).

¿Para qué tanto rollo de citas? Para entender que Dios es pluralidad de manifestaciones y que como creyentes entramos en el dinamismo, en la riqueza inmensa que es Dios. El punto de partida de un creyente es Jesús, es el principio de todo; Jesús es el que nos pone en pista hacia el Padre, nos dice cosas de cómo es Dios e inaugura un estilo de vida de Hijo de Dios. ¿Cómo le gusta a Dios que seamos? Como lo fue Jesús. Un creyente, “hijo de Dios”, hace y sigue las cosas de Jesús. Pero te pones a seguirle, a escucharle y sientes que no tienes fuerzas, que lo de Jesús es imposible por oposiciones, por codos, por horas extras, por esfuerzo personal sólo. Y tienes que acudir y decirle a Jesús: “No puedo, no tengo fuerzas, no llego a meta”. Y Jesús te comprende y te dice: “Claro, si ya te lo decía yo. Sin mí no podéis nada. Por eso os dije que os enviaría al Defensor, al Espíritu que os daría fuerza y os ayudaría a entender mis palabras y mis hechos…”. Y así te pones en el dinamismo del Espíritu de Jesús, del Espíritu Santo que te echa una mano, que te da fuerzas, que te ayuda en lo que por ti solo no puedes… Y así caminas hacia el Padre: con ayuda del Espíritu de Jesús. No hay otro modo de ir al Padre.

Esas fuerzas, ese Espíritu, esa Ayuda se concreta en: eso que el Espíritu te dicta por dentro cuando te quedas a la escucha en oración, cuando rezas, cuando te quedas en silencio delante de Dios diciendo que le necesitas… Y desde dentro sientes que Alguien te “sopla”, te anima, de da fuerzas, te sorprende tanto que dices: “Alguien me da fuerzas porque yo esto no lo haría por mí misma”. O te ayuda a ver más claro la vida, los comportamientos que tienes que tener… en momentos “jorobados”… “Siento que Alguien dentro de mí está haciendo algo que yo misma no me lo explico”, me dijiste un día. Ahí está la Fuerza de Jesús, el Espíritu de Jesús (el Espíritu Santo) haciendo obra en ti sin darte cuenta… ¡Abre los ojos! ¡Que no está lejos…! Otras veces, el Espíritu se vale de acontecimientos que te lanzan a más, que te sorprenden; o en personas que te animan y hacen ver la vida; o en lecturas o en personas que ni conoces pero te empujan y alegran por dentro… Las huellas de Dios, decían los primeros cristianos, andan esparcidas por doquier y no sabes dónde te van a sorprender… Tú tienes experiencia de que “te enciende” el alma algo que ni te imaginabas: un día es tu hija; otro, tu marido; otro, amigos; otro, un recuerdo… Todo lo que te lanza a descubrir y a sacar lo mejor que hay en ti es “huella de Dios”, “Fuerza de Dios”, “Espíritu de Dios”. Reconócelo y vívelo así. Es bonito. Dios no nos abandona ni se cansa de sugerirnos cosas bonitas.

Preguntaste que por qué teníamos pocas oraciones al Padre. Te respondí que teníamos el Padre nuestro, la oración resumen de la vida de relación íntima entre el Hijo y el Padre. Por eso es “sublime”, aunque la recemos de “carretilla” y hagamos rutina de lo sublime. Y tenemos también en la Eucaristía las oraciones que en un porcentaje altísimo son dirigidas al Padre. De ahí que terminen con la fórmula: “Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor que vive y reina por los siglos de los siglos” (o cosas parecidas). Y el resto de oraciones al Padre nos las tenemos que “inventar” en esa relación personal que tenemos que establecer con Él a través de Jesús e iluminados, impulsados por el Espíritu. Toda la intimidad con Dios que podamos tener nace de lo que opera Dios en nosotros. Recordad lo que san Pablo decía: “Nadie puede decir ¡Señor Jesús! si no es movido por el Espíritu Santo” (1Cor 12,3). Para lo de Dios, dependemos de Dios. Dios nos supera. Podemos intimar con Dios ayudamos por Dios, dejándonos conducir por Dios. Ante Dios no hay maestros, sólo discípulos, aprendices. Dios es el gran protagonista de nuestra fe. Nosotros dejamos que Dios haga en nosotros, como en María, obras grandes. Este es un misterio de libertad: Dar permiso a Dios para que intervenga en nuestra vida, para que haga de nuestra vida, vida de seguidores… Es sublime. Es libertad sin frenos. Es disponibilidad total.

Quizás no me sepa explicar más, ni mejor, ni nada. Lo siento. Tú misma puedes intentarlo. Dios te asombrará, te sorprenderá… Todo despacio, muy despacio que es muy profundo y no se entiende a la primera… Pero se puede entender.

Nada más. Te dejo en manos del Espíritu de Jesús. Que él te lleve donde te dejes llevar. Dios nos lleva no tanto donde queremos y hemos proyectado, sino donde nos quiere llevar, “a una tierra nueva de promisión”. Dios no funciona por proyectos para que nos los subvenciones una entidad. Dios es camino y subvención, todo a la vez. Nos descoloca este Dios de Pentecostés que se mete en los rincones más cerrados que tenemos en nuestros adentros… ¡Hala! Que Dios te descoloque… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

cauces de diálogo

cauces de diálogo

CONSTRUIR RESURRECCIÓN
Carta abierta a los obispos de Madrid
COMUNIDADES CRISTIANAS de ENCOMÚN
MADRID.

ECLESALIA, 15/05/07.- Hermanos obispos: Somos un grupo de laicos que pertenecemos a diferentes comunidades cristianas y hemos confluido en un espacio de encuentro que hemos denominado Encomún.

Hemos decidido dirigirnos a vosotros por la profunda preocupación y tristeza que nos está produciendo los hechos ocurridos en los últimos días considerando que, por el puesto que ocupáis en la Comunidad, sois responsables de ayudarnos a caminar como pueblo de Dios siguiendo las enseñanzas de su Hijo Jesús.

Estamos siendo testigos del conflicto surgido con la parroquia de San Carlos Borromeo. Para nosotros, este es un motivo de desesperanza más, que se añade a la larga lista de hechos que parecen indicar que en nuestro pueblo, el pueblo de Dios, hay serias dificultades para aceptarnos unos a otros. De cualquier modo, no queremos hacerlo desde la desesperanza, sino hacerlo a la luz de la celebración de la Pascua y poder así construir resurrección, donde aparentemente hay desencuentros.

Es cierto que existen diferentes tendencias dentro de la Iglesia, pero Jesús, en su última Cena, nos enseño la mejor manera de tenerle a su lado siempre: Partió el pan para repartirlo entre sus amigos y que pudieran estar en común-unión. Cuando lo recordamos en la Eucaristía estamos celebrando precisamente eso: que Jesús se sigue repartiendo para llegar a todos; que juntos formamos el Cuerpo de Cristo.

Por eso nos parece importante que nos acojamos y nos escuchemos unos a otros y sepamos ver la mano del Espíritu en el carisma de cada uno, sin asustarnos por su forma de manifestarse para el bien común, y no dejarnos a ninguno en el camino porque, de otra manera, el pueblo de Dios estaría siempre incompleto.

Os pedimos, encarecidamente, que busquéis, junto a los miembros de la Parroquia de San Carlos, los cauces de diálogo fraterno, conforme a los valores transmitidos por Jesús de Nazaret, nuestro Señor, invocando al Espíritu para que nos ayude a todos a reconocer los carismas y servicios que vienen de todos los miembros de la Iglesia, en especial de los que se están dejando la piel en la tarea de ayudar a los más necesitados y desfavorecidos.

Seguiremos orando a Dios, nuestro Padre, para que nos siga ayudando a todos a vivir según su mandamiento principal, el mandamiento del amor, y desde él que sepamos vivir como Iglesia en comunión. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Recibid un saludo muy cordial

Laicos de las comunidades cristianas de Encomún

sistema

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¿DENTRO O FUERA?
JOSE MARIA GARCIA-MAURIÑO, Cristianos por el Socialismo

ECLESALIA, 27/04/07.- Es de sobra conocida la clara sentencia de Jesús: “Nadie puede estar al servicio de dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero”. O, en otra versión, no podéis servir a Dios y al Capital. No podéis servir al Capital y al Dios de los pobres, Jesús de Nazaret. Tenemos que elegir entre servir a la Globalización Capitalista y ser coherentes con la Opción por los pobres.

Los cristianos de base somos muy sensibles a todo lo que significa “servicio”. Y oponemos el servicio al Poder. Y sabemos que no estamos para que nos sirvan, sino para servir nosotros a los demás, a ejemplo del Maestro. También tenemos claro que la causa de Jesús es la causa de los pobres.

Lo que nos preguntamos a estas alturas es por nuestra postura personal ante el Sistema. Es cuestión política, y es cuestión moral. ¿Ejercemos un servicio a los pobres y una servidumbre el Sistema? No se trata de autoflagelarnos, sino de un sincero examen mental y de conciencia. En estas fechas de la historia, en este caos climático, de guerras, militarista, económico, de pobreza y miseria, no se pueden poner paños calientes. La ética política es una ética crítica que cuestiona al Sistema como totalidad, lejos de esa ética edulcorada de reformas del orden social. No podemos pasar de una crítica del Sistema que nos resulta incómoda, a una moral reformista, prudente, propia del “realismo cristiano”, que nos deja más tranquilos. Hay que tener bien claro que nuestro semicristiano orden social está regido por la ley del beneficio. Es decir, se acepta el Sistema como es y se reforma solo en parte.

Las morales reformistas se preguntan ¿Cómo ser buenos creyentes en Europa, en España, en Egipto? Pero aceptan Egipto como Sistema vigente. Moisés, en cambio, se preguntó “¿Cómo salir de Egipto?” Porque, hay una cuestión previa: para Salir -metáfora teológica fundamental- hay que tener conciencia de que existe una totalidad en la que estoy dentro, y un fuera por donde puedo transitar. Es preciso partir de la realidad global, ser fieles, ser honrados con la realidad global. La Biblia llama al Sistema como totalidad, “este mundo”, o la “carne”, (basar en hebreo o sarx en griego). El pecado de la carne es la idolatría, el fetichismo, el adorar al Idolo, como última realidad absoluta, y negar la existencia del Otro, del Pobre, de los pueblos excluidos.

En el s. XVI, Bartolomé de las Casas hizo una crítica teológica al Sistema global desde los países periféricos. Es curioso observar cómo se pasó de una crítica al capitalismo global a una aceptación, e incluso a una justificación moral del mismo. Para las morales intrasistémicas, la Utopía, la ética crítica al sistema, es considerada como anarquía, como fanatismo. Desde 1989 el liderazgo económico-militar norteamericano juzgará como terrorista toda actitud crítica al sistema. Aquellos cristianos que se opusieron al capitalismo en crisis, en los años 70-80 fueron sepultados por el capitalismo fascista en Europa y en EEUU.

La ética crítica debe esclarecer el hecho y la realidad de que “más allᔠde la totalidad se encuentra todavía el Otro, el pobre, el explotado. Al otro lado del Sistema se nos aparece más de media humanidad, hundida en la miseria que exige Justicia. La pretendida “ayuda” del capital a los pueblos empobrecidos en forma de Deuda Externa, además de producir un “desarrollismo” inaceptable, implantó las corporaciones transnacionales. No fue, por tanto, una exigencia de justicia, sino una estrategia capitalista para sacar beneficios.

Lo que ahora está sobre el tapete es la posible colaboración más o menos encubierta de los cristianos con el Sistema. La primera pregunta que salta es ésta: ¿Desde dónde hacemos esa reflexión, desde dentro o desde fuera? Al menos es elementalmente ético pensar y analizar lo perverso de la globalidad del sistema. Porque según hagamos este análisis, podemos llegar a un compromiso más o menos claro con nuestra conciencia, o a una coherencia mayor o menor con nuestros planteamientos ético-cristianos. Según veamos la honda perversidad del sistema, sacaremos las consecuencias políticas que se derivan de él. Y las económicas, como no jugar a la Bolsa, retirar los dividendos de Telefónica, Repsol, los Bancos, etc. que al menos supone una no colaboración con el núcleo del capital. Y entonces, nuestras acciones irán encaminadas a luchar en su contra, ya sea ir a una manifestación o a otra, firmar un manifiesto, asistir a una reunión o a una conferencia o debate, implicarse en algún movimiento social, ONG que son antisistema, o en una de esas mil maneras de lucha coherente. La inmensa mayoría de los cristianos y no cristianos no estarán de acuerdo con estas posturas radicales. Ya lo sabemos. Esto es sólo para Utópicos. Hoy, en este siglo XXI con estas condiciones de no-vida para la mayor parte de la humanidad, Jesús sigue repitiendo una y otra vez “no podéis servir a Dios y al Capital”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).