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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

seis, seis, seis.

seis, seis, seis.


SEIS, SEIS, SEIS. EL NÚMERO DE LA BESTIA
XABIER PIKAZA

BURGOS.

ECLESALIA, 06/06/06.- Muchas veces, en la Biblia, los números tienen un valor simbólico vinculado al orden de la creación, en la perspectiva del tiempo (siete días, siete astros), del espacio (cuatro puntos cardinales) y de la organización social (doce tribus…). Especial importancia recibe el seis, relacionado con las obras de Dios y los días de trabajo de la semana, trascendidas en el sábado, que está más allá de todo número (el siete es de Dios). En ese sentido, humanamente hablando, los judíos sólo cuentan hasta seis, pues todas las cosas de este mundo son seis. El siete pertenece a Dios. Por eso, no se junta con los seis anteriores, que son números humanos.Una parte considerable de la especulación de los libros apocalípticos judíos (como los libros de Daniel, 1 Henoc y Jubileos) y en especial de algunos textos de Qumrán está relacionada con cálculos numéricos y fijación de tiempos sagrados. En el Nuevo Testamento el libro que más ha insistido en los números ha sido el Apocalipsis. Este es el sentido de alguno de sus números:Uno. Significa excelencia y autoridad y puede aplicarse a Dios (que Es, Era y Viene: Ap 1, 4.8) y a Cristo (Primero y último..: Ap 1, 17; 2, 8; 22, 13).Dos. Implica cooperación, tanto positiva (en los profetas: Ap 11, 1-13) como negativa (en las bestias: Ap 13, 1-18). Tres y medio (= mitad de siete) es el tiempo que pasa, momento breve de persecución de los fieles. Partiendo de cálculos tomados de Dan 7, 25; 12, 7, Juan lo identifica con un tiempo (=año), dos tiempos y medio tiempo: los 42 meses o 1260 días simbólicos de la crisis final (Ap 11, 9-13; 12, 14). Cuatro. Es el mundo perfecto y peligroso: cuatro son los Vivientes del cielo (4, 6.8; 5, 6 etc.), los caballos destructores de la historia (6, 1-8), los elementos cósmicos (8, 7-12; 16, 1-9), los ángulos del mundo con sus ángeles y vientos (7, 1-3; cf. 9, 14-15; 20, 8), lo mismo que los cuernos del altar (cf. 9, 13) y los ángulos o muros de la Ciudad nueva (21, 16). Seis. Es la imperfección del mundo (del hombre) que, oponiéndose al siete de Dios y su Mesías, acaba encerrándose a sí mismo, en violencia destructora. Es el número de la Bestia: 6.6.6 (Ap 13, 18) y del 6º emperador, que ahora reina (tras los cinco pasados), siendo incapaz de permanecer, pues no puede hacerse siete (cf. 17, 10-11). Siete. Es la plenitud divina que se expresa en los espíritus (Ap 1, 4; 3, 1; 4, 5; 5, 6), ángeles (1, 20; 8, 2. 6), candelabros (1, 12.20; 2, 1), astros (1, 16.20; 2, 1), iglesias (1, 4.11.20) y en los cuernos y ojos del Cordero, que reflejan su poder (5, 6). Siete son también los acontecimientos finales que marcan el juicio de Dios sobre el mundo: los sellos (5, 1.5; 6, 1), las trompetas (8, 2.6), los truenos (10, 3.4) y las copas destructoras (15, 1.6.7). Hay también un siete negativo que se expresa en las cabezas del Dragón y de la Bestia (12, 2; 13, 1; 17, 3.7), en las colinas (de Roma) que forman el asiento de la Prostituta, en los reyes perversos de la historia (17, 9) y, sobre todo, en el 7º emperador, que permanece poco tiempo…, pues un siete humano es siempre perversión, es idolatría. Cuando este emperador desaparezca volverá como octavo uno de los anteriores, pero Cristo lo destruirá (17, 10-11). Diez. Es número del poder perverso: los cuernos de Dragón y Bestia (13, 3; 13, 1; 17, 3.7), los reyes de la tierra (17, 12.16) y los días de prueba que Daniel y compañeros han de padecer porque no aceptan la comida impura del imperio (2, 10). Se opone probablemente al doce de la perfección israelita y cristiana. Doce. Número perfecto de los cielos, como muestran las estrellas de la corona de la Mujer (12, 1), y de la historia mesiánica, que se expresa por los hijos de Israel y los apóstoles del Cristo, vinculados a los ángeles de Dios y a los cimientos y puertas de la Jerusalén perfecta (21, 12-14), con sus medidas y piedras preciosas (21, 16.21). Desde ese fondo han de entenderse sus múltiplos: los 24 Ancianos (dos por doce) que forman la corte de Dios (4, 4) y los 144.000 triunfadores (doce mil por doce mil) del Monte Sión (14, 1; cf. 7, 4). Mil. Es signo de una gran multitud (millares de millares forman la muchedumbre incontable de los ángeles 5, 11). Se emplea de un modo especial para indicar el milenio: los años del tiempo del reino de los elegidos; frente al breve tres y medio de la persecución se eleva el mil de gloria de los elegidos (20, 2-7).
Seis, seis, seis. Sentido básico del número
Desde lo anterior se puede interpretar mejor el Número de la Bestia, que es un número muy concreto, vinculado a la vida económica del imperio, a la injusticia de los ricos. Así se dice que el Falso Profeta, que es la propaganda (filosofía, religiones, medios de comunicación), que se pone al servicio de la primera Bestia, «hizo también que todos, grande y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos llevasen grabada una marca en la mano derecha o en la frente. Y sólo quien llevaba grabado el nombre de la bestia o la cifra de su nombre podía comprar o vender. Aquí se debe aplicar la sabiduría. Quien se sienta inteligente pruebe a descifrar el Número de la Bestia, que es Número humano: seis, seis, seis» (Ap 13, 16-18). Éste es el texto básico, que sigue haciéndonos pensar y sufrir. La identidad de la Bestia y el posible sentido cifrado de su número (6-6-6) ha sido y es tema apasionante de estudio y adivinación para estudiosos y curiosos (especialmente para curiosos). Como veremos, en su origen debía ser (y es) un número bastante fácil de entender para los cristianos de las siete iglesias a las que va dirigido el Apocalipsis (cf. Ap 2-3). El conocimiento de ese número servía para mantener el compromiso cristiano; no era objeto de erudición abstracta, sino de experiencia de cada día. Ese número de la Bestia no podía aludir a una cualidad interior, o a un pecado espiritual, pues va asociado a comprar y vender, en ámbito social y económico. No aludía tampoco a un acontecimiento o suceso imprevisible que no se puede evitar, vinculado con la magia o las apariciones astrales, sino que pertenece a la vida social y está relacionado con el dinero (comprar y vender), pues aquellos que no llevaban la marca de la Bestia (el seis.seis.seis) no podían comerciar, ni enriquecerse, ni formar parte de la sociedad dominadora de los favorecidos por el poder romano (cf. Ap 13, 17). La cosa es muy sencilla: el mismo dinero injusto, el comercio de aquellos que se aprovechan del Sistema Romano para comprar y vender y enriquecerse a costa a los pobres, es el Seis-Seis-Seis. Según eso, los que han vendido su alma al sistema romano llevan el signo la Bestia. En el fondo, eso es lo mismo que dice Mt 6, 24 par: la Mamona es Satán objetivado. Ésta es la paradoja. Buscamos el número como si fuera algo externo, con grandes adivinaciones y teorías esotéricas o mágicas, como si aquel que supiera descifrar el número pudiera resolver problemas superiores. Pues bien, el Apocalipsis dice todo lo contrario: aunque no quieran advertirlo ni confesarlo, todos los que “compran y venden” y se enriquecen a costa de los pobres llevan el número en la mano o en la frente, como si fuera su carné de identidad, su pasaporte. Los otros, los que no pueden conseguir ese número (o no quieren llevarlo, por honradez y opción cristiana) están condenados a ser unos parias, sin derechos, sin oportunidades, como los fieles de la iglesia del Apocalipsis. Entendido así, ese número indica dinero y todo aquello que se puede comprar por dinero: es la marca completa de aquellos que asumen el sistema del imperio. Los fieles de Jesús conocen el número, no quieren llevarlo, porque es número de opresión. Ésta es la realidad que está al fondo del tema: el Falso Profeta (2ª Bestia) ofrece la marca de la Primera Bestia a los privilegiados de la sociedad, para que puedan comprar y vender, para bien común del imperio (no de sus pobres). En esa línea ha de entenderse el 6-6-6, el número más simple, más vulgar de este mundo malo: el número de los que se aprovechan del sistema y viven a costa de los otros. Recordemos que el imperio romano quiso presentarse como primera sociedad global, capaz de ofrecer cauces de comunicación entre tribus, pueblos, lenguas y naciones (cf. Ap 13, 7). Aparecía así como milagro de convivencia, ámbito de paz para los hombres. No era una Nación-estado, sino el Estado-imperio donde cabían todas las naciones, cada una con su propia identidad y diferencias. Ese fue su “milagro”, aquello que nunca se había conseguido sobre el mundo, de tal forma que muchos veneraron a Roma como Diosa, como revelación de Dios en la historia. Por eso, su Número y signo debía ser la eternidad: la Roma Eterna, sentada en el trono de las grandes aguas (cf. Ap 17, 3). Pues bien, en contra de esa divinización resisten y protestan los cristianos, en contra de ella se eleva el Apocalipsis, mostrando a través de este Número que, en el fondo, Roma no es más un signo de impotencia y muerte, un número incapaz de ofrecer plenitud y salvación a los hombres. Los romanos se creían enviados por Dios (por los dioses) para fundar y expandir su orden divino sobre el mundo, de manera que ellos deberían ser 7-7-7 (como los astros del cielo, como la semana sagrada, como Dios). Pues bien, en contra de eso, los cristianos saben que el número de Roma es un simple 6-6-6, el número de una criatura mala, que quiere divinizarse oprimiendo a los demás, pero que terminará destruyéndose muy pronto.
¿Hay más secretos? Descifrar el Número
La identidad básica del número de la Bestia (seis.seis.seis) es la que acabamos de indicar: es un número de injusticia y muerte. En sentido estricto, nuestro argumento podría terminar aquí. Pero, con el mismo libro del Apocalipsis y con la tradición posterior podemos dar un paso más. Es muy probable que el mismo autor del libro y sus oyentes y lectores más antiguos hayan querido jugar con ese número, de un modo humorista, en voz baja, para así consolarse: éste no es un número para meter miedo, sino todo lo contrario, para quitar el miedo. Es un número para decir a los cristianos y a los pobres: no os preocupéis, ese mismo emperador que parece divino, ese mismo imperio que se cree Dios, no son más que simples criaturas impotentes, condenadas a la muerte. Desde ese fondo, la cuestión de la identidad más concreta del Número (666, 6-6-6), aplicado al nombre de algún emperador, resulta secundaria. Lo importante era lo anterior: el seis.seis.seis es la expresión de la impotencia del imperio divinizado. Pues bien, partiendo de eso, muchos cristianos pudieron aplicar en voz baja ese número a alguno de los emperadores, alegrándose con ello, pues al identificar al imperio/emperador con ese número se estaba diciendo que tenía los días contados, que llegaba ya el tiempo de la liberación para los pobres.Parece que en aquel tiempo podía interpretarse sin dificultad; más aún, es muy posible que pudiera aplicarse de diversas maneras, conforme a los métodos de gematría (cálculo de letras y número), común en aquel tiempo. Sin duda, su sentido está relacionado con la lista de reyes (emperadores) que, partiendo del modelo ofrecido por Dan 7, 25-27, el mismo autor del Apocalipsis ha esbozado más tarde en su libro (Ap 17, 11-14). Se trata de un Número que puede calcularse siguiendo varios modelos de gematría, como hacían entonces judíos y helenistas: cada número es una letra y viceversa, de manera que el conjunto puede descifrarse como código cifrado... La riqueza del tema (y para algunos el problema) empieza cuando se quiere dividir 666 (o 606, según otros manuscritos) en posibles cifras inferiores, utilizando, el alfabeto griego o hebreo (arameo) para calcular la suma o sentido de conjunto. Las combinaciones y lecturas propuestas desde antiguo son variadas y no concordantes. Las más significativas son: Titán Latino, Nerón Cesar, Cayo (=Calígula) César... Pero ninguna ha logrado convencer a la comunidad de los sabios exegetas, lo cual significa que el secreto se ha perdido con el autor y con los destinatarios del libro… o que no había tal secreto, pues se dejaba a cada uno buscar aplicaciones, sabiendo todos que el seis.seis.seis es la expresión y anuncio de la caída de un tipo de imperio destructor, que eleva a los ricos-comerciantes por encima de los pobres y que mata a los inocentes. Un imperio así no puede persistir, ese imperio es un simple seis.seis.seis… y su representante puede ser Nerón, Calígula… o simplemente Roma, emperadores y ciudad condenada a la muerte, para bien de los pobres del mundo. Es muy posible que el autor del Apocalipsis haya querido dejar abierto el tema del sentido concreto del Número. Sólo ha querido indicar que se trata de un signo y un Número que es puramente humano, finito. Recordemos de nuevo el sentido de algunos números. La plenitud es Cuatro (hay cuatro vivientes, vientos, elementos: Ap 4, 8; 7, 1; 20, 28); la revelación escatológica es Siete (hay siete espíritus, candelabros, astros): el número de prueba es Tres y medio (mitad de siete) con sus equivalentes (42 meses, 1260 días). Pues bien, el Número del imperio perverso (que parece divino, pero que tiene pies de barro, manchados de sangre: cf. Dan 2) es un seis repetido, que nunca llega a Siete, que nunca puede alcanzar la plenitud. Por eso, cuando decimos seis.seis.seis… podemos seguir añadiendo números de “seis” hasta el infinito (la repetición triple del “seis” es indicación de algo que se puede seguir diciendo sin fin). Eso significa que Roma no es Cuatro (no es el cosmos entero), ni es Siete (no es Dios). Roma es un simple seis repetido, impotente, un “seis” que destruye a quienes se apoyan en su fuerza brutal pero inhumana, en si riqueza inmensa pero sangrienta. Éste es el Número de aquellos que ponen su seguridad en el Imperio, entregándole su libertad humana. Los cristianos más sencillos lo sabían y lo saben. Por el contrario, aquellos investigadores o curiosos que buscan con inmensa erudición el sentido más oculto de ese Número lo pueden estar repitiendo a lo largo de toda su vida, sin darse cuenta de pueden haber caído bajo el poder del 6-6-6, que es la impotencia y violencia de la finitud, que es la injusticia de la historia humana. Aquellos que se hacen ricos a costa del miedo del seis.seis.seis han caído en su trampa. Quienes quieren convertir el seis.seis.seis en objeto de magia o de cálculos curiosos pierden simplemente el tiempo.

Por eso, todos aquellos que, de un modo o de otro, quieren aplicar el seis.seis.seis un día concreto (como el seis de junio del 2006) van en contra de la Biblia cristiana. Pueden saciar una curiosidad, pero su gesto no tiene nada que ver con el evangelio del Apocalipsis de Juan. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


el principio de myriam

el principio de myriam

EL PRINCIPIO DE MYRIAM
El "Código da Vinci" resucita el debate sobre la figura más controvertida del cristianismo: "María Magdalena"
KOLDO ALDAI AGIRRETXE
ZUBIELKI (NAVARRA).

ECLESALIA, 05/06/06.- Más allá del cuestionado valor literario, del virtual abuso de la ficción histórica de su autor, Dan Brown; más allá del mayor o menor acierto de su versión celuloide, resulta evidente que el “Codigo da Vinci” se ha convertido en fenómeno de alcance histórico. Nos hayamos ante todo un acontecimiento planetario: un legado espiritual, una serie de claves esotéricas, que durante siglos han atesorado de forma exclusiva las sociedades secretas, ahora, en no escasa medida, merced a la habilidad de Brown y al desarrollo de los medios de comunicación, se popularizan, llegan de forma masiva al conjunto de la población.

He ahí el valor de la obra. Lo oculto se devela, lo reservado hasta nuestros días se hace masivo. No hay vagón de metro que no tenga, cuanto menos, un par de “Códigos” abiertos en las piernas de pasajeros deseosos de hacerse con las claves desconocidas.

Trama novelesca a un lado, no hay originalidad, como el propio autor de la misma se apresta a confesar, en el contenido sustancial del “Código”. Hay habilidad de componer una narración de misterio sugestiva, rápida y con tensión.

El Código más allá de sus eventuales excesos, ha tenido la cualidad de acercar al gran público, cuestiones de calado, como puede ser: el cuestionamiento de los evangelios canónicos como la vía exclusiva de acercarnos a la figura de Jesús, la invitación al retorno a una espiritualidad interna, la universalización de parte de un conocimiento privativo y la rehabilitación de la figura María Magdalena, aspecto que deseamos especialmente subrayar.

No es la polémica suscitada con la Iglesia y el Opus la que desea centrar estas líneas. El boom mediático y la controversia que ha acompañado al “Código” no debieran hacernos olvidar la importancia de otras cuestiones que la obra ha universalizado. Lo accesorio puede acaparar más atención en detrimento de lo medular.

La historia va siendo marcada aparentemente a base de excesos. Estos son los que llenan sus titulares. Los aspectos más estridentes, más morbosos de la obra, a la postre podrían haber constituido reclamos para poner sobre la mesa planetaria temas más sustanciales como el de la transmisión del “espíritu de María Magdalena” y el subsiguiente cuestionamiento de las estructuras patriarcales y autoritarias.

Un acontecimiento mediático de estas dimensiones es digno de una reflexión más en profundidad. Aspectos controvertidos en la historia de la cristiandad, como la imagen difundida hasta nuestros días de la “discípula amada”, como adúltera y pecadora, salen a la luz de un potente foco que en algunos aspectos puede llegar a quemar. Avanza la teoría de que María en realidad era un apóstol al cual Jesús le reveló profundos conocimientos y que además pudo haber jugado un rol muy importante en el desarrollo del cristianismo primitivo. Según este argumento que han albergado tantos grupos esotéricos, María habría entendido las enseñanzas de Jesús mejor que ninguno de los otros discípulos y las habría compartido con especial entusiasmo y compromiso.

En este gran debate mundial suscitado con la obra, todos podemos emitir nuestra opinión. Es cierto que la artillería contra el Opus Dei puede resultar excesiva. El ensañamiento contra la Iglesia y su ala más conservadora por haber combatido las sociedades secretas otro tanto... Probablemente sobran los golpes contra esta institución humana con sus aspectos tanto positivos, como negativos. De cualquier forma, tal como está ocurriendo en nuestros días, tarde o temprano se acaba dando cuentas de los monopolios. El de las verdades absolutas puede resultar a la postre bien caro. Nuevos tiempos reclaman nuevas actitudes y habría ya llegado el momento de claudicar de esa posición de superioridad, con respecto a la espiritualidad no controlada, de abrir también en su seno las puertas a la circulación de la perseguida energía femenina.

“El Codigo da Vinci” en sus versiones de libro o film puede ser síntoma de nuestro tiempo, pero no Biblia. No nos corresponde tanto precipitar el viejo orden, sino encarnar el nuevo. No nos corresponde ensañarnos con las estructuras e instituciones en declive, sino dar vida a las nuevas estructura más cocreativas y coparticipativas.

La cuestión no es qué hacemos con el Opus, por supuesto tampoco si Jesús de Nazareth reposó en la cama con María Magdalena, entre otras cosas porque la mística de esa unión nos sería inaprensible… No nos corresponde escrutar en la alcoba de Jesús, nos corresponde seguir sus enseñanzas de amor fraterno. El mayor “best seller” de nuestros tiempos es el signo evidente de que un plan superior de creciente revelación se cumple, de que, tal como estaba anunciado y profetizado, muchas de las valiosas enseñanzas ocultas trasmitidas hasta nuestros días por la fraternidades esotéricas se hacen manifiestas.

Cabría más preguntarse por la validez de ese conocimiento que a duras penas ha alcanzado el presente, por el despertar universal de esa poderosa energía femenina que encarnaría María Magdalena y que se desborda por doquier en nuestros días. Cabría más interrogarse si no hemos de poner fin a esas interminables conspiraciones secretas de los unos contra los otros; si no debiéramos nutrirnos mutuamente, ahora a la vista de la gran necesidad planetaria, con las claves y fundamentos de una conspiración ya no particular, sino por fin de causa común, la causa del bien y el progreso de la humanidad en su conjunto.

Recientemente tuve la ocasión de entrevistar a uno de los autores que más ha escrito sobre María de Magdalena, Daniel Meurois Givaudan. Hablamos con él de la mujer histórica y del arquetipo; de quien cargaba en sus óleos sanadores el perfume de las flores y del principio de Myriam de Magdala, que es el de una visión no conformista, inclasificable y, a menudo, desconcertante, de la espiritualidad.

Entre sorbo y sorbo de un rico café en un hotel de Madrid, el escritor francés, aludía a un Jesús que prometió que, al cabo de dos veces mil años, el fuego femenino de Myriam crepitaría en multitud de corazones. Myriam de Magdala habría significado el temprano anuncio de la mujer revestida de todo el poder que se le ha negado, pero a la vez cargada de inmensa ternura. La nueva Myriam de Magdala, “no la mujer de vida ligera”, sino “la que bendice todos los vértigos que ayudan a traspasarse a uno mismo” sería así rebautizada como la heredera de Isis, o la encarnación del fuego femenino de acuario que ya quema, que despierta una necesidad de autenticidad y llama a flamear también en el interior de los hombres.

Nadie mejor que el propio Jesús podría definir el alcance de ese fuego. Meurois Givaudan le atribuye estas palabras en su libro "Visiones esenias": "Todos aquellos que aceptan zarandear el árbol de sus costumbres son los hermanos y hermanas de Myriam de Magdala…" Prosigue el Maestro con las palabras que pone en su boca Givaudan: "Ese fuego es una espiritualidad de ruptura y comunión. La ruptura es con las convenciones, los dogmas y sus petrificaciones; la comunión con el redescubrimiento de un Amor sin artificios y de reparto sin regateos…"

Por si quedara alguna duda, subrayaría el Mesías: "¡Qué el principio de Myriam os habite, si habéis decido contaros entre los que emprenden reformar el mundo en sí mismos!". Según el prolífico autor afincado en Quebec, cuando nos atrevemos a lo que jamás hemos osado, cuando la no-convención opera tranquilamente en nosotros, cuando percibimos que la audacia y la intrepidez asaltan el alma, cuando vemos que la hipnosis social ya no tiene efecto en nosotros, mientras que la compasión y la ternura nos tocan y comienzan a expandirse, sería señal de que hemos sido prendidos por el fuego de Myriam de Magdala.

La nueva mujer, madre, esposa, se colaría por todas las grietas abiertas, quizá incluso también por algún resquicio de la mente del propio Brown… Despertaría así el principio de Myriam; lo haría como puede, haciendo uso de todas las estrategias, incluso las regidas por el puro comercio, porque de una u otra forma estaba llamado a inundar el mundo en nuestros días con su fuerza, con su fe, con su ternura. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sueño de profetas

sueño de profetas

EL SUEÑO DE LOS PROFETAS
‘EL enviado fiel trae tranquilidad’ (Pr 13,17)
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ

TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 02/06/06.- Hélder Cámara, el mítico obispo, conocido popularmente como el “obispo de los pobres” (el obispo rojo) tuvo varios sueños, entre ellos, el más importante, el sueño de un nuevo Concilio de Jerusalén. Con este sueño empezaba el artículo “En proceso Conciliar hacia un nuevo concilio”, de E. Robles y J. Malagón, (en proconcil.org). Sentí buenas sensaciones; no es frecuente que un obispo sueñe con la Iglesia originaria. Da más prestigio y seguridad la Iglesia potente bajo el palio de Constantino. Casualmente las catequesis que precedieron a la agonía (y muerte) de Juan Pablo II fueron el Concilio de Jerusalén (el concilio de la libertad cristiana) y Llamados a la libertad (sobre la carta de Pablo a los Gálatas). Fue una casualidad misteriosa que estuvieran así programadas para el curso 2004-05 en la Comunidad de Ayala. La última, hace unos días, ha sido “La renovación pendiente”, sobre el profeta Zacarías, colega y coetáneo de Ageo. Juan XXIII se inspiró en Ageo para convocar el Concilio Vaticano II nos recuerda el cura Jesús, pastor de la comunidad, que, justo hace un año, nos traía a la memoria a ese profeta (Reconstruid la Casa). Estos profetas “menores”, tan olvidados, a los que casi nadie se atreve a hincar el diente, están vigentes. He disfrutado viendo la película, deliciosa, sobre la vida y el pontificado de un papa apóstol y profeta: “Juan XXIII: El papa de la paz”. Una amiga reciente, católica de toda la vida, nos la ofreció al pequeño grupo que nos reunimos entre semana para escuchar la Palabra. “La Paz con vosotros” fue la primera señal que tuvieron los discípulos para reconocer al crucificado como el resucitado. Esta amiga sintonizaba con el papa bueno. Pero es ahora, situada desde una comunidad viva, renovada, cuando puede reconocer lo que aquel papa anunciaba. Otra forma diferente de ser Iglesia: siendo comunidad en lugar de cristiandad. El teólogo José María González Ruiz, unos de los impulsores del Concilio Vaticano II en España, decía del Concilio que “fue la tumba de la cristiandad”. El fin de los nacional-catolicismos, donde suele abundar un pueblo que se dice creyente pero que, en el fondo, es pagano.La película refleja las tensiones y resistencias que tuvo que afrontar aquel papa anciano, de aspecto dócil y mirada transparente, ante el control pretoriano de los guardianes de la tradición y de la ortodoxia romana. Un papa que soñó con la Iglesia naciente, originaria, de iguales; sin mitos ni misterios en torno a la persona del papa: Jesús no estuvo pendiente de las formas. Había que sacudir el polvo imperial acumulado en la sede de Pedro desde Constantino. Juan XXIII sólo aspiraba a ser un párroco del mundo, no un político ni un Jefe de Estado. Además, él era un parche, un “papa de transición”. La película termina con dos frases imponentes: “Hoy estará usted en el paraíso”, así le despide su fiel ayudante, anunciando -como Jesús ante la muerte de su amigo Lázaro- la resurrección ¡en presente! “Usted ha sido una señal de Dios” le confiesa ¡por fin!, en el último momento, aquel poderoso cardenal de hierro, el cancerbero del Santo Oficio. Siempre recordaré la mención especial (en la catequesis sobre la Carta a los Gálatas: “Llamados a la libertad”) que dedicó el ponente al teólogo José María González Ruiz, que se identificaba con esa carta paulina. Porque, sorprendentemente, dos días después moría, bastante olvidado, en el ostracismo, barrido por los nuevos vientos. Él se nos hacía presente, misteriosamente, en medio de una comunidad paulina, nacida de Juan XXIII. Un teólogo que recordaba que “el despacho de Dios está en la base”.¿Qué rumbo habría tomado la Iglesia naciente si no hubiera habido un Pablo enfrentándose cara a cara a Pedro, su papa? Pedro, la roca, había flaqueado ante el acoso de los integristas. La “reprensión” a Pedro fue por fidelidad al evangelio, se hizo desde la comunión. (Gál 2,11-12). Ante la involución restaurada, hoy, 2000 años después, hay que mirar al “concilio” de Jerusalén. “Hay que escribirle una carta al papa para que convoque un nuevo Concilio de Jerusalén”. Juan XXIII quería volver a las fuentes y recuperar la libertad de los hijos de Dios, el evangelio libre de la ley, el diálogo (ecuménico) sin condiciones. Por eso la Iglesia católica (romana) tendría que ser algo menos romana para ser también más paulina. En los orígenes del cristianismo la Iglesia no era monolítica, ni aspiraba, por supuesto, a ser un aparato (disparate) de poder. Se hablaba de las iglesias, en plural: la Iglesia de Jerusalén, la de Antioquia, la de Éfeso..., de las Iglesias de Pablo. Eran comunidades principalmente laicas y plurales; sin templos (al contrario que los paganos), sin rígidas estructuras. Eran comunidades vivas, tenían sus controversias y trifulcas como leíamos días atrás en el libro de Hechos de los Apóstoles (Hch 15,1-6). En gran parte porque algunos de la vieja observancia, los guardianes de la vieja ortodoxia, querían someter la novedad del evangelio al corsé del boletín oficial. Pero ahí estaba Pablo (y Bernabé) para, desde la experiencia del Señor, frenar a los legalistas. ¿Acaso Pablo se cayó del caballo para anunciar un evangelio sometido a la Ley? El mismo Pablo (el artífice del cristianismo), que tanto se desvivió por llevar la buena noticia a todos los rincones, viajando siempre en clase turista y con penurias –dando a veces largos rodeos porque los puristas intransigentes le salían al encuentro en los embarcaderos...- era expiado; le enviaban detectives y emisarios. Sufrió continuas tribulaciones y apedreamientos. Con la primera carta de Pedro –“la primera encíclica”- escrita para elevar la moral ante las continuas tribulaciones (por causa del evangelio), iniciamos las catequesis este curso (No os extrañéis). Contrasta leer las tribulaciones de la iglesia naciente, de Esteban, de Pedro, de Pablo... con las tribulaciones de quienes ahora proclaman -porque les cortan prebendas y privilegios- que la iglesia está perseguida... Veinte años después de finalizado el Concilio Vaticano II aún quedaba algún cardenal entusiasta: Se trata de volver a la Iglesia de Hechos: al Cenáculo, al primer Pentecostés, como así se lo dijo Juan XXIII a los obispos... Son palabras del famoso cardenal belga Suenens, traídas desde Roma, en el otoño del 85, por una mujer, Pilar Bellosillo, una de las mujeres presentes, como auditora, en el Concilio Vaticano II. Pilar, ya retirada y enferma, había sido invitada, “providencialmente”, para participar en las sesiones del Consejo de los Laicos. Ella nos lo cuenta (incluso con su propia vez) en el Viaje de Pilar a Roma. Ella intervino y habló, precisamente, sobre la comunidad (“inicio mi intervención por mi experiencia en la Comunidad. Realmente el camino me lo había preparado Suenens...”). Aunque el motivo de su viaje era otro, de contenido profético, para recuperar la memoria de un papa que se fue como Elías; que iba camino de convertirse en un nuevo Juan XXIII. Un conservador que evolucionó, porque el Concilio Vaticano II había sido para él una escuela de conversión. Del viaje de Pilar destaco el final, su encuentro con un cardenal amigo (él podría comprender...), para hablarle sobre La extraña muerte de Juan Pablo I. Tras su viaje, Pilar aún daba gracias porque “esto (la renovación) ya no lo puede parar nadie”. Y porque había podido saludar al Papa Wojtyla, un viejo conocido (“Ah, claro, usted es la de Madrid’. Me reconoce. Hablamos unos momentos...”). Pero ahora, 20 años después de aquel viaje, el panorama es bien diferente... De nuevo se ha ido instalando el sistema del viejo templo denunciado por Jesús. Porque frecuentemente, desde ciertos templos, “no sólo no se anuncia el Evangelio (que los muertos resucitan, son como ángeles,...) sino que se hace negocio: devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones...” (“La Catedral y el Columbario” en proconcil.org). Hoy hacen falta nuevos profetas, nuevos “pablos”, que nos ayuden a discernir las señales y a separar la paja del trigo. Para que no nos den gato por liebre.Juan Pablo II se obsesionaba por la Iglesia masiva, de prestigio, de la imagen potente (para así influir mejor ante los poderosos). Le entusiasmaban, ponía su confianza en los grandes “neo-movimientos”. Poco que ver con la Iglesia originaria, de las pequeñas comunidades, el de los pequeños restos de Israel. Quizá por eso, casualidad misteriosa, en el momento en que expiraba, escuchábamos en las eucaristías -en aquella tarde-noche del sábado 2 de abril- “el pasaje más importante del Concilio Vaticano II”: el pasaje de los Hechos recogiendo la experiencia de la primera comunidad cristiana (Hch 2,42-47). Era la lectura de ese domingo. La lectura propia del sábado decía: ¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? (Hch 4,13-21). Sé que con este pasaje, y fiel a la iglesia de Hechos, al proceder de Pablo, y al Vaticano II, le fue enviada, en su día una carta a Juan Pablo II, el Pastor de la Iglesia Romana (carta a Juan Pablo II (23-3-2002) en El día de la cuenta, página 444, párrafo final).

Por supuesto, las comunidades o iglesias paulinas fueron posibles gracias a la iniciativa de las mujeres. La primera comunidad de Europa -la Comunidad de Filipos- fue levantada precisamente por un grupo de mujeres. Curiosamente, escribir una carta sobre la mujer en la sociedad civil y en la vida eclesial estaba entre los planes prioritarios del papa Luciani; porque Dios también es madre. Aunque para algunos pudiera ser motivo de escándalo: “he sabido que los tutores de la ortodoxia del Papa han gritado de escándalo cuando manifesté el concepto de que Dios, además de ser Padre, es también Madre, según las palabras del profeta Isaías. Alguno incluso ha exclamado: El Papa blasfema…” (catequesis La mujer en la sociedad y en la Iglesia). Para algunos, con la muerte inesperada de este papa -un artista lo retrató misteriosamente en la pupila de Dios- se frustró la renovación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

educadores de la fe

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XIX ESCUELA DE VERANO PARA EDUCADORES DE LA FE
Del 3 al 7 de julio de 2006
INSTITUTO SAN PÍO X
MADRID.

A. Cursos sobre “Biblia, Teología y Espiritualidad”
A1. Isabel Gómez-Acebo: --> El libro del Éxodo desde una lectura feminista. Por las mañanas
A2. Alberto de Mingo Kaminouchi: --> La historia del Pueblo de la Biblia. Por las mañanas
A3. Dolores Aleixandre Parra: --> Profetas bíblicos. Su historia es la nuestra. Por las mañanas
A4. José Antonio Pagola Elorza: --> Jesús de Nazaret. Vida y Mensaje. Por las mañanas
A5. Xabier Pikaza Ibarrondo: --> Jesús, Tercer Milenio. Por las tardes
A6. Andrés Torres Queiruga: --> El Dios que crea por amor y resucita a los muertos. Por las mañanas
A7. Fidel Aizpurúa Donazar: --> Una lectura “social” del Evangelio de Marcos. Por las tardes
A8. Lluís Diumenge i Pujol: --> Nuevos desafíos para la Moral Teológica. Por las mañanas
A9. Miquel Xancó i Roca: --> Catequesis de la Imagen y del Texto bíblicos. Por las mañanas
A10. Manuel José Barco Estévez: --> Orar desde la Vida y la Palabra. Por las mañanas
A11. María Ángeles Ciprés Bandrés: --> Danza Contemplativa. Por las mañanas
A12. Victoria Hernández Alcaide: --> Danza Contemplativa. Por las tardes

B. Cursos sobre “Evangelización, Catequesis y Pastoral”
B1. Carlos Esteban Garcés: --> Para comprender la nueva Ley de Educación y el lugar de la Enseñanza de la Religión y su Profesorado. Por las mañanas
B2. Encarnación Pérez Landáburu: --> La E.R.E. en el 2º Ciclo de la Educación Infantil. Por las mañanas
B3. Miguel Ángel del Barrio-Alejandro Pérez: --> La E.R.E. en Educación Primaria. Por las tardes
B4. Pedro José Gómez Serrano: --> ¿Cómo invitar al Evangelio a las nuevas generaciones? Por las mañanas
B5. Secundino Movilla López: --> El compromiso solidario de los jóvenes: Cómo motivarlo, cómo orientarlo y cómo acompañarlo. Por las tardes
B6. Jesús Sastre García: --> Acompañamiento personal y Discernimiento vocacional. Por las mañanas
B7. Juan Carlos Hervás Hernando: --> Formación de animadores y amantes de la Pastoral Juvenil. Por las mañanas
B8. Enrique Martínez Reguera: --> Niños y jóvenes en riesgo. Mañana y tarde

C. Cursos sobre “Recursos formativos, educativos...”
C1. José Ponce López: --> Cómo desarrollar reuniones de trabajo eficaces. Por las tardes
C2. Emma Martínez Ocaña: --> Integración madurez humana-madurez cristiana: ser uno/a mismo/a, ayudar a ser, construir un nosotros/as. Por las mañanas
C3. Ignacio Ortiz Cabañas: --> Aprender a quererte-aprender a querer. Curso por una sana autoestima. Por las tardes
C4. Verónica Macedo: --> Clown: El arte del fracaso. Recursos para jugar a ser divertidos. Por las tardes
C5. Siro López Gutiérrez: --> Comunicación y afectividad. El derecho a la ternura. Por las tardes
C6. Ángel Zamora Vázquez: --> Danzas del mundo (nuevo). Por las tardes
C7. Marisa Fernández Rubí: --> La dramatización: un recurso para el Aula y para la Catequesis. Por las mañanas
C8. Ana García-Castellano García: --> Cuentos con alma y cuerpo. Taller de Cuentacuentos. Por las mañanas
C9. Ana Casillas-Dori Gamazo: --> ARPA: Actividades para reforzar el potencial de aprendizaje. Para educadores de Educación Infantil y Primaria. Por las mañanas

Organización, Información e Inscripciones de Matrícula: Instituto San Pío X, c. Marqués de Mondéjar, 32. 28028-Madrid. Tf: 91.725.25.78.
La matrícula de cada curso es de 70 €, excepto el B8 y el C9 que es de 120 €

- - -> Para más información: www.lasalle.es/spx / ispx@lasalle.es

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LO DECISIVO ES ABRIR EL CORAZÓN
Juan, Pentecostés
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 31/05/06.- Según la tradición bíblica, el mayor pecado de una persona es vivir con un «corazón cerrado» y endurecido, un «corazón de piedra» y no de carne: un corazón obstinado y torcido, un corazón poco limpio. Quien vive «cerrado», no puede acoger el Espíritu de Dios; no puede dejarse guiar por el Espíritu de Jesús.

Cuando nuestro corazón está «cerrado», nuestros ojos no ven, nuestros oídos no oyen. Vivimos separados de la vida, desconectados. El mundo y las personas están «ahí fuera» y yo estoy «aquí dentro». Una frontera invisible nos separa del Espíritu de Dios que lo alienta todo; es imposible sentir la vida como la sentía Jesús. Sólo cuando nuestro corazón se abre, comenzamos a captarlo todo a la luz de Dios.

Cuando nuestro corazón está «cerrado», vivimos volcados sobre nosotros mismos, insensibles a la admiración y la acción de gracias. Dios nos parece un problema y no el Misterio que lo llena todo. Sólo cuando nuestro corazón se abre, comenzamos a intuir a ese Dios «en quien vivimos, nos movemos y existimos». Sólo entonces comenzamos a invocarlo como «Padre», con el mismo Espíritu de Jesús.

Cuando nuestro corazón está «cerrado», en nuestra vida no hay compasión. No sabemos sentir el sufrimiento de los demás. Vivimos indiferentes a los abusos e injusticias que destruyen la felicidad de tanta gente. Sólo cuando nuestro corazón se abre, empezamos a intuir con qué ternura y compasión mira Dios a las personas. Sólo entonces escuchamos la principal llamada de Jesús: «Sed compasivos como vuestro Padre».

Pablo de Tarso formuló de manera atractiva una convicción que se vivía entre los primeros cristianos: «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado». ¿Lo podemos experimentar también hoy? Lo decisivo es abrir nuestro corazón. Por eso, nuestra primera invocación al Espíritu ha de ser ésta: «Danos un corazón nuevo, un corazón de carne, sensible y compasivo, un corazón transformado por Jesús». (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

4 de junio de 2006
Pentecostés (B)
Juan 20, 19 - 23


imaginaciones

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¿IMAGINACIONES MÍAS?
Pastoral de infancia y juventud en la diócesis de Madrid
MARÍA FERNÁNDEZ
MADRID.

ECLESALIA, 30/05/06.- Hermano Gregorio, señor Roldán. Desde la lejanía del desconocimiento te escribo por no poder callarme por más tiempo. Tengo que confesarte que no he participado nunca en ninguna convocatoria de la delegación de infancia y juventud que diriges. Acabo de aterrizar, como quien dice, en la pastoral de este buen Madrid y estoy empezando. Por ahora no me ha tocado.

Esta carta te la dirijo pero, como verás, no es una cuestión personal. La carta es para esta nuestra pastoral diocesana de infancia y juventud con la que me encuentro.

Ya el año pasado me llegó el programa de objetivos, encuentros, convocatorias, propuestas, departamentos, equipos y otros servicios diocesanos de “Deleju”. Bonita presentación. De “reconstruir la deseada pastoral diocesana de los niños y jóvenes” hablaba, para vivir “más plenamente la Comunión en la Iglesia”. En otra etapa de mi vida estuve ya en Madrid, en los tiempos de APJs, con Tarancón y Urbieta a la cabeza. Tiempos gozosos. ¿Quién destruyó para que ahora toque reconstruir?

Se veían las buenas intenciones en las 62 páginas del programa. “Sabemos que no somos muchos ni tampoco los mejores” decía… me incluyo. Grandes encuentros, peregrinaciones y alguna que otra vigilia fundamentaban las acciones. Lo mismo en 2006. Mucha gente, por favor, cuanta más mejor, toda junta para que se note. Objetivos por vicarías, responsables, coordinadores, líneas de acción… ya casi no me acuerdo.

Con fecha de 18 de mayo de 2006 recibo una carta sobre la “Misión Joven para Madrid” convocada por el bueno de Antonio María “Cardenal Arzobispo”. No era la primera noticia. Este año era la línea a seguir en la pastoral de “Deleju”. Habrá acto de presentación, eucaristía y acto festivo en la explanada de la Catedral. Y después como “acciones de este verano”, tres convocatorias para “sentirnos animados en Misión Joven el próximo curso”: peregrinación a Guadalupe (Cáceres), peregrinación a Javier (Navarra), peregrinación a Tierra Santa.

“Deleju” es una institución consolidada, cargada de buenas intenciones, con medios económicos suficientes. Por los papeles, bien de cara a la galería, los medios de comunicación y las fotos de un obispo rodeado de muchos jóvenes peregrinando.

Pero imagino que debe haber algo más que estas bonitas “acciones”.

Imagino el interés de “Deleju” por conocer las pastorales de jóvenes de tantos colegios de religiosas y religiosos, las realidades parroquiales de calle, los problemas de la vivienda, la inestabilidad laboral, la vida por vivir de muchos, la fragilidad de tantas parejas casadas “por la iglesia”.

Imagino la necesidad de “Deleju” de encontrar la manera de mover los movimientos nuevos (Neocatecumenales, Regnum Christi y similares) en esa Comunión ansiada, la manera de que jóvenes formados viviendo en comunidades no sean expulsados de las parroquias por su coherencia crítica, la manera de que no se nos queden demasiado cerrados los grupos juveniles cristianos de tantos colegios, la manera de salvar las barbaridades de algunos pastores para hacer entender que no es así toda la Iglesia.

Imagino que tanto medio y modo serán la manera de coordinar desde la delegación las múltiples acciones pastorales que hay en Madrid, favorecer encuentros, respaldar iniciativas, fomentar procesos, generar grupos, dialogar con las comunidades de base…

Imagino que debe ser esto de la pastoral de infancia y juventud algo más que lo que he podido encontrarme en los papeles. ¿Imaginaciones mías? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


UNA ALTERNATIVA
Persona, mujer y monja
ESTHER CAGIGAL, monja trinitaria en el monasterio de Suesa
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 29/05/06.- Soy monja. Lo confieso. Monja trinitaria. Y, además, se me nota. Pero es que tampoco lo oculto, ¿por qué? Y cuando digo que soy monja me refiero a “contemplativa”, una mujer integrada en una comunidad religiosa de vida contemplativa. Un poco pretencioso suena el adjetivo pero, más o menos, así nos definen. Y, por supuesto, aun dentro de lo ambicioso del calificativo, lo prefiero a que me digan que soy “monja (¡monjita!) de clausura”. ¡Qué horror! Como si la clausura fuese lo que define o determina mi vida. Nunca. Más definitorio es la búsqueda del silencio o la soledad, el esfuerzo por construir una comunidad siguiendo a Dios Trinidad, una familia, que, en principio, compartirá muchos, muchos, muchos años; todos los de cada hermana desde el momento en que decide integrarse en el grupo.

Soy monja. Y, además, para mayor sorpresa de gran parte de la sociedad, soy feliz, y encima, tengo la certeza de que, a lo largo de mi vida, podré realizarme como persona, como mujer y como monja católica.

A mucha gente le parece imposible. Claro, influye bastante el concepto que se tenga de “persona”, “mujer” y “monja”.

No es imprescindible, ni mucho menos, tener vastísimos conocimientos intelectuales para realizarse como persona. Ni viajar, o conocer otras culturas (cuanto más lejanas mejor), saber varios idiomas, conocer las últimas tendencias en moda, música, arte, deporte... No. No es imprescindible. Tampoco adquirir amigos chateando, enviar mensajes con el móvil, o hacer llamadas perdidas. Si así fuese, anularíamos a millones y millones de personas que no tienen acceso a todo esto, o que no quieren acceder a ello.

Es más conveniente procurar indagar en nuestro interior, conocer sus atajos y sus baches, sanarlo y alimentarlo, enriquecerlo con la reflexión, la apertura a las diferencias del prójimo, la generosidad y el sosiego. Así podremos entender y no juzgar otras culturas, valorar los pasos y caminos de la sociedad actual, enriquecernos con la felicidad ajena y transmitir la propia. Indudablemente es más efectiva la comunicación interior que la de los correos electrónicos “FW”. Eso no significa no dedicarle tiempo al estudio, el conocimiento, la información y el ocio. Faltaría más.

Si sólo pueden realizarse aquellas mujeres que son madres, que ejercen el don biológico de la fertilidad, o que son esposas, que han contraído matrimonio, o que se enamoran de un varón, o... desde luego, borramos de un plumazo a millones y millones de mujeres solteras, estériles, célibes, o vírgenes..., a millones de mujeres dedicadas a su Dios a lo largo del tiempo y del espacio. A mujeres que optan por caminar sin pareja, que prefieren otro tipo de autonomía.

Se es fértil también de otras maneras, haciendo de las entrañas lugar de acogida, fuente de expresión. Engendrando vida con todo el ser, no sólo con los órganos reproductores. Recibiendo amor y caricias, y repartiendo ternura y desvelo por los demás varones y mujeres. Engendrando un proyecto con otra gente, compartiendo techo, alimento, ilusión y cansancio sin necesidad de amor platónico o genital. Y enamorándose cada mañana de las oportunidades, de la propia vida, de los amigos y amigas... Que no hay más que echar un vistazo en el diccionario de la RAE para observar cómo hemos reducido esa hermosa palabra.

No, estoy segura de que podré realizarme como mujer en el camino que he escogido.

Si sólo pueden realizarse en la fe cristiana aquellas mujeres y varones que trabajan más directamente (“más eficazmente” me han dicho alguna vez) con inmigrantes, enfermos de sida, drogodependientes, mujeres maltratadas, en el campo educativo o en países empobrecidos,... si sólo puede realizarse en esta fe ese grupo de gente... creo que pediré el libro de reclamaciones.

Creo firmemente que desde mi vocación monástica, también puedo realizarme. Porque oramos, como Jesús, en un lugar apartado (Lc 5, 16). Ayudamos en el camino de la oración a quien nos pregunta (Mt.6, 9-13), como Jesús con los discípulos. Compartimos lo que tenemos con el resto, pobres y no pobres. Puedo realizarme en mi vocación. Porque nuestro tiempo está al servicio de quien llega. Porque nos arriesgamos a transmitir la Buena Noticia con nuestras palabras y nuestros silencios. Porque procuramos construirnos un corazón pacífico y así regalar sosiego a quienes llaman a nuestra puerta. Porque apostamos fuertemente por una vida en común, con esfuerzo diario, proclamando que es posible vivir junta gente muy diferente, y durante mucho tiempo, con mucho esfuerzo, repito, pero con una riqueza asombrosa. Porque...

No me costaría demasiado seguir argumentando los motivos por los que creo que se puede ser plenamente feliz, plenamente realizada siendo “persona, mujer y monja”, y, en mi caso, monja trinitaria en Suesa. Es cierto que no siempre resulta fácil en una sociedad tan plural en la que encuentras gente que no valora a las personas, que no reconoce la igualdad y dignidad de las mujeres, que considera a las monjas seres beatos, anacrónicos e ineficaces.

Y a pesar de todo ello, yo me empeño en seguir siendo feliz, y en proclamar que se trata de encajar tu pieza en el gran sueño de Dios. Por eso, sin ningún pudor, te invito a dejar entrar en tu consciencia la posibilidad de realizarte como persona, como mujer y como monja. Es una alternativa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: http://www.montrinisuesa.net

teología feminista

teología feminista

ESCUELA FEMINISTA DE TEOLOGÍA DE ANDALUCÍA
COMITÉ DE GESTIÓN DE EFETA

ECLESALIA. 26/05/06.- No son pocas las mujeres que demandan formación en teología dentro de la iglesia católica. La iglesia, sin embargo, no les ha respondido hasta ahora, sino más bien les ha puesto dificultades para estudiar teología. Antes, podían hacerlo en los seminarios. Ahora sólo pueden licenciarse en las facultades de la Iglesia que son muy pocas y en las que sólo se puede estudiar por la mañana. “¿Qué mujeres pueden ir por la mañana en algunas capitales a estudiar Teología…?”, preguntan ellas, “sólo las más privilegiadas. ¿Y por qué los varones han de tenerlo tan fácil y nosotras casi imposible?, no es justo, así que si no podemos estudiar en los sitios que la Iglesia ha creado para los varones, nos buscaremos uno que sea para todas las personas que lo deseen y que no quieran una teología patriarcal”, señala Mercedes, una de las fundadoras. A esto se le añade que ninguna mujer puede vivir de esta carrera.

Cuentan que durante muchos años las que tenían ganas de aprender y formarse se han ido reuniendo en grupos, han leído y estudiado por su cuenta, han publicado artículos y libros (tienen incluso una colección que se llama En clave de mujer), pero al final se han encontrado con que la formación autodidacta no era suficiente. Quieren más y si no se lo dan otros, ellas, que ya pueden (para eso tienen licenciadas y doctoras), se lo van a dar a sí mismas y a los varones interesados. Acaban de crear la Escuela de Teología Feminista de Andalucía, cuyas iniciales forman una palabra muy significativa: efeta que es un término arameo utilizado en los evangelios en boca de Jesús en la curación de un sordomudo y significa ¡ábrete! Tienen un programa sistemático, bien ordenado, porque desean “poner buenas bases” y hacerlo en la perspectiva feminista.

Esto no ha nacido espontáneamente, dicen las organizadoras. Se ha planteado en asambleas, jornadas y se ha debatido en los grupos. Muchas lo han pedido individualmente. Cuentan que en más de una ocasión han venido jóvenes de América Latina a estudiar “Teología Feminista” en España y se han llevado un chasco al ver que no tenían ningún sitio donde hacerlo. Pues bien, ya hay un sitio. Un sitio en la universidad pública que las apoya (UNIA) y un sitio en la red para facilitar la tarea a las mujeres que no puedan desplazarse en una escolaridad presencial.

Las jornadas de junio (10-11 junio 2006) equivalen a las clases presenciales y el resto se hará durante dos cursos por internet. La acogida ha sido muy buena, cuentan ellas, “como si hubiéramos escuchado sus deseos”, que es, en verdad, “lo que hemos hecho, cumplir muchos deseos”. “Nos alegra mucho contar con el apoyo de asociaciones como AUDEM, la Universidad pública y el Instituto Andaluz de la Mujer. Estas cosas sólo se pueden llevar a cabo cuando existe una red. Nosotras estamos agradecidas a tanto apoyo y buen acogimiento de la iniciativa”, asegura Reyes Olmo, del comité de gestión. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: efeta06@yahoo.es