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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

terapia

terapia

ORATIOTERAPIA
Experiencia comunitaria
MONJAS TRINITARIAS DE SUESA
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 23/01/07.- Docenas. Hay docenas de terapias para estar mejor, para ser más felices, para solucionar conflictos personales que se hacen comunitarios, sociales,...

Existe un porcentaje elevadísimo de personas que han hecho alguna clase de terapia. Yo entro en el tanto por ciento. Cada día hay más tipos: psicoterapia, logoterapia, auriculoterapia, risoterapia, reflexoterapia, terapias de escucha, corporales, cognitivas, de profundización, de comunicación, con personas, con animales, con cosas, con elementos naturales,... breves, más largas, más o menos intensas..., en grupo, individuales, con o sin deberes para casa..., más o menos creativas, más o menos clásicas..., más o menos caras... La variedad es increíble. El objetivo prácticamente el mismo.

Algo nos pasa si necesitamos tanta terapia y tanto terapeuta. Quizás tenemos que acudir a un terapeuta para averiguar porqué necesitamos hacer terapia... No sé.

¿Es bueno hacer terapia? Ni idea. No es malo ni bueno, es necesitarlo o no. Y viceversa. Y no siempre. Depende, de según cómo se mire todo depende, dice la canción.

Las terapias ayudan a parar el ajetreo diario, a dedicar un tiempo a mejorar la calidad interior de nuestra vida. Obligan a hurgar en una misma, a sacudir algunas alfombras viejas, a descubrir otros muebles nuevos que no conocíamos y a pasar un trapo a parte del alma. Digo a parte, no digo a toda el alma.

Para hacer este ejercicio de “empleada de hogar” es preciso cierto silencio, algo de calma, bastante sinceridad e ir dejando de lado el pudor, mientras se adquiere la capacidad de abandono. De esta manera es más fácil investigar nuestros conflictos, reconocer su origen y buscar la solución (si la tiene), para encontrarnos más livianas, más libres, llenas de energía positiva.

Y, sin embargo, mi experiencia me enseña que las terapias tienen un techo, un tope. Ayudan hasta un punto del cual ya no pueden avanzar más. Por eso decía anteriormente que facilitan la limpieza de parte del alma. Otra parte queda sin pulir. Pero indudablemente son el comienzo de un nuevo camino. Y todo empieza por un principio.

Después de buscar, e incluso practicar, terapias y métodos que me ayudasen a crecer, a solucionar conflictos personales, a liberarme de ataduras propias y sociales, a sacudirme comportamientos adheridos con el paso de los años..., he encontrado la que mejor me va. Se llama “oratioterapia”. Es perfectamente adaptable a cualquier edad, no es excesivamente complicada y, con el tiempo, puede hacerse en cualquier momento y lugar, de hecho puede ser algo intrínseco a la naturaleza propia.

Bromas aparte, en mis prácticas terapéuticas llegó un momento en el que ya no sabía si me encontraba mejor por el ejercicio de reflexión o por el ejercicio, más intenso, de la oración.

La oración, la “oratioterapia”, exige intimidad, discreción, sinceridad, docilidad ante lo que puedas encontrarte en el avance de la “terapia”. Conlleva silencio interior, confrontación con tu propia realidad y con el yo imaginado y creado, el que se alza como un gigante pero con pies de barro.

Sentarse a hacer oración significa derramar muchas lágrimas, descubrir varios cajones revueltos y bastantes paquetes de regalos entregados en nuestro nacimiento y aún sin desenvolver.

Es un misterio. La oración es misterio, apertura a la comunicación, desarraigo. La oración es sanación, por eso es terapéutica, pero sin techo, una especie de terapia infinita, en la que avanzarás tanto como quieras avanzar, y siempre en compañía.

Comenzar un camino de oración, o retomarlo, no es sólo recitar fórmulas ya aprendidas sino que es inventar palabras nuevas, saborear frases que se han quedado vibrando en nuestra piel, que despiertan la belleza que espera tras nuestra mirada. Dejar al alma deslizarse, como la niebla sobre la ría, e ir haciéndola cálida y húmeda, fértil.

La mayor parte de las técnicas utilizadas en terapias son válidas para la oración: la relajación, las visualizaciones, la introspección, la confrontación, el ejercicio de la consciencia atenta y motivada, el descubrimiento propio, los pensamientos positivos, la aceptación,... todo entra en la “oratioterapia”, todo y más, porque aunque son elementos útiles para la oración no son en sí oración.

La oración te religa con Alguien que está en ti y más allá de ti, Alguien que te suscita preguntas y te sugiere respuestas, Alguien que te desnuda y te cubre,... Alguien que te sana, que cauteriza tus heridas, que las besa, en silencio, que no las borra pero sí las cicatriza y honra. En las heridas está escrita una parte de nuestra historia, ellas mismas son elemento constitutivo de la tinta con que se ha escrito.

La oración es como la sal: intensifica los sabores, hace los alimentos más sabrosos.

La “oratioterapia” es técnica viejísima, adaptada a lo largo del tiempo, con diferentes métodos y corrientes, con distintos maestros. Y siempre hay expertos ejercitantes dispuestos a iniciar y acompañar, por ejemplo, monjes y monjas, verdaderos terapeutas y sanadores, compañeros en el camino ajeno.

Invito, humildemente, a practicar “oratioterapia”, sin prejuicios, con absoluta desnudez, olvidando lo que creemos saber.

Acércate a alguien que ore con las entrañas descarnadas, alguien que esté reconstruyendo su vida tal y como un día la ideó Dios.

Sé tú oración, para ti y para otros. Ya sabes lo que se dice: “año nuevo, vida nueva”... (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


programa

programa

3 Tiempo ordinario (C), Lucas 1, 1 – 4; 4, 14 - 21
PROGRAMA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/01/07.- Antes de comenzar su relato evangélico, Lucas quiere presentar de manera clara el programa de Jesús, que enseguida irá exponiendo a lo largo de su escrito. Le interesa mucho, pues ése es precisamente el programa que han de tener ante sus ojos los que le siguen.

Según Lucas, es Jesús mismo quien selecciona un pasaje del profeta Isaías y se lo lee a los vecinos de su pueblo, para que puedan entender mejor el Espíritu que lo anima, las preocupaciones que lleva dentro de su corazón y la tarea a la que se quiere dedicar en cuerpo y alma.

«El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido». Jesús se siente «ungido» por el Espíritu de Dios, impregnado por su fuerza. Por eso, sus seguidores le llaman ahora «Cristo», es decir, «Ungido», y, por eso, se llaman ellos mismos «cristianos». Para Lucas, es una contradicción llamarse «cristiano» y vivir sin ese Espíritu de Jesús.

«Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres». A Dios le preocupa el sufrimiento de la gente. Por eso, su Espíritu le empuja a Jesús a dejar su pueblo para dar la Buena Noticia a los pobres. Ésta es su gran tarea: poner esperanza en los que sufren. Si lo que hacemos y decimos los cristianos no es captado como «Buena Noticia» por los que sufren, ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué nos estamos dedicando?

Jesús se siente enviado a cuatro grupos de personas: los «pobres», los «cautivos», los «ciegos», y los «oprimidos». Son los que más dentro lleva en su corazón, los que más le preocupan ¿Qué ha sido de «la gran preocupación» de Jesús? Aquí no hay escapatoria posible. La Iglesia es de los que sufren, o deja de ser la Iglesia de Jesús. Si no son ellos quienes nos preocupan, ¿de qué nos estamos preocupando?

Jesús tiene claro su programa: sembrar libertad, luz y gracia. Esto es lo que desea introducir en aquellas aldeas de Galilea y en el mundo entero. Nosotros podemos dedicarnos a juzgar y condenar la sociedad actual; podemos discutir de todo; podemos lamentarnos de la indiferencia religiosa. Si seguimos el programa de Jesús, nos sentiremos llamados a poner en el mundo libertad, luz y gracia de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Es tarde

Es tarde

ES TARDE, PERO ES NAVIDAD, SI INSISTIMOS UN POCO
GINÉS J. PARRA CÓRDOBA, Comunidades Cristianas Populares de Almería
ALMERÍA.

ECLESALIA, 16/01/07.- Tal vez muchos piensen que es tarde, probablemente demasiado tarde, que ya nada es posible. Es probable que esta sea la postura pesimista de alguna personas que observan todo lo negativo y desagradable que nos rodea; que puedan ver que la botella está medio vacía y que cada vez queda menos en su interior. Hay quienes leen el periódico cada día y se resignan al ver como determinadas cosas lejos de mejorar, empeoran; miserias, guerras, catástrofes naturales, indigentes,…

Muchos piensan que esto siempre ha sido así, que no hay quien lo arregle y que “siempre ha habido ricos y pobres”.

Aquellos que carecen de optimismo, llegan a pensar que ni si quiera en Navidad es posible que todo, o algo cambie, que esa mal llamada solidaridad de “Siente un pobre en su mesa” o “el magnifico Telemaraton” de turno… son montajes que no resuelven nada o solo alivian determinadas conciencias. Piensan, irremediablemente, que “es tarde”, que ya nada tiene vuelta atrás.

A la luz de esta reflexión catastrofista, se reunían un centenar de personas, la mayoría familias matrimonios, comunidades religiosas insertas en barrios, sacerdotes casados y otros ocupando parroquias, …para manifestar que desde la Iglesia de base, desde el compromiso, estando al lado de los que mas sufren es posible cambiar las situaciones de injusticia.

“Es tarde, pero es nuestra hora. Es tarde pero es todo el tiempo que tenemos a mano para hacer el futuro. Es tarde pero somos nosotros esta hora tardía. Es tarde, pero es madrugada si insistimos un poco”. Estas son palabras del Obispo español en Brasil Pedro Casaldaliga y ellas sirvieron para ilustrar la Eucaristía que cada año celebran las Comunidades cristinas populares, cristianos, grupos y Movimientos de base de nuestra ciudad.

Y precisamente de eso se trata, de insistir un poco, un poco cada uno, no resignarnos, no quedarnos con los brazos cruzados, “porque esta es nuestra hora”, es el tiempo del que disponemos, para hacer posible otra realidad, para demostrar que otro futuro puede existir, si pensamos que la justicia puede ser realidad, que la solidaridad es algo mas que una palabra maravillosa.

Esto no pueden ser solo palabras bonitas, o un instante en la navidad donde el corazón se esponja; si no que es algo que tiene que traducirse en el día a día, en el compromiso concreto y constante, durante todo el año, durante toda la vida. Como hacen estas personas demostrando que hay otra forma de hacer Iglesia, con todos, de todos y para todos, lejos del lujo, el boato los golpes de pecho y las lamentaciones.

Como cada año, en el momento de las ofrendas se realiza una aportación a un proyecto concreto, es esta ocasión se trataba de apoyar un proyecto de codesarrollo de una Escuela Infantil en Bamako (Senegal) y como cada año el “milagro” del compartir se produjo recogiéndose casi tres mil euros, asegurando la continuidad de esta escuela durante casi dos años.

Ante este ejemplo, podemos pensar que es tarde, pero también que es Navidad si apostamos por cambiar, por arrimar nuestro hombro, y podemos hacer realidad que “…es madrugada, si todos insistimos un poco”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


contemplar

contemplar

CONTEMPLAR
JOSÉ LUIS GRAUS PINA, miembro de la comunidad Quédate, Parroquia de San Ambrosio de Vallecas; joseluisgraus@yahoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 15/06/07.- Ya han recogido las luces de navidad, la realidad vuelve de golpe a la normalidad, casi sin darse cuenta, casi sin darse tiempo. Los villancicos dejan de oírse hasta el año que viene. Los Magos de Oriente descansan a años luz.

Parece como si hubiera pasado una riada que se lleva todo; el jaleo, los nervios de la gente menuda, los cartones y envoltorios de los regalos… En las casas, guardamos los belenes, aunque parece que más que recogerlos, los escondemos.

Las navidades han terminado. Y ahora que terminan, es cuando recobra más fuerza que nunca la Navidad.

Tres palabras pueden definir este nuevo tiempo de Navidad que nos empieza: Contemplar el Misterio de la Encarnación.

Contemplar como llamada a educar la mirada, a no consumir imágenes a apreciar las variaciones de gestos en los rostros de las personas, a reír con la sonrisa de quien está al lado, a dejarnos afectar por las lágrimas de tristeza o de dolor. Contemplar, dejar que la realidad me hable y escucharla y acogerla y descubrir la Presencia de Dios en medio de las personas y de los acontecimientos. Contemplar, dejar que todo, absolutamente todo lo que entra por los ojos, llegue al corazón y lo transforme y no lo deje indiferente y lo mueva. Contemplar…

El Misterio, pues no todo tiene respuesta, pues lo más importante no puede ser aprendido. Pues el Misterio de la vida requiere de nosotros apertura, humildad, acogida, gratitud, confianza, abandono. Pues en la Vida regalada de Dios, cada mañana al levantarnos se nos da la oportunidad de vivir desde el Misterio, de vivir en el Misterio. De Contemplar el Misterio.

De la Encarnación. Dios ha decidido hacerse carne, uno/a con-por-en nosotros/as. Frágil, pobre. Encarnación, bajar a las profundidades más profundas de nuestra existencia para provocar que emerja nuestra Hermosura. Nadie sabe cómo, pero se Encarna, por eso es un Misterio. Acogiendo nuestra humanidad en su cuerpecito de bebé, acoge todas y cada una de las humanidades y por eso con “brotes de olivo” cantamos Cristo nace cada día… en tantas y tantas realidades que se nos cruzan ante los ojos, ante los corazones.

La Navidad no es el recuerdo de lo que en Belén sucedió, sino actualización una y otra vez del Misterio Encarnado de nuestro Dios, que no deja de llamarnos a la Contemplación, para que desde esa fuente, tan amorosamente regalada nos dirijamos a cada rincón de la realidad y ahora sí, ahora con más fuerza, ahora con más empeño, ahora con más creatividad, ahora con más austeridad, ahora con más esperanza, podamos decir sin desfallecer feliz Navidad, Cristo nace cada día, feliz Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


vino

vino

2 Tiempo ordinario (C), Juan 2, 1 – 12
ALEGRÍA Y AMOR
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 10/01/07.- Según el evangelista Juan, Jesús fue realizando signos para dar a conocer el misterio encerrado en su persona y para invitar a la gente a acoger la fuerza salvadora que traía consigo. ¿Cuál fue el primer signo?, ¿qué es lo primero que hemos de encontrar en Jesús?

El evangelista habla de una boda en Caná de Galilea, una pequeña aldea de montaña, a quince kilómetros de Nazaret. Sin embargo, la escena tiene un carácter claramente simbólico. Ni la esposa ni el esposo tienen rostro: no hablan ni actúan. El único importante es un «invitado» que se llama Jesús.

Las bodas eran en Galilea la fiesta más esperada y querida entre las gentes del campo. Durante varios días, familiares y amigos acompañaban a los novios comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas de boda y cantando canciones de amor. De pronto, la madre de Jesús le hace notar algo terrible: «no les queda vino». ¿Cómo van a seguir cantando y bailando?

El vino es indispensable en una boda. Para aquellas gentes, el vino era, además, el símbolo más expresivo del amor y la alegría. Lo decía la tradición: «el vino alegra el corazón». Lo cantaba la novia a su amado en un precioso canto de amor: «Tus amores son mejores que el vino». ¿Qué puede ser una boda sin alegría y sin amor?, ¿qué se puede celebrar con el corazón triste y vacío de amor?

En el patio de la casa hay «seis tinajas de piedra». Son enormes. Están «colocadas allí», de manera fija. En ellas se guarda el «agua» para las purificaciones. Representan la piedad religiosa de aquellos campesinos que tratan de vivir «puros» ante Dios. Jesús transforma el agua en vino. Su intervención va a introducir amor y alegría en aquella religión. Ésta es su primera aportación.

¿Cómo podemos pretender seguir a Jesús sin cuidar más entre nosotros la alegría y el amor?, ¿qué puede haber más importante que esto en la Iglesia y en el mundo?, ¿hasta cuándo podremos conservar en «tinajas de piedra» una fe triste y aburrida?, ¿para qué sirven todos nuestros esfuerzos, si no somos capaces de introducir amor en nuestra religión? Nada puede ser más triste que decir de una comunidad cristiana: «no les queda vino». (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

tomar en serio

tomar en serio

CUANDO LOS POLÍTICOS NO RESPETAN LA RELIGIÓN
JOSÉ M. CASTILLO

ECLESALIA, 09/01/07.- La abundante información, que hemos tenido estos días, sobre el reciente atentado de ETA, nos ha proporcionado, entre otras, la desagradable noticia según la cual, cuando iban a trasladar a su país los restos mortales del joven Carlos Alonso Palate, la familia, “rota por el dolor”, pidió “al capellán castrense que hiciera un responso ante el cadáver en la misma base de Torrejón, antes de partir para Ecuador. Pero lo que no podían esperar (los familiares) es que el secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, y el subsecretario, Justo Zambrana, hubieran dado instrucciones al capellán para que no se hiciera ninguna oración, según fuentes del entorno familiar”. Ésta es la noticia que se ha publicado en un diario de ámbito nacional.

Si es que esta información refleja exactamente lo sucedido en el aeropuerto de Torrejón, lo primero que hay que decir es que las instrucciones dadas al capellán del aeropuerto, por altos cargos del Estado, seguramente afines al PSOE, son contrarias a la vigente Constitución, que, en su artículo 16, garantiza la libertad religiosa y de culto... sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público”. Es evidente que rezar un responso ante un difunto no perturba para nada el orden público. Como es igualmente cierto que quienes lo perturban son los que utilizan su poder para limitar los derechos y libertades de los ciudadanos. Pero hay algo más grave en el hecho que nos indica esta información. Prohibir rezar ante un difunto, a una familia rota por el dolor, antes que inconstitucional, es inmoral. Porque, en una situación así, se utiliza el poder de forma que con ello se provoca un destrozo mayor en quienes ya tiene que soportar un dolor inhumano.

Ante hechos como el que refleja esta información, yo me pregunto: ¿por qué pasan estas cosas? Vamos a pensar en este asunto. Durante buena parte del siglo XIX y en la primera mitad del XX, la confrontación política de derechas e izquierdas fue la confrontación de dos sistemas económicos: el capitalismo contra el socialismo. Pero hoy ocurre que tal confrontación ya no existe. Porque el socialismo real quedó derrotado hace ya varias décadas. Y en este momento el sistema económico que se ha globalizado es el capitalismo. De forma que, ahora mismo, quien realmente manda en el mundo, no es ya la política, sino la economía de mercado. Es verdad que, en este punto concreto, la derecha tiende más a beneficiar a los particulares, lo que explica su preferencia por privatizar todo lo que puede, mientras que la izquierda piensa que es mejor dar más protagonismo al Estado, sobre todo en la gestión de los asuntos sociales. Pero está visto que la derecha y la izquierda no tienen bastante con eso. De ahí, que PSOE y PP hayan llevado su confrontación a otros asuntos, entre los que está la religión, cosa que, por lo que dice la derecha, se puso en evidencia el otro día en Torrejón.

Pero, si es que nos ponemos de parte de la religión, vamos a tomar la religión en serio. Ahora bien, la religión prohíbe mentir. Y prohíbe las agresiones que genera la violencia. Y la ambición por el lucro y la ganancia, etc, etc. Ahora bien, en esta cosas, el que tenga las manos limpias, en España, que tire la primera piedra. Y, desde luego, si alguien no tiene autoridad moral para tirar piedras, en este momento y por alardear de defensa de la religión, son algunas gentes del PP, especialmente algunos de sus dirigentes y los medios de comunicación que están a su servicio. Y no tienen autoridad para eso porque, quizá sin darse cuenta, puede resultar que son piedras contra su propio tejado. A España se ha mentido diciendo que en Irak había armas de destrucción masiva. Se nos ha engañado al convencer a mucha gente de que era necesario desencadenar una guerra en Afganistán y en Irak para acabar con el terrorismo en Asia y en el mundo. Se nos ha engañado cuando se nos ha dado a entender que el PSOE estaba haciendo concesiones políticas y anticonstitucionales a ETA, cuando en realidad nada de eso se ha demostrado, sino todo lo contrario, como ha quedado patente con la exasperación y la rabia que ha llevado a los etarras a poner en marcha de nuevo la máquina del terror y de la muerte.

Al decir estas cosas, no estoy revelando ningún secreto. Lo sabe todo el mundo. Si hablo de esto es porque estoy de parte de la religión y de los que defienden los derechos de las personas religiosas. Y porque estoy de parte de todo eso, estoy en contra de los que se sirven de la religión para defender sus propios intereses y para desgastar los intereses del contrario. ¡No, por favor! La religión merece un respeto. Aquí recuerdo lo que dice el Nuevo Testamento en la carta de Santiago: “Religión pura y sin tacha a los ojos de Dios Padre, es ésta: mirar por lo huérfanos y las viudas en sus apuros y no dejarse contaminar por el mundo” (Sant 1, 27). Pues bien, si esto es verdad, cualquiera entiende que se practica la religión pura y sin tacha cuando se aprueban leyes de contenido social que intentan hacer más soportable la vida de los “huérfanos y las viudas”, que son la antigua expresión de quienes más sufren. Ahora hablaríamos de acoger a los extranjeros, de acompañar a los ancianos, de subir las pensiones más bajas, de que haya una buena sanidad para todos, etc, etc. Por supuesto, también es religión rezar por los difuntos. Pero utilizar ese tema (y tantos otros) para fomentar más la crispación y el enfrentamiento que ya existe entre los españoles, eso no es religión. Como tampoco es religión impedir a un sacerdote que rece por un difunto. El día que todos tomemos en serio la religión, se acabarán estas cosas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

rebelde

rebelde

JESUS, REBELDE
JOSÉ MARÍA GARCÍA-MAURIÑO, Cristianos por el Socialismo

ECLESALIA, 08/01/07.- El Mensaje de Jesús es revolucionario. En el Evangelio de Lucas, en el interrogatorio ante Pilatos, las masas le gritan tratando de acusarle: “Este solivianta al pueblo enseñando por todo el país empezando en Galilea” (Lc.23,5). Jesús está por el cambio, no puede dejar las cosas como están, porque el mundo que él vivía era injusto: unos vivían muy bien a costa de otros que lo estaban pasando mal. Lo cómodo es seguir como siempre sin cambiar nada. Jesús no puede quedarse impasible, mirando para otro lado, al ver las masas arrastrándose por la pobreza y la miseria. “Se me conmueven las entraña al ver a esta gente” (Mc. 8,2). La indiferencia se queda con los brazos cruzados, no hace nada ante el dolor ajeno. Y esto hace más daño que la violencia que causa el sufrimiento humano.

Soliviantar significa mover el ánimo de la gente para inducirle a adoptar una actitud rebelde u hostil en orden a cambiar el orden público y moral, dice el Diccionario de Lengua. La manera de soliviantar no es violenta, es “enseñando”. La enseñanza es una forma de subvertir el orden establecido: poner las cosas patas arriba. Jesús no estaba de acuerdo con la escala de valores de aquella sociedad que no es muy distinta de la nuestra de ahora Lo de arriba lo pone abajo. Lo que consideramos como perdido es lo que vale, lo que todo el mundo estima que es bueno, no es tan bueno. Lo que se tiene por poder es debilidad. Siempre prevalece la vida sobre la muerte, la verdad sobre la mentira, la libertad sobre la dependencia. Y siempre el amor por encima de todo.

Las parábolas son un ejemplo claro de la rebeldía de Jesús ante el orden establecido. Aparecen dos grupos de personas: la gente respetable y la gente insignificante, los don nadie, los inmigrantes, los trabajadores, los enfermos, las mujeres, los que no figuran en esta sociedad. Hacen patente que lo que tendría que ser lo normal en la vida, es lo “raro”. Presentan la vida tal y como es y por otra parte la vida tal y como tendría que ser o como podría ser. ¿Es normal que el hijo que dilapidó toda la fortuna de su padre y viviendo desenfrenadamente le organicen una fiesta por todo lo alto cuando vuelve a casa? Este es el hijo perdido. Jesús pone la vida al revés. Tiene preferencia por los perdidos. Jesús hace fiesta, se alegra, por la vuelta de su hijo que “estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y se le ha encontrado” (Lc. 15.24). Igual le pasa con la oveja perdida: “dadme la enhorabuena he encontrado la oveja que se me había perdido” (Lc.15,6) que con la moneda que había perdido la mujer. Tiene menos valor el hijo mayor que se queda en casa, las 99 ovejas que se quedan en el redil, o el resto del dinero de la mujer. Lo que para la mayoría no tiene valor, está perdido, eso es lo que prefiere Jesús. Porque Zaqueo devuelve la mitad de sus bienes dice Jesús que la salvación ha entrado en su casa. Jesús “ha venido a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo” (Lc.19,9) ¿Quiénes son los que pierden y quienes los que ganan? Jesús vino buscando los “balas perdidas” para salvarlos.

“Los últimos serán los primeros” (Mc 10,31). Los más necesitados de todo, de comida, de aprecio social y humano, a los que no se les reconoce sus derechos, los analfabetos, los que no tienen dignidad, esos, los pobres, los que tienen hambre, los que desprecia casi todo el mundo, los últimos, esos son los primeros para Jesús, es una inversión radical de los valores y de la situación establecida. Jesús corta por lo sano y lo dice sin rodeos “El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9,35). Jesús es un raro, un hombre extraño, todo lo saca de quicio.

Su predicación fue en Galilea. (Mc.1,14). Jesús, para realizar su misión docente, no se fue a la capital, Jerusalén, ni siquiera a la importante provincia de Judea. Todo lo contrario. Jesús se fue enseguida a una región lejana, habitada por humildes campesinos y pescadores pobres. Gentes que además resultaban sospechosas. Esto significa que la primera decisión importante que tomó Jesús, fue irse a vivir y a desarrollar su actividad, a predicar su mensaje, en la región de los pobres y de las gentes que, en aquel tiempo, eran consideradas como una población que carecía de influencia, que no vivía en la abundancia y que, para colmo, tenía mala fama.

¿A quien se le ocurre decir que para ser feliz es necesario ser pobre? “Felices los que eligen ser pobres, porque van a tener a Dios por rey” No es más feliz el que tiene más, no es más valorado el que tiene ‘tanto vales cuanto tienes’ sino, según Jesús, el que es capaz de compartir y no acumular. Para los ricos hay una maldición: “Ay de vosotros los ricos”. Acá, en este sistema, parece ser lo contrario: es feliz y se le da la enhorabuena el que hace dinero, al que le toca la lotería, el que tiene muchos bienes, mucho dinero en el banco, el que tiene varias casas, y magníficos coches. Ese es el que puede “fardar”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


la estrella

la estrella

¿ENCONTRARÁN LOS MAGOS LA ESTRELLA?
ENCARNA GONZÁLEZ-CAMPOS JIMÉNEZ, Agustina Misionera
VALLADOLID.

ECLESALIA, 05/01/07.-Los tiempos cambian. Los niños de hoy, además de enviar su carta por correo, les recuerdan a los Reyes Magos sus peticiones vía internet. Por si acaso se pierde la carta en el camino.

Sus majestades se han subido a la carroza de las nuevas tecnologías en algunos puntos del planeta, donde una novedosa iniciativa ha hecho posible que los niños pueden ver y comunicarse con Melchor, Gaspar y Baltasar a través de videoconferencia.

Los niños pueden ver en pantalla gigante a los Reyes de Oriente que responden a sus preguntas al estilo conferencia de prensa con los pajes oficiando de mediadores.

Si los niños alucinan al ver a los Reyes Magos en sus carrozas, imaginaros sus caras conversando con ellos on-line.

De esta manera los niños aún están a tiempo de pedir ese juguete de última hora que han olvidado poner en la carta.

A lo mejor, pronto se acaban las cabalgatas, y el pluriempleo de Melchor, Gaspar y Baltasar teniendo que estar los mismos días y a las mismas horas en las puertas de los grandes comercios, el reparto de caramelos podría pasar a ser virtual y los regalos se podrían entregar por correo electrónico.

Me pregunto qué será de todos esos niños que no disponen de los medios tecnológicos necesarios para escribir a los Magos. ¿Tendrán algún regalo esta navidad?

También me pregunto qué hacemos nosotros para que todos esos niños, y adultos, que no disponen de estos recursos, ni de otros imprescindibles, tengan una navidad feliz y un próspero año nuevo.

Es prácticamente imposible que los Magos de Oriente encuentren su estrella en ese espacio cibernético cargado de consumismo y oportunismo, en el bullicio de la ciudad, entre cabalgatas y caramelos, entre comercios competitivos rebajando al 50% lo que antes había subido al 75%, entre cohetes y petardos destinados inútilmente a “hacer ruido” en nuestras calles… ¿o quizá necesitemos ese ruido para no escuchar el verdadero mensaje de los Magos?

Hemos despedido el 2006 con la cifra de 6.000 inmigrantes africanos muertos cuando intentaban alcanzar costas canarias, año durante el cual el número de “ilegales” que alcanzó el archipiélago se multiplicó por seis, hasta 31.000. Hacinados en cayucos, algunos africanos buscan esa misma estrella en el 2007. Ya en este año, y llevamos pocos días, han arribado en nuestras costas 120 personas con hipotermia y otros ni siquiera han llegado a tocar suelo europeo.

También hemos despedido el 2006 con la ruptura de la tregua en España; con una cadena de atentados en Bagdad después de la ejecución de Sadam Husein que deja tras de si 80 muertos mientras un 80% de internautas nos paramos en la “novedad morbosa” del video difundido por Internet que ahora suscita conflictos internacionales.

El surcoreano Ban Ki-Moon ha comenzado en este año su mandato como Secretario general de la ONU y hace un llamamiento conjunto a la comunidad internacional para que le ayude con un “esfuerzo conjunto” a afrontar los grandes desafíos de este siglo.

En su primera intervención, recordó los grandes conflictos del panorama internacional, y especialmente Darfur, Oriente Próximo, Irán, Irak y Corea del Norte, así como la necesidad en avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fijados para el 2015.

Hemos comenzado con un avión desaparecido en Indonesia…

Hemos comenzado con miles de muertos en Somalia por los enfrentamientos con los rebeldes Tribunales Islámicos, que pretenden instaurar una teocracia en este país…

Hemos comenzado… ¡oh, no me mi cuenta de que este artículo hablaba sobre los Reyes Magos!

Sí, los Magos, nuestros Magos de Oriente estarán de camino buscando su estrella en este séptimo año del año dos mil ¿crees que la encontrarán? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).