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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

contemplar

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CONTEMPLAR
JOSÉ LUIS GRAUS PINA, miembro de la comunidad Quédate, Parroquia de San Ambrosio de Vallecas; joseluisgraus@yahoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 15/06/07.- Ya han recogido las luces de navidad, la realidad vuelve de golpe a la normalidad, casi sin darse cuenta, casi sin darse tiempo. Los villancicos dejan de oírse hasta el año que viene. Los Magos de Oriente descansan a años luz.

Parece como si hubiera pasado una riada que se lleva todo; el jaleo, los nervios de la gente menuda, los cartones y envoltorios de los regalos… En las casas, guardamos los belenes, aunque parece que más que recogerlos, los escondemos.

Las navidades han terminado. Y ahora que terminan, es cuando recobra más fuerza que nunca la Navidad.

Tres palabras pueden definir este nuevo tiempo de Navidad que nos empieza: Contemplar el Misterio de la Encarnación.

Contemplar como llamada a educar la mirada, a no consumir imágenes a apreciar las variaciones de gestos en los rostros de las personas, a reír con la sonrisa de quien está al lado, a dejarnos afectar por las lágrimas de tristeza o de dolor. Contemplar, dejar que la realidad me hable y escucharla y acogerla y descubrir la Presencia de Dios en medio de las personas y de los acontecimientos. Contemplar, dejar que todo, absolutamente todo lo que entra por los ojos, llegue al corazón y lo transforme y no lo deje indiferente y lo mueva. Contemplar…

El Misterio, pues no todo tiene respuesta, pues lo más importante no puede ser aprendido. Pues el Misterio de la vida requiere de nosotros apertura, humildad, acogida, gratitud, confianza, abandono. Pues en la Vida regalada de Dios, cada mañana al levantarnos se nos da la oportunidad de vivir desde el Misterio, de vivir en el Misterio. De Contemplar el Misterio.

De la Encarnación. Dios ha decidido hacerse carne, uno/a con-por-en nosotros/as. Frágil, pobre. Encarnación, bajar a las profundidades más profundas de nuestra existencia para provocar que emerja nuestra Hermosura. Nadie sabe cómo, pero se Encarna, por eso es un Misterio. Acogiendo nuestra humanidad en su cuerpecito de bebé, acoge todas y cada una de las humanidades y por eso con “brotes de olivo” cantamos Cristo nace cada día… en tantas y tantas realidades que se nos cruzan ante los ojos, ante los corazones.

La Navidad no es el recuerdo de lo que en Belén sucedió, sino actualización una y otra vez del Misterio Encarnado de nuestro Dios, que no deja de llamarnos a la Contemplación, para que desde esa fuente, tan amorosamente regalada nos dirijamos a cada rincón de la realidad y ahora sí, ahora con más fuerza, ahora con más empeño, ahora con más creatividad, ahora con más austeridad, ahora con más esperanza, podamos decir sin desfallecer feliz Navidad, Cristo nace cada día, feliz Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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