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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

liberada

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NO TIENE CURA
GREGORIO FERNÁNDEZ
VALLADOLID.

ECLESALIA, 24/01/08.- La madurez cristiana no tiene cura. Se llega y se permanece. La madurez cristiana es un estado constante que cuando se alcanza no tiene marcha atrás.

Escribía Pablo a los cristianos gálatas que la ley era el pedagogo hasta llegar a Cristo, que con él no estamos ya bajo la ley.

La madurez cristiana es encontrarse con Cristo de frente, de fondo, de lado. Encontrarse con cada ser humano. Descubrir en la fe de Cristo la vida encarnada en todos y cada uno de los segundos de la vida.

La madurez cristiana no tiene cura. Se vive en cristiano, en todo, para todo y con todos. Se vive y se celebra. Se celebra del amanecer al descanso.

La madurez cristina no tiene cura ni lo necesita. El cura fue pedagogo y ahora es amigo. El cura es compañero y hermano. El cura no es autoridad, ni el obispo, ni el papa. Sí comunidad.

El cristiano, la cristiana que se libera de la ley no tiene cura, comparte sus descubrimientos, convive con profundidad, celebra en la vida.

Más palabra de Dios, más comunidad, más carisma, más vida, más alegría.

La madurez cristiana no tiene cura. Está sana. Rebosante de vida. Liberada de normas. Feliz y dichosa. Pasa haciendo el bien. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

convertíos

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3 Tiempo Ordinario (A) Mateo 4, 12 – 23
LA PRIMERA PALABRA DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/01/08.- El evangelista Mateo cuida mucho el escenario en el que va a hacer Jesús su aparición pública. Se apaga la voz del Bautista y se empieza a escuchar la voz nueva de Jesús. Desaparece el paisaje seco y sombrío del desierto y ocupa el centro el verdor y la belleza de Galilea. Jesús abandona Nazaret y se desplaza a Cafarnaún a la ribera del lago. Todo sugiere la aparición de una vida nueva.

Mateo recuerda que estamos en la «Galilea de los gentiles». Ya sabe que Jesús ha predicado en las sinagogas judías de aquellas aldeas y no se ha movido entre paganos. Pero Galilea es cruce de caminos, Cafarnaún una ciudad abierta al mar. Desde aquí llegará la salvación a todos los pueblos.

De momento, la situación es trágica. Inspirándose en un texto del profeta Isaías, Mateo ve que «el pueblo habita en tinieblas». Sobre la tierra «hay sombras de muerte». Reina el caos, la injusticia y el mal. La vida no puede crecer. Las cosas no son como las quiere Dios. Aquí no reina el Padre.

Sin embargo, en medio de las tinieblas, el pueblo va a empezar a ver «una luz grande». Entre las sombras de muerte, «empieza a brillar una luz». Eso es siempre Jesús: una luz grande que brilla en el mundo.

Según Mateo, Jesús comenzó su predicación con esta palabra: «Convertíos». Esta es su primera palabra. Es la hora de la conversión. Hay que abrirse al reino de Dios. No quedarse «sentados en las tinieblas», sino «caminar en la luz».

Dentro de la Iglesia hay una «gran luz». Es Jesús. En él se nos revela Dios. No lo hemos de ocultar con nuestro protagonismo. No lo hemos de suplantar con nada. No lo hemos de convertir en doctrina teórica, en teología fría o en palabra aburrida. Si la luz de Jesús se apaga, los cristianos nos convertiremos en lo que tanto temía Jesús: «unos ciegos tratando de guiar a otros ciegos».

Por eso, también hoy ésa es la primera palabra que tenemos que escuchar de Jesús en la Iglesia: «Convertíos». Recuperad vuestra identidad cristiana. Volved a vuestras raíces. Ayudad a la Iglesia a pasar a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús. Vivid con nueva conciencia de seguidores. Poneos al servicio del reino de Dios. Pedid para la Iglesia un «corazón nuevo». (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

granada

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Del 13 al 15 de febrero del 2008
“DE LA DEI VERBUM AL SÍNODO DE LA PALABRA”
I Congreso de Teología en Granada
ILDEFONSO CAMACHO, Rector de la Facultad de Teología de Granada
GRANADA.

ECLESALIA, 22/01/08.- La Facultad de Teología de Granada desea contribuir a la preparación del próximo Sínodo universal, convocado por el Papa Benedicto XVI para octubre de 2008 con el tema “La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia”. Y quiere hacerlo desde su misión de servicio a la Iglesia por medio del estudio y de la investigación teológica.

Para ello organiza su Primer Congreso de Teología, que se celebrará en Granada los días 13-15 de febrero 2008. El tema escogido para el mismo es: “De la Dei Verbum al Sínodo de la Palabra”.

La Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II ofreció reflexiones importantes sobre el tema (inspiración, verdad, interpretación…). Cuarenta y dos años después estas cuestiones necesitan ser retomadas para profundizar en ellas, descubrir nuevos matices, plantear nuevas cuestiones…

Esta es la primera vez que en Granada se organiza un Congreso de este tipo: esta plataforma que constituye la Facultad de Teología, una institución que cuenta ya con 70 años de historia, se ofrece como lugar de encuentro y estudio para especialistas de toda España y de otros países de nuestro entorno.

El Congreso forma parte, además, de otras actividades que la Facultad de Teología desea organizar con motivo de la convocatoria del Sínodo Universal de Obispos de octubre 2008. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Contenido del Congreso

La estructura principal del Congreso gira en torno a seis ponencias:

- “De la Dei Verbum al Sínodo sobre la Palabra. Estado de la cuestión” (Salvador Pie i Ninot, Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y Facultad de Teología de Barcelona).

- “La Palabra de la vida se manifestó (1 Jn 1,2). El cristianismo más allá del libro” (J. Serafín Béjar Bacas, Facultad de Teología, Granada).

- “Inspiración: autor, libro, lector-oyente como inspirados. Implicaciones teológicas” (Gonzalo Aranda, Universidad de Navarra).

- “La verdad que Dios quiso consignar en las Sagradas Escrituras para nuestra salvación” (DV 11). La verdad contenida en la Biblia: en qué consiste y en qué estratos del lenguaje se encuentra” (Vicente Vide Rodríguez, Universidad de Deusto).

- “¿Cómo interpretar el texto bíblico? Nuevos itinerarios para una exégesis actual y actualizada” (Francisco Ramírez Fueyo, Universidad Pontifica de Comillas).

- “Lugares de encuentro con la Palabra. Características e incidencias teológicas” (José Miguel Díaz Rodelas , Facultad de Teología San Vicente Ferrer, Valencia).

Las ponencias irán acompañadas de comunicaciones que la comisión organizadora se encargará de examinar y seleccionar.

Además, para dar un talante más abierto y pastoral al Congreso se ha preparado un programa de conferencias divulgativas para el público en general de Granada. Serán tres con esta temática:

- “Biblia y ciencia. ¿Son Adán y el mono incompatibles?” (Leandro Sequeiros San Román, Facultad de Teología, Granada).

- “La literatura del “boom religioso” ¿Nuevos apócrifos?” (M. Junkal Guevara Llaguno, Facultad de Teología, Granada).

- “La Lectio Divina: una nueva primavera en la Iglesia” (Francisco Contreras Molina, Facultad de Teología, Granada).

Comisión organizadora

Presidente de Honor: P. Francisco José Ruiz Pérez S.I., Vicegrancanciller de la Facultad.
Presidente: Antonio Rodríguez Carmona.
Vocales: J. Serafín Béjar Bacas, M. Junkal Guevara Llaguno, Carlos J. Palomeque Baena, Mª Carmen Román Martínez.

- - -> Para más información: congreso@teol-granada.com

sin imponer

sin imponer

CREER SIN IMPONER
"Mirad a mi siervo... No gritará, no clamará, no voceará por las calles...”.
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 17/01/08.- El famoso texto, de Isaías, nos anuncia la llegada de un personaje importante, atípico, nada catastrofista. Anunciado y presentado como el siervo, Jesús es la antítesis del poder religioso, de esos príncipes de la Iglesia que, en sus parcelas de poder, actúan como señores feudales, aspirantes a monarcas absolutos. Porque un siervo nunca impone. Según los evangelios, “Jesús no enseñaba como los letrados, sino con autoridad” (Marcos 1, 21-28). Más sensible a la compasión que a la condena, hoy Jesús lo tendría tanto o más difícil que en su época. Como ciertos teólogos, puestos en el punto de mira de la Congregación para la doctrina de la fe, él también levantaría sospechas. Casi seguro que tampoco le confiarían ninguna cátedra en una universidad de la Iglesia.

En la polémica manifestación Por la familia cristiana del pasado 30 de diciembre (para un sector mayoritario de ciudadanos fue un acto politizado, según una encuesta), uno de sus oradores (“el más aplaudido”), famoso líder laico de un conocido movimiento neoconservador, llegó a decir, en tono apocalíptico, que los gobiernos ateos y laicos quieren destruir la familia. Curiosamente, este líder fue designado a dedo para pintar los frescos de la catedral de la Almudena; un trabajo a destajo, para que todo estuviera a punto el día de la boda real de doña Letizia, divorciada, y el Príncipe D. Felipe, el heredero de la Corona. (“Agua hubo mucha, pero faltó el vino del evangelio”, recuerdo que dijo un cura, nada sospechoso de integrista). En similar tono catastrofista se pronunciaron los tres cardenales que parecen marcar el paso de la Iglesia oficial en España. Para el cardenal que convocó la macro manifestación, “La salvaguarda del matrimonio” es el “principal problema social” en el que debe volcarse la Iglesia.

Llama poderosamente la atención, que, los mismos que acusan al actual Gobierno de querer destruir a la familia, la indisolubilidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, hagan excepciones y no pongan impedimentos para que una persona divorciada, si su matrimonio fue por lo civil, pueda romper su antiguo vínculo de fidelidad (por tanto, ir contra la ley natural que tanto predica la Jerarquía) y pueda volverse a casar “por la Iglesia”. ¿Acaso no hay aquí fariseísmo eclesial? ¿Acaso estos “apaños” o filigranas del derecho canónico no pueden escandalizar la fe de los sencillos? ¿Acaso no fue válida aquella boda “civil” de Caná de Galilea?

En la manifestación por la familia cristiana, otro flamante cardenal (en su día un cura “progresista”, colaborador del carismático y renovador cardenal Tarancón; ahora, un apóstol del nacional catolicismo), declaró que, con la política del actual Gobierno de España sobre la familia, nuestra democracia está en peligro. Estas salidas de tono de algunos príncipes de la Iglesia (“una de las sociedades democráticas menos imaginables” dice J. L. Cebrián), hace que muchos cristianos no se sientan representados por estos pastores. "La obsesión persecutoria, la repetición de mensajes poco articulados... confirman que (la manifestación por la familia) fue un mitin electoral encubierto" (El País).

Ciertamente, cuántas “barbaridades” podemos llegar a decir cuando “perdemos” la memoria.

Un creyente lamentaba semejantes declaraciones, y puntualizaba que la democracia no es un invento cristiano, sino gentil, de los griegos. También pedía por la conversión de estos pastores. Ciertamente, la Jerarquía, ahora que ya no tiene aquel poder, casi omnímodo, sobre las conciencias, y sobre los Gobiernos, está empeñada en hacernos creer (a base de repetirlo) que en España la Iglesia, la familia, están perseguidas. Lo viene diciendo desde poco después de que las urnas eligieron al actual Gobierno (de izquierdas), en cuyo programa había un compromiso de promover leyes para extender derechos. La crispación de la derecha se amplificó con la crispación de algunos cardenales y obispos. “Desde los púlpitos no se puede condicionar la política, ni faltar a la verdad o al respeto afirmando que en España la familia o la democracia están en peligro” ha contestado María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno. Hay como una doble vara de medir en la jerarquía, los pecados son más pecados cuando quienes gobiernan son más laicos.

“Jesús no impone, Jesús nos hace libres... Y ser suave en las formas, y dialogante con lo diferente, no quiere decir que uno tenga menos firmeza en las convicciones” decía hace unos días, en una celebración de la fe, un amigo creyente que declaraba sentirse “un hombre nuevo” gracias a la iglesia renovada que alumbró el Concilio. Como dice un cura, “ciertamente, no podemos imponer a los demás nuestra visión, pero sí manifestarla. En la conciencia cristiana, la vida humana es sagrada desde el comienzo: ‘Cuando en lo oculto me iba formando..., mi embrión tus ojos lo veían’ (Sal 139)”. Para vivir esto, no hay que salir a la calle a manifestarse con pancartas, ni bandeas vaticanas. Y menos aún perseguir a cristazo limpio a las mujeres que optan por ir a las clínicas. Como decía Ricardo Blázquez, Presidente de la Conferencia Episcopal Española: “No es sencillo ser cristiano en este mundo, pero la Iglesia no está siendo perseguida”.

Cada vez es más apreciable que hay una vuelta al integrismo, una añoranza de aquellas misas en latín, de espaldas al pueblo; un retorno al sistema medieval de cristiandad, donde todo ciudadano (o súbdito) se identificaba necesariamente como cristiano, donde era inimaginable que alguien pudiera declarase agnóstico o ateo. José María González Ruiz, uno de los mayores impulsores del Concilio Vaticano II, y gran impulsor del diálogo entre el cristianismo y el ateísmo, concretamente con el marxismo, llegó a decir que el Concilio Vaticano II fue “la tumba de la cristiandad”. Como suele recordar un cura, gran defensor del Concilio, de volver a las fuentes, a la Iglesia primitiva de las comunidades vivas: con el Concilio Vaticano II la Iglesia deja de ser iglesia de cristiandad para convertirse en comunidad, en medio del mundo.

La muerte prematura de Juan Pablo I dio paso a unos de los pontificados más largos de la historia, el de Juan Pablo II. Al restaurar la Iglesia de cristiandad, la Iglesia se convierte de nuevo en monolítica, nada plural: una abrumadora mayoría de los obispos y cardenales actuales fueron nombrados por él. Al contrario que Pablo VI, Juan Pablo II fue el “hombre sin dudas” que “dejó la herencia de una jerarquía, vuelvo a citarles al Nobel Soyinka, que aspira a la incursión de la religión en el amplio dominio de todo lo secular, apropiándose del terreno de la ética, las costumbres y la conducta social” (José Martí Gómez, Carta abierta a la Conferencia Episcopal, cadena SER).

El tono catastrofista de la Jerarquía española, según el cual las “las leyes vigentes” van en dirección contraria “a la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, y “llevan a la disolución de la democracia”, me hacen recordar la valentía y clarividencia del papa Juan XXIII, refiriéndose a aquellos profetas de calamidades, que "inflamados de celo religioso, carecen de rectitud de juicio y de ponderación... sólo ven ruinas y desastres y anuncian siempre infaustos sucesos". Profetas que quieren erigirse como los únicos intermediarios entre Dios y el pueblo, puntualiza un cura quien (a propósito de la manifestación por la familia cristiana) nos recordaba muy oportunamente “la hipocresía institucional..., que dispensa ampliamente y con fervor divorcios camuflados bajo capa de nulidad”.

Como decía el teólogo José María González Ruiz: "La Iglesia no ha recibido de Cristo una misión de producir técnicas políticas, sociales o culturales..., por eso no tiene por qué crear una política cristiana, una cultura cristiana, una sociedad cristiana, un Estado cristiano, ni siquiera un partido cristiano" (J. L. Cebrián, El País, 10/0108). Jesús que puso en evidencia a los integristas de su época, llamándolos “sepulcros blanqueados” y cosas más fuertes, “no enseñaba como los letrados, sino con autoridad”. No tenía una doble vara de medir. Porque, hablando de la defensa de la familia, ¿acaso podemos olvidar que por el mismísimo Vaticano han pasado, y recibido la bendición papal, en audiencia privada, divorciados de muy alta alcurnia... (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

dejarse

dejarse

2 Tiempo Ordinario (A) Juan 1, 29 – 34
DEJARNOS BAUTIZAR POR EL ESPÍRITU
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 16/01/08.- Los evangelistas se esfuerzan por diferenciar bien el bautismo de Jesús del bautismo de Juan. No hay que confundirlos. El bautismo de Jesús no consiste en sumergir a sus seguidores en las aguas de un río. Jesús sumerge a los suyos en el Espíritu Santo.

El evangelio de Juan lo dice de manera clara. Jesús posee la plenitud del Espíritu de Dios y, por eso, puede comunicar a los suyos de esa plenitud. La gran novedad de Jesús consiste en que Jesús es «el Hijo de Dios» que puede «bautizar con Espíritu Santo».

Este bautismo de Jesús no es un baño externo, parecido al que algunos han podido conocer tal vez en las aguas del Jordán. Es un «baño interior». La metáfora sugiere que Jesús comunica su Espíritu para penetrar, empapar y transformar el corazón de la persona.

El Espíritu Santo es considerado por los evangelistas como «Espíritu de vida». Por eso, dejarnos bautizar por Jesús significa acoger su Espíritu como fuente de vida nueva. Su Espíritu puede potenciar en nosotros una relación más vital con él. Nos puede llevar a un nuevo nivel de existencia cristiana, a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de verdad». Dejarnos bautizar por él es poner verdad en nuestro cristianismo. No dejarnos engañar por falsas seguridades. Recuperar una y otra vez nuestra identidad irrenunciable de seguidores de Jesús. Abandonar caminos que nos desvían del evangelio.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de amor», capaz de liberarnos de la cobardía y del egoísmo de vivir pensando sólo en nuestros intereses y nuestro bienestar. Dejarnos bautizar por él es abrirnos al amor solidario, gratuito y compasivo.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de conversión» a Dios. Dejarnos bautizar por Jesús significa dejarnos transformar lentamente por él. Aprender a vivir con sus criterios, sus actitudes, su corazón y su sensibilidad hacia todo lo que deshumaniza a los hijos e hijas de Dios.

El Espíritu de Jesús es «Espíritu de renovación». Dejarnos bautizar por él es dejarnos atraer por su novedad creadora. Él puede despertar lo mejor que hay en la Iglesia y darle un «corazón nuevo», con mayor capacidad de ser fiel al evangelio. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

lenguajes y fe

lenguajes y fe

LENGUAJES Y FE
XIX Semana de Teología Pastoral, en Madrid del 29 al 31 de enero de 2008
INSTITUTO SUPERIOR DE PASTORAL (UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA)
MADRID.

ECLESALIA, 14/01/08.- Todos somos conscientes de las dificultades que tenemos en la Iglesia para comunicarnos con la sociedad actual. La XIX Semana centrada en el tema Lenguajes y Fe quiere abordar como en la transmisión de la fe no se trata de "qué decimos" sino de "cómo lo decimos". Se trata de revisar los distintos modos de comunicación en la Iglesia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Tendrá lugar en el Auditorio Ángel Herrera del Instituto Superior de Pastoral (Paseo Juan XXIII, 3 en Madrid).


PROGRAMA

Martes 29

9, 30: Oración de la mañana

10,00: 1ª Ponencia: Homo loquens: el lenguaje que nos hace humanos y hermanos.

Juan José Sánchez Bernal

Profesor en la UNED

11,00: Descanso

11,30: Trabajo en grupos (Los grupos de trabajo abordarán las preguntas que el ponente ofrecerá en su exposición, pasando en un segundo momento a debatirlas en común con el conferenciante).

12.40 - 13,30: Diálogo con el ponente

16,00: Mesa redonda:

Los lenguajes de la oración

Juan Martín Velasco

Instituto Superior de Pastoral

Los lenguajes en la liturgia

Ángel Moreno

Instituto Superior de Pastoral

Los lenguajes en la catequesis

Juan Sebastián Teruel

Delegado de Catequesis de Zaragoza

18,00: 2ª Ponencia: Las variedades del lenguaje de la fe

Pedro Rodríguez Panizo

Instituto Superior de Pastoral

Miércoles 30

9,30: Oración de la mañana

10,00: 3ª Ponencia: Patologías del lenguaje en la acción pastoral

José Luis Corzo Toral

Instituto Superior de Pastoral

11,00: Descanso

11,30: Trabajo en grupos

12.40 - 13,30: Diálogo con el ponente

16,00: Mesa redonda:

Los lenguajes de la fe en la praxis social

Ángel Galindo

Universidad Pontificia de Salamanca

Los lenguajes en la teología

Gonzalo Tejerina

Universidad Pontificia de Salamanca

Actualizar el lenguaje para desvelar las cuestiones éticas

Marta López Alonso

Hospital Ramón y Cajal de Madrid

18,00: 4ª Ponencia: Los lenguajes bíblicos de la fe

Félix García López

Universidad Pontificia de Salamanca

Jueves 31

9,30: Celebración de la Eucaristía

10,30: 5ª Ponencia: Los lenguajes de la fe y la homilía

Felicísimo Martínez Diez

Instituto Superior de Pastoral

11,30: Descanso

12,00: Trabajo en grupos

12.45 - 13,30: Diálogo con el ponente

16,00: Ponencia síntesis

Julio Lois

Instituto Superior de Pastoral

18,00: Concierto

Conscientes de la realidad que se vive en España, el Coro Gospel Living Water intenta ser una alternativa social, con valores de compañerismo, amistad, ilusión, pasión y otras muchas experiencias. Está formado por 112 jóvenes.

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La inscripción cuesta 45,00 € (jornada suelta 18,00 €). Forma de pago: en efectivo, giro postal, talón bancario, o transferencia bancaria a la cuenta nº 2104 3326 88 9120316654. Se ruega enviar justificante de pago junto con la hoja de inscripción a la Secretaría del Instituto antes del día 25 de enero de 2008.

- - -> Para más información: http://instpast.upsa.es


NOTA de la REDACCIÓN de ECLESALIA: El pasado 7 de enero de 2008 publicamos el comunicado de José Antonio Pagola sobre los escritos contra su libro "Jesús. Aproximación histórica". Desde entonces le estamos reenviando todas las respuestas que llegan a nuestra redacción. Los/as que queráis dirigiros a él directamente podéis hacerlo mediante la dirección de correo electrónico buenasnoticias@terra.es En nuestra ecleSALia nos sentimos muy cercanos a las buenas noticias de José Antonio que publicamos cada miércoles desde el 1 de marzo de 2006. Nos sentimos próximos al Jesús que nos descubre cada semana. Nos sentimos Iglesia, pueblo de Dios.

Paz y bien

De categoría

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¿EL LIBRO DE PAGOLA? UNA OBRA MUY LOGRADA PARA CONOCER AL DIOS DE JESÚS
JOSÉ IGNACIO CALLEJA SÁENZ DE NAVARRETE
VITORIA-GASTEIZ

ECLESALIA, 11/01/08.- Leí el libro el libro de Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, y leí, igualmente, el libro de José Antonio Pagola, Jesús, aproximación histórica. Los leí como intento leer lo mejor que se publica en teología, particularmente en Jesulogía y Cristología. No son lo mismo. Con esto no quiero engañar a nadie, diciendo que soy un especialista. Simplemente que como cristiano y como cultivador de otras áreas teológicas, donde la teología se manifiesta más práctica, (moral y pastoral), me interesan sobremanera los estudios de Sagrada Escritura, de Teología Sistemática, de Filosofía o de Ciencias Humanas en general. La verdad es que se publica tanto que cada uno llegamos hasta donde podemos, y en unas materias nos sentimos más preparados y en otras menos. Lo normal.

Después de leer ambos textos y, no sólo, pero también por haber aparecido tan próximos en el tiempo, sabía que el libro de Pagola levantaría críticas. No me sorprende ni el hecho ni las críticas. Incluso me imagino que el propio Pagola habría de esperarlas. Tal y como Pagola viene hablando de Jesús, el Cristo de Dios, y en la síntesis que nos ofrece en Jesús, aproximación histórica, es lógico esperar que haya críticas de todo tipo. Las alabanzas, lo más destacado en las reacciones de los cristianos ante el libro, no nos vamos a engañar, las daba por descontado; pero las críticas, también.

En este sentido, las hay y habrá de dos tipos. Las que se refieren a la trayectoria personal de Pagola en una Iglesia Local concreta, la vasca, y que no merecen la más mínima atención; son críticas que nacen de la desconfianza y la sospecha, y que lean el libro o no lo lean, va a ser igual; si, además, aparece una voz autorizada, o como Obispo o como profesor, que cuestiona el libro del modo que estos cristianos sospechan, esperan y desean, está dicho todo. No van a leer el libro. No lo necesitan.

Y luego están y estarán las críticas de otros profesores que también estudian la figura de Jesús, que lo intentan hacer con el mismo rigor, y que formularán sus reservas más de detalle, o más de fondo, y más por lo que libro dice, o más por lo que no dice, y más desde la “academia y sus requisitos”, o más desde “el magisterio eclesial y la fe de los sencillos”. Creo importante hacer estas distinciones, para asegurarnos de en qué plano se está moviendo cada uno de los que han hablado, o nosotros mismos al leer, ponderar y acoger el libro. Doy pos supuesto que el argumento de que un Obispo ha dicho esto o lo otro, es un dato de valor, pero acogerse a ese juicio sin reservas es pura pereza mental, en la sociedad, en la Universidad y en la Iglesia. Cada uno es libre, no obstante, de vivir como menor de edad en lo que quiera, pero las cosas son así.

Pagola ha titulado su libro, después de pensarlo mucho, sin duda, Jesús, aproximación histórica. Y esto es lo que nos ofrece con rigor metodológico y afecto de creyente en Jesús. Sabe perfectamente que una distinción radical entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe está superada en la exégesis más reconocida; de facto, la Iglesia Católica hace tiempo que ha hecho de esta cuestión una “batalla” de primer orden; pero eso no significa, Pagola lo sabe mucho mejor que yo, que no haya ninguna diferencia entre estas dos afirmaciones sobre Jesús, y, en ocasiones, diferencias de calado y con fuerte impacto para la teología y pastoral de cada tiempo. De hecho, si a los críticos hasta ahora más conocidos del texto de Pagola les inquieta, y mucho, dónde queda la divinidad de Jesús, como autoconciencia y realidad personal, desde la Encarnación hasta la Resurrección, debieran reconocer, a mi juicio, dos cosas. La primera, discutir con Pagola si se puede hacer una aproximación histórica a Jesús sin colocar en primer plano la consideración de su divinidad, y por supuesto, como algo inequívoco para sí mismo (Jesús) desde el principio y, pronto, para los demás. Yo tenía entendido que sí, que esto es posible, y así lo creo, pero debe ser Pagola, y otros estudiosos los que muestren que sí es posible hacer esto, sin perjuicio para la verdad de la fe; para la verdad de la fe, no para si los “sencillos” lo van a entender al punto.

A lo mejor los “sencillos” de que hablamos no son tan sencillos como decimos y tienen por intuición, ¡y experiencia integral del ser humano!, una fe muchos más sensata que la de sus pastores o cuidadores. A lo mejor, digo. Yo desde luego, las mayores barbaridades “ontologicistas” sobre Dios y Cristo las he oído a clérigos o laicos “cultivados”. Ése es por tanto un debate que deben tener en jesulogía y cristología; debate de escuela, debate razonado y debate que requiere respeto, igualdad académica y argumentos. Mal camino son, lo advierto, algunas frases de sus críticos donde éstos ven silencios, preferencias, interpretaciones personalistas de Pagola, deslizadas “con sutileza”, como indicando una intención premeditada de Pagola por llevar al agua a su molino. Un profesor nunca habla de las intenciones de otro al valorar un texto. Criterio fundamental. Por su parte, es lógico que quienes vemos legítimo y muy fructífero el trabajo de Pagola, es lógico que reclamemos preguntar a la vez a esa Cristología, para entendernos Cristología Teológica, la de sus críticos, si asume hasta el fondo la Encarnación, si no sabe demasiado de Dios y de su Reinado antes de saber de Jesús. Ésta es una cuestión vital. ¿No es cierto que en la Iglesia sabemos, a menudo, demasiado de Dios sin saber de Jesús?

En la estela de esta pregunta es donde se plantean muchas otras que tienen que ver con el significado social del Reino y del concepto de pobreza “cristiana”. Le acusan a Pagola de “reduccionismos”. Le creo capaz de acoger con generosidad e inteligencia las dimensiones que en la Escritura y la Tradición se nos descubren; no digo que todo lo haga bien; pero nadie me negará que la significación histórica, corporal, social y económica de la pobreza, está ahí, con evidencia exegética probada, y largamente poco apreciada y hasta acallada en la Cristología Eclesial más utilizada en la evangelización. ¿O no vamos a reconocer que nuestra mayor carencia, hasta hace cuatro días, ha sido la espiritualización individualista de la salvación, y que hoy mismo sigue muy presente en la Iglesia? ¿No podré decir que el magisterio de la Iglesia vuelve a subrayar demasiado esta dimensión trascendente e individual de la esperanza y salvación?

En la misma línea están las cuestiones relativas a la identidad de Dios como misericordia y compasión, y los diversos significados que en la Sagrada Escritura tienen ambos conceptos, sea cuando se refieren a Dios, sea cuando se refieren a los hombres, y cuál es el valor de la compasión humana radical cuando hablamos de nuestra salvación, y si en ella estamos confesando, implícita pero realmente, Jesús es el Señor, en honor, por ejemplo, al Evangelio de San Mateo y a las Cartas Joánicas.

Todos sabemos que la Biblia, también el NT, es una “colección” de libros, “un libro de libros”. La teología, la cristología también, y la jesulogía, más si cabe, ha ido componiendo a su luz, y en la tradición viva de la Iglesia, ha ido componiendo una lectura integral de la fe en Jesucristo. Y sabemos que el Magisterio va decantando una percepción y formulación de la fe como servicio a la verdad y a la comunión de la Iglesia. Pero los estudiosos de Jesús, en cuanto maestros en esa materia, y más si lo hacen desde la condición de creyentes, nos ofrecen lo mejor de sus conclusiones, y deben arriesgar en sus libros a contarlo en lenguaje contemporáneo, a la inteligencia del hombre de hoy. Sin duda habrá disfunciones en los conceptos y matices mejor o peor acogidos. Hasta donde yo sé, y hablando en términos de aproximación histórica a Jesús, los conceptos del libro de Pagola están muy logrados; si otros tienen mejores conceptos para una aproximación histórica, es un diálogo eclesial y universitario necesario, pero la cuestión no debería zanjarse en el siguiente sentido: sólo cabe hacer cristología “teológica”; por tanto, las aproximaciones históricas a Jesús no son de recibo en la fe, y esto por razones de la misma fe, cuando se piensa y se vive en comunión con su Magisterio. Este camino, ya he dicho, que sólo lo encuentro adecuado para mentes perezosas. Así que sitúese el diálogo en el plano de la aproximación histórica y depúrense los conceptos fundamentales, ¿por qué no?, y vamos a dejarnos de la típica apelación a la fe de los sencillos, que, ¡oh casualidad!, siempre se asustan de lo que dicen otros. A mi juicio son miedos que la academia debe evitar, y la Iglesia también.

Hace unos días Xabier Pikaza se refería al texto de Pagola muy laudatoriamente, y con temor a que esto le perjudicara. Ya saben, “lo del abrazo del oso. Y allí decía que el problema de los primeros críticos del libro era que, siguiendo su lógica teológica, condenarían las parábolas de Jesús, o al Evangelista Marcos, por no responder al “dogma”. Yo pensaba que sí, pero de otro modo. Lo que nos dirían es que sin “el dogma”, no entendemos nada de Marcos ni de las parábolas de Jesús, ni de Jesús en sentido cristiano; quizá en ningún sentido. Nos dirían que el dogma cristológico ya está, ahí, en Marcos y en las Parábolas, y que la Iglesia lo ha explicitado para todos nosotros, en la calle, en la Misa o en la Universidad. La fe, formulada como “Credo”, por tanto, sería el principio de interpretación histórica de Jesús; no sólo éste, pero sí el decisivo y determinante ante cualquier otro dato o aspecto. Exegéticamente esto no es de recibo.

De esto estamos hablando inicialmente. No nos engañemos los cristianos. No se trata de un debate que se resuelva sólo o principalmente en términos de estudios histórico-críticos sobre Jesús. A ver quién sabe más y da con la verdad objetiva, y gana la partida. No es esto lo fundamental. Se trata de un debate entre especialistas que alcanza hasta sus convicciones y experiencias más hondas de cristianos, y también a las nuestras. Son especialistas que además de conocer bien los hechos y datos, hasta donde sabemos de Jesús, -quiero creerlo de todos-, los presentan en una síntesis que intenta la máxima verdad posible sobre Jesús. Para Pagola, el Cristo, amado y creído, para inspirar la fe de la Iglesia y la vida eclesial misma, en el Dios de la compasión con los que sufren. Para sus críticos, hasta el momento, para inspirar la fe de la Iglesia y la vida eclesial misma en el Dios de la misericordia con los creen en Él y piden perdón por su pecados.

Ya sé que terminar así es simplificar, pero necesito hacer ver que la cuestión del libro de Pagola no es de “ortodoxia”, aunque muchos lo van a ver así, sobre todo los que viven vigilando estas cosas”, con encargo eclesial o no, sino de concepto de investigación bíblica, primero; de relación de la fe con la interpretación de la historia, segundo; y de conciencia cristiana y eclesial sobre cómo los “pobres, los enfermos, los olvidados y los pecadores” son el corazón del seguimiento de Jesús y de su intimidad con Dios Padre. Éste también es el debate del libro de Pagola, -lo repito-, ¿podemos confesar a Dios sin saber de Jesús? ¿Nos sucede a veces? ¿En la Iglesia, nunca?

Un gran libro, en los límites que se ha marcado a sí mismo; límites que se pueden discutir entre los especialistas, pero que hay que apreciar al valorar con justicia. Y por supuesto, que le guste a muchos cristianos no significa la última palabra para la universidad, pero para la Iglesia sí tiene un gran valor por aquello de la importancia del “sensus fidelium” en la interpretación y formulación de la fe.

He escuchado a menudo lo de los sencillos, y las palabras de Jesús sobre el escándalo, ya saben, “lo de más le valiera atarse al cuello una rueda de molino, y echarse al mar”. No lo he visto así en los críticos del libro. Me adelanto un poco. Les prometo que siempre que lo he oído, salía de la boca de alguna persona que más que sencilla era soberbia, es decir, que no quería renunciar a su opinión de ningún modo, y “si además, decía, es la de la Iglesia”, mucho menos.

Pues eso, un libro de categoría, que merece la pena leer. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).