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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

duele

duele

ESTO DUELE…
CARMEN ILABACA HORMAZÁBAL
SANTIAGO (CHILE).

ECLESALIA, 14/07/08.- No entiendo nada… mejor dicho, me cuesta entender cómo una vez más las mujeres estamos siendo dejadas a la orilla del camino en pleno siglo XXI por la Institución de la iglesia católica.

Leí con estupor la noticia publicada por el Vaticano a raíz de la denominación de mujeres como obispos en la iglesia anglicana, donde decía: “Una decisión así, significa un desgarro en la tradición apostólica mantenida por todas las Iglesias del primer milenio y, por lo tanto, un obstáculo ulterior a la reconciliación entre la Iglesia Católica y la Iglesia de Inglaterra".

La palabra Iglesia (ecclesia) se utilizó en su primer sentido para expresar la entera congregación de la Cristiandad Católica unida en una Fe, obedeciendo a una jerarquía en comunión consigo misma. Este es el sentido de Mateo, 16,18; 18,17; Efesios 5,25-27 y otros.

Pero, por otra parte, siempre en toda la formación pastoral que he tenido en mi vida se me ha recalcado con palabras simples: “que la iglesia es la comunidad de los creyentes”. Estoy segura si se hiciese una consulta a la iglesia católica, es decir a la comunidad de los creyentes católicos sobre la participación de la mujer en puestos de responsabilidad (coordinadoras de la pastoral, ministras de comunión, equipos de liturgia, equipos de solidaridad, catequistas sacramentales, etc. en la iglesia, respondería que la participación de la mujer es mayoritaria y es de mucho valor, pues en algunos lugares alejados de las grandes urbes es la gran participación.

Entonces, ¿por qué la Institución es decir la Empresa católica de acuerdo a sus dictámenes nos está dejando cada día más afuera haciéndonos ver como si nosotras fuéramos culpables de ser mujer? Mi corazón siente el amor al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y también mi corazón reconoce a María, como la madre de nuestra iglesia y esto lo he tratado de proclamar a los cuatro vientos en el servicio de amor a Dios a través de mis hermanos, pero soy mujer… es una lástima que no pueda ser reconocida como una servidora de la iglesia. Qué lástima… no soy hombre. Esto duele.

En los tiempos de Jesús la mujer no era parte integrante de la sociedad. Ella tan sólo era la que le daba los hijos al marido. Por eso, la única garantía de la mujer ante la sociedad era su marido.

¿Hoy es así? ¿Cuál es la participación de la mujer en el ámbito familiar, profesional y social? Hay mujeres en todos los puestos de trabajo, hasta presidentas de la república como es en el caso de Chile y Argentina; en la vida familiar hay muchísimas mujeres que son jefas de hogar; en el área social grandes mujeres impulsoras de grandes obras de ayuda a la comunidad e incluso algunas llegan a ser santas…

Una vez esto lo compartí con un sacerdote y él me contestó lacónicamente: Cámbiate de iglesia, el rol de la mujer en la iglesia católica es otro. Tú no tienes el perfil de católica. Yo me pregunto: ¿Qué diría de esto santa Teresa de Calcuta, santa Teresa de Jesús, santa Catalina de Siena, por nombrar a algunas?

Me botan, esta vez con un lenguaje duro –como un desgarro- en la orilla del camino… esperando que pase un samaritano verdadero… Jesús ¿dónde estás? no te veo entre tanta orden y reglamento. Por otro lado, tengo muy claro no será de la Institución de la Iglesia Católica quien me recoja, me aliente y me dé ánimos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

“Soy, mujer, Señor,
y con mis sentimientos,
mi fragilidad y
mi fortaleza de útero materno
puedo decirte de corazón
que te amo infinitamente.
Tú que nos vistes pasar
y nos esperaste sentado en un pozo.
Tú que nos defendiste de un apedreamiento.
Tú que sentiste cuando te tocamos el manto.
Tú, hijo de mujer,
madre nuestra,
derrama tu Espíritu Santo,
muéstranos -ahora- a la sociedad eclesia.
Podemos servir mucho en el reino,
Tú sabes que así es, pero no escondidas, en las sombras,
o aún más tapadas detrás de un hombre.
Es difícil que se nos muestre,
pero seguiremos… aunque hoy nos apedreen con reglamentos.
En tu nombre hacia el Padre Dios, amén.


rechazo

rechazo

RETORNO DE INMIGRANTES
21rs, la revista cristiana de hoy, critica la directiva europea en su número de julio
Mª ÁNGELES LÓPEZ ROMERO, redactora jefe de 21rs
MADRID.

ECLESALIA, 10/07/08.- La revista 21rs dedica sus páginas centrales a analizar las consecuencias que la llamada "directiva de la vergüenza" tendrá para los inmigrantes. La edición de julio recoge también entrevistas a Concha Pinós, directora de Birmania por la Paz, que narra en primera persona la tragedia en Myanmar, y al director de la FAO en España, Germán Rojas, quien analiza la crisis alimentaria.

El editorial de la revista 21rs es determinante al rechazar la directiva de retorno de inmigrantes que ha aprobado recientemente el Parlamento Europeo por considerar que "convierte a las personas procedentes de otros países que no cuenten con documentación en regla, en ciudadanos de segunda, con menos derechos que los que hemos tenido la suerte de nacer en la cubierta del transatlántico de la Unión Europea".

Para la revista cristiana de hoy, lo más grave de esta iniciativa legislativa es que "ha decidido tratarlos a todos, incluidos los niños, como delincuentes. Se les podrá detener con una simple orden administrativa, y no judicial. Podrán ser recluidos hasta 18 meses en campos de internamiento. O expulsar a menores sin tener garantías de que volverán con sus familias. Una vez fuera, no podrán regresar en cinco años". Además, se pregunta "¿Cómo explicar con la moral en la mano, en la cuna de la cultura cristiana, que un hombre no es igual a otro hombre? ¿Que una frontera o un papel distinguen a uno de otros y le otorgan o retiran derechos elementales?".

En el texto se insiste, aunque con frecuencia lo olvidemos, en que "el inmigrante es una persona con nombre y apellidos, con historia, a veces trágica, con familia y amigos. Con aspiraciones y vocación. Que viene a buscarse la vida como lo haríamos cualquiera en su situación".

Finalmente, el editorial de 21rs destaca la protesta que han hecho las organizaciones sociales ante la "directiva de la vergüenza" pidiendo a la ciudadanía que no permanezca impasible ante este atropello de los derechos humanos y recordando que "ésos a los que estamos condenando a ser ciudadanos de segunda están hechos de nuestra misma materia y sueños".

El número de julio de la revista 21rs incluye además una entrevista con Concha Pinós, directora de Birmania por la Paz, que narra en primera persona la tragedia en Myanmar tras el paso del ciclón Nargis, que dejó cientos de miles de desaparecidos y dos millones y medio de damnificados. "Haremos lo posible por llevar a la dictadura birmana ante un tribunal internacional", declara la directora de la ONG, quien asegura haber visto "solo muerte por todas partes".

Otra entrevista al director de la FAO en España, Germán Rojas, permite conocer un poco mejor las causas y consecuencias de la crisis alimentaria. Según Rojas, "cada vez hay menos gente que se dedica a producir alimentos". Además, añade que "el presupuesto anual de la FAO equivale a lo que se gasta en 18 horas de guerra en Irak". (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: redaccion@21rs.es

salió

salió

15 Tiempo Ordinario (A) Mateo 13, 1 – 23
TENER OÍDOS Y NO OÍR
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/07/08.- Las parábolas de Jesús han cautivado siempre a sus seguidores. Los evangelios han conservado cerca de cuarenta. Seguramente, las que Jesús repitió más veces o las que con más fuerza se grabaron en el corazón y el recuerdo de sus discípulos. ¿Cómo leer estas parábolas? ¿Cómo captar su mensaje?

Mateo nos recuerda antes que nada que las parábolas han sido «sembradas» en el mundo por Jesús. «Salió Jesús de su casa» a enseñar su mensaje a la gente, y su primera parábola comienza precisamente así: «Salió el sembrador a sembrar». El sembrador es Jesús. Sus parábolas son una llamada a entender y vivir la vida tal como la entendía y vivía él. Si no sintonizamos con Jesús, difícilmente entenderemos sus parábolas.

Lo que Jesús siembra es «la palabra del Reino». Así dice Mateo. Cada parábola es una invitación a pasar de un mundo viejo, convencional y poco humano a un «país nuevo», lleno de vida, tal como lo quiere Dios para sus hijos e hijas. Jesús lo llamaba «reino de Dios». Si no seguimos a Jesús trabajando por un mundo más humano, ¿cómo vamos a entender sus parábolas?

Jesús siembra su mensaje «en el corazón», es decir, en el interior de las personas. Ahí se produce la verdadera conversión. No basta predicar las parábolas. Si el «corazón» de la Iglesia y de los cristianos no se abre a Jesús, nunca captaremos su fuerza transformadora.

Jesús no discrimina a nadie. Lo que ocurre es que a los que son «discípulos» y caminan tras sus pasos Dios les da a «conocer los secretos del Reino». A los demás no. Los discípulos tienen la clave para captar las parábolas; su conocimiento del proyecto de Dios será cada vez más profundo. Pero los que no dan el paso, y viven sin hacer la opción por Jesús no entienden su mensaje, y lo poco que escuchan lo terminan perdiendo.

Nuestro problema es terminar viviendo con el «corazón embotado». Entonces sucede algo inevitable. Tenemos «oídos», pero no escuchamos ningún mensaje. Tenemos «ojos», pero no miramos a Jesús. Nuestro corazón no entiende nada. ¿Cómo se siembra el evangelio en nuestras comunidades cristianas? ¿Cómo despertamos entre nosotros la acogida al Sembrador? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ridículo

ridículo

DEBERÍA SER DESAUTORIZADA POR ROMA
MARTA RÍOS

ECLESALIA, 08/07/08.- Hace ya bastantes años que cursé los estudios de teología especializándome en Cristología bíblica. Mi amor a Jesús me ha llevado a seguir de cerca las publicaciones más importantes que han salido estos años en torno a Jesús. Por eso leí, desde el primer momento con interés, el libro de Pagola, escrito con rigor admirable, lenguaje sencillo y fe conmovedora en Jesucristo. Creo que es el libro que más me ha ayudado a creer y amar al Hijo de Dios encarnado en la humanidad concreta de este profeta de Galilea.

Leo ahora con inmensa pena la nota de la CEE. No salgo de mi asombro, ni puedo reprimir mi pena e indignación. La nota no es digna de una Comisión Episcopal, y significa un enorme desprestigio para la CEE. Solo voy a señalar dos aspectos que la descalifican de raíz: su ignorancia y su manipulación.

a) Los autores de la nota ignoran los principios más elementales de la exégesis; desconocen los criterios y orientaciones que la Pontificia Comisión Bíblica (PCB) propuso ya en 1993 a los exegetas católicos para el estudio histórico-crítico de la Biblia; se ve que no han leído las principales obras de investigación católica sobre Jesús; su nota está inspirada por un fundamentalismo que yo creía ya superado en la Iglesia.

b) Más que la ignorancia me ha indignado la manipulación que hacen del libro de Pagola. Lo acusan del uso arbitrario de los libros canónicos y apócrifos, en contra de lo que Pagola dice en su escrupulosa valoración de las fuentes (pgs. 481-487). También le acusan de hacer “un análisis propio de la lucha de clases” en contra de la exposición sociológica que Pagola hace en sus dos primeros capítulos (¿creen de verdad los obispos que Pagola es marxista?) Sin duda la mayor manipulación de la nota consiste en leer un libro de investigación histórica sobre Jesús como si fuera un tratado de cristología, para poder atribuirle así injustamente “deficiencias doctrinales”.

Creo sinceramente que la nota debería ser desautorizada por Roma, en cualquier caso será difícil evitar que los teólogos europeos la descalifiquen severamente y que nuestros miembros de la Comisión de la Doctrina de la Fe queden en ridículo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

titulada

titulada

PRIMERA PROMOCIÓN TITULADA EN TEOLOGÍA FEMINISTA
Desde España y por la Escuela Efeta
COMITÉ DE GESTIÓN DE EFETA

ECLESALIA, 03/07/08.- Cuando las cosas permanecen, cuando el entusiasmo crece y se va contagiando cierta confianza no cabe duda de que aquello tiene sentido. Siempre me impresionó el sabio consejo de Gamaliel en el libro de los Hechos cuando, en la discusión sobre el futuro del grupo cristiano, da tiempo al tiempo para discernir si aquel acontecimiento es cosa de la Ruah Divina.

Amigas lectoras y lectores, estáis asistiendo a un hecho hasta ahora nuevo en nuestro país y en otros países de Europa: la Escuela Feminista de Teología. Ya sé que en infinidad de lugares se han dado conferencias, seminarios o cursillos sobre este tema. Pero lo que tienes ante tu presencia son los primeros estudios sistemáticos de Teología Feminista, que organizados en dos ciclos o cursos terminan preparando a un alumnado para un título, para entendernos, asimilado a máster.

De ámbito estatal y de extensión a cualquier país de lengua hispana, hasta ahora, tuvo su nacimiento en Andalucía, más como lugar simbólico, y por ello sus siglas son EFETA (Escuela Feminista de Teología de Andalucía). Detrás se mueven una veintena de teólogas españolas en su mayoría, que componen el llamado Comité Científico. Todo el movimiento de acciones administrativas, de extensión y recursos está a cargo del Comité de Gestión.

En este mes de junio celebramos en Sevilla el encuentro de todo el equipo de EFETA, evaluando y programando el próximo curso. Se va a iniciar el tercer año de vida y nos satisface ver que EFETA ya camina con soltura y que ya tiene su palabra en el panorama de la teología y en la cultura no sexista. Con la lectura de una memoria final acaba una primera promoción con estudios de especialidad en Teología Feminista Básica. El alumnado, en su mayoría mujeres, que se matriculó en este curso 2007–2008 pasa de las sesenta personas, que, venidas de diferentes estudios universitarios, optaron por iniciarse en esta teología.

Desde hace dos años, la legalización y la puesta en marcha de actividades académicas en un área de conocimiento especialmente decisivo en la igualdad de las mujeres, que es la religión, ha sido una satisfacción para muchas personas.

Hay una historia de las religiones, sobre todo de las tres grandes religiones monoteístas, con el denominador común de cultura patriarcal, que estructura organizativa e ideológicamente todo el movimiento y práctica religiosa de la sociedad.

Actualmente, la cultura de la secularidad está interiorizándose y ocupando con celeridad los espacios humanos, y, también, la religiosidad es un fenómeno que aparece en las sociedades avanzadas con una orientación más personalista y de dimensión espiritual.

¿Cuál es la privilegiada oportunidad de la EFETA?

En el momento actual la infraestructura de facultades universitarias y de doctorados al servicio de la enseñanza de la Teología está en manos de la jerarquía. Esto y las elecciones de varones para la jerarquía genera un movimiento sinfín de mantenimiento del sesgo patriarcal en la religión y, sin duda, tiene fuertes influencias en la cultura de nuestro ambiente. Y en este colectivo de autoridad jerárquica no sólo no hay mujeres, sino que por un fixista razonamiento teológico les está vetado explícita y repetidamente.

Es, pues, urgente e imprescindible ir a la raíz del problema. Las mujeres han de empoderarse con el estudio académico de la teología, como único medio para hablar desde el paradigma teológico en sororidad e igualdad creyente. En EFETA se fomenta una mirada de la iglesia como pueblo creyente, que recupera la reflexión de las mujeres. Esta teología hace que en los criterios epistemológicos o criterios de verdad se visibilice también el resultado de la experiencia, de la vivencia y de la participación de las mujeres.

Desde este análisis se comprende el nacimiento de EFETA.

EFETA, utilizando los modernos medios de comunicación ha creado una plataforma suficiente para mantener una enseñanza a distancia, alternando con la presencial, con el uso de la informática y la videoconferencia.

Desde el mes de mayo hasta final de junio se ha abierto el plazo de preinscripción a la Escuela, cuyo plazo de matriculación efectiva se inicia en septiembre. Todo lo relacionado con los impresos y normas de matriculación se encuentra en nuestra página www.efeta.org teniendo la oportunidad de informarse con detalle. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: gestion@efeta.org


sus cosas

sus cosas

14 Tiempo Ordinario (A) Mateo 11, 25 – 30
TRES LLAMADAS DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 02/07/08.- Un día Jesús sorprendió a todos dando gracias a Dios por su éxito con la gente sencilla de Galilea y por su fracaso entre los maestros de la ley, escribas y sacerdotes. «Te doy gracias, Padre… porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla». A Jesús se le ve contento. «Sí, Padre, así te ha parecido mejor». Esa es la manera que tiene Dios de revelar sus «cosas».

La gente sencilla e ignorante, los que no tienen acceso a grandes conocimientos, los que no cuentan en la religión del templo, se están abriendo a Dios con corazón limpio. Están dispuestos a dejarse enseñar por Jesús. El Padre les está revelando su amor a través de él. Entienden a Jesús como nadie.

Sin embargo, los «sabios y entendidos» no entienden nada. Tienen su propia visión docta de Dios y de la religión. Creen saberlo todo. No aprenden nada nuevo de Jesús. Su visión cerrada y su corazón endurecido les impiden abrirse a la revelación del Padre a través de su Hijo.

Jesús termina su oración, pero sigue pensando en la «gente sencilla». Viven oprimidos por los poderosos de Séforis y Tiberíades, y no encuentran alivio en la religión del templo. Su vida es dura, y la doctrina que le ofrecen los «entendidos» la hacen todavía más dura y difícil. Jesús les hace tres llamadas.

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados». Es la primera llamada. Está dirigida a todos los que sienten la religión como un peso, los que viven agobiados por doctrinas que les impiden captar la alegría de la salvación. Si se encuentran vitalmente con Jesús, experimentarán un alivio inmediato: «Yo os aliviaré».

«Cargad con mi yugo… porque es llevadero y mi carga ligera». Es la segunda llamada. Hay que cambiar de yugo. Abandonar el de los «sabios y entendidos» pues no es llevadero, y cargar con el de Jesús, que hace la vida más llevadera. No porque Jesús exige menos. Exige más, pero de otra manera. Exige lo esencial: el amor que libera de lo que hace daño a las personas.

«Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». Es la tercera llamada. Hay que aprender a cumplir la ley y vivir la religión con su espíritu. Jesús no «complica» la vida, la hace más simple y humilde. No oprime, libera para vivir de manera más digna y humana. Es un «descanso» encontrarse con él. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

buena salud

buena salud

AUTORIDAD Y OBEDIENCIA
Para comunidades fraternas donde se escuche y se dialogue
SANTIAGO RIESCO
ROMA (ITALIA).

ECLESALIA, 30/06/08.- El agustino recoleto Eusebio Hernández lleva 33 años trabajando en la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA). Ha sido el iniciador y guía en la elaboración del documento “El servicio de la autoridad y de la obediencia” que ha sido presentado en Roma el 28 de mayo ante la asamblea conjunta de la Unión de Superiores Generales (USG) y la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG). El religioso ha concedido una entrevista al portal oficial de la Orden www.agustinosrecoletos.com en la que habla del nuevo documento eclesial.

El experto jurista navarro explica el origen del documento y da razones sólidas sobre la necesidad de un texto religioso y legal que abordase la cuestión de la obediencia y la autoridad en la vida religiosa: “Todo cristiano, toda persona, busca de alguna manera la verdad, la felicidad, la voluntad de Dios”.

Entre los temas más destacados del documento, el padre Hernández señala las mediaciones humanas, el discernimiento comunitario, la objeción de conciencia y las obediencias difíciles, pero subraya la necesidad de “considerar el voto de obediencia en perspectiva contracultural, como reacción al individualismo y a la autonomía anárquica o libertaria absoluta”. Eusebio, gran conocedor de las órdenes e institutos religiosos, asegura que “la buena salud de la vida religiosa depende, en gran parte, de la buena salud de la obediencia y de la autoridad”

A lo largo y ancho de todo el documento la comunidad ocupa un lugar fundamental. “Hoy día no se puede hablar de autoridad y obediencia sin hacer referencia a la comunidad”, explica Eusebio. Para este agustino recoleto “el documento alienta a construir comunidades fraternas, donde se escuche, se dialogue, se cree confianza, aprecio, corresponsabilidad entre los hermanos, donde todos contribuyan a las decisiones finales, donde se compagine el bien del individuo con el servicio a la obra. En este proceso será muy importante el discernimiento comunitario para descubrir juntos la voluntad de Dios”.

El oficial de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica Piensa que “con estas disposiciones humanas y religiosas se podrán superar algunas de las situaciones que la vida religiosa debe afrontar en este providencial momento histórico que tenemos la gracia de vivir”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: info@ohcomunicacion.com


nos movemos

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PLURALISMO EN LA IGLESIA DE MADRID
Reflexión del Foro “Curas de Madrid”
FORO “CURAS DE MADRID”, 21/07/08
MADRID.

ECLESALIA, 26/07/08.- “Hablad y actuad como quienes van a ser juzgados por una ley de hombres libres” (Sant. 2 / 12).

Presentación

1.- Como curas de Madrid nos sentimos corresponsables con todo el pueblo de Dios y sus obispos en la evangelización de nuestros barrios. Esa responsabilidad es la que nos motiva para exponer nuestras opiniones. No queremos limitarnos a permanecer como meros “peones ejecutivos” de lo que se nos dice, sino aportar nuestro punto de vista formado desde la tarea pastoral.

2.- No se trata de sustituir a la jerarquía, pero sí de ofrecer nuestra perspectiva: cómo vemos las cosas desde los lugares socio-culturales y eclesiales en que nos movemos, con la intención de iniciar un diálogo entre los distintos sectores y sensibilidades que coexisten al interior de la Iglesia.

3.- Estas reflexiones las agrupamos bajo el título: “Pluralismo en la Iglesia de Madrid”. Creemos que es un problema a tener en cuenta en nuestras diócesis madrileñas. De hecho se toleran voces distintas, la existencia del Foro “Curas de Madrid” es una muestra, pero se promueve una uniformidad, a nuestro juicio, empobrecedora y no pocas veces preocupante. Ha sido, en buena medida, la razón de ser de este Foro.

A.- FUNDAMENTACIÓN

4.- Nos parece que el pluralismo actualmente existente en todos los campos del saber humano no sólo es un dato de la realidad sino que es también una riqueza irrenunciable, siempre preferible a la falsa unidad que genera aquel pensamiento que pretende imponer su particularidad como universal. La filosofía actual insiste en que el sujeto que conoce interviene en el proceso del conocimiento y que, en consecuencia, la comprensión de la realidad pasa necesariamente por la interpretación. El pensamiento único no parece ya posible ni deseable, ni en la Iglesia ni en la sociedad civil.

5.- Postular el pluralismo legítimo de interpretaciones de la fe cristiana y de la práctica pastoral no conduce a la "dictadura del relativismo", es decir a sostener la incapacidad de acceder a la verdad o a la imposibilidad de presentar valoraciones morales válidas. Supone, eso sí, superar toda forma de fundamentalismo excluyente, vinculado a la pretensión de "poseer" la totalidad de la verdad. Implica además, desde la apertura al Espíritu del Resucitado, la necesidad apremiante del diálogo enriquecedor, que es lo que demandamos en nuestra Iglesia (G.S. 92).

6.- El Nuevo Testamento nos muestra una Iglesia plural. Porque plurales son las situaciones, grupos humanos, culturas... con las que la Palabra se va encontrando y en las que tiene que ir “tomando cuerpo socio-cultural”, para poder hacerse presente sin otras dependencias que lo fundamental de su mensaje

Una Iglesia plural, que afronta diversidad de conflictos según relata el libro de los Hechos de los Apóstoles: conflicto de las primeras comunidades con los saduceos, con las sinagogas de la diáspora, el paganismo, la aparición de la secta Camino en el seno del judaísmo, el conflicto entre los autóctonos de habla aramea y los inmigrados procedentes de la diáspora, las imposiciones legalistas de los partidarios de la circuncisión, etc.

7.- Un especialista como Josep Rius-Camps escribe: “La existencia de conflictos en el seno de Iglesia no es de ahora. Siempre, desde sus inicios, los ha habido, por ser humanos quienes la componen; en realidad son signo de vitalidad y pluralismo. Para los fariseos, por ejemplo, los publicanos eran recaudadores y descreídos; para los judeo-creyentes, eran impuros. Para Pablo, los paganos eran ciudadanos de segunda clase respecto a los judíos. Para Jesús y el Espíritu Santo eran personas humanas. Los conflictos no se resuelven a base de estrategias o imposiciones, por muy santas que aparezcan o se revistan de seda. El único que puede conducir a la unidad es el Espíritu de Jesús”. (Revista “Éxodo”, “Conflictos en la Iglesia primitiva”, nº 19, 1993, p. 33).

8.- La acción del Espíritu es universal y se manifiesta de maneras muy diversas. La unidad básica en la fe, en un mismo Espíritu, no elimina la diversidad; al contrario, la presupone, para que todos los distintos puedan sentirse en la Comunidad como en su propia casa. En la Comunidad cristiana, por tanto, comunión y pluralismo se complementan recíprocamente. El Espíritu que suscita y anima los diversos carismas y responsabilidades es el mismo que nos conduce hacia la unidad ( Gal. 2 / 9-10; I Cor. 12 / 4-11).

9.- Esa unidad en la diversidad capacita a la Iglesia para ser vínculo de unión universal: “La Iglesia, para congregar a todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura que sean bajo un mismo Espíritu, se convierte en el signo de la fraternidad, que permite y consolida la sinceridad del diálogo. Pero eso exige, en primer lugar, que en la misma Iglesia promovamos la estima mutua, el respeto y la concordia, reconocidas todas las legítimas diversidades, para instituir un diálogo, cada vez más fructuoso, entre todos los que constituyen el único pueblo de Dios. Haya en lo necesario unidad, en lo dudo libertad, y caridad en todo” (G.S. 92).

10.- Una excesiva pretensión de uniformidad significa, en consecuencia, infidelidad al Espíritu y daño grave para la Iglesia, para su presencia real en los distintos grupos humanos y mundos culturales con los que se va encontrando. Entendemos que la comunión cristiana presupone necesariamente el pluralismo. De otra manera se dará uniformidad, sometimiento, pero no verdadera comunión. No somos otra cosa que “administradores de la múltiple gracia de Dios” (I P. 4 / 10).

11.- Creemos, en consecuencia, que la función del obispo es servir a esta comunidad diocesana una y plural, para valorar y promocionar los distintos carismas y sensibilidades en que el Espíritu se hace presente. Por supuesto, también para discernirlos, pero en diálogo abierto y respetuoso con todos, desde la fidelidad al Evangelio y la Tradición.

12.- El obispo y el presbítero que son también discípulos del Señor, hermanos entre los hermanos, han de ser promotores de la dignidad de los seglares desde su justa libertad y competencia en la ciudad terrestre, “tratarán de conocer con ellos las señales de los tiempos, examinarán juntos los espíritus para ver si son de Dios y cuidarán de descubrir los multiformes carismas de los seglares, desde los más modestos hasta los más altos, los reconocerán con gozo, los fomentarán con diligencia y tratarán de armonizar las diversas mentalidades, de tal modo que nadie se sienta extraño en la comunidad” (P.O. 9).

13.- Consecuentemente, obispos y presbíteros debemos servir en sus respectivos campos a la comunidad diocesana una y plural, para valorar y promocionar los distintos carismas y sensibilidades en que el Espíritu se hace presente. Creemos, por tanto, que el obispo no ha de conformar la comunidad diocesana a su imagen y semejanza, configurándola exclusivamente según sus propios orígenes y tradiciones socio-culturales, según su particular pertenencia ideológica.

14.- Obispos y presbíteros no crean la norma esencial del seguimiento de Jesús, la reciben como todos los demás, y en comunidad buscamos, en cada tiempo, su interpretación y aplicación. Todos debemos ser formados para conocer cada vez mejor la enseñanza y praxis de Jesús, en su origen y contexto histórico y en una sociedad como la nuestra. Jesús es el modelo, camino y meta de la norma evangélica: “Sed compasivos como vuestro Padre celestial es compasivo”.

B.- LA IGLESIA DE MADRID

Teniendo en cuenta estos presupuestos, pasamos a exponer nuestra opinión sobre algunas de las situaciones de nuestra Iglesia local.

Pluralismo en la sociedad:

15.- Que la sociedad española ha cambiado radicalmente en los últimos treinta años no lo duda nadie. El caso español es, incluso, un modelo que se estudia en las ciencias sociales, para analizar la rápida transformación de una sociedad en lo económico, político y lo sociocultural.

Nuestra sociedad madrileña de hoy está irremediable y afortunadamente marcada por la pluralidad: socio-política, cultural, moral, religiosa... Es fruto de la democracia y la libertad y, en los últimos años, de la llegada entre nosotros de manera significativa de personas procedentes de prácticamente todos los países del planeta. Y ello lo consideramos una riqueza y una oportunidad nueva para la evangelización, con tal que los cristianos sepamos situarnos también de manera nueva.

16.- Que la Iglesia se sitúe en una sociedad laica, secular, plural y diversa en filosofías y concepciones religiosas, implica reconocer de hecho que el Estado es aconfesional. Por tanto, la Iglesia es una institución más que tiene su incidencia pública, su oferta que hacer gratuitamente, pero no ha de imponer su propia ética o concepción de la vida como la única forma de vida válida para todo el cuerpo social. El Estado ha de legislar teniendo en cuenta la pluralidad y diversidad de formas de vida y concepciones éticas que se dan en nuestra sociedad.

17.- En cuanto a la organización de la convivencia social: Creemos que la jerarquía eclesiástica ha de abrirse al cambio desde el diálogo. Sin caer en una postura cerrada y apologética sobre derechos y privilegios que, antes o después, tienen que ser replanteados porque lo pide un amplio sector de la opinión pública. Una actitud de apertura y de búsqueda de nuevos acuerdos la favorecería a corto y largo plazo. Hay que asumir la sensibilidad de los no católicos, de los que no pertenecen a ninguna religión y de un número creciente de católicos disconformes, que abogan por replantear la postura de la Iglesia en una sociedad secularizada y un Estado laico.

18.- Diálogo y Celebraciones interreligiosos: El Concilio Vaticano II, en su Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas nos advierte : “La Iglesia, en su tarea de promover la unidad y la caridad entre los hombres y los pueblos, considera ante todo aquello que es común y conduce a la mutua solidaridad... Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, mediante el diálogo y la colaboración con los adeptos de otras religiones...” (“Nostra,Aetate”. 1-2).

Por su parte, el “Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española 2006-2010” en relación con el diálogo interreligioso con los no cristianos, nos invita a entablar tres tipos de diálogo: “Diálogo de la vida, de la acción, de la experiencia religiosa” (nº 37).

18.- En los últimos años ha habido no pocas ocasiones en la vida social para haber realizado alguna iniciativa en este sentido: debates sobre cuestiones que nos afectan a todos, celebraciones interreligiosas ante acontecimientos y situaciones que hemos vivido-sufrido todos y no se ha hecho. Incluso se han censurado iniciativas en este sentido. Creemos que se trata de una falta de convicción o sensibilidad para estar presentes de manera significativa en una sociedad plural, desoyendo las orientaciones del Concilio.

20.- Diálogo intercultural: El mismo cardenal Ratzinger ha mantenido públicamente interesantes debates con conocidos representantes de la cultura no religiosa como Habermas y otros. ¿Para cuándo, entre nosotros, debates abiertos con aquellos que no piensan como nosotros o no creen lo que nosotros creemos?. Aquí no encontramos otra cosa que lamentos “porque nos persiguen”, porque “no nos quieren”... En el campo de la bioética, por ejemplo, necesitamos hoy encontrarnos creyentes y no creyentes en una moral de mínimos o de consenso sin tener que renunciar nadie a sus máximos o diversidad de códigos morales.

Pluralismo en la Iglesia:

21.- Consideramos que, para afrontar estas nuevas situaciones, ciertamente complejas, se precisan todas las manos, todas las inteligencias y todas las mentalidades. Puesto que la situación plantea problemas nuevos habrá que atreverse a experimentar (con el riesgo de equivocarse) y a debatir en libertad comunitariamente. Son los caminos por los que la Iglesia ha ido encontrando salidas desde sus primeros momentos (Hech. 10; 11; 15)

22.- Vemos a nuestra Iglesia demasiado homogeneizada por una jerarquía y unos movimientos conservadores que pretenden imponer una única postura del cristiano en relación con el mundo. Sin embargo, hay diversas escuelas y teologías que dan respuestas diversas o matizadas sobre el matrimonio, comienzo y final de la vida... así como sobre la diversidad de posturas en relación con la presencia de la Iglesia en la sociedad civil, desde cristianos de presencia a cristianos de mediación, pasando por fórmulas intermedias no excluyentes, pero no únicas ni impositivas.

23.- El compromiso político de los católicos: Estos cambios en la sociedad española han comportado un pluralismo político. Ahora bien, en política la diversidad no pasa por “católicos/no católicos”, sino por los distintos modelos de organizar la convivencia ciudadana y los católicos pueden estar presentes en todos estos modelos. Una misma fe puede dar lugar a compromisos socio-políticos diversos, con tal que estén al servicio del bien común, particularmente de los más pobres del cuerpo social, y se utilicen métodos democráticos.

24.- Lo dice el Concilio: “El orden social y su progreso deben redundar en bien de las personas, ya que el orden de las cosas debe subordinarse al orden de las personas y no al contrario... Debe fundarse en la verdad y edificarse sobre la justicia y la libertad” (G. S. 26).

“Como en virtud de su misión y naturaleza la Iglesia no está encadenada a ninguna forma particular de cultura humana o sistema político, económico o social, puede ser por esta universalidad peculiar el lazo que estreche íntimamente a las diversas comunidades, puede ser signo y defensora de la trascendencia de la persona humana” (G. S. 42).

“Muchas veces la visión cristiana de las cosas les inclinará a una determinada solución. Sin embargo otros fieles, con no menos sinceridad, juzgarán del mismo asunto de modo diferente... Conviene que recuerden que a nadie le es lícito arrogarse en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia” (G. S. 43).

25.- Sin embargo creemos que, de hecho, esta pluralidad no es reconocida ni bien vista en nuestra iglesia local. Lamentablemente todavía quedan reductos del nacional-catolicismo por el que parte de la jerarquía y sus medios de comunicación se presentan socialmente identificados con ciertos valores de partidos políticos de derechas en relación, por ejemplo, con la comprensión del matrimonio, familia, educación... No tienen en cuenta que la Iglesia no es un partido político que apoya e identifica su misión evangelizadora con los valores que preconizan esos partidos para adoctrinar a sus votantes.

26.- Faltan plataformas donde se pueda debatir abiertamente, con la libertad de los hijos de Dios, sobre tantos problemas que nos vemos obligados a afrontar en la reflexión teológica, en la práctica pastoral. Necesitamos espacios donde podamos oír y contrastar las diversas posturas que de hecho se dan en nuestra Iglesia. Necesitamos perder el miedo a experimentar, a equivocarse y corregir para ir encontrando caminos nuevos.

Medios de Comunicación de la Iglesia:

27.- Lamentamos una vez más -nos tememos que inútilmente- que los Medios de Comunicación del Arzobispado y de la Iglesia española en general no tienen en cuenta este pluralismo de la comunidad eclesial. Es evidente su alineamiento político exclusivo, en estos últimos tiempos, no sólo a favor del Partido Popular, como ya venía haciendo, sino que ha optado públicamente, en la lucha al interior del Partido, por los intereses y estrategias de una de sus facciones.

28.- Desde la sensibilidad de las comunidades cristianas, de las que somos responsables, y desde nuestra propia opinión, no podemos aceptar que esas posturas partidarias monopolicen la imagen de “católicos en la vida pública”. Tenemos el sentimiento de que pretenden acaparar, privatizar y recluir la imagen de la Iglesia Católica en un sector y excluir, en la práctica, de la comunión eclesial al que no se identifica con una determinada postura socio-política demasiado reducida.

29.- No pocos sectores de la Iglesia nos sentimos sencillamente excluidos. No tenemos ninguna posibilidad de hacer oír nuestra voz y nuestros planteamientos. Todo sucede como si, de hecho, se nos considerara “heterodoxos”. Se nos valora, al menos verbalmente, nuestro trabajo, pero prefieren que nos mantengamos callados. Son otros, y sólo ellos, los que elaboran y publicitan su propia imagen pública de la Iglesia madrileña.

30.- Un ejemplo: Se quitó a la CONFER el programa que dirigía sobre la vida religiosa en la COPE. Argumentaron que se trataba de reorganizar la información religiosa y que de la vida religiosa se seguiría evidentemente hablando. El "matiz" está en que se sigue hablando de la vida religiosa, pero no son los religiosos los que determinan lo que hay que decir. La CONFER (su presidente al menos) expresó su malestar con fuerza, pero no se le ha tenido en cuenta.

Sínodo diocesano:

31.- Con el paso del tiempo, cada vez estamos más convencidos de que el Sínodo madrileño recientemente celebrado ha constituido una oportunidad perdida. De hecho las conclusiones oficiales no recogieron las aportaciones de tantas personas y grupos que con esfuerzo y entusiasmo discutieron, elaboraron y presentaron.

32.- A nuestro juicio no se tuvieron en cuenta en el análisis inicial de la realidad muchos de los rasgos que caracterizan la mentalidad de la gente de nuestros barrios, la problemática socio-cultural y religiosa que están viviendo. Por lo que los temas abordados, la forma de hacerlo y las conclusiones operativas, en muchos casos, no se corresponden con la realidad y la problemática que estamos viviendo en el día a día.

33.- Ya en su desarrollo se fue acentuando el centralismo y el control que se manifiestan de manera clara en su sección normativa. Los aportes de los grupos se recogieron de forma muy precaria y, aún así, estos aportes fueron sufriendo sucesivos recortes. Sería interesante analizar cómo fueron evolucionando y “domesticándose” las propuestas en el paso de lo expuesto en la asamblea sinodal al texto definitivo de las "Constituciones sinodales y Decreto general".

34.- En consecuencia, este Decreto General emplea comúnmente un lenguaje de ordeno y mando, de excesivo control y centralismo, reiterándose la autoridad del obispo y de los párrocos, en términos incluso contrarios a lo aprobado por la Asamblea.

A continuación presentamos algunos ejemplos:

Art. 41: Todas las instituciones eclesiales que organicen actividades de formación en la fe, deberán informar al obispo diocesano de las actividades que pretenden realizar antes de su publicación y desarrollo. (Ver también art. 42, §3 y art. 44).

Art. 45: Todas las parroquias e instituciones que imparten catequesis de iniciación cristiana en la diócesis de Madrid deben utilizar los textos diocesanos para la catequesis y para la formación de los catequistas. (Cf art. 57 §2). Parece claro que unos textos ofrecidos en una diócesis grande como Madrid no serán lo más adecuados en todos los ambientes: “La adaptación de la palabra revelada debe seguir siendo la norma de toda evangelización; pues así se hace posible en toda nación expresar el mensaje de Cristo a su modo” (G.S. 44).

Art. 48: Es necesario el permiso del vicario de zona, previo dictamen de la delegación diocesana de catequesis, para hacer funcionar una escuela de catequistas.

Art. 74: Las declaraciones públicas de las asociaciones y movimientos apostólicos en el ámbito de la caridad y de la denuncia de las situaciones injustas han de realizarse de acuerdo con el obispo diocesano, según las normas canónicas vigentes, por lo que le informarán previamente.

Art. 76: Los clérigos y miembros de institutos religiosos que participen en los medios de comunicación social para tratar cuestiones referentes a la doctrina católica a las costumbres... habrán de obtener licencia del ordinario del lugar, previo informe de la Oficina de Información del Arzobispado.

35.- No rechazamos la autoridad en la Iglesia pero, desde nuestra propia experiencia como responsables de comunidades cristianas, sabemos que la autoridad no se puede ejercer simplemente dando órdenes y pretendiendo controlarlo todo. Es más importante, más educativo y contribuye más a la comunión eclesial que la autoridad tenga la capacidad de implicar y conseguir la participación de todos en las tareas comunes, respetando los diferentes carismas y aportaciones. Y, en una época como la nuestra de cambios profundos y mentalidad democrática, este modo respetuoso de ejercer la autoridad lo consideramos insoslayable.

Centros de reflexión y estudio teológicos:

36.- Constatamos con preocupación cómo, en nuestra Iglesia de Madrid, diferentes centros de Formación Teológica están siendo directa y sistemáticamente controlados, limitados, arrinconados e incluso a veces perseguidos. Aunque viene de lejos, creemos que este proceso se ha acentuado estos últimos años. Los mecanismos de presión empleados desde la Archidiócesis son variados: unas veces sutiles y otras descarados, directos o indirectos, progresivos o fulminantes, y casi siempre sin derecho a diálogo, réplica o defensa alguna. Muchos de nosotros hemos sido testigos -cuando no víctimas- de esta lamentable actuación por parte de Obispos y Vicarios.

37.- En Madrid, la “Facultad de San Dámaso” ha sido la gran apuesta del Cardenal y su propuesta docente no ha dejado de consolidarse y crecer. Esto nos parece no sólo necesario y legítimo, sino una riqueza para el conjunto de la Diócesis. No entendemos, sin embargo, que esta consolidación y crecimiento se haya hecho, al menos en parte, a costa de la asfixia y marginación de otros Centros de Formación Teológica como la “Universidad Pontificia de Comillas”, el “Instituto San Pío X”, el “Instituto de Pastoral” y otros. Estos centros, que están teniendo que afrontar muchas dificultades, no sólo reciben poco apoyo de la Diócesis, sino que son mirados con recelo y sospecha.

Un ejemplo: cualquier sacerdote (español o extranjero) que quiera estudiar, por ejemplo, en el Instituto de Pastoral y solicite para su sustento y ejercicio ministerial la adscripción a una parroquia, recibe una respuesta negativa. Para que le sea concedido, debe matricularse en la Facultad de San Dámaso y si no lo hace no recibe ningún apoyo.

38.- Aunque se mantiene una variedad de ofertas de Centros de estudios teológicos en Madrid, en la práctica sólo se apoya uno –“San Dámaso”-, condenando así al resto a buscar sus propias estrategias de supervivencia. De hecho son muy pocas -a veces inexistentes- las relaciones, colaboraciones y convenios que existen entre los tres centros citados y “San Dámaso”. Creemos que esta situación no le hace ningún bien a la Iglesia de Madrid, pues corta de raíz la necesaria pluralidad y variedad, el intercambio entre las diversas escuelas, que por definición debe impregnar el estudio y la reflexión de la Teología.

39.- Lo mismo sucede con no pocos teólogos -españoles y extranjeros- que tienen vetada no sólo la enseñanza, sino la participación en jornadas, cursos y conferencias de Teología que tienen lugar en nuestra Archidiócesis. Por desgracia, la lista es extensa y dada la relevancia teológica de muchos de ellos y lo conocido del veto que padecen, no es necesario dar nombres.

Si de pluralismo hablamos, éste debe existir sobre todo en el pensamiento y el quehacer teológico, siempre dentro del marco de la Tradición. De hecho, ha sido gracias a este pluralismo que la Teología ha podido avanzar históricamente y se ha ido forjando el Magisterio de la Iglesia.

40.- Desde esta perspectiva consideramos que la formación de los sacerdotes jóvenes adolece de excesiva uniformidad. Desde nuestro trato con los curas jóvenes y seminaristas que conocemos, tenemos la impresión de que no se les está formando para una sociedad cultural y religiosamente plural, en la que para anunciar el Evangelio, consideramos importante una capacidad de comprensión y diálogo con otras formas de ver la vida.

41.- Nuestra convivencia con ellos no suele crear problemas en cuanto a relaciones personales. Pero en el trabajo pastoral se nos presentan, a menudo, como personas indoctrinadas en una postura intelectualmente rígida. Los vemos con poca capacidad de reflexión cristiana desde las situaciones concretas de la vida y la problemática que plantean los distintos grupos humanos. Los vemos también con dificultad para actuar como animadores respetuosos de la pluralidad al interior de la Iglesia. Estas son nuestras impresiones que compartimos.

42.- El uniforme clerical como síntoma: Nos referimos a la excesiva importancia que se le da en la formación de los curas al ir vestidos de negro. Al fin y al cabo “uniformidad” (que se opone a “pluralidad”) viene de “uniforme”. Nos parece bien que si a uno le gusta esa manera de vestir la utilice, pero hacer de ello una especie de norma de obligado cumplimiento e imponer en la práctica su uso, nos parece sencillamente algo desproporcionado.

Se les asegura que no hemos de tener miedo a mostrar en la vida social lo que somos, también en nuestra manera de vestir. Pero, ¿por qué vestir uniformemente de negro es una manera de “mostrar lo que somos”?. Nos tememos más bien que, en el imaginario social, tal vestimenta puede ser percibida simplemente como la de un grupo uniformemente oscuro, como “funcionarios de la religión”.

Liturgia y Celebraciones:

43.- En las celebraciones no podemos tener únicamente en cuenta las normas litúrgicas emanadas de las Congregaciones vaticanas, - como a veces se nos insiste - si queremos que resulten significativas para la cultura y las formas de vivir y expresarse de los diversos grupos humanos donde nos movemos. La unidad de la fe no puede obligar a la uniformidad de expresiones culturales y simbólicas.

“Los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente” (Concilio Vat. II, Constitución sobre Sagrada Liturgia,- S.C. - nº 11). “La evangelización pierde mucho de su fuerza y eficacia si no toma en consideración al pueblo concreto al que se dirige, si no utiliza su lengua, sus signos y símbolos, si no responde a las cuestiones que plantea, no llega a su vida concreta” (E.N. 63).

44.- Consideramos que para cumplir con estas orientaciones pastorales es preciso actuar con mayor libertad que la que permiten las normas del Ritual, ya que estas normas a menudo impiden la creatividad necesaria en la tarea evangelizadora, para que la Palabra a transmitir resulte significativa. Sin embargo, percibimos por parte de la jerarquía una cada vez mayor insistencia en el estricto y minucioso cumplimiento de todas y cada una de las rúbricas y normas litúrgicas que se parece demasiado a las obsesiones legalistas que Jesús rechaza (Mc. 7, 1-23).

45.- El argumento esgrimido para ello es el mantenimiento de la comunión eclesial y la salvaguarda de la autenticidad de lo que se celebra. Ahora bien, ¿cómo y desde dónde se debe medir la autenticidad de nuestras celebraciones? ¿Cómo saber si -como decimos en la misa- “nuestro sacrificio es realmente agradable a Dios Padre Todopoderoso”? ¿Qué principios deben regir nuestras liturgias para que Pablo no pueda decirnos como a los cristianos de Corinto: “vuestras reuniones causan más daño que provecho” (1Cor 11,17)?...

46.- Ante la tentación de caer en un rigorismo litúrgico y una fijación en las normas que a veces terminan traicionando el sentido último de la liturgia, consideramos necesario recuperar el espíritu de los profetas del AT y hacer nuestras sus reservas y sospechas (cuando no abierto rechazo) a una comprensión meramente formalista del culto. Para los profetas no sólo es incomprensible e inaceptable un culto que se desentienda del amor, la justicia y el derecho, sino que éste es definido como una burla y una ofensa al mismo Dios: “Detesto y rehúso vuestras fiestas, no me aplacan vuestras reuniones litúrgicas; por muchos holocaustos y ofrendas que me traigáis, no los aceptaré, ni miraré vuestras víctimas cebadas. Retirad de mi presencia el barullo de vuestros cantos, no quiero oír el ruido de vuestras cítaras” (Am. 5 / 18-24). De manera parecida se expresan Isaías 1,1-15 y Jeremías 7,

47.- Frente al rigorismo y la negación del pluralismo litúrgico, en relación con la Eucaristía, el mandato de Jesús es claro: lo determinante en ella es “hacer lo mismo que Él, en memoria suya”. Se trata pues de repetir no un rito, ni unas normas, sino un proyecto y un estilo de vida. Todas las fórmulas, oraciones y signos de la Eucaristía están al servicio de esa verdad última de nuestra fe que es vivir como Jesús vivió, hacer lo mismo que Él hizo.

“La participación en la sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual,.. La vida de Jesús ha de manifestarse en nuestra carne mortal. Por esta causa pedimos al Señor en el sacrificio de la Misa que “recibida la ofrenda de la víctima espiritual”, haga de nosotros mismos una “ofrenda eterna” (S. C. 12), “Que haga de la Iglesia un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia, de perdón y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando” (Anáfora V - b)

48.- Somos muchos los convencidos de que la fijación por las rúbricas y el escrupuloso cumplimiento de las normas litúrgicas, difícilmente permitirán encontrar nuevos cauces de transmisión de la fe y participación comunitaria en la celebración de los sacramentos y seguirán haciendo de nuestras celebraciones unos ritos encorsetados, monótonos y repetitivos, de los que es imposible salirse y que cada vez dicen menos a la gente.

Reivindicamos, pues, un sano pluralismo y una discernida “fidelidad creativa” en nuestras celebraciones litúrgicas: fidelidad a la hondura del misterio que celebramos y su sentido último; creatividad como consecuencia de la acción del Espíritu y de los signos de los tiempos que nuestra sociedad plural nos presenta.

49.- Consecuentemente, hemos de lamentar una costumbre, que se va extendiendo, de “espionaje”, alentada o al menos bien acogida por la propia jerarquía. Con cierta frecuencia nos encontramos con denuncias a sacerdotes o comunidades por no seguir al pie de la letra las normas litúrgicas. Esta forma de actuar nos parece impresentable. En cuanto al fondo de las cuestiones, creemos que, si hay algo que corregir, antes habrá que dialogar con los interesados sobre sus razones para actuar de esa manera.

C.- A MODO DE CONCLUSIÓN:

50.- Valoramos como algo positivo e irreversible la pluralidad de nuestras sociedades. No como amenaza o relativismo sino como riqueza y oportunidad para el crecimiento mutuo. Constituye una posibilidad de interacción enriquecedora con otras maneras de vivir y concebir el mundo y la presencia eclesial en ese mundo a las que consideramos con iguales derechos que la nuestra.

Nuestra voluntad, al plantear estas cuestiones, no es simplemente quejarnos de lo que no nos gusta. Por amor y fidelidad a la Iglesia queremos decir nuestra palabra ante situaciones que, desde nuestro punto de vista, están dificultando la tarea evangelizadora en una sociedad plural, con la intención de participar en la superación de estas situaciones. Queremos ser y construir Iglesia, queremos fomentar la comunión, pero siempre desde el pluralismo y la expresión en libertad de nuestras opiniones. El Evangelio nos advierte de que “la verdad nos hará libres” (Jn. 8,32). Creemos asimismo que la libertad nos hace verdaderos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Foro “Curas de Madrid”, 21 de Junio de 2008