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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

para repasar

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LECCIONES DE LA IGLESIA PRIMITIVA
GABRIEL Mª OTALORA

ECLESALIA, 31/07/08.- Todo “comenzó” en la experiencia pascual de la Última Cena en torno al mensaje de Jesús: amar a todos como él nos amó; ahí se condensa toda la fuerza del Dios-Amor que llegaría hasta su entrega total pocas horas más tarde, haciendo inseparables el culto de la vida. Desde entonces, nada es igual, hay un antes y un después porque Él es el motor de la Historia.

El término Iglesia (del griego Ekklesia) significa asamblea. Se puede decir que la Iglesia nació a partir de Pentecostés, cuando las primeras comunidades desarrollaron una sorprendente vitalidad y su notoriedad ejemplar al propagar la Buena Nueva gracias a la llegada del Espíritu cuando más temerosos estaban.

A los que no eran seguidores de Jesús les parecía más una secta que una nueva religión (les llamaban la secta de los Nazarenos). Nada les resultó fácil a aquellos primeros cristianos, guiados por ese Dios que respeta la libertad y la condición humana en toda su extensión, como nos cuentan los Hechos de los Apóstoles, el “quinto Evangelio”.

El rechazo histórico que sufrieron entre su propio pueblo judío activó su labor misionera, acrecentada por sus primeros éxitos con los gentiles. Antioquía fue el primer lugar donde Pablo y los suyos recibieron el nombre de cristianos.

Pronto empezaron a ser vistos como un peligro que chocaba con los intereses del Imperio y con los de muchos ciudadanos romanos que se sentían incómodos con su apuesta de fe y de vida. A principios del siglo III comienza una represión brutal de casi dos siglos, planificada para hacer desaparecer a los cristianos.

En el siglo IV aparece Constantino y cambian las cosas. Cierto es que se consolida la Iglesia institución, pero tuvo su lado oscuro porque el cristianismo empezó a ser la religión de un emperador utilizando en su provecho a la Iglesia. Y sus sucesores siguieron la táctica de otorgar privilegios y ventajas para controlarla mejor como instrumento de su política imperial.

Pero aquella Iglesia primitiva, la más cercana en el tiempo a Jesús,

- Tenía atractivo, su estilo de vida era una Buena Noticia.
- Era una Iglesia con una vivencia comunitaria y solidaria.
- Las dificultades existieron desde el principio: grandes diversidades culturales y con visiones teológicas diferentes. Pero el Mensaje no podía estar anclado en la ley sino en la vivencia religiosa de la entrega a los demás, frente al judaísmo clásico.
- Aquellos cristianos no arrugaban su testimonio ante las dificultades.

En ella tendremos siempre un ejemplo a seguir en nuestras comunidades cristianas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

así

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18 Tiempo Ordinario (A) Mateo 14, 13 – 21
DÁDLES VOSOTROS DE COMER
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 30/07/08.- El evangelista Mateo no se preocupa de los detalles del relato. Sólo le interesa enmarcar la escena presentando a Jesús en medio de la «gente» en actitud de «compasión». Lo hace también en otras ocasiones. Esta compasión está en el origen de toda su actuación.

Jesús no vive de espaldas a la gente, encerrado en sus ocupaciones religiosas, e indiferente al dolor de aquel pueblo. «Ve el gentío, le da lástima y cura a los enfermos». Su experiencia de Dios le hace vivir aliviando el sufrimiento y saciando el hambre de aquellas pobres gentes. Así ha de vivir la Iglesia que quiera hacer presente a Jesús en el mundo de hoy.

El tiempo pasa y Jesús sigue ocupado en curar. Los discípulos le interrumpen con una propuesta: «Es muy tarde; lo mejor es “despedir” a aquella gente y que cada uno se “compre” algo de comer». No han aprendido nada de Jesús. Se desentienden de los hambrientos y los dejan en manos de las leyes económicas dominadas por los terratenientes: que se «compren comida». ¿Qué harán quienes no pueden comprar?

Jesús les replica con una orden lapidaria que los cristianos satisfechos de los países ricos no queremos ni escuchar: «Dadles vosotros de comer». Frente al «comprar», Jesús propone el «dar de comer». No lo puede decir de manera más rotunda. El vive gritando al Padre: «Danos hoy nuestro pan de cada día». Dios quiere que todos sus hijos e hijas tengan pan, también quienes no lo pueden comprar.

Los discípulos siguen escépticos. Entre la gente sólo hay cinco panes y dos peces. Para Jesús es suficiente: si compartimos lo poco que tenemos, se puede saciar el hambre de todos; incluso, pueden «sobrar» doce cestos de pan. Esta es su alternativa. Una sociedad más humana, capaz de compartir su pan con los hambrientos, tendrá recursos suficientes para todos.

En un mundo donde mueren de hambre millones de personas, los cristianos sólo podemos vivir avergonzados. Europa no tiene alma cristiana y «despide» como delincuentes a quienes vienen buscando pan. Y, mientras tanto, en la Iglesia son muchos los que caminan en la dirección marcada por Jesús; la mayoría, sin embargo, vivimos sordos a su llamada, distraídos por nuestros intereses, discusiones, doctrinas y celebraciones. ¿Por qué nos llamamos seguidores de Jesús? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

en nuestro tiempo

en nuestro tiempo

MISERICORDIA MÁS QUE SEVERIDAD
Consideraciones para una valoración crítica de la Nota de clarificación de la Comisión Episcopal de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe sobre el libro de J. A. Pagola Jesús. Aproximación histórica (PPC, Madrid 2007, 544 pág.)
RAFAEL AGUIRRE, XAVIER ALEGRE, DOLORES ALEIXANDRE, JOSÉ ARREGUI,CARMEN BERNABÉ, TONI CATALÁ, ENRIC CORTÉS, JOSÉ MARÍA DÍEZ-ALEGRÍA, JUAN ANTONIO ESTRADA, JOAQUÍN GARCÍA ROCA, CARLOS GIL, JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ FAUS, JOSÉ MARÍA LACASIA, LOIS, JULIOJUAN MARTÍN VELASCO, JESÚS MARTÍNEZ GORDO, GUILLERMO MÚGICA, JOAQUÍN PEREA, XAVIER QUINZÁ, JOSÉ MARÍA RAMBLA, LUCÍA RAMÓN, MANUEL REUS, IGNASI RICART, ANDRÉS TORRES QUEIRUGA, PIUS-RAMÓN TRAGAN, ORIOL TUÑÍ, JAVIER VITORIA, JOSEP VIVES.

1. CONSIDERACIONES GENERALES

ECLESALIA, 24/07/08.- 1.1.- La Nota no menciona en ningún momento los criterios metodológicos que emplea Pagola en su libro y que expone claramente en su obra: son los criterios que ofrece la Pontificia Comisión Bíblica (PCB) (págs. 477-480) y los criterios de historicidad de carácter general (págs. 488-490). Sin tener en cuenta los criterios metodológicos que emplea Pagola es imposible enjuiciar de manera correcta la metodología de su investigación.

1.2.- La Nota ignora totalmente el citado Documento de la PCB, «La Interpretación de la Biblia en la Iglesia» (Madrid, PPC, 20078), que es, precisamente, el único documento al que pueden acudir los investigadores católicos, ya que expone directamente y de manera sistemática y prácticamente exhaustiva la posición de Roma sobre la naturaleza, las posibilidades y los límites del método histórico-crítico. Es difícil saber si se trata de ignorancia, olvido u omisión deliberada. En cualquier caso, no es posible juzgar correctamente la obra de Pagola y su conformidad o no con el sentir de la Iglesia, sin tener en cuenta este Documento al que el autor ha seguido fielmente.

1.3.-La Nota ignora en todo momento el «método histórico-crítico» y la utilización de los «métodos científicos», considerados hoy en la Iglesia como indispensables para la investigación histórica de Jesús. Benedicto XVI afirma que «es y sigue siendo una dimensión del trabajo exegético a la que no se puede «renunciar» (Jesús de Nazaret. Madrid 2007, p.11). Esta ignorancia coloca todo el estudio de la Nota en el terreno peligroso de una lectura fundamentalista que consiste precisamente en «oponerse al empleo del método histórico-crítico, así como de todo otro método científico para la interpretación de la Escritura» (PCB, p.67). «En lo que concierne a los evangelios, el fundamentalismo no tiene en cuenta el crecimiento de la tradición evangélica, sino que confunde ingenuamente el estadio final de esta tradición (lo que los evangelistas han escrito) con el estadio inicial (las acciones y la palabra del Jesús de la historia)… El fundamentalismo desnaturaliza así la llamada lanzada por el evangelio mismo».

2. RUPTURA ENTRE FE E INVESTIGACIÓN HISTÓRICA

2.1.- La Nota confunde erróneamente dos realidades diferentes cuando identifica «la ruptura entre investigación histórica sobre Jesús y la fe en Él» con la ruptura entre el llamado «Jesús histórico» y «el Cristo de la fe» (n.5). Una cosa es el papel que ha de ocupar la fe en el ejercicio de la investigación histórica de Jesús y otra muy distinta, la continuidad que ha de existir entre el «Jesús histórico» y el «Cristo de la fe» para entender de manera correcta el nacimiento y desarrollo de la fe en Jesucristo.

2.2.- En contra de lo que hacen la mayoría de los investigadores católicos, que concluyen su estudio en la crucifixión, Pagola ha añadido dos capítulos más: el 14 sobre «Jesús resucitado por Dios» y el 15 «Buscando un nombre para Jesús». De esta manera, subraya la continuidad que existe entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Este planteamiento de Pagola ayuda a los lectores a entender mejor cómo va emergiendo la fe en Cristo a partir del conocimiento de Jesús que tienen sus discípulos, interpretado ahora a la luz de la resurrección (págs. 435-439) y formulado cada vez con nombres y títulos más profundos para expresar la verdadera identidad de Jesús (págs. 449-461). Es incomprensible que la Nota ignore toda esta aportación de Pagola, tan importante para clarificar la relación entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Sólo así se le puede acusar de ruptura entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, distorsionando toda su obra.

2.3.- La Nota censura a Pagola de intentar «reconstruir la figura histórica de Jesús» prescindiendo de la fe. Si con ello, se quiere afirmar que el investigador católico ha de utilizar la fe como instrumento de su trabajo de investigación de la historia de Jesús, hay que decir que esta posición no parece conforme con la doctrina de Juan Pablo II que proclama: «La exégesis católica no tiene un método de interpretación propio y exclusivo, sino que, partiendo de la base histórica, sin presupuestos filosóficos u otros contrarios a la verdad de nuestra fe, aprovecha todos los métodos actuales, buscando en cada uno de ellos las semilla del Verbo» (Discurso del 23 de abril de 1993 en la presentación del Documento de la PCB: La Interpretación de la Biblia en la Iglesia, pág.16).

2.4.- La posición de Pagola es la del exegeta norteamericano John. P. Meier, el más eminente investigador católico de la historia de Jesús, elogiado por el Papa como «modelo de exégesis histórico-crítica» (Jesús de Nazaret, pág.144). La posición de J. P. Meier es prescindir de la fe como método de investigación histórica, para empeñarse en la reconstrucción de la figura de Jesús «mediante métodos puramente científicos». Meier advierte que «prescindir de la fe no es negarla» (Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. Tomo I. Estella, Verbo Divino, 2001, pág.56).

3. LA AUTORIDAD DE LOS LIBROS CANÓNICOS Y APÓCRIFOS

3.1.- La Nota afirma que en la obra de Pagola “se citan con igual autoridad escritos canónicos y apócrifos” (n.6). Esto genera en su libro dos graves consecuencias: «la confusión sobre el valor histórico de las fuentes empleadas» y «la asunción acrítica del prejuicio liberal que considera la fe y su formulación dogmática (el dogma) como una adulteración del auténtico dato histórico».

Es injusto que la Nota haga esta acusación al libro de Pagola ignorando totalmente la valoración que él mismo hace de los libros apócrifos (págs.486-487). Pagola se suma al juicio crítico de J. P. Meier que dice así: «No creo que el material rabínico, los agrapha, los evangelios apócrifos y los códices de Nag Hammadi (en particular, el evangelio de Tomás) nos ofrezcan información nueva y fiable ni dichos independientes del Nuevo Testamento» (pág.487).

3.2.-Además, la Nota no examina la utilización que Pagola hace de los libros apócrifos a lo largo de su trabajo. Un examen riguroso del libro muestra que en su obra estos libros (presentados siempre explícitamente como «apócrifos») son utilizados, no para fundamentar hipótesis ajenas las tradiciones evangélicas sino para reafirmar lo señalado por los evangelios canónicos.

4. DESCONFIANZA EN LA HISTORICIDAD DE LOS EVANGELIOS

4.1.-La Nota afirma que, para Pagola, «la desconfianza frente al dato de los evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica» (n.7). Curiosamente, la Nota no habla aquí de un error metodológico de carácter objetivo, sino que atribuye a Pagola una actitud interior subjetiva de «desconfianza» ante la historicidad de los Evangelios. Esto que la Nota llama ligeramente «desconfianza» es sencillamente la actitud responsable de todo investigador que ha de proceder a analizar los evangelios con métodos científicos si no quiere caer en una lectura fundamentalista que, como decíamos más arriba, «confunde ingenuamente el estadio final de la tradición evangélica (lo que los evangelistas han escrito) con el estadio inicial (las acciones y las palabras del Jesús de la historia)» (PCB, pág.67).

4.2.- Para sustentar su acusación, la Nota afirma que en su libro hay «frecuentes referencias al carácter no histórico de muchas escenas evangélicas o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelios» (n.7). Los autores de la Nota parecen ignorar la exégesis contemporánea de manera supina. Pagola no se distancia en absoluto de los investigadores católicos de mayor autoridad y solvencia. J. P. Meier, en su estudio de los milagros, considerado hoy como el más exhausto y completo llevado a cabo por la exégesis católica (Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. Tomo II/2 Los milagros. Estella, Verbo Divino, 2002), ofrece estos resultados: «Cinco relatos de curación con posibilidades de remontarse a algún acontecimiento de la vida del Jesús histórico» (págs.838-839). Relatos de curación cuya historicidad no es posible decidir: curación de la suegra de Simón, curación del hidrópico, curación de la oreja del criado del sumo sacerdote. Relatos que «pueden ser creación cristiana»: el endemoniado de la sinagoga de Cafarnaún, el endemoniado mudo; la mujer sirofenícia (pág.763). Según Meier, todos los relatos de los milagros sobre la naturaleza, «con la sola excepción de la multiplicación de panes, parecen haber sido creados por la Iglesia primitiva para servir a diversos fines teológicos (pág.1113). ¿Son conscientes los autores de la Nota que, censurando de manera tan ligera y arbitraria el libro de Pagola, están censurando el trabajo de investigación que están llevando a cabo lo exégetas católicos del mundo entero, sin recibir condena alguna ni desde Roma ni desde sus Conferencias Episcopales?

5. APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DESDE PRESUPUESTOS IDEOLÓGICOS

5.1.- La Nota censura a Pagola el adoptar «el análisis propio de la lucha de clases para describir el entorno familiar, social, económico, político y religioso» (n.8). Según la Nota, el «objetivo de esta descripción es situar la actividad de Jesús y su predicación del Reino en un horizonte preferentemente terreno» (n.8). Por último, sin aportar ninguna prueba, se acusa a Pagola de emplear en su libro este criterio metodológico torpe y simplista: «los relatos evangélicos son adaptaciones posteriores cuando desmienten la propia tesis; son históricos cuando concuerdan con ella» (n.8).

5.2.- Esta acusación que ve en el libro de Pagola una obra inspirada en el análisis marxista de la lucha de clases o alguna ideología semejante es sencillamente injusta y distorsiona totalmente su trabajo. Nadie encontrará en su investigación nada que justifique ni remotamente este juicio gratuito y arbitrario. Lo que sucede es que los autores de la Nota no conocen los criterios metodológicos que ofrece la PCB al exégeta católico para que lleve a cabo correctamente el acercamiento sociológico (págs. 55-57) y el acercamiento por la antropología cultural (57-58). La PCB afirma que «el conocimiento de los datos sociológicos que contribuyen a hacer comprender el funcionamiento económico, cultural y religioso del mundo bíblico, es indispensable a la crítica histórica» y pone, como ejemplo, su importancia «para explicar el género de vida pre-pascual adoptado por Jesús y sus discípulos» (pág.56). El documento de la PCB habla también de la importancia de «la antropología cultural» para conocer «los valores reconocidos por la sociedad (honor y deshonor… tradición, genero de educación y de escuelas); el modo como se ejerce el control social; las ideas sobre la familia, la casa, la relación familiar, la situación de la mujer; los binomios institucionales (patrón-cliente, propietario-arrendatario…, libre-esclavo) (pág.58). El documento señala que «en la enseñanza de Jesús, por ejemplo en las parábolas, muchos detalles pueden ser clarificados gracias a este acercamiento»; lo mismo ocurre «con concepciones fundamentales como la del reino de Dios» (pág.58).

5.3.- Benedicto XVI agradece a la exégesis contemporánea que «nos ha proporcionado una gran cantidad de material y de conocimientos a través de los cuales la figura de Jesús se nos pude hacer presente con una vivacidad y profundidad que hace unas décadas no podíamos ni imaginar» (Jesús de Nazaret. Págs.19-20). La Nota de la “Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe” debería mostrar un agradecimiento parecido a Pagola por habernos aportado en su libro lo mejor de la investigación sociológica y de la antropología cultural contemporáneas, divulgando los estudios de Malina, Rohrbaugh, Theissen, Stegemann E.W. y Stegemann W., R. Aguirre, S. Guijarro, Freyne, Horsley, Hanson, Oakman…, y permitiendo a sus lectores aproximarse a Jesús con esa «vivacidad y profundidad» de las que habla el Papa.

5.4.- La Nota atribuye al libro de Pagola todo un conjunto de «deficiencias doctrinales» (3 y 9-18). Sin embargo, en ningún momento explica cuál es la naturaleza de un libro de investigación histórica (así lo presenta Pagola), cuáles son sus límites y cómo ha de ser leído por los cristianos. Tampoco ayuda a diferenciar lo que es una aproximación histórica a Jesús (Jesús histórico) y lo que es un tratado de cristología que tiene como objeto exponer la doctrina de la fe cristiana (el Cristo de la fe). El libro de Pagola puede contener alguna afirmación histórica discutible, como pasa siempre en el campo de la exégesis bíblica, pero no parece legítimo atribuir a un trabajo de naturaleza histórica «deficiencias doctrinales». La Nota lo hace sin explicar en ningún momento cuál es el sentido de sus acusaciones de carácter doctrinal a un libro de carácter histórico.

EN CONCLUSIÓN

No negamos en absoluto que la Iglesia necesita un servicio de vigilancia por la pureza y la integridad de la fe. Pero estamos convencidos de que no cabe confundir esa pureza con nuestra pereza intelectual, ni la integridad con un integrismo que excluye toda pluralidad. Creer que la asistencia del Espíritu puede conseguirse a base de ignorancia y cerrazón sería una especie de “monofisismo eclesiológico” que revelaría un monofisismo cristológico heterodoxo. Todo lo cual hace un enorme daño a la misión de vigilar por la fe.

Sin juzgar la intención de sus autores, la Nota de la Comisión Episcopal traspira más ganas de agredir a una persona que de defender una verdad. Por eso quisiéramos terminar evocando tanto las antiguas palabras de san Agustín (“no se llega a la verdad más que a través de la caridad”: non intratur in veritatem nisi per charitatem), como las más recientes de Juan XXIII en el discurso inaugural de concilio Vaticano II: “En nuestro tiempo la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que de la severidad”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más infornación: JLOISFER@telefonica.net


accesible

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17 Tiempo Ordinario (A) Mateo 13, 44 – 52
LA DECISIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/07/08.- No era fácil creer a Jesús. Algunos se sentían atraídos por sus palabras. En otros, por el contrario, surgían no pocas dudas. ¿Era razonable seguir a Jesús o una locura? Hoy sucede lo mismo: ¿merece la pena comprometerse en su proyecto de humanizar la vida o es más práctico ocuparnos cada uno de nuestro propio bienestar? Mientras tanto, se nos puede pasar la vida sin tomar decisión alguna.

Jesús cuenta dos pequeñas parábolas para seducir el corazón de aquellos campesinos. Un pobre labrador está cavando en un terreno que no es suyo. De pronto encuentra un «tesoro escondido». No es difícil imaginar su sorpresa y alegría. No se lo piensa dos veces. «Lleno de alegría», vende todo lo que tiene y se hace con el tesoro.

Lo mismo le sucede a un rico «comerciante en perlas finas». De pronto se encuentra una perla de valor incalculable. Su olfato de experto no le engaña. Rápidamente toma una decisión. Vende todo lo que tiene y se hace con la perla.

El reino de Dios está «oculto». Muchos no han descubierto todavía el gran proyecto que tiene Dios de un mundo nuevo. Sin embargo, no es un misterio inaccesible. Está «oculto» en Jesús, en su vida y en su mensaje. Una comunidad cristiana que no ha descubierto el reino de Dios no sabe para qué ha nacido de Jesús.

El descubrimiento del reino de Dios altera la vida de quien lo descubre. Su «alegría» es inconfundible. Ha encontrado lo esencial de la vida, lo mejor de Jesús, el valor que puede cambiar su vida. Si los cristianos no descubrimos el proyecto de Jesús, en la Iglesia no habrá alegría.

Los dos protagonistas de las parábolas toman la misma decisión: «venden todo lo que tienen». Nada es más importante que «buscar el reino de Dios y su justicia». Todo lo demás viene después, es relativo y debe quedar subordinado al proyecto de Dios.

Esta es la decisión más importante que hemos de tomar en la Iglesia y en las comunidades cristianas: liberarnos de tantas cosas accidentales para comprometernos en el reino de Dios. Despojarnos de lo superfluo. Olvidarnos de otros intereses. Saber «perder» para «ganar» en autenticidad. Si lo hacemos, estamos colaborando en la conversión de la Iglesia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

de beber

de beber

SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS
JAIRO DEL AGUA, jairoagua@orange.es

ECLESALIA, 21/07/08.- Pocas cosas más refrescantes y pacificadoras que sentarse junto a un pozo de agua fresca, cristalina y saludable. Imagino a "la samaritana" y me asombro -más que ella- ante la actitud de Jesús. Se detiene a hablar con una mujer y además cismática. No sólo le habla, le pide un favor y le hace otro. Hace intercambio de bienes. Este Galileo sorprendente acoge a todos y no hace acepción de personas.

¡Los católicos de hoy, sin embargo, cuántos muros levantamos! Nos encerramos en nuestro grupito, entre los de nuestra cuerda. Juzgamos y despreciamos cualquier disidencia, novedad o cuestionamiento de la rutina. El respeto es el quicio de cualquier convivencia pero con cuánta reiteración agredimos con la bandera de Apolo, de Pablo o de Pedro, en vez de construir la “común unidad”. Si esto hacemos con “los nuestros”, ¿qué no haremos con los de otra raza, otro país u otro credo?

Vivimos en un mundo lleno de rivalidad, competencia y localismo. La lista de ejemplos sería interminable. Los católicos, es decir, los universalistas, los que teóricamente defendemos la unidad e igualdad entre todos los seres humanos ya tenemos clérigos que introducen en la oración común distingos entre “hermanos” y “hermanas”, plagiando a políticos manipuladores. ¿No somos todos personas, hijos del mismo Padre? ¿Por qué esa innecesaria división, ese enfrentamiento falaz entre hombres y mujeres? ¿Por qué dividir el mundo en bandos? ¿Por qué repudiar palabras genéricas que engloban, que unen, que abrazan, para usar expresiones que fraccionan la familia de los orantes?

Si esto ocurre en lo sagrado, cómo extrañarnos -otro ejemplo- de que el omnipresente fútbol se haya convertido en semillero de animadversión y odio, además de derrochar cifras espeluznantes. ¿Has visto algo de Operación Triunfo? Otro actualísimo ejemplo de nuestra atávica tendencia a la tribu. La gente se arremolina y hasta malgasta dinero del pueblo para apoyar a sus particulares ídolos de barro. ¡El mejor el de mi pueblo!, gritan, que es como decir: ¡yo, el mejor! Actitud ridícula e infantil, expresión del egoísmo más cavernícola.

A los cristianos (¿fermento del mundo?) deberían resonarnos las palabras de Jesús: “Si conocieras el don de Dios...” (Jn 4,10). Si supieras que nos han creado a todos con amor, que no hay fronteras, que todos somos humanos y hermanos, que salimos de la Unidad, a su imagen y semejanza. Si comprendieras que la unidad está hecha de amor y, como mínimo, de respeto, de mutua consideración, de mutua libertad, de mutuo apoyo...

Al menos los cristianos deberíamos identificar el agua que sacia. “Si conocieras el don de Dios...”. Si supieras que está dentro de ti, que eres su gloria y en ti está su reino. Si te percatases de que eres un ser positivo, bello y fecundo. Si descubrieses las cualidades que ha puesto en tu interior para que las desarrolles, las disfrutes y las compartas. Si te dejases sentir la energía que te empuja a desarrollar todos tus dones, a ser tú mismo, todo tú y sólo tú, sin ambiciones fatuas. Si oyeses cómo la semilla, que te ha sembrado, se muere de ganas por crecer. Si comprendieses que sólo la maduración de esa semilla, te saciará para siempre. Si te sumergieses en ese agua viva, en ese manantial íntimo y personal que empuja, brota, y después inunda a los que tienes cerca. Si creyeses que te ha creado para que seas pleno y libre sin atarte a espejismos de felicidad...

Me asalta el recuerdo de los pozos de mi vida, pozos afamados, muy frecuentados, muy reconocidos, muy antiguos. De joven bebí en el pozo de la fuerza, siendo fuerte estaría a salvo, ya no tendría miedo a los otros. Después bebí en el pozo del saber para subir, para superar la competencia y la precariedad. Intenté beber en el pozo del tener, ganar mucho para disfrutar de la vida y sentirme seguro. También intenté escalar el brocal del poder social, reunir prestigio, imagen, mando, jerarquía, distinción, honores, para superar mis inseguridades, mis miedos y mi sed de ser más.

Finalmente, encontré el sutil brocal del poder religioso, de la libertad transferida, del perfeccionismo, del cumplimiento estricto, de la seguridad de "los elegidos", de la verdad absoluta, de la rectitud total, del aplauso a mi santidad. Hasta que descubrí mi codicia de "un dios de mi propiedad", más poderoso que el del otro, que eliminase mis inseguridades y me sentase a su derecha para ser finalmente el primero. Ciertamente ninguno de esos pozos me dejó satisfecho, en ninguno hallé la paz.

Por eso desconfío de promesas de plenitud, de saciedad, de felicidad. Por eso en mi interior surgen preguntas y estoy a la escucha. "El que bebe este agua tendrá otra vez sed, pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás; más aún, el agua que yo le daré será en él manantial que salta hasta la vida eterna" (Jn 4,13). ¡Esa es la prueba que yo buscaba! Está dentro de mí, en mi misma vida, en mi propia experiencia: ¿La sed se repite o se calma?

Buscas fuera y sigues insatisfecho. Buscas seguridades en el poder religioso o en el poder mundano y te frustras. Olvidas que "llega la hora, y en ella estamos, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad" (Jn 4,23). Sólo en tu autenticidad, en el manantial interior, apagarás la sed de Absoluto que te abrasa, la orientación de tus búsquedas, la seguridad de tus fragilidades. Ese agua interior no es otra cosa que la "vida de Dios", ésa que te dinamiza y humaniza, ésa que llamó "mi reino".

“Si conocieras quien es el que te pide de beber...” Si abrieses el corazón y te dieses cuenta, por fin, de que ha venido a tu encuentro el Hijo de Dios, el que te creó, el que te amó primero. Si vieses que, al mismo tiempo, es el Hijo del Hombre, el Humano, tu cercano modelo de humanidad, tu posibilidad de ser, tu proyecto de plenitud…

"Soy yo, el que habla contigo" (Jn 4,26). ¿Por qué dudas? Observa tu sed y dónde se sacia. Tu propia experiencia interior te dará las certezas y evidencias que necesitas para sentirte seguro. El síntoma, la señal, es la paz interior: siempre brilla en la penumbra del manantial.

Naciste del beso creador del Padre, estás llamado a desarrollar la naturaleza divina que hay en ti y a ser plenamente humano. Ambas cosas están unidas porque no hay hombre sin Dios. ¡Ojalá encuentres la seguridad y la paz que buscas en el susurro del manantial de tu pozo! Sin la menor duda, Él te espera sentado en el brocal. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


conmigo

conmigo

HACIA UNA TEOLOGÍA DEL CONSUMO
CARLOS BALLESTEROS, Universidad Pontificia de Comillas
MADRID.

ECLESALIA, 17/07/08.- Soy Carlos Ballesteros, profesor de Comportamiento del Consumidor en la Pontificia de Comillas, columnista de Alandar, activista en varios "saraos" de economía solidaria…

Supongo que muchos/as de vosotros/as me tendrán localizado. Otros no tanto. Mi principal preocupación (y a eso dedico la gran mayoría mis esfuerzos pensantes y escribientes), es combatir la injusticia y la opresión social y medioambiental que esta sociedad de consumo provoca. Para muestra un botón: mi último libro se llama "Tu compra es tu voto" (2007) y en el planteo el consumo como un medio para ejercer la militancia política hacia un mundo mejor.

Quería utilizar este foro de ecleSALia, donde estáis muchos y muchas y donde disfruto leyéndoos, para ver si, en septiembre, alguien se anima conmigo a pensar, exprimir, debatir, discutir y quien sabe si escribir y publicar... ¿El tema? “Hacia una teología del consumo”.

¿Existe una visión creyente del consumo? Hace poco escribí un cuaderno en CONFER titulado "Consumo y ahorro responsable en la vida religiosa". Se que hay algo escrito por Pedro Gómez sobre los cristianos y el consumo.

Mi planteamiento no viene tanto por el "hacer" (pautas de consumo acordes con mis creencias) sino que por el "pensar" (fundamentos filosóficos y teológicos del consumo) ¿Por qué es necesario ese consumo?

¿Alguien se anima? Tenéis el verano para pensarlo.

Ah. Soy economista, no teólogo, así que a veces me pierdo un poco en esa rama del saber. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Esta es mi dirección: ballesteros@cee.upcomillas.es


llegando

llegando

16 Tiempo Ordinario (A) Mateo 13, 24 – 43
COMO FERMENTO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 16/07/08.- Jesús lo repetía una y otra vez: ya está aquí Dios tratando de trasformar el mundo; su reinado está llegando. No era fácil creerle. La gente esperaba algo más espectacular: ¿dónde están las «señales del cielo» de las que hablan los escritores apocalípticos? ¿Dónde se puede captar el poder de Dios imponiendo su reinado a los impíos?

Jesús tuvo que enseñarles a captar su presencia de otra manera. Todavía recordaba una escena que había podido contemplar desde niño en el patio de su casa. Su madre y las demás mujeres se levantaban temprano, la víspera del sábado, a elaborar el pan para toda la semana. A Jesús le sugería ahora la actuación maternal de Dios introduciendo su «levadura» en el mundo.

Con el reino de Dios sucede como con la «levadura» que una mujer «esconde» en la masa de harina para que «todo» quede fermentado. Así es la forma de actuar de Dios. No viene a imponer desde fuera su poder como el emperador de Roma, sino a trasformar desde dentro la vida humana, de manera callada y oculta.

Así es Dios: no se impone, sino trasforma; no domina, sino atrae. Y así han de actuar quienes colaboran en su proyecto: como «levadura» que introduce en el mundo su verdad, su justicia y su amor de manera humilde, pero con fuerza trasformadora.

Los seguidores de Jesús no podemos presentarnos en esta sociedad como «desde fuera» tratando de imponernos para dominar y controlar a quienes no piensan como nosotros. No es ésa la forma de abrir camino al reino de Dios. Hemos de vivir «dentro» de la sociedad, compartiendo las incertidumbres, crisis y contradicciones del mundo actual, y aportando nuestra vida trasformada por el Evangelio.

Hemos de aprender a vivir nuestra fe «en minoría» como testigos fieles de Jesús. Lo que necesita la Iglesia no es más poder social o político, sino más humildad para dejarse trasformar por Jesús y poder ser fermento de un mundo más humano. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

asqueado

asqueado

PATERAS Y TRAGEDIA
Motril Acoge en medio de la muerte
JUANTXU OSCOZ
SALOBREÑA (GRANADA).

ECLESALIA, 15/07/08.- Vergüenza de ser persona, cristiana y hasta humana. De verdad que muchas veces -estos días son unos de ellos- que uno siente verdadero asco en lo más profundo de sus entrañas por ser persona, cristiano viviendo así y hasta casi de ser humano. No quiero hablar del G - (y de sus comidas, cenas y menús ¡que son los de todos los días!) Tampoco quiero hablar de Bush, Berlusconi que son una verdadera raza de víboras. Tampoco de Mugabbe ni de Obiang que son unos dictadores y asesinos. Pero como ellos hay otros muchos jefes de estado y políticos que son muy parecidos. Tampoco quiero hablar de la foto de Cañizares sentado en su trono, revestido como hacía mucho tiempo que yo no veía a un prelado con tanta pompa y boato. Roja tenía la cara de tanto peso como tenía que aguantar de guantes, manguitos, ropajes, tiara y vestimentas. ¡Roja la tendría que tener por otros motivos que no el anuncio de su marcha al Vaticano a presidir la Liturgia!

¿Qué liturgia tuvimos, tuvieron todos los muertos estos días en la recepción que unas doscientas personas de Motril Acoge? -junto con algunos miembros de la Cruz Roja y la Guardia Civil de Salvamento que estaban verdaderamente destrozados y afectados, hasta necesitar, parece ser, ayuda médica y psíquica-. Personas a las que nos juntamos algunos más sosteniendo unas velas en señal de luz y de vida para todos.

No vino ningún ministro de Nigeria, país de origen de toda esa pobre gente. No vino la Ministra de Medio Rural y Marino -Elena espinosa- No vino la Ministra de Igualdad -Bibiana Aido-. Tampoco vimos a ningún obispo, párroco o cura por los alrededores ¡tendrían otras cosas que hacer o dieron un rodeo! El ayuntamiento de Motril dedicó un día de luto por tantas muertes inocentes.

Esto es lo que hubo y lo que hay y nuestro políticos hablando de pedir y necesitar el voto inmigrante. No nos engañen más. ¡No nos engañemos! No hablemos, por favor de igualdad, ni de solidaridad, ni de Alianza de Civilizaciones y demás zarandajas. No nos equivoquemos diciendo que hay que ayudar al desarrollo de esos países -que están llenos de gente corrupta y asesina-. Hablemos de que ahora nos sobran ¡más que nunca! porque la tarta de la riqueza ha disminuido "salvo para los de siempre" y no quedan sobras, ni tajos, ni obras mal pagadas y que nadie quiere.

Otra vez este verano vemos en la línea azul del horizonte marino pesqueros, veleros, yates y pateras. Todas son embarcaciones, pero las pateras no son igual ni sus tripulantes tampoco. No seamos falsos ni hipócritas. Se nos llena la boca diciendo que no hay razas, que “todos pertenecemos a la misma raza humana" que es políticamente incorrecto llamar negros a los subsaharianos, que no está bien hablar de ilegales... pero con esas afirmaciones huecas solamente buscamos y queremos tranquilizar nuestra conciencia. Jesús de Nazaret nos dijo: "dadles vosotros de comer", "para el camino llevad sólo lo justo, como mucho un cordón para atar el vestido, unas sandalias y un bastón donde apoyaros y poder caminar".

Por eso yo hoy me siento asqueado y no estoy tranquilo. Me duele el alma de tanta tragedia y me seguirá doliendo -visto lo visto y vivido lo vivido- por mucho tiempo. Me asquean tanto cinismo y tanta hipocresía. Por ser así de tibios el Señor nos vomitará por su boca y de su lado. ¡Gracias -mil gracias desde el fondo del alma- a los que acogen aún así a estas buenas gentes! Nos dan clases de humanidad, de ética y de verdad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).