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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

no retornen

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BAJARSE DEL CABALLO DE LOS VENCEDORES
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 20/07/09.- Queriendo “prestar un servicio a la verdad, que es uno de los pilares básicos para construir la justicia, la paz y la reconciliación”, el sábado 11 de julio, los obispos de Bilbao, Ricardo Blázquez y Mario Iceta; el de San Sebastián, Juan María Uriarte; y el de Vitoria, Miguel Asurmendi, celebraron una eucaristía conjunta para recordar la memoria de “los catorce sacerdotes ejecutados en los años 1936 y 1937 por quienes vencieron en aquella contienda”. Era un “deber pendiente” para purificar la memoria, manifestaron. Hace varios años, en un artículo en El Periódico de Aragón, Antonio Aramayona, profesor y articulista, recordaba que, “además de los sacerdotes vascos, hubo otros religiosos asesinados por el Bando Nacional que no han obtenido ni obtendrán reconocimiento alguno por parte de la jerarquía eclesiástica española”.

En septiembre de 1971, presidida por el carismático cardenal Enrique y Tarancón, tuvo lugar la “autocrítica y polémica” Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, en la que se planteó el tema del papel de la Iglesia durante la Guerra Civil. La primera ponencia incluía esta conclusión: “Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso, y su palabra ya no está entre nosotros. Así pues, reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos ministros de reconciliación”. Para 70 de los presentes, “un reconocimiento de culpa y una petición de perdón” era conceder demasiado y no se aprobó. El texto tuvo que modificarse, quedando así: “no siempre hemos sabido ser verdaderos ministros de reconciliación” y se aprobó con la mayora suficiente. Fue un paso importante. Se concluyó que los pastores debían ponerse al servicio de la reconciliación de las dos “Españas”.

Después, con motivo del cincuenta aniversario del comienzo de la guerra civil, la CEE, en su instrucción Pastoral Constructores de la paz, dijo, entre otras cosas, que “No sería bueno que la guerra civil se convirtiese en un asunto del que no se pueda hablar con libertad y con objetividad. Los españoles necesitamos saber con serenidad lo que verdaderamente ocurrió en aquellos años de amargo recuerdo”.

Recientemente, con ocasión de la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica, que el Gobierno llevó al Parlamento (atendiendo las peticiones de muchos familiares de represaliados por el franquismo), la Jerarquía y muchos obispos acusaron al Gobierno de practicar una “memoria selectiva” y de “reabrir heridas”. A la Jerarquía le pilló “con el paso cambiado” y, una vez más, aplicó una doble vara de medir: los obispos llevaban tiempo preparando una beatificación masiva (la más numerosa de la historia) de 498 'mártires' de la Guerra Civil que tuvo lugar en Roma el 28 de octubre de 2007 -ese domingo, “llama la atención”, en el evangelio estaba la parábola del fariseo y el (re)publicano-. “Pío XII se había opuesto en su día a una canonización indiscriminada y masiva. Postura que, en el espíritu del Concilio, mantuvieron y reforzaron Juan XXIII y Pablo VI, éste último ordenó la paralización de los procesos canónicos que desde el final de la guerra llegaron al Vaticano, pidiendo la canonización de los mártires de la cruzada. Las cosas cambiaron con Juan Pablo II, de quien se afirma que fue admirador de Franco”, recuerda el sacerdote Jesús L. Sáez.

Según declaraciones de monseñor Rouco, actual Presidente de la CEE, “para una auténtica y sana purificación de la memoria lo mejor es el olvido”. Sin embargo, discernir sobre cuál fue el comportamiento de la Jerarquía eclesial durante la guerra, y la posterior represión, no es contrario al evangelio. Lo adecuado hubiera sido que la jerarquía, durante la Ley de Memoria histórica, hubiera hecho una reflexión o catequesis sobre el papel de la Iglesia durante la guerra civil y la posterior dictadura. “Lo que pasó hace setenta años, cada vez se conoce mejor. Y es bueno conocerlo. Todo lo descubierto es luz (Ef 5,14) dice San Pablo”. Esta reflexión la hizo el sacerdote Jesús López Sáez en “Memoria histórica ¿Curzada o locura?”, alentado por la experiencia del salmo 85: “Dios anuncia la paz con tal de que a su locura no retornen”. También, “llama la atención”, este salmo es el que se leía en las Iglesias el sábado (por la tarde, en la liturgia dominical), justo el día que se celebraba en la catedral de Vitoria la eucaristía de los obispos vascos para rehabilitar a los sacerdotes vascos ejecutados por el franquismo. Y estaba la lectura del profeta Amós, a quien el sacerdote del templo nacional no pudo acallar (Am 7,12-15).

Entre los beatificados en Roma no figuraban ninguno de los curas vascos (ni, por supuesto, ninguno de los miles de católicos republicanos que murieron o fueron fusilados por los sublevados por el simple hecho de defender la legalidad vigente de la República). El portavoz episcopal, Martínez Camino, dijo entonces desconocer si tales hechos sucedieron. Pero “La existencia de múltiples documentos acerca de estos asesinatos revela la descarada hipocresía de la máxima jerarquía religiosa de España” (El Plural). El cura Jesús cuenta, por ejemplo, esta anécdota (entre otras): “Yo conocí en Roma a un sacerdote venerable, Albert Bonet, a quien pudieron matar en las dos partes, en Cataluña por ser cura y en Navarra por ser catalán. Claro, si le hubieran matado en Cataluña, podría haber sido beatificado hoy. No así si le hubieran matado en Pamplona. !Lo que son las cosas!” (“Beatificación en Roma, 28 octubre 2007").

El 16 de noviembre de 1938, en plena guerra civil, un decreto de la Jefatura de Estado (de los sublevados) establecía, “previo acuerdo con las autoridades eclesiásticas”, que, “en los muros de cada parroquia figurara una inscripción que contenga los nombres de los Caídos, ya en la presente Cruzada, ya víctimas de la revolución marxista”. Aquellas placas permanecen en las fachadas de las Iglesias, para inmortal recuerdo; mientras que por toda la geografía de España hay “territorios sembrados de horror”: decenas de miles de cuerpos de ciudadanos republicanos permanecen borrados de la memoria en fosas comunes en cunetas, barrancos, pozos y cementerios. Más de setenta años después, buena parte de la Jerarquía aún sostiene que desenterrar a estas víctimas olvidadas es “reabrir heridas”.

Claude G. Bowers, embajador de EEUU en España entre 1933-39, en su libro Misión en España (“un tesoro periodístico, diplomático y político”, dice el periodista Eric Sopena), denuncia el martirio de los vascos, o la atrocidad de los bombardeos sobre Durango y Gernika, un territorio de profunda catolicidad, nada sospechoso de “rojo”, pero leal a la República. Y se refiere a la Guerra no como una cruzada, sino como “la guerra del Eje contra la democracia española”. Los sublevados, y la Jerarquía de la Iglesia, invistieron el Alzamiento con un sello divino, como denuncia el capuchino Gumersindo de Estella, capellán de la cárcel de Torrero (Zaragoza). En su libro Fusilados en Zaragoza, 1936-1939. Tres años de asistencia espiritual a los reos, fray Gumersindo manifiesta que llamarla santa cruzada “fue un error que envenenó las almas”: lo que la Iglesia se empeñó en llamar santa cruzada no era otra cosa, dice, sino “una empresa pasional de odio y violencia”.

“Ciertamente, la violencia anticlerical fue terrible. Fueron 6.832 víctimas: 4.184 del clero secular, 2.365 religiosos, 283 religiosas. Pero la violencia anticlerical, recuerda el cura Jesús, debe situarse en el marco de la violencia general desatada por el sangriento golpe de Estado contra el orden legítimamente constituido de la República y por la guerra civil consiguiente”. La cifra la dio el sacerdote y periodista Antonio Montero (Historia de la persecución religiosa en España, 1961) que, “llama la atención”, llegó a ser arzobispo de Badajoz, una ciudad donde las atrocidades de los autodenominados nacionales, dirigidos por el coronel Yagüe, fue indescriptible: “los milicianos capturados en el coro de la Catedral fueron ejecutados ante el altar”, “los rebeldes celebraron la Asunción con una terrible matanza” (M. Tuñón de Lara). Un artículo publicado en el Manchester Guardian lo tituló “Masacre después de la captura de Badajoz”. Ante los rumores de la carnicería, el coronel Yagüe respondió: “Naturalmente que los hemos matado. ¿Iba a llevar a cuatro mil prisioneros rojos con mi columna?” (Las heridas abiertas de la guerra civil. Un viaje por la España desmemoriada” (Jason Webster).

Antonio Bahamonde (un hombre muy creyente y de derechas de toda la vida), a quien el general golpista Queipo de Llano lo nombró su secretario, tuvo que fugarse, horrorizado por la extrema violencia de los sublevados en zonas donde el golpe triunfó de inmediato, sin apenas resistencia; se exilió a Argentina donde escribió un libro con un gran valor testimonial Un año con Queipo. Confiesa que su fe llegó a tambalearse al ver el “beneplácito y la bendición de la Iglesia, de sus más caracterizados representantes” ante “la cantidad de crímenes cometidos para los que nunca, en ningún caso, han tenido la más ligera insinuación de protesta”.

En los diez años que siguieron al final oficial de la guerra, no menos de 50.000 personas fueron ejecutadas, denuncia Julián Casanova en La Iglesia de Franco. Hoy, decenas de miles de cuerpos siguen ignorados en fosas comunes, en cunetas, barrancos, pozos y cementerios.

Un superviviente singular de la represión de los vencedores es Fernando Macarro Castillo, más conocido como Marcos Ana: “el poeta de las cárceles de Franco”. Una Plataforma de intelectuales e instituciones lo está postulando para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009. Fernando es el preso político que más años pasó en las cárceles de la dictadura, veintitrés. Fue condenado a muerte dos veces, acusado de “auxilio a la rebelión”. Ingresó en prisión a los 19 años y salió con casi 42. En sus estremecedoras memorias, Decidme cómo es un árbol. Memorias de la prisión y de la vida (2007), a pesar de lo sufrido, no hay una sola palabra de rencor ni de venganza. Son “Una lección de humanidad”, dice el Premio Nóbel J. Saramago. Marcos Ana manifiesta que ”la recuperación de la memoria histórica no es para pedir cuentas a nadie… sino para situar la Historia en su lugar, arrancar al olvido a nuestras víctimas y cancelar de una vez los procesos y condenas incoados por un régimen ilegal, impuesto por las armas frente a la legalidad republicana”. Tiene 89 años: “El bosque de mi generación se va despoblando poco a poco, y yo sigo en pie como un árbol milagroso”. La próxima película de Almodóvar será sobre su vida.

Los obispos de las diócesis vascas también han querido “purificar la memoria” rehabilitando a los “presbíteros ejecutados por los vencedores y que han sido relegados al silencio”. “No queremos reabrir heridas, sino ayudar a curarlas, queremos contribuir a la dignificación de quienes han sido olvidados o excluidos y mitigar el dolor de sus familiares y allegados”. En 2007, monseñor Ricardo Blázquez, al finalizar su mandato como Presidente de la Conferencia Episcopal Española, dio “una grata sorpresa” a muchos en su discurso de despedida cuando afirmó que la Iglesia tiene que revisar su propio pasado: “deseamos que se haga plena luz sobre nuestro pasado”; “recordamos la historia no para enfrentarnos, sino para recibir de ella la corrección por lo que hicimos mal o el ánimo para proseguir en la senda acertada”.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica manifiesta en una carta que “Mientras (la Iglesia) sólo asuma su parte de víctima y no la de verdugo, estará contribuyendo a una estéril culpabilización y a una utilización extremadamente parcial del pasado. Debe pedir perdón por su complicidad, por una actitud que causó enormes sufrimientos”. La Iglesia española, recuerda el cura Jesús, necesita memoria histórica, una confesión nacional y, quizá también, (¡todo un símbolo!) una caída de caballo. ¿Es que no se ha bajado todavía del carro de los vencedores? La guerra civil no fue una cruzada, sino una guerra fratricida, -una locura-. Se dice en el salmo 85, Dios anuncia la paz, con tal de que a su locura no retornen”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

oncología

oncología

POR SER VERANO
JOSÉ ANTONIO ROSA, coordinador del Proyecto de Voluntariado "Dando C@lor", jarosalemus@yahoo.es
BADAJOZ.

ECLESALIA, 17/07/09.- El verano es tiempo para desconectar, descansar, cambiar de aires, vivir la aventura, y un largo etcétera de actividades que nos llevan a pasar estos días calurosos lejos de la rutina de cada día. No obstante, en la unidad de oncología pediátrica del Hospital Materno-Infantil de Badajoz, al igual en otros centros hospitalarios del mundo, la enfermedad "no coge" vacaciones y por lo tanto, tampoco lo hacen los niños que allí están y sus familias.

Es por esto por lo que la Asociación Oncológica Extremeña (AOEx) y las Delegaciones diocesanas de Salud, Pastoral de Juventud (Plataforma "Dando Color a la vida... Aquí en Badajoz") y Vocaciones de la Archidiócesis Mérida-Badajoz, a través de su proyecto de voluntariado coordinado en red, invitan a toda aquella persona que quiera transmitir su apoyo, su esperanza a todas estas personas que siguen en contacto con el hospital en esta unidad también durante esta etapa estival, a que hagan uso de la siguiente dirección de correo electrónico, destinado al efecto: precisamenteporserverano@yahoo.es

Llevaremos los mensajes de todas estas personas solidarias a la unidad, a diario, para acercar estas palabras de aliento que tanto hacen falta en esta situación tan difícil. Es muy sencillo, estas misivas podrán empezar de la siguiente forma: "Precisamente por ser verano, os deseo…" Podrán tener forma de cuento, poema, canción, etc. Animaos, porque se tarda poco en enviar un email y a cambio conseguiremos mucho.

Quedamos a vuestra disposición en el blog del voluntariado de la unidad http://voluntariadodandoclor.blogspot.com, y en el correo electrónico propio de la campaña. Os esperamos y no lo dudes, ¡envía tu email! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

golpe de estado

golpe de estado

SOBRE EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS
Pronunciamiento Provincial de los Dominicos en Centro América
ALEXIS PÁEZ OVARES, dominico, Prior Provincial de América Central y CARLOS FLORES, dominico, promotor de Justicia y Paz de América Central, www.dominicos.info
HONDURAS.

ECLESALIA, 16/07/09.- A todas las Comunidades de la Provincia Dominicana de San Vicente Ferrer de Centroamérica, a la Familia Dominicana de Centroamérica, a las comunidades parroquiales y pastorales que acompañamos con nuestro trabajo, y a todos los hombres y mujeres que trabajan por la justicia y la paz en el mundo.

HECHOS QUE PREOCUPAN
1. La detención del Presidente de la República de Honduras, el pasado 28 de junio, por parte de las Fuerzas Armadas de ese país, la violación de su domicilio, su expulsión del territorio nacional y la forma de su ejecución, se han constituido en la culminación de una serie de conflictos que venían sucediéndose en ese hermano país y en el estallido de una grave crisis humana, institucional y de convivencia civilizada que amenaza la paz de toda la región.

2. Los hechos que antecedieron tan seria ruptura del orden social y político no se limitan, como ha sido presentado en algunas informaciones, solo a la propuesta del Presidente de realizar una consulta con la que pretendía obtener respaldo para hacer que en las elecciones generales de noviembre próximo se instalara una cuarta urna en la que los ciudadanos debían votar si querían un cambio de la Constitución Política. Una serie de conflictos se habían venido acumulando entre el Presidente Zelaya y diversos sectores económicos a lo largo de los últimos meses. La reestructuración de las fórmulas de ganancias de las compañías transnacionales del petróleo, la importación de medicamentos genéricos desde Cuba a precios más cómodos que los ofrecidos por las empresas farmacéuticas nacionales e internacionales, la decisión de elevar el salario mínimo —uno de los más bajos del Istmo— de $182 a $291, las medidas a favor del ambiente, frente a las compañías mineras, fueron algunas de las medidas gubernamentales que causaron profundo malestar en diversos grupos de la empresa privada quienes percibían estos hechos como contrarios a sus intereses, y fueron generando un frente en contra del Gobernante.

3. A partir del momento de la destitución del Presidente Zelaya, entre los serios conflictos generados no lo es menor el de la discusión sobre cómo interpretar los hechos y la polarización en torno a dichas interpretaciones. Mientras que líderes y organismos internacionales, como la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y otras instituciones hablan categóricamente de golpe de estado y lo condenan, los defensores del mismo lo consideran como una “legítima sucesión” en el poder conforme a leyes internas hondureñas. Todo esto ha creado confusión en sectores de la población centroamericana en materia informativa.

4. Para Honduras se ha producido un aislamiento internacional, una suspensión de ayudas financieras, retiro de embajadores de diversas naciones, todo lo cual es de temer que, como de costumbre, perjudique en mayor escala a los más pobres y más débiles porque los grupos más poderosos siempre tienen formas y recursos para defenderse de todo tipo de crisis. La confrontación entre los defensores del orden institucional y quienes aceptan el régimen de facto ha llegado incluso al derramamiento de sangre por causa de disparos de los militares sobre manifestantes favorables al retorno del Presidente.

5. Mientras quienes rompieron el orden institucional consideran que se estaba produciendo una creciente y peligrosa influencia de los gobiernos venezolano, nicaragüense y de otros miembros del ALBA en Honduras, otros sectores del pueblo y diversos analistas apuntan a una posible connivencia, al menos una actitud ambigua, por decirlo con moderación, del Gobierno de los EE.UU. ante el golpe.

CRITERIOS ÉTICOS DEL MAGISTERIO SOCIAL DE LA IGLESIA
El llamado de la historia
6. Comos dominicos vemos en nuestra América Latina el testimonio vivo de los y las mártires que se tomaron en serio su vocación de ser testigos de la verdad. Nos interpelan sobre todo a asumir la vocación de anuncio y denuncia como Orden de Predicadores. Este llamado es tanto más fuerte cuando es la vida humana y la convivencia social los que están en juego.

7. Pero estamos claros en que la obligación de pronunciarnos, que compartimos con la Iglesia, debe darse fundamentalmente en el plano de lo ético – religioso, y no en el orden científico – técnico. Todavía en estos mismos días nos lo vuelve a recordar S.S. Benedicto XVI, citando al Magisterio anterior: “La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende «de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados». No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación” (Caritas in veritate, n. 9). Por eso nuestro juicio en este momento no puede ser ni en el campo del análisis jurídico – legal, ni en el del análisis científico - social que no nos corresponden como Iglesia.

8. Por eso las consideraciones que ofrecemos a continuación, convencidos de que se basan en criterios extraídos del Magisterio Social de la Iglesia, las presentamos en diálogo con otros sectores de la Iglesia y la sociedad, con miras a iluminar la acción que corresponde ante la crisis hondureña.

Los criterios
9. En primer lugar, es preciso reconocer que en este conflicto originado en Honduras se encuentran grupos con diversidad ideológica, político partidaria y de intereses económicos y sociales, y que, por tanto hay que respetar y partir de la existencia de dicha pluralidad. Sin embargo, hay que insistir de manera muy enfática que no se puede aceptar la visión, como algunos han dicho, de que existen “dos bandos”, “dos partes” en lo que se refiere al respeto al orden institucional democrático, tal y como lo avala el consenso internacional en materia de concepción de la democracia y de la defensa de derechos humanos. En materia de justicia, institucionalidad, y defensa de los derechos humanos no cabe aceptar “bandos” ni negociación alguna, so pena de destruir las premisas necesarias para la convivencia y el diálogo entre la diversidad de personas.

10. La Iglesia ha sido contundente a este respecto, al defender que la identificación y proclamación de los derechos del hombre es uno de los esfuerzos más relevantes para responder eficazmente a las exigencias imprescindibles de la dignidad humana (cfr. GetS 76). Así como al afirmar que la fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos, en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hombre mismo y en Dios su Creador (Cfr. Pacem in terris 9). Es, por tanto, por completo inaceptable el recurso o aplicación —como se ha hecho en la “destitución” del presidente Zelaya— de cualquier legislación nacional que no se adecue y subordine a estos derechos. Mucho menos aceptable aún el escudarse en “estados de excepción” para cometer acciones que irrespeten la dignidad humana. Queda claro que los cristianos aprecian el sistema democrático en la medida en que asegura la participación de todos los ciudadanos, les da la posibilidad de elegir y pedir cuentas a sus propios gobernantes, y de sustituirlos de manera pacífica (cfr. Centesimus annus 46).

11. Está claro en la tradición de la enseñanza social católica que el recurso a la resistencia ante un gobernante, por medio de fuerzas armadas, solo es legítimo cuando se hayan producido —no cuando se prevean o supongan como posibles— violaciones ciertas, graves y prolongadas de los derechos fundamentales; cuando se hayan agotado todos los otros recursos; sin provocar desórdenes peores; que haya esperanza fundada de éxito y si es imposible prever razonablemente soluciones mejores. Nada de esto parece haber sido considerado por los autores del golpe de estado en Honduras. Permítasenos citar todavía el siguiente párrafo invaluable de la encíclica “El progreso de los pueblos” (31). En este texto Pablo VI recuerda los enormes peligros de la insurrección contra los gobernantes legítimos porque “—salvo en el caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país— engendra nuevas injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas. No se puede combatir un mal real al precio de un mal mayor.” La misma condena internacional unánime del golpe en Honduras manifiesta la extendida percepción de que la alteración del orden institucional en Honduras crea amenazas, no solo sobre la convivencia pacífica y justa al interior del país, sino también sobre el frágil sistema democrático de la región. Esto, sin duda alguna, es un mal mayor que el que pudiera estarse evitando y que, en todo caso, quedaba sujeto a prueba con el debido proceso.

12. No se puede separar, además, el juicio ético – religioso sobre el golpe del que hay que formular sobre la situación general endémica de Honduras y cuya solución debería constituirse en primera prioridad, no solo para los católicos, sino para todos los hombres y mujeres de buena voluntad del país, en particular para los gobernantes. Baste recordar unos pocos datos: Honduras es uno de los países del continente con mayor población sufriendo pobreza y las secuelas de la misma, con altos índices de inequidad en la distribución del ingreso per cápita y en el grado de concentración del ingreso per cápita del hogar. Solo el 38, 2 % de los hogares aparecen en las estadísticas como “no pobres” porque pueden cubrir sus necesidades básicas de alimentación y otras. La tasa de mortalidad infantil es en promedio del 23 por mil, pero cuatro veces el promedio nacional en algunos departamentos rurales. Para este país, el indicador de esperanza de vida se ubica en peor posición que los indicadores de educación, en los que de todos modos los puntajes obtenidos se encuentran entre los últimos de la región. Es uno de los países del istmo que muestra las mayores proporciones de niños desnutridos, donde el bajo peso al nacer es uno de los factores que precipitan la desnutrición en edades tempranas, resultado, fundamentalmente, de una desnutrición intrauterina y donde no se registran avances relevantes en la reducción de este indicador. Las secuelas de la desnutrición sufrida en la etapa preescolar se observan con claridad en el déficit acumulado en la talla de niños escolares, en donde la prevalencia supera el 40%. Y está claro que uno de los principales factores que incide en la deteriorada situación de la salud es el inadecuado acceso a servicios de saneamiento y agua. Además, en Honduras vive la tercera parte de la población centroamericana que padece VIH-sida.

13. ¿Podremos decir los cristianos, y en particular los frailes predicadores, que estamos anunciando en Honduras al Dios de la vida, al Jesús que vino “para que tuviéramos vida y vida en abundancia”? ¿podrán decir los partidos y dirigentes políticos hondureños que han hecho de la defensa de la vida su prioridad principal? ¿Tendrá o no relación el golpe de estado con esta situación socio económica tan conflictiva e inaceptable?

14. Cualesquiera que sean la respuestas a estas preguntas, estamos convencidos de que el compromiso de acompañamiento al pueblo hondureño no se limita a esta lamentable coyuntura de la ruptura de la institucionalidad democrática, sino que se extiende al camino para la superación de estos problemas estructurales. Un fortalecimiento de la democracia política —tan dramáticamente herida con el reciente golpe— solo se realizará con una construcción fuerte de una democracia económica y social.

15. Pero en este caminar, definir lo que haya que hacerse, —como lo enseñó con clarividencia Pablo VI—, no es tarea privilegiada nuestra, ni siquiera de los Obispos o del Romano Pontífice. Es a las comunidades cristianas a quienes incumbe “analizar con objetividad la situación propia de su país, esclarecerla mediante la luz de la Palabra inalterable del Evangelio, deducir principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción según las enseñanzas sociales de la Iglesia tal como han sido elaboradas a lo largo de la historia (…) (a ellos les) toca discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, en comunión con los obispos responsables, en diálogo con los demás hermanos cristianos y todos los hombres de buena voluntad, las opciones y los compromisos que conviene asumir para realizar las transformaciones sociales, políticas y económicas que se considera de urgente necesidad en cada caso. (Octogesima adveniens 4)”.

LÍNEAS PARA LA ACCIÓN
16. Pedimos a todos los religiosos y miembros de la Familia Dominicana en Centroamérica que rechacen de manera categórica, sobre la base de los principios aquí expuestos, el golpe infligido a la institucionalidad democrática hondureña y pidan el apoyo nacional e internacional para la restauración de la misma en el más corto plazo.

17. 1Asimismo, llamamos a expresar nuestra solidaridad efectiva con los más necesitados, los más pobres, los más excluidos del pueblo hondureño, también más afectados —a veces hasta manipulados— por situaciones críticas como la presente.

18. Consideramos de gran importancia reanudar el diálogo intraeclesial para precisar los puntos comunes que nos lleven a una acción de compromiso conjunto por la paz, la justicia y la solidaridad con los más pobres. Coincidimos con los Obispos hondureños en cuanto a la necesidad de “entablar un verdadero diálogo entre todos los sectores de la sociedad, para que se pueda llegar a soluciones constructivas”.

19. También con los Obispos coincidimos en que es “necesario globalizar la solidaridad como un camino que puede ayudarnos a superar la injusticia y la inequidad”. Pedimos, en particular, el apoyo de todas las Promotorías de Justicia y Paz en el Continente, para no permitir que en ninguno de nuestros países vuelvan a repetirse alteraciones de la institucionalidad democrática que retrotraen nuestras sociedades a etapas lamentables de la historia pasada.

20. Debemos colaborar con el esfuerzo de la sociedad civil y de los políticos de buena voluntad para evitar que el ejército de Honduras pueda volver a caer en acciones como las vividas en los últimos días.

21. Como familia dominicana en Centroamérica podemos comprometernos en crear espacios de diálogo, de reflexión y de oración, en la línea de la justicia y la paz, para fortalecer la identificación y construcción de intereses comunes, por vía de la justicia, excluyendo toda forma de violencia.

22. Es preciso que nuestras comunidades, en su reflexión y acción, mantengan una actitud evangélica vigilante, una cultura y una ética que se traduzcan en acciones que ayuden a impedir que este tipo de situaciones se repitan.

Junto con el Consejo de la Provincia dominicana de San Vicente Ferrer de Centroamérica, y los Centros especializados de Investigación CEDI (Heredia, Costa Rica), y AkKután (Cobán, A.V., Guatemala). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

cambiará

cambiará

16 Tiempo ordinario (B) Marcos 6, 30 – 34
COMO OVEJAS SIN PASTOR
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 15/07/09.- Los discípulos, enviados por Jesús para anunciar su Evangelio, vuelven entusiasmados. Les falta tiempo para contar a su Maestro todo lo que han hecho y enseñado. Al parecer, Jesús quiere escucharlos con calma y los invita a retirarse «ellos solos a un sitio tranquilo a descansar un poco».

La gente les estropea todo su plan. De todas las aldeas corren a buscarlos. Ya no es posible aquella reunión tranquila que había proyectado Jesús a solas con sus discípulos más cercanos. Para cuando llegan al lugar, la muchedumbre lo ha invadido todo. ¿Cómo reaccionará Jesús?

El evangelista describe con detalle su actitud. A Jesús nunca le estorba la gente. Fija su mirada en la multitud. Sabe mirar, no sólo a las personas concretas y cercanas, sino también a esa masa de gente formada por hombres y mujeres sin voz, sin rostro y sin importancia especial. Enseguida se despierta en él la compasión. No lo puede evitar. «Le dio lástima de ellos». Los lleva todos muy dentro de su corazón.

Nunca los abandonará. Los «ve como ovejas sin pastor»: gentes sin guías para descubrir el camino, sin profetas para escuchar la voz de Dios. Por eso, «se puso a enseñarles con calma», dedicándoles tiempo y atención para alimentarlos con su Palabra curadora.

Un día tendremos que revisar ante Jesús, nuestro único Señor, cómo miramos y tratamos a esas muchedumbres que se nos están marchando poco a poco de la Iglesia, tal vez porque no escuchan entre nosotros su Evangelio y porque ya no les dicen nada nuestros discursos, comunicados y declaraciones.

Personas sencillas y buenas a las que estamos decepcionando porque no ven en nosotros la compasión de Jesús. Creyentes que no saben a quién acudir ni qué caminos seguir para encontrarse con un Dios más humano que el que perciben entre nosotros. Cristianos que se callan porque saben que su palabra no será tenida en cuenta por nadie importante en la Iglesia.

Un día el rostro de esta Iglesia cambiará. Aprenderá a actuar con más compasión; se olvidará de sus propios discursos y se pondrá a escuchar el sufrimiento de la gente. Jesús tiene fuerza para transformar nuestros corazones y renovar nuestras comunidades. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

COMO OVELHAS SEM PASTOR
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Os discípulos, enviados por Jesus para anunciar o Seu Evangelho, voltam entusiasmados. Falta-lhes tempo para contar ao Seu Mestre tudo o que fizeram e ensinaram. Pelo que parece, Jesus quer escutá-los com calma e convida-os a retirar-se «a sós para um sítio tranquilo para descansar um pouco».

As pessoas alteram todo o plano. De todas as aldeias correm a procurá-Lo. Já não é possível aquela reunião tranquila que tinha projectado Jesus a sós com os Seus discípulos mais próximos. Quando chegam ao lugar, a multidão invadiu tudo. Como reagirá Jesus?

O evangelista descreve com detalhe a Sua atitude. A Jesus nunca Lhe incomoda as pessoas. Fixa o Seu olhar na multidão. Sabe olhar, não só às pessoas concretas e próximas, mas também a essa massa de gente formada por homens e mulheres sem voz, sem rosto e sem importância especial. De seguida desperta Nele a compaixão. Não o pode evitar. «Teve lástima deles». Leva-os a todos muito dentro do Seu coração.

Nunca os abandonará. «Vê-os como ovelhas sem pastor»: pessoas sem guias para descobrir o caminho, sem profetas para escutar a voz de Deus. Por isso, «começou a ensina-los com calma», dedicando-lhes tempo e atenção para alimentá-los com a Sua Palavra curadora.

Um dia teremos que rever ante Jesus, nosso único Senhor, como olhamos e tratamos a essas multidões que se estão afastando pouco a pouco da Igreja, tal vez porque não escutam entre nós o seu Evangelho e porque já não lhes diz nada os nossos discursos, comunicados e declarações.

Pessoas simples e boas que estamos a decepcionar porque não vêem em nós a compaixão de Jesus. Crentes que não sabem a quem acudir nem que caminhos seguir para encontrar-se com um Deus mais humano que o que se apercebem entre nós. Cristãos que se calam porque sabem que a sua palavra não será tida em conta por ninguém importante na Igreja.

Um dia o rosto desta Igreja mudará. Aprenderá a actuar com mais compaixão; esquecerá os seus próprios discursos e escutará o sofrimento das pessoas. Jesus tem força para transformar os nossos corações e renovar as nossas comunidades.

COME PECORE SENZA PASTORE
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

I discepoli, inviati da Gesù per annunciare il suo Evangelo, tornano entusiasti. Manca loro il tempo per raccontare al Maestro tutto quello che hanno fatto e insegnato. A quanto pare, Gesù vuole ascoltarli con calma e li invita a ritirarsi “loro soli in un luogo tranquillo, per riposare un poco”.

La gente manda all’aria tutto il suo piano. Da tutti i villaggi accorrono a cercarli. Non è più possibile quella riunione tranquilla che aveva progettato. Gesù a tu per tu con i suoi discepoli più vicini. Quando arrivano al luogo cercato, la moltitudine ha rovinato tutto. Come reagirà Gesù?

L’evangelista descrive in dettaglio il suo atteggiamento. Gesù, mai la gente lo disturba. Fissa lo sguardo sulla moltitudine. Sa guardare, non solo le persone concrete e vicine, ma anche quella massa di gente formata da uomini e donne senza voce, senza volto e senza particolare importanza. Subito si risveglia in lui la compassione. Non può evitarlo. “Si commosse per loro”. Li porta tutti nel profondo del cuore.

Mai li abbandonerà. Li “vede come pecore senza pastore”: gente senza guida per scoprire la via, senza profeti per ascoltare la voce di Dio. Per questo “si mise a insegnare loro con calma”, dedicando loro tempo e attenzione per nutrirli con la sua Parola guaritrice.

Un giorno dovremo rivedere davanti a Gesù, nostro unico Signore, come guardiamo e trattiamo le moltitudini che se ne stanno andando poco a poco dalla Chiesa, forse perché non ascoltano tra di noi il suo Spirito e perché non dicono loro più nulla i nostri discorsi, comunicati e dichiarazioni.

Persone semplici e buone quelle che stiamo deludendo perché non vedono in noi la compassione di Gesù. Credenti che non sanno a chi appellarsi, né quali vie seguire per incontrarsi con un Dio più umano di quello che percepiscono tra di noi. Cristiani che tacciono perché sanno che la loro parola non sarà presa in considerazione da nessuno che sia importante nella Chiesa.

Un giorno il volto di questa Chiesa cambierà. Imparerà ad operare con maggiore compassione; si dimenticherà dei suoi propri discorsi e si metterà ad ascoltare la sofferenza della gente. Gesù ha la forza per trasformare i nostri cuori e rinnovare le nostre comunità.

COMME DES BREBIS SANS BERGER
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Les disciples que Jésus avait envoyés pour annoncer son Evangile, reviennent enthousiastes. Ils s’empressent d’informer leur Maître de tout ce qu’ils ont fait et enseigné. Jésus, semble-t-il, veut les écouter calmement, c’est pourquoi il les invite à se retirer « eux seuls, à un endroit tranquille pour s’y reposer un peu ».

Les gens bouleversent tout leur programme. De tous les hameaux ils accourent pour les chercher. La réunion tranquille que Jésus avait programmée seul à seul avec ses disciples les plus proches, n’est plus possible. Au moment où ils arrivent, la foule a déjà tout envahi. Comment Jésus va-t-il réagir ?

L’évangéliste décrit en détail son attitude. Jésus ne se sent jamais dérangé par les gens. Il fixe son regard sur la multitude. Il sait regarder non seulement les personnes concrètes et proches mais aussi cette foule formée par des hommes et des femmes sans voix, sans visage et sans une importance particulière. Tout de suite, la compassion s’éveille chez lui. Il ne peut pas l’éviter. « Il a pitié de cette foule ». Il les porte tous au plus profond de son cœur.

Il ne les abandonnera jamais. Il les voit « comme des brebis sans berger » : des gens qui manquent de guides pour pouvoir découvrir le chemin, et de prophètes pour pouvoir écouter la voix de Dieu. C’est pourquoi « il se met à leur enseigner calmement », en leur consacrant le temps et l’attention nécessaires pour les nourrir de sa Parole curative.

Un jour, il nous faudra revoir, devant Jésus notre seul Seigneur, comment nous regardons et nous traitons ces multitudes qui s’éloignent peu à peu de l’Eglise, peut-être parce qu’elles n’entendent plus parmi nous son Evangile et parce que nos discours, nos communiqués et nos déclarations ne leur disent plus rien.

Ce sont des personnes bonnes et simples que nous décevons parce qu’elles n’arrivent pas a découvrir chez nous la compassion de Jésus. Des croyants qui ne savent pas à qui s’adresser ni quels chemins emprunter pour rencontrer un Dieu plus humain que celui qu’ils perçoivent chez nous. Des chrétiens qui gardent le silence parce qu’ils savent que leur parole ne sera prise en compte par personne d’important dans l’Eglise.

Un jour, le visage de cette Eglise changera. Elle aura appris à agir avec plus de compassion : elle oubliera ses propres discours et elle se mettra à l’écoute de la souffrance des gens. Jésus a la force de transformer nos cœurs et de renouveler nos communautés.

LIKE SHEEP WITHOUT A SHEPHERD
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The disciples who had been sent by Jesus to preach the Good News returned all enthusiastic about their mission. They couldn’t wait to tell their Master all they had done and seen. Jesus, evidently, was waiting to hear all their stories at length: in fact, he invited them “to some lonely place and rest for a while.”

The crowds, however, spoilt their plan. People from all nearby villages came rushing and looking for them. The peaceful and private meeting that Jesus had suggested for him and his disciples was not going to take place. By the time they arrived at the secluded place of their choice, the crowds had already preceded them. What was Jesus’ reaction?

Mark the evangelist describes in full detail Jesus’ response. Jesus was never disturbed by and never avoided people. He always related to people, not only those He knew or was related with, but also the masses of faceless men and women, as well as the unknown and powerless. As soon as he saw such crowds, he felt compassion for them. He couldn’t help it: “He took pity on them.” Those were the people closest to his heart.

He would never forget them. “He saw them like sheep without a shepherd”: like people without a guide to show them the way, and without a prophet to listen to God’s voice. So “he set himself to teach them at some length,” and gave them much of His time and attention, teaching them the saving words.

A day will come when all of us will have to re-examine, before Jesus our Lord and guide, how we look and treat those large crowds of people who are leaving our churches, perhaps, because they do not hear anymore the Gospel message: our long sermons, encyclicals and written messages say little that they can understand or apply in their lives.

There are many simple and good people who may be disappointed because they can’t find in us Jesus’ compassion. There are many believers, too, who do not know to whom or where to go to find a God or a religious answer to their human problems. Finally, there are some Christians who choose to remain silent because they feel that what they need to say may not be important to the Church.

One day the face of the Church will have to change. We shall all learn to show more compassion; we shall pay less attention to our own doctrines and sermons and pay more attention to people’s sufferings. Jesus has the strength to transform our hearts and renew our communities.

ARTZAINIK GABEKO ARDIAK BEZALA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Bere ebanjelioa hots egitera Jesusek bidali dituen ikasleak gogobero itzuli dira. Presa bizia izan dute egin eta irakatsi dutenaren berri beren Maisuari emateko. Ematen du, Jesusek patxadan entzun nahi diela, eta « leku baketsu batera joatera gonbidatu ditu berak bakarrik, apur bat atsedetera».

Jendeak, ordea, hankaz gora jarri ditu haien asmoak. Herrixka guztietatik jo du jendeak haien bila. Ezin dute egin bilera baketsu hura, Jesusek bere ikasle hurbilekoenekin egin nahi zuen hura. Izan ere, ikasleak iritsi baino lehen, jendetzak hartua du leku hura guztia. Zer egin du orduan Jesusek?

Xeheki deskribatu du ebanjelariak Jesusen jarrera. Jesusentzat jendea ez da sekula neke. Arretaz erreparatu dio jendetzari. Badaki, izan ere, Jesusek erreparatzen, ez soilik lagun jakin eta hurbilekoei, baita jendetzari ere, ahotsik, aurpegirik eta inportantzia berezirik ez duten gizon-emakumeek moldaturiko jendetzari ere. Bat-batean harrapatu du errukiak Jesusen bihotza. Ezin izan du saihestu. «Erruki izan zituen». Bihotz barnean ditu guztiak.

Ez ditu bazter utziko sekula. «Artzainik gabeko ardi bezala» ikusi ditu: bidean gidatuko dituen gidaririk gabeko jende bezala, Jainkoaren ahotsa entzutera emango dion profetarik gabeko bezala. Hargatik, «haiei patxadaz irakasteari ekin zion», bere denbora eta arreta eskainiz, bere Hitz sendatzailea janaritzat emateko.

Egunen batean aztertu beharra izango dugu Jesusen, geure Jaun bakar horren aurrean, nola ari garen erreparatzen jendetza horri, nolako trataera ematen diogun, Elizatik pixkana ihesi doakigun horri; hain zuzen eta agian, gure artean Jesusen Ebanjelio entzuteko aukerarik ez duelako, gure hitzaldiek, agiriek eta agerpenek ezer gutxi adierazten diotelako.

Jende xumea eta ona, gugan desilusioa baino aurkitu ez duena, gugan Jesusen errukirik sumatu ez duena. Jende fededuna: ez daki ez zeinengana jo, ez zein bide hartu, gugan sumatzen dutena baino Jainko gizatarrago batekin topo egin ahal izateko. Kristauak: isilik gelditu dira, ondo dakitelako beren hitza ez duela kontuan hartuko Elizan «norbait» den inork.

Egunen batean aldatuko da, ordea, Eliza honen aurpegiera. Ikasiko du erruki beroagoz jokatzen; alde batera utziko du bere hizketa eta emango dio jendearen sufrimena entzuteari. Bai, Jesusek ahalmena du gure bihotza eraldatzeko eta gure elkarteak eraberritzeko.

COM OVELLES SENSE PASTOR
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Els deixebles, enviats per Jesús per anunciar el seu Evangeli, tornen entusiasmats. Els falta temps per explicar al seu Mestre tot el que han fet i ensenyat. Pel que sembla, Jesús vol escoltar-los amb calma i els convida a retirar-se «tots sols en un lloc despoblat i reposar una mica».

La gent els espatlla tot el seu pla. De tots els llogarrets venen a cercar-los. Ja no és possible aquella reunió tranquil•la que havia projectat Jesús a soles amb els seus deixebles més propers. Quan arriben al lloc, la gent ho ha envaït tot. Com reaccionarà Jesús?

L'evangelista descriu amb detall la seva actitud. A Jesús mai li fa nos la gent. Fixa la mirada en la multitud. Sap mirar, no només les persones concretes i properes, sinó també aquesta massa de gent formada per homes i dones sense veu, sense rostre i sense importància especial. De seguida es desperta en ell la compassió. No pot evitar-ho. «se’n compadí». Els porta tots molt endins del seu cor.

Mai els abandonarà. Els «veu com ovelles sense pastor»: gent sense guies per descobrir el camí, sense profetes per escoltar la veu de Déu. Per això, «es posà a instruir-los llargament», dedicant-hi temps i atenció per alimentar-los amb la seva Paraula guaridora.

Un dia haurem de revisar davant Jesús, el nostre únic Senyor, com mirem i tractem aquestes multituds que se'ns estan anant a poc a poc de l'Església, potser perquè no senten entre nosaltres el seu Evangeli i perquè ja no els diuen res els nostres discursos, comunicats i declaracions.

Persones senzilles i bones que estem decebent perquè no veuen en nosaltres la compassió de Jesús. Creients que no saben a qui acudir ni quins camins seguir per trobar-se amb un Déu més humà que el que perceben entre nosaltres. Cristians que callen perquè saben que la seva paraula no serà tinguda en compte per ningú important en l'Església.

Un dia el rostre d'aquesta Església canviarà. Aprendrà a actuar amb més compassió; s'oblidarà dels seus propis discursos i es posarà a escoltar el patiment de la gent. Jesús té força per transformar els nostres cors i renovar les nostres comunitats.

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EDIFICAR DESDE LA CRISIS
Comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras
CONFERENCIA EPISCOPAL DE HONDURAS, 03/06/09, arquidiocesistegucigalpa.org
TEGUCIGALPA (HONDURAS).

ECLESALIA, 14/07/09.- Hace apenas tres semanas, en la Asamblea Plenaria de esta Conferencia Episcopal expresamos claramente que la justicia social, el dialogo y las consultas dentro del marco de la ley son necesidades que debían ser reconocidas y respetadas a nuestro pueblo.

Ante la situación de los últimos días, nos remitimos a la información que hemos buscado en las instancias competentes del Estado (la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Ministerio Público, el Poder Ejecutivo, Tribunal Supremo Electoral) y muchas organizaciones de sociedad civil. Todos y cada uno de los documentos que han llegado a nuestras manos, demuestran que las instituciones del Estado democrático hondureño, están en vigencia y que sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a derecho.

Los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República de Honduras.

La Constitución de la República y los órganos administradores de justicia del país nos hacen concluir que:

a.) Conforme a lo contemplado en el Artículo 239 de la Constitución de la República, “quien proponga la reforma” de este Artículo, “cesa de inmediato en el desempeño de su cargo y queda inhabilitado por diez años para el ejercicio de toda función pública”. Por lo tanto, la persona requerida, cuando fue capturado, ya no se desempeñaba como Presidente de la República.

b.) Con fecha 26 de junio de 2009, la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad, nombró un Juez Natural que giró la orden de captura contra el ciudadano Presidente de la República de Honduras, a quien se le supone responsable de los delitos de: CONTRA LA FORMA DE GOBIERNO, TRAICION A LA PATRIA, ABUSO DE AUTORIDAD Y USURPACION DE FUNCIONES en perjuicio de la Administración Pública y del Estado de Honduras, lo anterior a raíz del Requerimiento Fiscal presentado en esa Corte por parte del Ministerio Público.

Aprender de los errores para enmendarlos en el futuro

“Ningún hondureño podrá ser expatriado ni entregado a un Estado extranjero” (Art. 102, Constitución de la República”). Creemos que todos merecemos una explicación de lo acaecido el 28 de junio. El pasado 19 de junio dijimos que todos somos en mayor o menor medida responsables de una situación de injusticia social.- Sin embargo seguimos creyendo que Honduras ha sido y quiere seguir siendo un pueblo de hermanos, para vivir unidos en la justicia y la paz.

Por eso es necesario que optemos decididamente por escuchar las opiniones de los demás, de tal manera que se pueda entablar un verdadero dialogo entre todos los sectores de la sociedad, para que se pueda llegar a soluciones constructivas.

Es fundamental respetar el calendario del Tribunal Supremo Electoral que garantice las elecciones del próximo mes de noviembre. Es necesario globalizar la solidaridad como un camino que puede ayudarnos a superar la injusticia y la inequidad.- La comunidad internacional, con la información adecuada sobre la situación de nuestro país, puede contribuir a estos propósitos.

Hacemos un llamado especial

A quienes tienen o han tenido en sus manos la conducción del país, les invitamos a no dejarse llevar por los egoísmos, la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción. Siempre se pueden buscar caminos de entendimiento y reconciliación, más allá de los intereses partidistas o de grupo.

A los grupos sociales, económicos y políticos, les exhortamos a superar reacciones emotivas y a buscar la verdad.

Hoy más que nunca los comunicadores sociales deben expresar su amor a Honduras buscando la pacificación y serenidad de nuestro pueblo, dejando a un lado los ataques personales y buscando el bien común.

A la población en general los invitamos a continuar en un espacio de participación respetuosa y responsable, entendiendo que todos podemos construir una Honduras más justa y solidaria, con el trabajo honesto.

A la Organización de Estados Americanos pedimos que preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras, y no solamente a lo sucedido a partir del 28 de junio recién pasado.

También el pueblo hondureño se pregunta por qué no han condenado las amenazas bélicas contra nuestro país.

Si el sistema interamericano se limita a proteger la democracia en las urnas, pero no le da seguimiento a un buen gobierno, a la prevención de las crisis políticas, económicas y sociales, de nada servirá el reaccionar tardíamente frente a ellas.

A la comunidad internacional le manifestamos el derecho que tenemos de definir nuestro propio destino sin presiones unilaterales de cualquier tipo, buscando soluciones que promuevan el bien de todos.

Rechazamos amenazas de fuerza o bloqueos de cualquier tipo que solamente hacen sufrir a los más pobres.

Agradecemos entrañablemente a hermanos y hermanas de muchos países, que con sus gestos de solidaridad, con apoyo y cercanía, nos proporcionan horizontes de esperanza en contraste con actitudes amenazantes de algunos gobiernos.

La situación actual puede servirnos para edificar y emprender un nuevo camino, una nueva Honduras.- La confrontación que se está viendo, no debe servir para agudizar la violencia sino como un nuevo punto de partida para el dialogo, el consenso y la reconciliación que nos fortalezcan como familia hondureña, y podamos emprender un camino de desarrollo integral, para todos los hondureños y hondureñas.

Exhortamos al pueblo fiel a intensificar la oración y el ayuno solidario para que reine la justicia y la paz.

Les dejo la paz, les doy mi paz, nos dice el señor Jesús, la paz que yo les doy no es como la que les da el mundo. Que no haya en Ustedes angustia, ni miedo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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15 Tiempo ordinario ( B ) Marcos 6, 7-13
PARA UN EXAMEN COLECTIVO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 08/07/09.- Jesús no envía a sus discípulos de cualquier manera. Para colaborar en su proyecto del reino de Dios y prolongar su misión es necesario cuidar un estilo de vida. Si no es así, podrán hacer muchas cosas, pero no introducirán en el mundo su espíritu. Marcos nos recuerda algunas recomendaciones de Jesús. Destacamos algunas.

En primer lugar, ¿quiénes son ellos para actuar en nombre de Jesús? ¿cuál es su autoridad? Según Marcos, al enviarlos, Jesús «les da autoridad sobre los espíritus inmundos ». No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.

Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobre las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.

Llevarán sólo «bastón» y «sandalias». Jesús los imagina como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. No atados a nada ni a nadie. Sólo con lo imprescindible. Con esa agilidad que tenía Jesús para hacerse presente allí donde alguien lo necesitaba. El báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.

No llevarán «ni pan, ni alforja, ni dinero». No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevan consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes. Curiosamente, Jesús no está pensando en lo que han de llevar para ser eficaces, sino en lo que no han de llevar. No sea que un día se olviden de los pobres y vivan encerrados en su propio bienestar.

Tampoco llevarán «túnica de repuesto». Vestirán con la sencillez de los pobres. No llevarán vestiduras sagradas como los sacerdotes del Templo. Tampoco vestirán como el Bautista en la soledad del desierto. Serán profetas en medio de la gente. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.

¿Nos atreveremos algún día a hacer en el seno de la Iglesia un examen colectivo para dejarnos iluminar por Jesús y ver cómo nos hemos ido alejando sin darnos casi cuenta de su espíritu? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

esta cuestión

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¿DÓNDE ESTÁN NUESTROS JÓVENES?
SANTIAGO D. CATALÁN OLARIA, 257santi@hotmail.es

En el lugar donde trabajo funciona desde hace unos años un recurso autoformativo que respondería a lo que llamaríamos “Escuela de Padres/Madres” y en no pocas sesiones sale esta cuestión.

Escuchar sus preguntas, sus experiencias de relación con sus hijos, sus angustias,… la expresión de la ansiedad que produce el “no saber qué está haciendo realmente ese hijo que apenas dice cuatro palabras seguidas y que vuelve a casa… cuando vuelve y como lo hace…” da sobradas pistas de lo que se cuece en ese substrato y que “pre-ocupa” más que “ocupa”… porque tampoco luego se observan cambios o formas de ir a la raíz de muchos desencuentros, rupturas,… o sencillamente pobreza en la comunicación, falta de honestidad o franqueza –por un lado- o desprecio total de lo que “los viejos” puedan decir, pensar o sentir si se enteran de esto o aquello o ven comportamientos para ellos difíciles o imposibles de digerir, por otra parte.

También hay testimonios en los cuales se observa una armonía envidiable, quizás nunca perfecta pero siempre constructiva, realizante para todos, auténtico camino de maduración y crecimiento mutuo, de todas las partes relacionadas; mas esto no es problema, no sale de estos ambientes la pregunta que encabeza este pequeño artículo.

UN VISTAZO A LA REALIDAD

Exalumnos que hoy están empezando estudios superiores o están trabajando ya –los que han conseguido esa lotería- suelen identificar lo de “ser joven” con: “divertirse, disfrutar de la vida al máximo, al día,… vivir despreocupados del futuro inmediato y aprovechar para el goce personal cuantas ocasiones se les presenten para ello; hay que estudiar, es verdad, o hay que currar… pero porque no hay más remedio”.

Algunos hay también que aunque no niegan esto anterior… tienen otras perspectivas y no ven el estudio o el trabajo como una carga sino como una oportunidad, un buen instrumento para su realización personal y para la corresponsabilidad en el seno de su familia (suelen ser aquellos chicos y chicas que desde siempre o desde cierto tiempo acá han asumido responsabilidades en el hogar, con su propia familia o en ambientes sociales en los que se requiere una enorme gratuidad y solidaridad).

Estoy estereotipando y sintetizando posturas (la realidad que trato de describir sería muchísimo más prolija y con infinidad de matices) pero en esto se podría resumir esto que observo.

Según lo expuesto se puede deducir fácilmente que “nuestros jóvenes están allá donde se sienten llamados, donde se sienten a gusto o creen que están mejor, allá donde se vean valorados, reafirmados en sus convicciones que tratan de diferenciar del mundo adulto, como un simple mecanismo de autoafirmación y de rebeldía –que no es tan insana en sí misma como muchos creen- ante un sistema del que no se sienten responsables aunque participen de él como el que más” (fuerte contradicción, por otra parte).

“Estar” se puede de muchas maneras pero me estoy refiriendo al “estar” no sólo con los pies sino también, y sobre todo, con la mente y el corazón; ése es el verdadero “estar”. (Lo matizo para ser mejor entendido).

Nuestro sistema social mercantilista –al que no le sirve código moral alguno- entiende mucho de esto y organiza de forma concienzuda los mecanismos para rentabilizar las apetencias e inquietudes juveniles. ¿Conocen ustedes algún recurso de ocio y tiempo libre en el que los jóvenes puedan disfrutar sin tener que desembolsar lo que tienen y lo que no también? –los hay, conozco alguno, pero… ¿es eso lo mayoritario o siquiera un 10% del total?- (sólo es un simple botón de muestra para darnos a entender la evidencia de que los jóvenes sólo son, para este sistema, “un mercado más”).

A nuestro sistema le encanta predicar el individualismo, el egocentrismo o hedonismo social y si alguna vez habla de “grupo” lo hace para vender sus productos que, supuestamente, responden a la necesidad natural que los jóvenes sienten de “sentirse parte de algo, tener un referente,… que les dé seguridad ante las naturales disensiones que tienen o puedan tener en su ámbito familiar”… y que se traducen en lo mismo: rentabilidad para bolsillos que no son los de estos jóvenes. Tiene para ello un fabuloso montaje totalmente a su servicio: televisión, prensa escrita, publicidad,… al que contribuyen también, por si fuera poco, ciertas leyes dictadas desde todas las ideologías.

Por otra parte, la campaña mediática que trata de relativizar todo y poner en solfa cualquier valor que pudiera obstaculizar esa rentabilidad material, efectivamente logra su objetivo en buena parte y los enormes esfuerzos de muchos padres y madres, educadores (en los centros docentes y no docentes),… en proponer otras maneras de enjuiciar la vida y de vivirla se ven no pocas veces frustrados, empequeñecidos e incluso ridiculizados.

Cierto que ante todo esto los y las jóvenes tienen siempre la última palabra y son quienes deciden en última instancia “a dónde van y dónde quieren estar” y, por lo tanto, las consecuencias de esas decisiones son suyas también, no tenenos porqué culpabilizarnos –por mucho que nos duela- cuando observemos ciertos resultados que son fruto de su libre opción… aunque eso no nos libra ciertamente de preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué está fallando en el referente familiar y educativo para que quienes debiéramos ser realmente creíbles y confiables no lo seamos o no demostremos contar con el peso que debiéramos tener?”.

NUESTRAS LAGUNAS E INCOHERENCIAS

Nadie es perfecto, sólo Dios es verdaderamente bueno (Mt.19,17). La “perfección” a la que alude Jesús de Nazaret y que nos propone como meta y camino al mismo tiempo es el amor (Mt. 5,48) pues al proponernos “ser perfectos como Él” nos está diciendo que vivamos la esencia misma de Dios de la cual somos imagen y semejanza.

Por lo tanto, es desde ahí y hacia ese modelo de perfección al que nos conviene orientar todos nuestros pasos, tanto por el BIEN de nosotros mismos como del de aquellas personas para las que, lo sepamos o no, somos referencia (los padres y madres lo son siempre de sus hijos, aunque las apariencias de ello a ciertas edades lo quieran negar).

Pero… solemos fallar en primer lugar por aquí: nos falta COHERENCIA con lo que pensamos que debiera ser; no podemos predicar trigo si lo que damos es otra cosa. Las palabras, cualquier mensaje -por hermoso que sea-, no sirven de nada si no son corroboradas por nuestros hechos y actitudes. No podemos pedir a nuestros hijos “que se sienten y nos escuchen si nosotros empleamos el poco tiempo que tenemos con ellos en sermonear más que en compartir pensamientos, sentimientos, vivencias,… preocupaciones, proyectos,…”. No podemos reclamar “respeto” si nos perdemos en descalificaciones o mofas sobre su modo de dar cauce a sus ansias de diferenciación respecto al mundo adulto que ven reflejado en nosotros. …

Nos sobran MIEDOS e inseguridad. No existen varitas mágicas, no hay recetas para “ser un perfecto padre/madre”: eso es algo que aprendemos con la experiencia misma, no viene en los libros de texto. Es natural que temamos al dolor, a la infelicidad de nuestros hijos porque identificamos su dicha con la nuestra y, con demasiada frecuencia… también confundimos sus caminos con los nuestros ¿necesariamente tienen que ser los mismos? Pero estos miedos y sentimiento de inseguridad… nos hace obsesionarnos tanto que nos impulsa a seguir tratándolos como a niños (nos cuesta tanto el irnos despegando de ellos…) y nos olvidamos de que están llamados no sólo a ser quienes realmente son sino a trazar por sí mismos su propio camino… en el que les podremos acompañar, ACOMPAÑAR.

¿Sabría Padre Dios antes del “Big-Bang” lo que haríamos nosotros hoy? Estábamos en su mente antes de aquel punto y nunca hemos dejado de estarlo. ¿Podía suponer que íbamos a rechazarle, despreciar su presencia e incluso negarle?,… la Biblia nos deja muy claro en multitud de pasajes que sí, ¡y tanto que lo podía suponer!, ¡como que nos hizo libres! y, por lo tanto, también responsables de nuestras decisiones.

No podemos educar a nuestros hijos en la responsabilidad si no tienen margen de libertad y ejercitar en ella la capacidad de hacer las cosas según sus propios criterios. “Es que mi hijo tiene unas formas de pensar y se le ocurre cada cosa”… podríamos decir muchos; mejor acompañémosles en su aventura pero con las riendas de su vida en sus manos. Igual que Padre Dios recorre con nosotros toda nuestra vida, con ese mismo amor y profundo respeto a la libertad que él mismo nos dio pero también con el mensaje y la coherencia que Él siempre nos demostró. Así… sí.

Nos falta COMUNICACIÓN espontánea y sencilla, valorar logros, proponer metas, expresar propuestas de crecimiento y no tanto imponer; comunicación con gestos más que con palabras, con susurros o silencios más que con gritos;… Nuestros jóvenes están en proceso de emancipación y necesitan seguridad en sus tomas de decisión pero si en nosotros no hallan eco a sus dilemas, dudas,… las tendrán que buscar de algún otro modo y… en otros ambientes, otras personas,…

Necesitamos FRESCURA para desprendernos de todo lo que sabemos y buscar respuestas junto con nuestros hijos, plantearnos cuestiones y reflexionar juntos, partiendo de la simple realidad que vivimos hoy y aquí y que conocemos ambos,…; la perspectiva del pasado y su aprendizaje debe servirnos para orientarnos no para imponer pre-juicios, nos debe ayudar a ser prudentes y no para el estatismo,… Se trata de imaginar constantemente “inéditos viables” en el que nuestros hijos sean verdaderamente los principales protagonistas de ese proceso de crecimiento personal.

TENEMOS ALTERNATIVAS

Todo esto nos indica que “no estamos tan perdidos como podría parecer”. Ningún hijo está tan lejos de nosotros ni tan lejos de Dios (hay que decirlo también: hay mucha expresión catastrofista que machaconea con la frase: “Esta juventud de hoy ya ni se acuerda ni quiere saber nada de Dios”… y tengo que decir que eso no es cierto y luego diré porqué)… como decimos en momentos de frustración o enfado al contemplar ciertas formas, comportamientos, etc… que obviamente no son de nuestro agrado.

Si nuestros jóvenes no están “donde a nosotros nos gustaría” preguntémonos: ¿es en sí malo ese “lugar” sólo porque no es en el que estaría yo?; si acaso la respuesta fuera “s픅 cabría estas preguntas: ¿qué ha podido inducirle a él /ella para tomar esa decisión?, ¿qué puedo hacer para saberlo y poder cambiar lo que haya que cambiar? Si la respuesta fuese “no” a la primera cuestión… cabe imaginar perfectamente que nuestro hijo/a tiene otras formas de construir su mundo de valores y de vivirlos y, si quiero comprenderlo bien o mejor… para eso está también la COMUNICACIÓN.

Hay que partir de la realidad, de nuestros propios hijos y de lo que piensan y sienten, de sus inquietudes y necesidades reales (no siempre coincidentes con lo que verbalmente dicen). Necesitamos aceptarlos tal y como son y son así desde el momento mismo de su concepción; todo su proceso evolutivo a partir de aquel instante es de constante crecimiento de eso que ya tienen y son, no necesitan que les cambiemos sino que les orientemos, que les ayudemos a desarrollar completamente su personalidad.

Aceptarlos tal y como son es una manera de demostrarles que son amados por sí mismos, mucho más que por sus logros, virtudes,… y defectos, contradicciones o incoherencias (esto se consigue más fácilmente si somos capaces también de aceptarnos a nosotros mismos y estimarnos por encima de nuestras cualidades, posesiones y pobrezas). Las diferencias de opinión o de enfocar la vida no sólo son algo natural sino necesario también para que los y las jóvenes alcancen su perfecta individualización.

Si queremos convencerles de sus errores… corrijamos primero los nuestros y desde la coherencia podremos “hablar” más y ser mejor comprendidos, más convincentes, creíbles,… sin miedo a las meteduras de pata (nuestros hijos ya saben de sobra que estamos hechos todos de la misma pasta y no fue ayer que se enteraron de eso, no necesitamos aparentar nada,… ¿qué cuesta ser humildes y reconocer ante ellos nuestros pecados e incluso pedir perdón por nuestras conductas cuando ellas han dejado que desear?, ¿qué podemos perder y qué ganar?).

“Está bien esto cuando tu hijo no ha tocado la droga o no ha llegado a pisar la cárcel,… pero cuando tras años de encontronazos, enorme sufrimiento, indescriptible “convivencia”… al final lo ves as텔 Es lo que dijo una tarde una madre durante una sesión en la que hablábamos de este modelo de COMUNICACIÓN; a ella le respondió otra madre que le animó diciendo: “Pero tú estás aquí y no mirando la telenovela, a mí eso me suena a que tienes esperanzas de recuperar a tu hijo y de querer ayudarte a ti misma para educar mejor a los dos que tienes en casa todavía”. … Hubo más, por supuesto, pero el lamento de la 1ª madre y la respuesta que reproduzco aquí… muestran una valiosísima alternativa más: “NUNCA perdamos la esperanza de redimir nuestras relaciones con nuestros hijos, de reorientarlas y hacerlas valiosas para ambos porque, repito, seguimos siendo –siempre será así- referencia constante para nuestros hijos y somos tenidos en cuenta mucho más de lo que nos creemos”.

NUESTROS JÓVENES Y DIOS

Hablar de esto lo hacen mejor, como todo lo anterior, muchos libros escritos al respecto pero valgan sólo algunas líneas para expresar aquí lo que pueda responder a la cuestión que encabeza este artículo.

Muchos se quejan también de que “no hay jóvenes en Misa o cada vez se les ve menos; también se les echa de menos en otras manifestaciones religiosas en las que sólo se encuentra gente mayor, cada vez con más años”. Su conclusión es simple: “Nuestros jóvenes ya no creen en Dios, no quieren saber nada de Él”.

¡Pues no! Nuestra juventud no deja de tener en cuenta a Dios sólo porque la inmensa mayoría no vaya a Misa ni participe de muchos actos religiosos. Antes de afirmar la total disociación jóvenes-Dios habría que preguntarse: “¿Qué imagen de Dios les hemos predicado nosotros los adultos para que se dé este “aparente” resultado? ¿Es lo mismo la “participación en actos litúrgicos y de piedad popular” de nuestros jóvenes y su “fe en Dios”?; lo primero es manifestación de lo segundo, ¡cierto!, pero no equivalente.

Como profesor de Religión puedo constatar que de 25 alumnos que tenga en una aula de 6º de Primaria –pongamos por caso- pueden haber uno o dos que van a Misa los domingos –y no todos los domingos-; lo de ir a un bautizo, boda o funeral… eso ya es otra cosa: a eso van casi todos. ¿Puedo deducir que la inmensa mayoría de mis alumnos que vienen a Religión son unos ateos (que los hay: tengo alumnos en Religión que dicen ser ateos) o no quieren saber nada sobre Dios?... pues categóricamente NO. Y cuando escucho sus preguntas en clase, los comentarios que expresan a diario al respecto y los motivos por los cuales hacen esas preguntas y comentarios… lo que descubro es que “Dios les importa MUCHÍSIMO”… pero a veces nosotros los adultos se lo desdibujamos, lo tapamos, se lo hacemos difícil de encontrar… cuando Dios está loco de darse a conocer, de amar y ser amado.

Les desdibujamos a Dios o se lo hacemos irreconocible cuando les inculcamos la idea de que “se va a Misa porque hay que ir” (¡ojo!, no quiero decir con eso que la Eucaristía no sea importante, otra cuestión sería –y en eso habría que entrar muy de lleno- que este sacramento se presentara de maneras más vivenciales, más cercanas a lo que es realmente y a lo que nuestras actitudes debieran ser en su celebración); hay elementos que se nos siguen pasando por alto y son de una tremenda trascendencia: todavía hay muchos que piensan que eso de ser “cristiano practicante” es “creer en Dios y participar de los actos religiosos”, como antes decía, cuando en realidad ser “practicante” es no sólo expresar la fe en esos actos sino también y sobre todo en la “vivencia coherente con los valores del Reino de Dios que son justicia, paz, perdón y la síntesis de todo: amor”. Peor aún es cuando decimos unas cosas de Dios y luego nuestras prácticas y actitudes están a años luz de que esa fe en Él tenga implicaciones en nosotros; esto ya no tiene ni que explicarse.

¿Puede ser ilusionante una fe y vivencia cristianas que esté basada sólo en obligaciones o formalismos cuando lo que en teoría celebramos es el mayor regalo que podremos disfrutar en la vida? ¿Tiene sentido que nos obliguen a ir a una fiesta a la que nos encantaría ir… si nos la presentaran de otras maneras?

Cuando entendamos y vivamos la idea de que “esta fe en Dios se evidencia en nuestro estilo de vida y en ella anunciamos el Reino de Dios… cobrará un mayor sentido celebrar esa fe y entenderemos la necesidad de expresarla en nuestra liturgia y en cualquier otra manifestación religiosa y, de regreso, esa celebración alimentará y dará fortaleza a nuestra vivencia de la fe en el día a día”. Si nosotros lo entendemos así y así lo vivimos… podremos hacer entender mejor nuestro interés en que ellos participen también de esta Gracia (porque es un don poder participar de esta vida, es un gozo enorme).

Nuestros jóvenes tienen sed de Dios y más de la que adivinamos. La cuestión es ver en qué condiciones les transmitimos nosotros ese conocimiento, con qué recipientes y cómo están esos recipientes (si en vez de darles el agua clara y limpia les damos agua turbia… difícilmente la podrán beber).

“Nuestros jóvenes están allá donde se sienten llamados, allá donde se sienten a gusto o creen que están mejor, allá donde se sientan valorados, reafirmados en sus convicciones que tratan de diferenciar del mundo adulto”… decía casi al principio de este largo comentario, pensamiento en voz alta.

Si nos quejamos de “ciertos lugares” o nos parecen inadecuados para nuestros jóvenes… está muy claro que tenemos no sólo mucho que decir sino sobre todo MUCHO QUE HACER para ir cambiando eso, hay ciertas actitudes a las que no podemos renunciar, hay una fe que debiera ser más viva, más activa, más coherentes nuestras prácticas con ella –especialmente con quienes fueron los predilectos de Dios desde siempre: los hermanos empobrecidos, los últimos en los banquetes humanos-… y hacer todo esto con ALEGRÍA, ¡corcho!, que parecemos a veces “santos tristes” y los “santos tristes”, hermanos, “tristes santos” son. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

algo de esto

algo de esto

14 Tiempo ordinario ( B ) Marcos 6,1-6
NO DESPRECIAR AL PROFETA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/07/09.- El relato no deja de ser sorprendente. Jesús fue rechazado precisamente en su propio pueblo, entre aquellos que creían conocerlo mejor que nadie. Llega a Nazaret, acompañado de sus discípulos, y nadie sale a su encuentro, como sucede a veces en otros lugares. Tampoco le presentan a los enfermos de la aldea para que los cure.

Su presencia solo despierta en ellos asombro. No saben quién le ha podido enseñar un mensaje tan lleno de sabiduría. Tampoco se explican de dónde proviene la fuerza curadora de sus manos. Lo único que saben es que Jesús un trabajador nacido en una familia de su aldea- Todo lo demás «les resulta escandaloso».

Jesús se siente «despreciado»: los suyos no le aceptan como portador del mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. Jesús les recuerda un refrán que, probablemente, conocen todos: «No desprecian a un profeta mas que en su tierra,entre sus parientes y en su casa».

Al mismo tiempo, Jesús «se extraña de su falta de fe». Es la primera vez que experimenta un rechazo colectivo, no de los dirigentes religiosos, sino de todo su pueblo. No se esperaba esto de los suyos. Su incredulidad llega incluso a bloquear su capacidad de curar: «no pudo hacer allí ningún milagro,sólo curó a algunos enfermos».

Marcos no narra este episodio para satisfacer la curiosidad de sus lectores, sino para advertir a las comunidades cristianas que Jesús puede ser rechazado precisamente por quienes creen conocerlo mejor: los que se encierran en sus ideas preconcebidas sin abrirse ni a la novedad de su mensaje ni al misterio de su persona.

¿Cómo estamos acogiendo a Jesús los que nos creemos « suyos »? En medio de un mundo que se ha hecho adulto, ¿no es nuestra fe demasiado infantil y superficial? ¿no vivimos demasiado indiferentes a la novedad revolucionaria de su mensaje? ¿no es extraña nuestra falta de fe en su fuerza transformadora? ¿no tenemos el riesgo de apagar su Espíritu y despreciar su Profecía?

Ésta la preocupación de Pablo de Tarso: «No apaguéis el Espíritu, no despreciéis el don de Profecía. Revisadlo todo y quedaos sólo con lo bueno» (1 tesalonicenses 5, 19-21). ¿No necesitamos algo de esto los cristianos de nuestros días? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NÃO DESPREZAR O PROFETA
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O relato não deixa de ser surpreendente. Jesus foi rejeitado precisamente na Sua própria terra, entre aqueles que acreditavam conhece-Lo melhor que ninguém. Chega a Nazaré, acompanhado pelos Seus discípulos, e ninguém sai ao Seu encontro, como sucede por vezes noutros lugares. Tampouco lhe apresentam os doentes da aldeia para que os cure.

A Sua presença só desperta neles assombro. Não sabem quem Lhe poderá ter ensinado uma mensagem tão cheia de sabedoria. Tampouco sabem explicar de onde vem a força curadora das Suas mãos. O único que sabem é que é Jesus, um trabalhador nascido numa família da Sua aldeia. Tudo o mais «parece-lhes escandaloso».

Jesus sente-se «desprezado»: os seus não O aceitam como portador da mensagem e da salvação de Deus. Fizeram uma ideia do seu vizinho Jesus e resistem a abrir-se ao mistério que se encerra na Sua pessoa. Jesus recorda-lhes provérbio que, provavelmente, conhecem todos: «Não desprezam um profeta mais que na sua terra, entre os seus parentes e em sua casa».

Ao mesmo tempo, Jesus «estranha a Sua falta de fé». É a primeira vez que experimenta uma rejeição colectiva, não dos dirigentes religiosos, mas de todo o Seu povo. Não esperava isto dos Seus. A Sua incredulidade chega inclusive a bloquear a Sua capacidade de curar: «não podo fazer ali nenhum milagre, só curou a alguns doentes».

Marcos não narra este episódio para satisfazer a curiosidade dos seus leitores, mas para advertir as comunidades cristãs que Jesus pode ser rejeitado precisamente por quem acredita conhecer melhor: os que se encerram nas suas ideias preconcebidas sem abrir-se nem à novidade da Sua mensagem nem ao mistério da sua pessoa.

Como estamos acolhendo Jesus, os que nos cremos «Seus»? No meio de um mundo que se fez adulto, não a nossa fé demasiado infantil e superficial? não vivemos demasiado indiferentes à novidade revolucionária da Sua mensagem? não é estranha a nossa falta de fé na Sua força transformadora? não temos o risco de apagar o Seu Espírito e desprezar a Sua Profecia?

Esta é a preocupação de Paulo de Tarso: «Não apagueis o Espírito, não desprezeis o dom da Profecia. Revei tudo e ficai só com o bom» (1 tesalonicenses 5, 19-21). Não necessitaremos de algo disto, os cristãos dos nossos dias?

NON DISPREZZARE IL PROFETA
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il racconto non cessa di sorprendere. Gesù fu rifiutato proprio nel suo stesso paese, tra quelli che credevano di conoscerlo meglio di tutti. Arriva a Nazaret, accompagnato dai suoi discepoli, e nessuno esce ad incontrarlo, come accade a volte in altri luoghi. Non gli portano nemmeno gli infermi del villaggio perché li guarisca.

La sua presenza risveglia in loro soltanto stupore. Non sanno chi gli ha potuto insegnare un messaggio così pieno di sapienza. E nemmeno si spiegano da dove gli viene la forza guaritrice delle sue mani. L’unica cosa che sanno è che Gesù è un operaio nato in una famiglia del loro villaggio. Tutto il resto “risulta loro scandaloso”.

Gesù si sente “disprezzato”: i suoi non lo accettano come latore del messaggio e della salvezza di Dio. Si sono fatti un’idea del loro vicino Gesù e resistono ad aprirsi al mistero racchiuso nella sua persona. Gesù ricorda loro un proverbio che, probabilmente, conoscono tutti: “Un profeta non è disprezzato che nella sua patria, tra i suoi parenti e in casa sua”.

Nello stesso tempo, Gesù “si meraviglia della loro incredulità”. È la prima volta che sperimenta un rifiuto collettivo, non dei capi religiosi, ma di tutto il suo villaggio. Non si aspettava questo dai suoi. La loro incredulità arriva persino a bloccare la sua capacità di guarire: “Non vi poté operare nessun prodigio, ma solo impose le mani a pochi ammalati”.

Marco non racconta questo episodio per soddisfare la curiosità dei suoi lettori, ma per avvertire le comunità cristiane che Gesù può essere rifiutato proprio da quelli che credono di conoscerlo meglio: quelli che si chiudono nei loro preconcetti senza aprirsi né alla novità del suo messaggio né al mistero della sua persona.

Come stiamo accogliendo Gesù noi che ci crediamo “suoi”? In un mondo che si è fatto adulto, la nostra fede non è troppo infantile e superficiale? Non viviamo troppo indifferenti di fronte alla novità rivoluzionaria del suo messaggio? Non è strana la nostra mancanza di fede nella sua forza trasformatrice? Non corriamo il rischio di spegnere il suo Spirito e disprezzare la sua Profezia?

Questa è la preoccupazione di Paolo di Tarso: “Non spegnete lo Spirito, non disprezzate il dono di Profezia. Esaminate ogni cosa, tenete ciò che è buono” (1 Tess. 5, 19-21). Noi cristiani dei nostri giorni non abbiamo bisogno di qualcosa di questo?

NE PAS MEPRISER LE PROPHETE
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Le récit ne cesse pas de nous surprendre. C’est justement dans son propre village, parmi ceux qui croyaient le connaître mieux que quiconque que Jésus est refusé. Il arrive à Nazareth, accompagné de ses disciples, et personne ne sort à sa rencontre, comme cela arrive parfois ailleurs. On ne lui présente pas non plus les malades du village pour qu’il les guérisse.

Sa présence n’éveille chez eux qu’étonnement. Ils ignorent qui a pu lui apprendre un message si rempli de sagesse. Ils ne s’expliquent pas non plus d’où vient la force curative de ses mains. La seule chose qu’ils savent c’est que Jésus est un travailleur né au sein d’une famille de leur village. Tout le reste « leur paraît scandaleux ».

Jésus se sent « méprisé » : il n’est pas accepté par les siens comme porteur du message et du salut de Dieu. Ils se sont forgés une idée de leur voisin Jésus et ils refusent de s’ouvrir au mystère enfermé dans sa personne. Jésus leur rappelle un dicton connu sans doute de tous : « Un prophète n’est méprisé que dans son propre pays, parmi ses parents, chez lui ».

Jésus s’étonne en même temps de « leur manque de foi ». C’est la première fois qu’il éprouve un refus collectif, non pas des dirigeants religieux mais de tout son village. Il ne s’ y attendait pas de leur part. Leur incrédulité bloque même sa capacité de guérir : « Il ne put faire aucun miracle, il ne guérit que quelques malades ».

Marc n’écrit pas ce récit pour satisfaire la curiosité de ses lecteurs mais pour avertir les communautés chrétiennes que Jésus peut être renié précisément par ceux qui croient mieux le connaître : ceux qui s’enferment dans leurs idées préconçues et ne veulent s’ouvrir ni à la nouveauté de son message ni au mystère de sa personne.

Comment accueillons-nous Jésus, nous qui nous croyons « des siens » ? Au milieu d’un monde qui est devenu adulte, notre foi n’est-elle pas trop enfantine et superficielle ? Ne sommes-nous pas trop indifférents à la nouveauté révolutionnaire de son message ? N’est-il pas étrange notre manque de foi en sa force transformatrice ? Ne courons-nous pas le risque d’éteindre son Esprit et de mépriser sa Prophétie ?

C’est là la préoccupation de Paul de Tarse : « N’éteignez pas l’Esprit, ne méprisez pas le don de Prophétie. Réexaminez tout et gardez ce qui est bon » (1 Tes. 5,19-21). Nous, chrétiens de ce temps, n’avons-nous pas besoin de quelque chose de semblable?

REJECTED AT HOME
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Today’s Gospel narrative is quite shocking. Jesus is rejected in his own village by his own people who knew him so well. He arrived in Nazaret accompanied by his disciples, and nobody came forward to welcome him, as it had been the case in every other town he had passed through. They didn’t even bring out their sick and lame for him to bless and heal.

His presence, however, caused astonishment, as they listened to him in the synagogue. They simply wondered who could have taught him such wisdom. Similarly, they couldn’t understand how such healing power could come out from his hands. The only thing they knew was that Jesus was the carpenter’s son, born in their own village. Everything else was simply amazing.

Jesus, naturally, feels rejected by his own people, who refused to accept him as the bearer of God’s message of salvation. They had grown accustomed to see Jesus as a neighbour and equal and can’t even think of him as part of a mystery.

Jesus reminds them of a popular saying which was familiar to all: “A prophet is despised only in his own country, at home and by his own people.”

Jesus, naturally, “was amazed at their lack of faith.” This was the first time

He experienced such public rejection, not by the religious leaders, but by his own people. He could have never expected this from his own. In fact, Jesus “could work no miracle there, though he cured a few other people there while laying his hands on them.”

Mark does not write about this incident simply to satisfy the reader’s curiosity, but to inform the Christian communities that Jesus could be rejected precisely by those who ought to know Him best: by those who hold on to old preconceived ideas and remain shut to any new messages or mysteries that Jesus could teach.

How do we welcome Jesus’ messages, those of us called his own? In a world we claim to be independent and adult, isn’t our faith rather childish and mostly impersonal? Aren’t we really indifferent to Jesus’ new and revolutionary message? Are we aware of our lack of faith in His transforming power? Can’t we see that our attitude is really a rejection of Jesus’ Spirit and prophecy?

This was Paul of Tarsus’ preoccupation: “Never try to suppress the Spirit or treat the gift of prophecy with contempt – hold on to what is good and avoid every form of evil.” ( I Thes. 5, 19-21 ) Don’t we, modern Christians, need to listen to these words of Paul?

EZ GUTXIETSI PROFETA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Kontakizun honek ez du harritzeko indar-faltarik. Jesus preseski bere herrian gutxietsi zuten, beste inork ez bezala ezagutzen zutela uste zutenen artean. Nazaretera iritsi da Jesus, ikasleak lagun dituela, eta inor ez zaio bidera atera; beste toki batzuetan gertatzen den ez bezala da han. Herriko gaixorik ere ez diote aurkeztu senda ditzan.

Hara joan denean, harridura baizik ez du sortu. Ez dakite norengandik duen hain jakintsuki agertzen ari den mezu hura. Ez diote antzeman nondik duen bere eskuak duten sendatzeko indar hura ere. Dakiten gauza bakarra, Jesus herriko familia baten jaioa den langile bat dela. Gainerako guztia «eskandalagarri gertatu zaie».

«Gutxietsia» ikusi du Jesusek bere burua: bereek ez dute aitortu Jainkoaren mezuaren eta salbazioaren emailetzat. Beren ideia egina dute bere auzoko Jesusez eta gogor egin diote Jesusek bere baitan duen misterioari irekitzeari. Hargatik, segur aski guztiek ezagutzen duten esaera hau gogorarazi die Jesusek: «Profeta bat ez dute gutxiesten bere herrian baizik, bere ahaideen eta bere etxean baizik».

Aldi berean, Jesus «harritu egin da haien fede-faltaz». Lehenengo aldiz bizi izan du talde oso baten ukoa, ez buruzagi erlijiosoena, baizik bere jaioterri osoarena. Ez zuen espero horrelakorik bereengandik. Gainera, haien sinesgabetasunak blokeatu egin du Jesusek duen sendatzeko ahalbidea bera ere: «ezin egin ahal izan zuen han miraririk, gaixo bakan batzuk bakarrik sendatu zituen».

Markosek ez dakar pasadizo hau bere irakurleen jakin-mina asetzeko. Aitzitik, honetaz jarri nahi izan ditu kristau-elkarteak jakinaren gainean: Jesusi uko egin, hobekien ezagutzen dutela uste dutenek egin diezaioketela uko: aldez aurretiko beren ideietan itxituratzen direnek, Jesusen mezuaren berritasunari eta Jesus beraren misterioari irekitzeko gai ez direlarik.

Nolako harrera ari gara egiten Jesusi «harenak» garela uste dugunok? Adindun egina den mundu honetan, ez ote da gure fedea haur-mailan gelditu, ez ote da axalekoa? Ez ote gara bizi axolagabeegi Jesusen mezuaren berritasun iraultzailearen aurrean? Ez ote da arraroa haren indar eraldatzaileaz dugun fede-falta? Ez ote gara bizi haren Espiritu itzaltzeko eta haren Profezia gutxiesteko arriskuan?

Horixe da Tartsoko Pauloren kezka: «Ez ezazue itzali Espiritua, ez gutxietsi Profezi dohaina. Aztertu guztia eta gorde on dena bakarrik» (1 Tesalonikarrei 5,19-21). Ez ote dugu horrelako zerbaiten beharra geure egunotako kristauok?

NO MENYSPREEU EL PROFETA
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

El relat no deixa de ser sorprenent. Jesús va ser rebutjat precisament al seu propi poble, entre aquells que creien conèixer-lo millor que ningú. Arriba a Natzaret, acompanyat dels seus deixebles, i ningú surt al seu encontre, com succeeix a vegades en altres llocs. Tampoc li presenten els malalts de la vila perquè els curi.

La seva presència només desperta en ells sorpresa. No saben qui li ha pogut ensenyar un missatge tan ple de saviesa. Tampoc s'expliquen d'on li ve la força guaridora de les seves mans. L'únic que saben és que Jesús és un treballador nascut en una família del seu llogarret. Tota la resta «els resulta escandalós».

Jesús se sent «menyspreat»: els seus no l’accepten com portador del missatge i de la salvació de Déu. S'han fet una idea del seu veí Jesús i es resisteixen a obrir-se al misteri que s’enclou en la seva persona. Jesús els recorda un refrany que, probablement, coneixen tots: «Un profeta només és menyspreat al seu poble, entre els seus parents i a casa seva».

Al mateix temps, Jesús «se sorpren que no tinguessin fe». És la primera vegada que experimenta un rebuig col lectiu, no dels dirigents religiosos, sinó de tot el seu poble. No s'esperava això dels seus. La seva incredulitat arriba fins i tot a bloquejar la seva capacitat de guarir: «no pogué fer allí cap miracle; tan sols va curar uns quants malalts».

Marc no narra aquest episodi per satisfer la curiositat dels seus lectors, sinó per advertir les comunitats cristianes que Jesús pot ser rebutjat precisament pels qui creuen conèixer-lo millor: els que es tanquen en les seves idees preconcebudes sense obrir-se a la novetat del seu missatge ni al misteri de la seva persona.

Com estem acollint Jesús els qui ens creiem «seus»? Enmig d'un món que s'ha fet adult, no és la nostra fe massa infantil i superficial? ¿No vivim massa indiferents a la novetat revolucionària del seu missatge? ¿No és estranya la nostra manca de fe en la seva força transformadora? ¿No tenim el risc d'apagar el seu Esperit i menysprear la seva Profecia?

Aquesta és la preocupació de Pau de Tars: «No sufoqueu l’Esperit ni menyspreeu els dons de profecia. Examineu-ho tot i quedeu-vos amb el que és bo» (1Te 5,19-21). No necessitem una mica d'això els cristians dels nostres dies?