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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

instituciones

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OTRA VEZ SOBRE PAGOLA Y SU LIBRO SOBRE JESÚS
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, experto en Moral Social Cristiana, igcalleja@euskalnet.net
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 02/03/10.- Si Pagola no ha aportado “nada”, -como dicen sus críticos y no comparto-, a nivel de investigación histórica, lo tiene que debatir “la universidad”, y con todo, si lo hubiera hecho bien, ¡y “todos” dicen que “como aproximación histórica” lo ha hecho bien!, seguiría siendo una síntesis valiosísima de lo que "los mejores" han aportado. Y si cae en la elucubración teológica por sus “supuestos aprioris”, como dicen sus críticos, otra vez es “la universidad” la que tiene que debatir sobre esos “supuestos”: si los hay; si son aprioris; si son antecedentes de la teología, cómo se formulan; y por supuesto, si las tesis teológicas y “dogmáticas” más discutidas están ahí, en el texto, o es que sus censores las deducen porque ellos fundamentan la misma fe en distinta “aproximación histórica”, ¡a veces ninguna!, distinta teología, ¡a veces más metafísica griega que teología cristiana!, y distinta eclesiología, ¡a veces, las más, cuerpo místico de Cristo, sin Encarnación, vida terrena, bienaventuranzas y pobreza de vida!

Pagola, su libro y él mismo, es honesto en su “aproximación histórica”. Algunos teólogos-obispos, en su valoración, no lo reconocen compatible con la fe de la Iglesia; otros teólogos-obispos sí lo reconocen propio en su propósito “histórico-critico”, y coherente con una teología católica que integra esos datos. La Iglesia tiene un problema y no es justo zanjarlo en la “obscuridad”. La teología hace tiempo que debate sobre cómo integrar esos logros de la “jesulogía”. No los convierte en dogmas históricos, sabe de su provisionalidad en muchos de ellos, y de la diversidad de corrientes hermenéuticas; respeta ese debate y asume lo que parece más seguro. Pero no toma el molde de la dogmática escolástica y menos sale a la caza de lo que no cabe en su horma. Todo es mucho más dialógico y argumentativo, y al cabo, objetivo; históricamente objetivo, como todo lo humano al gustar de la Verdad. Es la teología la que tiene que acoger las verdades de la historia, y hacerlo con sabiduría fiel a los datos inapelables de las ciencias humanas y a las fuentes de la revelación cristiana. Ha de ser muy beneficioso en esta mezcla mirar desde muy abajo y muy adentro en los anhelos de los hombres y mujeres más pobres; a veces, en la Iglesia; a veces fuera de ella; pocas veces muy arriba en su ministerio ordenado. Qué le vamos a hacer, cuánto más nos reconocen en el ministerio de gobierno, más nos alejamos por lo común de la ortodoxia de Mateo 25, y nos aproximamos a la "institucional". En caso de duda, "es mejor la muerte de uno solo, que no que perezca todo el pueblo". "Perspicacia" eterna, ¡no sabiduría!, de las instituciones que sobreviven.

Los vigilantes de la ortodoxia teológica, llamémoslo amablemente, y tal como lo conocemos, “servicio a la fe”, tienen que desarrollar la tarea con mucha inteligencia sobre sus propios “aprioris” teológicos y creyentes, más aún, sobre su “propio modo de hacer teología”, y, según creo, leyéndose mil veces la Primera de Corintios, 13. Si todo el mundo tuviera la visión del Jesús de Pagola, ¡yo me alegraría!, pero el resultado teológico podría ser monocorde; pero impedirlo es un indicativo insuperable de cómo nos cuesta asumir el Jesucristo entero. Por el bien de la Iglesia y de la fe de los sencillos, se dice, pero, objetivamente, no es así; es la exaltación del Cristo de Dios, sin el Jesús, también de Dios. La ortodoxia de las bienaventuranzas es como un espejo de dos caras. Pone en su sitio al observado y al observador. Paz y bien. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

impide I

impide I

EXCOMUNIÓN Y VIDA ETERNA (I)
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, corimayo@telefónica.net

ECLESALIA, 01/03/10.- El planteamiento formulado en mi anterior escrito “¿No será que en la Iglesia no hay autoridad?” (ECLESALIA, 16/10/09), basta por sí solo para excluir universalmente la posibilidad de que la salvación eterna pueda ser vinculada por la Iglesia, ni por nadie, a atadura alguna de índole temporal y derogable. Sin embargo, no parece superfluo detenerse en la de la excomunión, dadas sus propias repercusiones.

Su carácter temporal quedó nuevamente de manifiesto con la desatadura, hizo en enero un año, de la que pesaba desde el 2 de julio de 1988 sobre los cuatro obispos lefebvrianos. Pero no me fijaré en ésta, por la polvareda que de hecho ha levantado; sino en otra, también incuestionablemente histórica, que ya carece de resonancias ocasionales y resulta más expresiva en relación a mi planteamiento. Hablo de la lanzada el 16de julio de 1054 contra el patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario, por el Cardenal Humberto, en nombre del papa León IX. En ella quedaron incluidos los patriarcados adheridos al anterior y muchas de las iglesias eslavas de oriente, que se sumaron a Miguel Cerulario ya antes de acabar el siglo XI. Aunque vigente desde entonces, quedó desatada por Paulo VI el 7 de diciembre de 1965, a la vez que el patriarca de Constantinopla Atenágoras, anulaba por su parte el anatema contra Roma, con que Miguel Cerulario había respondido en su día.

La excomunión y el anatema se afirman expulsión de la Iglesia; católicos y ortodoxos juzgamos dogma de fe que “fuera de ella no hay salvación ninguna” y ambos nos creemos la Iglesia verdadera. Siendo así, por pura coherencia lógica y sin más (salvo que se teja acomodaticiamente o a lo loco, no en serio y con simplicidad), tanto unos como otros deberíamos decir que resultaron condenados al infierno todos los del otro “bando”, fallecidos durante los nueve siglos que duró la excomunión mutua. No digo, y menos a estas alturas (como suele comentarse), que haya de tenerse por ejecutada esa condena; sino que es la conclusión lógicamente exigida sin escapatoria posible, a partir de los asertos que le sirven de base. Pero, ni ambos “bandos” podrían tener razón a la vez; ni, fuere cual fuese el que la tuviere, sería admisible en modo alguno la propia conclusión. Esto, por la imposibilidad evidenciada en mi anterior escrito, como recordé al empezar, de vincular la condenación eterna a atadura temporal, tal cual son la excomunión y el anatema. Por tanto, o se niega que éstos excluyen de la Iglesia, o se afirma que es falso lo de no haber salvación fuera de ella. Estas dos cosas tampoco pueden ser verdaderas a la vez.

No parece lo más razonable optar por lo último, por lo muy asentado que está dicho axioma en el testimonio de Pedro ante Anás y el sanhedrín: Jesucristo Nazareno, la piedra desechada por vosotros, es la piedra angular y “no se da la salvación en ninguno otro, porque no existe bajo el cielo otro nombre, dado a los hombres, por el que hayamos de ser salvos” (Hch 4,12). Lo atinado, entonces, será quedarse con lo primero: la excomunión y el anatema no excluyen de la Iglesia. Al menos de la que fuera de la cual no hay salvación, es decir, de la de Jesús; sino de otra. Pero, no hay más que las varias que se proclaman la verdadera de Jesús, a las cuales pertenecemos por lo menos socialmente, unos a una y otros a otra. En prevención de confusiones, las llamo aquí societarias, denominación compatible con su obvia pluralidad.

Aunque los autores de la recíproca excomunión recordada pretendieron mucho más; lo máximo que podían conseguir, fuera o no con abuso de poder, era expulsar, uno, de la iglesia católica romana; el otro, de la católica ortodoxa. Pero nunca y de ningún modo de la de Jesús; es decir, de la formada por cuantos, pese a nuestras diferencias, coincidimos en creer que Él es el Mesías, el Hijo del Dios viviente, la piedra angular de nuestra salvación. Esta fe bastó para que el propio Jesús declarase Pétros de su Iglesia a Simón Baryona (Mt 16,17), aunque éste ignorase, por lo menos en ese momento, muchas de las cosas del actual Catecismo Católico. Esta fe es la que entonces, ahora y siempre basta para ser de la Iglesia de Jesús (Hch 8,36-39; etc.).

Las iglesias societarias no pueden considerarse sino plasmaciones diversas de la misma y única Iglesia de Jesús, propias de este siglo, de las que Ella se liberará en la consumación del mundo, cuando Jesús nos tenga sentados en su trono, como Él ya lo está en el de su Padre (Ap 3,21). Ellas requieren de una adhesión explícita; mientras que a la de Jesús le basta la implícita, al menos la entrañada en el hacer el bien a los otros (Mt 25,34-40); y ésta, además, está desvinculada del tiempo, hasta tener cabida en ella los fallecidos antes de haber iglesias. Como José, el padre legal de Jesús; el ladrón que le invocó en la cruz; y tantísimos otros desde la creación del hombre (Ap 7,9-10).

La distinción y a la vez identidad, que así se afirma, entre Iglesia de Jesús e iglesias societarias podría compararse con lo que sucede en la Eucaristía. No hay quien desconozca que el Cristo presente en todas es exactamente el mismo, aunque para ello tenga Él que multiplicar su presencia continuamente por toda nuestra geografía. Es más, aunque se trate de las ortodoxas, las anglicanas, las coptas o cualesquiera otras que sean tan eucaristías como las católicas, nunca faltará en ellas la presencia del mismo Jesús, a pesar de las diferencias rituales, ligüísticas e incluso doctrinales, que las distinguen de las nuestras y entre sí.

De igual modo, las diferencias societarias no impiden ser Iglesia de Jesús a ninguna unidad de creyentes en su condición de Salvador único, de Mesías e Hijo de Dios vivo; sino que Ella se da en todas por encima y por detrás de dichas diferencias, las cuales, aunque pueden deteriorar la respectiva aptitud para trasladar al mundo con nitidez el mensaje de Dios, no destruyen su íntimo ser Iglesia de Jesús. Lo mismo que el hombre no deja de ser hombre, ni nadie puede privarle de serlo o excluirlo del conjunto unitario de la humanidad, por más numerosas y más serias anomalías que padezca. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

activamente

activamente

DISPUESTAS A IMPLICARSE
Manifiesto final del encuentro de Cristianos y Cristianas de Base de Vallecas-Iglesia de Base de Madrid
CRISTIANOS Y CRISTIANAS DE BASE DE VALLECAS
MADRID.

ECLESALIA, 26/02/10.- Reunidas las Comunidades Cristianas de Éxodo de Rivas Vaciamadrid Fontarrón, Grupo de Concienciación, La Cañada, Nuevas Palomeras , Oveja Perdida, Quédate, San Ambrosio, San Carlos Borromeo, San Cosme y San Damián, San Eulogio, y Santo Tomás de Villanueva, todas ellas Cristianos y Cristianas de Base de Vallecas – Iglesia de Base de Madrid.
CONSIDERAMOS

Que la crisis de todo un sistema basado en la riqueza de unos pocos y en la injusticia estructural se está cebando de forma importante en nuestros barrios. Cientos de familias han pasado por nuestras parroquias y asociaciones en el año 2009 demandando ayudas de todo tipo: alimentos, trabajo, asesoramiento jurídico, que les escuchemos y nos hagamos cargo de sus problemas.

Se acercan a nosotros personas inmigrantes a quienes la crisis está golpeando de una manera más dura, pero también, cada vez más, españoles y españolas agobiados y agobiadas por los mismos problemas.

Especialmente difícil es la situación de las mujeres, muchas de ellas con hijos o hijas sin pareja.

Desde las distintas plataformas en las que estamos presentes (asociaciones, parroquias, etc) tratamos de dar una respuesta a estas situaciones desde la actitud cristiana que guía nuestro trabajo.

Valoramos positivamente lo que estamos haciendo: reparto de alimentos, asesoría jurídica, apoyo específico a las mujeres (anticonceptivos, atención y cuidado de los hijos e hijas), servicios de búsqueda de empleo y otras muchas iniciativas que se están llevando a cabo.

NOS COMPROMETEMOS

1) A profundizar en el trabajo que estamos realizando de dar respuesta a las necesidades inmediatas y a mejorar, dentro de nuestras posibilidades, los mecanismos de coordinación tanto para la defensa jurídica como de formación y búsqueda de empleo.

2) A estar abiertos de una forma constante para acoger a aquellas personas que lo necesiten sean de donde sean, así como a posibles movilizaciones para reparar las situaciones injustas que se están dando.

3) A poner en marcha nuevos procesos, a poder ser coordinados entre nuestras comunidades, para ser más eficaces a la hora de dar respuesta a las necesidades que se nos presenten.

4) A participar activamente en otros colectivos y entidades ciudadanas que intenten dar una respuesta a estos problemas, conscientes de que la unión hace la fuerza y de que todos los esfuerzos que se sumen en esa dirección contribuyen positivamente a una vida mas digna para los vecinos y las vecinas de nuestros barrios.

INTERPELAMOS

1) A los poderes públicos (gobierno, partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, etc.) para que hagan de la creación de empleo su máxima prioridad, para que desaparezca la explotación a la que están sometidos muchos colectivos de trabajadores y trabajadoras y para que proporcionen la necesaria cobertura social a quienes se ven afectados por la crisis y carecen de los mas necesario para vivir dignamente.

2) Pedimos a la Jerarquía de la Iglesia que sea fiel al mensaje liberador de Jesús que es una Buena Noticia de esperanza y solidaridad con los pobres y excluidos. Nuestras comunidades están dispuestas a implicarse activamente en la construcción de una Iglesia en la que la fidelidad al Evangelio nos reclame, a quienes formamos parte de ella, una conversión activa y efectiva de los valores del Reino, conversión que tiene que traducirse en palabras y gestos proféticos que anuncien que es posible otra forma de vivir y que denuncien todo lo que se opone a esos valores del Reino. En este sentido, deseamos que nuestros pastores sean también portadores de esas palabras y gestos proféticos que animen la esperanza de la comunidad creyente y del pueblo que sufre.

Esta actitud de conversión supondría mostrar la verdadera cara de la esperanza en el Reino que Jesús nos urgió para que sea una realidad aquí y ahora.

Los cristianos y cristianas de Base de Vallecas hacemos un llamamiento a todos los hombres y mujeres de Vallecas para que nos impliquemos cada día más en empujar, desde la solidaridad y el respeto a las personas, a ayudar a salir adelante quienes lo necesitan en nuestros barrios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 6 de febrero de 2010.

impacto

impacto

2 Cuaresma (C) Lucas 9, 28-36
ESCUCHAR SOLO A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 24/02/10.- La escena es considerada tradicionalmente como "la transfiguración de Jesús". No es posible reconstruir con certeza la experiencia que dio origen a este sorprendente relato. Sólo sabemos que los evangelistas le dan gran importancia pues, según su relato, es una experiencia que deja entrever algo de la verdadera identidad de Jesús.

En un primer momento, el relato destaca la transformación de su rostro y, aunque vienen a conversar con él Moisés y Elías, tal vez como representantes de la ley y los profetas respectivamente, sólo el rostro de Jesús permanece transfigurado y resplandeciente en el centro de la escena.

Al parecer, los discípulos no captan el contenido profundo de lo que están viviendo, pues Pedro dice a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Coloca a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a los dos grandes personajes bíblicos. A cada uno su tienda. Jesús no ocupa todavía un lugar central y absoluto en su corazón.

La voz de Dios le va a corregir, revelando la verdadera identidad de Jesús: «Éste es mi Hijo, el escogido», el que tiene el rostro transfigurado. No ha de ser confundido con los de Moisés o Elías, que están apagados. «Escuchadle a él». A nadie más. Su Palabra es la única decisiva. Las demás nos han de llevar hasta él.

Es urgente recuperar en la Iglesia actual la importancia decisiva que tuvo en sus comienzos la experiencia de escuchar en el seno de las comunidades cristianas el relato de Jesús recogido en los evangelios. Estos cuatro escritos constituyen para los cristianos una obra única que no hemos de equiparar al resto de los libros bíblicos.

Hay algo que sólo en ellos podemos encontrar: el impacto causado por Jesús a los primeros que se sintieron atraídos por él y le siguieron. Los evangelios no son libros didácticos que exponen doctrina académica sobre Jesús. Tampoco biografías redactadas para informar con detalle sobre su trayectoria histórica. Son "relatos de conversión" que invitan al cambio, al seguimiento a Jesús y a la identificación con su proyecto.

Por eso piden ser escuchados en actitud de conversión. Y en esa actitud han de ser leídos, predicados, meditados y guardados en el corazón de cada creyente y de cada comunidad. Una comunidad cristiana que sabe escuchar cada domingo el relato evangélico de Jesús en actitud de conversión, comienza a transformarse. No tiene la Iglesia un potencial más vigoroso de renovación que el que se encierra en estos cuatro pequeños libros. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

auxilio

auxilio

DIOS ES NEGRA Y SIN PAPELES*
HELENA MALENO GARZÓN, colectivo Caminando Fronteras, h.maleno@hotmail.com
TANGER (MARRUECOS).

ECLESALIA, 23/02/10.- «Tánger dieciséis de febrero 2010.

Imagina que diste a luz el domingo pasado en un hospital público marroquí. Un niño precioso.

Imagina que te dieron el alta al día siguiente, lunes.

Imagina que volviste a casa, cansada, sangrando del post-parto, con dolores aún en un útero que lucha por volver a su sitio.

Imagina que en casa te está esperando tu niña de dos años y dos meses y tu pareja.

Imagina que esta mañana mientras bañabas al bebé comenzaste a ver que le costaba respirar.

Imagina que corriste al hospital público marroquí.

Imagina que te dijeron que no podían atenderte.

Imagina que fuiste dos veces.

Imagina que la tercera vez tu bebé dejó de respirar casi en la puerta del hospital.

Imagina que pediste auxilio por tu bebé muerto.

Imagina que se lo llevaron a la morgue del hospital.

Imagina que a ti, a tu niña de dos años y dos meses y a tu pareja os llevaron a comisaría.

Ahora imagínate retorciéndote de dolor en las entrañas, el dolor agrio de la muerte de tu hijo, el dolor de un útero que te recuerda recién parida, el dolor de una leche que sube a tus senos duros como piedras. Pero imagínate NEGRA, imagínate AFRICANA, imagínate POBRE, imagínate SIN PAPELES.

Estás sentada, doblada sobre tu vientre en aquel sucio despacho de policías que van y vienen y te hablan en una lengua que no entiendes. Allí te miro e intento traducirte las preguntas que me parecen estúpidas, crueles e inhumanas.

Quieren saber qué hacéis en su reino, cómo habéis entrado y cuánto tiempo lleváis aquí. Quieren saber cómo os llamáis, cómo se llaman vuestros padres y porqué habéis venido.

Tu pareja grita y pide piedad. Sabe que todas las preguntas van dirigidas a justificar una deportación al desierto. Tu pareja grita y te tranquiliza llamándote “honey”.

Tu niña sonríe, juega con su gorro y canta “haleluya”.

La policía busca un intérprete de árabe a inglés para hacer el parte y llevaros a Tribunal.

Me dices que si te deportan al desierto y allí te violan no crees que aguantarás el dolor, que aún estás recién parida.

Un policía se me acerca y me pregunta: ¿Por qué hacéis esto? ¿Por placer? Este amable policía llama “esto” a acompañar a unos padres sumidos en el dolor, a comprar algo de comida para una niña que lleva todo el día sin probar bocado y a intentar traer un poco de humanidad o al menos de buen trato a esa puñetera comisaría.

Entonces le miro, me horroriza su frialdad, y le contesto, lo hacemos por amor. Veo en él a esos seres que comen, cagan y hacen de policía para poder seguir comiendo y cagando. Siento lástima.

Detienen a tu pareja en comisaría y me dicen que como caso humanitario te dejan dormir en casa. Mañana tienes que pasar el Tribunal junto a tu marido.

Te hundes. Es la primera vez que te veo enderezar ese vientre que te duele. Gritas y lloras hasta que un policía te manda callar.

No lo soporto, me puede la escena y le pido por favor que entienda que tu hijo ha muerto hoy, que estás recién parida, que te duelen las entrañas.

Me responde con desprecio que en este reino hay unas leyes, que aquí se hace lo que dice el procurador del rey y que tú eres una NEGRA CLANDESTINA.

Mañana iremos al Tribunal, mañana un hombre de este reino decidirá si te tiran a ti y a tu niña al desierto de madrugada. A partir de ahí la suerte decidirá si serás violada, si tu hija será raptada o por qué no violada también.

Imagínate que todo eso te ha pasado hoy.

Imagínate que a todas nos duelen sus entrañas.

Imagínate que a todas nos duelen nuestras entrañas».

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*Así lo he recibido. Así lo reenvío. Y seguiré arrodillándome, porque hoy he visto a Dios en negro y sin papeles.
+ Fr. Santiago Agrelo Martínez
Arzobispo de Tánger


compañía

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¿PUEDE EL HOMBRE VIVIR SIN DIOS?
FORO DE PROFESIONALES CRISTIANOS DE MADRID, pxmadrid@telefonica.net

ECLESALIA, 22/02/10.- Era la pregunta planteada en el Foro convocado el pasado 8 de Febrero en la Parroquia de S. Estanislao de Kotska de Madrid por “Profesionales Cristianos”. El encargado de responderla, el teólogo e historiador de las religiones Juan Martín Velasco. Imposible recoger en unas líneas la riqueza de su exposición y posterior debate. Lo que siguen son sólo algunos puntos espigados de su conferencia que, por su interés, ofrecemos como reflexión para este tiempo de Cuaresma.

Para el creyente que yo intento ser, tengo que decir que si Dios existe y es lo que yo creo que es, ni el hombre puede vivir sin Dios ni puede existir sin Dios nada de lo que existe. Para mí, Dios es la realidad que sustenta en el ser todo lo que existe. La respuesta de mi ser, razonada, es que todo existe gracias al amor originario de Dios, que por ser amor sin límites, ha puesto en el ser todo lo que es para realizar un proyecto lleno de sabiduría y lleno de amor que culmina en la llamada a la existencia a todos los seres humanos para hacer de ellos sus hijos. En ese sentido, el hombre no puede vivir sin Dios.

La razón creyente me lleva a ver en todo lo que existe señales, símbolos de la presencia de Dios. De esto no hay un razonamiento científico, pero no tenemos más que mirar hacia nosotros mismos para encontrar esas huellas del Dios que con su presencia cada día nos invita a “ser” más plenamente en nuestra vida. Pero, si a lo largo de la historia siempre ha habido huellas de la actividad religiosa, tan universal como el hecho de la fe es el hecho de la increencia.

¿Cómo puede ser que, siendo Dios el principio de todo lo que existe, haya tantas personas que no creen en Él? Los creyentes tenemos una explicación: los no creyentes, se ha dicho, lo son “por la gracia de Dios”. Y no es una broma, sino afirmar que Dios ha querido crearnos de tal forma que podamos ser no creyentes. Él, sujeto de la creación, no nos ha hecho objetos de esa creación, sino también sujetos de ella, lo que significa que tenemos que responderle con la misma libertad con la que Él nos ha dotado.

Desde esta interpretación, ¿qué sucede con los que no creen? Como los creyentes encontramos la base de nuestra conducta moral en nuestra fe en Dios, muchos creen que los ateos no pueden tener una moral digna del hombre. ¿Se puede llevar una vida moral sin creer en Dios?… Aunque es cierto que todas las religiones han desarrollado una moral de influencia decisiva, también lo es que desde antiguo ha habido morales independientes de lo religioso. Hoy, se puede ejercer la moral con referencia a la religión y sin referencia a ella y las dos maneras pueden dar lugar a formas de moral suficientemente elevadas.

¿Que aportaría la fe religiosa a una moral laica? Cosas importantes desde luego. En muchos casos, una cierta elevación de la exigencia; éticamente, todos nos vemos movidos a decir “amarás a los demás”, pero ¿nos vemos llamados a decir “amarás a tu enemigo”? Probablemente no. La religión aporta también un reforzamiento del sujeto para seguir la voz de la conciencia porque la apertura a Dios implica la apertura al otro.

Con todo, creo que cabe una moral no fundamentada en la religión y que por tanto no podemos afirmar que solo la fe en Dios permite vivir moralmente.

Pero preguntémonos qué aporta al ser humano el hecho de creer en Dios.

Si hablamos de la fe en serio. Porque si por tener fe entendemos sólo creer en lo que no vemos, eso aporta muy poco a las personas, eso no es más que una creencia, una afirmación relativa a una verdad, que apenas compromete la vida del sujeto. Por tanto, tomémonos la fe en serio: creer es adoptar para con el Dios en el que creemos una actitud de completa confianza, de total entrega… Y ¿quién es este Dios? No es solo un absoluto, no es solo la causa primera. Es otro tipo de relación la que se establece con Dios: es una relación de tipo personal, una relación basada en una presencia; una relación de mutuo influjo, en la que el sujeto interpela y el sujeto interpelado responde, una relación en la que los dos términos de la misma se comprometen. El hombre religioso se caracteriza por creer en esa realidad trascendente que es “presencia” para nosotros y en nosotros en el sentido más fuerte de la palabra “presencia”.

El Dios del hombre religioso es siempre el Dios de alguien. Si hubiera que elegir el nombre propio de Dios en todas las religiones ese nombre sería “Dios mío”. Lo que caracteriza al Dios de la religión es que se le pueda invocar, es que sea un Tú para el hombre. Así como hay un nivel del ser humano que sólo puede explicar una realidad trascendente -siendo nosotros lo que somos no tendríamos sentido si no existiera un ser absoluto, un ser infinito- así, siendo nosotros lo que somos -no solo seres finitos y contingentes, sino personas, sujetos capaces de libertad- no tendríamos razón de ser si lo que es nuestro origen no fuera también una realidad personal. De ahí el carácter central de lo personal en la vida religiosa.

Esto tiene unas repercusiones enormes sobre la vida humana; a mi modo de ver, pocas afirmaciones tan verdaderas como ésta: no es bueno que el hombre esté solo. Los hombres tenemos siempre a los otros hombres como compañeros y podemos decir que no estamos nunca solos. Pero ¿qué sería de la humanidad si no hubiera Alguien que respondiera de ella? Entonces sí que podríamos decir que la humanidad estaría sola. Porque probablemente la humanidad esté sola si la realidad que la precede, la origina y la fundamenta no es una realidad que, por su llamada personal, suscita a los seres personales que somos nosotros. Tal vez es esto lo que quería decir una filósofo americano al decir que “las religiones son lo que el hombre hace con su soledad”, es la gestión de la soledad; ese es nuestro problema fundamental, el descubrirnos solos frente al mundo, y necesitados de dar una razón de ese ser solos frente al mundo. Por eso me encanta el verso de Unamuno que dice preciosamente lo que yo intentaba balbucir:

Pero Señor, “Yo soy”, dinos tan sólo,

Dinos “Yo soy” para que en paz muramos,

que no en soledad terrible sino en tus manos.

Podría cambiarse el verso para decir también, sin cambiar el sentido:

Dinos, “Yo soy”, para que en paz vivamos,

no en soledad terrible sino en tus manos.

Me parece que esta necesidad de compañía que experimentamos, ninguna otra realidad la colma como ese Dios presente, que, en nuestro origen, nos esta haciendo ser a lo largo de toda nuestra vida, que es nuestra compañía permanente, que va a estar presente cuando todos lo demás se queden de este lado, que va a estar presente como los brazos que nos acojan cuando ya no nos pueda acompañar nadie. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

paradigmas

paradigmas

Vitoria-Gasteiz, 12, 13 y 14 de marzo de 2010
DAR PASO A LOS NUEVOS PARADIGMAS
XVIII Foro Religioso Popular
ASOCIACIÓN CULTURAL FORO RELIGIOSO POPULAR, fororeligi@euskalnet.net
VITORIA-GASTEIZ.

Viernes 12 de marzo

18’00: Últimas inscripciones y recogida de material.
19’15: Presentación del XVIII Foro Religioso Popular.
19’30: 1ª Ponencia, “Otra mirada sobre el cuerpo humano es posible: Cuerpo espiritual”. Ponente’ Emma Martínez.

Sábado 13 de marzo

10’00: 2ª Ponencia, “Otra ciencia y otra sociedad: repensar la ética en un mundo nuevo”. Ponente’ Juan Masiá.
11’30: Descanso.
12’00: 3ª Ponencia, “Nuevos horizontes para África”. Ponente’ Begoña Iñarra.
13’30: Descanso.
16’00: 4ª Ponencia “Un nuevo modo de conocer para un nuevo modo de ser. Modelo no-dual de cognición y conciencia transpersonal”. Ponente’ Enrique Martínez Lozano.
18’00: Descanso.
18’30: “Atisbo sobre prácticas de espiritualidad no-dual”. Ponente’ Enrique Martínez Lozano.
19’30: Descanso.
20’00: Testimonios, "El tránsito desde mi mundo del ayer al de hoy. De los viejos a los nuevos paradigmas". Javier Melloni – Begoña Iñarra – Emma Martínez – Juan Masiá.

Domingo 14 de marzo

10’00: 6ª Ponencia, “Las tradiciones religiosas ante el nuevo : paradigma". Ponente’ Javier Melloni.
12.00: Descanso.
12’30: EUCARISTÍA
13’30: Mensaje del XVIII Foro Religioso Popular y clausura.

- - -> Para más información: 945252970 // 653737265

reacción

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1 Cuaresma (C) Lucas 4,1-13
IDENTIFICAR LAS TENTACIONES
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/02/10.- Según los evangelios, las tentaciones experimentadas por Jesús no son propiamente de orden moral. Son planteamientos en los que se le proponen maneras falsas de entender y vivir su misión. Por eso, su reacción nos sirve de modelo para nuestro comportamiento moral, pero, sobre todo, nos alerta para no desviarnos de la misión que Jesús ha confiado a sus seguidores.

Antes que nada, sus tentaciones nos ayudan a identificar con más lucidez y responsabilidad las que puede experimentar hoy su Iglesia y quienes la formamos. ¿Cómo seremos una Iglesia fiel a Jesús si no somos conscientes de las tentaciones más peligrosas que nos pueden desviar hoy de su proyecto y estilo de vida?

En la primera tentación, Jesús renuncia a utilizar a Dios para «convertir» las piedras en panes y saciar así su hambre. No seguirá ese camino. No vivirá buscando su propio interés. No utilizará al Padre de manera egoísta. Se alimentará de la Palabra viva de Dios. Sólo «multiplicará » los panes para alimentar el hambre de la gente.

Ésta es probablemente la tentación más grave de los cristianos de los países ricos: utilizar la religión para completar nuestro bienestar material, tranquilizar nuestras conciencias y vaciar nuestro cristianismo de compasión, viviendo sordos a la voz de Dios que nos sigue gritando ¿dónde están vuestros hermanos?

En la segunda tentación, Jesús renuncia a obtener «poder y gloria» a condición de someterse como todos los poderosos a los abusos, mentiras e injusticias en que se apoya el poder inspirado por el «diablo». El reino de Dios no se impone, se ofrece con amor. Sólo adorará al Dios de los pobres, débiles e indefensos.

En estos tiempos de pérdida de poder social es tentador para la Iglesia tratar de recuperar el «poder y la gloria» de otros tiempos pretendiendo incluso un poder absoluto sobre la sociedad. Estamos perdiendo una oportunidad histórica para entrar por un camino nuevo de servicio humilde y de acompañamiento fraterno al hombre y a la mujer de hoy, tan necesitados de amor y de esperanza.

En la tercera tentación, Jesús renuncia a cumplir su misión recurriendo al éxito fácil y la ostentación. No será un mesías triunfalista. Nunca pondrá a Dios al servicio de su vanagloria. Estará entre los suyos como el que sirve.

Siempre será tentador para algunos utilizar el espacio religioso para buscar reputación, renombre y prestigio. Pocas cosas son más ridículas en el seguimiento a Jesús que la ostentación y la búsqueda de honores. Hacen daño a la Iglesia y la vacían de verdad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).