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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

julio, 18

julio, 18

NOS HAN ENGAÑADO
JUAN LUIS HERRERO DEL POZO, teólogo; herrero.pozo@telefonica.net
LOGROÑO (LA RIOJA).

ECLESALIA, 18/07/06.- He aquí algunas reflexiones sobre el fraude y el engaño a propósito de los 70 años de una fatídica fecha, el 18 de julio de 1936.

Yo era un crío de poco más de dos años. Sólo recuerdo alguna alarma y el refugio en las torres de la catedral por el paso de algún avioncito. Mi ambiente familiar era neutro: la religión compensaba lamentablemente el asesinato por los “nacionales” de un tío carnal. Crecí con el sentimiento de que de aquellas cosas no se hablaba. Sin embargo, con diez años, ya en el seminario ¡vaya que si se hablaba! En el comedor nos leían una historia de “la cruzada”. Un profesor, gran amigo, despotricaba contra la democracia para justificar la dictadura, imagino. A uno solo, navarro, le sentí reticente con la opinión general. Tardé 20 años, gracias a un tío lejano socialista (cercano a Largo Caballero) y a mi salida al extranjero y contacto con la cultura francesa, en caer en la cuenta de que me habían engañado miserablemente: cuarenta años para reconstruir parcialmente el pasado reciente de mi patria. ¿Será extraño que estos mismos son los años en que, paralelamente, fui descubriendo el monumental engaño sobre el pasado secular de mi iglesia?

Pocas cosas enrabietan tanto a ciertos temperamentos como el descubrir que se ha vivido en “las batuecas”, que te han secuestrado la verdad en las cosas más importantes de la vida, aparte la honorabilidad familiar. Reconozco que me es difícil perdonar, consciente sobre todo que más de un amigo ha “perdido la fe” a causa de semejantes fraudes y patrañas. Pocas realidades me parecen tan obscenas y odiosas.

Por afán de reconciliación y de simple realismo, me siento ambiguo ante el proceso actual de recuperación de la memoria histórica en la vida política. Admiro la sensatez de los viejos maquis que nos acerca estos días la pequeña pantalla, sin amargura, sin rencor, aunque con infinita tristeza. Sin duda, quiero perdonar a los “señoritos” sublevados, civiles o militares, que desgarraron mi país y no disculpo a las “hordas rojas” (me cansé de oírlo) que se vengaron de tanta injusticia soportada, civil y eclesiástica ¡Lo han pagado con creces! ¡Con cuatro décadas de ninguneo y opresión! Las izquierdas queremos perdonar (y ser perdonados) pero todavía estoy por encontrar a un franquista arrepentido, como lo han demostrado en la negativa “popular” a condenar en la Unión Europea tal forma de fascismo. Da toda la impresión de que se actúa con el mayor cinismo: quienes nos acusan de resucitar el pasado no reconocen que lo han mantenido vivo y aplastante. De esto se trata principalmente: que reconozcan que conculcaron la legalidad, que se excedieron en la vesanía de su victoria, que la iglesia (oficial) apostó por los ricos y poderosos después de haber ofendido a los pobres ¿Lo reconocerán algún día? Si no lo hacen será tanto como querer mantener encendidas bajo las cenizas las ascuas del rencor. Olvidar la historia es exponerse a repetirla. ¿Estamos tan seguros algunos de morir pacíficamente en la cama aunque seamos ya viejos? Cuando lo del 23 F encontré mi nombre en una lista negra, publicada, creo, en Cambio 16. Claro que, a estas alturas, ni eso me provoca miedo.

Lo del fraude de la historia de la iglesia es algo paralelo. Cuando fui descubriendo en estudios rigurosos la descomunal mentira de su pasado –en la cual sus jerarcas de hoy se empecinan, por lo demás- comprendí mejor a mis familiares comunistas y a mis muchos amigos agnósticos y ateos. En la mayoría de los casos su categoría humana –y, en la verdadera clave, también religiosa- no encuentra equivalente siquiera, por ejemplo, en el tándem, de corte talibán, de Rouco-Cañizares. Cuando se les ve y se les oye tan rudimentarios, casi tan “minus”, tan lejos del estilo de Jesús… uno murmura “¿Por qué nos has abandonado, Señor? ¿Por qué nos pones tan difícil seguirte?”

Menos mal que si se “cargan” este tinglado eclesial, probablemente ganará el Reino.

Hay cristianos que ya no vamos a consentir que nos engañen, ni los adoradores del dollar y del imperio ni los falsos pastores de Israel, casi siempre aliados. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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