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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

Que miren

Que miren

11 Tiempo ordinario (C), Lucas 7,36 – 8,3
MIRADA DIFERENTE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 13/06/07.- La prostituta del pueblo interrumpe de pronto el banquete organizado por un fariseo para agasajar a Jesús. En cuanto la ve, Simón la reconoce y se pone nervioso. Conoce bien a estas prostitutas que se acercan al final de los banquetes en busca de clientes.

La prostituta se dirige directamente a Jesús. No dice nada. Está conmovida. No sabe cómo expresarle su agradecimiento y rompe a llorar. Sus lágrimas riegan los pies de Jesús. Olvidándose de los presentes, se suelta la cabellera y se los seca. Besa una y otra vez aquellos pies queridos, y, abriendo un pequeño frasco que lleva colgando de su cuello, se los unge con perfume.

El fariseo contempla la escena horrorizado. Su mirada de hombre experto en la ley sólo ve en aquella mujer una «pecadora» indigna que está contaminando la pureza de los comensales. No repara en sus lágrimas. Sólo ve en ella los gestos de una mujer de su oficio que sólo sabe soltarse el cabello, besar, acariciar y seducir con sus perfumes.

Su mirada de desprecio le impide, al mismo tiempo, reconocer en Jesús al profeta de la compasión de Dios. Su acogida y su ternura hacia esta mujer lo desconciertan. No puede ser un profeta.

La mirada de Jesús es diferente. En aquel comportamiento que tanto escandaliza al «moralista» Simón, él sólo ve el amor y el agradecimiento grande de una mujer que se sabe muy querida y perdonada por Dios. Por eso se deja tocar y querer por ella. Le ofrece el perdón de Dios. Le ayuda a descubrir dentro de sí misma una fe que la está salvando y le anima a vivir en paz.

Jesús no fue visto nunca como representante de la norma sino como profeta de la compasión de Dios. Por eso, en el movimiento de los que hoy tratamos de seguirle, no necesitamos «maestros» que desprecien a los pecadores y descalifiquen a los «profetas» de la compasión de Dios. Necesitamos cristianos que miren a los marginados morales, los desviados y los indeseables con los ojos con que los miraba Jesús. Dichosos los que están junto a ellos y ellas sosteniendo su dignidad humana y despertando su fe en ese Dios que los ama, entiende y perdona como nosotros no sabemos hacerlo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


mística

mística

DESDE LA MÍSTICA
En la clausura del curso “Historia de las religiones”
MARTA LLADÓ, Gerente de Proyectos de la Fundación Xavier Zubiri
MADRID.

ECLESALIA, 12/06/07.- La Fundación Xavier Zubiri en colaboración con la Fundación SM, el jueves 14 de junio 2007 a las 18’00 horas celebran la clausura del curso “Historia de las religiones”. Con motivo de esta clausura tendrá lugar una mesa redonda titulada “Religiones en el mundo contemporáneo: como se vive hoy la fe desde una experiencia mística”.

Intervendrán como ponentes: Ana María Schlüter, monja católica residente en Guadalajara, integradora del zen en sus prácticas místicas. Ahmad Taheri, filólogo y experto en mística sufí. Antonio González, teólogo y Secretario General de la Fundación Xavier Zubiri, que moderará la mesa y las preguntas de los asistentes.

Aquellas personas interesadas en asistir a la mesa redonda, que no estén matriculadas en el curso, por favor pónganse en contacto con la Fundación Xavier Zubiri, en el 914315418, o en la dirección de correo electrónico martallado@zubiri.net para solicitar una invitación. El acto tendrá lugar en la calle Alberto Aguilera 23 de Madrid.

La Fundación Xavier Zubiri (www.zubiri.net) lleva desde el año 1989, divulgando el legado del filósofo Zubiri a través de publicaciones, investigación y cursos y promoviendo la divulgación de los estudios filosóficos y de otras disciplinas afines a la filosofía (teología, ética, ciencia, historia de las religiones, antropología, ect...).

Tras la mesa redonda informaremos de otras actividades docentes para el curso 2007-2008. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un cordial saludo

Marta LLadó

mandar

mandar

OBEDECER Y MANDAR EN LA IGLESIA
JOSÉ IGNACIO CALLEJA
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA.- 11/06/07. Se queja el Sr. Cardenal Primado, D. Antonio Cañizares, de que la Iglesia, al igual que la sociedad española, también sufre divisiones y que está “como desgarrada y hecha jirones”. Subrayo el como, porque tiene su importancia. He visto titulares de prensa que lo quitan. No estoy de acuerdo. Insisto. Hay que darle importancia a ese adverbio de modo. Me dirá alguno que son argucias del lenguaje eclesiástico o juicios indefinidos que siempre dejan una puerta de salida. No digo nada; sólo que la frase dice “como desgarrada y hecha jirones”. Me gustan estas precisiones. Me dicen, “es igual”. Y digo, “sí, como colocar las piezas de un puzzle en cualquier lugar”.

Más profundamente, un comentario a vuela pluma. Desde luego que hay mucha diversidad de posiciones en la Iglesia y esto genera dificultades y, a veces, hasta conflictos. Pero, ¿cuántas veces estas situaciones vienen complicadas y agravadas porque falta en quienes tienen el ministerio de gobierno el don de integrar a los diferentes y las diferencias en la fraternidad de la Iglesia? Queremos resolver las diferencias a golpe, ¡perdón!, de posiciones pastorales y doctrinales harto conservadoras, siempre mirando con miedo a lo nuevo y distinto. No leemos el Evangelio con la mínima libertad, sino a la defensiva, espiritualizándolo en lo posible, y marcando el terreno de nuestras competencias ante la sociedad. Poca libertad, menos gratuidad y escasa encarnación. Se oyen cantos de sirena que llaman a los que tienen el ministerio de gobierno a ser rotundos, firmes y, si preciso es, drásticos con el derecho canónico en la mano. Curiosa tentación la de querer obrar bien reproduciendo los modos de gobierno del mundo. ¿Es que la claridad evangélica nos viene regalada con sólo mirar a la neoescolástica? ¿Es qué la sencillez evangélica podemos confundirla con la simpleza en las ideas y el sometimiento en las relaciones? Sé que nadie puede abusar de la libertad evangélica o que puede confundirla con sus personales filias y fobias, pero tengo para mí que, en este momento, el mayor peligro lo corren quienes en el ministerio de gobierno quieren acertar encajonando el cristianismo en un cauce de paredes rocosas y casi tocando el cielo. Es posible que su conciencia personal se sienta más serena, pero ¿cuánto no sufren las bienaventuranzas? No juzgo intenciones, hablo de lo que resulta cotidianamente como colectividad eclesial en los pueblos de occidente.

La otra dirección que yo apuntaría, tiene que ver con un hecho mayor de nuestra cultura pública. Los cristianos, ordenados o no, somos contemporáneos de la cultura democrática y miembros de esa sociedad. Por mucho que sepamos de las diferencias entre la Iglesia y la sociedad, nosotros somos ciudadanos de mentalidad democrática, hijos de la cultura de los derechos (y deberes) humanos. Lógicamente, esto no vamos a dejarlo en la puerta de las Iglesias. ¡A Dios gracias! Lo cual significa que para los cristianos de hoy, el debate de ideas y razones es connatural a su pertenencia a cualquier colectividad. Si la Iglesia no sabe articular bien esta nueva conciencia general de sus miembros y no acierta a ordenar con mediaciones de participación y gobierno concretos el pluralismo inconfortable que genera, tenemos un problema. Tampoco podemos pretender evitárnoslo por medio de apelaciones voluntariosas a la caridad fraternal entre todos. Luego si no acertamos con la salida, vamos a seguir dando palos de ciego entre la exhortación a la obediencia de los Srs. Obispos y “el encogerse de hombros” de muchos sectores cristianos. Supongo que no es fácil darle forma a esto, y hasta me dirán que ahí están los Consejos de Pastoral y otros. Es verdad, pero su servicio efectivo está todavía muy condicionado por la concentración del poder en la Iglesia y por el escaso hábito de trato con el pluralismo que arrastran los encargados del ministerio de gobierno en la comunidad. Sin duda la cosa es profunda y tiene que ver con las reglas, pero los hábitos y actitudes en las personas considero que en la Iglesia son determinantes; y los hábitos y actitudes son todavía, y mayoritariamente, entre paternalistas y autoritarios. En conciencia y queriendo lo mejor para la Iglesia, desde luego, pero paternalistas y autoritarios. Tenemos que corregir. Y aprender a obedecer, se me dirá. Y aprender a mandar, repito por mi parte. Obedecer es muy difícil, pero saber mandar, lo es más. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

celebrar

celebrar

Corpus Christi (C), Lc 9, 11b - 17
CADA DOMINGO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 06/06/07.- Para celebrar la eucaristía dominical no basta con seguir las normas prescritas o pronunciar las palabras obligadas. No basta tampoco cantar, santiguarse o darnos la paz en el momento adecuado. Es muy fácil asistir a misa y no celebrar nada en el corazón; oír las lecturas correspondientes y no escuchar la voz de Dios; comulgar piadosamente sin comulgar con Cristo; darnos la paz sin reconciliarnos con nadie. ¿Cómo vivir la misa del domingo como una experiencia que renueve y fortalezca nuestra fe?

Para empezar, es necesario escuchar desde dentro con atención y alegría la Palabra de Dios y, en concreto, el evangelio de Jesús. Durante la semana hemos visto la televisión, hemos escuchado la radio y hemos leído la prensa. Vivimos aturdidos por toda clase de mensajes, voces, ruidos, noticias, información y publicidad. Necesitamos escuchar otra voz diferente que nos cure por dentro.

Es un respiro escuchar las palabras directas y sencillas de Jesús. Traen verdad a nuestra vida. Nos liberan de engaños, miedos y egoísmos que nos hacen daño. Nos enseñan a vivir con más sencillez y dignidad, con más sentido y esperanza. Es una suerte hacer el recorrido de la vida guiados cada domingo por la luz del evangelio.

La plegaria eucarística constituye el momento central. No nos podemos distraer. «Levantamos el corazón» para dar gracias a Dios. Es bueno, es justo y necesario agradecer a Dios por la vida, por la creación entera, por el regalo que es Jesucristo. La vida no es sólo trabajo, esfuerzo y agitación. Es también celebración, acción de gracias y alabanza a Dios. Es un respiro reunirnos cada domingo para sentir la vida como regalo y dar gracias al Creador.

La comunión con Cristo es decisiva. Es el momento de acoger a Jesús en nuestra vida para experimentarlo en nosotros, para identificarnos con él y para dejarnos trabajar, consolar y fortalecer por su Espíritu.

Todo esto no lo vivimos encerrados en nuestro pequeño mundo. Cantamos juntos el Padrenuestro sintiéndonos hermanos de todos. Le pedimos que a nadie le falte el pan ni el perdón. Nos damos la paz y la buscamos para todos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

expresar a Dios

expresar a Dios

EXPRESAR A DIOS COMO RETO
Una nueva invitación a reflexionar, responder y compartir
FORO ARRABAL, TEOLOGÍA DESDE EL MARGEN
MADRID.

ECLESALIA, 05/06/07.- Hace un par de años os informábamos de nuestra existencia (Eclesalia, 22/02/05). Somos el Foro Arrabal, un grupo de personas que comparte el interés por elaborar una reflexión teológica, “situado en” una perspectiva teológica desde los márgenes, plural, dialogante con la cultura, ecuménica, y no atada a ningún posicionamiento eclesial o religioso.

Tras haber reflexionado sobre algo que consideramos un reto, la “pertenencia eclesial” como cristianos y cristianas desde el margen - cuyos resultados podéis consultar en www.foroarrabal.com - iniciamos un nuevo proceso de reflexión sobre otro aspecto que nos parece igualmente interesante: la “búsqueda de nuevos lenguajes para nuestra experiencia espiritual y la comunicación de la misma”.

En relación a esto constatamos que, al menos, los cristianos/as del margen vivimos con insatisfacción los modos tradicionales o habituales que se utilizan para expresar la experiencia espiritual y que, por ello, en los últimos años, hemos ido generando nuevos modos, diferentes lenguajes, para sentirnos más cercanos a lo que de verdad creemos y sentimos desde nuestras coordenadas socio culturales.

Por esta razón acudimos de nuevo a los lectores y lectoras de Eclesalia para pediros vuestra colaboración. Concretamente queremos trasladaros las siguientes preguntas:

- ¿Se han producido cambios significativos en vuestra manera de hacer “oración personal y comunitaria”, fruto del intento de adaptar vuestra fe a la realidad que os ha tocado vivir?

- Si vuestra comunidad no celebra su fe y su vida en base a estructuras y fórmulas litúrgicas tradicionales, ¿qué experiencias y formas novedosas ha ido creando? ¿En qué aspectos de vuestras celebraciones encontráis que se manifiesta un nuevo modo de ser Iglesia?

- Finalmente, para “dar razón de nuestra fe”, ¿qué lenguajes os resultan más útiles y eficaces? ¿Cuáles os parecen que resultan más comprensibles en nuestro mundo?

Somos conscientes de que andáis con muchos líos y tareas, pero os agradeceríamos sobre manera que nos dedicaseis un poco de vuestro tiempo para contestar dichas preguntas escribiendo a contacto@foroarrabal.com . Igualmente os rogamos que reflejen la experiencia que realmente viven vuestras comunidades.

Desde el Foro os iremos haciendo partícipes de nuestra reflexión que quizá también os resulte de utilidad, al contar con opiniones de otras comunidades igualmente en búsqueda. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un cordial abrazo

Foro Arrabal

espacios

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INVITACIÓN AL DIÁLOGO
Solidaridad de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII con la parroquia de San Carlos Borromeo
ASOCIACIÓN DE TEÓLOGOS Y TEÓLOGAS JUAN XXIII, 04/06/07
MADRID.

ECLESALIA, 04/06/07.- La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII viene siguiendo muy de cerca la vida de la Comunidad cristiana de San Carlos Borromeo desde el anuncio del arzobispado de Madrid de cerrar la parroquia al culto y dedicarla exclusivamente a la acción caritativa. La actual situación nos lleva a hacer las siguientes reflexiones.

1. Creemos que existe una relación esencial entre celebración de la fe y opción por los pobres, entre acción evangelizadora y trabajo por la justicia. La Comunidad de san Carlos Borromeo nos parece un ejemplo de armonía entre ambas dimensiones de la fe cristiana. La decisión de cerrar la parroquia al culto implica una separación entre la eucaristía y la acción solidaria con los excluidos.

2. Queremos destacar la peculiaridad de esta parroquia, que se caracteriza por un serio esfuerzo de inculturación de la fe en el mundo de la más extrema marginación. Peculiaridad que no se da en muchas parroquias y que debería ser un aliciente para el trabajo pastoral en el conjunto de la Iglesia de Madrid. Valoramos muy positivamente el trabajo social llevado a cabo por la parroquia en colaboración con otros colectivos, así como su significación y repercusión, sobre todo en los medios populares. Esta valoración va acompañada de nuestra solidaridad con la comunidad, los sacerdotes y los colectivos que son acogidos en la parroquia.

3. Los signos inequívocos del Reino de Dios brotan de la solidaridad con los marginados conforme a la declaración programática de Jesús en las bienaventuranzas (Mt 5,1-12; Lc 6,20-26); solidaridad que Jon Sobrino considera principio evangélico por excelencia.

4. Las plurales reacciones ante el cierre de la parroquia reflejan el pluralismo existente hoy en la Iglesia católica. Creemos que ésta es una excelente ocasión para crear espacios de diálogo donde puedan manifestarse y respetarse las distintas expresiones del cristianismo para un enriquecimiento mutuo.

5. La sensibilidad de nuestro tiempo no entiende las decisiones autoritarias, sin diálogo previo y sin escuchar a las personas implicadas, como la que se ha tomado en el caso de la parroquia de San Carlos Borromeo. En este tema el evangelio es claro: “Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que el quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ha de ser siervo de todos” (Mc 10,42-45). Por eso creemos absolutamente necesario que, antes de tomar cualquier decisión, abra un proceso de diálogo que conduzca a una solución satisfactoria por ambas partes. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 4 de junio de 2007

relaciones

relaciones

“TRINITARIZANDO” LA VIDA
MONJAS TRINITARIAS DE SUESA
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 01/06/07.- Era domingo, había acabado la eucaristía, estábamos charlando con las personas que suelen venir a celebrar con nosotras. Llegó la nieta de una de ellas con sus padres y entró correteando en busca de su abuela. Tras mirar entre las que estábamos en un corro, la vio, y la llamó dando un grito: -¡Abuela!-. La abuela, sonriente por la sorpresa, le dio un beso en la mejilla y, al tiempo, haciendo un gesto con la mano para que bajase el tono de voz le dijo:- En la iglesia no se corre ni se grita - y, señalando al niño Jesús en brazos de San José que hay en el retablo continuó –porque el Niño Jesús se enfada-.

-¡Zas!-pensé yo, ya estamos echando balones fuera. Y esto me dio para pensar una buena temporada acerca de un tema crucial en nuestra fe. Porque ¿acaso yo, adulta, encuentro como motivo de no gritar o correr en la iglesia el que “el Niño Jesús se enfada”?. Digo yo que será por respeto, o por educación o por no molestar a quienes están orando en silencio... ¿tan difícil será de entender? Y, sin embargo, la otra es la explicación que damos a los niños, o algo parecido, tal vez por no pararnos a pensar en una respuesta más real y menos automática. Y así luego nos quejamos de la idea de Dios “que nos han vendido”: un Dios enfadado, gruñón, con el ceño fruncido, y que es la que nosotros trasmitimos a la próxima generación.

Claro que donde quiero llegar es ahí mismo, a la imagen de Dios que tengo en realidad, y la que transmito a los demás.

Se me ocurrió pensar ¿qué dibujaría en un papel si alguien me dijera que dibujase a Dios? Aún más difícil: ¿y si dibujo a la Trinidad? Aparte de recurrir a la típica imagen del señor de barba blanca, Jesús con la cruz y el Espíritu Santo como una paloma ¿qué otras imágenes podría utilizar?

¡Uf!, no es tan fácil la pregunta, aun después de unos meses sigo dándole vueltas. Y es que es muy interesante educar una mirada trinitaria para poder dar razón de nuestra verdadera fe, para descubrir al Dios Trinidad que nos abraza en lo cotidiano, y para poder vivirlo de forma más auténtica y elocuente. Educarla y, antes, reflexionar sobre ella, sobre las imágenes que tenemos en nuestras iglesias con las que representamos a Dios. Sería interesante que cada una tuviera su imagen, su manera de representar a Dios, pero no todas iguales, cada lugar la suya, la que vive, la que celebra, la que quiere compartir. Así pondríamos en práctica precisamente eso, nuestro espíritu trinitario, el que recibimos todos en el bautismo, que se fundamenta en descubrir con mirada limpia la alteridad, lo diferente, lo que no es como yo, que se percibe con respeto e incluso más allá de la tolerancia, honra la diferencia, da gracias por ella porque sabe que ahí precisamente está la riqueza. Un espíritu, trinitario, que ama lo distinto, no lo percibe como una amenaza; que enseña, entre otras cosas, que tu realidad es una parcela que se puede abrir y engrandecer al encontrarte con otras personas que intuyen, sueñan, reflexionan, se expresan así, diferente. Y tu experiencia de Dios, limitada, puede engrandecerse por lo que los otros viven.

Esforzarnos en utilizar nuestra mirada trinitaria seguramente nos ayudará a crecer, a pacificar muchas tensiones que se nos crean en las relaciones, en el trato con las personas que se encuentran con nosotras en el día a día. Supongo que este camino nos aleja, mejor o peor, del dualismo, el cual nos incita a compararnos con los otros con mirada de sospecha o de envidia, y nos conduce a descubrir la armonía de todo lo que nos rodea, distinto pero con la misma raíz que la mía, hundida en las entrañas creadoras de Dios Trinidad: relación perfecta en la alteridad.

Y siguiendo esta propuesta de los dibujos, en realidad dibujar a la Trinidad es intentar dibujar el Amor. Podría entonces empezar a imaginar tres maneras diferentes de representar el amor, al cual estamos llamados a ser imagen, o sea a ser huella. Podría intentar dibujar el amor que perdona, el amor que vitaliza y el amor que crea, el amor tierno. Entre todos podríamos inaugurar, o rescatar, un nuevo estilo de iconografía trinitaria para dejar en herencia a nuestra próxima generación. A lo mejor dentro de unos años ya no se oye tanto aquello de “a mí me hablaban de un Dios irascible” (lo cual raya con la herejía), y a los creyentes del futuro cuando escuchen la palabra Dios les evoque a todo lo que en su vida está regado por el Amor. Y si oyen “Trinidad” no tengan que pasarse un rato pensando cómo explicarlo, igual que yo ahora, sino que les brote a borbotones de su corazón la experiencia trinitaria por el amor que perciben en las personas con las que se relacionan, porque experimentan lo que es la Comunión, ese vínculo sagrado en el que estamos llamados a participar.

Ahora, siguiendo con la reflexión sobre la Trinidad, sigo preguntándome cómo son mis relaciones: nudo o ramo de flores, retorcidas o cristalinas, superficiales o profundas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: http://www.montrinisuesa.net


picardía

picardía

¿INGENUIDAD GNOSEOLÓGICA O PICARDÍA DEL PODER?
Comentarios rápidos y puntuales sobre algunas “palabras” de Benedicto XVI en Brasil
NICOLÁS ALESSIO, Centro de Formación de Catequistas Mons. Arnulfo Romero
CORDOBA (ARGENTINA).

ECLESALIA, 31/05/07.- Benedicto XVI sorprendió. Siguiendo coherente con la filosofía aristotélico tomista, “sierva de la teología”, nos habló con autoridad incuestionable sobre Dios. Y lo hace convencido que su “idea”, su “concepto” de Dios contiene, refleja, remite, señala con autoridad indiscutible, magisterial, dogmática al Dios real, verdadero, único, existente. Casi que confunde, identifica la “idea-concepto” qué el tiene de Dios con la mismísima realidad de Dios. ¿Es esto legítimo? ¿Hay alguna autoridad autorizada a decir que su “concepto” de Dios es el único auténtico, verdadero, absoluto? ¿Es posible que el lenguaje humano, por más racional y preciso que se pretenda, por más objetivo y científico que se postule, pueda pretender expresar acabadamente lo divino? ¿No podrían otros líderes religiosos cuestionar al líder del catolicismo por la pretensión gnoseológica, cognitiva, de poseer el concepto adecuado del Dios verdadero? ¿Acaso, los “otros y otras” que también nombran, invocan, respetan a “Dios” no podrían decir o pretender la misma prerrogativa, la de ser los detentores auténticos del único Dios verdadero?

No vamos a entrar en los detalles de estas cuestiones. No obstante, nos parece “demasiado” seguir insistiendo en que nuestro concepto cristiano-católico de Dios abarca adecuadamente al Dios real, al Dios en sí. Y esto es lo que ha hecho Benedicto XVI.

Es por todo esto que el “dios”, de cualquier otra religión, será siempre un “dios” en minúscula. Esos otros conceptos de dios, el las religiones de los pueblos originarios del Abya Yala, y de cualquier otra religión en el mundo, serán solo un acercamiento, un “preparativo”, un bosquejo, un prólogo, del auténtico Dios de la Iglesia Católica.

¿No sería más respetuoso de Dios mismo decir que todas las tradiciones, “revelaciones” de lo divino, juntas, apenas y con modestas analogías, nos acercan a este misterio insondable, inabarcable? Decir que Dios se nos ha revelado en Jesús no resuelve el problema. Jesús sigue siendo una mediación por más importante que sea. Y lo es para nosotros, los cristianos.

Cuando cualquiera de nosotros dice “Dios” lo está diciendo desde un lugar de comprensión, de intelección, desde un “situado”. No hay palabras inocentes, sueltas, todas tienen una historia, un lugar social, una imbricación con condiciones históricas concretas, que le dan a cada palabra “un más de sentido”. Así, las palabras tienen un “significado” que irremediablemente remite, se explica, por aquel contexto, y, ese contexto jamás está fuera de lo ideológico, no puede estar fuera de las connotaciones que el sistema de ideas, de intereses, de conflictos, de interpretaciones ofrece a cada palabra, a cada concepto. Pretender hablar ú ofrecer un discurso “neutro”, sin ese contexto de interpretación, sin “ideología” es una ingenuidad gnoseológica o una picardía del poder. Aunque esté hablando de Dios.

Una picardía del poder ya que se pretende hablar desde un lugar “inmaculado”, fuera de las coordenadas histórico-sociales, desde donde se pueda “juzgar” a todo otro lenguaje como “viciado”, “limitado”, como simples “aproximaciones” a “la verdad”, es un abuso de poder, una pretensión ilegítima. Es pretender apropiarse de un lenguaje “neutro”, poderoso, de un contenido indiscutible, cerrado, es expresar un relato con derecho de autoridad absoluta, incuestionable y, por lo tanto, con la “demanda natural” de “imponerse” a todo otro discurso que será necesariamente limitado, viciado, apenas “de semillas” de verdad y por lo tanto necesitado de ser purificado, elevado, redimido, completado. Este lenguaje “magisterial”, pretende hablar “desde fuera” del lenguaje simplemente humano, que obviamente será siempre condicionado, particular, mediatizado, se habla con la autoridad divina, desde “arriba”. Es creerse capaz, con derecho, con autoridad para pronunciar y proponer (muy cerca de imponer) un relato sin historia, sin contaminaciones humanas, sociales, ideológicas. Esta reivindicación, es típica de mundo religioso, porque las religiones remiten sus textos y mensajes a “revelaciones”, es decir, a sustentarse en Dios mismo que habla. Y si es Dios mismo el que habla, no hay nada que discutir, por eso son, en general, discursos tupidos, impenetrables, irrefutables, fundamentalistas.

Los avances en la genealogía de las palabras, la lingüística, las filosofías del lenguaje, los métodos histórico-críticos para analizar el origen situado de los textos… impiden estas demandas de “autoridad”, el querer ser portadores de contenidos “divinos” absolutos.

Curiosamente, al menos para los cristianos, cuando cualquier autoridad pretende enclaustrar a Dios, el Dios celoso se revela como “único”, solo Dios es Dios, y, de esta manera, salvaguarda de los intentos idolátricos. Es una defensa ante aquellos que cierran sobre sí mismos la pretensión de ser la única “voz” autorizada de Dios, aunque se trate de autoridades religiosas. Dios mismo es el que no quiere quedar encerrado ni en el templo, ni en la tierra, ni el los ritos. Así, todo intento “divinizante” de una autoridad, de una institución, de un concepto, de un texto, es idolátrico. Tal vez por eso el “nombre” de Dios, durante mucho tiempo en la historia de los hebreos, fue el de “innombrable”, y fuente de luchas ideológicas, hermenéuticas, porque no hay palabra humana que lo pueda encerrar, encapsular. Dios “solo es el que es”. La magia se cree capaz de esta manipulación de lo divino, de las fuerzas del “más allá”.

Vale la pena una aclaración. No estamos diciendo que entonces es absurdo un “lenguaje” sobre Dios, solo estamos diciendo que ese lenguaje debe ser modesto, abierto a otros lenguajes, inclusivo de otros textos y relatos, porque ninguno puede reclamar para sí una autoridad divina absoluta. Cuando la teología señala un “absoluto”,un punto de referencia “siempre más allá”, una reserva de sentido, un horizonte jamás alcanzado, un innombrable, una luminosidad total, aquello que llamamos “Dios” o no, es una manera de señalar los límites de todo emprendimiento humano, como lo es sermonear sobre “mi” Dios verdadero, que intrínsecamente será restringido. Esa perspectiva siempre lejana de infinito será siempre cuestionadora de todo modelo absolutista humano y, de ese “infinito” de sentido, nadie puede pretender ser dueño. Es decir, se puede cuestionar, desde aquella luminosidad total y de manera categórica, todo atisbo de idolatría en la medida que se mantenga “incontrolado”, “no manipulable”, no “domesticado” por nadie, aunque pretenda ser “magisterio”.

¿Por qué Benedicto XVI no usa entonces un lenguaje flexible, inclusivo, respetuoso, modesto?

No creo que sea una ingenuidad gnoseológica, Benedicto es un erudito. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).