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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

democracia

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LOS OBISPOS CONTRA EL PUEBLO: TEO-CRACIA CONTRA DEMO-CRACIA
Batalla contra la ley de Educación para la Ciudadanía
JUAN LUIS HERRERO DEL POZO, teólogo
LOGROÑO (LA RIOJA).

ECLESALIA, 26/06/07.- Quien lo lea con atención comprobará que el titular resume todo el texto siguiente.

Nuestros obispos, conquistadas las trincheras de la clase de religión y de la generosa financiación por parte del erario pública, lanzan ahora el ataque contra el gobierno socialista en el asunto de la ley de Educación para la Ciudadanía. De nuevo es el “gobierno de Dios” (teocracia) contra el “gobierno del pueblo” (democracia), la ley de Dios contra el relativismo moral.

El gobierno socialista, dentro de un proceso legislativo de progreso y modernización, ha percibido una carencia: no es la catequesis escolar o clase de religión, tolerada en aras de la paz con la Iglesia, la que va a armar en valores a una sociedad en buena parte desvertebrada. Y, por ello, dentro de sus competencias educativas legítimas, busca facilitar al alumnado un marco mínimo de valoración de los derechos humanos universales y constitucionales para la sana convivencia. Para establecerlo, no puede echar mano de ningún magisterio especial. En democracia sólo el consenso popular –mediante la representación parlamentaria- arbitra si no las normas morales, que no son de su competencia, sí las reglas mínimas de juego para una convivencia de suficiente calidad en una sociedad cada vez más pluralista. Ahí se inscriben las leyes sobre despenalización del aborto, matrimonios de homosexuales y ahora la ley en beneficio de una mínima educación ciudadana. ¿Podía ser de otro modo en un estado laico? Rotundamente no -incluso desde un sano pensamiento filosófico y teológico acorde con el democrático-. Ésta es no sólo potestad sino obligación del estado; y muchos cristianos exigimos, sí, exigimos que el gobierno no “se arrugue” ante los obispos.

Sin duda, es preciso ser comprensivos con unas autoridades eclesiásticas de escasa representatividad y más tenue formación teológica. Los obispos hacen el siguiente razonamiento: toda verdad, bondad y moral tiene en Dios su fundamento. Ahora bien tales valores han sido confiados a la única y verdadera religión revelada de la que la jerarquía episcopal es depositaria y guardiana. Por consiguiente, y en el caso -un mal menor- de un estado laico que no reconoce y más bien contradice al magisterio eclesiástico, los obispos tienen el deber de llamar a los fieles a la resistencia y desobediencia civil. En estricta lógica teocrática es lo que están haciendo y muchos cristianos poco formados y menos críticos caen en la trampa.

Así de delicado es el asunto de la relación entre una Iglesia, depositaria de la verdad, y un estado que no está sometido a ningún magisterio extrínseco y que, de todas formas, no tiene como función dictar verdades o leyes morales sino buscar con todos los ciudadanos de una sociedad plural unas reglas de juego para la convivencia. Y entiende hacerlo del único modo a su alcance, poniendo en valor y potenciando los consensos éticos universales que se han plasmado en la Carta de Derechos Humanos recogidos por nuestra Constitución pero todavía no firmados por la Iglesia Católica.

Así se plantea la dialéctica entre Teocracia y Democracia, entre Absolutismo doctrinario y Relativismo político, entre el dios patrimonio de una iglesia y la autonomía del llamado ‘orden temporal’. El más riguroso sentido común sabe cómo se sale de tal aparente contradicción. Parece que la Conferencia Episcopal aún no lo ha estudiado bien. Por fortuna se está quedando sola. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

para la ciudadanía

para la ciudadanía

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Profesor de Moral Social Cristiana
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 25/06/07.- Bueno, la suerte está echada, parece que aquí todo el mundo tiene que opinar sobre la Educación para la Ciudadanía como nueva asignatura en la escuela. Y, claro, una vez conocida la Nota de la Comisión Permanente del Episcopado Español, poco margen de maniobra parece quedarnos a quienes nos movemos en la órbita del catolicismo.

Consideremos lo primero, el fondo. ¿Puede un Estado Democrático exigir en la Escuela una Asignatura con claros contenidos filosóficos, políticos y morales? Pues yo creo que sí. (Luego veremos qué pasa con los contenidos y quiénes los formulan y enseñan). Así se ha pensado en el Consejo de Europa. La idea de que el Estado Democrático es un ente ajeno a nosotros, una institución que soportamos a la fuerza, y que tiene su propia ley de desarrollo hasta el abuso, lejos de la voluntad de la sociedad civil, es cuando menos exagerada, y por cierto “marxista” y “anarquista”. Cualquier reflexión moral cristiana sobre el bien común y sobre la autoridad en la sociedad deja al denudo este “individualismo postmoderno” que piensa en las personas y los grupos como realidades sin comunidad política, y en principio, con sus defectos, democráticamente organizada desde el bien común. Esta es la primera cuestión, si aceptamos que estamos viviendo en una sociedad democrática, porque si no, el problema es otro. Esta posibilidad de que un Estado Democrático reclame de todos unos valores morales compartidos, ¡sin admitir que la libertad de conciencia nos libre de respetarlos cuando está en juego el bien común!, y escuchada la sociedad, hechos ley, se nos ha planteado en España, en relación, por ejemplo, a si podía exigirse la condena de la violencia política a todo político que pretendiera concurrir a unas elecciones democráticas. También aquí se apela, en el País Vasco, a que no se puede forzar la libertad de conciencia, a la hora de expresar o no una opinión moral, y yo veo claro que una sociedad como la nuestra, que vive con angustia la amenaza del terror, sí puede exigir de sus políticos profesionales una declaración pública y expresa de rechazo a la violencia, antes de admitirlos como candidatos o gobernantes. Es un ejemplo de que cualquier apelación a la libertad de conciencia por el individuo no es absoluta frente al Estado Democrático y su ley, al cabo, frente al resto de la sociedad. Luego, primera idea, el Estado Democrático, y su sociedad civil tras él, sí puede en circunstancias como las actuales impulsar una asignatura de educación para la ciudadanía; y la cuestión es según cómo, qué y con quiénes. Pretender que los padres dispongan para sí de toda responsabilidad y competencia en cuestiones morales e ideológicas, me parece tan iluso como peligroso. Los niños no son nuestras mascotas, sino personas creciendo en sus legítimas potencialidades; con los padres, primero, pero no sólo.

Pero el fondo exige también mirar a qué contenidos. Lógico que estos sean acordados por todas las fuerzas sociales, la sociedad civil y religiones en ella, con las dificultades y excepciones que el caso requiera. De ahí, el derecho a acomodar los contenidos de la asignatura al proyecto educativo de un centro, siempre que éste actúe y eduque en el marco de los derechos humanos fundamentales, el bien común, contenido primero de la ley y de la moral civil que necesariamente crece a nuestro alrededor. No podemos escaparnos de este marco cívico. Es lógico denunciar y controlar los casos en que haya un protagonismo descarado de Fundaciones laicistas en la prefiguración de los contenidos del temario o de la ley, y de Fundaciones “neoconfesionales” en su defensa. Estoy pensado, por ejemplo, en Cives, y, en su contra, en FAES. Pero denunciar y controlar no es ignorar los derechos y deberes de la sociedad civil y, a través de ésta, de su Estado.

Y luego está la forma. Una asignatura obligatoria en el sistema escolar. Si se han pactado los contenidos y se han pactado unos mínimos en cuanto a la autonomía de los centros, y si quienes la van a impartir están acreditados por un título universitario reconocido, no veo un problema que no pueda superarse. Por otro lado, muchos han dicho que la enseñanza religiosa confesional en la escuela es legítima porque no es catequesis, sino una información; no veo por qué no puede hacerse lo mismo con otra materia del ámbito ético-político. Y si es desde la sociedad civil, hecha Estado, puede ser para todos, obligatoria.

Por tanto, posiciones críticas, vigilantes y exigentes, sí, desde luego; pero posiciones de absoluta oposición a una inmoralidad evidente, no; porque no hay tal inmoralidad insalvable, objetivamente hablando; la inmoralidad potencial o supuesta, admite otros recursos menos peligrosos con bienes comunes, como la ley y la moral civil compartidas, para llegar a salidas escolares y particulares respetuosas de la moral católica. Luego está la conciencia de cada cristiano o ciudadano, que respeto, pero que no debemos confundir con lo que cabe decir de la ley a partir de unos hechos valorados con equilibrio moral. Y esto, sin entrar en la argumentación de que con la negativa absoluta a la EpC, podemos provocar males mayores que los bienes que queremos preservar. El equilibrio de la moral compartida por nuestra sociedad es muy precario, (antes he puesto el ejemplo de la violencia y su condena), y nos jugamos mucho para el futuro de una sociedades, claramente amenazadas de fragmentación en su toma de conciencia de los mínimos de justicia. Con la pretensión de salvar lo mejor, repito, “los máximos de la virtud religiosa”, podemos amenazar que se lleguen a compartir “los mínimos de nuestra humanidad común”. Y no es que yo confíe demasiado en que la moral pueda aprenderse en la escuela, o que sea siempre claro lo exigido por la “humanidad común”, o la “ley natural”, pero, de ahí, a su privatización más absoluta va un abismo.

O, ¿tal vez queremos para nosotros, las Iglesias, el monopolio de la creación y formación moral de las sociedades plurales y democráticas? ¿Nos sentimos sociedad civil como los demás, no sólo los individuos católicos, sino la Iglesia Católica misma? ¿O es todo un juego de poder cultural, también del Estado y de los partidos políticos, para asegurarse una sociedad donde sea más fácil su reproducción, la derecha como derecha, y la izquierda por igual? Ésta sería otra cuestión. Sólo digo que cada uno de nosotros, allí donde no podemos engañarnos, respondamos en serio qué intereses políticos, sí, económicos, sí, e ideológicos, sí, nos mueven y condicionan en las posiciones que tomamos ante la EpC. Claro que el bien y el mal no pueden ser objeto de pacto democrático, pero su acogida legal en una sociedad plural, sí. Y no hay otro modo mejor de moralizar el procedimiento legal y de corregir sus excesos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

poder ver

poder ver

‘MAESTRO, QUE YO PUEDA VER’
RAQUEL DÍAZ
COLONIA (URUGUAY).

ECLESALIA, 23/06/07.- Fue la única respuesta de Bartimeo, frente a la pregunta de Jesús, ¿qué quieres que haga por ti?

Tal vez hoy, sea ése el ruego de mucha, muchísima gente, que como el ciego, grita en silencio, conciente o no de una ceguera que en este momento de la historia, ya no puede o no debe existir.

Durante muchos siglos la Palabra fue propiedad privada de "los elegidos". Los sencillos," los comunes ", las grandes multitudes que formamos el Pueblo de Dios, no accedimos a ella, y cuando reflexiono sobre el por qué, tengo una muy fea sospecha, "Cuidado con esa semilla, que puede germinar".

En este momento de la historia, donde hasta el niño de ocho años, conoce cuando sus derechos son pisoteados, porque en la escuela, sus maestros se los enseñan, ya no podemos ni queremos permanecer ciegos, no nos alcanza con escuchar la Palabra pasivamente en la misa, ni escuchar sólo el comentario que hace de ella el celebrante. Eso es sólo una parte, que ayuda, sí, pero no es todo, porque mil celebrantes, mil interpretaciones diferentes. Nosotros, los laicos, los que trabajamos en nuestras parroquias porque queremos el Reino, ya, desde aquí y ahora, los que ni siquiera podemos leer el Evangelio en las misas, somos seres pensantes, reflexivos, (no sabremos latín, pero sí sabemos leer, proclamar, expresar, saborear las palabras) muy capaces de interpretar el mensaje de Dios y ponerlo en práctica, porque también somos elegidos por Él, amamos a Jesús y recibimos su amor permanentemente.

¿Es necesario que esto se diga?, pues sí, es muy necesario, porque hay momentos, muchísimos, en que parece que somos transparentes. Nosotros no queremos el poder, no ambicionamos ocupar ningún lugar especial, porque Dios nos llamó para otra tarea, para formar su Reino desde nuestros trabajos, nuestras familias, nuestros amigos, pero sí queremos ayudar y ayudar es también participar, opinar, construir también con nuestras voces de gente de la calle, con formación de vida, formación de Dios.

Hoy, estamos aún afuera, sabiendo que Jesús nos mueve, nos inspira, nos exige amorosamente.

Como Bartimeo, pedimos la luz para nuestros ojos, Él nos cura, lo vemos, lo reconocemos, sabemos cuándo es su voz la que nos guía, ¿entonces?, ¿qué nos impide ir también formando el camino?, ¿tenemos que seguir, como ciegos, siendo tantos, siguiendo el camino que poquitos van trazando? ¿No será que entre muchos, entre todos y con todos, podremos hacer la tarea mejor? Más aún en mi país, donde si nos subiéramos a una montaña, podríamos ver el rostro de cada uno. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

El control

El control

PONERSE Y EXPONERSE
Mc 4, 26-34
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@wanadoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 21/06/07.- Echar la semilla, sembrarla… es ponerse enteramente ante Dios, exponerse a colaborar en su plan de construcción del Reino. No tenemos, ni planes de diseño ni planos del proyecto. Pensamos que floreceremos como rosas, margaritas, naranjas o plátanos según “nuestro” plan y “nuestros” esquemas, y al final puede que la planta resulte trigo, maíz, caña de azúcar, algodón o patatas… ¡qué más da!

Cada uno será la planta que esté llamada a ser porque lo que importa no es qué quiero sino lo que Dios quiere que yo quiera, en libertad y confianza. La paz interior llega al descubrir la opción vocacional y, aún sintiendo extrañeza, se ve que no podría ser de otra manera.

Hay un camino que es la vida entera, para ir desmontando la imagen de lo que creemos ser, dejando a un lado lo que soñamos ser, hasta llegar a lo que estamos llamados a ser. Quiero compartir un sabio consejo por si a alguien puede servirle como a mí me sirvió: “Es más importante sembrar la semilla que preocuparnos por ver si tenemos o no los colores de la planta que resultará al final. Plantemos y reguemos que el Señor hará crecer”.

Sembrémonos como pequeñas semillas para la construcción del Reino y cedamos el control… ese que creemos tener. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

confianza y alegría

confianza y alegría

Fiesta de Juan Bautista (C), Lucas 1,57 – 66. 80
¿A QUIÉN SEGUIMOS?
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/06/07.- Los evangelios presentan un fuerte contraste entre la actuación de Juan y la de Jesús. La preocupación suprema de Juan es el pecado que está corrompiendo al pueblo entero; por eso se sale de la tierra prometida y marcha al desierto para predicar desde allí la conversión a Dios. Para Jesús, por el contrario, la primera preocupación es el sufrimiento de quienes son víctimas de esas injusticias y pecados; por eso deja el desierto y va visitando las aldeas de Galilea anunciando la Buena Noticia de un Dios que quiere una vida más humana.

La tarea de Juan es clara: denunciar los pecados, llamar a los pecadores a penitencia y ofrecer un bautismo de conversión y perdón; por eso lo llaman «Bautista», el bautizador. El quehacer de Jesús es diferente: cura a los enfermos, acoge a los pecadores y ofrece la salud y el perdón gratuito de Dios sin necesidad de bautizarse en el Jordán; por eso, lo llaman curador y amigo de pecadores.

El lenguaje del Bautista es duro y da miedo; habla de la «ira» de Dios que llega como un leñador blandiendo su hacha para cortar de raíz los árboles estériles; el pueblo ha de vivir preparándose para la llegada del juicio inminente de este Dios. Jesús, por el contrario, narra parábolas que jamás se le hubieran ocurrido al Bautista; el que llega es un Padre bueno y cercano, compasivo y perdonador. Su palabra despierta confianza y alegría. El pueblo lo ha de acoger ahora mismo creando una convivencia más justa, fraterna y compasiva.

El Bautista no hace gestos de bondad. No se compadece ante el sufrimiento: no se acerca a curar a los enfermos. No ve la marginación de los más desgraciados: no toca a los leprosos ni libera a los endemoniados. No se fija en los débiles: no abraza a los niños de la calle. No come con pecadores: vive encerrado en su vida solitaria del desierto. Jesús, por el contrario, se dedica a curar, liberar del mal, acoger, bendecir, perdonar. Lo suyo es introducir en la vida salud, perdón, paz, amistad, fraternidad.

¿De quién somos nosotros? ¿Seguimos al Bautista o a Jesús? ¿Somos «bautistas» o «cristianos»? ¿Nos hemos quedado en el precursor o vivimos acogiendo a Jesucristo? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

hogaza

hogaza

NI PIES, NI CABEZA
MARCOS ORTEGA VELÁZQUEZ seglar de la Sagrada Familia de Burdeos

ECLESALIA, 18/06/07.- Para todos los cristianos, la historia de la Iglesia y su tradición, es algo cuanto menos, importante. A lo largo de los siglos esta Iglesia nuestra ha ido caminando, construyendo una estructura fuerte y estable que le ha permitido mantenerse en los vaivenes de los diferentes imperios, corrientes históricas, revoluciones... Sobra decir que en nuestra historia ha cometido pecados aberrantes, que todos conocemos. Por desgracia en cada capítulo importante de la Historia de la humanidad hay más de una página negra de nuestra Iglesia: Santa Inquisición, colonización de América, holocausto nazi, Guerra Civil española, dictaduras latinoamericanas, y un largo etcétera. No menos cierto es que conviviendo con estas mismas realidades, ha habido grandes personajes de la misma Iglesia, que han encarnado el evangelio hasta las últimas consecuencias: Tomás Moro, Bartolomé de las Casas, Óscar Romero, Angeleli, y tantos y tantos otros más o menos conocidos. Es más, la postura oficial de la Iglesia, no siempre ha estado al lado de los poderosos, (gracias Señor por Juan XXIII, una vez más).

Pues bien en este transcurrir de los años ha habido costumbres y hábitos, en el mejor sentido de la palabra, que con la mejor de las intenciones, se han instaurado como parte de nuestra tradición, e incluso, y esto no deja de ser peligroso, como parte de nuestra identidad católica. Celibato, procesiones, santos rosarios... pan fermentado. No es mi intención hacer una crítica descarnada de todos estos elementos, ya que no los juzgo ni como buenos, ni como malos, sólo como herramientas, medios, que pueden ayudar la vida de fe. Y aquí radica lo verdaderamente importante, la vida de fe, que también es fe en la vida aquí y ahora, si no amas a tu hermano, que tienes al lado, ¿cómo podrás amar a Dios?

Ni pies, ni cabeza. Lo de Rouco no tiene ni pies, ni cabeza. Y lo digo en el sentido más evangélico de la frase. Recuerdo con esta expresión dos de las escenas más tiernas que aparecen en el evangelio, el lavatorio de pies, donde, como dijo una vez Jesús Burgaleta, el maestro se ciñe la toalla, y luego no se la quita, para seguir sirviendo; y la cabeza de Juan apoyada en el pecho de Jesús en la Última Cena, para escuchar hasta lo más profundo.

¿Hasta cuando esta jerarquía esclava de la tradición más superficial, que sale a la calle exigiendo la religión en la escuela, y en contra de los matrimonios homosexuales, y que tan callados estaban al estallar la guerra de Irak? ¿Hasta cuando esta jerarquía que condena sin compasión ni misericordia a sus hijos?

Señor Rouco no se confunda usted, es pastor de ovejas, no de borregos. Y nuestra vida está más cerca de la hogaza de pan que de las sacristías frías de la Almudena. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

caminar

caminar

FORO ESPIRITUAL ESTELLA 2007
28 de Junio a 1 de Julio
FUNDACIÓN ALALBA
ZUBIELKI (NAVARRA).

ECLESALIA, 16/06/07.- El “Foro Espiritual-Estella” nace del convencimiento de que en un tiempo de pluralismo religioso y cultural como el nuestro, el diálogo entre las diferentes tradiciones religiosas y espirituales constituye un valor en sí mismo y un cambio profundo en las relaciones mutuas entre dichas tradiciones. Supone además un factor decisivo para el establecimiento de una convivencia social justa y pacífica.

La experiencia que vivimos en la primera nos estimuló seguir trabajando en la misma línea. Pronto hará un año que Estella fue cruce de caminos, lugar de encuentro. Queremos, en el 2007, proporcionar de nuevo ese espacio donde la convivencia de las más diversas comunidades espirituales y religiosas sea posible en un clima de respeto, armonía y belleza. El evento pretende contribuir a la edificación de un mundo de cooperación y mutuo enriquecimiento. Deseamos alentar un clima de interés por las cuestiones espirituales y acercar al ciudadano a una mayor comprensión de la diversidad existente en este ámbito. Aspiramos a revivir un espíritu de diálogo y de fraternidad humana, armonizador de las diferencias culturales y espirituales.

1.- Principios del Foro

El Foro Espiritual es un espacio de encuentro, diálogo y mutuo enriquecimiento entre las comunidades espirituales y religiosas. Las comunidades acuden con un espíritu abierto y sensible a la escucha. Buscan enriquecerse con la aportación y el legado espiritual del que el diferente es portador. Las comunidades participantes vienen avaladas por su contribución al bien común. La organización trabajará para lograr concitar en el Foro el más amplio espectro de comunidades religiosas y espirituales.

2.- Mutuo enriquecimiento religioso y cultural

Para el progreso futuro de la humanidad es vital encontrar formas armoniosas de abordar la diversidad religiosa y cultural en el ámbito local y global. La esperanza de todos los tiempos es un mundo en paz, sin embargo es inconcebible ese mundo anhelado mientras no caigan las barreras que a lo largo de la historia han separado a unos credos de los otros. La conciencia de paz es una conciencia de unidad que abarca en primera instancia la dimensión espiritual: la unión interna con todos nuestros semejantes, independientemente de sus formas de vincularse con la Realidad Última.

Ante los exclusivismos del pasado, cada día se está imponiendo con mayor firmeza la importancia del mutuo enriquecimiento espiritual. Sin necesidad de llegar a un sincretismo que supondría un empobrecimiento, existe en el pluralismo religioso, una complementariedad que a todos nos beneficia. Esta visión integradora que cada día está ganando mayor número de adeptos es la que deseamos proyectar a través del Foro Espiritual. El Foro aspira a contribuir a encontrar pautas y líneas de interacción entre las diferentes tradiciones espirituales y religiosas. Consideramos que este tipo de eventos comienzan a ser una demanda social. El ciudadano pide una mayor comprensión y vivencia de la diversidad espiritual. Estella pretende atender a esa creciente demanda contribuyendo a profundizar y extender una vocación interreligiosa. Deseamos que Estella y el Foro se perpetúen en el futuro como espacio de encuentro y diálogo en este ámbito.

3.- Estella, espacio idóneo para el Encuentro

En un mundo en el que la diversidad religiosa se acrecienta y se hace más visible, surge la necesidad de explorar vías de comunicación entre las distintas tradiciones religiosas y espirituales. En esa medida, consideramos necesaria la promoción de espacios de comunicación y confianza, donde materializar la comprensión, el respeto y la armonía entre los movimientos y comunidades.

En un mundo que busca y desea cada vez más intensamente la paz, la justicia y la sostenibilidad, las religiones y las tradiciones espirituales pueden aportar mucho en términos de respuestas creativas y de movilización de voluntades.

En un mundo presidido a menudo por la desorientación y el desánimo, el diálogo interreligioso permite ahondar en las raíces espirituales de cada uno, en la propia tradición y en el propio proceso de transformación personal.

El Foro Espiritual no pretende ser un simple intercambio de cortesía, ni un paseo por la superficie de las tradiciones, sino un encuentro en la profundidad y la riqueza de la vida espiritual de la humanidad.

Consideramos que nuestra ciudad, Estella, por su tradición como lugar de encuentro, amable tamaño, equipamiento de instalaciones, servicios, entorno natural espléndido, así como por su predisposición ciudadana y apoyo institucional, se configura como el lugar ideal para este tipo de imprescindibles iniciativas. Estella es el entorno adecuado para ensayar ese ambiente de sincero y amable diálogo, de mutuo enriquecimiento entre gentes de diferentes filiaciones espirituales, llegadas desde los lugares más diferentes del mundo. El urgente diálogo entre culturas y tradiciones es un desafío global que todos perseguimos, pero que también consideramos que ha de comenzar a manifestarse previamente en un entorno local. Estella ofrece pues espacio y abrigo a este necesario encuentro.

4.- Lema: “Allí donde se juntan los Caminos”

Somos conscientes de que la unidad externa, el mundo de mayor armonía y solidaridad entre las diferentes culturas, espiritualidades y religiones al que todos aspiramos, se gesta primeramente en la esfera de lo interno. Consideramos que la aceptación de los diferentes caminos y tradiciones religiosas en cuanto formas legítimas y mutuamente enriquecedoras de vincularnos con la Fuente de toda vida, con el Origen de todo el amor, es condición indispensable para el establecimiento de correctas y armoniosas relaciones entre los humanos. Si los hombres y mujeres de los diferentes credos y tradiciones no se encuentran en lo interno, difícilmente podrán construir una unión en lo externo. La unidad en los diferentes campos de la actividad humana deriva de una conciencia más o menos difusa, de que en lo más profundo de nuestro ser, todos estamos unidos, somos hijos de un mismo Origen.

“Allí donde se juntan los Caminos” es el lema del evento, pues estamos absolutamente persuadidos de que el ser humano ha de afrontar sus grandes retos globales en unidad, una integración que en nuestra opinión comienza en la convergencia en su dimensión más interna o espiritual. Deseamos subrayar la consideración de que la unificación religiosa pasa por el respeto de todas las identidades. La unión en el fondo implica por supuesto el respeto y la conservación de las más diversas formas espirituales respetuosas de la dignidad del ser humano.

5.- Apoyos institucionales

El Foro Espiritual -Estella 2007- cuenta con el apoyo organizativo del Ayuntamiento de Estella. Este Ayuntamiento cede los diferentes locales, aforos y espacios municipales para poder desarrollar en ellos de forma simultánea las actividades. La Comisión de Solidaridad e Industria colabora en la tarea organizativa.

El Foro cuenta también con el apoyo de AUDIR, la Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso UNESCO-CAT. Esta institución pionera en el fomento de este diálogo imprescindible, coorganizó el Parlamento de las Religiones del 2004 en Barcelona.

Por último el Foro se granjeado también el apoyo de la coordinadora ADIM, Asociación para el Diálogo Interreligioso de la Comunidad de Madrid. .

6.- Contenido de los Espacios del Foro

He aquí los tres espacios fundamentales en los que se manifestará el Foro:

Espacio de diálogo. Será el espacio de partida para que las diversas comunidades espirituales y religiosas se den a conocer y compartan su legado. En esta segunda edición proponemos los siguientes temas: “Caminos de mística”, “Caminos de compromiso humano” y “Caminos de Tierra” (Espiritualidad y amor a la Tierra). Estas mesas redondas serán por la mañana. Deseamos que cada Foro tenga un fondo temático particular que se tratará en las tardes, también en mesas de diálogo. En esta ocasión seleccionamos el tema “Grandes tradiciones religiosas y nuevos movimientos espirituales”.

Espacios de celebración. Partimos del darnos mutuamente a conocer, es decir de la presentación y revelación particular de cada comunidad, de ahí pasamos al diálogo intelectual, pero no ocultamos que nuestro primordial objetivo es alcanzar, en la medida de lo posible, la comunión en el espíritu. He ahí nuestra gran aportación a la sociedad: la hermandad en gestación por encima de las divisiones religiosas del pasado.

En este tercer espacio las comunidades espirituales y religiosas vivencian ya la unidad, una unidad por supuesto basada en la gran diversidad formal, pero al mismo tiempo en una unión esencial en el fondo. Pretendemos ir por lo tanto más allá de la reflexión puramente académica. Las Prácticas matutinas, la Oración y las Ceremonias Interreligiosas, el Templo Universal, nos darán oportunidad para esta experiencia espiritual compartida. Poder crear entre todos un espacio sagrado, equidistante, pero a la vez vivo, original y creativo, en el cual todas las personas y comunidades nos sintamos a gusto, incluidos y partícipes, es uno de los más ambiciosos retos de este Foro.

Espacio abierto. En este espacio se incluyen conferencias, comunicaciones, talleres, exposiciones, proyección de audiovisuales… propuestas variadas y temas de interés a abordar de forma participativa y activa. Un espacio único para compartir y difundir los valores que subyacen en cada tradición, las herramientas que cada tradición espiritual y religiosa ha empleado a lo largo de los siglos para acercarse a la trascendencia...

Otros espacios del foro: espacio artístico, espacio de stands de las diferentes comunidades…

7.- Una apuesta de futuro

No trabajamos exclusivamente para el evento puntual del Foro, aspiramos a lograr sostener en el futuro un espacio permanente de diálogo y encuentro interreligioso e interconviccional. Deseamos consolidar a partir de la iniciativa del Foro de Estella una plataforma interreligiosa que se coordine con las otras plataformas que ya operan en la península. Somos conscientes del pionerismo de la iniciativa, de ahí que nuestros esfuerzos se centren en generar un clima de confianza, una dinámica de diálogo y trabajo amable y participativa entre las diferentes comunidades espirituales y religiosas que se han sumado al proceso. Hemos querido que el Foro abarque el mayor espectro de filiaciones religiosas y espirituales. En ninguno de los casos nos conformaremos con las voluntades y sensibilidades que logremos sumar, siempre habrá una posibilidad de ampliar nuestro círculo de diálogo y encuentro. En ello invertiremos ilusión y esfuerzo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


- - -> Para más información: foroespiritual@foroespiritual.org

ciudadanía y educación

ciudadanía y educación

Instamos a la Conferencia Episcopal a buscar con valentía nuevas vías para hacer frente a los retos educativos que plantea la pluralidad
SOBRE LA LOE Y LA ASIGNATURA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS
Cristianisme al Segle XXI hace público su posicionamiento
CRISTIANISME AL SEGLE XXI*, 06/06/07
BARCELONA.

Cristianisme al Segle XXI es una asociación formada por mujeres y hombres, miembros de entidades cristianas que creemos en el mensaje de amor y de esperanza del Evangelio, que defendemos un cristianismo no excluyente ni exclusivista. La actitud involucionista e intransigente de un sector considerable de la jerarquía de la Iglesia católica española, ha quedado, nuevamente, en evidencia en los documentos sobre la enseñanza de la religión católica y la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En coherencia con nuestro escrito sobre laicidad y laicismo que se hizo público el 15 de marzo de 2004 en el Centre Interreligiós de Barcelona, y que se publicó en el Balanç del curs 2003-2004 de la asociación, manifestamos lo siguiente:

I. La antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal Española es, hoy día, antieducativa y anticonstitucional

La Conferencia Episcopal española, en su declaración de 2 de marzo 2007, crítica con la Ley Orgánica de Enseñanza (LOE), identifica "el derecho Constitucional (artículo 27.3) de los padres a que los hijos reciban una formación religiosa y moral de acuerdo con sus propias convicciones" con una única vía de darle respuesta: la asignatura de religión católica evaluada, hija de los acuerdos Iglesia-Estado del período franquista.

Sin pasar página del antiguo modelo, la LOE hace un esfuerzo para satisfacer toda la ciudadanía ofreciendo a los padres y madres del alumnado un conjunto de posibilidades. La ley ratifica el ofrecimiento obligatorio por parte de los centros de una asignatura de religión confesional para algunas confesiones (las de "reconocido arraigo": cristianismo católico, cristianismo evangélico, Islam y judaísmo), una asignatura "alternativa" (no-confesional) de cultura religiosa o actividades de estudio. Todas ellas opciones no evaluables, y de ahí la queja de la Conferencia Episcopal.

1.- La nueva composición de nuestra sociedad hace que la antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal sea, hoy, antieducativa y anticonstitucional. Pensamos que la transformación que vive la sociedad española, caracterizada por el constante aumento de la diversidad, obliga a buscar con valentía vías más adecuadas para hacer frente a los retos educativos que plantea la pluralidad, y capaces de dar respuesta a los derechos de toda la ciudadanía.

2.- Obstinarse en una asignatura confesional dentro del horario compartido por todo el alumnado obliga a dividir la clase, a la hora de religión, en función de las opciones religiosas familiares, rompiendo con el sentido del aula como comunidad educativa para el crecimiento en la reflexión conjunta. Una segregación que implica que cada alumno y cada alumna estudia "su" opción, sin posibilidad de conocer les otras perspectivas presentes en la clase (y en la sociedad); o, mejor dicho, entra en contacto con ellas, des de la visión de la propia opción (la de la persona con capacidad reconocida para enseñar catolicismo, o Islam, o cristianismo evangélico o judaísmo). Es por todo eso que afirmamos que el actual modelo va contra las necesidades educativas del presente. Cuando algunas de les dificultades más agudas planteadas en el mundo adulto tienen relación con las "religiones" ¿Cómo podríamos desaprovechar las oportunidades que nos brindan nuestras aulas de reflexión libre, de exploración compartida, de crecimiento personal y social?

3.- Creemos que la realidad del siglo XXI pide poder ofrecer unos créditos comunes para todo el alumnado, que proporcionen los instrumentos para entender la presencia religiosa en el entorno (entorno inmediato y entorno en sentido amplio); para poder cuestionar (NOTA 1), para poder reflexionar a partir de les propuestas de los maestros de las diversas tradiciones religiosas; para poder valorar sus aportaciones; para poder distinguir el grano de la paja. Para tener criterio entre lo que puede ofrecer el ámbito religioso y lo que son distorsiones culturales llevadas a cabo en nombre de este ámbito. Un currículum elaborado desde el interés y el conocimiento del hecho religioso y la historia de las religiones, que no deje desnuda e indefensa a la juventud ante los grandes interrogantes y retos ineludibles del mundo contemporáneo. Unos contenidos impartidos por un profesorado apto, con los mismos derechos y deberes que el conjunto de profesionales de la enseñanza.

4.- Es necesario distinguir entre las necesidades educativas de la clase y el derecho a una formación religiosa confesional. Pensamos que es responsabilidad de cada confesión, fuera del horario compartido, velar por el ofrecimiento de esta formación, recibiendo el apoyo necesario para llevarlo a cabo. Las características de las comunidades y sus necesidades son muy diversas, y las formas de ayuda han de poder dar respuesta a esa gran diversidad.

5.- Cuestionamos la constitucionalidad del actual modelo ya que, contrariamente a lo que dispone el artículo 14.1 de la Constitución, establece una clara discriminación por motivo de religión, limitando el derecho sólo a cuatro confesiones. ¿Dónde queda el "derecho a la formación de acuerdo con las propias convicciones" de aquellas confesiones que no merecen el arbitrario reconocimiento del “arraigo notorio" (budistas, hindús, sikhs, baha'ís, y un largo etcétera)?

Sólo separando los dos objetivos, ofreciendo, por un lado una cultura religiosa de interés para todo el alumnado y, por otro, un apoyo a la formación religiosa confesional fuera del currículum compartido, vemos posible garantizar el derecho de la totalidad de la ciudadanía, en su gran diversidad religiosa.

II. Pedimos una Iglesia de puertas abiertas, que no se encierre en ella misma. Una Iglesia que prefiera convencer más que vencer

En referencia a la beligerancia de la Conferencia Episcopal sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, creemos que la crítica que formula cuestiona el derecho del Estado a contribuir a la formación de la conciencia moral cívica del alumnado en todos los centros. La Conferencia Episcopal, en su argumentación, no deja prácticamente espacio para un amplio margen ético compartido por todo el alumnado.

El reto de nuestras sociedades, en un mundo globalizado y en constante transformación, es procurar crear una trama harmónica en la diversidad. Hoy, más que nunca, nuestra sociedad ha de ser capaz de alcanzar la cohesión en la diferencia. Ha de ser capaz de asumir -sin quebrar-se- la constante incorporación de persones y grupos de procedencias muy diversas. Eso exige un inmenso esfuerzo en el desarrollo de una ética colectiva. Un esfuerzo formativo integral que hay llevar a cabo en el marco de la enseñanza obligatoria.

No creemos que se pueda poner en cuestión el derecho del Estado a hacer una propuesta en este sentido. La nueva asignatura tiene como objetivo el pleno desarrollo de la personalidad en referencia a los principios democráticos de convivencia, los derechos y las libertades fundamentales. Un objetivo loable. Sólo habría que velar para que su despliegue fuese asumible para cualquier centro, sea cual sea su ideario y su proyecto educativo, siempre que éste se encuentre dentro del marco constitucional.

III. Pedimos

1. A los responsables de la Iglesia católica

Una Iglesia que no se repliegue sobre ella misma, siempre en línea con los sectores ultra conservadores. Una Iglesia, de puertas abiertas.

Una Iglesia que no amenace ni esté en guardia permanente contra los representantes políticos elegidos por la sociedad. Una Iglesia que no abandere manifestaciones, como si fuese un partido político. Que intente convencer y no vencer.

Una Iglesia que no mantenga diariamente el antitestimonio desde su propia emisora y que no escandalice justificando su desidia y su miedo en la conservación de los puestos de trabajo.

Una Iglesia que trate de entender y que tenga una actitud acogedora hacia los que no piensen como ella.

Una Iglesia que tenga las puertas abiertas para dialogar sobre temas trascendentes, en lugar de reñir permanentemente a propios y extraños cuando éstos tratan de dar respuestas a los complejos problemas de hoy.

2. A los responsables del gobierno del Estado

Que analizen las bases jurídicas civiles en las que la Iglesia católoca se fundamenta para tomas posiciones en la cuestión que tratamos y que verifiquen, en esta materia y en otras, si no seria conveniente e incluso necesario que la Iglesia católica y las demás confesiones religiosas se ajusten al derecho común, sin perjuicio del respeto, en su estricto significado, del artículo 16 de la Constitución, sobre el reconocimiento particular reconocido a la Iglesia católica. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Barcelona, 6 de Junio de 2007.

* Cristianisme al segle XXI está formado por las siguientes asociaciones : Acció Solidària contra l’Atur / Associació CIC / Centre d’estudis Francesc Eiximenis / Centre Ecumènic de Catalunya / Col·lectiu de Dones en l’Església / Cristianisme i Justícia / Cristians pel Socialisme / Cristians segle XXI de de Gràcia / Revista El Pregó / Església Plural / Espai Obert / Revista Foc Nou / Lliga espiritual de la Mare de Déu de Montserrat / Som Església – Catalunya.

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