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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

exhala

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Domingo de Pentecostés (A), Juan 20, 19-23
BARRO ANIMADO POR EL ESPÍRITU
ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 07/05/08.- Juan ha cuidado mucho la escena en que Jesús va a confiar a sus discípulos su misión. Quiere dejar bien claro qué es lo esencial. Jesús está en el centro de la comunidad llenando a todos de su paz y alegría. Pero a los discípulos les espera una misión. Jesús no los ha convocado sólo para disfrutar de él, sino para hacerlo presente en el mundo.

Jesús los «envía». No les dice en concreto a quiénes han de ir, qué han de hacer o cómo han de actuar: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Su tarea es la misma de Jesús. No tienen otra: la que Jesús ha recibido del Padre. Tienen que ser en el mundo lo que ha sido él.

Ya han visto a quiénes se ha acercado, cómo ha tratado a los más desvalidos, cómo ha llevado adelante su proyecto de humanizar la vida, cómo ha sembrado gestos de liberación y de perdón. Las heridas de sus manos y su costado les recuerdan su entrega total. Jesús los envía ahora para que «reproduzcan» su presencia entre las gentes.

Pero sabe que sus discípulos son frágiles. Más de una vez ha quedado sorprendido de su «fe pequeña». Necesitan su propio Espíritu para cumplir su misión. Por eso, se dispone a hacer con ellos un gesto muy especial. No les impone sus manos ni los bendice, como hacía con los enfermos y los pequeños: «Exhala su aliento sobre ellos y les dice: Recibid el Espíritu Santo».

El gesto de Jesús tiene una fuerza que no siempre sabemos captar. Según la tradición bíblica, Dios modeló a Adán con «barro»; luego sopló sobre él su «aliento de vida»; y aquel barro se convirtió en un «viviente». Eso es el ser humano: un poco de barro, alentado por el Espíritu de Dios. Y eso será siempre la Iglesia: barro alentado por el Espíritu de Jesús.

Creyentes frágiles y de fe pequeña: cristianos de barro, teólogos de barro, sacerdotes y obispos de barro, comunidades de barro… Sólo el Espíritu de Jesús nos convierte en Iglesia viva. Las zonas donde su Espíritu no es acogido, quedan «muertas». Nos hacen daño a todos, pues nos impiden actualizar la presencia viva de Jesús. Muchos no pueden captar en nosotros la paz, la alegría y la vida renovada por Cristo. No hemos de bautizar sólo con agua, sino infundir el Espíritu de Jesús. No sólo hemos de hablar de amor, sino amar a las personas como él. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).



laico

laico

JESUS, PROFETA LAICO
JOSÉ MARÍA GARCÍA-MAURIÑO

ECLESALIA, 06/05/08.- Los cristianos no somos seguidores de un líder religioso, sino que seguimos a un Profeta laico. Jesús fue un laico. Ni fue sacerdote, ni funcionario de la religión, ni nada parecido. Es más, Jesús vivió y habló de tal manera que pronto entró en conflicto con los dirigentes de la religión de su tiempo, los sacerdotes y los funcionarios del Templo, los representantes oficiales de “lo religioso” y “lo sagrado”. La gran revolución religiosa llevada a cabo por Jesús consiste en haber abierto a los seres humanos otra vía de acceso de Dios distinta a la de lo sagrado. Es decir, la vía profana de la relación con el prójimo que no pasa por la Ley. Y la relación ética vivida como servicio al prójimo y llevada hasta el sacrificio de uno mismo. Jesús abrió otra vía de acceso a Dios a través de su propia persona, aceptando pagar con su vida al combatir esa creencia de que el culto religioso de los sacerdotes tenía el monopolio de la salvación. La salvación venía de otra parte. Jesús denunció los abusos del poder religioso y del poder político.

“Jesús dejó sentado que el camino hacia Dios no pasa por el Poder, ni por el Templo, ni por el Sacerdocio, ni por la Ley. Pasa por los excluidos de la historia.” (González Faus.).

Una de las equivocaciones más peligrosas en que ha incurrido la Iglesia ha sido identificar la fe con la religión y con lo sagrado. De forma que, para obispos, clérigos y fieles incondicionales, tener fe es lo mismo que ser religioso, con una religiosidad que tiene su centro en lo sagrado, es decir, en lo separado de lo profano y lo laico. Además, “lo religioso” y “lo sagrado”, cuando se ve como lo único verdadero, es “lo privilegiado”. Es decir, lo que merece y debe tener derechos y privilegios que no están al alcance de los que practican otras religiones, los agnósticos y los ateos. Es lo que dicen ellos. Nosotros creemos que la comunidad de creyentes debe acabar con los privilegios de la Iglesia. Y esto, es importante por motivos jurídicos, sociales y políticos, pero lo es, además, por razones estrictamente teológicas. La Iglesia tiene su origen en Jesús. Y su primera preocupación ha de ser intentar vivir y hablar como vivió y habló Jesús.

Resulta significativo y extraño que siempre que los evangelios mencionan a los Sumos Sacerdotes es para presentarlos como agentes de sufrimiento y de muerte. Y en la parábola del buen samaritano, a Jesús no se le ocurrió otra cosa que presentar como modelo de humanidad solidaria a un hereje y un infiel (el samaritano), mientras que fueron precisamente los representantes oficiales de la religión los que pasan de largo ante el sufrimiento humano. El samaritano andaba mal de religión, pero tenía humanidad. Y eso es lo que destaca Jesús. En eso se centraba su gran preocupación. Para Jesús era más importante “lo humano” que “lo religioso” y “lo sagrado”. Lo humano es “lo laico”, lo común a todos. “Laico” viene del término griego “laos”, el “pueblo”. Y está claro que Jesús antepuso lo laico a lo religioso. Cuando Jesús, en la boda de Caná, convirtió el agua en vino, no utilizó un agua cualquiera, sino precisamente aquella que tenían en la casa “para las purificaciones rituales”. Es decir, Jesús convirtió el enorme y pesado ritual religioso (6 tinajas de piedra de unos 100 litros cada una) en el mejor vino, para que la fiesta, la alegría y el disfrute de la vida no se pudiera acabar. Esto es lo propio del Reino de Dios, la felicidad y la alegría para todos y todas. Jesús antepuso siempre lo humano y lo laico a lo religioso y lo sagrado.

Llama la atención el carácter tan poco “religioso”, en términos de aquella época, que Jesús atribuye al Reino-Reinado de Dios. No gira en torno al templo, ni se prescriben sacrificios o actos de culto. Tampoco existen funciones sacerdotales ni personas que actúen como intermediarias. Sin duda que Dios está muy en el centro de este mensaje que lleva su nombre. Pero es un Dios desplazado de los lugares sagrados. Ahora se encuentra en plena vorágine de la vida, sobre todo de personas y colectivos marginados: los chiquillos, los enfermos, los recaudadores, las prostitutas, los pobres, lisiados, ciegos y cojos.... Y se identifica con las tareas corrientes que hace la gente en su vida diaria: el sembrador, el pastor, la pesca, la mujer que amasa la harina o que limpia su casa... Esa identificación con el ser humano, con su felicidad, con su sufrimiento y con su marginación, permite al Reinado de Dios superar los límites culturales y religiosos en que vivió el propio Jesús. Por eso, mantiene una universalidad, una modernidad y una “laicidad” actual. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


orar

orar

“NO CESÉIS DE ORAR”
Vigilia de Pentecostés ecuménica
FORO ECUMÉNICO DE PENTECOSTÉS*
MADRID.

ECLESALIA, 05/05/08.- Hermanas y hermanos en Cristo, un año más, os invitamos a que nos unamos en oración a la gran fiesta del Espíritu Santo: Pentecostés y que celebraremos el sábado 10 de mayo en la iglesia de la IEE (Iglesia Evangélica Española) en Madrid (C/ Calatrava 25).

Lo menos importante es que la celebremos o no en el mismo lugar, lo verdaderamente esencial es que nos sintamos hermanos y miembros de una misma familia a través de un mismo Espíritu y nos unamos en oración y vida a todas las demás vigilias cercanas y lejanas que se celebran ese día (Si conocéis de otros lugares -comunidades, parroquias, movimientos, etc.- que van a celebrar también una vigilia de Pentecostés, comunicádnoslo para tejer entre todos desde la oración una red del Espíritu).

La vigilia que convocamos, como Foro Ecuménico Pentecostés, tendrá carácter esencialmente fraterno, eclesial y ecuménico, de unidad y de pluralidad entre todos los llamados a formar un solo Cuerpo y que profesamos un mismo Bautismo, un sólo Señor y una sola Fe.

Esta celebración surge con la intención de orar unos por otros en un Espíritu de unidad y de sumarse también a las vigilias de Pentecostés de todas las Iglesias cristianas. Surge también con la inquietud de ofrecer un espacio celebrativo y abierto a la vida, el arte y los diferentes dones: la Palabra, la danza, la música, la poesía, el silencio, la reflexión y el compartir orante.

La búsqueda del Espíritu es lo que nos une y convoca. Espíritu que “aunque no sabemos de donde viene ni a donde va”, sí sabemos que lo debemos buscar unidos.

Nos unimos en esta noche de oración, a todos los cristianos y cristianas de cualquier confesión, a todas aquellas pequeñas comunidades de barrios y pueblos encarnadas en los más débiles y esparcidas por toda España. Nos unimos también a todos aquellos hermanos y hermanas nuestros que se encuentran solos, en la frontera, algunos desubicados de grupos y comunidades, y que con toda seguridad no van a participar en ningún tipo de vigilia.

Hemos escogido este año el mismo lema de la celebración del centenario de la Semana de oración para la unidad de los cristianos, “NO CESÉIS DE ORAR” (1Ts 5,17) que destaca el papel esencial de la oración en la vida de la comunidad de los creyentes. El mismo lema nos está retando a orar permanentemente, sin cesar, la oración que Jesús nos enseñó, “Padre que sean uno para que el mundo crea” (Jn 17).

Buscamos con paciencia, comprensión y perseverancia ser UNO con toda la humanidad orando al mismo Espíritu. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Recibid un fraternal saludo de Paz y Esperanza.


ESQUEMA DEL ENCUENTRO

Primera Parte: desde las 17:30h a las 21:00h

17:30h: Acogida

18:00h: Presentación general a partir del lema del encuentro y motivación para el trabajo de los talleres.

18,15h: TALLER DE Talleres. ¡Sorpresa!

20,30h; Danza y ensayo de cantos

21,00h: Ágape fraterno (compartiremos lo que entre todos traigamos)

Segunda Parte: desde las 22:00h hasta las 00:30h aproximadamente

CELEBRACIÓN DEL ESPÍRITU (Vigilia- oración compartida). ORAREMOS la vida desde los dones de cada uno.

Y al final, los que podamos, nos podemos tomar unos churritos con chocolate.

- - -> Para más información: carlosjesusd@yahoo.es / pueblobrotes@todosuno.org

* Iglesia Ortodoxa Griega, Iglesia Evangélica Española, Iglesia Evangélica de Habla Alemana, Asociaciones del Centro Ecuménico de Madrid , IERE (Iglesia Española Reformada Episcopal),Federación de Entidades Evangélicas de España (FEREDE), Comisión Diocesana de Justicia y Paz Madrid, Misioneras de la Unidad, Cdad. Tierra de Encuentro, I.E.F. (Asociación Ecuménica Internacional), CCV Madrid (Cdad. Pueblo de Dios), Cdad Ultreia et Suseia, Institución Teresiana, Carmelitas Misioneras, Carmelo Ecuménico, Asociación, ONG Familia Franciscana Internacional, y otros hermanos y hermanas en Cristo…

PD: Esta vigilia como todo lo de Dios está abierta a que cada uno llegue cuando pueda, es por eso, por lo que puedes participar bien en la primera parte, bien en la segunda o en las dos, según las ganas y el tiempo que tengas. Avisadnos los que tengáis intención de participar.



humanizando vida

humanizando vida

La Ascensión del Señor (A), Mateo 28, 16-20
HACER DISCÍPULOS DE JESÚS
ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 30/04/08.- Mateo describe la despedida de Jesús trazando las líneas de fuerza que han de orientar para siempre a sus discípulos, los rasgos que han de marcar a su Iglesia para cumplir fielmente su misión.

El punto de arranque es Galilea. Ahí los convoca Jesús. La resurrección no los debe llevar a olvidar lo vivido con él en Galilea. Allí le han escuchado hablar de Dios con parábolas conmovedoras. Allí lo han visto aliviando el sufrimiento, ofreciendo el perdón de Dios y acogiendo a los más olvidados. Es eso precisamente lo que han de seguir trasmitiendo.

Entre los discípulos hay «creyentes» y hay quienes «vacilan». El narrador es realista. Los discípulos «se postran». Sin duda, quieren creer, pero en algunos se despierta la duda y la indecisión. Tal vez están asustados, no pueden captar todo lo que aquello significa. Mateo conoce la fe frágil de las comunidades cristianas. Si no contaran con Jesús pronto se apagaría.

Jesús «se acerca» y entra en contacto con ellos. Él tiene la fuerza y el poder que a ellos les falta. El resucitado ha recibido del Padre la autoridad del Hijo de Dios con «pleno poder en el cielo y en la tierra». Si se apoyan en él, no vacilarán.

Jesús les indica con toda precisión cuál ha de ser su misión. No es propiamente «enseñar doctrina». No es sólo «anunciar al resucitado». Sin duda, los discípulos de Jesús habrán de cuidar diversos aspectos: «dar testimonio del resucitado», «proclamar el evangelio», «implantar comunidades»…, pero todo estará finalmente orientado a un objetivo: «hacer discípulos» de Jesús.

Esta es nuestra misión: hacer «seguidores» de Jesús, que conozcan su mensaje, sintonicen con su proyecto, aprendan a vivir como él y reproduzcan hoy su presencia en el mundo. Actividades tan fundamentales como el bautismo, compromiso de adhesión a Jesús, y la enseñanza de «todo lo mandado» por él, son vías para aprender a ser sus discípulos. Jesús les promete su presencia y ayuda constante. No estarán solos ni desamparados. Ni aunque sean pocos. Ni aunque sean sólo dos o tres.

Así es la comunidad cristiana. La fuerza del resucitado lo llena todo con su Espíritu. Todo está orientado a aprender y enseñar a vivir como Jesús y desde Jesús. El sigue vivo en sus comunidades. Sigue con nosotros y entre nosotros curando, perdonando, acogiendo… humanizando la vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

eclesalia informa

eclesalia informa

Muy buenas nuevas:

Estamos a pocos días de Pentecostés, un tiempo para recordarnos que el Ánimo de Dios nos mantiene vivos.

Una sugerencia: regala ecleSALia a todas aquellas personas que quieras. Recibirán esperanza en una Iglesia al aire del Espíritu, renovada y renovadora, con sabor a pueblo, Dios al fondo y Cristo en medio, nunca excluyente y siempre fraterna.

Además es GRATIS.

Suscribir a alguien es sencillo, envía su correo electrónico, su nombre y su lugar geográfico y eclesial a eclesalia@eclesalia.net y a su dirección; automáticamente pasará a formar parte de las más de 9.000 cuentas que reciben ECLESALIA.

Seguimos informando.

Paz y bien

constructiva

constructiva

EN EL EJERCICIO DE LA RESPONSABILIDAD
Comunicación a la Iglesia de Bizkaia
53 miembros de los Consejos Presbiteral y Pastoral Diocesano de la Diócesis de Bilbao, 23/04/08
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 28/04/08.- Existe en nuestra diócesis una larga tradición de corresponsabilidad que se ha ido concretando, entre otras mediaciones, en la creación e impulso de los Consejos pastorales en todos los niveles. Desde hace muchos años, al menos desde 1978, se ha venido expresando el deseo de que los Consejos Presbiteral y Pastoral de la diócesis, puedan participar de alguna manera como tales en el proceso de designación de quienes vayan a ser nuestros obispos. Este deseo de participación mayor no es contrario a lo que establece el Código de Derecho Canónico, sino que cumpliéndolo lo mejora, promoviendo una mayor colaboración de esta Iglesia local en una cuestión que tanto le afecta. Esta aportación se entiende como colaboración en un proceso más amplio que implica a las demás Iglesias locales presididas por la de Roma. En este sentido conviene recordar lo realizado en la sucesión de D. Luís Mª Larrea, impulsado por él mismo.

El día 5 de febrero de 2008 los cristianos de la Iglesia de Bizkaia tuvimos conocimiento de que se había nombrado nuevo Obispo Auxiliar por los medios de comunicación. Los Consejos diocesanos no habían sido oídos, ni tan siquiera informados. Esta manera de proceder generó un profundo malestar, decepción y tristeza en buena parte de nuestra Iglesia, y en los consejeros y consejeras de ambas instituciones.

El día 11 de febrero, en el transcurso de la sesión ordinaria del Consejo Presbiteral, un número importante de sus miembros comunicaron a nuestro Obispo, D. Ricardo, su desacuerdo y malestar por la forma en que se había procedido para este nombramiento. Del mismo modo el día 23 de febrero, en el transcurso de la sesión ordinaria del Consejo Pastoral Diocesano, un número significativo de consejeros expusieron a D. Ricardo su tristeza y disconformidad con el modo en que se había procedido para este nombramiento. En ambas reuniones las razones del desacuerdo se manifestaron a partir de un profundo amor a la Iglesia, con respeto, y en el ejercicio de la responsabilidad que como consejeros entendemos que nos concierne.

El día 12 de marzo la práctica totalidad de la ejecutiva del Consejo Pastoral y de la permanente del Consejo Presbiteral dieron a conocer a la comunidad diocesana una información escrita de lo acontecido tras el nombramiento del Obispo Auxiliar. El escrito recogía que el deseo de participación en el proceso no había sido atendido, el malestar y tristeza que ello había generado, la constatación de la oportunidad perdida de comunión eclesial, y la insistencia en la petición de participación como tales Consejos en el proceso de designación de los próximos obispos de nuestra diócesis. Todo ello con el compromiso de seguir trabajando para ejercer una verdadera comunión eclesial y corresponsabilidad en los distintos ámbitos de nuestra vida diocesana

El día 5 de abril miembros de ambos Consejos nos reunimos a título personal para, en un ambiente de oración y reflexión, acordar un documento en el que se recogiera cuanto venimos diciendo y hacérselo llegar a nuestro Obispo, al Sr. Nuncio, y a la Congregación de Obispos en Roma. La carta, firmada por 53 consejeros, ya ha sido entregada a sus destinatarios. El contenido de la carta recuerda la tradición diocesana en esta cuestión, el desacuerdo con el proceso seguido y las posibilidades de participación que el propio Derecho posibilita, la importancia de la sintonía de un Obispo con la Iglesia que va a presidir y a la que va a servir, y la reiteración de la petición de participación de los máximos órganos de corresponsabilidad de nuestra Iglesia local previstos por el Concilio en el próximo nombramiento episcopal.

Durante estas semanas los medios de comunicación se han hecho eco tanto del nombramiento como de las diferentes reacciones que éste ha suscitado. Las informaciones han sido la mayoría de las ocasiones incompletas o inexactas, y en muchos casos interesadas según las opciones ideológicas de cada empresa de comunicación. En ningún caso han sido facilitadas por los consejeros, ni desde las instancias a las que pertenecemos. Este texto, y el del 12 de marzo, han sido los únicos que expresan nuestra posición al respecto.

También durante este tiempo se ha puesto de manifiesto la pluralidad de ideas y valoraciones que existen en nuestra Iglesia de Bizkaia. Esta diversidad es indicativa de una Iglesia sana y plural. Sin embargo en ningún caso aceptamos que en el intercambio de opiniones se introduzcan juicios de intención, descalificaciones personales, o falsedades manifiestas. Estamos firmemente convencidos de que una corrección constructiva y fraterna es una manifestación de nuestro amor y servicio a la Iglesia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


ética asistencial

ética asistencial

CURAS EN COMITÉS DE ÉTICA ASISTENCIAL
FRANCISCO PRAT, experto en bioética, Cristianos en el PSOE
MADRID.

ECLESALIA, 25/04/08.- De nuevo, la bioética se convierte en cuestión polémica, controvertida. En este caso, a cuenta de la noticia, aireada la semana pasada, de la presencia de los curas en los Comités de Ética Asistencial en los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid. Los medios, con frecuencia, tergiversan la realidad. Así, rezaba un titular que “los comités de Ética Asistencial son los que deciden la aplicación de la sedación o la eutanasia en los cuidados paliativos”. Es inexacto e incierto.

Los Comités de Ética Asistencial (CEAs) son un órgano de carácter consultivo y entre las funciones expresamente excluidas de su competencia está la toma de decisiones vinculantes o el subrogarse en la responsabilidad de quien presenta una consulta. Es decir, las decisiones de carácter clínico le corresponden al médico siempre. El Comité tan solo emite informes no vinculantes a solicitud de un profesional que desea consultarle sobre aspectos éticos. No puede tampoco juzgar la corrección o incorrección ética de la actuación de un profesional.

Respecto a su composición, suele ser plural; es decir, médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, juristas, expertos en bioética, miembros “legos” ajenos a la institución, etc. En aquellas instituciones en las que se cuenta con asistencia religiosa católica, los curas suelen pertenecer a los CEAs. Entre otras cosas, porque no es fácil encontrar a personas disponibles para participar en esos grupos, y los curas suelen estarlo.

En los hospitales públicos rige un Acuerdo Iglesia-Estado sobre Asistencia Religiosa Católica en los Centros Hospitalarios Públicos de 1985, que se enmarca en los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede de 1979. Es en ese contexto en el que se firma el polémico Convenio entre la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y el Arzobispado madrileño. Dicho Convenio se firmó en 1997 y ahora en 2008. En él se dice que “el Servicio de Asistencia Religiosa, a través de sus legítimos representantes, formará parte del Comité de Ética y del Equipo Interdisciplinar de cuidados paliativos.

¿Deben los curas formar parte de los Comités? La tradición ha atribuido al clero cierto halo de “expertía” en el manejo de los temas morales. De algún modo, la sociedad reconocía a los sacerdotes el papel de “guía moral” o depositarios de la verdad moral. Hoy, en la España del siglo XXI, afortunadamente las cosas han cambiado mucho. La pluralidad de nuestra sociedad hace que convivan diversos “universos morales”, superando el escenario del pasado en el que había un único “código moral” que era, huelga decirlo, el católico. Entonces, nadie ponía en cuestión que los intérpretes del código fueran los sacerdotes. Cosa distinta es que algunos sectores de la Iglesia añoren aquel estado de cosas y deseen volver a esa situación pasada. Es el caso de buena parte de nuestra jerarquía.

La pregunta sobre si deben los curas formar parte de los Comités podría reformularse en estos términos: ¿qué curas en los Comités? Si son curas que se sienten en posesión de la verdad moral, es mejor –mucho mejor- que no formen parte de los CEAs. El sacerdote –el creyente, en definitiva- que quiera tener cierta “autoridad” en temas de bioética y asistencia a la persona enferma, deberá ser creíble por sus actos, por su formación seria y rigurosa en bioética, por su talante abierto y dialogante, por su capacidad de reconocer en el otro, en el que no piensa como él, su “pedazo” de verdad moral, por su capacidad de trabajar en equipo como iguales. Si el cura es así, entonces resultará evidente al resto de los miembros del Comité, que debe seguir perteneciendo al mismo. Y lo será no en cuanto sacerdote, sino en cuanto persona.

Porque, de hecho, los miembros del Comité lo son a título personal y no en razón de su cargo; es decir, cuando un médico habla en un Comité no representa a los médicos, ni cuando una enfermera habla lo hace en nombre del colectivo de enfermería; no es así en los CEAs, sino que, al contrario, cada uno habla desde su experiencia y opinión personalísima. Así, nadie puede pretender ver en la opinión de un médico la opinión de la Medicina. Del mismo modo, nadie debería pretender ver en la deliberación de un cura en un CEA la opinión de la Iglesia Católica. Por tanto, en mi opinión, los curas no deberían pertenecer “de oficio” a los Comités, sino como expertos en cuestiones bioéticas.

El problema es que, en general, pocos –muy pocos- sacerdotes tienen formación en bioética, en habilidades de comunicación con el paciente, en enfermería, en pastoral de la salud. La falta de preparación del clero español en estos temas es alarmante. Y, en muchos casos, por esa posición del falso sabio para quien no es necesario saber otras cosas si se sabe de una sola. Y como saben mucho de “cosas de la Iglesia” poca falta les hace lo demás. Por eso, entonces, son percibidos como alguien que se sitúa por encima de los demás. En mi opinión, es preferible que curas con ese perfil se mantengan fuera de la deliberación moral. Simplemente, porque no están preparados.

Por tanto, el sacerdote en el Comité, sí y no. Sí, en cuanto experto en bioética y no en cuanto representante de una confesión religiosa. Lo que los CEAs necesitan son personas abiertas al diálogo, prudentes y con conocimientos en bioética. Sean o no curas. A efectos del Comité, la condición de uno de sus miembros (casado o soltero, hombre o mujer, cura o laico) debería ser irrelevante. Porque además, otras confesiones religiosas tienen todo el derecho a reclamar que, si hay curas en los Comités en calidad de representantes de una confesión, también haya representantes de la suya.

En esta polémica que os ocupa, toca reconocer el importantísimo papel que la institución eclesial ha jugado y juega en la asistencia sanitaria en nuestro país. Y, desde esa valoración positiva, explorar caminos en pos de una sociedad más democrática y participativa. Ello implica ir implementando el principio de una sana e incluyente laicidad, que respete el hecho religioso como fuente de valores e impulse el diálogo cívico en busca de puntos de acuerdo laicos en los que todos, independientemente de nuestras creencias, podamos vernos reflejados. Y la inclusión de sacerdotes en los Comités en virtud de un Convenio no camina en esa dirección. Camina más bien en la dirección contraria.

Por tanto, desde mi postura de creyente católico y militante socialista de Madrid, comparto la demanda de que se derogue el vigente Convenio entre la Comunidad de Madrid y el Arzobispado. Eso sí, hágase sabiendo por qué y para qué, y no como una visceral reacción anticlerical. Porque si lo hacemos de este modo, tampoco estaremos contribuyendo a una sana e incluyente laicidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


resplandece

resplandece

6 Pascua (A) Juan 14, 15-21
VIVIR EN LA VERDAD DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/04/08.- No hay en la vida una experiencia tan misteriosa y sagrada como la despedida del ser querido que se nos va más allá de la muerte. Por eso, el evangelio de Juan trata de recoger en la despedida última de Jesús su testamento: ¿qué van a hacer ahora sin Jesús?

Una cosa es muy clara para el evangelista. El mundo no va a poder «ver» ni «conocer» la verdad que se esconde en Jesús. Para muchos, Jesús habrá pasado por este mundo como si nada hubiera ocurrido; no dejará rastro alguno en sus vidas. Se necesitan unos ojos nuevos. Sólo quienes lo aman podrán experimentar que Jesús está vivo y hace vivir.

Jesús es la única persona que merece ser amada de manera absoluta. Quien lo ama así, no puede pensar en él como si fuera alguien que pertenece al pasado. Su vida no es un recuerdo. El que ama a Jesús vive sus palabras, «guarda sus mandamientos», se va «llenando» de Jesús.

No es fácil expresar esta experiencia. El evangelista la llama el «Espíritu de la verdad». Es una expresión muy acertada, pues Jesús se va convirtiendo en una fuerza y una luz que nos hace «vivir en la verdad». Cualquiera que sea el punto en que nos encontremos en la vida, acoger en nosotros a Jesús nos lleva hacia la verdad.

Este «Espíritu de la verdad» no hay que confundirlo con una doctrina. No se encuentra en los estudios de los teólogos, ni en los documentos del magisterio. Según la promesa de Jesús, «vive con nosotros y está en nosotros». Lo escuchamos en nuestro interior y resplandece en la vida de quien sigue los pasos de Jesús de manera humilde, confiada y fiel.

El evangelista lo llama «Espíritu defensor» porque, ahora que Jesús no está físicamente con nosotros, nos defiende de lo que nos podría separar de él. Este Espíritu «está siempre con nosotros». Nadie lo puede asesinar como a Jesús. Seguirá siempre vivo en el mundo. Si lo acogemos en nuestra vida, no nos sentiremos huérfanos y desamparados.

Tal vez la conversión que más necesitamos hoy los cristianos es ir pasando de una adhesión verbal, rutinaria y poco real a Jesús, hacia la experiencia de vivir enraizados en su «Espíritu de la verdad». (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).