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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

plenitud

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‘PERMANECER EN PLENITUD DE VIDA’
Introducción al tema del misterio pascual*
JESÚS BURGALETA, 05/10/06
MADRID.

ECLESALIA, 20/09/07.- Me gustaría tener 28 años y no 67, recién cumplidos, para poder explicaros este tema del Misterio Pascual, sin que nadie dijera para sí: éste ha elegido el tema y esta orientación porque ya ha pasado el inicio de la curva del declive de la vida.

Me gustaría tener la pletórica salud de la que disfrutaba a los 44 años, y no este aspecto enfermizo y delicado de ahora, para poder explicaros este tema del misterio pascual sin que nadie dijera para sí o comentarais entre vosotros, éste ha elegido el tema y esta orientación impulsado por un mecanismo de proyección o porque es un sadomasoquista.

Os quiero decir que yo descubrí el Misterio Pascual a los 24 años, precisamente gracias al Instituto de Pastoral, y desde entonces ha sido el centro de mi vida, de mi preocupación pastoral, de mi estudio y enseñanza y sobre todo de la celebración.

Me gustaría que tuvierais en cuenta a lo largo del curso que yo vengo a hablar de la vida: de la actitud -tan querida y frágil– y de su plenitud –tan deseada y soñada- (y problemática).

Que lo que interesa es la vida, esta vida. Que no hay más vida que esta vida. Que para ella vivimos, luchamos y hasta morimos. Que la vida pide vida, no muerte. Que la muerte, tan natural, es lo más antinatural: lo contrario de la vida.

Deseo poner de relieve la vida: la vida que hemos recibido, que nos han dado otros vivientes, que nos esforzamos por desarrollar, perfeccionar, hacer crecer; a la que defendemos de todo ataque y persecución: ¡la vida sí que está amenazada!: por dentro, por fuera, por tierra, mar y aire; por la educación, la ideología, la sociedad, la manipulación, la Iglesia, el Estado; por cada uno de nosotros y que los que nos rodean.

Como contaba san Pablo, la vida y, el único evangelio es la vida, y su buena noticia nos ha hecho sufrir de día, de noche, nos ha azotado y encarcelado, nos ha deportado… ¡Por la vida, no solo por el impulso de supervivencia como si fuéramos un animal cualquiera, por la vida vivimos!

Nuestro grito es ¡viva la vida! Nuestro impulso es: ¡Por la vida! El deseo más noble del ser humano es ¡tener vida y dar la vida! Y permanecer en plenitud de vida.

Tened en cuenta esto. Pero no se puede ser iluso. Nuestra vida es mortal. Somos una canoa que hace agua en alta mar encrespada; una canoa que no encontrará otro puerto que la oscura sima del océano.

De la Vida, de la Vida real, de nuestra vida mortal nos habla el Misterio Pascual, para que seamos capaces de vivir desesperadamente esperanzados. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


* Jesús Burgaleta leyó este texto en la primera clase de la asignatura que impartía en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid. Lo compuso el día anterior mientras recibía quimioterapia. La transcripción es de Mari Patxi Ayerra, una de sus alumnas.


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