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mercado del libro

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CIERRE DE UNA LIBRERÍA
JUAN YZUEL SANZ, teólogo y educador
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 27/10/06.- Cada librería que cierra –y hemos visto cerrarse unas cuantas en nuestra ciudad, Zaragoza, en estos últimos años- nos deja huérfanos a quienes encontramos entre sus paredes la luz y la compañía de los libros, de sus autores y, también, de los libreros que nos señalaron el camino hacia lo que íbamos buscando.

En esta próxima semana cerrará sus puertas la librería Manantial, sita durante décadas en el número 6 de la Plaza de la Seo y con sede actualmente en el 29 de la calle Espoz y Mina. Junto con ella cierran las otras librerías del grupo Manantial en Teruel, Valencia, Ciudad Real y Pamplona. Estos centros, especializados en pedagogía, temas religiosos, infantiles y juveniles, fueron impulsados por el Instituto Secular Vita et Pax. La actividad del grupo Manantial comenzó a pequeña escala, en un quiosco de prensa de la Estación de Autobuses de Pamplona, en 1952. La primera librería fue la de la calle Sancho el Mayor de Pamplona en 1955, año en que se abrió también la de Valencia. En 1961 comenzó su andadura la de Zaragoza.

La decisión del cierre, que comunicó el pasado 25 de agosto a sus clientes Rosa Arrizabalaga, directora de Manantial, se ha tomado como consecuencia de las "pérdidas generadas y a pesar de los esfuerzos de inversión y de renovación humana" de la empresa en estos últimos años. Estas mujeres, que han dedicado su vida a esta tarea, esperan que “nuevas formas de transmisión de la cultura del libro tomarán su relevo”. Por el momento, sin embargo, nuestra ciudad sufrirá una grave pérdida, paliada sólo en parte por el hecho de contar con otra librería de parecidas características (Ars). Pero en otras pequeñas ciudades, como Teruel, quedará un hueco imposible de llenar.

La Librería Manantial ha sido para muchos cristianos aragoneses un espacio de encuentro, amistad, cariño y agradecimiento. ¡Cuántos libros, postales, iconos, discos y regalos no habrían llegado a nuestras manos sin el esfuerzo de estas mujeres! Aunque, en teoría, vivimos en un libre mercado donde fluyen todas las mercancías, son necesarias las personas especialistas que acercan un determinado producto al consumidor. O, en clave de letras, un cierto libro al lector. Muchas pequeñas editoriales no pueden dar a conocer sus fondos por no contar con los distribuidores necesarios. Y allí entra la labor del librero profesional, esa persona cuyo prestigio, desgraciadamente, hemos visto minado por el debate sobre si las grandes superficies podían o no vender más barato. La gran superficie es el terreno abonado del best seller. Libreros “de siempre”, los vocacionales, son quienes se arriesgaron y abrieron las ventanas de nuestro país cuando nos ahogaba el aire viciado de la dictadura. Libreros auténticos, los que se leían los libros antes de recomendarlos, son los que nos han acompañado de la mano, en algún momento de nuestra vida, hasta un oculto anaquel para ser presentados a un maestro que, en algunos casos, ha transformado totalmente nuestra vida.

Manantial cerrará. Y ese día deberemos hacer examen de conciencia porque, de seguir así, esa parte de la cultura que suministran los pequeños libreros irá, paulatinamente desapareciendo. Es posible que una parte de esa luz siga cabalgando a lomos de las redes informáticas, pero no toda. Algo muere cuando una lengua se deja de hablar; algo se debilita en nuestra sociedad cuando la voz de las minorías deja de oírse en la plaza. De ello todos somos un poco culpables. El top manta mata la música de los “otros”, los que invierten lo poco que tienen para dejarnos oír su voz. Las grandes cadenas de distribución silencian a esos otros “pequeños” que nunca lograrán colgar su libro o su disco en los selectos estantes de “los más vendidos”. Pero, en el fondo, somos nosotros, los que compramos en uno u otro sitio, los que decidimos quien debe o no seguir viviendo. Somos nosotros los que debemos decidir, mientras suena un nuevo réquiem, si la dirección que está tomando el mercado del libro debe guiarse, única y exclusivamente, por motivos económicos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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