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otra voz

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OTRA VOZ EN LA IGLESIA
Presentación de "Redes Cristianas" en el Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid el 14 de junio de 2006
EVARISTO VILLAR
MADRID.

MADRID., 23/06/06.- Es de agradecer la presencia de los medios en esta mañana, máxime cuando casi toda la información en estos días la acaparan el Campeonato Mundial de Fútbol y la consabida escena dramática que tiñe a diario de sangre el Próximo y Mediano Oriente. Nuestro reconocimiento es también para el Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid que generosamente nos ha prestado sus instalaciones para llevar a cabo esta presentación .

Para quienes no estéis ya familiarizados con el sujeto de esta convocatoria, será preciso que comencemos haciendo una breve aproximación a lo que es o pretende ser Redes Cristianas; que descubramos, luego, su origen, sus raíces; que manifestemos, en tercer lugar, el porqué nace ahora esta institución y el para qué; que dibujemos gosso modo su estilo y talante, su espíritu; y que, finalmente, cerremos esta presentación con una lista de los colectivos que actualmente integran Redes Cristianas.

1. Digamos, como primera aproximación, que Redes Cristianas es un sujeto colectivo cristiano crítico y de ámbito estatal. Este “sujeto colectivo” está constituido, actualmente, por 150 comunidades, movimientos, grupos, instituciones, parroquias, etc. Aunque no se han descartado expresamente las adhesiones individuales, por motivos prácticos se ha comenzado por la coordinación de los colectivos. Redes Cristianas, después de mucho debate, se ha dado una Carta de Identidad que refleja en mínimos los objetivos que persigue esta institución; y se ha dotado también de una Organización Interna, suficientemente flexible para no caer en la burocracia y eminentemente práctica para ser operativa y no ceder a la ineficacia. Estas son sus mediaciones: Asamblea General, Asamblea de Representantes, Coordinadora, Equipos Especiales de Apoyo y Consejo Editorial de la página Web (www.redescristianas.net). Se pretende no duplicar ni anular la actividad particular de ningún colectivo, pero unirse para hacer juntos aquellos gestos y compromisos que en pequeño grupo no sería posible realizar.

Se trata, en segundo lugar, de un sujeto colectivo, integrado por “cristianos críticos” que pertenecen a la Iglesia católica, que son parte de la misma. Aunque pueda resultar extraño, dada la actual orientación restauracionista y conservadora que domina esta institución (que injustamente se sigue identificando casi siempre con su jerarquía y sus grupos más reaccionarios, -¡ya va siendo hora de que la prensa especializada empiece a desprenderse de su pereza mental o ignorancia crónica en este campo-), este movimiento cristiano-católico de base se caracteriza por su diálogo franco y sincero y su apertura sin prejuicios a los nuevos aires y signos de la modernidad. Se trata, pues, de unas personas abiertas y dialogantes, en nada sospechosas que, desde su fe, encuentran razones teológicas suficientes para entablar un diálogo constructivo y fecundo con no importa qué rama del saber humano siempre que sea liberador y con el pluralismo religioso que ya existe en nuestro país. Esta apertura llega, como se refleja suficientemente en su Carta de Identidad, hasta la confluencia y reforzamiento de su actual presencia en los movimientos sociales y ciudadanos, altermundialistas, que apuestan por “otro mundo y otra ciudad posibles”.

En el amplio espectro del cristianismo actualmente reinante en nuestro país, en modo alguno uniforme, Redes Cristianas se desmarca abiertamente de ese “catolicismo confuso y difuso”, sociológico, ritualista y casi siempre mudo que ha generado mayormente el nacionalcatolicismo, la cristiandad; tampoco puede identificarse con un “cristianismo eclesiástico o eclesiocéntrico”, controlado por la jerarquía y muy influyente en las altas esferas vaticanas (hasta el punto de ser calificado como “el nuevo ejército del Papa”: Opus, Neocatecumenales, Legionarios, Comunión y Liberación, etc.), pero con una presencia más bien legitimadora de la actual situación de desigualdad tanto en la sociedad como en la Iglesia..

En este panorama, Redes Cristianas, como sujeto colectivo crítico, se sitúa más bien en la base social y eclesial, más celoso roussonianamente de la participación de todos y todas que de la delegación, más partidario de la organización horizontal que de la jerárquica o vertical. Su perfil enlaza más con aquel “cristianismo de mediación” que, desde mediados del pasado siglo, ha pretendido vivir en el mundo, involucrado codo a codo en los movimientos que luchan por la transformación de la realidad desigual, injusta y esclavizante (y tipificado en militantes de la talla de un Alfonso Carlos Comín y continuado posteriormente por un Diamantino García), que con un “cristianismo de presencia” que ha necesitado siempre de instituciones confesionales propias para definir su presencia y misión en el mundo. En una sociedad laica y aconfesional como la nuestra, este cristianismo de presencia cada día se va encontrando con mayores dificultades y se va evidenciando más ineficaz. En la línea trazada por el Vaticano II, principalmente en la Constitución Gaudium et Spes, y desarrollada posteriormente en las teologías y espiritualidad de la Liberación, Redes Cristianas pretende hacer de su praxis otra forma de ser y de estar como Iglesia cristiana y católica en el mundo, participando responsablemente en su ordenamiento y transformación.

Concretando un poco más esta identidad, digamos que Redes Cristianas es una institución católica, actualmente de “ámbito estatal”. Lo que quiere decir que hoy por hoy ya cuenta con representación en cada una de las Comunidades Autónomas; pero que, en el futuro, y dadas los deseos de adhesión manifestados por varios colectivos cristianos de otros países, está llamada a abrirse a la universalidad, que es la verdadera catolicidad.

2. ¿Por qué nace ahora Redes Cristianas? Se pueden traer a colación diferentes motivos. Anotamos simplemente algunos. En primer lugar, la coordinación de los movimientos transformadores en la Iglesia católica ha sido siempre una constante en la historia de esta institución. Basta recordar los movimientos monásticos en los siglos IV y V, los movimientos pauperistas de los siglos XII y XIII o la misma Reforma Luterana en el siglo XVI. Hay siempre una llamada a unirse para vivir con mayor radicalidad el Evangelio y atraer al resto de la Iglesia a su inspiración originaria. Entre nosotros, en el mismo momento de la constitución de Iglesia de Base de Madrid, hace ahora justamente 20 años, ya se expresaba esta misma preocupación en su Documento Programa (1986, p.1) con estas palabras: “También hemos manifestado nuestra disposición a ampliar esta coordinación a otros grupos y comunidades de Madrid y del Estado español con planteamientos similares a los nuestros”. Y estos planteamientos no eran otros que “la opción por los pobres”, la “presencia profético-liberadora en la sociedad y en la Iglesia” y “la construcción de comunidades libres y corresponsables”. La misma preocupación se vuelve a expresar durante la XV Asamblea General de la Red Europea de Iglesia por la Libertad, celebrada en Madrid (mayo del 2005) en cuyo contexto se elaboró el librito Vamos a Recuperar la Alegría. Aquí se dice expresamente que “necesitamos fomentar y fortalecer una mayor coordinación... capaz de ir proyectando en la sociedad y en las iglesias un estilo de vida alternativo al actual sistema, y unos valores más cercanos a aquellos por los que estamos luchando: la igualdad radical, la justicia, la solidaridad y la paz” (p. 69). Esto por una parte.

Desde un análisis más coyuntural, la actual crispación sociopolítica que estamos padeciendo y el posicionamiento “unilateral” de la jerarquía católica en temas de reproducción y bioética, su militante actitud contra la legalización del matrimonio homosexual y la encarnizada defensa del privilegio católico en la enseñanza de la religión en la escuela pública, etc., así como la apuesta a ultranza por el jerarquismo patriarcal en su funcionamiento interno y la consiguiente marginación del laicado y especialmente de la mujer, han sido causas determinantes en este nacimiento. Redes Cristianas quiere ser legítimamente “otra voz en la Iglesia católica”, diferente, y en ocasiones alternativa, a la que se pretende única, como es la voz de la jerarquía.

Desde la Fenomenología de la religión, por otra parte, estamos siendo testigos de la crisis galopante que está afectando a la fe no sólo en nuestro país sino en el conjunto del mundo occidental. Se trata de una crisis que, más allá de la religión en general y más allá de las mismas religiones históricas con notorio arraigo, afecta particularmente a la plausibilidad de la fe cristiana y a la credibilidad de las iglesias, principalmente de la católica. Y, mientras todo esto está ocurriendo, con verdaderos estragos en el pueblo cristiano, los portavoces oficiales de la jerarquía católica parecen estar mirando a otro lado: más preocupados por desacreditar a quienes buscan respuestas nuevas a los nuevos desafíos que la nueva racionalidad está presentando a la practica de la fe que por acompañarlos solidaria y pastoralmente en este empeño; más empeñados en la defensa de unos privilegios que crean desigualdad y agravios comparativos, que en la defensa de la igualdad, la justicia y las libertades a todas y a todos debidas. También esta situación ha provocada el nacimiento de Redes Cristianas.

Desde el punto de vista teológico, finalmente, tampoco, como a veces se cree, es un momento neutro o vacuo el que estamos viviendo. Los autores de la Biblia lo calificarían como un verdadero “cairós”, un tiempo particularmente propicio para volver a la cordura, a la inspiración originaria, a las verdaderas raíces de la fe cristiana. Juan XXIII no dudaría en calificar nuestros días como un verdadero signo de nuestro tiempo. Un signo que nos invita a desentrañar la densidad de la historia que van haciendo conjuntamente una sociedad siempre en cambio y una Iglesia que, para no quedar convertida en estatua de sal, deberá estar profundamente inmersa en este dinamismo. Un tiempo, pues, especialmente propicio para implicarse en la transformación radical de la Iglesia y de la misma sociedad. Todos los signos están apuntando en esa dirección.

3. Sólo una última palabra sobre lo que pudiéramos considerar el carácter, talante espíritu de Redes Cristianas. Una lectura reposada de su Carta de Identidad nos pone inmediatamente en la pista. Se trata de una institución que nace con proyecto, con propuesta, con agenda propia; no quiere poner su principal tarea en la reacción, el rechazo, el desmentido, como si tuviera que estar esperando a que otros le marcasen su propio recorrido.

Es evidente que, desde el talante profético del Evangelio de Jesús, ningún cristiano puede quedar indiferente a lo que represente un verdadero atropello a la dignidad humana, tanto dentro como fuera de la Iglesia. En este sentido, Redes Cristianas tendrá que ser firmemente crítica con todas aquellas instancias, instituciones, poderes y aun individuos que se caracterizan por un desprecio profundo de los derechos más elementales de las personas: la igualdad, la justicia, la misericordia, la paz, etc. Ante situaciones de este tenor, Redes Cristianas no puede ni debe callarse.

Pero tampoco pretende quedarse sólo en la denuncia. La sociedad y la Iglesia, para ser igualitarias y justas, para ser tolerantes y practicar la misericordia necesitan propuestas alternativas que vayan más allá de los márgenes o límites que ellas mismas han establecido como legales. La realidad siempre está desbordando la legalidad. Quedarse en la mera legalidad puede representar muchas veces un perfecto ejercicio de cinismo. Y para nadie es un secreto decir que gran parte de nuestra legalidad actual está encubriendo montañas de desigualdad y de injusticia, de falta de misericordia. Situaciones que, al fin, acaban convirtiéndose fácilmente en fuentes de conflicto, violencia y guerra. En estas situaciones, para ser justos y misericordiosos, será necesario brincar sobre los márgenes, romper las legalidades impuestas de forma injusta e inmisericorde. Los nuevos retos, en fin, están exigiendo nuevos planteamientos, nuevas propuestas. Y este parece ser el objetivo predominante que persigue Redes Cristianas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> Para más información: www.redescristianas.net

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