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jesús histórico

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‘EL JESÚS HISTÓRICO EN LA EVANGELIZACIÓN DE LOS JÓVENES’
Por Armad Puig en el Forum “Jóvenes, religiosidad y Evangelio”*
JOSEP MASCARÓ, josep.mascaro@salesians.info
BARCELONA.

ECLESALIA, 15/06/06.- “En el campo de la pastoral con jóvenes es importante presentar la consistencia histórica de la persona de Jesús y tener siempre presente el contexto vital y cultural desde el que hablamos, para no provocar interrogantes o dudas que la gente no se formula”.

Recorrido histórico sobre la búsqueda de Jesús

El tema presentado por el Dr. Armand Puig en el contexto del Forum “Jóvenes, religiosidad y Evangelio” del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Don Bosco, de Barcelona, versó sobre las “búsquedas del Jesús histórico” que se han ido haciendo estos últimos decenios, a partir de la exégesis bíblica sobre la persona de Jesús de Nazaret.

La primera búsqueda, ya desde finales del siglo XIX (Reimarus, 1777) se caracteriza por el interés de los exegetas en resaltar la figura histórica de Jesús dentro de los límites de la razón (Reimarus, 1777), y la necesidad de distinguir la persona histórica de Jesús y el Cristo de la fe (Kahler, 1892). Punto culminante de esta primera búsqueda es la reflexión de R. Bultmann (...1953), para el que el Jesús histórico no es significativo, dada la imposibilidad de llegar a describirlo. Todo lo que se puede decir del Jesús histórico cabe en un folio. Lo importante es el Cristo de la fe, proclamado en el Kerigma.

La segunda búsqueda, iniciada en el contexto centroeuropeo, protagonizada por discípulos de Bultmann, a mediados del siglo XX (E. KASSEMAN y G. BORNKAMM), parte del criterio de la desemejanza y discontinuidad entre Jesús y el judaísmo, entre Jesús y la comunidad cristiana primitiva, resaltando la novedad de Jesús respecto a ambos, y revalorizando la teología del Jesús pre-pascual.

La tercera búsqueda, por el contrario, nacida en ambiente anglo-sajón, parte del criterio de la “judaidad” de Jesús. Autores como J. P. MEIER (1991); E.P. SANDERS (1985); G. THEISSEN (1996), partiendo del valor de las fuentes literarios no canónicas (Fuente Q, apócrifos, evangelio de Tomás...) y los descubrimientos arqueológicos y estudios socio-históricos sobre la Galilea y la Palestina del siglo I, resaltan la continuidad de Jesús con el Judaísmo y la Comunidad cristiana primitiva.

Los perfiles del Jesús histórico

Tras este recorrido histórico sobre la búsqueda de Jesús, se pueden destacar unos perfiles del Jesús histórico, presentes, de manera especial, en esta tercera búsqueda, en el contexto de algunos rasgos del judaísmo del siglo I y del Itinerario vital de Jesús. El Jesús histórico, pasado por la criba exigente de la crítica histórica, no es un desconocido o un simple personaje para almas piadosas. Jesús se presenta como un “enigma”, en el sentido de que sabemos menos cosas de él que de las que querríamos saber. Aunque se ha de reconocer que la identidad de Jesús, desde el punto de vista histórico posee un gran riqueza y complejidad.

Vemos a Jesús en Galilea, enfrentado a los fariseos. Y en Jerusalén, contestado por los saduceos, pertenecientes a la aristocracia sacerdotal y la oligarquía económica. Presenta un judaísmo contrario a la importancia que daban a las leyes de la pureza ritual, y resaltando el amor y la misericordia como norma, más allá de lo prescrito en la ley. Con un itinerario vital, en unas coordenadas concretas de tiempo y espacio, con dos periodos de su vida ciertamente desproporcionados: los 30 años, de vida oculta en Nazaret y los tres años, fuera de casa, recorriendo Palestina, proclamado con los hechos y de palabra el anuncio del Reino como llamada a la conversión, su lucha contra la exclusión de los desvalidos y la resignación de los que padecen; manifestando continuamente que el centro de su vida es Dios, el Padre de todos, como conciencia de sí mismo; abriendo así la puerta al universalismo religioso, más allá de Israel; y provocando en las personas la pregunta constante sobre su identidad.

El Jesús histórico, según el Profesor Puig, no es el líder de un pueblo que camina hacia una tierra prometida por Dios, al estilo de Moisés (Judaísmo), ni es un místico de noble linaje que ha avanzado en los caminos de la perfección, como Buda (Budismo), ni es un creyente que ha recibido la revelación divina y forja una fe colectiva que trastoca el mapa de la historia mediterránea, como Mahoma (Islam).

Jesús es un hombre de Dios, que vive en una pequeña área del Imperio Romano (la zona rural y judía de la baja Galilea), que pasa inadvertido la mayor parte de su vida en el pueblo de Nazaret, que convoca discípulos y provoca un discreto movimiento de adhesiones a su mensaje, una vez sale de Nazaret y comienza a actuar públicamente; y que muere crucificado por el gobernador romano de Jerusalén, por instigación de las autoridades religiosas de su pueblo.

Jesús sigue un itinerario vital distinto al de su compatriota Juan Bautista; por su forma personal de vida, por la manera de morir y sobre todo por los acontecimientos que siguen su muerte.

Estos acontecimientos se destacan en la resurrección de Cristo, como hecho fundamental de la fe cristiana. Los evangelios muestran a Jesús vivo después de la muerte; un acontecimiento desde el punto de vista de la crítica histórica, que se sitúa en la frontera: por una parte, entre una realidad histórica, comprobable (el sepulcro vacío y las apariciones), testificados ambos por personas, las mujeres y los apóstoles, sin reconocimiento jurídico para dar testimonio oficial de un acontecimiento, y por eso son testimonios más sorprendentes y creíbles; y por otra parte, en una realidad meta-histórica, vivida en la experiencia de la fe.

El profesor Puig introdujo a lo largo de su exposición algunos criterios y pautas de carácter pastoral, teniendo en cuenta la evangelización de los jóvenes, resaltando especialmente dos: la importancia de presentar la consistencia histórica de la persona de Jesús, para no reducirlo a mero sentimiento o necesidad psicológica; y tener siempre presente el contexto vital y cultural desde el que hablamos de la persona de Jesús, para no provocar interrogantes o dudas que la gente no se formula. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

- - -> *La conferencia se publica íntegramente en los Cuadernos “Jóvenes y Evangelio: Propuestas de Pastoral de Juventud” que edita el ISCR Don Bosco.


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