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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

la biblia en la época moderna

LA BIBLIA EN LA ÉPOCA MODERNA

ADOLFO D. ROITMAN, conservador de los rollos del Mar Muerto del Museo de Israel, promoción@verbodivino.es

JERUSALÉN (ISRAEL).

 

ECLESALIA, 20/07/10.- Desde la antigüedad hasta nuestros días, la Biblia Hebrea y Cristiana ha cautivado el interés de los seres humanos, tanto creyentes como agnósticos. Las historias de Abraham o de Jesús, el Decálogo o los Salmos se convirtieron en piezas claves de la cultura judeo-cristiana, sentando los temas fundacionales del arte, la ética o la piedad de la civilización occidental. Por generaciones, los lectores han encontrado en sus páginas inspiración, consuelo y una profunda espiritualidad, como así también una fuente inagotable de información acerca de la sociedad, la literatura, el pensamiento y la religión del pueblo de Israel en la época antigua.

En tiempos pretéritos, el estudio tradicional de las Sagradas Escrituras se caracterizó por examinar el texto (filología), las ideas y creencias (filosofía y teología) y la realidad fáctica de sus relatos (historia). Sin embargo, el espectacular desarrollo de las ciencias bíblicas en las últimas décadas se vio acompañado por la introducción de nuevos métodos científicos de análisis (por ejemplo: arqueología, sociología, antropología y religiones comparadas), transformando el estudio de la Biblia en un campo apasionante, desafiante, pero muy sofisticado, apropiado ahora sólo para expertos en la materia.

Esta especialización ha derivado en una creciente brecha entre los "expertos" y los "legos", creando una situación insostenible de extrañamiento entre ambos grupos. La hiper-profesionalización de los estudios bíblicos convirtió a la Biblia en una obra casi esotérica, y muchas veces incomprensible, para el lector no-especializado. Lamentablemente, este vacío ha sido ocupado en los últimos años por grupos fundamentalistas de distinto talante (sean ultra-ortodoxos judíos, evangelistas cristianos o chiítas islámicos), presentando una imagen tergiversada, y muchas veces retrógrada, de los textos sagrados, al descontextualizar los mismos y leerlos de manera literal.

Un ejemplo en este sentido es la polémica en algunos círculos cristianos acerca de la teoría de la evolución de las especies propuesta por Ch. Darwin en el siglo XIX, a partir de una lectura tendenciosa del texto bíblico de Génesis 1. Como lo refleja el siguiente texto: "La evolución en sentido darwiniano se enseña como un hecho demostrado en las escuelas y en la televisión y raramente es cuestionada o examinada críticamente. Este es un hecho muy desafortunado. Si se le demostrara al público general que el evolucionismo es erróneo, lo único que podría llenar el vacío sería Dios. Los incrédulos no quieren un Dios soberano que gobierne el universo. Ellos desean un dios (la evolución) que puedan examinar, exhibir y proclamar en el mundo secularizado e irreligioso. El evolucionismo es una doctrina peligrosa y condenatoria para las almas de los hombres. Es una vacuna poderosa de Satán contra el cristianismo" (http://www.miapic.com/una-comparacion-entre-el-evolucionismo-y-la-biblia). ¡Cuántos errores y polémicas se habrían evitado, si en lugar de leer la versión bíblica de la creación en Génesis 1 de una manera literal, estos fundamentalistas hubieran interpretado el texto a la luz de la literatura mitológica del Oriente antiguo (como es el caso de la epopeya de la creación mesopotámica, Enuma Elish), colocando la narración bíblica en el contexto literario, religioso y simbólico propio de su época!

Tal como lo puse de manifiesto en mi reciente libro Biblia, exégesis y religion. Una lectura crítico-histórica del judaísmo (Editorial Verbo Divino, 2010), el texto bíblico es por naturaleza complejo, con no pocas repeticiones y contradicciones, en donde se combinan fuentes literarias de distinto origen y naturaleza. Es por ello, entonces, que una lectura crítica de las Sagradas Escrituras permite reconocer las distintas tradiciones entretejidas en su narrativa, descubriendo por su intermedio la riqueza literaria e ideológica escondida en sus palabras.

Así mismo, la lectura científica de la Biblia permite recontextualizar creencias, prácticas e instituciones. Cabe reconocer que en algunos casos, esta aproximación crítica pone en duda algunas "verdades sacrosantas" de la fe, descalificando las lecturas fundamentalistas como impropias y anacrónicas. De esta manera, entonces, la narración bíblica deja de ser una historia "objetiva" para convertirse en un mito polivalente sujeto a lecturas diversas. Pero en otros casos, por el contrario, esta misma lectura aparentemente subversiva, herética y anti-religiosa, permite entender los textos en sus marcos culturales específicos, recuperando diálogos olvidados y polémicas perdidas en las brumas del tiempo.

De esta manera, pues, la Biblia deja de ser según esta perspectiva un libro cuya "esencia" es definitiva, absoluta y estática, para convertirse en un fenómeno histórico-cultural complejo. Esta aproximación permite ver las Sagradas Escrituras como un documento policrómático, en donde se reflejan los innumerables matices de la piedad, el pensamiento y la sociedad del pueblo judío en la antigüedad. En última instancia, una lectura crítica de la tradición bíblica se entronca en la larga tradición del Humanismo, promoviendo la tolerancia y respeto del "Otro". (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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