Blogia

ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

equívocos

equívocos

LA RELIGIÓN EN LA ESCUELA Y EN LA SOCIEDAD
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, profesor de Ética Social Cristiana
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 26/02/07.- A propósito de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre las condiciones morales de vida que pueden ser exigidas a los profesores de religión católica por parte de la autoridad competente, los Srs. Obispos, sólo puedo decir que es la consecuencia lógica de una regulación del “asunto” que puede calificarse, a todas luces, de “anacronismo jurídico”. Cuando el derecho democrático y laico juega a compartir soberanía con instancias no políticas, pasan estas cosas. Por eso, defiendo que puede, y hasta debe, haber un Acuerdo o Concordato del Estado con la Iglesia y las Religiones, pero claramente democrático en su origen, respetuoso de los derechos iguales de todos los ciudadanos, y sin privilegios para nadie. Se trata de valorar la religión y sus “Iglesias” como realidades culturales y sociales dignas de respeto y apoyo, pero, eso sí, en el juego de la sociedad civil de los ciudadanos y de los grupos iguales. No parece tan difícil entenderlo.

Profundizando en los problemas que a menudo se plantean, para mí el error está una la mala intelección, por parte de la Iglesia Católica, de la laicidad, de la sociedad civil y de la religiosidad misma; y lo mismo le sucede al Estado, por otras razones. A la Iglesia Católica, confundiendo razón religiosa con razón humana, moral religiosa con moral natural, peso sociológico del catolicismo con derechos justos, derecho internacional con legitimidad moral. Y al Estado, confundiendo neutralidad religiosa con indiferencia hacia las religiones, Gobierno de un país con Estado de todos los ciudadanos, sociedad civil con asociaciones laicas, moral civil con leyes democráticas, razón laica con verdad humana y razón religiosa con desecho cultural.

Si a estos equívocos de fondo, les sumamos el conservadurismo religioso y político que predomina en el catolicismo español, el problema se las trae. Por ello, urge que la Iglesia Católica Española, y ¡también el Gobierno del Estado!, depure su intelección de la religión en cuanto tal, su asunción de la laicidad y su pertenencia efectiva a la sociedad civil, y no, fuera de ella, como otra sociedad que la vigila. A partir de aquí, podemos crecer como cristianismo encarnado y como fuerza moral democrática. En caso contrario, "Numancia" a la vista. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


comunidad

comunidad

IGLESIA… ¿QUÉ IGLESIA?
SANTIAGO DANIEL CATALÁN
LA LAGUNA (TENERIFE).


ECLESALIA, 23/02/07.- Preguntaba la semana pasada a mis alumnos de 6º de Primaria “¿qué entendían por la palabra IGLESIA?”.

La cuestión fue planteada con la idea de poner sobre el tapete todas las concepciones que cada cual se ha ido haciendo sobre ella a lo largo de sus 11-12 años de edad. Salvo algunos niños y niñas a quienes este término no les decía nada (porque para ellos Dios no existe o porque han tenido una experiencia desilusionante de ella)… el resto me sorprendió por sus respuestas tremendamente positivas (basadas en su experiencia de la misma).

Acabada la clase de Religión me quedé pensando en sus comentarios y el diálogo-debate que luego se derivó de las distintas opiniones expresadas y comprobé cómo esta Iglesia que los “entendidos” disocian y catalogan –según sus propios prejuicios y no según su realidad, todo hay que decirlo- como “integrista o arcaica, inmovilista y tradicional, conservadora” o “progresista, renovadora, más fiel al Evangelio y, por lo tanto, más cercana al ser humano y a los valores evangélicos” no se corresponde con lo que es realmente (los niños dicen lo que ven y en esa sencillez descubren verdades como catedrales) y yo, francamente, prefiero creerles a ellos que a las elucubraciones de tanto iluminado que se cree con la capacidad de juzgar y condenar no sólo hechos y/o apariencias de algunos sino de entrar en las descalificaciones o juicios gratuitos sobre algunas de las personas que forman esta Iglesia.

Jesús llamó a su seguimiento lo necio, lo insignificante… para confundir a los sabios

Lo dijo un conocido, ¿le recuerdan? Cada vez que releo ese texto… y pienso en mí mismo… le doy toda la razón. Aquel hombre tenía un profundo sentido de la humildad; tampoco en todos sus escritos he visto ni una sola expresión de condena a nadie ni de atreverse a juzgar a los demás, siguiendo así fielmente las enseñanzas del Maestro.

Pero ¿qué es lo necio?, ¿qué es lo insignificante? ¿Son los teólogos de una y otra escuela teológica?, ¿son los gnósticos autoidentificados como cristianos?, ¿son los miembros de movimientos cristianos vanguardistas, progresistas, cristianos por el socialismo, etc...? No, ¿verdad?, no se nos ocurriría pensar en ellos; yo, al menos, no creo que lo sean. ¿Cómo van a ser éstos los necios e insignificantes con lo que saben –o creen que saben-? No, nada de eso, los necios e insignificantes son los otros, los que no comparten los análisis de estos grupos (según he podido leer en ecleSALia en más de una ocasión).

Pablo se refería no a algo estúpido -o con las connotaciones que hoy le damos a esos términos- sino a aquello o aquéllos que en su pequeñez, en su sencillez viviesen enamorados de Cristo y a Él se entregaran por entero sin buscar hacerle el juego al sistema, sin entrar en diatribas contra nadie, sin apologías o demagogias,… pero viviendo intensamente sus propia fe con la simpleza e ingenuidad candorosa de quien todo lo cree por Él y en todo se confía en Él porque se siente con Él como un niño con su padre/madre.

Quien vive así… no se entretiene en juzgar ni en condenar a nadie; sencillamente vive y es coherente en esa vida, no excluye a nadie quizás porque no se cree superior a nadie, puede que sea porque –como Pablo- se siente como el último, humilde y sencillo que ha entendido que “no es a él a quien le corresponde segar la cosecha y separar el trigo de la cizaña”.

Pues bien, mis alumnos de 6º de Religión… me dieron a entender que “captaron esto perfectamente” porque al hablar de sus concepciones de la Iglesia me hablaron de personas y de palabras que en medios “muy progresistas”, muy por lo de “cristianos por el socialismo y demás”, se tacharían de todo menos de reconocer que son tan iglesia como el que MÁS. Me hablaron de personas, hechos y actitudes por ellos y ellas observadas que muestran muy a las claras “como Dios llega al corazón de todos a través de lo que puede ser decepcionante a todas luces para otros”.

¿Es esto un misterio? No, yo no le llamo “misterio” (ya hay bastantes y de mayor calado para que vaya yo ahora a incluir otro más). Yo le llamo a esto “mirar la realidad con ojos limpios”, observar la vida desde ella misma, no desde los propios pre-juicios. Estos niños y niñas dejarían confundidos a muchos sabiondos y no sería, precisamente, por sus apabullantes argumentos teológicos, sociológicos, filosóficos ni antropológicos…. sino por la contundencia incontestable de lo que ellos constatan a diario.

Somos todos como nuestro propio cuerpo

También es del amigo Pablo esa comparación y es acertada porque… así es esta Iglesia en la que no sobra nadie, ni siquiera los curas carcas, ni algunos obispos (los “purpurados” que dicen algunos), ni los niños que quieren que no repriman su derecho a expresar su fe haciendo un belén en su colegio que, dicho sea de paso, es más de ellos que de los profesores que trabajan allí porque son sus familias quienes lo pagan y no la directiva de turno de ese colegio,… ni tampoco sobra el militante de partidos “no-progresistas” (como si fueran realmente “progresistas” los que se autodenominan como tales) que profese la fe cristiana...

¿Le sobró a Jesús alguno de los apóstoles que decidieron dejarlo todo para seguirle? ¿Recibió Pedro la condena y reprimenda del siglo por negarle tres veces antes de cantar el gallo?, ¿cómo le miraría Jesús para que rompiera a llorar como lo hizo?... yo juraría que aquella mirada debió ser la más tierna y amable que jamás aquel rudo pescador pudo haber recibido; lo sé porque en mi ejercicio docente… sé que es ese tipo de miradas las que mejor reacción produce en los niños y niñas, aún en las peores catástrofes.

No, no sobró nunca nadie; tampoco hoy sobra nadie… ni sobrará, aunque el mundo viva su cristianismo, su adhesión a Cristo de manera incomprensible para los demás. ¿Por qué pues nosotros sí perdemos el tiempo en juzgar y condenar?

A esto sólo le encuentro una explicación: no hay verdadero amor en nosotros, no creemos que de verdad Él está presente en cada hermano, en todos, por favor, en todos, entendámoslo bien y de una vez. Dios es amor y si eso lo fuera de verdad para nosotros… también nosotros seríamos amor para todos sin ninguna exclusión. Quien ama… no juzga ni condena. Quien ama no cataloga ni encasilla ni se autocataloga ni autoencasilla.

Estamos llamados a ser la Trinidad entre los hombres y mujeres de nuestro mundo

Si hay en nosotros amor de verdad… irradiaremos amor: no podemos rezar el Padrenuestro si no podemos llamar “HERMANO” al de derechas y al de izquierdas, al conservador y al progresista, al de aquí y al de allá, al españolista y al independentista, al que habla castellano y al que habla cualquier otro idioma,… por igual,… porque “para Dios no hay ya esclavo ni libre” en esta Iglesia sino que todos y todas gozamos de la misma dignidad humana que está basada nada más ni nada menos que en ser imagen y semejanza de Dios. (Y en eso está toda la humanidad, dicho sea de paso). La diversidad no sólo no es mal alguno sino que es algo connatural, es una riqueza y no un problema. (El único problema es la intolerancia que practicamos con aquéllos a los que tachamos de lo que somos nosotros, proyectándonos en ellos, creyéndonos mejores que ellos).

Si nos fijamos en la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y en sus relaciones y cómo habla de ella la Biblia –no hace falta ni siquiera acudir a tratado teológico alguno sobre este tema, basta sólo la Biblia, como si ella fuera poco- nos daremos cuenta de que nuestra dignidad humana se fundamenta no sólo en los atributos de Dios sino también en las particularidades de esta Trinidad; estamos llamados a vivir en comunidad al estilo de la Trinidad: amor, donación mutua, identificación con el otro (a pesar de las diferencias), búsqueda del bien común (común a todos, no sólo el de unos ignorando el del resto),… ¿hacen falta más “detalles”?

¿Es así la Iglesia que queremos construir?,… o ¿qué Iglesia queremos hacer si no es ésta? ¿Es ésta la Iglesia que estamos haciendo con nuestros atrincheramientos, descalificaciones, exclusiones y demás?… o ¿estamos depositando en sus cimientos la dinamita que la acabará desintegrando?

Conclusiones

Con razón me decían unos abuelos de mi pueblo natal cuando yo rondaba los 8 años: “Mira, Danielico, lo más importante de todo es que no hagas mal a nadie, ni siquiera con el pensamiento, y hagas todo el bien que puedas a quien puedas”.

Ninguno de ellos sabía siquiera leer; “sólo” iban a Misa los domingos y solían rezar el rosario los sábados por la tarde en la parroquia del pueblo (sólo había y hay una); no habían leído en su vida un solo libro de Teología ni tampoco se las daban de sabios…; no eran franquistas ni antifranquistas, ellos no sabían de estas fronteras que nos hemos inventado para justificar nuestra negación a mirar al otro con ojos limpios y verle como HIJO de Dios y hermano nuestro (ya habían vivido el absurdo de una guerra civil que rompió familias y generó un enorme dolor que algunos ahora se empeñan en resucitar apelando a la “memoria histórica” cuando no fue otra cosa que “la peor de las aberraciones humanas” de la que sólo vale la pena saber “qué no debemos volver a repetir: ni en sus causas que la provocaron, ni en su desarrollo ni en sus consecuencias”… porque en ella todos y todas perdimos y nadie ganó; todos nuestros políticos debieran haber enterrado ya lo que ni siquiera vivieron –como así parecía en aquel consenso de 1978- y mirar hacia el futuro de una vez por todas).

Iglesia… sí, la de Jesús, la que no excluyó a nadie y la que desde lo sencillo, lo humilde y necio… pero con la presencia del Espíritu de Dios que la hacía vivir como tal, aún a pesar de las diferencias o discrepancias; la que no excluye ni demoniza a nadie, la que es capaz de pronunciar la palabra hermano con la más absoluta naturalidad a todo ser humano sean cuales sean sus circunstancias ambientales y/o personales. En ésa sí cabemos todos y todas y a ésa me apunto yo, no a la de los nuevos fundamentalistas que tratando de ridiculizar posturas de otros miembros de la Iglesia y reclamando fidelidad al Evangelio caen en las mismísimas acusaciones que vierten sobre los demás.

¿Es tan difícil concluir en que “aquí no sobra nadie” y que otra Iglesia es posible si dejamos de excluir al resto? ¿Es tan difícil entender que esta comunidad que es la Iglesia (eso significa, precisamente, esta palabra) necesita ser construída entre todos y todas? ¿Es tan difícil comprender que no somos competidores unos de otros sino que todos somos complementarios y que de todos podemos aprender a poco que tengamos algo más de humildad? ¿Es tan difícil darnos cuenta de que la autosuficiencia que ya tentó a Adán en el mito del paraíso es la que nos está llevando a no ver en el otro a Dios mismo? ¿Es tan difícil reconocer la esencia misma de nuestro ser personal y comunitario a imagen y semejanza de Dios? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Invito a entrar en éstas y las cuestiones que se quiera –o discutir cualquier parte de este escrito- con quien lo desee contactando con santi_25_7@yahoo.es

¡Un abrazo!.
Paz y bien.
Santi, un cristiano de a pie.

mantenerse

mantenerse

1 Cuaresma (C), Lucas 4, 1 – 13
TENTACIONES
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 21/02/07.- Los cristianos de la primera generación se interesaron muy pronto por las «tentaciones» de Jesús. No querían olvidar el tipo de conflictos y luchas que tuvo que superar para mantenerse fiel a Dios. Les ayudaba a no desviarse de su única tarea: construir un mundo más humano siguiendo los pasos de Jesús.

El relato es sobrecogedor. En el «desierto» se puede escuchar la voz de Dios, pero se puede sentir también la atracción de fuerzas oscuras que nos alejan de él. El «diablo» tienta a Jesús empleando la Palabra de Dios y apoyándose en salmos que se rezan en Israel. Hasta en el interior de la religión se puede esconder la tentación de distanciarnos de Dios.

En la primera tentación, Jesús se resiste a utilizar a Dios para «convertir» las piedras en pan. Lo primero que necesita una persona es comer, pero «no sólo de pan vive el hombre». El anhelo del ser humano no se apaga alimentando su cuerpo. Necesita mucho más.

Precisamente, para liberar de la miseria, del hambre y de la muerte a quienes no tienen pan, hemos de despertar el hambre de justicia y de amor en nuestro mundo deshumanizado de los satisfechos.

La segunda escena es impresionante. Jesús está mirando el mundo desde una montaña alta. A sus pies se le presentan «todos los reinos» con sus conflictos, guerras e injusticias. Ahí quiere él introducir el reino de la paz y la justicia de Dios. El diablo, por el contrario, le ofrece «el poder y la gloria» si se le somete.

La reacción de Jesús es inmediata: «Al Señor tu Dios adorarás». El mundo no se humaniza con la fuerza del poder. No es posible imponer el poder sobre los demás sin servir al diablo. Quienes siguen a Jesús buscando gloria y poder viven «arrodillados» ante el diablo. No adoran al verdadero Dios.

Por último, en lo alto del templo, el diablo le sugiere buscar en Dios seguridad. Podrá vivir tranquilo, «sostenido por sus manos» y caminar sin tropiezos ni riesgos de ningún tipo. Jesús reacciona: «No tentarás al Señor tu Dios».

Es diabólico organizar la religión como un sistema de creencias y prácticas que dan seguridad. No se construye un mundo más humano refugiándose cada uno en su propia religión. Es necesario asumir a veces compromisos arriesgados, confiando en Dios como Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


cuaresma nueva

cuaresma nueva

FELIZ CUARESMA
JOSÉ LUIS GRAUS, miembro de la comunidad Quédate de la parroquia de San Ambrosio de Vallecas joseluisgraus@yahoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 19/02/07.- Sí, feliz Cuaresma, porque un año más Dios nos vuelve a regalar una oportunidad, y van tantas, de conversión y eso no deja de ser motivo de gozo en nuestra pequeñez.

Feliz Cuaresma, porque re-iniciamos un camino que sin eludir la muerte, nos conduce a la Vida Verdadera, gracias a la Resurrección del Maestro y eso no deja de ser motivo de esperanza en nuestras miserias.

Feliz Cuaresma porque ante las tentaciones de vivir en blanco y negro, Dios nos habla en colores, intensos y vivos, y nos ofrece la reconciliación, Su Reconciliación como instrumento de conversión y de cambio.

Os proponemos, nos proponemos vivir esta cuaresma, estos días, este camino regalado desde la reconciliación. El mundo que estamos viviendo, la realidad que nos acontece, está rota, divida, fragmentada, casi muerta, sino del todo, en viernes santo permanente, por eso la necesidad de hacer feliz esta cuaresma desde la reconciliación. No desde la nuestra, sino desde la que Dios se empeña en regalarnos cada día.

Reconciliación con Dios, Principio, Amor de nuestras vidas, Misericordia regalada a cada instante, abrazo de Madre/Padre, como a hijas e hijos que regresamos al hogar después de haber dilapidado la herencia. Reconciliación con quien no deja de reconciliarse eterna y fielmente con cada una, con cada uno.

Reconciliación conmigo. A pesar de mis miserias, de mi pecado, de mi limitación, de todo lo necio, lo inmaduro, lo pobre… que hay en mi, puesto que Dios, Abbá, no ha dejado de amarme ni un solo instante, puesto que me ha hecho una persona amable a Sus Ojos y a los ojos del resto de la humanidad, no puedo ser yo quien me haga odiable. Es necesario en esta cuaresma hacer un pequeño ejercicio de acogerme y reconciliarme conmigo, para así poder ofrecerme y entregarme a esta humanidad nuestra de cada día como lo hizo Jesús nuestro maestro.

Reconciliarme con mi entorno más próximo, crear lazos de religación como decía Zubiri. Reconciliarme con mi familia, con mis vecinos y vecinas, con mi trabajo. Reconciliarme y mientras lo hago, sanar heridas, ofrecer abrazos, amar mucho y amar bien, pues solo el Amor recibido y entregado es el que transformará lo cotidiano, pasando de la muerte a Su Vida.

Reconciliarme con la Creación, con la humanidad y con la naturaleza y por tanto vivir en coherencia con mis Hermanas y Hermanos sufrientes, dolientes. Vivir en armonía ecológica con la naturaleza, desde el compartir, más que desde el consumir, desde el trabajo por una realidad sostenible y solidaria…

Tratar de vivir estos días que se nos regalan, en clave de reconciliación nos ayuda a asumir las muertes y La Muerte que no dejan de producirse en nosotros y por nosotros, pero también nos ayuda a luchar, a colaborar en la tarea de transformación de la realidad. Nos ayuda a creer, a Creer que Su Muerte tuvo sentido y que como dice Pedro Sus Heridas nos han curado…

Por eso y con eso me atrevo a deciros y a desearos feliz Cuaresma, Hermanas y Hermanos en Jesús Resucitado por Dios Abbá de la muerte. Feliz Cuaresma. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


conversión

conversión

KIBERA. SACUDIDA E INVITACIÓN A LA CONVERSIÓN Y LA LIBERACIÓN
JON SOBRINO
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 15/02/07.- Nairobi es la capital de Kenia, país que, en la lista de pobreza, está por detrás de Haití. Uno de sus suburbios, Kibera, donde se hacinan 800 mil personas -algo así como San Salvador- es el champerío, la favela más grande de África. Hay una letrina, infame, para cada 200 personas, y a veces hay que pagar unos centavos para usarlas. En algunos lugares, hay que esperar a las lluvias para poder evacuar la basura en pequeños riachuelos.

No me gusta empezar así, sobre todo por respeto a las personas que allí viven y a su dignidad que se expresa de mil modos. Pero si ignoramos la realidad de Kibera, nos quedaremos con los modernos rascacielos del centro de la ciudad y con el inmenso estadio, muy bello por cierto, donde tuvo lugar el Foro Social Mundial, del 20 al 25 de enero, pero al que no se pudieron hacer presentes los habitantes de Kibera, por la distancia y por el precio del pasaje en bus.

Además, tuve la suerte de participar en el Foro Mundial de Teología de la Liberación, del 16 al 19. No voy a ofrecer una crónica, pues se hace en otro artículo. Pero en el trasfondo de Kibera voy a hacer algunas reflexiones alrededor del tema.

Ante todo, Kibera es principio hermenéutico, que dicen los filósofos, lugar teológico, que dicen los teólogos, para comprender la realidad e interpretar lo que debemos hacer con ella. Sin empezar por ahí, dudo que entendamos bien la teología de la liberación y cómo propiciarla de modo que ayude realmente a la liberación. Kibera abre nuestros ojos, aun cuando pensemos que ya los tenemos abiertos. Mueve nuestras entrañas a misericordia, aunque pensemos que ya nos dedicamos a los pobres. Y bien se nos puede ofrecer como sacramento del misteryum fascinans et tremens, misterio fascinante y aterrador, aunque pensemos que sobre el misterio de Dios ya sabemos lo suficiente -o que lo podemos ignorar sin mayor pérdida. Pero para los creyentes en el Dios de Jesús, dudo que haya mejor lugar para escuchar sus palabras: “Estos son mis privilegiados. Para ellos vivió y murió mi Hijo. Desvívanse para que tengan vida y libertad, y recuperen la dignidad. Aprendan de ellos a vivir, a resistir, a mantener esperanza. Y desde ellos tengan una utopía: ser todos hermanos y hermanas, no en abstracto, sino con ellos y ellas. Y recuerden lo que dijo Oscar Romero: ‘La gloria de Dios -mi gloria- es que éstos hombres y mujeres vivan’”. Y a Kibera hay que añadir otras 1.600.000 personas que en Nairobi viven en tugurios miserables. Son el 60% de la población, y viven en el 5% del territorio. Desde esa realidad voy a hacer las siguientes reflexiones.

1. “Realmente mundial”. Así se llaman estos foros: “mundial”, y es bueno que así se llamen. Lo importante es que en ellos se haga presente el “mundo real”, y de eso saben mucho en Kibera. El lugar en que se celebra un foro no debe fungir sólo como mero lugar (un ubi categorial), sino como realidad (un quid sustancial). Con muchas miserias y muchas esperanzas, en lugares como Kibera todo es más real que cuando se habla de nuestro planeta en el consejo de seguridad de Naciones Unidas o en el Banco Mundial, en la noche de los Oscars o en campeonatos mundiales -y ciertamente más que en Davos. Y en esos foros hablan gentes reales de muchas y variadas partes. Lo harán mejor o peor, pero son palabras “suyas”, de esos “otros” que normalmente no hablan: mujeres africanas que nos cuentan lo que les aflige -ablaciones, por ejemplo- y lo que les da esperanza -se organizan para luchar. Otros, los del primer mundo, aunque no insertos, nos sentimos al menos reubicados en la verdad del planeta. Y desde la distancia, fuera de los foros, Kibera sigue siendo la pregunta de si somos reales, o si vivimos en el docetismo, en la irrealidad -el peligro de siempre. Y lanzan esta otra pregunta: “¿quién se responsabiliza de este mundo?”. Responsabilizar a otros no es difícil, y hay que hacerlo. Pero preguntarnos por nuestra propia responsabilidad no suele ocurrir, y también hay que hacerlo.

2. “Liberación redentora”. Hay que insistir -y se insistió- hasta la saciedad en la liberación de un mundo “gravemente enfermo”, que decía Ellacuría, “amenazado de muerte”, que dice ahora Jean Ziegler. Hay que liberar de la pobreza y de la injusticia, de la discriminación de razas y de género, del silencio y de la mentira, de la crueldad y la trivialización de lo humano. También de aquellas formas religiosas, democráticas, teológicas, que oprimen más que liberan. Y hay que liberar para la utopía de la vida y la fraternidad. La esperanza grita “otro mundo es posible”, pero antes la compasión grita “otro mundo es necesario”. Esta liberación es articulus statis vel cadentis humanitatis. La liberación tiene una necesaria dimensión de lucha, lo cual es, al menos, proclamado. Pero también de redención, de erradicar las raíces estructurales del mal. Para ello se necesita entrega y generosidad sin límites, lo que antes se enfatizaba en presencia de los miles de mártires que ofrecieron todo por la liberación de sus gentes, y de lo que hoy se habla menos, como si se hubieran encontrado caminos de una “liberación sin dolor”. Eso es no tomar en serio la dimensión agonista de la existencia cristiana, ni el dolor de la gente.

3. “El Theos de la teología”. El Theos mueve a la praxis de liberación, pero también exige e invita a un modo humano y cristiano de llevarla a cabo. En concreto, se necesita humildad, pues a veces da la sensación de que sólo los otros, los opresores, tuviesen necesidad de conversión, y como si a nosotros no nos salpicase la arrogancia, la hybris contra la que nos avisa Pablo. Sigue siendo necesario “hacer la revolución como un perdonado”, que decía González Faus hace treinta años. La conversión siempre es necesaria, aunque como todo realidad expresada en lenguaje religioso está siendo silenciada. También las praxis de liberación llevan el lastre de todo lo humano: incoherencias, personalismos, protagonismos, facilismos, y a veces también corrupción, encubrimiento… El Theos nos mueve a liberar a otros de la opresión que sufren, pero mueve también a liberarnos a nosotros mismos. Y, liberados, a liberar mejor a los demás.

4. “El misterio del Theos”. Dios nos remite a las víctimas para liberarlas. Y las víctimas, a su vez, nos remiten -o nos pueden remitir- a Dios, con toda seriedad. No es bueno para la teología ni es fructífero para la liberación que se haga de Dios un problema resuelto -o simplemente que se lo ignore. Buena es, por ello, la pregunta de la teodicea: el misterio del Dios ausente, y preguntarnos “si podemos encontrar a Dios en Kibera”. Sin hacernos esa pregunta no crecemos en humanidad. Pero, como en el final del evangelio de Marcos, el crucificado puede expresar también el misterio del Dios presente. En Kibera, en sus hombres y mujeres, podemos encontrar a Dios aun en medio de mil penurias, debilidades y desafueros. Lo podemos encontrar en su cotidiano vivir, en su firmeza y resistencia, en la dignidad y esperanza que podemos intuir cuando nos acercamos a ellos. En lo que cuentan las personas que les acompañan diariamente, sencillas religiosas muchas veces. En los niños -siempre sonrientes- que van a una destartalada escuela, con el afán de aprender y con muy poco más. Allí se asoma Dios, el Dios de pobres y víctimas. No estamos en disposición ahora de detallar más lo bueno y positivo. Lo que hemos dicho puede parecer poca cosa a los que damos la vida por supuesto, pero es un máximo. Es la santidad primordial. Existe vivo un principio de vida que genera vida. Y como dicen muchos allí, es su riqueza. Que Dios esté presente en esto podrá ser objeto de discusión. Pero mal haría una teo-logía de la liberación en no buscar a Dios allí. Y en no celebrarlo, cuando lo encuentra.

5. “Ecumenismo de religiones con vigor”. Ecumenismo, diálogo interreligioso, me parece bueno y necesario. Y existe. Nairobi y El Salvador están a miles de millas de distancia, y raro es que sus pueblos se conozcan. Sin embargo, algo los une. En una escuelita de Kibera, una niña me dijo: “¿El Salvador? La tierra de un obispo”. Se refería a Monseñor Romero. Un compañero jesuita de la República Democrática del Congo me habló de una tesis doctoral, escrita en la Universidad de Lovaina en el 2004, con el siguiente título: “El obispo Munzihirwa, ¿el Romero del Congo?”. Munzihirwa, muy parecido a nuestro Monseñor, fue asesinado en 1996. Y en la clausura del Foro de Teología, al final tuve la oportunidad de saludar a Desmond Tutu. Había tenido una ponencia impresionante, por la hondura de compasión, el hambre de justicia y la profundidad de fe. Se lo agradecí, y sólo añadí que venía de El Salvador, la tierra de Monseñor Romero. Entonces, como ensimismado, comentó con convicción y agradecimiento: “¿Romero? He inspired us”. Nuestro Monseñor, salvadoreño y católico, estaba presente en la Sudáfrica anglicana. Sin conocerse, Desmond Tutu y Oscar Romero, llegaron a ser hermanos, no sólo dialogantes ecuménicos. Y lo que ahora quiero enfatizar, lo fueron sin dejar ninguno de los dos su Iglesia, y sin buscar, para que prosperase el ecumenismo, mínimos comunes, sino verdaderos máximos: en ambos casos el gran amor por sus pueblos oprimidos, y la disposición a darlo todo por su liberación.

Este ecumenismo -o diálogo- debe ocurrir también entre las religiones. Pero quiero mencionar un peligro, tal como lo veo, y apuntar a una solución. El peligro es que el diálogo interreligioso se conciba desde lo que puede ser común a todos, aunque para ello haya que contentarse con mínimos, terminar con religiones diluidas, sin vigor. Entonces, todos podremos estar de acuerdo, pero lo acordado será poco y muy débil para revertir este mundo. La solución, pienso, va por otro lado: que cada religión profundice en lo suyo propio, en lo mejor que tiene y en lo que piensa que más va a transformar a este mundo enfermo. No sé cuánto ecumenismo generará, pero estará basado en la hondura de lo religioso. Es necesario expandir los acuerdos, aunque sean mínimos, pero a la larga es más fructífero profundizar en lo positivo de cada religión. Y no creo que esto dificulte el ecumenismo. Pienso que profundizar en Jesús de Nazaret, en el Gandhi del hinduismo, en el Buda, puede unificar a los hombres y mujeres de buena voluntad. Y me fijo aquí en testigos antes que en textos.

Mi esperanza es que coincidamos en lo profundo, en lo que -dicho ahora en terminología del cristianismo- queda expresado por reino y Dios, profecía y utopía, compasión y justicia, praxis y gracia… El ecumenismo que el mundo necesita no es simplemente que todos nos encontremos en algún lugar, sino que nos encontremos haciendo, esperando y rezando por la salvación, la redención y la humanización que el mundo necesita. Y esto se logra cuando una religión -o religiones- es una religión con vigor.

En Nairobi -a la luz de Kibera- recibimos algo importante que he intentado poner en palabra. Y regresamos con una esperanza: con conversión y sin hybris, con compromiso y sin docetismo, todos nos podemos unir para que la vida sea posible. Y así, la gloria de Dios. Monseñor Romero y Kibera, cada uno a su modo, lo proclaman: “La gloria de Dios es que el pobre viva”. Y “la gloria del pobre -prosiguiendo y parafraseando a Ireneo- es la visión del rostro del hermano y, en definitiva, del rostro de Dios”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


desnudo

desnudo

7 Tiempo ordinario (C), Lucas 6, 27 – 38
SIN VIOLENCIA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 14/02/07.- Jesús lo veía todo desde su propia experiencia de Dios. Y Dios, el Padre bueno de todos, ama y busca la justicia, pero no es violento. No destruye a los injustos, sino que busca su cambio. Así es Dios y así hay que trabajar por un mundo más humano. No introduciendo más violencia, sino buscando el cambio de las personas y la humanización de las relaciones.

¿No es esto un sueño ingenuo de Jesús? ¿Hay que permanecer pasivos ante los abusos? ¿Hay que someterse con resignación a las injusticias de los poderosos? ¿Se puede luchar contra el mal sólo con el bien?

La postura de Jesús es clara. Para hacer un mundo más humano, hemos de actuar en sintonía con Dios cuyo corazón no es violento. Hemos de parecernos a él, incluso al luchar contra la injusticia. Jesús es realista. No impone normas ni da preceptos. Sencillamente, a «los que le escuchan» les sugiere un estilo de actuar original y sorprendente.

No llama a la pasividad; no anima a la resignación. Invita a reaccionar ante las agresiones con un gesto amistoso que desconcierte y haga reflexionar al adversario, cortando de raíz la escalada de la violencia.

Jesús pone ejemplos sencillos para ilustrar su idea: «Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra». No pierdas tu dignidad, mírale a los ojos, quítale su poder de humillarte, ofrécele la otra mejilla, hazle saber que su agresión no ha tenido un efecto destructor sobre ti; sigues siendo tan humano o más que él.

Otro ejemplo: «Al que te roba la capa, déjale también la túnica que cubre tu cuerpo. Preséntate así ante todos, desnudo pero con dignidad. Que el ladrón quede en ridículo y todos puedan ver hasta donde llega su ambición e injusticia».

Nunca serán muchos los que sigan a Jesús. Jamás pensó él en grandes masas. Sólo quería algunos seguidores que fueran «luz del mundo» y «sal de la tierra». Quienes se resisten personalmente a la violencia en medio de un mundo injusto y violento son los que mejor apuntan hacia una sociedad verdaderamente humana. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

miedos

miedos

Vitoria-Gasteiz, 30-31/03 y 01/04 de 2007
“LOS MIEDOS QUE VIVIMOS Y CÓMO AFRONTARLOS”
XV Foro Religioso Popular
ASOCIACIÓN CULTURAL FORO RELIGIOSO POPULAR
VITORIA (ÁLAVA).

Viernes 30 de marzo
16:00 Últimas inscripciones y recogida de material
17:30 Presentación del XV Foro Religioso Popular
17:45 1ª Ponencia: ¿MIEDO DE SER ‘YO MISMA/O’? ¿MIEDO DE NO LLEGAR NUNCA A SERLO? LOS PROCESOS DE SUBJETIVACIÓN SEGÚN EL PSICOANÁLISIS DE JACQUES LACAN
Ponente: Teresa Forcades i Vila
19:15 Descanso
19:45 2ª Ponencia: LA PARADÓJICA Y SORPRENDENTE SUPERACIÓN DEL MIEDO A LA LIBERTAD.
Ponente: Teresa Forcades i Vila

Sábado 31 de marzo
10:00 3ª Ponencia: “LA RAIZ DEL COMPROMISO, DE LA SENSIBILIDAD, DEL VALOR”
Ponente: Ana María Schlüter
11:30 Descanso
12:00 4ª Ponencia: "LA CRISIS ENERGÉTICA MUNDIAL. EL INICIO DEL FIN DE LA ERA DE LOS COMBUSTIBLES FÓSILES, Y SUS CONSECUENCIAS"
Ponente: Ramón Fernández Durán
16:00 5ª Ponencia : “DEL MIEDO A LA BELLEZA, DEL ARTE A LA JUSTICIA”
Ponente: Siro
17:30 Descanso
18:00 6ª Ponencia: “FUERA DE LOS POBRES NO HAY SALVACIÓN”: EL MIEDO A LA SOLIDARIDAD Y SUS REPERCUSIONES TEOLÓGICAS Y POLÍTICAS.
Modera: Francisco Javier Vitoria
19:30 Descanso
20:00 Dinámicas SIRO: “DEL MIEDO A LA TERNURA. A TRAVÉS DE DINÁMICAS COMUNICATIVAS Y DE EXPRESIÓN CORPORAL”.

Domingo 1 de abril
10:00 7ª Ponencia: "FRENTE AL TEMOR, EL "PERMANECED EN MÍ" DE JESÚS".
Ponente: Xavier Melloni
12:00 Descanso
12:30 EUCARISTÍA
13:45 Mensaje del XV Foro Religioso Popular y clausura.

- - -> Para más información: fororeligi@euskalnet.net


(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión
de sus artículos, indicando su procedencia).


dejarse llevar II

dejarse llevar II

Mi padre vivió de verdad hasta el día de su muerte. Ese día fue el primero de su nueva vida
EL DÍA DE SU MUERTE
'Dejarse llevar', continuación*
ALMUDENA RAMOS, alrato@tiscali.es
MADRID.

ECLESALIA, 12/02/07.- La última semana de Septiembre de 2006, mientras yo preparaba un viaje de formación de enfermería a Chinguetti, Mauritania, diagnosticaron a mi padre (81 años) un cáncer de estómago. En mi familia siempre se ha hablado claro y con la verdad por delante, así que, desde antes de tener el diagnóstico, ya íbamos viendo todos que la cosa no iba bien, incluido él.

Cuando se confirmó lo que era, los médicos propusieron la cirugía. También le informaron muy detenidamente y con mucha claridad, a la par que delicadeza (sí, eso se puede hacer, poniendo un poco de cuidado), de las complicaciones a las que se exponía si se operaba, y del pronóstico ineludible de muerte si no se operaba. Nadie de la familia quiso hablar con los médicos sin él delante. Él estuvo seguro siempre de que nadie le engañaba, y por eso podíamos hablar francamente y sin temor.

Mi padre ha sido montañero, un enamorado de la naturaleza, y siempre ha sido consciente de que no vamos a estar aquí siempre. Ahora le tocaba tomar una decisión, una de las más importantes de su vida, y se puso a valorar todo con gran sentido común. Su razonamiento final fue: He vivido más de 80 años sano, en algún momento el cuerpo ha de romper por algún lado, y a mí me interesa más vivir lo que reste con calidad, que vivir más y más, sea como sea. Decidió no operarse y dejarse de hospitales, tratamientos, sondas, ambulancias para acá y para allá, Urgencias, UVIS, etc. Una parte muy importante de la dignidad de los enfermos consiste en que tomen sus propias decisiones sobre lo que les proponen, sin que nadie les imponga lo que tienen que hacer.

Tanto mi padre como mi madre tenían firmado un “Documento de instrucciones previas”, hacía cuatro años. Entonces lo tenían superclaro; pero ahora no era ni en frío ni para después, ahora era ya. No fue una decisión rápida, ni inconsciente, ni fácil. El salmo de ese día era el 88: "Lamento en la extrema aflicción ¡Fíjate!

Mi madre, mi hermano y yo, le habríamos apoyado si hubiera tomado otra decisión, pero decidió ésta y también le apoyamos. Él quería seguir en su habitación de la residencia donde vivió los últimos cuatro años, compartiéndola con su esposa y teniendo las visitas de sus hijos y amigos. El mes de Octubre lo pasó bastante bien y aprovechó para organizar sus cuentas del banco, "arreglar sus asuntos" (Salmo 112) y dejarlo todo preparado.

Mi amiga Juani, de la comunidad, me prestó su apartamento en el pueblo de al lado, en una urbanización llamada “Cumbres”, fíjate; se llama igual que el club de montaña que mi padre fundó en su juventud. A él le emocionó este detalle y quiso ir a visitarlo. Le encantaron los pinos de la terraza. Yo me había pedido un permiso en el trabajo para poder estar al tanto, así que el apartamento fue un auténtico regalo. Me ahorró 100 Km. de ida y 100 de vuelta diarios a casa, o un alquiler de otro sitio. El compartir de los hermanos no es sólo bla bla bla. También me llevé un par de libros, uno de ellos "La rueda de la vida" de Elisabeth Kübler-Ross (Esta psiquiatra escribió sobre la muerte y los moribundos). Ya que estamos en ello, vamos hasta el fondo. Varias de sus claves me sirvieron.

A primeros de Noviembre tuvo un episodio de sangrado, del que se recuperó; ya no le apetecía comer, se encontraba cada vez más flojo, y un día decidió que si volvía a ponerse muy malo no quería ni siquiera un suero.

Era el momento de los cuidados paliativos.

En la residencia no entendían muy bien qué era eso de no quererse operar y sólo querer atención paliativa. Uno de los médicos estaba muy enterado y fue magnífico, pero no estaba siempre. A los otros no les parecía bien que estuviera en su habitación deteriorándose poco a poco. Quizás pensaban que estaba desasistido. No entendían que él estaba eligiendo su propio proceso y que ellos estaban obligados a respetarlo. La situación se puso muy tensa, con comentarios como: "No está en su casa, está institucionalizado así que es responsabilidad de la residencia". "Nosotros no vamos a entrar en vuestro juego". "No sabemos cómo está atendido, y si no va al comedor tendrá que ingresar en la clínica, porque así lo dicen los estatutos". De tal forma estaba el panorama que yo empecé a buscar otras opciones por si había que irse de allí. No estábamos dispuestos a renunciar al derecho de mi padre a poder elegir. La ley 3/2005, de 23 de mayo, estaba de nuestra parte.

Puse en marcha todos mis contactos: compañeros de trabajo, amigos, y, sobre todo, la comunidad, que funcionaron estupendamente; ya teníamos un plan B, pero dos cosas me indicaron el mejor camino: una fue lo que me dijo Pilar Arranz, del Instituto ANTAE: "No pierdas de vista el objetivo. El objetivo es tu padre". Me puse en su lugar: Claro, probablemente lo último que le apetece es andar cambiando de residencia a estas alturas, por muy enfadados que nos tuvieran.

La otra cosa fue la lectura de ese domingo, que hablaba de que los caminos se allanarían y las colinas serían rebajadas. No dudé de que eso fuera así, pero, en concreto, ¿cómo? Paré, respiré, y pensé que por algo estaba allí y no en otro lado, y que quizás este proceso le sirviera al director, al médico, y a otros, para comprender que se puede llevar una enfermedad terminal de esta forma. Ellos tenían una ocasión de formación en vivo y en directo (y además gratis); y jugaríamos esa baza. Nadie nace enseñado.

De nuevo mi madre, mi hermano y yo estuvimos de acuerdo en intentar reconducir la situación.

Pilar Arranz también me puso en contacto con el ESAD (Equipo de Soporte de Atención Domiciliaria) los que llevan cuidados paliativos hasta la cabecera de tu cama. En el Área 8 habían empezado a trabajar justo el día 1 de Diciembre. ¡Fíjate!

Hablé con ellos directamente, aunque la vía de acceso normal es a través del médico de cabecera. Decidimos esperar unos días para que fuera el médico el que les llamara. Pasó Nochebuena y Navidad. Estaba muy dormido, aunque consciente cuando despertaba. El día 26 por la mañana estaba yo pensando qué hacer: si llamar otra vez yo al ESAD o al médico que quería alimentarle a toda costa, llevarle a la clínica, etc. Mientras desayunaba y pensaba me llamó Carmen, ¡la Dra. del ESAD!, ¡Fíjate!, para preguntar qué tal... (el Espíritu siempre a punto). Nos pusimos en marcha, y ese mismo día le visitaron. Coincidió que también estaba esa mañana allí mi hermano, ¡Fíjate!

Hicieron el plan y nos dejaron la medicación. Le enseñaron a mi madre, como cuidadora principal, a ponerle la medicación de forma fácil y segura. Allí estaba también el médico y la enfermera de la residencia que se quedaron pasmados con el plan, y fueron entrando poco a poco. Ya teníamos a todos de nuestra parte. El director no dijo ni mú. Dos días después volvió a visitarle el ESAD para comprobar que todo funcionaba.

Mi padre les dijo ese día que él estaba siendo un pionero y que muchos podrían aprovecharse de este proceso suyo. A él le hubiera gustado donar sus órganos, pero con su diagnóstico no fue posible. Lo que sí estaba haciendo era donar su proceso para otros. Eso le sostenía, le fortalecía, y le daba sentido a los últimos días. Les deseó muchos éxitos en su nueva actividad que comenzaban. Les entregamos un libro de Fidel Delgado: "Saber cuidarse para poder cuidar" en agradecimiento. Fue realmente muy emocionante.

De esta manera, con el dolor controlado (el suyo y el nuestro), llegamos a Nochevieja. Estuvo sentado en el sillón, como un Señor, viendo la San Silvestre Vallecana, y acompañándonos a mi hermano, a mi madre y a mí mientras cenábamos. Estaba que se caía el pobre, pero hizo un esfuerzo de campeón de maratón y aguantó sentado un buen rato. Al día siguiente, Año Nuevo, ya estuvo inconsciente todo el día. Pasé la noche con ellos, y a las 8 h del día 2 simplemente dejó de respirar.

Todo fue solucionándose fácil y de una forma íntima y entrañable. (Era muy buena hora y en día laborable: ¡un detalle de caballero!). Él había donado su cadáver a la Facultad de Medicina. La secretaria de la Facultad con la que hablé tiene una casa cerca de allí y conocía la residencia... ¡Fíjate!

Al recoger las cosas del apartamento de Juani aproveché para hacer una oración. Me encontré el salmo 95: "Yahvé es un Dios grande, suyas son las cumbres de los montes". ¡Seguro que lo has pillado! También decía: "Ojalá escucharais hoy su voz, no endurezcáis el corazón...".

Mi madre dice ahora que le gusta pensar que aún está sirviendo para algo útil, y que seguirá sirviendo en el futuro, que es como si siguiera estando por aquí.

Mi padre no era creyente, pero todos hemos jugado en su campo, cada uno desde nuestra creencia, sin imponer nuestros valores, y pensando más en sus necesidades que en lo que cada uno haría si se tratara de nosotros. Se trataba de él. No quería ver a un cura ni en pintura. Yo, como creyente, he encontrado fortaleza en la comunidad y en la Palabra, que tanto con lecturas como con señales (y ha habido unas cuantas), me han ido indicando el camino sin perder la paz ni la alegría. Como dice Fidel, el del libro: "Dichoso el Humor balsámico que contiene ternura fresca y confianza madura: hace digerible y hasta nutritivo lo duro de la vida que hay que tragar sin remedio". No he tenido problema en no encasquetarle lo mío. Total, yo ya se que es un Dios más grande que nuestras entendederas, y dudo que haya habido otro enfermo más ungido que él.

El día de Reyes celebramos en la comunidad la Resurrección de mi padre. Si te fijas, montones de detalles indican que está ya en la Vida Nueva, pero el colmo fue su regalo de Reyes. Ángeles Ramos (buen nombre el de esta mujer) había estado el día 2 con Fidel Delgado y me traía uno de sus libros para mí. De señal en señal, quizás sea una ayuda en el futuro

Es lógico, como todo el mundo sabe, "los Reyes son los Padres y Padre solo hay uno". (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Por si le sirve a alguien:

- Instituto Antae, “Psicología Aplicada y Counselling”, Plaza de Olavide, 5. Madrid. Tfn. 91 593 1495. (www.antae.net).
- Artículo del cardenal emérito de Milán, Carlo Maria Martini (22/01/2007, ELPAIS.com).
- Comunidad de Ayala (www.comayala.es).
- Fidel Delgado, "Saber cuidarse para poder cuidar", Ed. PPC.
- Elisabeth Kübler-Ross, “La rueda de la vida” Ed. Zeta Bolsillo.

- - -> * "Dejarse llevar" fue publicado en ecleSALia el pasado 27 de noviembre de 2006. Puedes encontrarlo en http://eclesalia.blogia.com/2006/112701-dejarse-llevar.php