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ecleSALia del 11/04/07 al 31/07/10

resucitadores

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TIPOLOGÍA DE CRISTIANOS ANTE EL SEPULCRO
ALFONSO FRANCIA

ECLESALIA, 09/04/07.- Allí junto al sepulcro, la noche del sábado, estaban los discípulos, la iglesia toda. Cada uno en su papel, en su actitud de servicio. En su forma de entender. O en su “santa manía”…Todos, sí, convocados por la esperanza y unidos, sí, por el amor. Por un cierto amor.

Dormidos, quizás. Despistados. Huidos. Reconstruyendo y añorando el pasado. Imaginando futuros. Programando el mañana. Preparándose para el después, sin Él, ¡aunque con Él!

- Estaban los que hacían teología de la eucaristía, del dolor redentor, del Cristo fundamento de la iglesia, de los sacramentos...

- Los que recordaban los pasos, mensajes y milagros del Maestro.

- Los que hacían encíclicas, cartas, mensajes y proyectos para una iglesia más viva.

- Los que hacían leyes para, decían, que todo funcionara mejor.

- Los que lamentaban y lloraban tanto dolor y tanta muerte.

- Los que señalaban a los culpables de la muerte de Jesús.

- Los que decían que por fin había descansado, que ya no sufría.

- Los que gritaban que Cristo seguía sufriendo en los pobres, abandonados y desechos sociales…

- Los que rezaban, armonizaban e interpretaban preciosos glorias y aleluyas.

- Los que merodeaban cerca, muertos de frío, de hambre, de esperanza y de cariño.

- Los que se esforzaban por quitar la losa del sepulcro para que Cristo saliera.

- Los que se acusaban mutuamente -“pues peor fuiste tú que…”- por la actitud ante el prendimiento y ante proceso al Maestro Bueno.

- Y Cristo, Él, el protagonista, resucitó en la clandestinidad, sin avisar, sin que lo vieran, y fue a hacer de cirineo de los que sufren su propio calvario.

Los suyos, los más suyos, saben que ya no está en el sepulcro. Y lo saben disfrazado de hortelano, de peregrino, de pobretón, de drogadicto, de enfermo, de emigrante…

O lo ven así -con agujeros en las manos y en los pies- o ya no lo verán nunca.

Se saben sus discípulos, resucitados por Él y con Él. Y se saben también… ¡resucitadores!

Aleluya, aleluya. Que si vivimos resucitados es que Él resucitó y nos ha resucitado. Aleluya, aleluya. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


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